Decidlo sólo a los sapientes
pues la turba pronto se burla:
quiero celebrar lo viviente
que la muerte en las llamas busca.
En las noches frescas de amor
en que te engendraron y engendras,
te viene extraña sensación
mientras brilla, quieta, la vela.
Entonces ya no estás rodeado
de las sombras de las tinieblas,
te lleva un deseo renovado
arriba, a una unión más cimera.
La distancia no te es estorbo;
hechizado, vienes volando,
y al final, de la luz ansioso,
mueres, mariposa, quemado.
Así, mientras no hagas tuya
la consigna: ¡muere y deviene!
sólo serás un turbio huésped
en la tierra oscura.