Oh, tú que eres tan triste y con presagios
de horror -Ulises declinante- ¿ninguna
dulzura en tu alma aúna
la Llama
por una
pálida soñadora de naufragios
que te ama?
Más poemas relacionados: Poemas de Umberto Saba - La cabra Florencia - UMBERTO SABA Palabras - UMBERTO SABA La cabra - UMBERTO SABA