Grandes Cosas han ocurrido entre las personas en estos últimos tiempos, cuando la mayoría andaba de uniforme.
Se han formado montones de cuerpos pesados de arrastrar, montones de expresiones, de cosas que decir.
Y sin embargo es preciso desplazarlos, acomodarlos; hay que cuidar públicamente sus huellas.
Pobre lector, a veces estoy de mal humor. Sus enfermedades vergonzosas, en buena hora, ya no nos molestan mucho.