Poemas de Emily Dickinson

El alma escoge – Emily Dickinson

El alma escoge su compañía.
Luego cierra la puerta.
Y sola en su divina mayoría,
para ninguno la deja abierta.
Inconmovible, nota el rumor
del coche que a su puerta se ha parado.
Inconmovible: un emperador
en el umbral está arrodillado.
Pero uno solo entre una gran nación
ha escogido ella;
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luego las valvas de su atención
cerró como peña.