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Tres traducciones del comienzo de «Canto a mí mismo», de Walt Whitman – ANTOLOGÍA POÉTICA
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Tres traducciones del comienzo de «Canto a mí mismo», de Walt Whitman

Compartimos tres versiones del comienzo de «Canto a mí mismo», de Walt Whitman. Se trata del poema uno. Borges, León Felipe y Eduardo Moga, respectivamente, son las traducciones que ahora compartimos.

Traducción de Jorge Luis Borges:

Yo me celebro y yo me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Indolente y ocioso convido a mi alma,
Me dejo estar y miro un tallo de hierba de verano.

Mi lengua, cada átomo de mi sangre, hechos con esta tierra, con este aire,
Nacido aquí, de padres cuyos padres nacieron aquí, lo mismo que sus padres,
Yo ahora, a los treinta y siete años de mi edad y con salud perfecta, comienzo,
Y espero no cesar hasta mi muerte.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás; me sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.

Traducción de León Felipe:

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
par ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que me muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Se cuál es mi misión y no lo olvidaré;
que nadie lo olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada.

Traducción de Eduardo Moga:

Yo me celebro y me canto,
y cuanto hago mío será tuyo también,
porque no hay átomo en mí que no te pertenezca.

Holgazaneo, e invito a mi alma.
Holgazaneo, a mi antojo, y me paro a observar una
brizna de hierba estival.

Mi lengua, y hasta el último átomo de mi sangre, están
formados por esta tierra, por este aire;
nacido aquí, de padres nacidos aquí, lo mismo que sus
padres, y lo mismo que los padres de estos,
yo, de treinta y siete años de edad, en perfecto estado
de salud, empiezo ahora,
y espero no acabar hasta la muerte.

Dejo en suspenso credos y doctrinas;
me aparto un trecho: los conozco bien, y no los olvidaré.
Acojo el bien y el mal, y me permito hablar, sin preocuparme por los riesgos,
naturaleza sin freno, con su energía primigenia.

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