Hay una hora en la noche cuando todo enmudece
y en esa hora en que surgen visiones y portentos
la carroza viviente del orbe se retira
en todo su esplendor al santuario del cielo.
Y se espesa la noche, como el Caos en las aguas;
el olvido, cual Atlas, abraza nuestra esfera;
¡Únicamente el alma virginal de la Musa
con proféticos sueños los dioses atormentan!