El fuego hace una programación:
primero todas las llamas se dirigen en alguna dirección…
(No podemos cotejar el avance del fuego con el de los animales:
Uno debe abandonar un lugar para ocupar otro; avanzar a la vez como
una ameba culebrea
con un pie y como una jirafa, salta de su cuello)…
Y mientras las masas abrasadas por el fuego colapsan, los gases que huyen
se transfiguran en una sola bandada de mariposas.
Más poemas relacionados: Los placeres de la puerta - Francis Ponge La modificación de las cosas por la palabra - FRANCIS PONGE Prefacio a los "zapatos" - FRANCIS PONGE Poesía - Francis Ponge - Orillas del mar