El centro del amor
no siempre coincide
con el centro de la vida.
Ambos centros se buscan entonces
como dos animales atribulados.
Pero casi nunca se encuentran,
porque la clave de la coincidencia es otra:
nacer juntos.
Nacer juntos,
como debieran nacer y morir
todos los amantes.
Más poemas relacionados: Pienso que en este momento... - Roberto Juarroz Hoy no he hecho nada... - ROBERTO JUARROZ Si has perdido tu nombre - ROBERTO JUARROZ No se trata de hablar... - ROBERTO JUARROZ