Temo mucho al mar, al mar enorme,
Solemne, rabioso, turbulento,
Erguido en oleajes, rugiendo al viento.
El mar sublime, el mar que siempre rompe.
Temo al ancho mar rebelde, informe,
De víctimas famélico, sediento,
Y creo oír con ellas su lamento
Los ruidos de un túmulo deforme.
No obstante, en una barca transparente,
En su dorso feroz voy a ostentar,
La vela alzada y en el agua fuerte,
Y oyendo bien de cerca su bramar,
Yo me río, sin cuidados, simplemente,
Escupo, con desdén, sobre ese mar!