En nuestras calles, al anochecer,
Hay tal oscuridad, hay tal melancolía
Que las sombras, el mar , el Tajo, la algarabía
Despiertan un deseo absurdo de sufrir.
El cielo parece bajo y neblinoso
El gas trasvasado me marea, perturba
Y los edificios, con las chimeneas y la turba
Se entoldan de un color monótono londinense.