El día se levanta y crece, recae sobre la ciudad
Hemos atravesado la noche sin encontrar alivio
Oigo los autobuses y el rumor sutil
De los intercambios sociales. Accedo a la presencia.
Hoy tendrá lugar. La superficie invisible
Que delimita en el aire nuestros seres sufrientes
Se forma y endurece a un ritmo terrible;
El cuerpo, el cuerpo no obstante, es una pertenencia.
Hemos atravesado fatigas y deseos
Sin reencontrar el sabor de los sueños de infancia
Ya no queda gran cosa al fondo de nuestra sonrisa,
Somos prisioneros de nuestra transparencia.