Patrice de la Tour Du Pin

El juego del solitario – PATRICE DE LA TOUR DU PIN

El juego del solitario

La tierra estaba oscura y parecía extraña,
Muchos la abandonaron para buscar más lejos.
La alegría tan solo brillaba en forma efímera.
Y sus chispas se hallaban dispersas por los tiempos.
Se habían construido caminos de través,
Con los ojos cerrados,para escapar al vértigo :
Uno los recorría como una exhalación.

Por cierto eran lugares que evocaban los claros,
O las olas del mar,o los cálidos bosques,
Pero bañados por un resplandor pesado,
Y antiguo,esa mirada nublada de los vivos…
Que me parecen ojos de ángeles,si tiemblan
Y confunden así…si desde más arriba
Todo vacila como sobre una tierra ardiente.

Había que buscar razón para vivir;
No la vendía nadie,ya nadie la quería.
Los hombres de ese tiempo eran faroles ebrios,
Les habían compuesto su danza sin sentido
Con sonidos hirientes a fuerza de ser lánguidos,
Y el solo tema que conocían sus lenguas
Era la confesión de no ser comprendidos.

Los caminos llevaban a los fondos mentales,
Allí donde el Gran Mar,en nuetros corazones
Surgía,el Mar común y estriado de presencias
Que no ofrecían ya refugio a los viajeros.
…¡Cardos en llamas y cennizas en el viento!
Sólo quedaba el círculo negro de su esplendor…
Los vientos como todos ya no estaban allí.

¡La tierra!,aunque reinara primavera u otoño,
Los muertos no sabían cómo hacerla fecunda,
Los sepultados últimos a ella se abandonaban
Sin mostrar a los otros el medio de encarar
Desde nuestro mal conocidos campos ilimitados,
El cielo rosa y oro que prepara la aurora,
O las fauces nocturnas y sin divinidades.

Yo no sabía en las horas de silencio
Si los otros buscaban aún en el vacío,
O si se consolaban con impotencia tal
Ya que había perdido las reglas del Gran Juego…
Parecían ganado paciendo inútilmente.
Perdida la alegría de haber sido creados,
El desierto crecido lentamente en su fondo.

Pero un día sentí que el Gran Juego admirable
Tejía en torno mío sus redes movedizas,
Como una cabellera de caminos de arena.
¡Y todos me atraían hacia su propio oriente!
¡El Gran Juego!,con sus extraños camaradas,
Sus reglas de lo Eterno,contrarias y olvidadas,
¡Con las que hay que jugar un Solitario vívido!

¡Como la hollada hierba nos es indiferente!
¡Y este cedro minúsculo por encima del agua,
Atento sólo al viento,sólo a la tempestad,
Y no a mis ojos,a mi paso soberano!
¿No te dijeron nada cuando eras semilla?
¿Nada sabes entonces de lo que un alma encierra?
-Ignoramos también el coloquio divino.

¡Ah,la tierra y el tiempo,¡cuándo podrán mostrarte
Y enseñarte el instinto que ese hombre en suspenso
Es un ser asombrosos que podría llevarte
Y encenderte en un alto tiempo de eternidad!
-¡Vamos,sublévate,que algo de ti se asombre!
¿Quién nos hará divinos,así como los hombres
Hicimos más humano lo que nos circundaba?

Que demonio cansado murmura esta mentira :
El Solitario … para ser Rey … para dormir…
Esos nos a la vida que obligan a morir
Desgarrándose … Oficio de hombre,sol,claridad,
Oficio de hombre,árbol minúsculo y helechos
Y viento que los curva,vosotros vais a ir

Allí donde se eleva y compone la tierra
El Canto,y el Gran Juego van a otro más grande,
Donde voces,celestes para los que imaginan,
Se unen en el vasto concierto de los tiempos,
Oficio y pasión de toda alma viviente,
El más hermoso Solitario,ser quien canta,
Dado que el mundo entero es su único habitante…

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