El inmortal voló en su grulla amarilla,
dejando el pabellón, en pie, solo, vacío.
La grulla se fue y no volvió jamás.
Durante miles de años divagan nubes blancas.
Perfilados árboles en la orilla opuesta soleada.
Hierba fragante y espesa en la Isleta del Loro.
Cae la tarde. ¿Dónde está mi tierra natal?
Brumas y olas del río me colman de nostalgia.