Hemos cambiado nuestro destino de dioses en un destino de mercaderes.
Más poemas relacionados: En el último árbol del bosque... - MIGUEL ÁNGEL BUSTOS No olvidamos nada - MIGUEL ÁNGEL BUSTOS Playa de Copacabana - MIGUEL ÁNGEL BUSTOS Todo me mira sin párpados - MIGUEL ÁNGEL BUSTOS