Todas las monstruosidades violan los gestos atroces de Hortensia. Su soledad es la mecánica erótica, su lasitud, la dinámica amorosa. Bajo la mirada vigilante de una infancia ha sido, en épocas numerosas, la ardiente higiene de las razas. Su puerta está abierta a la miseria. Allí, la moralidad de los seres actuales se descorporeíza en su pasión o en su acción — ¡Oh terrible escalofrío de los amores novicios sobre el suelo ensangrentado y por el hidrógeno claridoso! Encontrad a Hortensia.
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