Miro su cara por los barrotes
y veo su frente rayada
y también ella me cuenta
ocho rayas en la cara.
Su mirada me da hierro
y cae hierro de su habla.
¿Cómo serás sin barrote,
cómo serás tú sentada,
tejiendo lana, comiendo uvas
o con unos niños sobre la falda?
Cuando a la luz salgas libre,
y yo mi puerta te abra,
llegarás entera, hermana,
me mirarás con tu rostro,
me bailarás con tus plantas.
Y entonces veré tu edad,
oiré tu culpa, sabré tu Patria.