Nunca las hallaré de nuevo —aquellas cosas
perdidas tan temprano… los ojos
poéticos, el pálido
rostro… en la penumbra del camino.
Nunca las hallaré de nuevo, eso
que tan fortuitamente adquirí,
y que tan fácilmente abandoné;
y que más tarde tanto
ansiaba, en agonía: los ojos
poéticos, el pálido
rostro. Nunca hallaré de nuevo aquellos labios.
1917