Cerraron sus ojos que aún tenía abiertos, taparon su cara con un blanco lienzo, y unos sollozando, otros en silencio, de la triste alcoba todos se salieron. La […]
¿De dónde vengo?… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
¿De dónde vengo?… El más horrible y áspero de los senderos busca: las huellas de unos pies ensangrentados sobre la roca dura, los despojos de un alma hecha […]
Tú eras el huracán… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Tú eras el huracán y yo la alta torre que desafía su poder: ¡tenías que estrellarte o que abatirme! ¡No pudo ser! Tú eras el oceano y yo […]
Asomaba a sus ojos una lágrima… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Asomaba a sus ojos una lágrima y a mi labio una frase de perdón; habló el orgullo y se enjugó su llanto, y la frase en mis labios […]
Por una mirada, un mundo… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Por una mirada, un mundo; por una sonrisa, un cielo; por un beso… ¡yo no sé qué te diera por un beso!
Yo soy ardiente, yo soy morena… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
—Yo soy ardiente, yo soy morena, yo soy el símbolo de la pasión, de ansia de goces mi alma está llena. ¿A mí me buscas? —No es a […]
Olas gigantes que os rompéis bramando… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Olas gigantes que os rompéis bramando en las playas desiertas y remotas, envuelto entre la sábana de espumas, ¡llevadme con vosotras! Ráfagas de huracán que arrebatáis del alto […]
Yo sé un himno gigante y extraño… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata […]
Volverán las oscuras golondrinas… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquéllas que el vuelo refrenaban […]
¿Qué es poesía?… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es poesía!, ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú.
Del salón en el ángulo oscuro… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el […]