Nada, esta espuma: verso es
virginal: apenas la copa.
Tal se hunde, lejos, la tropa
de sirenas; cuál, de revés.
Así boga nuestro bauprés,
oh amigos: mientras yo en la popa,
vuestra proa en fausto galopa
de invierno y rayos al través.
En gozosa embriaguez me ayudo,
y —sin miedo a tumbo y procela—
os lanzo de pie mi saludo:
—soledad, arrecife, astro—
a cuanto valgan nuestro rastro
y el blanco afán de nuestra vela.