¡Cristo y Dios! ¡Ansio un milagro,
ahora, ahora, al romper del día!
Oh, dame la muerte, mientras abro
como un libro para mí toda la vida.
Tú eres sabio, tú no dices despiadado:
«Paciencia, el momento aún no vino».
¡Tú a mí me diste ya – tan demasiado!
¡Yo ansio de una vez – todos los caminos!
Todo lo quiero: con el alma gitana
irme entre canciones al bandidaje,
todo sufrir mientras el órgano clama
y con las amazonas ir veloz al combate;
adivinar los astros en la torre negra,
guiar a los niños por la sombra oscura…
¡Tal que los días de ayer – sean leyenda,
tal que entonces cada día – sea locura!
Mi alma es una huella de momentos,
amo la cruz y la seda y los cascos…
¡Me diste una infancia bella – como un cuento,
dame la muerte – a los diecisiete años!