Lo mismo que el océano rodea al globo terráqueo
la vida terrenal rodeada está de sueños,
cuando la noche cae, al ruido de las olas
contra la orilla rompe el elemento.
Se deja oír su voz que nos impele y ruega…
En el muelle un bajel mágico cobra vida,
asciende la marea y rápida nos lleva
por las olas obscuras e infinitas.
La bóveda celeste, deslumbrante de estrellas,
desde lo más profundo nos mira en su misterio,
y nosotros bogamos por doquier circundados
por abismos de fuego.