antologianos
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A Unco, el idiota – LEOPOLDO MARECHAL
Unco, el idiota, cortador de juncos, yace aquí sin machete ni juncal. Para el techo del hombre cortó…
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Silencio – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ
No digas nada, no preguntes nada. Cuando quieras hablar, quédate mudo: que un silencio sin fin sea tu…
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Amor antiguo – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ
Amor antiguo, cuya sombra empaña Mi cariñosa propensión de ahora, Eres como una sombra de montaña Sobre el…
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Alegoría pausada – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ
Este poema tiene un día dormido entre los brazos. Este día se vuelve poniente al Oeste del pecho.…
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La mujer y el hombre – VÍCTOR HUGO
El hombre es: la más elevada de las criaturas. La mujer es: el más sublime de los ideales.…
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Si nada de mí queréis… – VÍCTOR HUGO
Si nada de mí queréis, ¿por qué os acercáis a mí? Y si así me enloquecéis, ¿por qué…
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Apología – OSCAR WILDE
¿Es tu voluntad que yo crezca y decline? Trueca mi paño de oro por la gris estameña y…
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El peligro de las asociaciones de pensamientos – HENRI MICHAUX
Es hermoso, una sierra, una sierra de chiquichaques, una sierra que poderosamente, ágilmente, tranquilamente avanza en un madero…
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Abajo el éxito – HENRI MICHAUX
No, es cierto, no soy el hombre exitoso. ¿Por qué lo sería? Puesto que de todos modos tengo…
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Como el mar – HENRI MICHAUX
A menudo me arrojo hacia adelante como el mar sobre la playa. Pero todavía no sé qué hacer…
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Las ganas satisfechas – HENRI MICHAUX
No he hecho daño a nadie en la vida. Sólo tenía las ganas. Pronto ya no tenía más.…
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La honda para hombres – HENRI MICHAUX
También tengo mi honda para hombres. Se les puede lanzar lejos, muy lejos. Hay que saber tomarlos. Sin…