¡Yo soy Nadie! ¿Quién eres tú?…
¡Yo soy Nadie! ¿Quién eres tú?
¿Eres—Nadie—también?
¡Ya somos dos, entonces!
¡No digas nada! ¡Nos desterrarían—ya sabes!
Ser—Alguien—¡Qué funesto!
¡Qué vulgar!—como una Rana—
¡Cantándole tu nombre—día tras día—
A la primera Charca que te admire!