Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.
Las alturas guían… – ANTONIO PORCHIA
Las alturas guían, pero en las alturas.
El hombre habla de todo… – ANTONIO PORCHIA
El hombre habla de todo, y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
Sé que no tienes nada… – ANTONIO PORCHIA
Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.
Sin esa tonta vanidad… – ANTONIO PORCHIA
Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
Las pequeñeces son lo eterno… – ANTONIO PORCHIA
Las pequeñeces son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
Quien ha visto vaciarse todo… – ANTONIO PORCHIA
Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.
Situado en alguna nebulosa lejana… – ANTONIO PORCHIA
Situado en alguna nebulosa lejana hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.
En la calle… – ANTONIO PORCHIA
En la calle, nada más que la calle, y en tu casa, nada. Ni la calle.
Cuando busco mi existencia… – ANTONIO PORCHIA
Cuando busco mi existencia, no la busco en mí.
Qué te he dado… – ANTONIO PORCHIA
Qué te he dado, lo sé. Qué has recibido, no lo sé.
Quien se queda mucho consigo mismo… – ANTONIO PORCHIA
Quien se queda mucho consigo mismo, se envilece.