Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
Más poemas relacionados: Mi padre, al irse... - ANTONIO PORCHIA El hombre no va a ninguna parte... - ANTONIO PORCHIA Creías que destruir lo que separa era unir... - ANTONIO PORCHIA Qué te he dado... - ANTONIO PORCHIA