# Antología Poética > Antología Poética (antologiapoetica.com.ar) es una colección de poesía lírica en español que reúne poemas de cientos de autores, desde clásicos como Borges, Neruda, Rubén Darío, Pizarnik, Pessoa y Antonio Machado hasta poetas contemporáneos. Está editada por el escritor y gestor sociocultural Martín Riva. Los poemas están organizados por autor e incluyen el texto completo de cada obra junto a su autoría. --- ## ¡Agua! – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/agua-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina ¡Agua, agua, agua! Eso voy gritando por calles y plazas. ¡Agua, agua, agua! No quiero beberla, No quiero tomarla, No es la boca mía la que pide agua. El alma de seca, de seca, Se rasga. Por eso me lanzo por calles y plazas Pidiendo a destajo: ¡Agua, agua, agua! Abridme las venas, Vertedles la clara corriente de un río. ¡Agua, agua, agua! --- ## ¡Avanti! – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/avanti-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina ¡Avanti! Almafuerte Si te postran diez veces, te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas: no han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco, por ley, han de ser tantas. Con el hambre genial con que las plantas asimilan el humus avarientas, deglutiendo el rencor de las afrentas se formaron los santos y las santas. Obsesión casi asnal, para ser fuerte, nada más necesita la criatura y en cualquier infeliz se me figura que se mellan las garras de la suerte… ¡Todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de su muerte! --- ## ¡Ay, terca niña!… – DÁMASO ALONSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ay-terca-nina-damaso-alonso/ Autor/Categoría: Alonso, Dámaso ¡Ay, terca niña! Le dices que no al viento, a la niebla y al agua: rajas al viento, partes la niebla, hiendes el agua. Te niegas a la luz profundamente: la rechazas, ya teñida de ti: verde, amarilla, – vencida ya –  gris, roja, plata. Y celas de la noche, la ardua noche de horror de tus entrañas sordas. Cuando la mano intenta poseerte, siente la piel tus límites: la muralla, la cava de tu enemiga fe, siempre en alerta. Nombre te puse, te marcó mi hierro, «cáliz», «brida», «clavel», «cenefa», «pluma»… (Era tu sombra lo que aprisionaba.) Al interior sentido convoqué contra ti. Y, oh burladora, te deshiciste en forma y en color, en peso o en fragancia. ¡Nunca tú: tú, caudal, tú, inaprehensible! ¡Ay, niña terca. Ay, voluntad del ser, presencia hostil, límite frío a nuestro amor! ¡Ay turbia bestezuela de sombra, que palpitas ahora entre mis dedos, que repites ahora entre mis dedos tu dura negativa de alimaña. --- ## ¡Azotadme! – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/azotadme-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina ¡Azotadme! Aquí estoy, ¡azotadme! Merezco que me azoten. No lamí la rompiente, la sombra de las vacas, las espinas, la lluvia; con fervor, durante años; descalzo, estremecido, absorto, iluminado. No me postré ante el barro, ante el misterio intacto del polen, de la cama, del gusano, del pasto; por timidez, por miedo, por pudor, por cansancio. No adoré los pesebres, las ventanas heridas, los ojos de los burros, los manzanos, el alba; sin restricción, de hinojos, entregado, desnudo, con los poros erectos, con los brazos al viento, delirante, sombrío; en comunión de espanto, de humildad, de ignorancia, como hubiera deseado… ¡como hubiera deseado! Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## ¡Esas almas confusas! – FRIEDRICH NIETZSCHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esas-almas-confusas-friedrich-nietzsche/ Autor/Categoría: Nietzsche, Friedrich A esas almas confusas las odio a muerte; todo honor que tributan es un suplicio, sus alabanzas causan pudor. Porque no atravieso los tiempos llevado del ronzal por ellas, dulce y atormentado, el veneno de la envidia me saluda en su mirada. ¡Que me injurien con valor dándome vuelta la espalda! Esos ojos extraviados, implorantes, se engañarán siempre al mirarme. --- ## ¡La hemos vuelto a hallar!… – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-hemos-vuelto-a-hallar-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur ¡La hemos vuelto a hallar! ¿Qué?, la Eternidad. Es la mar mezclada con el sol. Alma mía eterna, cumple tu promesa pese a la noche solitaria y al día en fuego. Pues tú te desprendes de los asuntos humanos, ¡De los simples impulsos! Vuelas según… Nunca la esperanza, no hay oriente. Ciencia y paciencia. El suplicio es seguro. Ya no hay mañana, brasas de satén, vuestro ardor es el deber. ¡La hemos vuelto a hallar! -¿Qué?- -La Eternidad. Es la mar mezclada con el sol. --- ## ¡Moltissimo piu avanti ancora! – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/moltissimo-piu-avanti-ancora-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina ¡Moltissimo piu avanti ancora! Almafuerte Si en vez de las estúpidas panteras y los férreos estúpidos leones, encerrasen dos flacos mocetones en esa frágil cárcel de las fieras, no habrían de yacer noches enteras en el blando pajar de sus colchones, sin esperanzas ya, sin reacciones lo mismo que dos plácidos horteras; Cual Napoleones pensativos, graves, no como el tigre sanguinario y maula, escrutarían palmo a palmo su aula, buscando las rendijas, no las llaves… ¡Seas el que tú seas, ya lo sabes: a escrutar las rendijas de tu jaula! --- ## ¡Molto piu avanti ancora! – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/molto-piu-avanti-ancora-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina ¡Molto piu avanti ancora! Almafuerte El mundo miserable es un estrado donde todo es estólido y fingido, donde cada anfitrión guarda escondido su verdadero ser, tras el tocado. No digas tu verdad ni al más amado, no demuestres temor ni al más temido, no creas que jamás te hayan querido por más besos de amor que te hayan dado. Mira cómo la nieve se deslíe sin que apostrofe al sol su labio yerto, cómo ansía las nubes el desierto sin que a ninguno su ansiedad confíe… ¡Trema como el infierno, pero ríe! ¡Vive la vida plena, pero muerto! --- ## ¡Molto piu avanti! – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/molto-piu-avanti-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina ¡Molto piu avanti! Almafuerte Los que vierten sus lágrimas amantes sobre las penas que no son sus penas; los que olvidan el son de sus cadenas, para limar las de los otros antes; Los que van por el mundo delirantes, repartiendo su amor a manos llenas, caen, bajo el peso de sus obras buenas, sucios, enfermos, trágicos,… ¡sobrantes! ¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos! ¡Nunca sigas impulsos compasivos! ¡Ten los garfios del odio siempre activos los ojos del juez siempre despiertos!… ¡Y al echarte en la caja de los muertos, menosprecia los llantos de los vivos! --- ## ¡Piu avanti! – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/piu-avanti-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina ¡Piu avanti! Almafuerte No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido. Procede como Dios que nunca llora; o como Lucifer, que nunca reza; o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora… ¡Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo, tu cabeza! --- ## ¡Qué solo estoy, Señor… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-solo-estoy-senor-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León ¡Qué solo estoy, Señor; qué solo y qué rendido de andar a la ventura buscando mi destino!… En todos los mesones he dormido: en mesones de amor y en mesones malditos, sin encontrar jamás mi albergue decisivo… Y ahora estoy aquí solo… rendido de andar a la ventura por todos los caminos… Ahora estoy aquí solo en este pueblo de Ávila escondido, pensando que no está aquí mi sitio, que no está aquí tampoco mi albergue decisivo. --- ## ¡Vive persona! – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vive-persona-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio Para tus ojos con tantas dudas es la tarea de cuidar un ardiente sentimiento. Mirar, y girar la mirada para todo lo que estás temiendo al pensar en lo que quieres, más amar, y puede serte herido. Descubre tú, ¡descubre! Yo miraré hacia donde mires. si tú no encuentras ¿quién encontrará? Hoy sí yo hallaré donde tú halles. Tú Todoamor y yo Claridad. --- ## ¿De qué modo te quiero? – Elizabeth Barret Browning URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-que-modo-te-quiero-elizabeth-barret-browning/ Autor/Categoría: Browning, Elizabeth Barrett ¿De qué modo te quiero? Elizabeth Barret Browning ¿De qué modo te quiero? Pues te quiero hasta el abismo y la región más alta a que puedo llegar cuando persigo los límites del Ser y el Ideal. Te quiero en el vivir más cotidiano, con el sol y a la luz de una candela. Con libertad, como se aspira al Bien; con la inocencia del que ansía gloria. Te quiero con la fiebre que antes puse en mi dolor y con mi fe de niña, con el amor que yo creí perder al perder a mis santos… Con las lágrimas y el sonreír de mi vida… Y si Dios quiere, te querré mucho más tras de la muerte. --- ## ¿Deseas que te amen? – EDGAR ALAN POE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/deseas-que-te-amen-edgar-alan-poe/ Autor/Categoría: Poe, Edgar Allan ¿Deseas que te amen? ¿Deseas que te amen? No pierdas, pues, el rumbo de tu corazón. Sólo aquello que eres has de ser y aquello que no eres, no. Así, en el mundo, tu modo sutil, tu gracia, tu bellísimo ser, serán objeto de elogio sin fin y el amor… un sencillo deber. Edgar Alan Poe --- ## ¿Dijiste media verdad?… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dijiste-media-verdad-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio ¿Dijiste media verdad? Dirán que mientes dos veces si dices la otra mitad. --- ## ¿Dónde? – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/donde-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina ¿Me extravié en la fiebre? ¿Detrás de las sonrisas? ¿Entre los alfileres? ¿En la duda? ¿En el rezo? ¿En medio de la herrumbre? ¿Asomado a la angustia, al engaño, a lo verde?… No estaba junto al llanto, junto a lo despiadado, por encima del asco, adherido a la ausencia, mezclado a la ceniza, al horror, al delirio. No estaba con mi sombra, no estaba con mis gestos, más allá de las normas, más allá del misterio, en el fondo del sueño, del eco, del olvido. No estaba. ¡Estoy seguro! No estaba. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## ¿Intentas otra vez reñir? – PAUL GÉRALDY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/intentas-otra-vez-renir-paul-geraldy/ Autor/Categoría: Géraldy, Paul ¿Intentas otra vez reñir? Ya escucho llanto y explicaciones. Sí mucho amamos, regañamos mucho, y así termina todo en discusiones. Por esta sola vez quiero que calles, mientras, yo con cariño, sin recordar disputas y detalles desato tu corpiño… Lo que intentas decirme de antemano te digo que lo sé; explicarte, reñir, hablar en vano, y todo … ¿para qué? Cuando luego el vestido desabroche, te sentirás mejor sin ese velo… ¡Además, sin recelos, mucho más te querré toda la noche! No hagas mohines. Mírame sin celos, y desde ahora, estrechamente unidos amémonos de veras poniendo en ello todos los sentidos. Ven hacia mí, que haré lo que tú quieras. Bien sabes que nos unen fuertes lazos que el juramento anuda. Apura, ¡vamos!, échate en mis brazos así… ¡toda desnuda! --- ## ¿Me amas? – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/me-amas-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas Cuando vi a aquel hermoso joven él reía con ganas. Estábamos los dos solos, en fin, solos con Dios. Y sin embargo él puso su mano en la mía y me habló largo rato; después me dijo: «¿Me amas?». «Sí, más allá del amor.» «Y por tanto —dijo—, ¿me deseas?» «Todo en ti es deseable.» «Teme entonces a Dios y olvídame.» «Si mi corazón quisiera obedecerme…» --- ## ¿Pensar? – REINALDO ARENAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pensar-reinaldo-arenas/ Autor/Categoría: Arenas, Reinaldo Pensar no forma parte de los deberes del esbirro Pensar no forma parte de los deberes del cretino Pensar no forma parte de los deberes del esclavo Pensar no forma parte de los deberes del profesor Pensar no forma parte de los deberes del turista Pensar no forma parte de los deberes del burgués Pensar no forma parte de los deberes del militante Pensar no forma parte de los deberes del embajador Pensar no forma parte de los deberes del presidente Pensar no forma parte de los deberes del obispo Pensar no forma parte de los deberes del alumno Pensar no forma parte de los deberes del soldado Pensar no forma parte de los deberes del oficial Pensar no forma parte de los deberes del jurado Pensar no forma parte de los deberes del fiscal Pensar no forma parte de los deberes del locutor Pensar no forma parte de los deberes del actor Pensar no forma parte de los deberes del espectador Pensar no forma parte de los deberes de la señora Pensar no forma parte de los deberes de la puta. Pensar, pensar, pensar. Extraña, molesta, impertinente palabrita. ¿No es verdad? --- ## ¿Qué diría? – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-diria-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Poema: ¿Qué diría? Autora: Alfonsina Storni ¿Qué diría la gente, recortada y vacía, Si en un día fortuito, por ultra fantasía, Me tiñera el cabello de plateado y violeta, Usara peplo griego, cambiara la peineta Por cintilllo de flores; miosotis o jazmines, Cantara por las calles al compás de violines, O dijera mis versos recorriendo las plazas Libertado mi gusto de vulgares mordazas? ¿Irían a mirarme cubriendo las aceras? ¿Me quemarían como quemaron hechiceras? ¿Campanas tocarían para llamar a misa? En verdad que pensarlo me da un poco de risa. --- ## ¿Qué es poesía?… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-es-poesia-gustavo-adolfo-becquer/ Autor/Categoría: Bécquer, Gustavo Adolfo ¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¡Qué es poesía!, ¿Y tú me lo preguntas? Poesía… eres tú. --- ## ¿Qué hubiera sin tí sido? me pregunto – NOVALIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-hubiera-sin-ti-sido-me-pregunto-novalis/ Autor/Categoría: Novalis ¿Qué hubiera sin tí sido? me pregunto ¿Qué es lo que yo sin tí no hubiera sido? Al temor y a la angustia destinado, Sólo en el mundo hubiérame yo visto. No sabría de cierto lo que amara, Me sería el futuro un negro abismo; Y cuando el corazón se conturbase ¿Quién dar podría a mi dolor alivio? Consumido de amor y de tristeza Fuérame el día cual la noche obscuro; Sólo viera, a través de amargas lágrimas, De nuestra vida el desbocado curso. En mi hogar hallaría sólo angustia Y perpetua inquietud dentro del mundo. ¿Quién sin un fiel amigo allá en el cielo En la tierra podría estar seguro? Pero Cristo se me ha manifestado Y firmemente en él desde ahora creo. Vida de luz, ¿cuán presto tú disipas La vacua obscuridad sin fundamento! Sólo él, sólo él me ha vuelto hombre; Claro el destino a su presencia veo; La flora tropical, hasta en el Norte, En torno surgirá del que yo quiero. Hora de amor es para mí la vida; Habla amor y es delicia el mundo todo; De salud brota hierba en toda herida Y todo corazó late de gozo. Sus infinitos dones, cual un niño Dócil y humilde, sonriendo acojo; Cierto que entre nosotros él alienta, Aún cuando nos reunamos dos tan sólo. Salid, salid por todos los caminos, Id a buscar a los que van errantes, Tendedles compasivos vuestra mano Y a nuestra compañía convidadles. El cielo ha descendido ya a la tierra; Unidos todos en la fe veámosle. De par en par también lo tendrá abierto Aquel que en la fe nuestra comulgare. El antiguo delirio del pecado Anidaba de tiempo en nuestro pecho; Meros juguetes del dolor y el goce, En la noche vagábamos cual ciegos. Parecía enemigo de los dioses. El hombre, un crimen cada acción; si el cielo Pareció alguna vez querer hablarnos, Tan sólo nos habló de muerte y miedo. El corazón, la fuente de la vida, De maldad al espíritu alojaba; Aún en nuestros días más risueños, Era inqietud tan sólo la ganancia. Aquí en la tierra férreas ligaduras A los hombres temblando aprisionaban: El temor a la muerte justiciera Ahogaba el postrer rasgo de esperanza. Un salvador, un hijo de los hombres El gran libertador entonces vino, Y encendió en lo interior de nuestro pecho Fuego purificante de amor vivo Sólo entonces el cielo, como el nuestro Antiguo solar patrio, abierto vimos; Podíamos tener fe y esperanza, Y con Dios nos sentíamos unidos. Desapareció el pecado de nosotros; Gozoso se volvió nuestro camino; Como el mejor de todos los regalos Se hizo presente de esta fe a los niños. Así, santificada nuestra vida, Transcurrió como un sueño beatífico, Y, apenas se notó, de tan sereno, De nuestra muerte el tránsito temido. Helo aquí aún a nuestro dulce Amado, Envuelto en su esplendor maravilloso; De espinas, su corona ensangrentada, Acerbo llanto arranca a nuestros ojos. Bienvenido nos sea todo hermano Cuyas manos se tiendan a nosotros; Limpio de corazón, pronto sazone Del paraíso en fruto deleitoso. --- ## ¿Se atreve? – VLADÍMIR MAYAKOVSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-atreve-vladimir-mayakovski/ Autor/Categoría: Mayakovski, Vladímir Yo emborroné el mapa de lo vulgar vertiendo la pintura de un vaso. En un plato de gelatina mostré los pómulos oblícuos del océano. En las escamas de un pez de hojalata leí la llamada de nuevos labios. Y usted ¿se atreve a tocar un nocturno en la flauta de los canalones? --- ## ¿Tan grande es el secreto de por qué existen Dios y el hombre y el mundo?… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tan-grande-es-el-secreto-de-por-que-existen-dios-y-el-hombre-y-el-mundo-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang ¿Tan grande es el secreto de por qué existen Dios y el hombre y el mundo? No, pero nadie quiere oírlo, y por eso sigue siendo secreto. --- ## «La ley como el amor» (Wystan Hugh Auden) URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-ley-como-el-amor-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh La ley como el amor – W.H. Auden La Ley, dicen los jardineros, es el sol, la Ley es aquello que todos los jardineros obedecen mañana, ayer, hoy. La Ley es la sabiduría de los viejos, rezongan lánguidos los abuelos impotentes; los nietos sacan una lengua atiplada, la Ley es la razón de la juventud. La Ley, dice el sacerdote con mirada piadosa, explicándose ante una congregación impía, la Ley es las palabras en mi piadoso libro, la Ley es mi púlpito y mi campanario. La Ley, dice el juez con su mirada de menosprecio, hablando con claridad y suma dureza, la Ley es como ya os dije, la Ley es como, supongo, sabéis es la Ley, pero dejadme que os lo explique otra vez, la Ley es La Ley. Sin embargo, los eruditos cumplidores de la ley escriben: la Ley no acierta ni se equivoca, la Ley no es más que crímenes castigados por lugares y épocas, la Ley es la ropa que llevan los hombres en cualquier momento, en cualquier lugar, la ley es Buenos Días y Buenas Noches. Otros dicen, la Ley es nuestro Destino; otros dicen, la Ley es nuestro Estado; otros dicen, otros dicen la Ley ya no existe, la Ley ha desaparecido. Y siempre la muchedumbre furiosa y vociferante, muy furiosa y muy vociferante, la Ley somos nosotros, y siempre el débil idiota débilmente Yo. Si nosotros, cariño, sabemos que no sabemos más que ellos sobre la Ley, si yo no sé más que tú qué deberíamos y no deberíamos hacer salvo que todos aceptamos de buen grado o por fuerza que la Ley es y que todos lo sabemos, si por tanto pensando que es absurdo identificar la Ley con otra palabra, a diferencia de tantos hombres no puedo decir que la Ley es otra vez, no más que ellos podemos sofocar el deseo universal de descubrir o zafarnos de nuestra propia situación hacia una condición indiferente. Aunque al menos puedo limitar tu vanidad y la mía a expresar tímidamente una tímida similitud, alardearemos de todos modos: como el amor, digo yo. Como el amor que no sabemos dónde o por qué, como el amor que no podemos imponer ni abandonar, como el amor que a menudo lloramos, como el amor que rara vez conservamos. --- ## «Poema», de Julio Cortázar (completo) URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-julio-cortazar-completo/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Poema Te amo por ceja, por cabello, te debato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz, te discuto a cada nombre, te arranco con delicadeza de cicatriz, voy poniéndote en el pelo cenizas de relámpago y cintas que dormían en la lluvia. No quiero que tengas una forma, que seas precisamente lo que viene detrás de tu mano, porque el agua, considera el agua, y los leones cuando se disuelven en el azúcar de la fábula, y los gestos, esa arquitectura de la nada, encendiendo sus lámparas a mitad del encuentro. Todo mañana es la pizarra donde te invento y te dibujo, pronto a borrarte, así no eres, ni tampoco con ese pelo lacio, esa sonrisa. Busco tu suma, el borde de la copa donde el vino es también la luna y el espejo, busco esa línea que hace temblar a un hombre en una galería de museo. Además te quiero, y hace tiempo y frío. Julio Cortázar --- ## «Tres palabras de fortaleza», poema de Friedrich Schiller URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tres-palabras-de-fortaleza-poema-de-friedrich-schiller/ Autor/Categoría: Schiller, Friedrich Tres palabras de fortaleza I Hay tres lecciones que yo trazara con pluma ardiente que hondo quemara, dejando un rastro de luz bendita doquiera un pecho mortal palpita. II Ten Esperanza. Si hay nubarrones, si hay desengaños y no ilusiones, descoge el ceño, su sombra es vana, que a toda noche sigue un mañana. III Ten Fe. Doquiera tu barca empujen brisas que braman u ondas que rugen, Dios (no lo olvides) gobierna el cielo, y tierra, y brisas, y barquichuelo. IV Ten Amor, y ama no a un ser tan sólo, que hermanos somos de polo a polo, y en bien de todos tu amor prodiga, como el sol vierte su lumbre amiga. V ¡Crece, ama, espera! Graba en tu seno las tres, y aguarda firme y sereno fuerzas, donde otros tal vez naufraguen, luz, cuando muchos a oscuras vaguen. Friedrich Schiller --- ## 1964 – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/1964-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina I Ya no es mágico el mundo. Te han dejado. Ya no compartirás la clara luna ni los lentos jardines. Ya no hay una luna que no sea espejo del pasado, cristal de soledad, sol de agonías. Adiós las mutuas manos y las sienes que acercaba el amor. Hoy sólo tienes la fiel memoria y los desiertos días. Nadie pierde (repites vanamente) sino lo que no tiene y no ha tenido nunca, pero no basta ser valiente para aprender el arte del olvido. Un símbolo, una rosa, te desgarra y te puede matar una guitarra. II Ya no seré feliz. Tal vez no importa. Hay tantas otras cosas en el mundo; un instante cualquiera es más profundo y diverso que el mar. La vida es corta y aunque las horas son tan largas, una oscura maravilla nos acecha, la muerte, ese otro mar, esa otra flecha que nos libra del sol y de la luna y del amor. La dicha que me diste y me quitaste debe ser borrada; lo que era todo tiene que ser nada. Sólo me queda el goce de estar triste, esa vana costumbre que me inclina al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina. --- ## 3 Horas, 16 minutos y 30 segundos… – CHARLES BUKOWSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/3-horas-16-minutos-y-30-segundos-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles Se supone que soy un gran poeta y tengo sueño por la tarde sé que la muerte es un toro gigantesco dispuesto a embestirme y tengo sueño por la tarde sé que hay guerras y hombres que pelean en el ring sé que hay buena comida, buenos vinos, buenas mujeres y tengo sueño por la tarde sé que hay una mujer que me ama y tengo sueño por la tarde, me inclino hacia el sol tras una cortina amarilla y me pregunto: ¿Adónde habrán ido las moscas del verano? Recuerdo la muerte tan sangrienta de Hemingway y tengo sueño por la tarde. Algún día no tendré sueño por la tarde algún día escribiré un poema que encenderá volcanes en las colinas que están ahí fuera pero ahora mismo tengo sueño por la tarde y alguien me pregunta «Bukowski, ¿qué hora es?» y yo contesto «3 horas, 16 minutos y 30 segundos». Me siento muy culpable, me siento asqueroso, inútil, demente, tengo sueño por las tardes, están bombardeando iglesias, bien, eso está bien, los niños montan en ponys en los parques, eso está bien, las bibliotecas están llenas de miles de libros sabios, hay música grandiosa encerrada dentro de la radio y yo tengo sueño por la tarde, tengo una rumba dentro de mí diciendo, bah, deja que lo hagan los demás, déjales que ganen, déjame dormir, el ingenio está a oscuras barriendo la oscuridad como una escoba, me voy a donde han ido la moscas del verano, intentad atraparme. --- ## A algunos radicales – Pier Paolo Pasolini URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-algunos-radicales-pier-paolo-pasolini/ Autor/Categoría: Pasolini, Pier Paolo A algunos radicales El espíritu, la dignidad mundana, el arribismo inteligente, la elegancia, el traje a la inglesa y el chiste francés, el juicio tanto más duro cuanto más liberal, la sustitución de la razón por la piedad, la vida como apuesta para perder como señores, os han impedido saber quiénes sois: conciencias siervas de la norma y del capital. Pier Paolo Pasolini --- ## A Córdoba – LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-cordoba-luis-de-gongora-y-argote/ Autor/Categoría: de Góngora y Argote, Luis Oh excelso muro, oh torres coronadas de honor, de majestad, de gallardía! ¡Oh gran río, gran rey de Andalucía, de arenas nobles, ya que no doradas! ¡Oh fértil llano, oh sierras levantadas, que privilegia el cielo y dora el día! ¡Oh siempre glorïosa patria mía, tanto por plumas cuanto por espadas! Si entre aquellas rüinas y despojos que enriquece Genil y Dauro baña tu memoria no fue alimento mío, nunca merezcan mis ausentes ojos ver tu muro, tus torres y tu río, tu llano y sierra, ¡oh patria, oh flor de España! --- ## A Dios – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-dios-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Yo bien sé que tu fe me ayuda como un báculo, y sé que la esperanza tiene un ancla de oro, y que el amor-custodia brilla en tu tabernáculo y por eso te ruego a veces, y oro, y lloro. Mas el don que diste de comprender me abruma. Es una lamparilla para la noche tan vasta como es nuestra existencia de tiniebla y de bruma. En veces he mordido dudas candentes, y hasta he tenido, Señor, el pavor de tu ausencia. La culpa ha sido del misterioso destino que hizo gustar al hombre la fruta de la ciencia, cuya pulpa estaba hecha de veneno divino. --- ## A Dives – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-dives-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra ¿Quién soy yo para condenarte, oh Dives, yo que estoy tan amargado por la pobreza como lo estás tú por la inútil riqueza? --- ## A don Luis de Góngora – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-don-luis-de-gongora-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente ¿Qué firme arquitectura se levanta del paisaje, si urgente de belleza, ordenada, y penetra en la certeza del aire, sin furor y la suplanta? Las líneas graves van. Mas de su planta brota la curva, comba su justeza en la cima, y respeta la corteza intacta, cárcel para pompa tanta. El alto cielo luces meditadas reparte en ritmos de ponientes cultos, que sumos logran su mandato recto. Sus matices sin iris las moradas del aire rinden al vibrar, ocultos, y el acorde total clama perfecto. --- ## A Edward Dahlberg – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-edward-dahlberg-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack No utilices el teléfono La gente jamás está dispuesta a responder, Utiliza la poesía. --- ## A Francisca – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-francisca-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Ajena al dolo y al sentir artero, llena de la ilusión que da la fe, lazarillo de Dios en mi sendero, Francisca Sánchez, acompáñame… En mi pensar de duelo y de martirio casi inconsciente me pusiste miel, multiplicaste pétalos de lirio y refrescaste la hoja de laurel. Ser cuidadosa del dolor supiste y elevarte al amor sin comprender; enciendes luz en las horas del triste, pones pasión donde no puede haber. Seguramente Dios te ha conducido para regar el árbol de mi fe, hacia la fuente de noche y de olvido, Francisca Sánchez, acompáñame… --- ## A Goya – RUBER DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-goya-ruber-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Poderoso visionario, raro ingenio temerario, por ti enciendo mi incensario. Por ti, cuya gran paleta, caprichosa, brusca, inquieta, debe amar todo poeta; por tus lóbregas visiones, tus blancas irradiaciones, tus negros y bermellones; por tus colores dantescos, por tus majos pintorescos, y las glorias de tus frescos. Porque entra en tu gran tesoro el diestro que mata al toro, la niña de rizos de oro, y con el bravo torero, el infante, el caballero, la mantilla y el pandero. Tu loca mano dibuja la silueta de la bruja que en la sombra se arrebuja, y aprende una abracadabra del diablo patas de cabra que hace una mueca macabra. Musa soberbia y confusa, ángel, espectro, medusa. Tal aparece tu musa. Tu pincel asombra, hechiza, ya en sus claros electriza, ya en sus sombras sinfoniza; con las manolas amables, los reyes, los miserables, o los cristos lamentables. En tu claroscuro brilla la luz muerta y amarilla de la horrenda pesadilla, o hace encender tu pincel los rojos labios de miel o la sangre del clavel. Tienen ojos asesinos en sus semblantes divinos tus ángeles femeninos. Tu caprichosa alegría mezclaba la luz del día con la noche oscura y fría: Así es de ver y admirar tu misteriosa y sin par pintura crepuscular. De lo que da testimonio: por tus frescos, San Antonio; por tus brujas, el demonio. --- ## A Jesús crucificado – ANÓNIMO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-jesus-crucificado-anonimo/ Autor/Categoría: Anónimo No me mueve, mi Dios, para quererte El cielo que me tienes prometido, Ni me mueve el infierno tan temido Para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme el verte Clavado en una cruz y escarnecido; Muéveme ver tu cuerpo tan herido; Muévenme tus afrentas y tu muerte. Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera, Que aunque no hubiera cielo, yo te amara. Y aunque no hubiera infierno, te temiera. No me tienes que dar porque te quiera; Pues aunque lo que espero no esperara, Lo mismo que te quiero te quisiera. --- ## A Juan Ramón Jiménez – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-juan-ramon-jimenez-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Jiménez, triste Jiménez, no llores; el mundo es áspero. La vida es hiriente. La fiebre va por todas partes y hiere. Jiménez, la vida está encendida en tu pupila, en tu emoción infinita, en tus versos que cantan canciones antiguas del corazón de tu España, que está en tu alma misma. (Jiménez, es preciso reír, o sonreír al paraíso). Jiménez, las pasiones que nacen hacen temblar los cuerpos y las almas. Son tempestades, terremotos interiores que de pronto estallan en nuestras miserables armazones, hechas para los sueños y las hadas. En la red de tus nervios está presa, Jiménez, una gaviota blanca. Ella pide las inmensidades de esos vates azules que buscas y no hallas. No te expresaré, Jiménez, sino la parte de la Esperanza, cuando vayas tranquilo y sonriente vayas. Estoy muy cansado. Estoy muy cansado. Necesito suaves pláticas, hablaremos de las ideas, hablaremos de las almas . Tendremos compasiones para las gen tes malas. Leeremos bellas poesías y :reiremos de las musas falsas . --- ## A la ciudad de Pushkin – ANA AJMÁTOVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-la-ciudad-de-pushkin-ana-ajmatova/ Autor/Categoría: Ajmátova, Ana 1 ¿Qué puedo hacer? Ellos te destruyeron, ¡Qué encuentro más cruel que el separarse! Aquí hubo un surtidor, allá alamedas, Más a lo lejos verdecía el parque… La aurora más rosada que ella misma Fue aquél abril. Olor a húmeda tierra, A primer beso… 2 Las hojas de este sauce en el siglo pasado se murieron, Para brillar cien veces más lozanas en la forma de un verso. Las rosas se trocaron en purpúreas rosaledas silvestres, Pero los himnos de la escuela siguen brotando sin desánimo. ¡Medio siglo pasó! Fui premiada por la divina suerte Y en los días violentos olvidé el fluir de los años. ¡Ya no voy por allí! Pero a la orilla del río de la muerte, Yo llevaré mis trémulos jardines de Tsárskoie Seló. --- ## A la esperanza – JOHN KEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-la-esperanza-john-keats/ Autor/Categoría: Keats, John Cuando frente a la lumbre en soledad reposo, y odiosos pensamientos circundan mi alma triste, y ni un hermoso ensueño mi fantasía mueve y el yermo de esta vida se muestra ya sin flores… dulce Esperanza, vierte tu bálsamo de éter, y bate sobre mí alas de plata. Cuandoquiera que vague, al caer de la noche, donde enramadas cieguen la clara luz de luna, si el triste desaliento aterra mis pensares y ahuyenta severo la preciosa alegría, con los rayos de luna asómate entre hojas y el infernal desánimo mantén al fin distante. Si el desengaño, padre de la desesperanza, la empujara a tomar mi corazón confiado, cuando, como una nube, en el aire suspensa, va hechizando a su presa, y prepara su golpe, ¡ahuyéntala con fuerza, dulce Esperanza clara, y espántala cual alba que asusta a la tiniebla! Y siempre que el destino de aquellos que más amo a mi pecho turbado cuente un cuento de penas, oh, intrépida Esperanza, mi fantasía cura, tus más dulces consuelos concédeme un instante: fulgores celestiales derrama en mi cabeza, y bate sobre mí alas de plata. Si agraviara mi pecho un amor desdichado, por unos padres crueles o una bella inflexible, ¡oh, haz que nunca piense que me conduje en vano sollozando sonetos en la noche mediada! ¡Dulce Esperanza, vierte tu bálsamo de éter, y bate sobre mí alas de plata! Al pensar en los años que de vida aún me quedan… que no vea el honor de mi patria manchado, oh, que vea a mi tierra salvaguardar su espíritu, su orgullo, libertad… no su pálida sombra. Derrama de tus ojos sus raras claridades, y bate sobre mí alas de plata. Haz que no vea el alto legado del patriota —¡la libertad excelsa!, ¡excelsa, en simples vestes!— agachar la cabeza bajo el púrpura abuso de un gobierno corrupto, y esperar a la muerte; ¡Que descender te vea de lo alto y tus alas iluminen los cielos con fulgores de plata! Y así como una estrella, majestuosa entre brillos, dora la clara cima de una sombría nube e ilumina la faz de unos cielos velados, cuando oscuros pensares amortajen mi espíritu, dulce Esperanza, vierte tus dones celestiales, y bate sobre mí alas de plata. --- ## A la memoria de Raúl Gustavo Aguirre – DANIEL CHIROM URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-la-memoria-de-raul-gustavo-aguirre-daniel-chirom/ Autor/Categoría: Chirom, Daniel Estoy de este lado no sé cómo llegar a tu muerte enamorarte los ojos prenderle fuego a tus palabras. En tu voz veo barcos calcinándose de neblinas y un rumor de sirenas enlutando las anclas que buscan una pregunta en las costillas del océano. Tu oficio es un naufragio, la claridad exánime del que no responde. Bebe has visto la luna rigiendo el leprosario baila el cielo vacía su blanca taza sobre el Hades sueña una canción es una trampa canta una sinfonía enloquece en tus manos muere pues es necesario renacer donde el corazón yace. El silencio ruge una plegaria y el alba abre su resplandeciente página sobre la momia de un tiempo que no existió y hemos vivido. --- ## A la orilla – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-la-orilla-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully Sentarse los dos a la orilla del agua que pasa y verla pasar. Si se desliza una nube en el espacio, verla, los dos, deslizarse. Si en el horizonte humea un tejado de paja, verlo humear. Si alguna flor perfuma los alrededores, perfumarse en ella también. Si nos apetece algún fruto que prueban las abejas, probarlo. Si en los bosques que lo escuchan, canta algún pájaro, escuchar. A los pies de un sauce donde el agua murmura, oír el agua murmurar, y no sentir pasar el tiempo mientras dura ese sueño, ni poner una pasión profunda más que en adorarse. No preocuparse de las mundanales querellas, ignorarlas. ¡Y, solos, felices sin cansarse ante todo lo que cansa, sentir, ante todo lo que pasa, no pasar el amor! --- ## A la orilla del río… – Juan L. Ortiz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-la-orilla-del-rio-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina A la orilla del río … A la orilla del río un niño solo con su perro. A la orilla del río dos soledades tímidas que se abrazan. ¿Qué mar oscuro, qué mar oscuro, los rodea, cuando el agua es de cielo que llega danzando hasta las gramillas? A la orilla del río dos vidas solas que se abrazan. Solos, solos, quedaron cerca del rancho. La madre fue por algo. El mundo era una crecida nocturna. ¿Por qué el hambre y las piedras y las palabras duras? Y había enredaderas que se miraban, y sombras de sauces, que se iban, y ramas que quedaban… Solos de pronto, solos, ante la extraña noche que subía y los rodeaba: del vago, del profundo terror igual, surgió el desesperado anhelo de un calor que los flotara. A la orilla del río dos soledades puras confundidas sobre una isla efímera de amor desesperado. El animal temblaba. ¿De qué alegría temblaba? El niño casi lloraba. ¿De qué alegría casi lloraba? A la orilla del río un niño solo con su perro. Juan L. Ortiz --- ## A la salud de la serpiente – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-la-salud-de-la-serpiente-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René A la salud de la serpiente Canto el calor con rostro de recién nacido, el calor desesperado. II Le toca al pan que parte el hombre ser la belleza del alba. III El que confíe en el girasol no meditará dentro de la casa. Todos los pensamientos del amor serán sus pensamientos. IV En el giro de la golondrina una tempestad se informa, un jardín se prepara. V Habrá siempre una gota de agua para durar más que el sol sin que el ascendiente del sol sea afectado. VI Produce aquello que el conocimiento quiere mantener en secreto, el conocimiento con sus cien pasadizos. VII Aquello que viene al mundo para no perturbar nada no merece ni consideraciones ni paciencia. VIII ¿Cuánto durará esta falta del hombre, agonizante en el centro de la creación porque la creación lo ha despedido? IX Cada casa era una estación. Así se repetía la ciudad. Todos los habitantes juntos sólo conocían el invierno, a pesar de sus cuerpos caldeados, a pesar del día que no se alejaba. X Eres en tu esencia constantemente poeta, constantemente estás en el cenit de tu amor, constantemente ávido de verdad y de justicia. Sin duda es un mal necesario que no puedas serlo asiduamente en tu conciencia. XI Harás del alma que no existe un hombre mejor que ella. XII Mira la imagen temeraria en que se sumerge tu país, ese placer que te ha escapado por mucho tiempo. XIII Numerosos son aquellos que esperan que el escollo los subleve, que la punta los atraviese, para definirse. XIV Agradece a aquel que no se preocupa de tu remordimiento. Eres su igual. XV Las lágrimas desprecian a su confidente. XVI Queda una profundidad mensurable allí donde la arena subyuga al destino. XVII Amor mío, poco importa que yo haya nacido: tú te vuelves visible en el lugar donde desaparezco. XVIII Poder ir, sin engañar al pájaro desde el corazón del árbol hasta el éxtasis del fruto. XIX Lo que te recibe a través del placer no es sino la gratitud mercenaria del recuerdo. La presencia que elegiste no libera de adiós. XX No te inclines sino para amar. Si mueres, amas todavía. XXI Las tinieblas que te infundes están regidas por la lujuria de tu ascendiente solar. XXII No hagas caso de aquellos a cuyos ojos el hombre pasa por ser nada más que una etapa del color sobre la espalda atormentada de la tierra. Que ellos devanen su largo memorial. La tinta del atizador y el rubor de la nube son sólo uno. XXIII No es digno del poeta engañar al cordero, investir su lana. XXIV Si habitamos un relámpago, es el corazón de la eternidad. XXV Ojos que, creyendo inventar el día, habéis despertado el viento, ¿qué puedo por vosotros? Yo soy el olvido. XXVI La poesía es de todas las aguas claras la que menos se demora en los reflejos de sus puentes. Poesía, la vida futura en el interior del hombre recalificado. XXVII Una rosa para que llueva. Al término de innumerables años, éste es tu deseo. Click para leer más poemas de René Char --- ## A lo lejos los barcos de flores – CAMILO PESSANHA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-lo-lejos-los-barcos-de-flores-camilo-pessanha/ Autor/Categoría: Pessanha. Camilo Solo, incesante, un son de flauta llora, viuda y grácil en la sombra serena, perdida voz que de otras se enajena, flecos sonoros que encubren la hora. Está en la fiesta de destellos plena; tan blanca, labios de carmín desflora… Solo, incesante. un son de flauta llora, viuda y grácil en la sombra serena. ¿Y la orquesta? ¿Y los besos? En la calle, la noche ordena que tan sólo exista la flauta triste… ¿Hay alguien que la asista? ¿Alguien sabe el dolor que en ella se halle? Solo, incesante, un son de flauta llora… --- ## A los celos – LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-los-celos-luis-de-gongora-y-argote/ Autor/Categoría: de Góngora y Argote, Luis ¡Oh niebla del estado más sereno, furia infernal, serpiente mal nacida! ¡Oh ponzoñosa víbora escondida de verde prado en oloroso seno! Oh, entre el néctar de Amor, mortal veneno, que en vaso de cristal quitas la vida! ¡Oh espada, sobre mí de un pelo asida, de la amorosa espuela duro freno! ¡Oh celo, del favor verdugo eterno!, vuélvete al lugar triste donde estabas, o al reino (si allá cabes) del espanto; mas no cabrás allá, que pues ha tanto que comes de ti mismo y no te acabas, mayor debes de ser que el mismo infierno. --- ## A los críticos católicos – Pier Paolo Pasolini URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-los-criticos-catolicos-pier-paolo-pasolini/ Autor/Categoría: Pasolini, Pier Paolo A los críticos católicos A menudo un poeta se acusa y se calumnia, exagera, por amor, su propio desamor, exagera, para castigarse, su propia ingenuidad, es puritano y tierno, duro y alejandrino. Es incluso demasiado agudo en los análisis de los signos de las herencias, de las supervivencias: tiene también un pudor excesivo en concederles algo a la razón y a la esperanza. Pues bien, ¡ay de él! ¡No hay un instante de vacilación: basta con mencionarlo! Pier Paolo Pasolini --- ## A los jóvenes poetas – FRIEDRICH HÖLDERLIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-los-jovenes-poetas-friedrich-holderlin/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich Queridos hermanos, acaso madure pronto nuestro arte, cuando, semejante al adolescente, tras largo fermento, alcance la serenidad de la belleza; vosotros sed piadosos como eran los griegos. Amad a los dioses y recordad con benevolencia a los mortales, abominad de la embriaguez como del hielo, guardaos de adoctrinar y describir, y si el maestro os atemoriza, pedid consejo a la gran naturaleza. --- ## A los que van a nacer – DÁMASO ALONSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-los-que-van-a-nacer-damaso-alonso/ Autor/Categoría: Alonso, Dámaso ¡Cuán cerca todavía de las manos de Dios! ¿Sentís su aliento rugir entre los cedros del Levante? ¿Hay en vuestras pupilas rabos de oro, vedijitas, aún, incandescentes, de la gran lumbrarada creadora? ¿O fraguasteis, tal vez, en su sonrisa -sonrisillas de Dios, niños dormidos- y juerga en vuestras salas, niño eternal, gran inventor de juegos? Oh, vosotros le veis, seres profundos, y saltáis en el vientre de la madre. ¿Qué peces de colores os surcan aguas del dorado sueño? ¿Qué divinos esquifes -juguetes sin engaño- cruzan el día albar de vuestro cauce? ¿De qué extraña ladera son esas pedrezuelas diminutas que bullen al manar de vuestras aguas? Oh fuentes silenciosas. Oh soterradas fuentes de los enormes ríos de la vida. Seréis torrente en furia que va a rodar al páramo. Seréis indagación y grito sin respuesta. Ay, guardad esta luz estremecida. Ay, refrenad el agua, volved al centro exacto. Ay de vosotros. … Ay de estos cieguecitos de leche no cuajada, de tierna pulpa vegetal, dormida. Ay, copos de manteca, que hacia el mercado vais –de sus ordeños modelados por Dios, aún en su música, con las gotas aún de su rocío- entre las verdes hojas de los úteros. --- ## A los treinta años de mi vida… – FRANÇOIS VILLON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-los-treinta-anos-de-mi-vida-francois-villon/ Autor/Categoría: Villon, François A los treinta años de mi vida, ya insensible a los deshonores, ni muy loco ni muy sensato, pese a penas y humillaciones que sufrí todas sepultado de Orleáns en hondas prisiones por culpa sola de un obispo que d’Aussigny lleva por nombre. --- ## A Madame Lullin – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-madame-lullin-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra Te sorprenderá que un hombre de ochenta años pueda seguir escribiéndote versos… ¡El pasto brota debajo de la nieve los pájaros cantan hasta la última época del año! Y Tibullus pudo decir de su muerte, en su latín: «Delia, aun agonizando te miraría». Y Delia misma desvaneciéndose olvidando incluso su belleza. --- ## A manos temblorosas cayó el ahora de lo que tembló en el presentir – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-manos-temblorosas-cayo-el-ahora-de-lo-que-temblo-en-el-presentir-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina Ya es este el día, el presentido día que temblaba en nosotros al pensarlo entre los por venir del amor nuestro. Día que habría de brillar sólo para uno de los dos y en que vería mis dedos infelices llegándose a sus ojos sin mirada, para correr los párpados. Que cubrieran de miradas a los que ya eran ojos sólo para ser vistos. --- ## A medida que envejezco – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-medida-que-envejezco-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence A medida que envejezco percibo que la vida tiene la cola en la boca y otros poetas y otros pintores ya no encarnan para mí ningún tipo de competencia El cielo es el desafío el cielo que aún debe ser descifrado ese alto cielo ante el que caen agobiados los astrónomos con sus grandes orejas electrónicas ese cielo que nos susurra constante los secretos finales del universo el mismo que respira hacia adentro hacia afuera como si fuera el interior de una boca del cosmos el mismo cielo que es el borde de la tierra y del mar también el cielo de voces múltiples y ningún dios rodeando un océano de sonido que devuelve ecos como las olas que estallan en el murallón Poemas enteros diccionarios completos enrollándose en la explosión de un trueno Cada atardecer un cuadro instantáneo cada nube un libro de sombras a través de las que vuelan salvajes las vocales de los pájaros que llorarán repentinamente Ese firmamento para el pescador está despejado a pesar de las nubes oscuras Él lo observa lo estima por lo que es: el espejo del mar a punto de precipitarse sobre él en su bote de madera al filo del horizonte oscuro Nosotros lo imaginamos como un poeta siempre cara a cara con la vieja realidad donde los pájaros nunca vuelan antes de la tormenta No lo dudes él sabe lo que caerá desde las alturas antes de que amanezca él es su propio vigía en su embarcación atento al sonido del universo dando cuenta de las visiones de la tierra de lo viviente con su voz poderosa --- ## A mi amigo Ezra Pound – WILLIAM CARLOS WILLIAMS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-mi-amigo-ezra-pound-william-carlos-williams/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos ya sea judío o galés espero que le den el Premio Nobel lo tiene bien merecido —a perpetuidad— con tal nombre Si yo fuera un perro me sentaría en el pavimento frío bajo la lluvia para esperar a un amigo (y lo mismo harías tú) si a mí me complaciera tal cosa incluso si fuera enero o Zukofsky Tu inglés no es lo bastante específico Como escritor de poemas te muestras como un inepto por no decir como un usurero --- ## A mi mujer – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-mi-mujer-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar No puedo escribir majestuoso proemio como preludio a mi canción, de poeta a poema, me atrevería a decir. Pues si de estos pétalos caídos uno te pareciera bello, irá el amor por el aire hasta detenerse en tu cabello. Y cuando el viento e invierno endurezcan toda la tierra sin amor, dirá un susurro algo del jardín y tú lo entenderás. --- ## A mi mujer – Umberto Saba URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-mi-mujer-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto A mi mujer Eres como una joven una blanca gallina. Se le ahuecan las plumas al viento, el cuello inclina para beber, rasca en la tierra; pero al andar tiene el lento paso tuyo de reina, va marcando la hierba, opulenta y soberbia. Ella es mejor que el macho. Ella es como todas las hembras de todos los serenos animales que acercan a Dios. Así, si mi mirada o si mi juicio no me engañan, tu igual está entre ellas y no en otra mujer. Cuando la noche duerme, las polluelas producen voces que recuerdan esas dulcísimas con las que de tus penas te quejas, sin saber que tu voz tiene la misma suave y triste música del gallinero. Eres como una grávida ternera, libre todavía y sin pesadumbre, incluso alegre; si la acaricias, el cuello vuelve, donde un rosa tierno tiñe su carne. Si la encuentras y mugir la oyes, es tan quejoso ese sonido, que hierba arrancas para hacerle un don. Es así como te ofrezco mi don cuando eres triste. Eres como una perra buena, que tiene siempre tanta dulzura en los ojos y crueldad en el alma. A tus pies, una santa, parece que arde en un indomable fervor, y así te contempla como a su Dios y Señor. Cuando en casa o por la calle te sigue, a quien sólo intente acercársete, los dientes cándidos le enseña y entonces su amor sufre de celos. Eres como la pávida coneja. Dentro de la estrecha jaula, al verte se levanta rígida, y hacia ti sus orejas altas y firmes extiende; si las sobras y los rábanos le llevas, sobre ellos se acurruca y busca los ángulos oscuros. ¿Quién podría ese alimento arrebatarle? ¿Quién, el pelo que se arranca del dorso para añadirlo al nido donde ha de parir? ¿Quién hacerte sufrir? Eres como la golondrina que vuelve en primavera. Pero en el otoño parte; y tú no tienes este arte. Tú tienes esto de la golondrina: ademanes ligeros; esto que a mí, que me sentía y era viejo, me anunciaba otra primavera. Eres como la prudente hormiga. De ella, cuando salen al campo, habla la abuela al niño que la acompaña. Y también en la abeja te encuentro, y en todas las hembras de todos los serenos animales que acercan a Dios; y en ninguna otra mujer. Umberto Saba --- ## A mi padre – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-mi-padre-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Tú quisiste morir enteramente, la carne y la gran alma. Tú quisiste entrar en la otra sombra sin la triste plegaria del medroso y del doliente. Te hemos visto morir con el tranquilo ánimo de tu padre ante las balas. La guerra no te dio su ímpetu de alas, la torpe parca fue cortando el hilo. Te hemos visto morir sonriente y ciego. Nada esperabas ver del otro lado, pero tu sombra acaso ha divisado los arquetipos últimos que el griego soñó y que me explicabas. Nadie sabe de qué mañana el mármol es la llave. --- ## A mis versos escritos prontamente… -MARINA TSVIETÁIEVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-mis-versos-escritos-prontamente-marina-tsvietaieva/ Autor/Categoría: Tsvetáyeva, Marina A mis versos escritos prontamente, cuando no sabía que yo era poeta, surgiendo como chorros de fuente, como chispas de cohetes violetas, diablillos irrumpiendo a su suerte en el santuario en incienso dormido, a mis versos de juventud y muerte – ¡versos por nadie leídos! – (¡que nadie compró, ni ha comprado!), dispersos en el polvo de las librerías, a mis versos, como a los vinos preciados, les llegará su día. --- ## A pleno llanto – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-pleno-llanto-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio “Llorarlo todo… pero llorarlo bien”. Espantapájaros Y entretanto lloremos tomados de la mano. Lloremos. ¡Sí! Lloremos amargo llanto verde, sustancias minerales, azufre, mica, arena, cristales fracasados, humilladas tachuelas, ardientes lagrimones de lacre derretido. Lloremos junto al humo, desnudos, entre ruinas, en medio de la calle, de la sangre, del lodo, debajo de la tierra, en el agua, en el aire, entre mástiles rotos y piernas amputadas. Que se abran las esclusas del reprimido llanto y lloremos, a gritos estentóreos, salvajes, el mentón tembloroso, sin compás, ni guitarra, las mejillas chorreantes, los párpados acuosos. Lloremos la familia, el vino derramado, las momias, la victoria, las plazas desoladas, la usura, el terciopelo, el pan de cada día, las noches gemebundas, las muertas catedrales. Lloremos por las uñas, por los pies, por los dientes, lacios chorros tranquilos de lágrimas salobres, murmurantes arroyos que enternezcan las piedras, cataratas de llanto de estruendosos modales. Lloremos y lloremos, impudorosamente, sin tregua, ni descanso, durante largos años, por más que estalactitas de lágrimas espesas ericen las riberas de nuestros lagrimales. Lloremos, con la lluvia, un llanto monocorde que anegue la codicia, el pasto, las heridas; nos limpie la garganta, el alma, los bolsillos, traspase la tristeza, la angustia, la memoria. Lloremos. ¡Ah! Lloremos purificantes lágrimas, hasta ver disolverse el odio, la mentira, y lograr algún día —sin los ojos lluviosos— volver a sonreírle a la vida que pasa. --- ## A quien en la ciudad estuvo largo tiempo… – JOHN KEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-quien-en-la-ciudad-estuvo-largo-tiempo-john-keats/ Autor/Categoría: Keats, John A quien en la ciudad estuvo largo tiempo confinado, le es dulce contemplar la serena y abierta faz del cielo, exhalar su plegaria hacia la gran sonrisa del azul. ¿Quién más feliz, entonces, si, con el alma alegre, se hunde, fatigado, en la blanda yacija de la hierba ondulante y lee una acabada, una gentil historia de amor y languidez? Si, atardecido, vuelve al hogar, ya en su oído la voz de Filomela, y acechando sus ojos la fúlgida carrera de una pequeña nube, lamenta el deslizarse del presuroso día, desvanecido como la lágrima de un ángel que cae por el éter claro, calladamente. --- ## A Rainier Maria Rilke – MARINA TSVETÁYEVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-rainier-maria-rilke-marina-tsvetayeva/ Autor/Categoría: Tsvetáyeva, Marina Rainer, quiero encontrarme contigo, quiero dormir junto a ti, adormecerme y dormir. Simplemente dormir. Y nada más. No, algo más: hundir la cabeza en tu hombro izquierdo y abandonar mi mano sobre tu hombro izquierdo, y nada más. No, algo más: aún en el sueño más profundo, saber que eres tú. Y más aún: oír el sonido de tu corazón. Y besarlo. --- ## A Roosevelt – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-roosevelt-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén ¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman, que habría que llegar hasta ti, Cazador! Primitivo y moderno, sencillo y complicado, con un algo de Washington y cuatro de Nemrod. Eres los Estados Unidos, eres el futuro invasor de la América ingenua que tiene sangre indígena, que aún reza a Jesucristo y aún habla en español. Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza; eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy. Y domando caballos, o asesinando tigres, eres un Alejandro-Nabucodonosor. (Eres un profesor de energía, como dicen los locos de hoy.) Crees que la vida es incendio, que el progreso es erupción; en donde pones la bala el porvenir pones. No. Los Estados Unidos son potentes y grandes. Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor que pasa por las vértebras enormes de los Andes. Si clamáis, se oye como el rugir del león. Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras». (Apenas brilla, alzándose, el argentino sol y la estrella chilena se levanta…) Sois ricos. Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón; y alumbrando el camino de la fácil conquista, la Libertad levanta su antorcha en Nueva York. Mas la América nuestra, que tenía poetas desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl, que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco, que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió; que consultó los astros, que conoció la Atlántida, cuyo nombre nos llega resonando en Platón, que desde los remotos momentos de su vida vive de luz, de fuego, de perfume, de amor, la América del gran Moctezuma, del Inca, la América fragante de Cristóbal Colón, la América católica, la América española, la América en que dijo el noble Guatemoc: «Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América que tiembla de huracanes y que vive de Amor, hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive. Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol. Tened cuidado. ¡Vive la América española! Hay mil cachorros sueltos del León Español. Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo, el Riflero terrible y el fuerte Cazador, para poder tenernos en vuestras férreas garras. Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios! --- ## A un obrero – CÉSAR TIEMPO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-un-obrero-cesar-tiempo/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Tiempo, César Toda desnuda me ofrezco a tu instinto, muerde mis pechos, estruja mi cuerpo, quiero brindarte esta fiesta de carne para que olvides tus días acerbos. Sé que padeces, tu vida es amarga vida de todos los tristes obreros, sin una luz de esperanza en su noche, sin la caricia cordial de un consuelo. ¡Cómo conforta sentirse piadosa, dulce es la simple bondad de mi gesto; tú que así sufres, mereces la efímera fiesta que quiere brindarte mi cuerpo! --- ## A una adúltera – FRANCISCO DE QUEVEDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-una-adultera-francisco-de-quevedo/ Autor/Categoría: de Quevedo, Francisco Sólo en ti, Lesbia, vemos que ha perdido el adulterio la vergüenza al cielo, pues que tan claramente y tan sin velo has los hidalgos huesos ofendido. Por Dios, por ti, por mí, por tu marido, que no sepa tu infamia todo el suelo: cierra la puerta, vive con recelo, que el pecado nació para escondido. No digo yo que dejes tus amigos, mas digo que no es bien que sean notados de los pocos que son tus enemigos. Mira que tus vecinos afrentados, dicen que te deleitan los testigos de tus pecados más que tus pecados. --- ## A una ardilla en Kyle-na-no – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-una-ardilla-en-kyle-na-no-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler Ven a jugar conmigo; ¿por qué habrías de correr por el árbol que tiembla como si una escopeta tuviera para matarte? Todo lo que quisiera es acariciar tu cabeza y dejarte escapar. --- ## A una pobre vieja – WILLIAM CARLOS WILLIAMS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-una-pobre-vieja-william-carlos-williams/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos masticando una ciruela en la calle una bolsa de papel está en su mano le saben bien saben bien a ella saben bien a ella puedes notarlo en su modo de darse a la mitad del todo chupada en su mano le queda el consuelo de ciruelas maduras que parecen llenar el aire y saben bien. --- ## A Unco, el idiota – LEOPOLDO MARECHAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-unco-el-idiota-leopoldo-marechal/ Autor/Categoría: Marechal, Leopoldo Unco, el idiota, cortador de juncos, yace aquí sin machete ni juncal. Para el techo del hombre cortó juncos: Para el amor del hombre cortaba juncos verdes: juncos llenos de viento, para el hombre y su risa cortó en el aguazal. Y él nunca usó ni techo ni amor ni risa ni hombre. Rojo de mediodías, pero sin luz adentro; gallardo y fuerte, pero sin canción, fue una rica vihuela que no tuvo cordaje y una lámpara hermosa que no encendió su dueño. Su Dios fue un huevo de chajá mecido a flor del agua negra. Junco insonoro, yace largo a largo: el Cortador Celeste lo ha cortado. --- ## A veces en las tardes de optimismo – REINALDO ARENAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-veces-en-las-tardes-de-optimismo-reinaldo-arenas/ Autor/Categoría: Arenas, Reinaldo A veces en las tardes de optimismo un ave azul surca la ladera y alegres imaginamos que el abismo alguien llegó para llevarnos fuera. Incoherentes gritamos hasta el paroxismo (el más audaz enarbola una bandera). Otra vez las palabras honor, guerra, civismo, hasta que suena la metralla artera. y en medio del estupor quien mire al cielo sólo verá planear su desconsuelo. El pájaro azul no es más que un espejismo que se esfuma ya tras la barrera, y quedamos aquí, siempre lo mismo, sin poder respirar ni ver afuera. --- ## A veces, a tu lado… – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-veces-a-tu-lado-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio A veces, a tu lado, se entrecierran tus ojos y me olvidan. Olvidado y cerca de ti soy como quien quedó en la noche a la cabecera de un amor que se ha dormido. Pero no duermes, partes; amas siempre, pero no a mí. Vigilo entonces la anudación que se labra entre nuestras horas y ardientemente busco echar, sin que lo sepas, nuevo nudo, invisible y el más fuerte. Mas no puedo trabarlo cuando ya has tornado. Y siempre quedaré temiendo ese pasado tuyo que vuelve, ese presente tuyo que me quitas. --- ## A vosotras, que sois bellas… – SAFO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/a-vosotras-que-sois-bellas-safo/ Autor/Categoría: Safo A vosotras, que sois bellas, no puedo hacer llegar mi pensamiento. Click para leer más poemas de Safo --- ## Abajo el éxito – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/abajo-el-exito-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri No, es cierto, no soy el hombre exitoso. ¿Por qué lo sería? Puesto que de todos modos tengo éxito. El objetivo que no alcanzo es el objetivo que me produce, que yo hago producir ¿Por qué iría a la cabeza de ejércitos numerosos a instalarme impúdicamente en la capital de un país extranjero? Por una insolencia tan pequeña me resintiría conmigo mismo por haberme tomado tanto trabajo, haber conquistado en veinte años galones que se pueden conseguir por cien francos y por diez centavos de meditación inventiva, haber sacrificado montones de hombres realmente que no revivirán más (y que no todos se divirtieron con eso, ni siquiera el jefe) En verdad, me avergonzaría estar en su lugar, o al menos estar contento con eso. Aunque no me hubiera obligado más que veinte minutos y no veinte años a la esclavitud de la disciplina, Haberse apoyado en tantas reglas para herir a pobres diablos a los que ni siquiera se puede ya acabar limpiamente ni resucitar en su salud primera. No, verdaderamente, no comprendo a ese dcrrochón dañino. Felizmente, nunca nos encontramos. --- ## Abrazarte – FILIPPO TOMMASO MARINETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/abrazarte-filippo-tommaso-marinetti/ Autor/Categoría: Marinetti, Filippo Tommaso Cuando me dijeron que te habías marchado Adonde no se vuelve Lo primero que lamenté fue no haberte abrazado más veces Muchas más Muchas más veces muchas más La muerte te llevó y me dejó Tan solo Tan solo Tan muerto yo también Es curioso, Cuando se pierde alguien del círculo de poder Que nos-ata-a-la vida, Ese redondel donde solo caben cuatro, Ese redondel, Nos atacan reproches (vanos) Alegrías Del teatro Que es guarida Para hermanos Y una pena, pena que no cabe dentro De uno Y una pena, pena que nos ahoga Es curioso, Cuando tu vida se transforma en antes y después de, Por fuera pareces el mismo Por dentro te partes en dos Y una de ellas Y una de ellas Se esconde dormida en tu pecho En tu pecho Como lecho Y es para siempre jamás No va más En la vida Querida La vida Qué tristeza no poder Envejecer Contigo --- ## Abrir la puerta – EDGAR BAYLEY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/abrir-la-puerta-edgar-bayley/ Autor/Categoría: Bayley, Edgar; Poetas de Argentina me pregunto y es una pregunta inmoral si servirá de algo abrir esa puerta que da al patio a la tierra al viento del mundo a los pasos de la gente me pregunto si servirá de algo escribir a estas horas de la noche en el silencio de mi habitación con la puerta cerrada sería tan sencillo me digo abrir por fin la puerta y asomarme y mirar dejando que me lleven los pasos y la sombras del camino me pregunto si servirá de algo explicar por qué no explico cuando tanta palabra y confidencia intentaron traducirme y ponerme al descubierto si servirá de algo abrir la puerta me pregunto y andar por el patio por el mundo entre la gente abrir de par en par la puerta para que todo pueda cumplirse como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo como el canto de las aguas y el susurro de la siesta como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados para que todo pueda cumplirse la luz la noche la inocencia el nombre que pasa entre las ramas la puerta se abrirá enteramente se abrirá por fin la puerta por si alguno quiere volver a entrar o salir o curiosear entre mis cosas o esperarme mientras vuelvo y si tardo y no regreso salir al viento y olvidarme --- ## Acaricia tu soledad con la mía – RAY BRADBURY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/acaricia-tu-soledad-con-la-mia-ray-bradbury/ Autor/Categoría: Bradbury, Ray Dulce amor mío, ahora ven conmigo, acaricia tu soledad con la mía; tómame, abrázame, protégeme y acógeme, sálvame de mi mundo con el tuyo. Dame más de lo que yo pudiera tomar prestado, mucho gozo, aunque un poco de aflicción; busca y encuentra en las elevadas buhardillas del amor las matemáticas horizontales, juguetes para mostrar las sencillas sumas que los novios, los néctares, los pólenes, los pegamentos de la conquista del amor, de su regalo, de su tormento, dulcemente sembrando y concibiendo, harán florecer nuestros días en la leyenda y la tradición: Dos mentes separadas, y una carne el recuento. Cántalo de carrerilla, princesa, alaba cómo yo me pierdo en tu laberinto, con sumo gusto allí perdido, nunca hallado, en tus melifluas entrañas. La gente preguntando por mí, diles dónde estoy enterrado. Enredado en tu privado matorral, di que te ensanchas con tu hijo, así un día desde la secreta tierra la mediana edad hallará el renacimiento. Yo no voy a la tumba, sino directo al útero donde tu cabello virginal ahí creciendo tapiza este viejo melocotón de nuevo, y con la carne de abril lo va vistiendo. ¡Ay!, hombres a millares, tales como yo gustosamente bajo tu dulce hierba yacerían para exigir que lo que se encierra bajo tus pastos se alzará tan tierno y fresco como el amanecer. La Máquina del Tiempo del Amor me arrinconará allí y liquidará lo viejo por lo nuevo y hermoso y, alimentado, mantenido, por dulces néctares volveré a nacer como tu último hijo. --- ## Accidente en la construcción – JUAN GELMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/accidente-en-la-construccion-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina Roberto, José, Antonio, Juan, Esteban, bajo sus nombres de albañil se fueron de la vida. Américo, Paulino, sus cucharas hablan, caminan, se detienen a meditar al borde de lo oscuro. Ellos están encima ya del aire, alguno termina de silbar lo comenzado. En silencio construyen su eternidad: el pueblo que no olvida. --- ## Acepto todo lo que hubo… – ALEKSANDR BLOK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/acepto-todo-lo-que-hubo-aleksandr-blok/ Autor/Categoría: Blok, Aleksandr Acepto todo lo que hubo Nunca busqué mejor suerte. Acaso hay algo mejor que haber amado Algo mejor que haber ardido! La felicidad y los sufrimientos Impusieron sus huellas amargas, Pero yo no desperdicié la antigua luz En tempestades pasionales, ni en el tedio sin límites. Y tú, a quien yo de nuevo he desgarrado Debes perdonarme. Sé que nuestro destino es estar juntos. Todo lo que no me has dicho con palabras En tu semblante lo he adivinado. Los ojos miran atentos Y el corazón inquieto golpea en el pecho, Continuando su camino ineluctable En la fría oscuridad de la noche nevada. --- ## Acerca de Lautréamont, 1 – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/acerca-de-lautreamont-1-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Lo imagino rubio. De ojos celestes. Alto varios metros. La piel azul y las manos huesudas. Dotado de una gran imaginación. Pero satánico. Atormentado por las cosas reales y vulgares y por las ideas que se hacía del más allá de la muerte y de la muerte misma. Era lo que diríamos hoy, un introvertido. Se lo supone fino, elegante, de una dentadura tremenda; con colmillos. Debe estar ahora no en el infierno sino en el hades, que es el reino de la muerte. Él está como dormido; insomnis mortis. Durante su vida debe haber abusado de las drogas que llevan a los otros paraísos, los paraísos del mal. Eso, es lo que se deduce de sus escritos. Donde se hace sentir su soledad y su desesperanza. No tenía nada de religioso. Era un muerto, como diría un teólogo moralista. No supo nunca más que de penas y no dio nunca con la contricción, ese dolor perfecto, ni con la tricción, ese dolor imperfecto al que se entregan los pecadores arrepentidos para que se les restituya a la primera gracia y continuar su vida penitencial hasta arraigarse en un estado de paz y esperar la buena muerte. Pero él no da señales de haber tenido ninguna instrucción religiosa —aunque nombre mucho a Dios— que lo pudiera llevar a la salud espiritual. Sin embargo, a pesar de todo lo quiero y lo voy a ayudar. Este hombre atormentado, buscó con avidez; pero por sí mismo no dio con nada más que con el sufrimiento y la demencia de gran poeta. Nació en el Uruguay, y se supone que haya muerto. Aunque nadie lo sabe. Es como si no hubiera existido como ser físico. Era de agua. Era flemático de temperamento y lo concibo como existiendo en un mar agitado y oscuro. Dios no quiso que lo conociera, no quiso concederle la gracia que concede al resto de los mortales, a los fieles que componen el cuerpo místico de Cristo. Lautréamont era soberbio; se negó a rebajarse a ser un niño. No amó las cosas de la tierra como las aman algunos privilegiados de complexión melancólica. Él amaba lo que no sabía; buscaba a Dios pero no dio con Él. Se supone que Dios no quiso darle los beneficios que entrega a criaturas más inferiores que su naturaleza. Lautréamont me conocía y me conoce. Como Juez he tenido que verlo. Me pidió que no lo olvidara. Que intercediera por él ante Dios que es mi amigo. --- ## Acerca de Lautréamont, 2 – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/acerca-de-lautreamont-2-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Hace un tiempo nos encontramos en otra región. Cuando lo vi, estaba como despejándose del sueño. Estaba con aguas, con algas, pero no con peces. Los peces se habían ido. Estaba acostado en el mar. Yo caminaba sobre las aguas y lo llamé: Lautréamont, Lautréamont, le dije, soy Fijman. Y él me contestó que me quería. Que seríamos amigos ahora en el mar, porque los dos habíamos sufrido en la tierra. Pero no lloramos. Nos abrazamos. Después quedamos en silencio. --- ## Addendum para G – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/addendum-para-g-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra El Mal es la Usura, neschek la serpiente neschek cuyo nombre es conocido, la mancilladora, más allá de la raza y en contra de la raza la mancilladora Τόκος….hic mali medium est Aquí está el núcleo de la maldad, el infierno ardiente sin respiro, El chancro que corrompe todas las cosas, Fafnir el gusano, Sífilis del Estado, de todos los reinos, Verruga del bien común, Productor de excrecencias, corruptor de todas las cosas, Oscuridad mancilladora, Geminado mal de la envidia, Serpiente de siete cabezas, Hidra, que entras en todas las cosas, Traspasando las puertas de los templos, mancillando el Huerto de Pafos, neschek, el mal rastrero, …….viscosidad, corruptor de todas las cosas, Envenenador de la fuente, …….de todas las fuentes, neschek, La serpiente, el mal contra el incremento de la Naturaleza, Contra la belleza …………..Tὸ καλόν …………………..formosus nec est nec decens Mil han muerto en sus pliegues, ………………………….en la trampa del pescador de anguilas ………………….Χαῖρη! Ω Διώνη, Χαῖρη ……………..pura Luz, te imploramos ………..Cristal, te imploramos Claridad, te imploramos ……………………desde el laberinto Sero, sero! aprendí que España es mercurio; que Finlandia es níquel. ¡Tardío aprendizaje! S…… haciendo el mal en lugar de los R……… «Una lástima que los poetas hayan usado símbolos y metáforas y nadie aprendió nada de ellos ….porque se expresaron de manera figurada» Todos los otros pecados están expuestos, solo la Usura no es comprendida. Opio Shanghái, opio Singapur. «con la spilla de plata… ……..ámbar, atrapado y volteado…» …………………………….Lotóphagoi Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## Adiós al tío Luis – JOAN MARGARIT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/adios-al-tio-luis-joan-margarit/ Autor/Categoría: Margarit, Joan No acabó nunca en su interior la guerra. La muerte es aquel frente de Teruel, donde hoy avanza el desastroso ejército con destellos de escarcha en los capotes. Están lejos, muy lejos, pero ya han comenzado a regresar. Dejó pocos enseres al morir: entre ellos encuentro un ruinoso casete con su cinta magnética. Al principio se oía solamente el tímido rumor del mecanismo. Hasta que ha comenzado, con fuerza y nitidez, el melancólico canto de un ruiseñor. Dentro de mi cabeza, después del cementerio, sigo escuchando la preciosa voz. El estruendo moral que era la guerra cesaba junto al río, entre los árboles. Ruiseñor miliciano, el más humilde de aquel ejército de la República. Te has enrolado ahora en un ejército de pájaros nocturnos. --- ## Adiós de la madrugada – SHIGEHARU NAKANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/adios-de-la-madrugada-shigeharu-nakano/ Autor/Categoría: Nakano, Shigeharu Hemos de trabajar hemos de discutir nuestros asuntos. Siempre que nos reunimos nos asaltan los gendarmes y nos golpean la nariz nos golpean los ojos. Por eso nos cambiamos a este segundo piso con salida a callejones y atajos de refugio. Aquí duermen seis adolescentes. En la planta baja, un matrimonio y un niño de pecho. No conozco a estos adolescentes sólo sé que son mis camaradas. No conozco el nombre del matrimonio sólo sé que nos han prestado su segundo piso con buena voluntad. Pronto amanecerá nos mudaremos otra vez cargaremos el maletín discutiremos minuciosamente realizaremos bien nuestro trabajo mañana por la noche dormiremos en otro colchón prestado. Ya empieza a amanecer este cuarto de seis metros cuadrados pañales colgados del cordón eléctrico el foco tiznado y desnudo los juguetes de celuloide los colchones prestados las pulguitas. De todo esto me despido hay que continuar el trabajo para hacer florecer nuestras flores: la flor del matrimonio la flor del niño de pecho para que florezcan estas flores de pronto, plenamente. --- ## Advenimiento – SUSANA THÉNON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/advenimiento-susana-thenon/ Autor/Categoría: Thénon, Susana ¿Por qué no han de ser nunca nuestras manos las que se alcen, las que proclamen la voz del asco, el advenimiento del trueno? --- ## After such Pleasures – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/after-such-pleasures-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Esta noche, buscando tu boca en otra boca, casi creyéndolo, porque así de ciego es este río que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados, qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor sabiendo que el placer es ese esclavo innoble que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo. Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni esperanza. Solo en mi casa abierta sobre el puerto otra vez empezar a quererte, otra vez encontrarte en el café de la mañana sin que tanta cosa irrenunciable hubiera sucedido. Y no tener que acordarme de este olvido que sube para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos y no dejarme más que una ventana sin estrellas. --- ## Ágape – CÉSAR VALLEJO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/agape-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César Hoy no ha venido nadie a preguntar; ni me han pedido en esta tarde nada. No he visto ni una flor de cementerio en tan alegre procesión de luces. Perdóname, Señor: qué poco he muerto! En esta tarde todos, todos pasan sin preguntarme ni pedirme nada. Y no sé qué se olvidan y se queda mal en mis manos, como cosa ajena. He salido a la puerta, y me da ganas de gritar a todos: Si echan de menos algo, aquí se queda! Porque en todas las tardes de esta vida, yo no sé con qué puertas dan a un rostro, y algo ajeno se toma el alma mía. Hoy no ha venido nadie; y hoy he muerto qué poco en esta tarde! --- ## Agua – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/agua-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel La del río, ¡qué blanda! Pero qué dura es ésta: ¡La que cae de los párpados es un agua que piensa! --- ## Ah, este camino… – Matsuo Basho URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ah-este-camino-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Ah, este camino que nadie recorre, excepto el crepúsculo. --- ## Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ah-la-angustia-la-abyecta-rabia-la-desesperacion-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Ah! La angustia, la abyecta rabia, la desesperación De no yacer en mí mismo desnudo Con ánimo de gritar, sin que sangre el seco corazón En un último, austero alarido! Hablo -las palabras que digo son nada más un sonido: Sufro -Soy yo. Ah, extraer de la música el secreto, el tono De su alarido! Ah, la furia -aflicción que grita en vano Pues los gritos se tensan Y alcanzan el silencio traído por el aire En la noche, nada más allí! --- ## Ahora – JUAN GELMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ahora-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina ahora miguel ángel cruza la noche del país va en un caballito de fuego / se le caen palabras que tiemblan como el sur tira balazos de esperanza ¿es verdad que te hicieron pedazos en la tortura militar? ¿te caíste a pedacitos? / ¿y qué crece de cada pedacito tuyo? / ¿acaso otro ángel / miguel? ¿los demás? / ¿un vagabundo? / ¿una triste? / ¿un viejo sentimiento inmortal? / ¿santa teresa la obrera / que montaba un caballo de fuego para vivir cada vez? / ¿cómo el olor de tu alma? pedazos de la amadora escaparon a las uñas del tiempo pregunto estas cosas para saber cómo me va envuelto estás en pólvora y horrores tus poemas cruzan la noche del país tu ternura trabaja / obrera / delicada andás por plazas y por calles con la memoria en la mano llega la luz del alba torpemente aquí ninguno da perdón / te deshacés / miguel /juntando cielo pero me acuerdo de cuando vas a volver pegado a tu destino como una roca / limpiándole la muerte a cada noche / montado en un caballito de fuego --- ## ahora (amor)… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ahora-amor-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. ahora (amor) todos los dedos de este árbol tienen manos, y todas las manos tienen gente; y cada persona está (mi amor) más viva de lo que podrían entender todos los mundos y ahora eres y soy ahora y somos un misterio que nunca más volverá a suceder, un milagro que nunca antes había sucedido— y este brillante ahora debe volverse entonces nuestro entonces será alguna oscuridad en la que no tengan manos los dedos; y no te tenga yo a ti: y todos los árboles sean (cualquiera más sin hojas que cada uno) su parasiempre nieve silenciosa —pero nunca tengas miedo (mía, hermosa, en flor) porque el entonces es también un hasta --- ## Ahora a mí me sucede… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ahora-a-mi-me-sucede-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Ahora a mí me sucede lo contrario que al hidalgo manchego: que tomo por rebaños los ejércitos. --- ## Ahora regreso hacia el hombre… – Fedor Sologub URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/1105-2/ Autor/Categoría: Sologub, Fedor Ahora regreso hacia el hombre… Ahora regreso hacia el hombre Hacia sus esperanzas y quehaceres. El alma no se romperá en dos, Yo regresaré todo completo hacia el hombre. Como aquel que ha lanzado su cuerpo al río Y entrega su alma a las olas, Así regreso hacia el hombre Hacia sus esperanzas y quehaceres. Fedor Sologub --- ## Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro… – Enrique Lihn URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ahora-si-que-tu-y-yo-estamos-mas-lejos-uno-del-otro-enrique-lihn/ Autor/Categoría: Lihn, Enrique Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro… Ahora sí que tú y yo estamos más lejos uno del otro que dos estrellas de diferentes galaxias. Ningún astrónomo logrará tenernos juntos en su vertiginoso campo visual ni el fotógrafo de Cartagena ante su Polaroid así fue hace la infinidad de siete años el resto de las imágenes son nubes de la memoria y de aquélla y de todas se ha retirado la vida. Enrique Lihn --- ## Aislamiento – ALPHONSE DE LAMARTINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aislamiento-alphonse-de-lamartine/ Autor/Categoría: de Lamartine, Alphonse A menudo en el monte, bajo algún viejo roble, viendo el sol que se pone tristemente me siento; dejo que todo el llano mis miradas abarquen, el cambiante paisaje que se extiende a mis pies. Aquí el río con olas espumosas murmura, serpentea y se pierde en oscuros confines; allí inmóvil el lago es un agua dormida, con la estrella de Venus adornando su azul. En la cima, que bosques muy sombríos coronan, el crepúsculo pone su fulgor postrimero; y el brumoso carruaje que conduce las sombras emblanquece, elevándose todo el amplio horizonte. De la gótica flecha surge entonces un son religioso que invade todo el aire; el viajero se detiene y escucha la campana que mezcla a los últimos ruidos de aquel día su canto. Pero halagos así no conmueven mi alma, que parece insensible, incapaz de emoción; y contemplo la tierra como un vago fantasma: no calienta a los muertos este sol de los vivos. De colina en colina pongo en vano mis ojos, desde el norte hasta el sur, de la aurora al poniente, y me digo: «No existe ni un lugar en el mundo donde pueda pensar que me espera la dicha». ¿Qué me importan los valles, los palacios, las chozas? Sus encantos son vanos, para mí nada cuentan. Ríos, montes y bosques, soledades amadas, sólo un ser está ausente y todo es un desierto. Miraré indiferente los caminos del sol, qué más da si en su inicio o en su parte final; si se pone o si nace entre nubes o azul, ¿a mí el sol qué me importa? Nada espero del día. Si pudiera seguirle en su larga carrera por doquier yo vería el vacío y el páramo. Nada quiero de todo lo que el sol ilumina, nada quiero tener del inmenso universo. Mas tal vez más allá de su curva celeste, donde el sol verdadero otros cielos alumbra, si pudiera dejar mis despojos aquí lo que tanto he soñado se mostrara a mis ojos. Allí me embriagaría en la fuente deseada y volviera a encontrar esperanza y amor, ese bien ideal al que aspiran las almas y que no tienen nombre aquí abajo en la tierra. ¡Si pudiera en el carro de la Aurora elevarme vago fin de mis ansias, en el cielo hasta ti! ¿Por qué aún sigo atado a esta tierra de exilio? Entre la tierra y yo nada existe en común. Cuando la hoja del bosque cae sobre los prados, cuando el viento nocturno la arrebata a los valles, yo quisiera también ser esa hoja caída: ¡Arrastradme como ella, aquilones, borrascas! --- ## Ajedrez – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ajedrez-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina todavía la enclítica no destruye los peones reverentes ante él millares de montañas revientan exquisitas delante del sol rojo (no sol amarillo) pensar innato en moldeadas rejas torta trashumeante de vela sin fogón quisiera ser masa lingüística para cortarle la barba ondas en preciosa lumbre alzar bandera gratuita kilómetros de nueces y golpes en relevante torniquete --- ## Al anochecer mi corazón – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-anochecer-mi-corazon-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Al anochecer mi corazón Al anochecer se oye el grito de los murciélagos. Dos caballos negros saltan por el prado. Susurra el arce rojo. Ante el caminante aparece la pequeña taberna del camino. Magnífico gustar el vino nuevo y nueces. Magnífico: tambalearse borracho en el bosque crepuscular. A través del ramaje negro suenan campanas lastimeras. Sobre la cara gotea rocío. Click para leer más poemas de Georg Trakl --- ## Al cielo – Vicente Aleixandre URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-cielo-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente Al cielo El puro azul ennoblece mi corazón. Sólo tú, ámbito altísimo inaccesible a mis labios, das paz y calma plenas al agitado corazón con que estos años vivo. Reciente la historia de mi juventud, alegre todavía y dolorosa ya, mi sangre se agita, recorre su cárcel y, roja de oscura hermosura, asalta el muro débil del pecho, pidiendo tu vista, cielo feliz que en la mañana rutilas, que asciendes entero y majestuoso presides mi frente clara, donde mis ojos te besan. Luego declinas, ¡oh sereno, oh puro don de la altura!, cielo intocable que siempre me pides, sin cansancio, mis besos, como de cada mortal, virginal, solicitas. Sólo por ti mi frente pervive al sucio embate de la sangre. Interiormente combatido de la presencia dolorida y feroz, recuerdo impío de tanto amor y de tanta belleza, una larga espada tendida como sangre recorre mis venas, y sólo tú, cielo agreste, intocado, das calma a este acero sin tregua que me yergue en el mundo. Baja, baja dulce para mí y da paz a mi vida. Hazte blando a mi frente como una mano tangible y oiga yo como un trueno que sea dulce una voz que, azul, sin celajes, clame largamente en mi cabellera. Hundido en ti, besado del azul poderoso y materno, mis labios sumidos en tu celeste luz apurada sientan tu roce meridiano, y mis ojos ebrios de tu estelar pensamiento te amen, mientras así peinado suavemente por el soplo de los astros, mis oídos escuchan al único amor que no muere. Vicente Aleixandre --- ## Al cumplir mis 36 años – LORD BYRON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-cumplir-mis-36-anos/ Autor/Categoría: Byron, Lord ¡Calma, corazón, ten calma! ¿A qué lates, si no abates ya ni alegras a otra alma? ¿A qué lates? Mi vida, verde parral, dio ya su fruto y su flor, amarillea, otoñal, sin amor. Más no pongamos mal ceño! ¡No pensemos, no pensemos! Démonos al alto empeño que tenemos. Mira: Armas, banderas, campo de batalla, y la victoria, y Grecia. ¿No vale un lampo de esta gloria? ¡Despierta! A Hélade no toques, Ya Hélade despierta está. Invócate a ti. No invoques más allá Viejo volcán enfriado es mi llama; al firmamento alza su ardor apagado. ¡Ah momento! Temor y esperanza mueren. Dolor y placer huyeron. Ni me curan ni me hieren. No son. Fueron. ¿A qué vivir, correr suerte, si la juventud tu sien ya no adorna? He aquí tu muerte. Y está bien. Tras tanta palabra dicha, el silencio. Es lo mejor. En el silencio ¿no hay dicha? y hay valor. Lo que tantos han hallado buscar ahora para ti: una tumba de soldado. Y hela aquí. Todo cansa todo pasa. Una mirada hacia atrás, y marchémonos a casa. Allí hay paz. --- ## Al declinar la tarde, se acercan los amigos – ALFONSO REYES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-declinar-la-tarde-se-acercan-los-amigos-alfonso-reyes/ Autor/Categoría: Reyes, Alfonso Al declinar la tarde, se acercan los amigos; pero la vocecita no deja de llorar. Cerramos las ventanas, las puertas, los postigos, pero sigue cayendo la gota de pesar. No sabemos de dónde viene la vocecita; registramos la granja, el establo, el pajar. El campo en la tibieza del blando sol dormita, pero la vocecita no deja de llorar. -¡La noria que chirría! -dicen los más agudos-. Pero ¡si aquí no hay norias! ¡Qué cosa tan singular! Se contemplan atónitos, se van quedando mudos porque la vocecita no deja de llorar. Ya es franca desazón lo que antes era risa y se adueña de todos un vago malestar, y todos se despiden y se escapan de prisa, porque la vocecita no deja de llorar. Cuando llega la noche, ya el cielo es un sollozo y hasta finge un sollozo la leña del hogar. A solas, sin hablarnos, lloramos un embozo, pero la vocecita no deja de llorar. --- ## Al despedirme… – Matsuo Basho URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-despedirme-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Al despedirme, escribí algo en el abanico, pero lo borré. Matsuo Basho --- ## Al despertar… – Federico García Lorca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-despertar-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Al despertar… Al despertar uno se vuelve al que era al que tiene el nombre con que nos llaman, al despertar uno se vuelve seguro, sin pérdida, al uno mismo al uno solo recordando lo que olvidan el tigre la paloma en su dulce despertar. Federico García Lorca --- ## Al hijo de un amigo – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-hijo-de-un-amigo-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina Ebria de significaciones La Realidad trabaja en abierto misterio Y logra a veces Que no sólo el sueño sino la vida Nos sea sueño. Y cuando tanto logra Lo que debía ser, cumplido está. Porque una vez que sueño y vida, Esas dos iluminaciones del Ser, Confunden sus fuentes bajo nuestras miradas El milagro inicial de Separación En el milagro final de Identificación se agota La Inteligencia cesa, la Visión descansa; ciérrase el círculo. ¿Para qué vino tu hijo y trae su alma Con milagrosa humildad y altísima cortesía A practicar Sueño, Vida y Muerte Y unirse al peregrinaje de las significaciones Advirtiéndonos humildemente de la significación que él es? A hacemos más ricos con saberlo Y a formular una más completa palabra De la ciencia de lo que nos espera. Porque tal como yo le vi ayer Saludar de alma a alma a una mujer Vine a comprender lo que saludar era, Que es reconocer la existencia de otro con tanta energía Como la que pone Dios para invitar un alma a existir Y esto yo no lo sabía. Y en retribución de enseñanza tan valiosa Yo le digo: que no tema al ocaso Porque es allí donde nacen más días Y es donde recibiremos un Saludo Que nos hará verdaderamente Nacer. Y para allí voy caminando sin congoja alguna Más seguro de mi eternidad y de la de mi hijo Desde que vi cómo saluda el tuyo. Tu hijo cuyo significado es Yo Saludo Yo aplaudo todo vivir. --- ## Al iniciar el estudio de la gramática anglosajona – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-iniciar-el-estudio-de-la-gramatica-anglosajona-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Al cabo de cincuenta generaciones (tales abismos nos depara a todos el tiempo) vuelvo en la margen ulterior de un gran río que no alcanzaron los dragones del viking, a las ásperas y laboriosas palabras que, con una boca hecha polvo, usé en los días de Nortumbria y de Mercia, antes de ser Haslam o Borges. El sábado leímos que Julio el César fue el primero que vino de Romeburg para develar a Bretaña; antes que vuelvan los racimos habré escuchado la voz del ruiseñor del enigma y la elegía de los doce guerreros que rodean el túmulo de su rey. Símbolos de otros símbolos, variaciones del futuro inglés o alemán me parecen estas palabras que alguna vez fueron imágenes y que un hombre usó para celebrar el mar o una espada; mañana volverán a vivir, mañana fyr no será fire sino esa suerte de dios domesticado y cambiante que a nadie le está dado mirar sin un antiguo asombro. Alabada sea la infinita urdimbre de los efectos y de las causas que antes de mostrarme el espejo en que no veré a nadie o veré a otro me concede esta pura contemplación de un lenguaje del alba. --- ## Al lector – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-lector-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles La necedad, el error, el pecado, la tacañería, Ocupan nuestros espíritus y trabajan nuestros cuerpos, Y alimentamos nuestros amables remordimientos, Como los mendigos nutren su miseria. Nuestros pecados son testarudos, nuestros arrepentimientos cobardes; Nos hacemos pagar largamente nuestras confesiones, Y entramos alegremente en el camino cenagoso, Creyendo con viles lágrimas lavar todas nuestras manchas. Sobre la almohada del mal está Satán Trismegisto Que mece largamente nuestro espíritu encantado, Y el rico metal de nuestra voluntad Está todo vaporizado por este sabio químico. ¡Es el Diablo quien empuña los hilos que nos mueven! A los objetos repugnantes les encontramos atractivos; Cada día hacia el Infierno descendemos un paso, Sin horror, a través de las tinieblas que hieden. Cual un libertino pobre que besa y muerde el seno martirizado de una vieja ramera, Robamos, al pasar, un placer clandestino Que exprimimos bien fuerte cual vieja naranja. Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos, En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios, Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones Desciende, río invisible, con sordas quejas. Si la violación, el veneno, el puñal, el incendio, Todavía no han bordado con sus placenteros diseños El canevás banal de nuestros tristes destinos, Es porque nuestra alma, ¡ah! no es bastante osada. Pero, entre los chacales, las panteras, los podencos, Los simios, los escorpiones, los gavilanes, las sierpes, Los monstruos chillones, aullantes, gruñones, rampantes En la jaula infame de nuestros vicios, ¡Hay uno más feo, más malo, más inmundo! Si bien no produce grandes gestos, ni grandes gritos, Haría complacido de la tierra un despojo Y en un bostezo tragaríase el mundo: ¡Es el Tedio! -los ojos preñados de involuntario llanto, Sueña con patíbulos mientras fuma su pipa, Tú conoces, lector, este monstruo delicado, -Hipócrita lector, -mi semejante, -¡mi hermano! --- ## Al perderte yo a ti tú… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-perderte-yo-a-ti-tu-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Al perderte yo a ti tú… Al perderte yo a ti tú y yo hemos perdido: yo porque tú eras lo que yo más amaba y tú porque yo era el que te amaba más. Pero de nosotros dos tú pierdes más que yo: porque yo podré amar a otras como te amaba a ti pero a ti no te amarán como te amaba yo. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Al perfecto Chang – WANG WEI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-perfecto-chang-wang-wei/ Autor/Categoría: Wang Wei Mi otoño: entro en la calma, Lejos el mundo y sus peleas. No más afán que regresar, Desaprender entre los árboles. El viento del pinar abre mi capa, Mi flauta saluda a la luna serrana. Preguntas, ¿qué leyes rigen “éxito” y “fracaso”? Cantos de pescadores flotan en la ensenada. --- ## Al que ingrato me deja, busco amante – JUANA INÉS DE LA CRUZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-que-ingrato-me-deja-busco-amante-juana-ines-de-la-cruz/ Autor/Categoría: Juana Inés de la Cruz Al que ingrato me deja, busco amante; al que amante me sigue, dejo ingrata; constante adoro a quien mi amor maltrata; maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, y soy diamante al que de amor me trata; triunfante quiero ver al que me mata, y mato al que me quiere ver triunfante. Si a éste pago, padece mi deseo; si ruego a aquél, mi pundonor enojo: de entrambos modos infeliz me veo. Pero yo, por mejor partido, escojo de quien no quiero, ser violento empleo, que, de quien no me quiere, vil despojo. --- ## Al salir de la cárcel – FRAY LUIS DE LEÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-salir-de-la-carcel-fray-luis-de-leon/ Autor/Categoría: Fray Luis de León Al salir de la cárcel Aquí la envidia y mentira me tuvieron encerrado. Dichoso el humilde estado del sabio que se retira de aqueste mundo malvado, y con pobre mesa y casa, en el campo deleitoso con sólo Dios se compasa, y a solas su vida pasa, ni envidiado ni envidioso. Luis de León --- ## Al solo anhelo de poder viajar… – Stéphane Mallarmé URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/al-solo-anhelo-de-poder-viajar-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Al solo anhelo de poder viajar… Stéphane Mallarmé Al solo anhelo de poder viajar Hacia una India espléndida y confusa Este saludo haya de enviar El tiempo, cabo que tu popa cruza En tanto que sobre la verga baja Que cabecea con la embarcación Con demente aletear la espuma taja Un nuevo pájaro de anunciación Que monótonamente se lamenta, Pero el timón su rumbo no varía De una derivación que no se cuenta Noche, desesperanza y pedrería Y su canto refleja sobre el casco Esa sonrisa pálida de vasco. --- ## Alberto Laiseca – Poemas cortos – La gran muralla URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alberto-laiseca-poemas-cortos-la-gran-muralla/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina La gran muralla No es su costumbre, pero la garza amarilla desplegó sus alas e inició anoche un vuelo nocturno. No es frecuente en China; pero a veces ocurre que alguien desarma la Gran Muralla para que el corazón quede expuesto y pueda volver a amar. Click para leer más poemas de Alberto Laiseca --- ## Alegoría pausada – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alegoria-pausada-francisco-luis-bernardez/ Autor/Categoría: Bernárdez, Francisco Luis Este poema tiene un día dormido entre los brazos. Este día se vuelve poniente al Oeste del pecho. Este poniente siente una calle pasar por sus venas. Esta calle sube al cielo frente a una casa. Esta casa abre las alas cuando yo llamo. Estas alas amparan el sueño de almendra de Jacqueline. Jacqueline es el retrato de una chica de once años. Esta chica me acerca diez horizontes con los dedos. Estos horizontes tienen una luna sentada en las rodillas. Esta luna nació en una ventana mía, que ya no canta. Esta ventana recobra su cielo y yo regreso por los ojos. Estos ojos han visto a una muchacha que sonríe. Esta muchacha reclina la voz en un pájaro que pasa. Esta voz es el eco de los pasos del atardecer. Este eco descansa mis caminos y enjuga mis estrellas. Estas estrellas, que son hijas de tu noche y mi frente. Esta frente, donde un rey de fuego gobierna un país de nieve. --- ## Alejandra Pizarnik – Poemas cortos – Siempre URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alejandra-pizarnik-poemas-cortos-siempre/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina Siempre Cansada del estruendo mágico de las vocales Cansada de inquirir con los ojos elevados Cansada de la espera del yo de paso Cansada de aquel amor que no sucedió Cansada de mis pies que sólo saben caminar Cansada de la insidiosa fuga de preguntas Cansada de dormir y de no poder mirarme Cansada de abrir la boca y beber el viento Cansada de sostener las mismas vísceras Cansada del mar indiferente a mis angustias ¡Cansada de Dios! ¡Cansada de Dios! Cansada por fin de las muertes de turno a la espera de la hermana mayor la otra la gran muerte dulce morada para tanto cansancio. Click para leer más poemas de Alejandra Pizarnik --- ## Aleksandr Blok – Poema de «El viento irrumpe, aúlla la nieve…» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aleksandr-blok-poema-de-el-viento-irrumpe-aulla-la-nieve/ Autor/Categoría: Blok, Aleksandr El viento irrumpe, aúlla la nieve… El viento irrumpe, aúlla la nieve, Y en la memoria por un instante resurge Aquel lugar, aquella orilla lejana… Las flores débiles bajo la escarcha se marchitaron… Y mis antiguas afecciones Susurran como la hierba seca… Es de noche. Y en la noche, por un sendero tupido Voy hacia el abismo cubierto de nieve… La noche, el bosque y la nieve. Y yo llevo El peso odioso de los recuerdos… De pronto, allá, se divisa una casita en un claro Y una muchacha canta en el bosque. --- ## ALEKSANDR BLOK – Poemas cortos – Los poetas URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aleksandr-blok-poemas-cortos-los-poetas/ Autor/Categoría: Blok, Aleksandr Los poetas En las afueras de la ciudad crece solitario un barrio Sobre una tierra movediza y pantanosa. Allí viven los poetas y se saludan Unos a otros con una sonrisa arrogante. El día se levanta inútil y radiante Sobre este triste pantano: Sus habitantes lo dedican al vino Y al trabajo arduo y persistente. Cuando se emborrachan se juran amistad, Conversan cínica y despiadadamente Hasta el amanecer. Luego, entregados a su pasión Trabajan cual necios sin remedio. De pronto, salen a rastras de sus buhardillas Para mirar cómo arde el mar entre la tarde: Con los ojos abiertos quedan cautivados Por las trenzas doradas de las muchachas que pasan. Enternecidos sueñan el Siglo de Oro, Amigablemente riñen a sus editores Y lloran con amargura sobre una florecilla O sobre alguna nubecilla perlada ¡Así viven los poetas, amigo lector! Quizás tú pienses que todo esto sea peor Que tus diarios débiles y vanos esfuerzos, Que tu charco pequeño burgués. No, querido lector, mi crítico ciego Por lo menos los poetas tienen Sus musas sus nubecillas, su Siglo de Oro, ¡Todo lo que para ti es inaccesible…! Tú estas a gusto contigo mismo, con tu esposa, Con tu vida reducida, Pero los poetas sufren de dipsomanía mundial Y para ellos es poco una vida así. No importa que mueran, como perros, tras la valla O que la vida los haya enlodado. Creen que algún Dios los trajo aquí Para que besaran la ventisca y la nieve… Click para leer más poemas de Aleksandr Blok --- ## ALEXANDR PUSHKIN – Poemas cortos – Al poeta URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alexandr-pushkin-poemas-cortos-al-poeta/ Autor/Categoría: Pushkin, Alexandr Al poeta No busques,tú, poeta, elfavor popular. El elogio exaltado es un ruido fugaz; risas y opiniones deltonto has de escuchar mastú, profundo,inconmovible, vive en paz. En tu soledad eresseñor.Sigue al azar adonde te arrastre tu espíritu indomable, madurando losfrutos de tu obra entrañable sin pedir premio alguno portu hazaña ejemplar. Todo premio está en ti.Eres elmás estricto supremo juez que anuncia el veredicto. ¿Estás contento, artista de exigencia impar? ¿Contento?Pues, deja que el público te ofenda ymancille el altar donde arde tu ofrenda y en sustravesuraslo haga vacilar. Click para leer más poemas de Alexandr Pushkin --- ## ALFONSINA STORNI – Poemas cortos – El silencio URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alfonsina-storni-poemas-cortos-el-silencio/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina El silencio ¿Nunca habéis inquirido Por qué, mundo tras mundo, Por el cielo profundo Van pasando sin ruido? Ellos, los que transpiran Las cosas absolutas, Por sus azules rutas Siempre callados giran. Sólo el hombre, pequeño, Cuyo humano latido En la tierra, es un sueño, ¡Sólo el hombre hace ruido! Click para leer más poemas de Alfonsina Storni --- ## Algo más de Manuel – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/algo-mas-de-manuel-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Por ahí… la voz de la familia: ¿Con qué vas a defenderte? ¿Qué oficio tienes? ¿Has trabajado algún día? ¿Por qué perdiste el tiempo? Mira ahora tus canas, tus arrugas, tus callos. Todo esto es el ruido, oh, Manuel, de tu vida, de tu vida físicamente inútil. (Hablo, ya sabes, de tus cosas menores.) Sin embargo, acorralado de cosas transitorias, pero de terrible presencia, tienes ahora que ponerte a crecer como cualquiera. Porque, Manuel, treinta años de infancia para poder hacer algunos versos, esto es tener edad … ¡Qué responsable estás con tu secreto! Ah, semilla mía, ¿quién te enterró tan inocente en esta tierra ilustre de mi cuerpo, tú, que cuando yo duermo, trabajas tan perfecta? Ya ves, Manuel, qué grave es el juguete. Esta es la noche… pero el niño existe. ¡Me toco entre las nieblas como quien toca el mundo! --- ## Alguien iba a nacer – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alguien-iba-a-nacer-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Algo roza los muros… Un alma quiere nacer. Ciega aún. Alguien busca una puerta, Mañana sus ojos mirarán. Un ruido se ahoga en los tapices. ¿Todavía no encuentras? Pues bien, vete, No vengas. En la vida Sólo a veces hay un poco de sol. Sin embargo vendrá, Alguien la espera. --- ## Algún Sayo alardea con mi escudo, arma sin tacha… -ARQUÍLOCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/algun-sayo-alardea-con-mi-escudo-arma-sin-tacha-arquiloco/ Autor/Categoría: Arquíloco Algún Sayo alardea con mi escudo, arma sin tacha, Que tras un matorral abandoné, a pesar mío. Puse a salvo mi vida. ¿Qué me importa el tal escudo? ¡Váyase al diantre! Ahora adquiriré otro no peor. --- ## Alguna vez, de pronto, me despierto… – JULIA PRILUTZKY FARNY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alguna-vez-de-pronto-me-despierto-julia-prilutzky-farny/ Autor/Categoría: Prilutzky Farny, Julia Alguna vez, de pronto, me despierto: Un dolor me recorre tenazmente, un dolor que está siempre, agazapado, por saltar, desde adentro. Entonces tengo miedo. Entonces, me doy cuenta que estoy sola frente a mí, frente a Dios, frente a un espejo lleno de mis imágenes, de rostros polvorientos. Estoy sola, pero siempre estoy sola: Es lo único cierto. El amor era un huésped, la soledad es siempre el compañero que permanece al lado, inconmovible. Lo único seguro, verdadero. Oigo mi corazón, vieja campana que dobla y que golpea, que rebota en las sienes y en la nuca y en la boca y los dedos. Es cierto, tengo miedo. Miedo de no poder gritar, de pronto, de que ya sea demasiado tarde para un ruego. La costumbre ahoga las palabras y alarga el desencuentro. Ah, tantas cosas quedarán ocultas, perdidas, sin recuerdo, tantas palabras que no fueron dichas, tantos gestos. Unos dirán: Yo sé, la he conocido, fue una ardiente rebelde, se desolló las manos y la vida por defender los que creyó más débiles. Otros dirán: Yo sé, la he conocido, era dura, malévola, avara de ternura, con la boca mostraba su desprecio. Alguien dirá: Y cómo sonreía… Qué importa lo que vendrá después del gran silencio. Claro que tengo miedo. Así, en la madrugada mientras algún dolor -un dolor, siempre- va hincando sus agujas en mi cuerpo, abro las manos en la sombra dulce para atrapar mi soledad, de nuevo, y me quedo a su lado, sin moverme, con los ojos abiertos la vida detenida. Toda mi sangre es un temor inmenso. --- ## Alicante – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alicante-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Una naranja en la mesa Tu vestido sobre la alfombra Y tú en mi cama Dulce presente del presente Frescura de la noche Calor de mi vida. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Allá lejos – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alla-lejos-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Buey que vi en mi niñez echando vaho un día bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, en la hacienda fecunda, plena de la armonía del trópico; paloma de los bosques sonoros del viento, de las hachas, de pájaros y toros salvajes, yo os saludo, pues sois la vida mía. Pesado buey, tú evocas la dulce madrugada que llamaba a la ordeña de la vaca lechera, cuando era mi existencia toda blanca y rosada, y tú, paloma arrulladora y montañera, significas en mi primavera pasada todo lo que hay en la divina Primavera. --- ## ALLEN GINSBERG – Poemas cortos – La balada de los esqueletos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/allen-ginsberg-poemas-cortos-la-balada-de-los-esqueletos/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen La balada de los esqueletos Dijo el esqueleto Presidencial No firmaré el proyecto Dijo el esqueleto Vocero Sí lo harás Dijo el esqueleto Representativo Objeción Dijo el esqueleto Corte Suprema ¿Qué esperabas? Dijo el esqueleto Militar Comprad bombas estrellas Dijo el esqueleto Clase Alta Hambread a las mamis solteras Dijo el esqueleto Yahoo Parad el arte obsceno Dijo el esqueleto Derecha Olvidaos del Corazón Dijo el esqueleto Gnóstico La Forma Humana es divina Dijo el esqueleto Mayoría Moral No, no lo es, es mía. Dijo el esqueleto Buda La compasión es riqueza Dijo el esqueleto Corporación Es mala para la salud Dijo el esqueleto Viejo Cristo Preocuparos de los pobres Dijo el esqueleto Hijo de Dios el SIDA necesita cura Dijo el esqueleto Homófobo Chupad a los gays Dijo el esqueleto Patrimonio Nacional Los negros no tienen suerte Dijo el esqueleto Macho Mujeres a su lugar Dijo el esqueleto Fundamentalista Multiplicad la raza humana Dijo el esqueleto Derecho a la Vida El feto tiene un alma Dijo el esqueleto Pro Elección Pásalo por tu agujero Dijo el esqueleto Reducción Los robots cogieron mi empleo Dijo el esqueleto Mano Dura Gas lacrimógeno a la plebe Dijo el esqueleto Gobernador Suprimid la merienda escolar Dijo el esqueleto Alcalde Mascad el presupuesto Dijo el esqueleto Neoconservador ¡Sin techo, fuera de la calle! Dijo el esqueleto Libre Mercado Usad los como carne Dijo el esqueleto Grupo de Expertos Liberad los mercados Dijo el esqueleto Ahorro y Préstamo Que pague el Estado Dijo el esqueleto Chrysler Pagad por ti y por mí Dijo el esqueleto Fuerza Nuclear y por mí por mí por mí Dijo el esqueleto Ecológico Mantened el cielo azul Dijo el esqueleto Multinacional ¿Cuánto vales tú? Dijo el esqueleto NAFTA Enriqueceos, Libre Comercio, Dijo el esqueleto Maquiladora Deslomaos, salario bajo Dijo el rico esqueleto GATT Un mundo, alta tecno Dijo el esqueleto Clase Baja Que te den una buena Dijo el esqueleto Banco Mundial Cortad vuestros árboles Dijo el esqueleto FMI Comprad queso americano Dijo el esqueleto Subdesarrollado Enviadme arroz Dijo el esqueleto Desarrollado Vended vuestros huesos por un centavo Dijo el esqueleto Ayatolá Muere escritor muere Dijo el esqueleto José Stalin Eso no es mentira Dijo el esqueleto Reino Medio Nos tragamos el Tíbet Dijo el esqueleto Dalai Lama Cuidado con la indigestión Dijo el esqueleto Coro Mundial Es su destino Dijo el esqueleto EE. UU. Hay que salvar Kuwait Dijo el esqueleto Petroquímico Rugid bombas rugid Dijo el esqueleto Psicodélico Fumad un dinosaurio Dijo el esqueleto de Nancy Decid solamente No Dijo el esqueleto Rasta Chupa Nancy Chupa Dijo el esqueleto Demagogo No fuméis hierba Dijo el esqueleto Alcohólico Que se os pudra el hígado Dijo el esqueleto Yonkie ¿Conseguiremos la dosis? Dijo el esqueleto Big Brother Cárcel a los sucios huevones Dijo el esqueleto Espejo ¡Eh, buen mozo! Dijo el esqueleto Silla Eléctrica Eh, ¿qué se come hoy? Dijo el esqueleto Entrevistas Vete a la mierda en la cara Dijo el esqueleto Valores de la Familia Mi gas lacrimógeno valores familiares Dijo el esqueleto NY Times Eso no es apto para imprimirlo Dijo el esqueleto CIA ¿Puedes repetirlo? Dijo el esqueleto Transmisión en cadena Creed mis mentiras Dijo el esqueleto Publicidad No os volváis sensatos Dijo el esqueleto Medios Creedme a mí Dijo el esqueleto Teleadicto ¿Qué me preocupa? Dijo el esqueleto TV Comed bocados de sonidos Dijo el esqueleto Noticiero Es todo Buenas Noches Click para leer más poemas de Allen Ginsberg --- ## Allen Ginsberg se está muriendo – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/allen-ginsberg-se-esta-muriendo-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Allen Ginsberg se está muriendo dicen los periódicos los noticieros Un gran poeta está muriendo Pero su voz no morirá Su voz está en la tierra En Lower Manhattan en su propia cama está muriendo No podemos hacer nada Está muriendo la muerte que todos mueren Está muriendo la muerte que mueren los poetas tiene un teléfono en la mano y desde su cama en Lower Manhattan llama a todos Tarde en la noche en todos los lugares del mundo el teléfono suena “Habla Allen” dice la voz “Habla Allen Ginsberg” Cuántas veces han escuchado esa voz en todos estos grandes años No tendría que decir “Ginsberg” En todo el mundo en el mundo de los poetas solamente hay un Allen “Quería decirte” dice Les dice lo que sucede lo que se le viene encima La muerte la amante oscura se le viene encima Su voz viaja vía satélite sobre la tierra sobre el mar de Japón donde un día él se alzó desnudo tridente en mano un hombre joven de barba negra como un joven Neptuno de pie en una playa de piedras Hay marea alta y las aves marinas lloran Las olas rompen contra él y las aves marinas lloran en la costa de San Francisco Sopla un viento fuerte hay olas enormes azotando el Embarcadero Allen está en el teléfono su voz está en las olas Yo leo un libro de poesía griega en donde está el mar y los caballos lloran donde los caballos de Aquiles lloran aquí junto al mar en San Francisco donde las olas lloran Hacen un sonido sibilante profético Allen susurran Allen --- ## Alma ausente – Federico García Lorca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alma-ausente-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Alma ausente No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos. Federico García Lorca --- ## Alma venturosa – LEOPOLDO LUGONES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alma-venturosa-leopoldo-lugones/ Autor/Categoría: Lugones, Leopoldo; Poetas de Argentina Al promediar la tarde de aquel día, cuando iba mi habitual adiós a darte, fue una vaga congoja de dejarte lo que me hizo saber que te quería. Tu alma, sin comprenderlo, ya sabía… Con tu rubor me iluminó al hablarte, y al separarnos te pusiste aparte del grupo, amedrentada todavía. Fue silencio y temblor nuestra sorpresa; mas ya la plenitud de la promesa nos infundía un júbilo tan blando, que nuestros labios suspiraron quedos… Y tu alma estremecíase en tus dedos como si se estuviera deshojando. --- ## ALMAFUERTE – Poemas cortos – Letanías a Jesús URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/almafuerte-poemas-cortos-letanias-a-jesus/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina Letanías a Jesús I Jesús de Galilea, para mí, no eres Dios, eres sólo una idea, de la que voy en pos. II No me humillo ni ruedo, a tus plantas Jesús, llego a ti como un ciego, que va en busca de luz. III Jesucristo eres nuestro más grande innovador profeta ¡no!, maestro; de piedad y de amor IV No le niegues al mundo la gloria de tu ser, que en su vientre fecundo, te engendró una mujer. V Pastor de la gleba sabio, teorizador de la turba que lleva, el signo del dolor. VI ¡Oh si fuera divino el destello de luz, que alumbró tu camino! ¿qué valdría tu cruz? VII Tu doctrina redime, de ella vamos en pos, como hombre eres sublime, pequeño como Dios. Click para leer más poemas de Almafuerte --- ## Alquimia – GREGORY CORSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/alquimia-gregory-corso/ Autor/Categoría: Corso, Gregory El pájaro de alas azules se posa sobre la silla amarilla La primavera ha llegado --- ## Altura y pelos – CÉSAR VALLEJO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/altura-y-pelos-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César ¿Quién no tiene su vestido azul? ¿Quién no almuerza y no toma el tranvía, con su cigarrillo contratado y su dolor de bolsillo? ¡Yo que tan sólo he nacido! ¡Yo que tan sólo he nacido! ¿Quién no escribe una carta? ¿Quién no habla de un asunto muy importante, muriendo de costumbre y llorando de oído? ¡Yo que solamente he nacido! ¡Yo que solamente he nacido! ¿Quién no se llama Carlos o cualquier otra cosa? ¿Quién al gato no dice gato gato? ¡Ay, yo que sólo he nacido solamente! ¡Ay! ¡yo que sólo he nacido solamente! --- ## Ámame en mi locura… – FEDOR SOLOGUB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amame-en-mi-locura-fedor-sologub/ Autor/Categoría: Sologub, Fedor Ámame en mi locura. Nuestro camino es el mismo, igual que nuestra vida. Mi locura está poblada de maná paradisíaco. Ámame así en mi ardor. Sólo sé siempre sencilla Como las palabras de mis versos. Quiero ver al amanecer Tu cuerpo salpicado por gotas de rocío. Ámame en mi voluptuosidad: En mi flaqueza, e incluso en la demencia, El amor siempre nos mostrará el camino cierto Llenando nuestro paraíso de un calor sin límite. Ámame a pesar de los rechazos. Nuestro camino es el mismo, al igual que nuestra vida. Yo abriré todos los palacios, Y a tus pies arrojaré Todos los cetros y coronas La carga agotadora Todo lo que los creadores pueden dar. --- ## Amance y callo – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amance-y-callo-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina Amanece y callo; callo todo miedo, callo cualquier presagio, busco un alba virgen de mí, busco el nacer de la luz, no su alumbrarme. --- ## Amanda Barker – EDGAR LEE MASTERS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amanda-barker-edgar-lee-masters/ Autor/Categoría: Masters, Edgar Lee Henry me dejó embarazada sabiendo que yo no podía dar vida sin perder la mía. Así entré en mi juventud por los pórticos del polvo. Caminante, en el pueblo en que viví creen que Henry me amó con amor de esposo. Desde el polvo proclamo que me mató para satisfacer su odio. --- ## Amante – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amante-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente Lo que yo no quiero es darte palabras de ensueño, ni propagar imagen con mis labios en tu frente, ni con mi beso. La punta de tu dedo, con tu uña rosa, para mi gesto tomo, y, en el aire hecho, te la devuelvo. De tu almohada, la gracia y el hueco. Y el calor de tus ojos, ajenos. Y la luz de tus pechos secretos. Como la luna en primavera, una ventana nos da amarilla lumbre. Y un estrecho latir parece que refluye a ti de mí. No es eso. No será. Tu sentido verdadero me lo ha dado ya el resto, el bonito secreto, el graciosillo hoyuelo, la linda comisura y el mañanero desperezo. --- ## Amé – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ame-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto Amé manidas palabras que ninguno arriesgaba. La rima flor amor; la más antigua y difícil del mundo, me encantó. Amé la verdad que yace al fondo, casi un sueño olvidado, que el dolor revela amiga. Con temor el corazón se le acerca, que ya no la abandona. Te amo a ti que me escuchas y a mi buena carta dejada al término de mi juego. --- ## Amé las desapariciones – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ame-las-desapariciones-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Amé las desapariciones y ahora el último rostro ha salido de mí. He atravesado las cortinas blancas: ya sólo hay luz dentro de mis ojos. --- ## Amé todas las pérdidas… – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ame-todas-las-perdidas-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Amé todas las pérdidas. Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible. --- ## América – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/america-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen América te lo he dado todo y ahora no soy nada. América dos dólares y veintisiete centavos 17 de febrero de 1956. No resisto mis propios pensamientos. ¿América cuándo pondremos fin a la guerra humana? Andá y hacéte mierda vos misma metéte tu bomba atómica en el orto. No me siento bien no me molestes. No escribiré mi poema hasta que mi mente no se serene. ¿América cuando serás angélica? ¿Cuándo te quitarás la ropa? ¿Cuándo te observarás a ti misma a través de la tumba? ¿Cuándo merecerás a tu millón de Trotskistas? ¿América por qué tus bibliotecas están inundadas de lágrimas? ¿América cuándo enviarás tus huevos a la India? Me enferma la locura de tus demandas. ¿Cuándo podré entrar a un supermercado y obtener aquello que necesito a cambio de mi belleza personal ? América después de todo somos vos y yo los perfectos y no el próximo mundo. Tu maquinaria es demasiado para mí. Has desarrollado en mí el deseo de santidad. Debe de existir alguna otra manera de solucionar esta discusión. Burroughs está en Tánger no creo que regrese esto es siniestro. ¿Deseás ser siniestra o ésta es sólo una de las formas de tu humor? Trato de llegar al punto. Me niego a olvidar mis obsesiones. América no me presiones sé lo que hago. América los pimpollos del ciruelo están cayendo. Hace meses que no leo los diarios, todos los días alguien es sometido a juicio por asesinato. América los obreros industriales me transforman en un sentimental. América en mi niñez fui comunista y no me arrepiento. Fumo marihuana cada vez que tengo la oportunidad. Me siento en mi casa durante días interminables y observo las rosas en el ropero. Cuando visito el Barrio Chino me emborracho y nunca tengo relaciones sexuales. Mi mente está decidida habrá problemas. Deberías haberme visto leyendo a Marx. Mi analista dice que tengo toda la razón. No diré las Oraciones del Señor. Tengo visiones místicas y vibraciones cósmicas. América todavía no te he dicho lo que le hiciste al tío Max después de que él llegó de Rusia. Escucháme te estoy hablando. ¿Vas a dejar que tu vida emocional sea dirigida por la revista Time? Estoy obsesionado por la revista Time. La leo todas las semanas. Sus tapas me miran de reojo cada vez que paso por el quiosco de la [esquina. La leo en el sótano de la Biblioteca Pública de Berkeley. Siempre me está hablando de responsabilidades. Los hombres de negocios son personas serias. Los productores cinematográficos son serios. Todos son serios —excepto yo. Se me ocurre que yo soy América. Hablo conmigo mismo nuevamente. Asia se rebela contra mí. No poseo las oportunidades de un chino. Será mejor que considere mis recursos nacionales. Mis recursos nacionales consisten en dos porros de marihuana millones de genitales una impublicable literatura privada que circula a 1400 millas por hora y veinticinco mil instituciones mentales. No digo nada acerca de mis prisiones ni de los millones de seres sin privilegios que viven en mis macetas bajo la luz de quinientos soles. He abolido los prostíbulos de Francia, ahora le tocará el turno a Tánger. Mi ambición es ser Presidente a pesar de que soy Católico. ¿América cómo puedo escribir santas letanías inspirándome en la estupidez de tu estado de ánimo? Proseguiré como Henry Ford mis estrofas son tan individuales como sus automóviles es más son todas de distinto sexo. América venderé estrofas a $ 2.500 cada una $500 al contado por tu [estrofa de segunda mano. América liberá a Tom Mooney América salvá a los Republicanos Españoles América Sacco y Vanzetti no deben morir América yo soy los muchachos de Scottsboro. América cuando tenía siete años mi mamá me llevaba a las reuniones de una célula comunista ellos nos vendían garbanzos un puñado por cada bono y cada bono costaba una moneda y los discursos eran gratuitos todos eran angélicos y sentimentales respecto de los obreros todo era tan sincero que no tenés una idea de lo bueno que era el partido en 1935 Scott Nearing era un gran anciano verdadero sabio la señora. Bloor me hizo llorar una vez vi la sencillez de Israel Amter. Todos deben de haber sido espías. América en realidad no querés ir a la guerra. América son ellos los malos, los rusos. Ellos los rusos —los rusos y los chinos y ellos los rusos. La Rusia nos quiere comer vivos. El poder de la Rusia está loco. Ella desea quitarnos los automóviles de nuestros garajes. Sus deseos atrapar Chicago. Sus necesidades una Selecciones del Readers’ Digest ROJA. Sus deseos nuestras plantas automotrices en Siberia. La gran burocracia administrando nuestras estaciones de servicio. Eso no bueno. Ugh. Ella hacer Indios aprender leer. Ella necesitar grandes oscuros negros. Hah. Ella hacer nosotros trabajar dieciséis horas al día. Auxilio. América esto es bastante preocupante. América ésta es la impresión que obtengo luego de mirar televisión. ¿América tengo razón? Es mejor que me dedique al trabajo. Es verdad, no deseo ingresar en el ejército ni ser tornero en una fábrica de instrumentos de precisión, de todos modos soy corto de vista y psicopático. América voy a poner el hombro, mi hombro marica a la rueda. Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## Amiga – TRISTAN TZARA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amiga-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan Amiga Mamie, no comprenderás pero escucha el dolor no me lo puedo llorar en un pañuelo Las palabras son graves como una procesión de reyes para tu alma con lagos secos y tristes. Te he llamado con mucho amor Tus senos son flores sin tiestos y punzan frambuesas con sabor de leche la almohada nube traspasada por la noche En tu cabello hay cáscaras de naranja, en el deseo manada de caballos En tus ojos hay sol, en los labios ganas de comer La carne huele a hierba después de llover durazno maduro, miel de mayo y frescura Te compraré sin falta pendientes de los joyeros judíos Te daré semillas de flores raras para enriquecer tus gatos literarios ¿Quieres? Acaríciame, arrúllame se me ha muerto la novia Pregúntame quién era y dime cuándo te vas Mamie, no comprenderás pero es cosa bella estar en un poema Has entrado como un insecto florido en mi cuerpo con moho y aperos de fragua --- ## Amigo – GREGORY CORSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amigo-gregory-corso/ Autor/Categoría: Corso, Gregory Conservar amigos Ganar amigos Y hasta recuperar a los amigos perdidos El no tenía amigos se hizo amigo de todos Un amigo te dará su vida Los conocidos nunca pueden hacerse amigos Algunos amigos quieren ser amigos de todo el mundo Hay amigos que te alejan de los amigos ¡Los amigos creen en la amistad con una venganza! Algunos amigos siempre te quieren hacer favores Algunos quieren llegar siempre CERCA tuyo No me puedes hacer esto Yo soy tu AMIGO Mis amigos decía Roosevelt Seamos amigos dice la U.R.S.S. El viejo Scrooge conoció la alegría en una navidad sin amigos ¡Leopoldo y Loeb planeando en la noche! Et tu Brute Tengo muchos amigos y a veces no soy amigo de nadie La mayoría de los amigos son varones Las mujeres prefieren amigos varones Los amigos saben cuando tienes problemas ¡Es lo que buscan! --- ## Amigos que por siempre nos dejaron… – EDGAR ALLAN POE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amigos-que-por-siempre-nos-dejaron-edgar-allan-poe/ Autor/Categoría: Poe, Edgar Allan Amigos que por siempre nos dejaron, caros amigos para siempre idos, fuera del Tiempo y fuera del Espacio! Para el alma nutrida de pesares, para el transido corazón, acaso». --- ## Amo, amas – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amo-amas-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Amar, amar, amar, amar siempre, con todo el ser y con la tierra y con el cielo, con lo claro del sol y lo oscuro del lodo; amar por toda ciencia y amar por todo anhelo. Y cuando la montaña de la vida nos sea dura y larga y alta y llena de abismos, amar la inmensidad que es de amor encendida ¡y arder en la fusión de nuestros pechos mismos! --- ## Amor – Antonio Gamoneda URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Amor Mi manera de amarte es sencilla: te aprieto a mí como si hubiera un poco de justicia en mi corazón y yo te la pudiese dar con el cuerpo. Cuando revuelvo tus cabellos algo hermoso se forma entre mis manos. Y casi no sé más. Yo sólo aspiro a estar contigo en paz y a estar en paz con un deber desconocido que a veces pesa también en mi corazón. Antonio Gamoneda --- ## Amor – DANIEL CHIROM URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-daniel-chirom/ Autor/Categoría: Novedades Todo recomienza. El que ama se pierde. --- ## Amor al prójimo – Max Jacob URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-al-projimo-max-jacob/ Autor/Categoría: Jacob, Max; Poemas en prosa Amor al prójimo, Max Jacob A Rousselot. ¿Quién vio al sapo cruzar una calle? Es todo un hombrecito: una muñeca no es más minúscula. Se arrastra sobre las rodillas: ¿tiene vergüenza, tal vez…? ¡No: es romántico! Una pierna se le retrasa, ¡y la vuelve a traer! ¿Adónde va, así? Sale del albañal, pobre clown. Nadie vio a este sapo en la calle. Antes nadie me veía en la calle, pero hoy los niños se burlan de mi estrella amarilla. ¡Sapo feliz! Tu no tienes estrella amarilla. Max Jacob --- ## Amor antiguo – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-antiguo-francisco-luis-bernardez/ Autor/Categoría: Bernárdez, Francisco Luis Amor antiguo, cuya sombra empaña Mi cariñosa propensión de ahora, Eres como una sombra de montaña Sobre el encendimiento de la aurora. Amor antiguo, cuya pesadumbre Traba la agilidad de mi alegría, Eres la tiranía de la cumbre Contra la libertad del mediodía. Amor antiguo, cuya voz sofoca La nueva vocecita del cariño, Eres palabra de proyecta boca En una boca inédita de niño. Amor antiguo, cuyo sentimiento Hace caber el mundo en nuestro llanto, Eres el alma convertida en viento Y eres el viento convertido en canto. Amor antiguo, cuya remembranza Cada amorosa perspectiva cierra, Eres esa emoción que sólo alcanza Quien se acuerda del mar desde la tierra. --- ## Amor es lo esencial… – Fernando Pessoa URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-es-lo-esencial-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Amor es lo esencial… Amor es lo esencial. Sexo, mero accidente. Puede ser igual O diferente. El hombre no es un animal: Es carne inteligente, Aunque algunas veces enferma. Fernando Pessoa --- ## amor es más más espeso que olvido… – E. E. Cummings URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-es-mas-mas-espeso-que-olvido-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. amor es más más espeso que olvido… E. E. Cummings amor es más más espeso que olvido más más delgado que recuerdo más raramente que una ola es mojado más frecuente que fallar es muy loco y lunarmente y menos inserá que todo el mar que sólo es más profundo que el mar amor es menos siempre que ganar menos nunca que vivo menos más grande que el mínimo comienzo menos más pequeño que perdono es muy cuerdo y solarmente y más no puede morir que todo el cielo que sólo es más elevado que el cielo --- ## Amor lloraba, y con él gemía… – FRANCESCO PETRARCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-lloraba-y-con-el-gemia-francesco-petrarca/ Autor/Categoría: Petrarca, Francesco Amor lloraba, y yo con él gemía… Amor lloraba, y yo con él gemía, del cual mis pasos nunca andan lejanos, viendo, por los efectos inhumanos, que vuestra alma sus nudos deshacía. Ahora que al buen camino Dios os guía, con fervor alzo al cielo mis dos manos y doy gracias al ver que los humanos ruegos justos escucha, y gracia envía. Y si, tornando a la amorosa vida, por alejaros del deseo hermoso, foso o lomas halláis en el sendero, es para demostrar que es espinoso, y que es alpestre y dura la subida que conduce hacia el bien más verdadero. Francesco Petrarca --- ## Amor se fue… – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-se-fue-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio Amor se fue; mientras duró de todo hizo placer. Cuando se fue Nada dejó que no doliera. Click para leer más poemas de Macedonio Fernández --- ## Amor unitivo – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-unitivo-francisco-luis-bernardez/ Autor/Categoría: Bernárdez, Francisco Luis; Poetas de Argentina Tan unidas están nuestras cabezas y tan atados nuestros corazones, ya concertadas las inclinaciones y confundidas las naturalezas, que nuestros argumentos y razones y nuestras alegrías y tristezas están jugando al ajedrez con piezas iguales en color y proporciones. En el tablero de la vida vemos empeñados a dos que conocemos, a pesar de que no diferenciamos, En un juego amoroso que sabemos sin ganador, porque los dos perdemos, ni perdedor, porque los dos ganamos. --- ## Amor y apetito – FRIEDRICH SCHILLER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-y-apetito-friedrich-schiller/ Autor/Categoría: Schiller, Friedrich Muy bien dicho, Schlosser: se ama lo propio; y si no se tiene se apetece. El alma rica ama, la pobre apetece. --- ## Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amor-cuantos-caminos-hasta-llegar-a-un-beso-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Amor, cuántos caminos hasta llegar a un beso, qué soledad errante hasta tu compañía! Siguen los trenes solos rodando con la lluvia. En Taltal no amanece aún la primavera. Pero tú y yo, amor mío, estamos juntos, juntos desde la ropa a las raíces, juntos de otoño, de agua, de caderas, hasta ser sólo tú, sólo yo juntos. Pensar que costó tantas piedras que lleva el río, la desembocadura del agua de Boroa, pensar que separados por trenes y naciones tú y yo teníamos que simplemente amarnos, con todos confundidos, con hombres y mujeres, con la tierra que implanta y educa los claveles. --- ## AMOS OZ – Poemas cortos – El narrador copia expresiones del diccionario URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/amos-oz-poemas-cortos-el-narrador-copia-expresiones-del-diccionario/ Autor/Categoría: Oz, Amos El narrador copia expresiones del diccionario Quien ha jugado con fuego, quien ha prometido el oro y el moro ha perdido la senda, ha perdido los estribos y está con la soga al cuello. No ha conseguido vivir como un rey. Ha pasado más hambre que un perro. Le ha tocado. Los años se le han echado encima, ha recibido su castigo, las desgracias nunca vienen solas. Ahora estampará su firma. Dará su conformidad. Click para leer más poemas de Amos Oz --- ## Ande yo caliente y ríase la gente – LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ande-yo-caliente-y-riase-la-gente-luis-de-gongora-y-argote/ Autor/Categoría: de Góngora y Argote, Luis Ande yo caliente y ríase la gente Traten otros del gobierno del mundo y sus monarquías, mientras gobiernan mis días mantequillas y pan tierno; y las mañanas de invierno naranjada y aguardiente, y ríase la gente. Coma en dorada vajilla el Príncipe mil cuidados como píldoras dorados, que yo en mi pobre mesilla quiero más una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente. Cuando cubra las montañas de blanca nieve el enero, tenga yo lleno el brasero de bellotas y castañas, y quien las dulces patrañas del Rey que rabió me cuente, y ríase la gente. Busque muy en buena hora el mercader nuevos soles; yo conchas y caracoles entre la menuda arena, escuchando a Filomena sobre el chopo de la fuente, y ríase la gente. Pase a media noche el mar y arda en amorosa llama Leandro por ver su dama; que yo más quiero pasar del golfo de mi lagar la blanca o roja corriente, y ríase la gente. Pues Amor es tan cruel que de Píramo y su amada hace tálamo una espada, do se junten ella y él, sea mi Tisbe un pastel y la espada sea mi diente, y ríase la gente. Luis de Góngora y Argote --- ## ANDRÉ BRETÓN – Poemas cortos – Mejor la vida URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/andre-breton-poemas-cortos-mejor-la-vida/ Autor/Categoría: Bretón, André Mejor la vida Mejor la vida que esos prismas sin espesor incluso si los colores son más puros Mejor que esa hora siempre cubierta que esos terribles coches de llamas frías Que esas piedras demasiado maduras Mejor este corazón de navaja sevillana Que ese charco de murmullos Y que esa tela blanca que canta al mismo tiempo en el aire y la tierra Que esa bendición nupcial que reúne mi frente con la frente de la vanidad total Mejor la vida Mejor la vida con sus sábanas conjuratorias Sus cicatrices de evasiones Mejor la vida mejor este vitral sobre mi tumba La vida de la presencia sólo de la presencia En la que una voz dice ¿Estás allí? Y en la que otra responde ¿Estás allí? Por desgracia no estoy allí Y sin embargo aún cuando le hiciésemos el juego a lo que hacemos morir Mejor la vida Mejor la vida mejor la vida Infancia venerable La cinta que sale de un faquir Se asemeja al borde metálico del mundo Por más que el sol no sea sino una ruina Por poco que el cuerpo de la mujer se le parezca Sueñas contemplando a lo largo la trayectoria O simplemente cerrando los ojos ante la adorable tormenta que se llama tu mano Mejor la vida Mejor la vida con sus salas de espera Cuando sabemos que nunca se nos hará entrar Mejor la vida que esos establecimientos termales Cuyo servicio es asegurado por collares Mejor la vida desfavorable y larga Aún cuando los libros se cerrasen aquí en los estantes menos suaves Y cuando allá hiciese mejor tiempo que el mejor de todos hiciese un tiempo libre sí Mejor la vida Mejor la vida como fondo de menosprecio De esta cabeza suficientemente hermosa Como el antídoto de esa perfección que invoca y teme La vida maquillaje de Dios La vida como un pasaporte vírgen Una pequeña ciudad como Pont-à-Mousson Y como todo ya se ha expresado a sí mismo Mejor la vida Click para leer más poemas de André Bretón --- ## Angustia – STÉPHANE MALLARMÉ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/angustia-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Esta noche no vengo a vencer tu cuerpo, oh bestia En la que se juntan los pecados de un pueblo, Ni a surcar en tu impuro pelo una triste borrasca Bajo el hastío incurable que vierte mi beso: A tu lecho le pido dormir hondo y sin sueños Cerniéndose bajo el dosel de los remordimientos Que puedes saborear tras tus negras mentiras. Tú, que sobre la nada sabes más que los muertos. Porque el Vicio, que roe mi natural nobleza, Me ha como a ti marcado con su esterilidad, Pero mientras que tú guardas en tu seno de piedra Un corazón que el diente de ningún crimen hiere. Yo huyo, pálido, exhausto, viendo en todo un sudario, Y temiendo morir cuando me acuesto solo. --- ## Anhelo gozoso – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/anhelo-gozoso-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Decidlo sólo a los sapientes pues la turba pronto se burla: quiero celebrar lo viviente que la muerte en las llamas busca. En las noches frescas de amor en que te engendraron y engendras, te viene extraña sensación mientras brilla, quieta, la vela. Entonces ya no estás rodeado de las sombras de las tinieblas, te lleva un deseo renovado arriba, a una unión más cimera. La distancia no te es estorbo; hechizado, vienes volando, y al final, de la luz ansioso, mueres, mariposa, quemado. Así, mientras no hagas tuya la consigna: ¡muere y deviene! sólo serás un turbio huésped en la tierra oscura. --- ## Anillos de ceniza – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/anillos-de-ceniza-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina Anillos de ceniza A Cristina Campo Son mis voces cantando para que no canten ellos, los amordazados grismente en el alba, los vestidos de pájaro desolado en la lluvia. Hay, en la espera, un rumor a lila rompiéndose. Y hay, cuando viene el día, una partición de sol en pequeños soles negros. Y cuando es de noche, siempre, una tribu de palabras mutiladas busca asilo en mi garganta para que no canten ellos, los funestos, los dueños del silencio. --- ## Animal de invierno – JOSÉ WATANABE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/animal-de-invierno-jose-watanabe/ Autor/Categoría: Watanabe, José Otra vez es tiempo de ir a la montaña a buscar una cueva para hibernar. Voy sin mentirme: la montaña no es madre, sus cuevas son como huevos vacíos donde recojo mi carne y olvido. Nuevamente veré en las faldas del macizo vetas minerales como nervios petrificados, tal vez en tiempos remotos fueron recorridos por escalofríos de criatura viva. Hoy, después de millones de años, la montaña está fuera del tiempo, y no sabe cómo es nuestra vida ni cómo acaba. Allí está, hermosa e inocente entre la neblina, y yo entro en su perfecta indiferencia y me ovillo entregado a la idea de ser de otra sustancia. He venido por enésima vez a fingir mi resurrección. En este mundo pétreo nadie se alegrará con mi despertar. Estaré yo solo y me tocaré y si mi cuerpo sigue siendo la parte blanda de la montaña sabré que aún no soy la montaña. --- ## Anoche cuando dormía – Antonio Machado URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/anoche-cuando-dormia-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Anoche cuando dormía… Antonio Machado Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una fontana fluía dentro de mi corazón. Di, ¿por qué acequia escondida, agua, vienes hasta mí, manantial de nueva vida de donde nunca bebí? Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que una colmena tenía dentro de mi corazón; y las doradas abejas iban fabricando en él, con las amarguras viejas blanca cera y dulce miel. Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que un ardiente sol lucía dentro de mi corazón. Era ardiente porque daba calores de rojo hogar, y era sol porque alumbraba y porque hacía llorar. Anoche cuando dormía soñé, ¡bendita ilusión!, que era Dios lo que tenía dentro de mi corazón. --- ## Antaño – Charles Cros URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antano-charles-cros/ Autor/Categoría: Cros, Charles Hace mucho tiempo, aunque decir así no basta para dar una idea… Sin embargo, ¿cómo decirlo mejor? Hace mucho, mucho, muchísimo, pero muchísimo tiempo. Un día, entonces… No, no había día, ni noche… Una vez entonces… pero no había… Sí, una vez, ¿o cómo quieren que diga?, se le metió en la cabeza (no, no tenía cabeza) Se le metió la idea… Sí, eso es, se le metió la idea de hacer algo. Quería beber. ¿Pero beber qué? No había vermut, ni madeira, ni vino blanco, ni tinto, ni cerveza, ni cidra, ¡ni agua! ¡Y no vayan a creer que hubo que inventar todo eso que aún no existía y que el progreso siguió. ¡Ah, el progreso! Como no pudo beber, quiso comer. ¿Pero qué comer? No había sopa de pichón, ni salmón en salsa de alcaparras, ni asado, ni papas, ni asado de res, ni peras, ni queso fuerte, ni indigestión, ni lugar en el que estar a solas… ¡Vivimos en el progreso y creemos que todo ha existido siempre! Así que al no poder beber, ni comer quiso cantar. Cantar (triste). Bueno, ¿pero, qué cantar? No había canciones, ni romanzas, ¡Ay, mi corazón! ¡Florecita mía! No había corazón, ni florecita, ni el estribillo: ¡Morirás! No había aire que transportara la voz, no había violín, ni acordeón, ni órgano (con un gesto)… ¡Ni piano!, para que lo acompañara la hija del alcalde: No había alcalde. ¡Ah, el progreso! ¡Increíble, no poder cantar! Pues entonces voy a bailar. Pero, ¿bailar adónde? ¿En qué lugar? No había piso encerado en que caer, ya me entienden. Nada de veladas con candelabros, con guirnaldas de luz en las paredes que te iluminen por detrás, ni copas, ni bebidas que vuelcas en los vestidos. ¡No había vestidos! ¡Ni bailarinas que los llevaran! Ni padres roncadores, ni madres rubicundas que impidan bailar sin parar. Así que, ni beber, ni comer, ni cantar, ni bailar, ¿qué hacer? ¡Dormir! ¡Eso, voy a dormir! Dormir… pero si no había noche, ni esos momentos que no quieren pasar (Ya saben, cuando bostezamos (bosteza), cuando bostezamos por la noche). No había noche, ni cama, ni edredones, ni cubrepiés tejidos, ni bolsa de agua caliente, ni mesa de noche, ni… ¡Ya basta! ¡Ah, el progreso! Entonces quiso amar y se dijo: me voy a enamorar. Voy a suspirar. Distrae. Incluso me pondré celoso. Y le voy a pegar a mi… ¿A mi qué? ¿A qué pegarle? ¿A quién? ¿Ponerse celoso de qué? ¿De quién? ¿Enamorado de quién? ¿Suspirar por quién? ¿Por una trigueña? No había trigueñas. ¿Por una rubia? No había rubias, ni pelirrojas. Ni siquiera había cabellos ni trenzas falsas ya que no había mujeres. ¡No se habían inventado las mujeres! ¡Ah, el progreso! ¡Morir entonces! Eso es, se dijo, (resignado): Quiero morir. ¿Cómo morir? No hay puentes, no hay cuerdas, no hay pistolas, ni enfermedades, ni venenos, ni farmacéuticos, ni doctores. ¡Entonces no quiso ya más nada! (Quejoso) ¡Qué situación más desafortunada! (Desdiciéndose) ¡Pero no, no lloren! No había ni situación ni desgracia. Felicidad, desgracia, todo eso es moderno. ¿Cómo termina la historia? Pues no tenía final. No se habían inventado los finales. Terminar, es un invento, un progreso. ¡Ah, el progreso! ¡El progreso! --- ## Ante el tribunal – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ante-el-tribunal-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang De quién lo he tenido, no os lo diré, el hijo que llevo en el vientre. Qué asco, escupís, ¡vaya una ramera! Soy, empero, mujer honesta. Con quién me junté, yo no os lo diré: es mi amado amable y bueno. El lleva un collar que es de oro en el cuello y lleva de paja sombrero. Si hay que aguantar las burlas y la mofa, ya las soportaré yo sola. Pues él me conoce, yo lo conozco, y Dios también lo sabe todo. Escuchad, señor cura y señor juez, dejadme por favor en paz. Es mi hijo y mi hijo será eternamente: vosotros no me daréis más. --- ## Ante los ojos amanece la nueva carne – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ante-los-ojos-amanece-la-nueva-carne-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel Volver a Góngora encontrar piedras y oros. Ir a San Juan de la Cruz a la tierra húmeda y oscura. Piedras y tierras negras bocas paladares paladares. Vivir con los nuevos elementos las nuevas leches los nuevos panes la nueva herida comida palabra ojo lengua de Machado. Dureza y sonido en la antigua madre claridad. (23 de septiembre, 18-19,15 hs.) --- ## Antes de recorrer mi camino… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antes-de-recorrer-mi-camino-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Antes de recorrer mi camino yo era mi camino. --- ## Antes y ahora – FRIEDRICH HÖLDERLIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antes-y-ahora-friedrich-holderlin/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich En mis días mozos, solía alegrarme por la mañana, por la noche, lloraba; ahora, que soy más viejo, empiezo desesperado mi día, pero bendito y sereno es su final. --- ## ANTONIN ARTAUD – Poemas cortos – Invocación a la momia URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antonin-artaud-poemas-cortos-invocacion-a-la-momia/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Invocación a la momia Esa nariz de huesos y de piel donde comienzan las tinieblas de lo absoluto, y la pintura de esos labios que cierras como un telón Y ese oro que te roza en sueños la vida que tus huesos roe, y las flores de esa mirada falsa por la que vas hacia la luz Momia, y esas manos de alambre para revolverte las entrañas, esas manos donde la sombra atroz adquiere el aspecto de un pájaro Todo esto de que se orna la muerte con un rito aleatorio, esa charla de sombras, y el oro en que nadan tus entrañas negras por allí yo te encuentro, por el camino calcinado de las venas y tu oro es como mi pena el peor testigo y el más fiel Click para leer más poemas de Antonin Artaud --- ## Antonin Artaud – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antonin-artaud-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Antonin Artaud No tengo voz para elogiarte, hermano mío. Si me inclinara sobre tu cuerpo que la claridad va a dispersar, Tu risa me rechazaría. El corazón entre nosotros, durante lo que se llama impropiamente una tormenta, Da en tierra varias veces, Mata, cava e incendia, Luego renace más tarde en la dulzura del hongo. No necesitas un muro de palabras para exaltar tu verdad, Ni las volutas del mar para ungir tu profundidad, Ni de esta mano febriciente que nos rodea la muñeca, Y suavemente nos conduce a derribar un bosque En donde el hacha son nuestras entrañas. Está bien. Vuelve al volcán. Y nosotros, Que lloremos, asumamos tu relevo o preguntemos: «¿Quién es Artaud?» a esa espiga de dinamita de la que ningún grano se separa, Para nosotros, nada habrá cambiado, Nada, sino esta quimera viviente del infierno que se despide de nuestra angustia. Click para leer más poemas de René Char --- ## ANTONIO GAMONEDA – Poemas cortos – Tengo frío URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antonio-gamoneda-poemas-cortos-tengo-frio/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Tengo frío… Tengo frío junto a los manantiales. He subido hasta cansar mi corazón. Hay yerba negra en las laderas y azucenas cárdenas entre sombras, pero, ¿qué hago yo delante del abismo? Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de significado. Click para leer más poemas de Antongio Gamoneda --- ## ANTONIO MACHADO – Poemas cortos – La saeta URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antonio-machado-poemas-cortos-la-saeta/ Autor/Categoría: Machado, Antonio La saeta «Quién me presta una escalera para subir al madero para quitarle los clavos a Jesús el Nazareno?» Saeta popular Oh, la saeta, el cantar al Cristo de los gitanos siempre con sangre en las manos siempre por desenclavar. Cantar del pueblo andaluz que todas las primaveras anda pidiendo escaleras para subir a la cruz. Cantar de la tierra mía que echa flores al Jesús de la agonía y es la fe de mis mayores !Oh, no eres tú mi cantar no puedo cantar, ni quiero a este Jesús del madero sino al que anduvo en la mar! Click para leer más poemas de Antonio Machado --- ## Antonio Machado – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/antonio-machado-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Misterioso y silencioso Iba una vez y otra vez, Su mirada era tan profunda Que apenas se podía ver. Cuando hablaba tenía un dejo De timidez y de altivez. Y la luz de sus pensamientos Casi siempre se veía arder. Era luminoso y profundo Como era hombre de buena fe. Fuera pastor de mil leones Y de corderos a la vez. Conduciría tempestades O traería un panal de miel. Las maravillas de la vida Y del amor y del placer, Cantaba en versos profundos Cuyo secreto era de él. Montado en un raro Pegaso, Un día al imposible fue. Ruego por Antonio a mis dioses, Ellos le salven siempre. Amén. --- ## Apología – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/apologia-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar ¿Es tu voluntad que yo crezca y decline? Trueca mi paño de oro por la gris estameña y teje a tu antojo esa tela de angustia cuya hebra más brillante es día malgastado. ¿Es tu voluntad -Amor que tanto amo- que la Casa de mi Alma sea lugar atormentado donde deban morar, cual malvados amantes, la llama inextinguible y el gusano inmortal? Si tal es tu voluntad la he de sobrellevar y venderé ambición en el mercado, y dejaré que el gris fracaso sea mi pelaje y que en mi corazón cave el dolor su tumba. Tal vez sea mejor así -al menos no hice de mi corazón algo de piedra, ni privé a mi juventud de su pródigo festín, ni caminé donde lo Bello es ignorado. --- ## Aprovecho la hora del almuerzo… – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aprovecho-la-hora-del-almuerzo-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Aprovecho la hora del almuerzo para hacer un examen de conciencia ¿Cuántos brazos me quedan por abrir? ¿Cuántos pétalos negros por cerrar? ¡A lo mejor soy un sobreviviente! El receptor de radio me recuerda mis deberes, las clases, los poemas con una voz que parece venir desde lo más profundo del sepulcro. El corazón no sabe que pensar. Hago como que miro los espejos un cliente estornuda a su mujer otro enciende un cigarro otro lee Las últimas noticias. ¡Qué podemos hacer, árbol sin hojas, fuera de dar la última mirada en dirección del paraíso perdido! Responde sol oscuro ilumina un instante aunque después te apagues para siempre. --- ## Aquella noche – CRISTINA PERI ROSSI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aquella-noche-cristina-peri-rossi/ Autor/Categoría: Peri Rossi, Cristina La noche en que nos conocimos yo empecé a perder La cerilla explotó y me quemó los dedos manché mi blusa con el vino Olvidé por completo el nombre del mes y del día Tanta turbacióm sólo podía ser la prueba de un deseo muy grande tan grande que ni tú misma podías satisfacer. --- ## Aquella tarde, al decirle… JUAN RAMÓN JIMÉNEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aquella-tarde-al-decirle-juan-ramon-jimenez/ Autor/Categoría: Jiménez, Juan Ramón Aquella tarde, al decirle… Aquella tarde, al decirle que me alejaba del pueblo, me miró triste, muy triste, vagamente sonriendo. Me dijo: ¿Por qué te vas? Le dije: Porque el silencio de estos valles me amortaja como si estuviera muerto. -¿Por qué te vas?- He sentido que quiere gritar mi pecho, y en estos valles callados voy a gritar y no puedo. Y me dijo: ¿Adónde vas? Y le dije: A donde el cielo esté más alto y no brillen sobre mí tantos luceros. La pobre hundió su mirada allá en los valles desiertos y se quedó muda y triste, vagamente sonriendo. Juan Ramón Jiménez --- ## Aquí – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aqui-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Mis pasos en esta calle resuenan en otra calle donde oigo mis pasos pasar en esta calle donde Sólo es real la niebla --- ## Aquí – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aqui-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Me vine aquí a contar las campanas que viven en el mar, que suenan en el mar, dentro del mar. Por eso vivo aquí. --- ## Aquí abajo – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aqui-abajo-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully Aquí todas las lilas en la tarde fenecen, todos los cantos de las aves pasan. ¡Yo sueño con estíos que perfuman eternamente! Aquí los labios besan con un calor muy breve. Yo sueño con besos que no terminan jamás… Aquí a todos los hombres esclaviza la muerte, todos lloran amores o amistades. Yo sueño con lazos que perduran eternamente… --- ## Aquí te amo – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aqui-te-amo-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Aquí te amo. En los oscuros pinos se desenreda el viento. Fosforece la luna sobre las aguas errantes. Andan días iguales persiguiéndose. Se desciñe la niebla en danzantes figuras. Una gaviota de plata se descuelga del ocaso. A veces una vela. Altas, altas estrellas. O la cruz negra de un barco. Solo. A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda. Suena, resuena el mar lejano. Este es un puerto. Aquí te amo. Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte. Te estoy amando aún entre estas frías cosas. A veces van mis besos en esos barcos graves, que corren por el mar hacia donde no llegan. Ya me veo olvidado como estas viejas anclas. son más tristes los muelles cuando atraca la tarde. Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta. Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante. Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos. Pero la noche llega y comienza a cantarme. La luna hace girar su rodaje de sueño. Me miran con tus ojos las estrellas más grandes. Y como yo te amo, los pinos en el viento, quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre. --- ## Árbol ciruelo – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-ciruelo-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Digo «te amo» y tú sonríes, pero al minuto siguiente tu rostro afila el borde de una larga sombra. ¿Deberé decir «me fastidias»? quizá así, luego de tu pena, tengamos por delante un día luminoso. ¿Deberé talar el único árbol ciruelo de mi jardín, para ganar benevolencia ante la arrogancia del bosque? Teh Ping. Reino de Ch’en. --- ## Árbol de Diana, 14 – Alejandra Pizarnik URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-de-diana-14-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina El poema que no digo, el que no merezco. Miedo de ser dos camino del espejo: alguien en mí dormido me come y me bebe. --- ## Árbol de Diana, 18 – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-de-diana-18-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra como un poema enterado del silencio de las cosas hablas para no verme --- ## Árbol de Diana, 23 – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-de-diana-23-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra una mirada desde la alcantarilla puede ser una visión del mundo la rebelión consiste en mirar una rosa hasta pulverizarse los ojos --- ## Árbol de Diana, 31 – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-de-diana-31-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimenten de relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan mágicamente. --- ## Árbol de Diana, 34 – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-de-diana-34-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra la pequeña viajera moría explicando su muerte sabios animales nostálgicos visitaban su cuerpo caliente --- ## Árbol de Diana, 38 – Alejandro Pizarnik URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arbol-de-diana-38-alejandro-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina Este canto arrepentido, vigía detrás de mis poemas: Este canto me desmiente, me amordaza. --- ## Arqueología – ELISEO DIEGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arqueologia-eliseo-diego/ Autor/Categoría: Diego, Eliseo Dirán entonces: aquí estuvo la sala, y más allá, donde encontramos los fragmentos de levísimo barro, el sitio del calor y la dicha. Luego vendrá una pausa, mientras el viento alisa los hierbajos inconsolables; pero ni un soplo habrá que les evoque la risa, el buenas tardes, el adiós. --- ## Arqueología – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arqueologia-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh La pala del arqueólogo excava las viviendas abandonadas desde antiguo, desenterrando pruebas de unas formas de vida que ya nadie daría como posibles, sobre las cuales él no tiene nada sólido que decir ¡qué afortunado! La ciencia puede tener sus propios fines, pero la suposición resulta siempre más divertida que la certeza. Sabemos que el Hombre, por miedo o por respeto, siempre enterró a su muertos. Lo que destruyó una ciudad, ya sea erupción volcánica, fluvial inundación u horda humana deseosa de esclavos y de gloria, deja siempre sus huellas. Y estamos del todo seguros de que, nada más erigir sus palacios, los gobernantes, a pesar del halago del sexo y de la adulación, debieron de pasarse la vida bostezando. Pero, ¿indican los silos subterráneos un mal año de hambre? Cuando una emisión de moneda deja de circular, ¿debemos deducir de ello una gran catástrofe? Quizás, quizás. En las estatuas y murales vislumbramos lo que reverenciaban los Antiguos, pero no podemos sospechar con motivo de qué se amedrentaban o se encogían de hombros. Los poetas nos han transmitido sus mitos, pero, ¿qué interpretación les daban ellos? Una incógnita. Cuando los normandos oían el trueno, ¿creían seriamente que Thor martilleaba? Yo creo que no, juraría que los hombre han considerado siempre los mitos como Grandes Historias, que su única preocupación era justificar ritualmente sus acciones. Sólo a través del rito podemos renunciar a nuestras rarezas y ser de verdad íntegros. No significa esto que todos los ritos deban ser igualmente apreciados: algunos resultan abominables. No hay nada que al Crucificado le desagrade más que una matanza para apaciguarle. --- ## Arrullo – Robert Walser URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arrullo-robert-walser/ Autor/Categoría: Walser, Robert No quiero más que estar despierto un poco más. Qué hermoso es estar despierto, en soledad y espabilado. Puedo arrullarme medio acostado hasta que llegue la hora del sueño, y me hunda dentro. --- ## Arte poética – Paul Verlaine URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arte-poetica-paul-verlaine/ Autor/Categoría: Verlaine, Paul Arte poética Antes que nada música, Y a lo Impar favorece, Que se pierde en el aire Sin que se pose o pese. En la elección de tus palabras Tienes que ser remiso: Nada mejor que el canto gris Que une lo Indeciso a lo Preciso. La intensa claridad del mediodía Se vuelve dulce si es de otoño el cielo, ¡Ese amasijo azul de las estrellas! Son más bellos los ojos tras el velo. Porque el matiz queremos todavía, ¡Y tan sólo el matiz, nunca el Color! ¡Oh, matiz, nuestra única esperanza, Sueño en el sueño y canto en el rumor! ¡La Punta criminal ten a distancia, El espíritu cruel, la Risa impura, Que hacen llorar los ojos de lo Azul Con ese ajo de vulgar fritura! Tuércele el cuello a la elocuencia Y en este tren enérgico pretende Que tu rima se esté más avisada. ¿Adónde irá si se la desatiende? ¿Quién dirá los errores de la rima? ¿Qué niño sordo o qué demente esclavo Forjó esta hueca joya de un centavo Que suena a falsedad bajo la lima? ¡Música entonces, todavía y siempre! Que tu palabra tenga ese temblor Del alma que uno siente cómo, alada, Hacia otros cielos vuela y otro amor. Que tu palabra sea la aventura En el viento crucial de la mañana Donde perfuman menta y mejorana… Y todo el resto es literatura. Paul Verlaine --- ## Arte poética – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arte-poetica-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Que el verso sea como una llave Que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; Cuanto miren los ojos, creado sea, Y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; El adjetivo, cuando no da vida, mata. Estamos en el cielo de los versos. El músculo cuelga, como recuerdo, en los museos; mas no por eso tenemos menos fuerza; el vigor verdadero reside en la cabeza. Por qué cantáis la rosa, ¡oh poetas! ¡Hacedla florecer en el poema! Sólo para vosotros Viven todas las cosas bajo el sol. El poeta es un pequeño Dios. --- ## Arthur Rimbaud – Poemas cortos – Adiós URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/arthur-rimbaud-poemas-cortos-adios/ Autor/Categoría: Poemas en prosa; Rimbaud, Arthur Adiós ¡El otoño ya! — Pero por qué añorar un sol eterno, si estamos empeñados en el descubrimiento de la claridad divina — lejos de las gentes que mueren a lo largo de las estaciones. El otoño. Nuestra barca erguida en las brumas inmoviles vira hacia el puerto de la miseria, la ciudad enorme bajo el cielo manchado de fuego y de lodo. ¡Ah!,¡los harapos podridos, el pan mojado por la lluvia, la embriaguez, los mil amores que me crucificaron! ¡Jamás terminará por tanto esta vampiro reina de millones de almas y de cuerpos muertos y que serán juzgados! Vuelvo a mirar mi piel roída por la suciedad y la peste, los cabellos y las axilas llenos de gusanos y gusanos más grandes todavía en el corazón, disperso entre los desconocidos sin edad, sin sentimiento… Hubiera podido morirme de eso… ¡Horrorosa evocación! Execro la miseria. ¡Y temo el invierno porque es la estación del confort! — A veces veo en el cielo playas sin fin, cubiertas de blancas naciones jubilosas. Un gran navío de oro, por encima de mí, agita sus banderas multicolores bajo las brisas de la mañana. Yo creé todas las fiestas, todos los triunfos todos los dramas. Traté de inventar flores nuevas, nuevos astros, nuevas carnes, nuevos idiomas. Creí poder adquirir poderes sobrenaturales. ¡Y bien!, ¡debo enterrar mi imaginación y mis recuerdos! ¡Una hermosa gloria de artista y de narrador perdida! ¡Yo!, ¡yo que me llamé mago o ángel, dispensado de toda moral, soy devuelto a la tierra, con un deber que buscar y la realidad rugosa por abarcar! ¡Rústico! ¿Me engaño? ¿La caridad será para mí hermana de la muerte? En fin, pediré perdón por haberme sustentado de mentiras. Y sigamos. ¡Pero ni una mano amiga! ¿Y dónde encontrar ayuda? —————— Sí, la hora nueva es por lo menos muy severa. Porque puedo decir que la victoria me ha sido dada: el rechinar de dientes, los silbidos de fuego, los suspiros pestilentes se moderan. Todos los recuerdos inmundos se borran. Mis últimas añoranzas se esfuman —celos de los mendigos, de los bandoleros, los amigos de la muerte, los retrasados de toda laya—. Condenados, ¡si yo me vengase! Es necesario ser absolutamente moderno. Nada de cánticos: mantener el terreno ganado. ¡Dura noche! La sangre seca humea sobre mi rostro, ¡y detrás de mí sólo tengo este horrible arbolito!… El combate espiritual es tan brutal como la batalla de los hombres, pero la visión de la justicia es únicamente el placer de Dios. Mientras tanto, es la víspera. Recibamos todos los influjos de vigor y de real ternura. Y en la aurora, armados de una ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades. ¡Qué hablaba yo de mano amiga! Una buena ventaja es poder reírse de los viejos amores engañosos, y cubrir de vergüenza esas parejas mentirosas —vi el infierno de las mujeres allá—; y me será posible poseer la verdad en un alma y un cuerpo. Click para leer más poemas de Arthur Rimbaud --- ## Asarhaddon – VALERY BRIÚSOV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/asarhaddon-valery-briusov/ Autor/Categoría: Briúsov, Valery Asarhaddon Inscripción asiria Jefe soy de los reyes terrestres y rey, Asarhaddón. Gobernantes y jefes, os digo: ¡qué desgracia! Cuando tomé el poder, se rebeló Sidón. Yo destruí Sidón y al mar tiré las piedras. Sonaba a ley mi voz en todo Egipto, Leía Elam su sino en mi mirada, yo erigí Mi trono poderoso en huesos de enemigos. Gobernantes y jefes, os digo: ¡qué desgracia! ¿Quién puede superarme o igualarme? Los actos de los hombres Son igual que una sombra en un sueño demente; El ansia de proezas, como un juego infantil. ¡Te he agotado hasta el fondo, oh gloria terrenal! Aquí estoy solo ahora, sumido en mi grandeza, Yo, jefe de reyes terrestres y rey, Asarhaddón. --- ## Así como no podemos… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/asi-como-no-podemos-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Así como no podemos sostener mucho tiempo una mirada, tampoco podemos sostener mucho tiempo la alegría, la espiral del amor, la gratuidad del pensamiento, la tierra en suspensión del cántico. No podemos ni siquiera sostener mucho tiempo las proporciones del silencio cuando algo lo visita. Y menos todavía cuando nada lo visita. El hombre no puede sostener mucho tiempo al hombre, ni tampoco a lo que no es el hombre. Y sin embargo puede soportar el peso inexorable de lo que no existe. --- ## Así nos completamos – Elvio Romero URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/asi-nos-completamos-elvio-romero/ Autor/Categoría: Romero, Elvio Así nos completamos Elvio Romero Al comienzo el amor, buena muchacha, al comienzo el amor, las soledades y las noches doradas. Al comienzo el amor. Y adivinabas que el pecho que nutría tus anhelos te invitaba a su marcha. Te trajo aquí el amor. Y nuestras ramas buscaron conseguir pronto la altura, pronto una tierra honrada. Bastó mirar alrededor. Y el alba entró resuelta a gobernar el fuego tibio de nuestras ansias. Te trajo aquí el amor. Y ya la casa del amor se inundaba con los sueños de libertad, amada. Levantaste los tajos. Te surcaba la misma chispa con que yo encendía la mecha de mis lámparas. Ya no hubo entonces soledad; ya nada pudo turbar esa quietud profunda que vive en tus palabras. Y hallaste lo que es hoy tu nueva patria: el sueño justo, el pretender sin tregua una firme esperanza. Así emprendemos ya, juntos, la marcha. Y nada es duro entre los dos, por dura que sea la batalla. Por triste y dura, pues la vida traza para los dos una fragante ruta radiante y fecundada. Así nos completamos. Somos altas simientes injertando otras simientes, otro sol, otras caras. Al comienzo el amor, buena muchacha, para lograr después, palpando el día, la libertad mañana! --- ## Así son – JUAN GOYTISOLO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/asi-son-juan-goytisolo/ Autor/Categoría: Goytisolo, Juan Su profesión se sabe es muy antigua y ha perdurado hasta ahora sin variar a través de los siglos y civilizaciones. No conocen vergüenza ni reposo se emperran en su oficio a pesar de las críticas unas veces cantando otras sufriendo el odio y la persecución mas casi siempre bajo tolerancia. Platón no les dio sitio en su República. Creen en el amor a pesar de sus muchas corrupciones y vicios suelen mitificar bastante la niñez y poseen medallones o retratos que miran en silencio cuando se ponen tristes. Ah curiosas personas que en ocasiones yacen en lechos lujosísimos y enormes pero que no desdeñan revolcarse en los sucios jergones de la concupiscencia sólo por un capricho. Le piden a la vida más de lo que ésta ofrece. Difícilmente llegan a reunir dinero la previsión no es su característica y se van marchitando poco a poco de un modo algo ridículo si antes no les dan muerte por quién sabe qué cosas. Así son pues los poetas las viejas prostitutas de la Historia. --- ## Asir – JULES SUPERVIELLE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/asir-jules-supervielle/ Autor/Categoría: Supervielle, Jules Asir, asir la tarde, la manzana y la estatua. Asir la sombra, el muro y el final de la calle. Asir el cuello, el pie de la mujer tendida. Y luego abrir las manos. ¡Cuántos pájaros sueltos! Cuántos perdidos pájaros convertidos en calle. En sombra, muro, tarde, en manzana y estatua. --- ## Asombro del tiempo – HOMERO ARIDJIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/asombro-del-tiempo-homero-aridjis/ Autor/Categoría: Aridjis, Homero Asombro del tiempo (Estela para la muerte de mi madre Josefina Fuentes de Aridjis) Ella la dijo: Todo sucede en sábado: el nacimiento, la muerte, la boda en el aire de los hijos. Tu piel, mi piel llegó en sábado. Somos los dos la aurora, la sombra de ese día. Ella la dijo: Si tu padre muere, yo también voy a morir. Sólo es cosa de sábados. Cualquier mañana los pájaros que amé y cuidé van a venir por mí. Ella estuvo conmigo. En mi comienzo. Yo estuve con ella cuando murió, cuando nació. Se cerró el círculo. Y no sé cuándo nació ella, cuándo morí yo. El rayo umbilical nos dio la vuelta. Sobre la ciudad de cemento se alza el día. Abajo queda el asombro del tiempo. Has cerrado los ojos, en mí los has abierto. Tu cara, madre, es toda tu cara, hoy que dejas la vida. La muerte, que conocía de nombre, la conozco en tu cuerpo. Dondequiera que voy me encuentro con tu rostro. Al hablar, al moverme estoy contigo. El camino de tu vida tiene muchos cuerpos míos. Juntos, madre, estaremos lejanos. Nos separó la luna del espejo. Mis recuerdos se enredan con los tuyos. Tumbados para siempre, ya nada los tumba. Nada los hace ni deshace. Palpando tu calor, ya calo tu frío. Mi memoria es de piedra. Hablo a solas y hace mucho silencio. Te doy la espalda pero te estoy mirando. Las palabras me llevan de ti a mí y de mí a ti y no puedo pararlas. Esto es poesía, dicen, pero es también la muerte. Yo labro con palabras tu estela. Escribo mi amor con tinta. Tú me diste la voz, yo sólo la abro al viento. Tú duermes y yo sueño. Sueño que estás allí, detrás de las palabras. Te veo darme dinero para libros, pero también comida. Porque en este mundo, dicen, son hermosos los versos, pero también los frutos. Un hombre camina por la calle. Una mujer viene. Una niña se va. Sombras y ruidos que te cercan sin que tú los oigas, como si sucedieran en otro mundo, el nuestro. Te curan de la muerte y no te salvan de ella. Se ha metido en tu carne y no pueden sacarla, sin matarte. Pero tú te levantas, muerta, por encima de ti y me miras desde el pasado mío, intacta. Ventana grande que deja entrar a tu cuarto la ciudad de cemento. Ventana grande del día que permite que el sol se asome a tu cama. y tú, entre tanto calor, tú sola tienes frío. Así como se hacen años se hace muerte. Y cada día nos hacemos fantasmas de nosotros. Hasta que una tarde, hoy, todo se nos deshace y viendo los caminos que hemos hecho somos nuestros desechos. Sentado junto a ti, veo más lejos tu cuerpo. Acariciándote el brazo, siento más tu distancia. Todo el tiempo te miro y no te alcanzo. Para llegar a ti hay que volar abismos. Inmóvil te veo partir, aquí me quedo. El corredor por el que ando atraviesa paredes, pasa puertas, pasa pisos, llega al fondo de la tierra, donde me encuentro, vivo, en el comienzo de mí mismo en ti. Número en cada puerta y tu ser pierde los años. Tu cuerpo en esa cama ya sin calendarios. Quedarás fija en una edad, así pasen los siglos. Domingo 7 de septiembre, a las tres de la tarde. Un día más, unos minutos menos. En tu muerte has rejuvenecido, has vuelto a tu rostro más antiguo. El tiempo ha andado hacia atrás para encontrarte joven. No es cierto que te vayas, nunca he hablado tanto contigo. Uno tras otro van los muertos, bultos blancos, en el día claro. Por el camino vienen vestidos de verde. Pasan delante de mí y me atraviesan. Yo les hablo. Tú te vuelves. Pasos apesadumbrados de hombres que van a la ceremonia de la muerte, pisando sin pisar las piedras de las calles de Contepec, con tu caja al cementerio. Tú lo dijiste un día: todo sucede en sábado: la muerte, el nacimiento. Sobre tu cuerpo, madre, el tiempo se recuerda. Mi memoria es de piedra. México D.F., 2 de septiembre de 1986 Contepec, Mich., 7 de septiembre de 1986 --- ## Atavismo – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/atavismo-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare El muchacho respira más fresco, escondido detrás de los postigos, mirando la calle. Se ven las piedras por la clara abertura, en el sol. Nadie camina por la calle. El muchacho querría salir, así desnudo -la calle es de todos-, y hundirse en el sol. En la ciudad no se puede. Se podría en el campo, si no estuviese, sobre la cabeza, la profundidad del cielo que humilla y aterra. Está la hierba que, fría, hace cosquillas en los pies, pero las plantas que miran y los troncos y los arbustos son ojos severos para un débil cuerpo descolorido, que tiembla. Hasta la hierba es distinta y repugna al contacto. Pero la calle está desierta. Si pasase alguno, el muchacho en la oscuridad osaría mirarlo y pensar que todos esconden un cuerpo. Pasa, en cambio, un caballo de músculos gruesos y atruenan las piedras. Hace tiempo que el caballo anda desnudo y sin impedimento bajo el sol: tanto, que anda en medio de la calle. El muchacho, que querría ser fuerte de ese modo, y renegrido, y tal vez tirar de un carro, osaría mostrarse. Si se tiene un cuerpo, hay que verlo. El muchacho no sabe si cada uno tiene un cuerpo. El vejestorio arrugado que pasaba esta mañana no puede tener un cuerpo, tan pálido y triste, no puede haber nada que aterre de ese modo. Tampoco los adultos o las esposas que dan la teta al bebé están desnudos. Tienen un cuerpo sólo los muchachos. El muchacho no se atreve a mirarse en la oscuridad, pero sabe bien que debe hundirse en el sol, y habituarse a las miradas del cielo, para hacerse hombre. --- ## Aullido – Allen Ginsberg URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aullido-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Aullido Allen Ginsberg a Harold Solomon He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche, quienes pobres y andrajosos y con ojos cavernosos y altos se levantaron fumando en la oscuridad sobrenatural de los departamentos con agua fría flotando a través de las alturas de las ciudades contemplando el jazz. Quienes expusieron sus cerebros al Cielo, bajo Él y vieron ángeles mahometanos tambaleándose en los techos de apartamentos iluminados. Quienes pasaron por las universidades con ojos radiantes y frescos alucinando con Arkansas y la tragedia luminosa de Blake entre los estudiantes de la guerra. Quienes fueron expulsados de las academias por locos por publicar odas obscenas en las ventanas del cráneo. Quienes se encogieron sin afeitar y en ropa interior, quemando su dinero en papeleras y escuchando el Terror a través de las paredes. Quienes se jodieron sus pelos púbicos al volver de Laredo con un cinturón de marihuana para New York. Quienes comieron fuego en hoteles coloreados o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o purgaron sus torsos noche tras noche con sueños, con drogas, con pesadillas despiertas, alcohol y verga y bolas infinitas, ceguera incomparable; calles de nubes vibrantes y relámpagos en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todas las palabras inmóviles del Tiempo, sólidos peyotes de los vestíbulos, amaneceres en el cementerio del árbol verde, ebriedad del vino en los tejados, puestos municipales el neon estridente luces del tráfico parpadeantes, vibraciones del sol, la luna y los árboles en los bulliciosos crepúsculos de invierno de Brooklyn, estrepitosos tarros de basura y una regia clase de iluminación de la mente. Quienes se encadenaron a sí mismos a los subterráneos para el viaje infinito desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de las ruedas y niños empujándolos hacia salidas exploradas estremecidas y desiertos golpeados de cerebros absolutamente secos de esplendor en la melancólica luz del Zoo. Quienes se hundieron toda la noche en la luz submarina de Bickford’s emergidos y sentados junto a la añeja cerveza después del mediodía en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujido del destino en la caja de música de hidrógeno. Quienes hablaron setenta horas seguidas desde el parque a la barra a Bellevue al museo al Puente de Brooklyn, batallón perdido de conversadores platónicos bajando de espaldas las escaleras de escape de los alfeizares del Empire State lejos de la luna, gritando incoherencias, vomitando susurrando hechos y recuerdos y anécdotas y patadas en la bola del ojo y traumas de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros disgregados en amnesia por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la Sinagoga arrojada al pavimento. Quienes se desvanecieron en ninguna parte de Zen New Jersey dejando un reguero de ambiguas postales ilustradas de Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y artritis Tangerianas y jaquecas de China bajo la basura en las salas sin muebles de Newark. Quienes dieron vueltas y vueltas en la medianoche por el patio de trenes preguntándose adónde ir, y fueron, sin dejar corazones rotos. Quienes prendieron cigarrillos en vagones traqueteando por la nieve hacia granjas solitarias en la noche del abuelo. Quienes estudiaron a Plotino, Poe, San Juan de La Cruz, telepatía y cábala debido a que el cosmos instintivamente vibraba en sus pies en Kansas. Quienes solos por las calles de Idaho buscaban ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios. Quienes pensaban que sólo estaban locos cuando Baltimore destellaba en éxtasis sobrenatural. Quienes saltaron a limusinas con el Chinaman de Oklahoma impulsados por la lluvia de los pequeños pueblos a la luz callejera de la medianoche del invierno. Quienes haraganeaban hambrientos y solos por Houston buscando jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante español para conversar sobre América y la eternidad, una tarea sin esperanza, y tomaron un barco para África Quienes desaparecieron en los volcanes de México dejando tras suyo nada excepto la sombra del estiércol y la lava y la ceniza de la poesía quemada en Chicago. Quienes reaparecieron en la Costa Oeste investigando el F.B.I. en barbas y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas atractivos en su oscura piel entregando incomprensibles folletos. Quienes se quemaron sus brazos con cigarros encendidos protestando contra la bruma narcótica del tabaco del Capitalismo. Quienes distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desvistiéndose mientras las sirenas de Los Alamos los deprimían, y se deprimía Wall, y el ferry de Staten Islan también se deprimía. Quienes rompieron a llorar en blancos gimnasios desnudos y temblorosos frente a la maquinaria de otros esqueletos. Quienes mordieron detectives en el cuello y chillaron con placer en autos policiales por no cometer un crimen salvo su propia pederastia salvaje y su intoxicación. Quienes aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastrados por el techo ondeando sus genitales y manuscritos. Quienes permitieron ser penetrados por el ano por virtuosos motociclistas, y gritaron con alegría. Quienes chuparon y fueron chupados por aquellos serafines humanos, los marineros, caricias del amor Atlántico y Caribeño. Quienes eyacularon en la mañana en la tarde en jardines de rosas y en el pasto de parques públicos y cementerios esparciendo su semen libremente a quienquiera que llegara. Quienes hiparon sin cesar tratando de reír pero se torcían de llanto detrás de un cubículo de un Baño Turco cuando el ángel rubio y desnudo venía a atravesarlos con una espada. Quienes perdieron a sus amantes por las tres viejas musarañas del destino, la musaraña tuerta del dólar heterosexual, la musaraña tuerta que hace guiños fuera del útero y la musaraña tuerta que no hace nada sino sentarse en su trasero y corta las hebras doradas intelectuales del vislumbre del artesano. Quienes copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza, un novio, un paquete de cigarrillos, una vela y se cayeron de la cama, y continuaron en el suelo y por los pasillos y terminaron desmayándose en la pared con una visión del último coño y llegaron a eludir el último atisbo de conciencia. Quienes endulzaron las conchitas de un millón de chicas temblorosas en el ocaso, y tenían los ojos rojos en la mañana pero preparados para endulzar las conchitas del sol naciente, destellantes traseros bajo los establos y desnudos en el lago. Quienes iban a putas en Colorado por miríadas en autos robados, N.C., héroe secreto de estos poemas, semental y Adonis del alegre Denver a la memoria de sus innumerables encamadas con chicas en lotes vacíos, patios de bares, hileras de desvencijadas casas rodantes en la cima de montañas, en cavernas o con demacradas meseras en familiares subidas de enaguas al lado del camino y especialmente la secreta estación de gasolina solipsismos de Juan, y callejones pueblerinos también Quienes se desvanecieron en vastas películas sórdidas, se transformaron en sueños, despertaron en un repentino Manhattan, y se encontraron a sí mismos fuera de los sótanos colgados sobre descorazonados Tokay y los horrores de los sueños de hierro de la Tercera Avenida y tropezaron con las oficinas de desempleo. Quienes caminaron toda la noche con sus zapatos llenos de sangre en los muelles esperando una puerta en East River para entrar a un cuarto lleno de vapor caliente y opio. Quienes crearon grandes dramas suicidas en el apartamento de los acantilados del Hudson bajo el rayo azul de la luna de tiempo de guerra y sus cabezas eran coronadas con el laurel del olvido. Quienes comieron la cazuela de cordero de la imaginación o digirieron cangrejos en el fondo lodoso de los ríos de Bowery. Quienes lloraron por el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música. Quienes se sentaron en cajas respirando en la oscuridad bajo el puente, y se levantaron para construir arpas en sus desvanes. Quienes tosían en el sexto piso del populoso Harlem con llamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las jaulas naranjas de la teología. Quienes garrapatearon toda la noche golpeando y rodando sobre elevadas incantaciones que en las amarillas mañanas eran estrofas de jerigonza. Quienes cocinaron animales podridos pulmones, corazón, pata, cola borsht y tortilla soñando con el puro reino vegetal. Quienes se zambulleron en camiones de carne buscando un huevo. Quienes tiraron sus relojes del tejado para dar su voto a la eternidad fuera del Tiempo y despertadores cayeron sobre sus cabezas todos los días por la siguiente década. Quienes se cortaron las muñecas tres veces seguidas sin éxito, se rindieron y fueron forzados a abrir anticuarios donde pensaban que se ponían viejos y gritaban. Quienes fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre ráfagas de versos plomizos y el parloteo borracho de los regimientos de acero de la moda y los chillidos de nitroglicerina de las agencias de publicidad y el gas mostaza de los editores siniestramente inteligentes, o cayeron por los taxis ebrios de la Absoluta Realidad. Quienes saltaron del Puente de Brooklyn esto realmente sucedió y quedaron desconocidos y olvidados en el aturdimiento fantasmal de los callejones de sopa y camiones de incendio de Chinatown, ni siquiera una cerveza gratis. Quienes cantaron por sus ventanas de desesperación, cayeron de la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, brincaron en negros, gritaron por toda la calle, bailaron descalzos en trozos de copas de vino rotas grabaciones de fonógrafos de la nostalgia Europea jazz alemán de 1930 terminaron el whisky y se lanzaron gemebundos en baños sangrientos, gemidos en sus oídos y la ráfaga colosal del silbido del vapor. Quienes rodaron por las carreteras del viaje al pasado para cada uno el látigo del Gólgota reloj de la soledad de la cárcel o encarnación del jazz de Birmingham. Quienes condujeron una visión para encontrar la eternidad. Quienes viajaron a Denver. Quienes murieron en Denver. Quienes volvieron a Denver y esperaron en vano. Quienes aguardaron en Denver y empollaron solos en Denver y finalmente se fueron para encontrar el Tiempo, y Denver es solitario para sus heroínas. Quienes cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que el alma iluminara su cabello por un segundo. Quienes chocaron con sus mentes en la cárcel esperando criminales imposibles con cabezas doradas y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaban dulces blues a Alcatraz. Quienes se retiraron a México para cultivar un hábito, o a Rocky Mount para ofrecer Buddha o Tánger a los muchachos al Southern Pacific a la locomotora negra o a Harvard a Narciso a Woodland para la sepultura o daisychain. Quienes exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron dejados con su locura y sus manos y un jurado colgado. Quienes arrojaron papas saladas a los conferencistas de Dadaísmo en CCNY y subsecuentemente se presentaron ellos mismos en las baldosas de granito del manicomio con cabezas rapadas y un discurso arlequinesco de suicidio, demandando una lobotomía instantánea, y quienes a su vez se entregaron a la nulidad concreta de la insulina, Metrazol, electricidad, hidroterapia, psicoterapia, terapia ocupacional, ping pong y amnesia. Quienes en protesta seria dieron vuelta sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia, volviendo años después verdaderamente calvos excepto por una peluca de sangre, y lágrimas y dedos, a la visible fatalidad del hombre loco de los pupilos de los pueblos locos del Este, salas fétidas de Pilgrim State’s Rockland’s y Greystone discutiendo con los ecos del alma, pegando y rodando en la soledad-banca-dolmen-reinos del amor de medianoche, sueños de vida en una pesadilla cuerpos convertidos en roca tan pesados como la luna, con la madre finalmente, y el último libro fantástico arrojado por las ventanas del departamento, y la última puerta cerrada a las 4 A.M. y el último teléfono pegado a la pared sonando y la última pieza amueblada, un papel rosa amarillo torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un poco de esperanzadora alucinación ah, Carl, mientras no estés seguro yo no estoy seguro, y ahora tú estás realmente en la sopa animal total del tiempo y quienes por lo tanto corrieron a través de las calles congeladas obsesionados con un repentino destello de la alquimia del uso de la elipse el catálogo el metro y el plano vibrante. Quienes soñaron y encarnaron brechas en el Tiempo y Espacio a través de imágenes yuxtapuestas, y atraparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y establecieron el nombre y rasgos de la conciencia al mismo tiempo saltando con sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y ponerse frente a ti estupefacto e inteligente y sacudirse con vergüenza, rechazando incluso revelar el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda y eterna cabeza, el vagabundo loco y el golpe del ángel del Tiempo, desconocido, incluso poniendo aquí lo que podría dejar de ser dicho en tiempo de volver después de la muerte, y surgieron reencarnados en los trajes fantasmales del jazz en la sombra del corno dorado de la banda y exhalar el sufrimiento de la mente desnuda de América para amar en un eli eli lamma lamma sabacthani saxofón que llora estremeciendo las ciudades bajo la última radio con el corazón absoluto del poema de la vida descarnada de sus propios cuerpos buenos para comer mil años. --- ## Ausencia – Manuel Machado URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ausencia-manuel-machado/ Autor/Categoría: Machado, Manuel No tienes quien te bese tus labios de grana, Ni quien tu cintura elástica estreche, dice tu mirada. No tienes quien hunda Las manos amantes en tu pelo hermoso, y a tus ojos negros no se asoma nadie. Dice tu mirada que de noche, a solas, suspiras y dices en la sombra tibia las terribles cosas… Las cosas de amores que nadie ha escuchado, esas que se dicen los que bien se quieren a eso de las cuatro. A eso de las cuatro de la madrugada, cuando invade un poco de frío la alcoba y clarea el alba. Cuando yo me acuesto, fatigado y solo, pensando en tus labios de grana, en tu pelo y en tus ojos negros…. --- ## Ausencia – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ausencia-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina No somos un equipo, verdaderamente no somos un equipo. Vos no estás, tendrías que estar. Para ser un equipo tendrías que estar. Aun así, no deslindo responsabilidades. Como si te llevara del brazo (serías un viejito, te lo recuerdo), te acompaño visitando esas tumbas que no imaginabas. La temperatura es baja, los autos se arremolinan a la intemperie y puede que sus dueños no vuelvan. El mundo no está asegurado. Pero, quiero volver a esa idea, y decirte que si bien es imposible que seamos un equipo, igual fui, durante bastante tiempo, como un soldado de reserva aguantando nuestro campo de acción. Y te acompañé, haciendo de cuenta que estabas, a muchos lugares extraños. No es tu culpa. Hace mucho que no estás. No es fácil decirlo. A veces sueño que pulseo con un brazo, sólo con un brazo, y no tiene el color de todos los brazos, es rojo, verde, ¡índigo! Y me despierto sin saber quién ganó, realmente me despierto sin saber quién ganó. Sería más fácil si estuvieras: podrías ignorar todo lo que sucede y ser lo que verdaderamente sos. Por un instante si estuvieras para explicarme que esto es así y que va a ser así siempre. Una explicación de tu parte cerraría el círculo. --- ## Autoepitafio – REINALDO ARENAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/autoepitafio-reinaldo-arenas/ Autor/Categoría: Arenas, Reinaldo Mal poeta enamorado de la luna, no tuvo más fortuna que el espanto; y fue suficiente pues como no era un santo sabía que la vida es riesgo o abstinencia, que toda gran ambición es gran demencia y que el más sórdido horror tiene su encanto. Vivió para vivir que es ver la muerte como algo cotidiano a la que apostamos un cuerpo espléndido o toda nuestra suerte. Supo que lo mejor es aquello que dejamos —precisamente porque nos marchamos— Todo lo cotidiano resulta aborrecible, sólo hay un lugar para vivir, el imposible. Conoció la prisión, el ostracismo, el exilio, las múltiples ofensas típicas de la vileza humana; pero siempre lo escoltó cierto estoicismo que le ayudó a caminar por cuerdas tensas o a disfrutar del esplendor de la mañana. Y cuando ya se bamboleaba surgía una ventana por la cual se lanzaba al infinito. No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito, ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto (ni después de muerto quiso vivir quieto). Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar donde habrán de fluir constantemente. No ha perdido la costumbre de soñar: espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente. --- ## Autopsicografía – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/autopsicografia-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando El poeta es un fingidor. Finge tan completamente Que hasta finge que es dolor El dolor que de veras siente. Y quienes leen lo que escribe, Sienten, en el dolor leído, No los dos que el poeta vive Sino aquél que no han tenido. Y así va por su camino, Distrayendo a la razón, Ese tren sin real destino Que se llama corazón. --- ## Autorretrato – ARQUÍLOCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/autorretrato-arquiloco/ Autor/Categoría: Arquíloco En mi lanza llevo ensartados panes. Por mi lanza escurre vino de Ismaros. Apoyado en mi lanza, de pie, en el alto, sano, sereno, impasible, como y bebo. --- ## Avances del otoño – PAUL MORAND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/avances-del-otono-paul-morand/ Autor/Categoría: Morand, Paul Amar es hablar. Ante la imposibilidad de un discurso sostenido se sale del paso con unas palabras prometedoras. Cómplices del verano, nos sentimos partidarios de una causa perdida delante de las villas precintadas. El otoño es un serio aviso. Las vacaciones se matan tirándose bajo las locomotoras. Las idas y las vueltas están cubiertas de hojas secas y uvas chupadas. Las estrellas fugaces y otras sorpresas agradables, las miradas bajo las faldas y otros fenómenos sin mayor consecuencia, la fecundación por los anuncios periodísticos o por las abejas, las púdicas viñas locas y su perfume terrorífico las palabras de la mañana embozadas en el bostezo infectan nuestra detención a perpetuidad. Vino caliente para quien vuelve temprano, fulares para quien vuelve tarde, sensualidad para los encamados, escopetas de acero para los financieros. Descomposición del sol en tierra. Composición. Material escolar. Buenos propósitos para el año entero. --- ## Aviso a las parejas jóvenes – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/aviso-a-las-parejas-jovenes-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Aviso a las parejas jóvenes No bien se olvida lo que son los hombres, uno se pone a desearles el bien. Por eso, sin duda, de tiempo en tiempo es aconsejable recogerse, retirarse. Quien no tiene mujeres no piensa más que en acariciarlas. Quien m ujer tiene, la acaricia, pero no piensa más que en zurrarla. Y bien, que la zurre con tal que ella no se dé cuenta. No obstante, más vale todavía matarla, Después, la cosa andará mejor. Se sentirá usted como nuevo, como si acabara de fumar una buena pipa, una verdadera buena pipa. También ella, por otra parte, y lo apreciará más, al encontrarlo menos preocupado, más vivo, más amable, ya que lo estará, es infalible Pero tal vez sea preciso volver a matarla de tanto en tanto. Ese es el precio de la paz en el matrimonio. Ahora lo sabe. Ya no puede retroceder. Por otra parte, ella misma lo mata quizá desde el primer día que pasaron juntos. Para una mujer un poco delicada, un poco nerviosa, es casi una necesidad. Click para leer más poemas de Henri Michaux --- ## Avisos fúnebres – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/avisos-funebres-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Storni, Alfonsina Al lado de pequeñas cruces negras —Anclas echadas en finales puertos— Yacen los nombres de los muertos Del día, horizontales Como muertos reales. Enorme ahora, sobre el papel frío, Junto a las cruces bailotea el mío. --- ## Ay, triste del que un día… – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ay-triste-del-que-un-dia-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Ay, triste del que un día en su esfinge interior pone los ojos e interroga. Está perdido. Ay del que pide eurekas al placer o al dolor. Dos dioses hay, y son Ignorancia y Olvido. Lo que el árbol desea decir y dice al viento, y lo que el animal manifiesta en su instinto, cristalizamos en palabra y pensamiento. Nada más que maneras expresan lo distinto --- ## Ayer a la noche manejé un auto – GREGORY CORSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ayer-a-la-noche-maneje-un-auto-gregory-corso/ Autor/Categoría: Corso, Gregory Ayer a la noche manejé un auto sin saber manejar sin tener un auto manejé y atropellé gente que amaba fui a 180 por un pueblo Paré en Hedgeville y dormí en el asiento de atrás …entusiasmado con mi nueva vida --- ## Ayer sonreíste – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ayer-sonreiste-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina La música de este pequeño tambor habla de raros tesoros ayer sonreíste, aunque no sé si para mi. Sólo tengo el brillo del adorno de plata, de ese carruaje que pase alborotando los gorriones, pero me basta para aplastar la insolencia de un presentimiento abominable. Tsé Fung Tsi. Reino de Chou. --- ## Azucena y sol – JUAN RAMÓN JIMÉNEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/azucena-y-sol-juan-ramon-jimenez/ Autor/Categoría: Jiménez, Juan Ramón Nada me importa sufrir, con tal de que tú suspires, por tu imposible yo, tú por mi imposible. Nada me importa morir, si tú te mantienes libre, por tu imposible yo, tú por mi imposible. --- ## Bajo estos cielos… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/bajo-estos-cielos-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Bajo estos cielos caminé muchos días. Valió la pena. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Balada de lo que no vuelve – Vicente Huidobro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/balada-de-lo-que-no-vuelve-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Balada de lo que no vuelve Venía hacia mí por la sonrisa Por el camino de su gracia Y cambiaba las horas del día El cielo de la noche se convertía en el cielo del amanecer El mar era un árbol frondoso lleno de pájaros Las flores daban campanadas de alegría Y mi corazón se ponía a perfumar enloquecido Van andando los días a lo largo del año ¿En dónde estás? Me crece la mirada Se me alargan las manos En vano la soledad abre sus puertas Y el silencio se llena de tus pasos de antaño Me crece el corazón Se me alargan los ojos Y quisiera pedir otros ojos Para ponerlos allí donde terminan los míos ¿En dónde estás ahora? ¿Qué sitio del mundo se está haciendo tibio con tu presencia? Me crece el corazón como una esponja O como esos corales que van a formar islas Es inútil mirar los astros O interrogar las piedras encanecidas Es inútil mirar ese árbol que te dijo adiós el último Y te saludará el primero a tu regreso Eres sustancia de lejanía Y no hay remedio Andan los días en tu busca A qué seguir por todas partes la huella de sus pasos El tiempo canta dulcemente Y si mis ojos os dicen Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto Ellos podrían también deciros Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido ¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros! La noche ha dejado noche en mis cabellos ¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado? ¿Pero era ausencia aquélla o era mayor presencia? Cuando las piedras oyen mi paso Sienten una ternura que les ensancha el alma Se hacen señas furtivas y hablan bajo: Allí se acerca el buen amigo El hombre de las distancias Que viene fatigado de tanta muerte al hombro De tanta vida en el pecho Y busca donde pasar la noche Heme aquí ante vuestros limpios ojos Heme aquí vestido de lejanías Atrás quedaron los negros nubarrones Los años de tinieblas en el antro olvidado Traigo un alma lavada por el fuego Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis Traigo un cristal sin sombra un corazón que no decae La imagen de la nada y un rostro que sonríe Traigo un amor muy parecido al universo La Poesía me despejó el camino Ya no hay banalidades en mi vida ¿Quién guió mis pasos de modo tan certero? Mis ojos dicen a aquellos que cayeron Disparad contra mí vuestros dardos Vengad en mí vuestras angustias Vengad en mí vuestros fracasos Yo soy invulnerable He tomado mi sitio en el cielo como el silencio Los siglos de la tierra me caen en los brazos Yo soy amigos el viajero sin fin Las alas de la enorme aventura Batían entre inviernos y veranos Mirad cómo suben estrellas en mi alma Desde que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido ¿Cómo podremos entendernos? Heme aquí de regreso de donde no se vuelve Compasión de las olas y piedad de los astros ¡Cuánto tiempo perdido! Este es el hombre de las lejanías El que daba vuelta las páginas de los muertos Sin tiempo sin espacio sin corazón sin sangre El que andaba de un lado para otro Desesperado y solo en las tinieblas Solo en el vacío Como un perro que ladra hacia el fondo de un abismo ¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos! Los que habéis tocado mis manos ¿Qué habéis tocado? Y vosotros que habéis escuchado mi voz ¿Qué habéis escuchado? Y los que habéis contemplado mis ojos ¿Qué habéis contemplado? Lo he perdido todo y todo lo he ganado Y ni siquiera pido La parte de la vida que me corresponde Ni montañas de fuego ni mares cultivados Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido Así es el viaje al fin del mundo Y ésta es la corona de sangre de la gran experiencia La corona regalo de mi estrella ¿En dónde estuve en dónde estoy? Los árboles lloran un pájaro canta inconsolable Decid ¿quién es el muerto? El viento me solloza ¡Qué inquietudes me has dado! Algunas flores exclaman ¿Estás vivo aún? ¿Quién es el muerto entonces? Las aguas gimen tristemente ¿Quién ha muerto en estas tierras? Ahora sé lo que soy y lo que era Conozco la distancia que va del hombre a la verdad Conozco la palabra que aman los muertos Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores Las lágrimas se hinchan se dilatan Y empiezan a girar sobre su eje Heme aquí ante vosotros Cómo podremos entendernos Cómo saber lo que decimos Hay tantos muertos que me llaman Allí donde la tierra pierde su ruido Allí donde me esperan mis queridos fantasmas Mis queridos espectros Mirad me os amo tanto pero soy extranjero ¿Quién salió de su tierra Sin saber el hondor de su aventura? Al desplegar las alas El mismo no sabía qué vuelo era su vuelo Vuestro tiempo y vuestro espacio No son mi espacio ni mi tiempo ¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar? Es el que vuelve con un sabor de eternidad en la garganta Con un olor de olvido en los cabellos Con un sonar de venas misteriosas Es este que está llorando el universo Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva secreta Soy impalpable ahora como ciertas semillas Que el viento mismo que las lleva no las siente Oh Poesía nuestro reino empieza Este es aquel que durmió muchas veces Allí donde hay que estar alerta Donde las rocas prohíben la palabra Allí donde se confunde la muerte con el canto del mar Ahora vengo a saber que fui a buscar las llaves He aquí las llaves ¿Quién las había perdido? ¿Cuánto tiempo ha que se perdieron? Nadie encontró las llaves perdidas en el tiempo y en las brumas ¡Cuántos siglos perdidas! Al fondo de las tumbas Al fondo de los mares Al fondo del murmullo de los vientos Al fondo del silencio He aquí los signos ¡Cuánto tiempo olvidados! Pero entonces amigo ¿qué vas a decirnos? ¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes? ¿En dónde estabas? ¿En qué alturas en qué profundidades? Andaba por la Historia del brazo con la muerte Oh hermano nada voy a decirte Cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar Más que el árbol te gustará callar Vicente Huidobro --- ## Balada de los carros de guerra – DU FU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/balada-de-los-carros-de-guerra-du-fu/ Autor/Categoría: Du Fu Balada de los carros de guerra Chirrían los carros relinchan los caballos marchan los hombres, arcos y flechas a la cintura padres y madres, esposas e hijos corren tras ellos a despedirlos, de tanto polvo no se ve ya el puente de Xianyang, se agarran a sus ropas, patalean cierran el paso llorando su llanto asciende directo a lo más alto del cielo. Al borde del camino un viajero pregunta a uno de los que marchan el hombre le responde: «no paran de reclutar algunos a los quince partieron a defender el norte del Río a los cuarenta todavía siguen protegiendo las tierras del oeste». El día de la partida el jefe del pueblo les venda la cabeza cuando regresan, la cabeza cana, han de marchar de nuevo a defender la frontera en la frontera corre la sangre hasta volverse un mar el emperador Wu de los Han quiso ensanchar la frontera mas hasta ahora no se han cumplido sus deseos. ¿No habéis oído decir que en los doscientos distritos de los Han los del oeste de la montaña en mil ciudades, diez mil aldeas ya sólo crecen zarzas y matojos? Puede que sea una mujer robusta la que sostenga el arado para que crezca el arroz en los surcos sin este ni oeste. Los soldados del país de Qin orgullosos de su resistencia en tan dura guerra se ven tratados como bestias no se los considera ya distintos de las gallinas o de los perros. Les pregunto mas los hombres reclutados no se atreven a quejarse. Además este año al llegar el invierno no se desmovilizan las tropas al oeste del Paso. El mandarín del distrito, empero, se apresura a reclamar el impuesto. ¿El impuesto? ¿De dónde sacarlo? Es bien sabido que hoy alumbrar un niño es una desgracia mejor una hija una hija puede casarse con un vecino un hijo acaba enterrado bajo la yerba. ¿No veis en las orillas del Mar Azul[86] desde tiempos bien antiguos esos huesos blancos que nadie ha recogido? Los espíritus de hoy están furiosos los espíritus de ayer lloran indignados. Bajo el cielo cubierto la lluvia moja sus apesadumbrados lamentos. Click para leer más poemas de Du Fu --- ## Balance de la sombra – OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/balance-de-la-sombra-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga; Poetas de Argentina Olga Orozco Balance de la sombra Muchas veces, en los desvanes de la noche, cuando la soledad se llena de ratones que vuelan o escarban bajo el piso para roer, tal vez, los pocos nudos que me atan a este asilo, busco a tientas la tabla donde asirme o el lazo que todavía me retenga. Entonces te adelantas, aunque no sé quién eres, sombra fugaz y sombra de mí misma, mi sombra ensimismada, sí, tú, la más cercana pero la más extraña, y siento que aun con tu inasible custodia me confirmas un lugar en el mundo. Pero ¿quién eres tú?, ¿quién eres? Quizás seas apenas como un jirón de niebla que copia dócilmente cada pacto de mi sustancia con el tiempo, como cree la luz; o acaso estés aquí sólo para testimoniar con tu insistente opacidad la culpa y la caída. Compañía fatal o delatora, yo sé que agazapada en un rincón cualquiera de los sueños permites que la muerte se pruebe mi propio cuerpo cuando duermo. Y no ignoro tampoco que llegas desde el fondo de un abismo con alas de ladrona y escondes en tu vuelo soles negros, humaredas de infiernos nunca vistos y recuerdos que zumban como enjambres. Tu cosecha de ayer; tu amenaza y promesa para hoy y mañana. Sospecho que también me has contagiado paredones roídos, templos rotos, fisuras dolorosas y escondrijos que dan al otro lado. Pero también multiplicaste a ciegas las visiones del amor que no muere, nos vestiste con noche encandilada, con fugitivos resplandores, y hasta te vi saliendo de ti misma y te vi propagarnos como a un eco, como a un temblor de luces hacia la eternidad, al paso de las aguas. Sombra perversa y sombra protectora, mi doble de dos caras. Nunca tuve otra hija más que tú, y has hecho lo imposible por parecerte a mí, en mi versión confusa, aunque siempre aparezcas embozada en anónima y ajena, peregrina envoltura. Yo te confieso ahora, mientras estoy aquí, mientras aún me anuncias o me sigues, no sé si como emisaria o como espía, que quienquiera que seas no querría perderte entre otras sombras. No me dejes entonces nunca a solas con mi desconocida: no me dejes conmigo. --- ## Baño – Carl Sandburg URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/bano-carl-sandburg/ Autor/Categoría: Sandburg, Carl Baño Un hombre vio el mundo entero como una calavera riente y un par de huesos cruzados. La carne rosada de la vida se encogió hasta desaparecer de todos los rostros. Nada cuenta, nada. Todo es falsedad. Polvo al polvo, ceniza a las cenizas, y una antigua tiniebla y un silencio inútil. Lo había visto todo. Fue entonces a un concierto de Mischa Elman. En dos horas, las olas de sonido le golpetearon los tímpanos. La música se llevó por delante algo, no sé qué, de su interior. La música derribó y reconstruyó algo en su cabeza, no sé bien qué, o en su corazón. Aplaudió durante los cinco bises que dio el joven judío ruso con el violín. Al salir, dio con las suelas en la acera de una manera nueva. Era el mismo hombre, en el mismo mundo de antes. Sólo que existía un fuego que canta y un ascenso de rosas perennes sobre el mundo entero que contemplaba. Carl Sandburg --- ## BASHO AN – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/basho-an-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio El mundo cabe en diecisiete silabas: tu en esta choza. Troncos y paja: por las rendijas entran Budas e insectos. Hecho de aire entre pinos y rocas brota el poema. Entretejidas vocales, consonantes: casa del mundo. Huesos de siglos, penas ya penas, montes: aqui no pesan. Esto que digo son apenas tres lineas: choza de silabas. --- ## Basta – Blas de Otero URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/basta-blas-de-otero/ Autor/Categoría: de Otero, Blas Basta Imaginé mi horror por un momento que Dios, el solo vivo, no existiera, o que, existiendo, sólo consistiera en tierra, en agua, en fuego, en sombra, en viento. Y que la muerte, oh estremecimiento, fuese el hueco sin luz de una escalera, un colosal vacío que se hundiera en un silencio desolado, liento. Entonces ¿para qué vivir, oh hijos de madre, a qué vidrieras, crucifijos y todo lo demás? Basta la muerte. Basta. Termina, oh Dios, de maltratarnos. O si no, déjanos precipitarnos sobre Ti —ronco río que revierte. Blas de Otero --- ## Bebiendo en el coche – RAYMOND CARVER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/bebiendo-en-el-coche-raymond-carver/ Autor/Categoría: Carver, Raymond Es agosto y no he leído un libro en seis meses salvo una cosa titulada The Retreat From Moscow de Caulaincourt. Sin embargo, soy feliz cuando voy en coche con mi hermano bebiendo una pinta de Old Crow. No vamos a ningún sitio, conducimos sin más. Si cerrara los ojos durante un minuto no sabría dónde estoy y me tumbaría encantado a dormir para siempre a la orilla de la carretera. Pero mi hermano me da un suave codazo. En un momento va a pasar algo. --- ## Beneficios de guerra – PAUL MORAND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/beneficios-de-guerra-paul-morand/ Autor/Categoría: Morand, Paul Al final de la calle, el mar, con sus corrientes, está colgado entre dos balcones. (Los veleros pasan por la planta baja y los vapores por el cuarto piso). La montaña carga con sus nubes ensortijadas. El alquitrán cuece a fuego lento, guiso fenicado, las algas huelen a enfermería militar, el olor del puerto da ganas de morir. Realmente, desde el armisticio, todo tiene un sabor atroz. Llevo la guerra impresa en los huesos. Quisiera conservar mi espíritu bien encerrado en mi pecho, como los filósofos chinos, pero hay escapes europeos. Las líneas de mi destino han sido remendadas con cordeles. La guerra ha destilado el mundo moral en un alambique de hierro que, con el frío de la paz, forma horrendos depósitos. Cuanto más cómodos nos ponemos más molestos nos sentimos; Quizá hayamos vivido demasiado de préstamos y después de los años ¿conoceremos las anualidades? Vamos hacia la hora en la que tener zapatos será una suerte. Menos mal que buena parte de la película ya ha pasado. --- ## Besos – GABRIELA MISTRAL (atribuido) URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/besos-gabriela-mistral/ Autor/Categoría: Mistral, Gabriela Besos Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria, hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria. Hay besos silenciosos, besos nobles hay besos enigmáticos, sinceros hay besos que se dan sólo las almas hay besos por prohibidos, verdaderos. Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos, hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos. Hay besos problemáticos que encierran una clave que nadie ha descifrado, hay besos que engendran la tragedia cuantas rosas en broche han deshojado. Hay besos perfumados, besos tibios que palpitan en íntimos anhelos, hay besos que en los labios dejan huellas como un campo de sol entre dos hielos. Hay besos que parecen azucenas por sublimes, ingenuos y por puros, hay besos traicioneros y cobardes, hay besos maldecidos y perjuros. Judas besa a Jesús y deja impresa en su rostro de Dios, la felonía, mientras la Magdalena con sus besos fortifica piadosa su agonía. Desde entonces en los besos palpita el amor, la traición y los dolores, en las bodas humanas se parecen a la brisa que juega con las flores. Hay besos que producen desvaríos de amorosa pasión ardiente y loca, tú los conoces bien son besos míos inventados por mí, para tu boca. Besos de llama que en rastro impreso llevan los surcos de un amor vedado, besos de tempestad, salvajes besos que solo nuestros labios han probado. ¿Te acuerdas del primero…? Indefinible; cubrió tu faz de cárdenos sonrojos y en los espasmos de emoción terrible, llenáronse de lágrimas tus ojos. ¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso te vi celoso imaginando agravios, te suspendí en mis brazos… vibró un beso, y qué viste después…? Sangre en mis labios. Yo te enseñe a besar: los besos fríos son de impasible corazón de roca, yo te enseñé a besar con besos míos inventados por mí, para tu boca. --- ## Besos – PAUL MORAND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/besos-paul-morand/ Autor/Categoría: Morand, Paul Un beso abrevia la vida humana en 3 minutos, afirma el Departamento de Psicología del Western State College, Gunnison (Col.). El beso provoca tales palpitaciones que el corazón trabaja en 4 segundos más que en 3 minutos. Las estadísticas demuestran que 480 besos acortan la vida en un día, que 2360 besos os privan de una semana y que 148 071 besos, son sencillamente un año perdido. --- ## Bien venida alegría, bienvenido pesar… – JOHN KEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/bien-venida-alegria-bienvenido-pesar-john-keats/ Autor/Categoría: Keats, John Bien venida alegría, bien venido pesar, la hierba del Leteo y de Hermes la pluma: vengan hoy y mañana, que los quiero lo mismo. Me gusta ver semblantes tristes en tiempo claro y alguna alegre risa oír entre los truenos; bello y feo me gustan: dulces prados, con llamas ocultas en su verde, y un reírse zumbón ante una maravilla; ante una pantomima, un rostro grave; doblar a muerto y alegre repique; el juego de algún niño con una calavera; mañana pura y barco naufragado; las sombras de la noche besando a madreselvas; sierpes silbando entre encarnadas rosas; Cleopatra con regios atavíos y el áspid en el seno; la música de danza y la música triste, juntas las dos, prudente y loca; musas resplandecientes, musas pálidas; el sombrío Saturno y el saludable Momo: risa y suspiro y nueva risa… ¡Oh, qué dulzura, el sufrimiento! Musas resplandecientes, musas pálidas, de vuestro rostro alzad el velo, que pueda veros y que escriba sobre el día y la noche a un tiempo; que se apague mi sed de dulces penas; ramas de tejo sean mi refugio, entrelazadas con el mirto nuevo, y pinos y limeros florecidos, --- ## Blind Pew – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/blind-pew-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Lejos del mar y de la hermosa guerra, que así el amor lo que ha perdido alaba, el bucanero ciego fatigaba los terrosos caminos de Inglaterra. Ladrado por los perros de las granjas, pifia de los muchachos del poblado, dormía un achacoso y agrietado sueño en el negro polvo de las zanjas. Sabía que en remotas playas de oro era suyo un recóndito tesoro y esto aliviaba su contraria suerte; a ti también, en otras playas de oro, te aguarda incorruptible tu tesoro: la vasta y vaga y necesaria muerte. --- ## Blues del Banco Mundial – Allen Ginsberg URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/blues-del-banco-mundial-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Blues del Banco Mundial Allen Ginsberg Trabajo para el banco mundial, sí, sí, Mi sueldo eran cien mil de los verdes Conozco mi economía Harvard mejor que tú Nadie sabe que yo hago grandes planes A los líderes de Madagascar les enseño a bailar a leer estadísticas y usar calzoncillos a rayas Las estadísticas emocionales no son mi trabajo Hechos y números, no soy un atorrante pero silvicultura y agricultura son un gran error Este es nuestro plan para estabilizar tu moneda Comercio internacional ahora o después Sigue nuestro consejo lo agradecerás a tu creador ¿Qué tienes para exportar, qué materias primas? Monocultura, diamantes, café, cereales Véndelos en el mercado a las Multinacionales Imperiales Te prestaremos dinero para aumentar tu producción Páganos un interés anual, para tu propia seguridad ajústate el cinturón, no pondremos objeciones Tira algunos pequeños principios mínimos el servicio de la deuda pago vuelve invencible el trato Hay que poner dólares pero tu moneda es canjeable Pon a la gente a trabajar la tierra del mercado mundial tala todos los bosques, tendrás dinero líquido o superautopistas rentables en lugar de selvas tropicales Con granjas agropecuarias puedes exportar carne Recorta servicios sociales y la ayuda a los pobres Afligida, la gente de la selva emigra a las ciudades Ajústate el cinturón vamos a dar un paseo por la costa La producción aumenta, los precios siguen bajando Madera en pasta carne en hamburguesa, café patasabajo Aumenta la producción paga tu deuda al Banco Mundial Al menos los intereses si es todo lo que puedes conseguir Despuebla el Amazonas, no nos has pagado todavía En una década devolverás todo el dinero como servicio de la deuda, porque lo principal, ¡ay! Te prestaremos más, pero no vendas caballo Medidas de austeridad, sueldos más bajos, Las aguas negras de la urbe son un terreno carnal Los autobuses acaban arruinados en los lindes de la ciudad corales y peces muertos residuos de las fábricas, Los indígenas le tomaron el gusto al dólar yanki Fondos de la banca suiza para dictadores en desgracia La fauna muerta por la deuda de Costa Rica Flora desconocida en la desembocadura del Boca Chica Aves del Ecuador, ¿enfermas con los escapes tóxicos? Disturbios por las bolsas de arroz extranjero Arma a tu ejército de chicos con gases norteamericanos Pide dinero prestado para tu carrera de armas propia Familias trasladadas de las tierras fértiles a la selva La gente de la selva en chozas al abrigo de turistas ¿bancarrota de divisas para los puristas del libre mercado? Me acabo de retirar de mi empleo después de 20 años en el Banco Mundial Central con la banda del dinero asisto a las reuniones de AA no quiero morir idiota Trabajé en Africa, las Américas, Vietnam Bangkok también con los grandes del Banco Mundial Ahora estoy retirado y me importa un cuerno Camino por las calles de Washington solo de noche El trabajo que hice, ¿estuvo malo bien? ¿Se cometieron graves errores sin que los vieran? No era el trabajo de un burócrata como yo comprobar el impacto de la política del Banco Mundial cuando la deuda daba frutos en el árbol del dinero mundial --- ## Blues del nacimiento – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/blues-del-nacimiento-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Nació mi hija con el rostro ensangrentado y no me la dejaron ver despacio. Nació mi hija con el rostro ensangrentado pero me la quitaron de las manos. Mi hija ahora ya va a hacer tres años y habla conmigo y ella ve mi rostro. Mi hija ahora ya va a hacer tres años y canta y piensa pero ve mi rostro. Yo ahora ya no me pregunto por qué se ama a un rostro ensangrentado. --- ## Boceto inconcluso – DELMIRA AGUSTINI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/boceto-inconcluso-delmira-agustini/ Autor/Categoría: Agustini, Delmira A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio, -un silencio agudo y profundo como el acecho de un sonido insólito y misterioso- siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente, por yo no sé qué tierras nunca vistas, en un raudal potente y rumoroso… --- ## Borges y yo – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/borges-y-yo-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Al otro, a Borges, es a quien le ocurren las cosas. Yo camino por Buenos Aires y me demoro, acaso ya mecánicamente, para mirar el arco de un zaguán y la puerta cancel; de Borges tengo noticias por el correo y veo su nombre en una terna de profesores o en un diccionario biográfico. Me gustan los relojes de arena, los mapas, la tipografía del siglo xviii, las etimologías, el sabor del café y la prosa de Stevenson; el otro comparte esas preferencias, pero de un modo vanidoso que las convierte en atributos de un actor. Seria exagerado afirmar que nuestra relación es hostil; yo vivo, yo me dejo vivir, para que Borges pueda tramar su literatura y esa literatura me justifica. Nada me cuesta confesar que ha logrado ciertas páginas válidas, pero esas páinas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición. Por lo demás, yo estoy destinado a perderme, definitivamente, y sólo algún instante de mi podrá sobrevivir en el otro. Poco a poco voy cediéndole todo, aunque me consta su perversa costumbre de falsear y magnificar. Spinoza entendió que todas las cosas quieren perseverar en su ser; la piedra eternamente quiere ser piedra y el tigre un tigre. Yo he de quedar en Borges, no en mí (si es que alguien soy), pero me reconozco menos en sus libros que en muchos otros o que en el laborioso rasgueo de una guitarra. Hace años yo traté de librarme de él y pasé de las mitologías del arrabal a los juegos con el tiempo y con lo infinito, pero esos juegos son de Borges ahora y tendré que idear otras cosas. Así mi vida es una fuga y todo lo pierdo y todo es del olvido, o del otro. No sé cuál de los dos escribe esta página. --- ## Brisa marina – STÉPHANE MALLARMÉ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/brisa-marina-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane ¡La carne es triste y ya leí todos los libros! ¡Huir, huir allá! Siento a las aves ebrias De estar entre espumas ignoradas y cielos. Nada, Ni los viejos jardines que los ojos reflejan, Retendrá a este «corazón que )se templa en el mar, ¡Oh noches!, ni la claridad desierta de mi lámpara Sobre el papel vacío que la blancura veda, Y ni la joven madre que amamanta a su hijo. ¡Partiré! Nave que balanceas tu arboladura, ¡Leva por fin el ancla hacia exóticas tierras! Un Hastío asolado por crueles esperanzas Aún cree ien el supremo adiós de los pañuelos. Y quizá los mástiles, que a la borrasca invitan, Son de los que un viento sobre el naufragio Inclina, perdidos, sin palos ni fértiles islotes… Mas oye, corazón; ¡el canto de los marineros! --- ## Buen consejo – FRIEDRICH HÖLDERLIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/buen-consejo-friedrich-holderlin/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich ¿Posees talento y corazón? Muéstranos uno u otro, Pues a los dos reprobarían si los mostraras juntos. --- ## Buena suerte – Allen Ginsberg URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/buena-suerte-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Tengo suerte de tener los cinco dedos en la mano derecha Suerte de hacer pipí sin que me duela mucho Suerte que los intestinos se muevan. Suerte, duermo de noche en una cama de capitán, siesta a media tarde Suerte de pasear por First Avenue Suerte de ganar un par de cien mil al año cantando Eli Eli, escribiendo lo que se me pasa por la cabeza, grabando garabatos primordiales, enseñando en un colegio budista, sacándole fotos con la Leica a la parada del bus por la ventana de mis ojos Oigo sirenas de ambulancias, huelo ajo y orín, pruebo nísperos y lenguado, camino descalzo por el piso del loft, algo insensibilizadas las plantas de los pies Suerte que puedo pensar y que el cielo puede nevar --- ## Bzzz… – BORIS VIAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/bzzz-boris-vian/ Autor/Categoría: Vian, Boris Dios supo odiar bastante para crear las moscas, Horribles, aterciopeladas, con su cuerpo inquietante Hinchado de pus amarillento, y en su vuelo flotante Arrastrando un no sé qué fúnebre y turbio. Contradiciendo a Satán que pudre lo que toca Vosotras, moscas, tocáis lo que se pudre, al probar Todas en masa el ojo rosáceo y rezumante De bestias cegadas por vuestras ávidas bocas Y vuestra ala estridente con nervaduras de hierro Eleva en mi pesadilla un nebuloso infierno De cuerpos velludos, surgidos de la sombra donde se golpean Los clavos del largo ataúd donde extenderé mi cuerpo Y que será quemado en la llama inmortal Para librarme de vosotras, cuando esté muerto… --- ## C. O. S. C. – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/c-o-s-c-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Ha muerto este mi amigo que se llamaba Carlos, no importa quién, no pregunten, no saben, tenía la bondad del buen pan en la mesa y un aire melancólico de caballero herido. No es él y es él, es todo, es la muerte que toca la puerta, de puro bueno salió a abrirle Carlos, y entre tantos que abrieron esa noche la puerta él solo quedó afuera, él entre tantos hombres ahora ya no vuelve. Y su ausencia me hiere como si me llamara, como si continuara en la sombra esperándome. Yo si hubiera escogido para este fin de un día un dolor entre tantos que me acechan no hubiera separado de la noche su rostro, injustamente hubiera pasado sin recuerdo, sin nombrarlo, y así no hubiera muerto para mí, su cabeza continuaría gris y sus tranquilos ojos que ahora ya no miran seguirían abiertos en las torres de México. De la muerte olvidar el más reciente ramo, desconocer el rumbo, la proa o la bodega en que mi amigo viaja solo o amontonado y a esta hora creerlo aún dueño del día, aún dueño de aquella claridad sonriente que repartió entre tantas tareas y personas. Escribo estas palabras en mi libro pensando que este desnudo adiós en que no está presente, esta carta sencilla que no tiene respuesta, no es nada sino polvo, nube, tinta, palabras y la única verdad es que mi amigo ha muerto. --- ## Cada uno tiene su pedazo de tiempo… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cada-uno-tiene-su-pedazo-de-tiempo-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Cada uno tiene su pedazo de tiempo y su pedazo de espacio, su fragmento de vida y su fragmento de muerte. Pero a veces los pedazos se cambian y alguien vive con la vida de otro o alguien muere con la muerte de otro. Casi nadie está hecho tan sólo con lo propio. Pero hay muchos que son nada más que un error: están hechos con los trozos totalmente cambiados. --- ## Cadenas – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cadenas-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully Queriendo amarlo todo creció mi desventura, y así de mi martirio multipliqué las fuentes. De mi ser parten lazos frágiles y dolientes hacia todas las cosas, para toda criatura. Mi corazón atraen con igual atractivo la Verdad con sus faros, lo Ignoto con sus velos; por un rayo de oro van al sol mis anhelos; voy, en la blonda red de una estrella, cautivo. La cadencia es cadena que mi alma esclaviza; encadenan mi mano los pétalos que toca; a mis ojos, cadena les pone una sonrisa, cadena es en mis labios el roce de una boca. De tan caducos lazos mi existencia va uncida; ser cautivo de todo lo que adoro es mi suerte; a su menor quebranto suspensa está mi vida cual si diera llamadas en mi pecho la Muerte. --- ## Calendario – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/calendario-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Calendario Ligué mis convicciones unas a otras y agrande tu presencia. Otorgué un curso nuevo a mis días, adosándoles a esta fuerza espaciosa. Despedí la violencia que limitaba mi ascendiente. Tomé sin estruendo la muñeca del equinoccio. El oráculo ya no me avasalla. Entro: experimento la gracia a no la experimento. Click para leer más poemas de René Char --- ## Cambios de nombre – Nicanor Parra URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cambios-de-nombre-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor A los amantes de las bellas letras Hago llegar mis mejores deseos Voy a cambiar de nombre a algunas cosas. Mi posición es ésta: El poeta no cumple su palabra Si no cambia los nombres de las cosas. ¿Con qué razón el sol Ha de seguir llamándose sol? ¡Pido que se le llame Micifuz El de las botas de cuarenta leguas! ¿Mis zapatos parecen ataúdes? Sepan que desde hoy en adelante Los zapatos se llaman ataúdes. Comuníquese, anótese y publíquese Que los zapatos han cambiado de nombre: Desde ahora se llaman ataúdes. Bueno, la noche es larga Todo poeta que se estime a sí mismo Debe tener su propio diccionario Y antes que se me olvide Al propio dios hay que cambiarle nombre Que cada cual lo llame como quiera: Ese es un problema personal. --- ## Caminando – NICOLÁS GUILLÉN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/caminando-nicolas-guillen/ Autor/Categoría: Guillén, Nicolás Caminando Caminando, caminando, ¡caminando! Voy sin rumbo caminando, caminando; voy sin plata caminando, caminando; voy muy triste caminando, caminando. Está lejos quien me busca, caminando; quien me espera está más lejos, caminando; y ya empeñé mi guitarra, caminando. Ay, las piernas se ponen duras, caminando; los ojos ven desde lejos, caminando; la mano agarra y no suelta, caminando. Al que yo coja y lo apriete, caminando, ése la paga por todos, caminando; a ése le parto el pescuezo, caminando, y aunque me pida perdón, me lo como y me lo bebo, me lo bebo y me lo como, caminando, caminando, caminando… Nicolás Guillén --- ## Caminos – JOAN MARGARIT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/caminos-joan-margarit/ Autor/Categoría: Margarit, Joan Más allá de la playa reflejada en el viento ha de haber un país donde, como las olas, mi añoranza muera cuando los sueños me hayan abandonado. Si un camino no lleva hasta la muerte, es tan sólo un camino sin salida. --- ## Campo – POEMA DE ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Campo La tarde está muriendo como un hogar humilde que se apaga. Allá, sobre los montes, quedan algunas brasas. Y ese árbol roto en el camino blanco hace llorar de lástima. ¡Dos ramas en el tronco herido, y una hoja marchita y negra en cada rama! ¿Lloras?…Entre los álamos de oro, lejos, la sombra del amor te aguarda. Antonio Machado --- ## Canción – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques ¿Qué día es hoy? Hoy es todos los días Nosotros somos todos los días Amiga mía Nosotros somos toda la vida Amor mío Nos amamos y vivimos Vivimos y nos amamos Y no sabemos qué es la vida Y no sabemos qué es el día Y no sabemos qué es el amor. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Canción – PIERRE DE RONSARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-pierre-de-ronsard/ Autor/Categoría: de Ronsard, Pierre Quienquiera conocer al Amor y a su esencia, su arco, su fuego, sus rasgos y su aspecto, cuáles son sus maneras y qué es lo que desea, lea estos versos: voy aquí a describirlo. Es un placer repleto de tristeza, es un tormento ornado de alegría, un desespero donde siempre se espera, un esperar que siempre desespera. Es como una nostalgia de juventud perdida es como polvo expandido en el aire, es pintar en el aire, es pretender a una coger el viento y blanquear un moro. Es falsa risa y dolor verdadero, tener herido el corazón sin lamentarse, es volverse criado en lugar de señor, es morir y nacer mil veces cada día. Es cerrar a los amigos de la razón la puerta, que triste languidece casi muerta, para entregar la llave a la enemiga que la recibe con el pretexto de ser amiga. Es mil males por sólo una mirada es estar sano y simularse enfermo, es perjurar mintiéndose, y hacer profesión de adular y complacer. Es un gran fuego envuelto en poco hielo, un bello juego relleno de falacias, es un despecho, una guerra, una tregua, un largo pensamiento, una palabra breve. Es un por fuera disimular el gozo, celando un alma que dentro solloza, un mal tan agradable que uno anhela consumirse por siempre en tan bello martirio. Es una paz sin duración apenas, es una guerra de combate extremado, en donde el vencido recibe toda gloria, y el vencedor no obtiene la victoria. Es un error de juventud que elige aun antes la prisión que la libertad. Es un pensamiento que entre dudas no reposa, y por objeto sólo tiene una cosa. En fin, Nicolás, es amor unos celos, una fiebre en un frenesí. ¿Qué mayor mal puede haber en el mundo que tener por señor a una mujer? Así, pues, para que tu corazón no caiga bajo los lazos de tan sujeta ley, si tú me crees, ten cuidado: el arrepentimiento llega tarde --- ## Canción – Víctor Hugo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-victor-hugo/ Autor/Categoría: Hugo, Víctor Nace el alba y tu puerta está cerrada Hermosa mía, ¿a qué dormir? ¿Si se despierta la rosa, no vas a despertar tú? Mi lindo encanto escucha ya, a tu amante que canta y también llora. Todo llama a tu puerta bendita. Dice la aurora: «yo soy el día.» Dice el pájaro: «yo la armonía.» Y mi corazón: «yo el amor.» Mi lindo encanto escucha ya, a tu amante que canta y también llora. Te adoro, ángel, te amo mujer Dios que me completó contigo creó mi amor para tu alma. Y mis ojos para tu belleza. --- ## Canción – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler A fuerza de esgrima y clava, mi juventud yo pensaba prolongar. Para que joven yo fuera, que con eso bastante era di en pensar. ¡No sabía, ignorantón, que envejece el corazón! Tengo hoy palabra florida y a la mujer entendida la embeleso; más cuando estoy a su lado no me siento ya azogado ni travieso. ¡No sabía, ignorantón, que envejece el corazón! Yo el deseo no he perdido pero el corazón se ha ido que tenía. Pensé que sería hoguera hasta en mi cama postrera de agonía. ¡No sabía, ignorantón, que envejece el corazón! --- ## Canción antigua – Tristan Tzara URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-antigua-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan En las orillas del mar he escrito esta canción Escuchadla: y dígansela al encontrarla Es alta, tiene los ojos hermosos y tranquilos y es rubia como la hierba que ha sentido el estremecer de la guadaña ¡Oh! Te has ido, te has ido, amada, en una tarde de invierno y mi corazón es una flor marchita hoja de un poema viejo hace tiempo arrugada echada al cesto o debajo de la mesa He buscado defenderte el rostro de la tristeza del atardecer colocarlo con cuidado en un clavo al icono para rezar delante de él cuando llueva en el jardín o cuando sentiría en la noche la canción del olvido Otrora los pollos se amontonaban a tu alrededor, amada, sin llamarlos como si fueras su madre y los acariciabas con dulces palabras Ya no les darás de comer, no saldrás para llevarles a dormir Ahora el viento amontona círculos de hoja en torno a los troncos secos ¡Oh! Amada, sufro por haberte ido al extranjero Los pollos no tendrán comida -estás lejos Me estoy leyendo la infelicidad en un libro Por una calle vieja llegan al hospital las hermanas de la caridad Si supieras cuánto sufro por no tenerte ahora a mi lado para preguntarme: qué es lo que te duele, te has resfriado, pero ya estás mejor… --- ## Canción de amor – William Carlos Williams URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-de-amor-william-carlos-williams/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos Canción de amor ¿Qué te diré cuando nos encontremos? Sin embargo … acostado aquí pienso en ti. La mancha del amor está sobre el mundo. Amarilla, amarilla, amarilla, roe dentro de las hojas, unta con azafrán las puntiagudas ramas que se indinan pesadamente contra el liso cielo rojo. No hay luz … Sólo una espesa mancha de miel que gotea de hoja a hoja y de rama a rama, empañando los colores del mundo entero. Estoy solo. El paso del amor me ha sostenido hasta que mi cabeza choca contra el cielo. ¡Mírame! De mis cabellos gotea néctar, que los estorninos se llevan sobre sus negras alas. Mira, finalmente mis brazos y mis manos están ociosos. ¿Cómo puedo afirmar si te amaré de nuevo como te amo ahora? William Carlos Williams --- ## Canción de cuna – Wystan Hugh Auden URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-de-cuna-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh Canción de cuna El estrépito del trabajo queda mitigado, otro día ha llegado a su ocaso y se ha cernido el manto de la oscuridad. ¡Paz! ¡Paz! Desprovee tu retrato de sus vejaciones y descansa. Tu ronda diaria ha concluido, has sacado la basura, respondido algunas cartas aburridas y pagado una factura a vuelta de correo, todo ello frettolosamente. Ahora tienes permiso para yacer, desnudo, aovillado cual quisquilla, recostado en la cama, y disfrutar de su acogedor microclima: canta, Grandullón, canta arrorró. Los antiguos griegos se equivocaban: Narciso es un vejete, domado por el tiempo, liberado al fin de la lujuria de otros cuerpos, racional y reconciliado. Durante muchos años envidiaste al hirsuto, el tipo machote. Ya no: ahora acaricias tu carne casi femenina con enorgullecida satisfacción, imaginando que eres inmaculado e independiente, calentito en la madriguera de ti mismo, madonna y bambino: canta, Grandullón, canta arrorró. Deja que tus últimos pensamientos sean todo agradecimiento: ensalza a tus padres que te dieron un Super Ego de fuerza que te ahorra tantas molestias, llama a amigos y seres queridos por doquier, luego rinde justo tributo a tu edad, a haber nacido cuando naciste. En la adolescencia se te permitió conocer hermosas antiguallas que pronto desaparecerían de la faz de la tierra, locomotoras de caldera venical, motores de balancín y ruedas hidráulicas de admisión superior. Sí, amor mío, has tenido suene: canta, Grandullón, canta arrorró. Ahora a caer en el olvido: que la mente del vientre se apropie por debajo del diafragma, del dominio de las Madres, quienes vigilan las Puertas Sagradas, sin cuyas mudas advertencias el yo verbalizador pronto se conviene en un déspota despiadado, lascivo, incapaz de amar, desdeñoso, hambriento de estatus. Si te acecharan los sueños, no les hagas caso, pues todos ellos, tanto los dulces como los horrendos, Son bromas de dudoso buen gusto, demasiado insípidas para hacerles caso. canta, Grandullón, canta arrorró. Wystan Hugh Auden --- ## Canción de Kaspar Hauser – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-de-kaspar-hauser-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Amaba el sol que purpúreo bajaba la colina, los caminos del bosque, el negro pájaro cantor y la alegría de lo verde. Serio era su vivir a la sombra del árbol y puro su rostro. Dios habló como una suave llama a su corazón: ¡Hombre! La ciudad halló su paso silencioso en el atardecer; pronunció la oscura queja de su boca: soñaba ser un jinete. Pero le seguían animal y arbusto, la casa y el jardín de blancos hombres y su asesino lo asediaba. Primavera y verano y el hermoso otoño del justo, su paso silencioso ante la alcoba sombría de los soñadores. De noche permanecía solo con su estrella. Miró caer la nieve sobre el desnudo ramaje y la sombra del asesino en la penumbra del zaguán. Entonces rodó la cabeza plateada del no nacido aún. --- ## Canción de los caracoles que van al entierro – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-de-los-caracoles-que-van-al-entierro-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Al entierro de una hoja seca Van dos caracoles Tienen la concha negra Y alrededor de los cuernos Un crespón. Van En la oscuridad De una bellísima noche otoñal Ay ay cuando llegan Ya es primavera Las hojas que estaban muertas Resucitadas están Y los dos caracoles Están muy decepcionados Mas aquí está el señor sol El sol que les dice Tomaos sí tomaos El trabajo de sentaros Tomad un vaso de cerveza Si gusto en ello tenéis Y también si queréis Tomad el autobús de París Saldrá esta noche Veréis algo del país Mas no os pongáis de luto Os lo pido por favor Eso ennegrece el blanco de los ojos Y además afea Las historias de ataúdes Son tristes y desagradables Recobrad vuestros colores Los colores de la vida Entonces los animales Los árboles y las plantas Se echan a cantar A cantar a voz en cuello La verdadera canción vital La canción estival Y todo el mundo bebe Todo el mundo trinca Es una hermosa noche Una noche de verano Y los dos caracoles A su morada regresan Marchan muy emocionados Felicísimos van Como han bebido mucho Se tambalean un poquito Pero allá arriba en el cielo La luna vela por ellos. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Canción de orgullo – MAX AUB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cancion-de-orgullo-max-aub/ Autor/Categoría: Aub, Max Estoy de pie frente al mar. Al mar en el que nos querían echar. …Echar a la mar… Estoy firme, de pie, en las manos un fusil. Vigilando un campo donde están apiñados los que nos querían tirar a la mar. Pienso en ti, que no sé quien eres. El mar, a mis pies, muriendo una y otra vez, pronuncia tu nombre. --- ## Canciones de las cuatro estaciones canción de otoño – LI PO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canciones-de-las-cuatro-estaciones-cancion-de-otono-li-po/ Autor/Categoría: Li Po Canciones de las cuatro estaciones canción de otoño La luna de Chang’an, en miles de hogares se oye que están lavando la ropa, el viento del otoño no termina de soplar. No dejo de pensar en el Paso de Jade ¿cuándo someterán a los bárbaros, y dejará mi amado de combatir en aquellas lejanas tierras? Click para leer más poemas de Li Po --- ## Cansancio – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cansancio-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Cansancio Cansado. ¡Sí! Cansado de usar un solo bazo, dos labios, veinte dedos, no sé cuántas palabras, no sé cuántos recuerdos, grisáceos, fragmentarios. Cansado, muy cansado de este frío esqueleto, tan púdico, tan casto, que cuando se desnude no sabré si es el mismo que usé mientras vivía. Cansado. ¡Sí! Cansado por carecer de antenas, de un ojo en cada omóplato y de una cola auténtica, alegre, desatada, y no este rabo hipócrita, degenerado, enano. Cansado, sobre todo, de estar siempre conmigo, de hallarme cada día, cuando termina el sueño, allí, donde me encuentre, con las mismas narices y con las mismas piernas; como si no deseara esperar la rompiente con un cutis de playa, ofrecer, al rocío, dos senos de magnolia, acariciar la tierra con un vientre de oruga, y vivir, unos meses, adentro de una piedra. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Cansancio – PAUL VERLAINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cansancio-paul-verlaine/ Autor/Categoría: Verlaine, Paul Despacio, despacio, despacio, Calma un poco esos transportes febriles, encanto. Aun en lo más fuerte del placer, a veces, ya ves, la amante Debe tener el abandono tranquilo de la hermana. Sé lánguida, haz tu caricia adormecedora, Idénticos tus suspiros y acunadora tu mirada. Mira, el abrazo celoso y el espasmo obsedente No valen lo que un largo beso, siquiera embustero. Pero en tu querido corazón de oro, me dices, niña, La fiera pasión va soplando el olifante… ¡Déjala trompetear a gusto, a la tunanta! Pon tu frente sobre mi frente y tu mano en mi mano Y hazme los juramentos que romperás mañana Y lloraremos juntos hasta el alba, ¡oh, fogosilla! --- ## Canto – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina el tiempo tiene miedo el miedo tiene tiempo el miedo pasea por mi sangre arranca mis mejores frutos devasta mi lastimosa muralla destrucción de destrucciones sólo destrucción y miedo mucho miedo miedo. --- ## Canto – SHIGEHARU NAKANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-shigeharu-nakano/ Autor/Categoría: Nakano, Shigeharu Tú no cantes no cantes a las flores de cerezo ni a las alas de las libélulas no cantes al murmullo del aire ni al aroma del cabello de las mujeres. Niégate todas las cosas débiles todas las cosas frágiles todas las cosas melancólicas. Rechaza todas las cosas sentimentales y canta con franqueza lo que piensas lo que llena nuestro estómago. Canta las cosas que penetran al corazón canta un canto que aúlle cuando lo destrocen un canto que brote desde el fondo del agravio. Estos cantos cántalos valerosamente con una melodía severa. Estos cantos clávalos con martillo en el corazón de la gente. --- ## Canto a mí mismo, I – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-a-mi-mismo-i/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Me celebro y me canto a mí mismo. Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti, porque lo que yo tengo lo tienes tú y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también. Vago…… e invito a vagar a mi alma. Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra par ver cómo crece la hierba del estío. Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí, de esta tierra y de estos vientos. Me engendraron padres que nacieron aquí, de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí, de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también. Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta. Y con mi aliento puro comienzo a cantar hoy y no terminaré mi canto hasta que me muera. Que se callen ahora las escuelas y los credos. Atrás. A su sitio. Se cuál es mi misión y no lo olvidaré; que nadie lo olvide. Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal, dejo hablar a todos sin restricción, y abro de par en par las puertas a la energía original de la naturaleza desenfrenada. Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Canto a mí mismo, II – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-a-mi-mismo-ii-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Las casas y los aposentos están cargados de perfumes, los estantes y los armarios están cargados de perfumes. Aspiro y me complazco en su fragancia, siento su influjo enervador, pero me rebelo……… Me rebelo y me escapo. La atmósfera no es un perfume. No tiene el gusto de las esencias; es inodora, está hecha para mi boca y yo lo absorbo y la adoro como a una novia. Iré a los repechos donde comienzan los bosques y me desnudaré para gozar enloquecido su contacto. Me gusta ver el vaho de mi aliento, las ondas del río, los hilos de seda que se cruzan entre los árboles, las horquillas donde descansa la vid. Me gusta oír los ecos, los zumbidos, los murmurios de la selva. Me gusta sentir el empuje amoroso de las raíces al través de la tierra, el latido de mi corazón, la sangre que inunda mis pulmones, el aire puro que los orea en inspiraciones y espiraciones amplias. Me gusta olfatear las hojas verdes y las hojas secas, las rocas negruzcas de la playa y el heno que se apila en los pajares. Me gusta oír el escándalo de mi voz, forjando palabras que se pierden en los remolinos del viento. Me gusta besar, abrazar y alcanzar el corazón de todos los hombres con mis brazos. Me gusta ver entre los árboles el juego de luces y de sobras cuando la brisa agita las ramas. Me gusta sentirme solo entre las multitudes de la ciudad, en las estepas y en los flancos de la colina. Me gusta sentirme fuerte y sano bajo la luna llena y levantarme cantando alegremente a saludar al sol. ¿Qué creíais? ¿Qué me conformaría con mil hectáreas de tierra nada más? ¿Pensasteis que toda la tierra sería demasiado para mí? ¿Para qué habéis aprendido a leer si no sabeís ya interpretar mis poemas? Quédate hoy conmigo, vive conmigo un día y una noche y te mostraré el origen de todos los poemas.Tendrás entonces todo cuanto hay de grande en la Tierra y en el Sol (existen además millones de soles más allá) y nada tomarás ya nunca de segunda ni de tercera mano, ni mirarás más por los ojos de los muertos, ni te nutrirás con el espectro de los libros. Tampoco contemplarás el mundo con mis ojos ni tomarás las cosas de mis manos. Aprenderás a escuchar en todas direcciones y dejarás que la esencia del Universo se filtre por tu ser. Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Canto a mí mismo, III – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-a-mi-mismo-iii-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt He oído a unos juglares que hablaban del comienzo y del fin. Pero yo no hablo del comienzo y del fin. Nunca ha habido otro comienzo que éste de ahora, ni más juventud que ésta ni mas vejez que ésta; y nunca habrá más perfección que la que tenemos ni más cielo ni más infierno que éste de ahora. Instinto… instinto… instinto… Instinto siempre procreando el mundo. De la sombra surgen los iguales que se contradicen y se complementan, la sustancia que se multiplica… el sexo siempre, siempre una malla de identidades y diferencias……. y la preñez y el parto siempre. Inútil es querer perfeccionar. Esto lo saben ya los doctos y los indoctos. Firmes, clavados ligados, abrazados al mismo palo, resistiendo como caballos percherones, amorosos, altivos y eléctricos… ¡yo y este misterio estamos aquí! Clara y tierna es mi alma. Y claro y tierno es mi cuerpo: todo lo que no es mi alma también. Si falta uno, faltan los dos. Y lo invisible se prueba por lo visible, hasta que lo visible se haga invisible y sea probado a su vez. En todas las edades el mundo ha dispuesto sobre lo bueno y lo malo. Pero yo que conozco la correspondencia exacta y la imparcialidad absoluta de las cosas, no discuto, me callo y me voy a bañar al río para admirar mi cuerpo. Hermoso es cada uno de mis órganos y mis atributos, y los de otro hombre cualquiera sano y limpio. No hay en mi cuerpo ni una pulgada vil; nobles son todos los átomos de mi ser y ninguno me es más conocido que los otros. Estoy satisfecho: veo, danzo, río, canto… Cuando mi amante y fervoroso camarada, que ha dormido a mi lado toda la noche, se levanta y se va sigilosamente al amanecer, dejándome canastas, tapadas con blancos lienzos que llenan y alegran mi casa con su abundancia, las acepto sin remilgos, sin preguntar de dónde vienen y sin ponerme a calcular lo que valen. Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Canto a mí mismo, IV – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-a-mi-mismo-iv-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Me rodean gentes nuevas, gentes que me acosan a preguntas…….. Me llegan recuerdos de mi infancia, de mi barrio, de la ciudad, de la nación; pienso en las grandes fechas, en los grandes sucesos, en los grandes inventos, en las nuevas empresas; en los autores (en los antiguos y modernos); me requieren la comida, los amigos, los vestidos; me preocupan los ademanes, las atenciones, las deudas. Me distraen la indiferencia real o fingida de las gentes que amo, las dolencias de mis parientes, mis propias dolencias, las malas acciones, la falta y la pérdida del dinero, el abatimiento y la exaltación. Me acongojan las batallas y los horrores de la guerra fratricida; me angustian las noticias inciertas y los acontecimientos definitivos…… Todas estas cosas llegan a mí de noche y de día, entran en mi vida, vienen y se van…….. ¡pero yo no soy nada de esto! Yo estoy fuera de estos empujones que me traen y me llevan, Yo me quedo arriba alegre, ocioso, compasivo, viéndolo todo en panorama, mirando, erguido el mundo desde lo alto o apoyado el brazo sobre un sostén seguro, aunque invisible, esperando curioso, con la cabeza medio vuelta hacia un lado, lo que va a acontecer…… el acto siguiente. ¡Yo estoy dentro y fuera del juego a la vez……. y lleno de asombro! Miro hacia atrás y me veo en la niebla discutiendo con satíricos y sofistas. Pero yo no he venido a disputar ni a escarnecer. Estoy aquí observando y…… ¡espero! Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Canto a mí mismo, V – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-a-mi-mismo-v-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Creo en ti, alma mía. Pero el otro que soy, no debe humillarse ante ti ni tú debes humillarte ante él. Deja las palabras, la música y el ritmo; apaga tus discursos; túmbate conmigo en la hierba. Sólo el arrullo quiero, el susurro y las sugestiones de la voz. ¿Te acuerdas de aquella mañana transparente de verano? Estabas con la cabeza reclinada en mis rodillas y dulcemente te volviste hacia mí, abriste mi camisa y me buscaste con la lengua el corazón profundo. Después te alargaste hasta hundirte en mi barba, te estiraste y te adheriste a mí desde la cabeza hasta los pies. Conocí entonces la paz y la sabiduría que están más allá de las disputas de la tierra. Y ahora sé que la mano de Dios es la promesa de mi mano; que el espíritu de dios es hermano de mi espíritu; que todos los hombres nacidos en el mundo son mis hermanos también y que todas las mujeres son mis hermanas y mis amigas…… ¡que un solo germen de la creación es amor! Infinitas son las hojas erguidas o marchitas del bosque, las hormigas oscuras que se afanan debajo de las hojas, las costras musgosas de la cerca, las piedras amontonadas; infinito el saúco, el gordolobo, la fitolaca. Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Canto a mí mismo, VI – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-a-mi-mismo-vi-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Qué es esto?, me dijo un niño mostrándome un puñado de hierba. ¿Qué podía yo responderle? Yo no sé lo que es la hierba tampoco. Tal vez es la bandera de mi amor, tejida con la sustancia verde de la esperanza. Tal vez es el pañuelo de Dios, un regalo perfumado que alguien ha dejado caer con alguna intención amorosa. Acaso en alguno de sus picos ¡mirad bien! hay un nombre, una inicial por donde conozcamos a su dueño. Pienso también que la hierba es un niño, el recién nacido del mundo vegetal. ¿O es un jeroglífico uniforme cuyo significado es nacer en todas partes: en las zonas pequeñas, y en las grandes, entre los negros y los blancos, para darse a todos y para recibir a todos? ¡Oh, hierba rizada, yo te trataré con cariño! Ahora me pareces la hermosa cabellera sin cortar del cementerio. Tal vez eres el vello que nace en el pecho de los adolescentes muertos, a quienes yo hubiese amado, las barbas de los ancianos, la pelusilla de los niños arrebatados prematuramente al regazo de las madres… ¡Me pareces el regazo de todas las madres del mundo! Sin embargo, esta hierba es muy oscura para ser la cabellera blanca de las madres cansadas, es más oscura que la barba incolora de los viejos, demasiado oscura para surgir de la roja y tierna bóveda de los paladares. Pero oigo tantas lenguas que gritan, tantas lenguas que no se articulan en la boca, tantas voces que no salen de los labios. ¿Qué son estas voces? ¿Cuál es su designio? Quisiera poder traducir lo que dicen de los jóvenes que se fueron para siempre en la mañana, de los viejos y de las madres que partieron en la tarde, y de los niños a quienes la muerte arrebató en la aurora. Dime: ¿Qué piensas tú que ha sido de los viejos y de los jóvenes, de las madres y de los niños que se fueron? En alguna parte están vivos esperándonos. La hojita más pequeña de hierba nos enseña que la muerte no existe; que si alguna vez existió, fué sólo para producir la vida; que no está esperando ahora, al final del camino, para detener nuestra marcha; que cesó en el instante de aparecer la vida. Todo va hacia delante y hacia arriba. Nada perece. Y el morir es una cosa distinta de lo que algunos suponen. ¡Y mucho más agradable! --- ## Canto de cisne – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-de-cisne-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo; Poetas de Argentina Demencia: el camino más alto y más desierto. Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas. Roncan los extravíos; tosen las muecas y descargan sus golpes afónicas lamentaciones. Semblantes inflamados; dilatación vidriosa de los ojos en el camino más alto y más desierto. Se erizan los cabellos del espanto. La mucha luz alaba su inocencia. El patio del hospicio es como un banco a lo largo del muro. Cuerdas de los silencios más eternos. Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío. ¿A quién llamar? ¿A quién llamar desde el camino tan alto y tan desierto? Se acerca Dios en pilchas de loquero, y ahorca mi gañote con sus enormes manos sarmentosas; y mi canto se enrosca en el desierto. ¡Piedad! --- ## Canto de esperanza – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-de-esperanza-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Un gran vuelo de cuervos mancha el azul celeste. Un soplo milenario trae amagos de peste. Se asesinan los hombres en el extremo Este. ¿Ha nacido el apocalíptico Anticristo? Se han sabido presagios y prodigios se han visto y parece inminente el retorno de Cristo. La tierra está preñada de dolor tan profundo que el soñador, imperial meditabundo, sufre con las angustias del corazón del mundo. Verdugos de ideales afligieron la tierra, en un pozo de sombras la humanidad se encierra con los rudos colosos del odio y de la guerra. ¡Oh, Señor Jesucristo!, ¿por qué tardas, qué esperas para tender tu mano de luz sobre las fieras y hacer brillar al sol tus divinas banderas? Surge de pronto y vierte la esencia de la vida sobre tanta alma loca, triste o empedernida que, amante de tinieblas, tu dulce aurora olvida. Ven, Señor, para hacer la gloria de ti mismo, ven con temblor de estrella y horror de cataclismo, ven a traer amor y paz sobre el abismo. Y tu caballo blanco, que miró el visionario, pase. Y suene el divino clarín extraordinario. Mi corazón será brasa de tu incensario. --- ## Canto de nieve para Wu, que regresa a la capital – CEN SHEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-de-nieve-para-wu-que-regresa-a-la-capital-cen-shen/ Autor/Categoría: Cen Shen El viento norte barre la tierra quebrando las blancas hierbas. Bajo el cielo tártaro vuelan ya copos de nieve en octubre. Diríase que sopló anoche un céfiro de primavera haciendo florecer mil perales. La nieve traspasa las cortinas y empapa la lona de la tienda. Ya no abrigan las pieles de zorro, y la gruesa cobija enguatada parece una hoja de papel fino. Los guerreros no pueden tensar sus arcos rematados en cuerno. El general, apenas capaz de ponerse su helada coraza. El brillante hielo cubre el inmenso mar de arena. Sombrías nubes se ciernen sobre mil leguas de tierra. En la tienda de la comandancia se ofrece vino en tu despedida, y bebemos al son de la música. A la caída de la tarde, la nieve se hace más copiosa. Sobre la puerta del campamento, rígidas de hielo las banderas, que ya no mueve el furioso viento, le acompaño hasta la entrada de Luntay. Blanquea el camino que emprendes rumbo a la Montaña Celeste. Cuando lo doblas, te pierdo de vista. Quedan solamente las huellas de los cascos de tu caballo. --- ## Canto del solitario – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-del-solitario-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Canto del solitario Armonía es el vuelo de los pájaros. Los verdes bosques se reúnen al atardecer en las cabañas silenciosas; los prados cristalinos del corzo. La oscuridad calma el murmullo del arroyo, sentimos las sombras húmedas y las flores del verano que susurran al viento. Anochece la frente del hombre pensativo. Y una lámpara de bondad se enciende en su corazón, en la paz de su cena; pues consagrados el vino y el pan por la mano de Dios, el hermano quiere descansar de espinosos senderos y callado te mira con sus ojos nocturnos. Ah, morar en el intenso azul de la noche. El amoroso silencio de la alcoba envuelve la sombra de los ancianos, los martirios púrpuras, el llanto de una gran que en el nieto solitario muere con piedad. Pues siempre despierta más radiante de sus negros minutos la locura, el hombre abatido en los umbrales de piedra poderosamente es cubierto por el fresco azul y por el luminoso declinar del otoño, la casa silenciosa, las leyendas del bosque, medida y ley y senda lunar de los que mueren. Click para leer más poemas de Georg Trakl --- ## Canto nocturno del caminante – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/canto-nocturno-del-caminante-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Sobre todas las cumbres reina la paz, en las copas de los árboles no oyes ni apenas un soplo. Los pajaritos callan en el bosque. Espera, que pronto tú también descansarás. --- ## Carácter nacional alemán – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/caracter-nacional-aleman-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Alemanes, en vano esperáis ser nación; formaos para ser, en cambio, hombres libres. --- ## Cardo – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cardo-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo En verano del largo litoral, por polvorientas yleguas caminos sedientos nacen las explosiones del cardo azul de Chile. Espolón errabundo, gran aguijón de moscardón morado, pequeño pabellón de la hermosura, todo el azul levanta una copa y,violeta árido, hostil, elamargo, seco suelo defiende el fuego azul con sus espinas, erizado como un alambre y terco, como cerco elde ricos, cardo se amontona laen agresiva fecundidad del matorral salvaje y empina hacia la indómita belleza del territorio seco, circundado por vago cielo frío, la sedición azul de sus corolas como invitando, como desafiando, con un azul más duro que una aespada todos los azules lade tierra. --- ## Carlos Drummond de Andrade, poema El mundo es grande y cabe… – URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/carlos-drummond-de-andrade-poema-el-mundo-es-grande-y-cabe/ Autor/Categoría: Drummond de Andrade, Carlos El mundo es grande y cabe… El mundo es grande y cabe en esta ventana sobre el mar. El mar es grande y cabe en la cama y en el colchón de amar. El amor es grande y cabe en el breve espacio de besar. Carlos Drummond de Andrade --- ## Carta a Bobi – Eugenio Montale URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/carta-a-bobi-eugenio-montale/ Autor/Categoría: Montale, Eugenio Carta a Bobi A fuerza de exclusiones te quedaba cuanto tú podías apretar en las manos: y era de quien lo comprendía. Te he seguido varias veces sin que lo supieras. Varias veces he andado la calle Cecilia Rittmeyer en la que había conocido a tu vieja madre, comprobado de visu terrible amor. Quedaba del padre una bigotera y una biblia evangélica, tal vez. He explorado tu pléyade de amigos, los que fueron objeto de tus experiencias más o menos fallidas en la creación o destrucción de felicidad conyugal. Eran tus primeros amigos, otros vinieron luego que nunca he conocido. Así se hizo de ti una leyenda superficial y vana. Dicen que eres un maestro no escuchado, tú que a demasiados maestros escuchaste y no has desconfiado de ellos. Confesor inconfesado no podías dar nada a quien ya no estuviese en tu camino. A tu manera has triunfado, incluso si han perdido todo los oyentes. Ahora, con esta carta que no podrás leer jamás, te digo adiós y no aufwiedersehen y esto en una lengua que no amabas, falta como está de Stimmung. Eugenio Montale --- ## Carta a Mariana – JORGE TEILLIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/carta-a-mariana-jorge-teillier/ Autor/Categoría: Teillier, Jorge ¿Qué película te gustaría ver? ¿Qué canción te gustaría oír? Esta noche no tengo a nadie a quien hacerle estas preguntas. Me escribes desde una ciudad que odias a las nueve y media de la noche. Cierto, yo estaba bebiendo, mientras tú oías Bach y pensabas volar. No creí que iba a recordarte ni creí que te acordarías de mí. ¿Por qué me escribiste esa carta? Ya no podré ir solo al cine. Es cierto que haremos el amor y lo haremos como me gusta a mí: todo un día de persianas cerradas hasta que tu cuerpo reemplace al sol. Acuérdate que mi signo es Cáncer, pequeña Acuario, sauce llorón. Leeremos libros de astrología para inventar nuevas supersticiones. Me escribes que tendremos una casa aunque yo he perdido tantas casas. Aunque tú piensas tanto en volar y yo con los amigos tomo demasiado. Pero tú no vuelves de la ciudad que odias y estás con quién sabe qué malas compañías, mientras aquí hay tan pocas personas a quien hacerles estas simples preguntas: «¿Qué canción te gustaría oír, qué película te gustaría ver? ¿ y con quién te gustaría que soñáramos después de las nueva y media de la noche?». --- ## Carta al indio Rául – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/carta-al-indio-raul-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Raúl, cuando los hombres llegaron con su emoción a sueldo, con su sueño tasado, yo sé que tú no lo sabías, no lo sabes aún … Ellos vendieron todo, lo hipotecaron todo; pusieron triste hasta los dientes de los niños, el aire lo ficharon, la atmósfera tenía su agrimensor, la palabra era un ruido de espada sin historia. Pero Raúl, ayer te vi bebiendo, bebiendo un agua suelta que rodaba su cielo. Por tu cuerpo, Raúl, que no tiene bolsillos, por el líquido indio que te sale a centavos, el sudor que no cobra como el aire en la boca, tiemblo, tiemblo, Raúl, para escribirte, tiemblo Manuel adentro … Porque, Raúl, es que no quiero poner tan en peligro tu sonrisa, ni tu andar tímido, ni tus pies olorosos de honestidad descalza, ni tus manos enflaquecidas de bíblicas, ni el rostro peligrosamente manso de tu silencio, cuidadoso de no matar hormigas… Pero ella me ha dicho… tu mirada me dijo que querías venir a la ciudad; sin embargo, Raúl, qué hermoso estás sin calles, con tu terca, tu tibia, tu leche primitiva igual que un niño triste con su trompo. Habitante primero de la tierra, con la palabra hombre quemándose en tus manos; no, quédate allá, Raúl, quédate con tus uñas vegetales, quédate con los siglos que amasando azucenas fabrica tu sonrisa. Ya sé que estás desnudo, pero, Raúl, aún pones algo en tu carne… tu sonrisa: retacito de gasa en tus heridas. --- ## Casa de la ramera – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/casa-de-la-ramera-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar Seguimos la huellas de pies que bailaban hacia la calle alumbrada de luna y nos detuvimos bajo la casa de la ramera. Adentro, por sobre estrépito y movimiento, oímos los músicos tocando a gran volumen el «Treues Liebes Herz» de Strauss. Como formas extrañas y grotescas, realizando fantástico arabesco corrían sombras detrás de las cortinas. Vimos girar los fantasmales bailarines al ritmo de violines y de cuernos cual hojas negras llevadas por el viento. Igual que marionetas tiradas de sus hilos las siluetas de magros esqueletos se deslizaban en la lenta cuadrilla. Tomados de la mano bailaban majestuosa zarabanda; y el eco de las risas era agudo y crispado. veces un títere de reloj apretaba la amante inexistente contra el pecho, y otras parecía que querían cantar. A veces una horrible marioneta se asomaba al umbral fumando un cigarrillo Como cosa viviente. Entonces, volviéndome a mi amor dije, «Los muertos bailan con los muertos, el polvo se arremolina con el polvo». Pero ella escuchó el violín, se apartó de mi lado y entró: entró el Amor en casa de Lujuria. Súbitamente, desentonó la melodía, se fatigaron de danzar el vals, las sombras dejaron de girar. Y por la larga y silenciosa calle en sandalias de plata asomó el alba como niña asustada. --- ## Casa de madera de damascos – WANG WEI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/casa-de-madera-de-damascos-wang-wei/ Autor/Categoría: Wang Wei Damascos rectos y ásperos cortados para hacer los tirantes Fragantes juncos tejidos para hacer el techo Tal vez las nubes se forman en estas vigas Y van y hacen la lluvia entre los hombres. --- ## Casualidad – PAUL GÉRALDY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/casualidad-paul-geraldy/ Autor/Categoría: Géraldy, Paul Y pensar que pudimos no habernos conocido! ¿No meditas cuán buena nuestra fortuna ha sido para que al fin estemos uno del otro al lado, para que seas mía, para ser yo tu amado? «El uno para el otro nacimos… Así dices. Pero ¡qué coincidencias para ser tan felices! Antes de que en la vida, con un amor profundo, la suerte unido hubiera tu corazón al mío -siendo el tiempo tan largo, siendo tan grande el mundo-; vivimos separados, solos, con hondo hastío… ¡Y pudimos entonces, por capricho del hado, en el haz de la tierra no habernos encontrado! ¿No has pensado, en el arduo sendero recorrido, en los peligros graves y azares que ha corrido nuestra dicha -esa dicha, manantial de ilusiones, que el mundo entero ahora nos hace ver hermoso- cuando el uno hacia el otro, con poder misterioso, gravitaban callados nuestros dos corazones? ¿No sabes que ese viaje no tenía certeza, el viaje hacia una noche por mí no presentida, de que un capricho apenas o un dolor de cabeza han podido apartarnos para siempre en la vida? Nunca te había dicho, ¡cosa muy rara!, que cuando por vez primera te vi, no me fijé en que eras tú bonita; lo digo francamente: te miré aquella noche con aire indiferente. Con su risa, tu amiga mi tedio distraía; fue más tarde cuando ambos cruzamos la mirada, y si algo sentí entonces que hacia ti me atraía, tú no lo comprendiste… Mas no me atreví a nada. Si esa noche tu madre te hubiera conducido más temprano a su casa, ¿qué habría sucedido? ¿Y si el rubor no hubiera de pronto, cuando el manto te coloqué en los hombros, a tu rostro subido? . Porque ésa fue la causa de todo lo ocurrido. Aquella noche, aquélla de inolvidable encanto, un retardo cualquiera, cualquier inconveniente que en ese viaje hubiera surgido de repente, esta embriaguez de ahora ninguno sentiría, ni este placer sin nombre que absorbe nuestra mente. En mi alma, que es otra, tu amor no existiría, y tu vida, en mi vida nada… nada sería! Corazoncito mío, que me apartas lo triste de la vida, y alegras con luz mi porvenir… Pienso en aquellos días cuando enferma estuviste y creíamos todos que te ibas a morir. --- ## Catalina Parra – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/catalina-parra-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Caminando sola Por ciudad extraña Qué será de nuestra Catalina Parra Cuánto tiempo ¡un año! Que no sé palabra De esta memorable Catalina Parra. Bajo impenitente Lluvia derramada Dónde irá la pobre Catalina Parra. ¡Ah, si yo supiera! Pero no sé nada Cuál es tu destino Catalina Pálida. Sólo sé que mientras Digo estas palabras En volver a verte Cifro la esperanza. Aunque sólo seas Vista a la distancia Niña inolvidable, Catalina Parra. Hija mía, ¡cuántas Veces comparada Con la rutilante Luz de la mañana! Ay, amor perdido, ¡Lámpara sellada! Que esta rosa nunca Pierda su fragancia. --- ## Causa – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/causa-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra Reúno estas palabras para cuatro personas, alguien más puede cazarlas al vuelo, oh mundo, lo siento por ti, no conoces a esas cuatro personas. --- ## Cenotafio – Paul Celan URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cenotafio-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Cenotafio Paul Celan Disemina tus flores, forastero, disemínalas en paz: déjalas caer a lo hondo, a las espinas. Quien aquí debía yacer, ése yace en ninguna parte. Pero a su lado yace el mundo. El mundo, que abrió su ojo ante tantas gasas. Pero él, porque tuvo algún vislumbre, se alió al partido de los ciegos: anduvo y espigó demasiado: espigó el aroma — y los que vieron esto no le perdonaron. Entonces fue y se bebió una rara gota: el mar. Los peces — ¿se unieron los peces a él? --- ## Centroamérica comparada – ROQUE DALTON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/centroamerica-comparada-roque-dalton/ Autor/Categoría: Dalton, Roque En Nicaragua hay un gran lago de agua dulce con tiburones ídem. El Presidente de la República de Nicaragua es el hijo del Presidente de la República de Nicaragua. Hay pues en la tradición nicaragüense Presidente de la República de Nicaragua padre y Presidente de la República de Nicaragua junior. Los ciudadanos nicaragüenses se distinguen por tener el diafragma abdominal, es decir, los pilares del diafragma, de color azul, y el pulmón derecho verde. Por ello la cirugía torácica y las autopsias se hacen bajo juramento de guardar el secreto y no se permite en el país la presencia de cirujanos extranjeros. Por lo demás los nicaragüenses son idénticos a los salvadoreños, quienes, como se sabe, se distinguen del resto de los hombres por no tener píloro y ser tan susceptibles al alcohol que en nuestro país las botellas de vinagre se venden con una eti queta de calavera y tibias. --- ## César Vallejo – Poema «Si te amara… qué sería?» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cesar-vallejo-poema-si-te-amara-que-seria/ Autor/Categoría: Vallejo, César Si te amara… qué sería? ¿ . . . . . . . . . . . . -Si te amara… qué sería? -Una orgía! -Y si él te amara? Sería todo rituario, pero menos dulce. Y si tú me quisieras? La sombra sufriría justos fracasos en tus niñas monjas. Culebrean latigazos, cuando el can ama a su dueño? -No; pero la luz es nuestra. Estás enfermo… Vete… Tengo sueño! ( Bajo la alameda vesperal se quiebra un fragor de rosa ) . -Idos, pupilas, pronto… Ya retoña la selva en mi cristal! --- ## César Vallejo – Poemas cortos – Espergesia URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cesar-vallejo-poemas-cortos-espergesia/ Autor/Categoría: Vallejo, César Espergesia Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Todos saben que vivo, que soy malo; y no saben del diciembre de ese enero. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Hay un vacío en mi aire metafísico que nadie ha de palpar: el claustro de un silencio que habló a flor de fuego. Yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Hermano, escucha, escucha… Bueno. Y que no me vaya sin llevar diciembres, sin dejar eneros. Pues yo nací un día que Dios estuvo enfermo. Todos saben que vivo, que mastico… y no saben por qué en mi verso chirrían, oscuro sinsabor de ferétro, luyidos vientos desenroscados de la Esfinge preguntona del Desierto. Todos saben… Y no saben que la Luz es tísica, y la Sombra gorda… Y no saben que el misterio sintetiza… que él es la joroba musical y triste que a distancia denuncia el paso meridiano de las lindes a las Lindes. Yo nací un día que Dios estuvo enfermo, grave. Click para leer más poemas de César Vallejo --- ## Childe Roland a la Torre Oscura llegó – Robert Browning URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/childe-roland-a-la-torre-oscura-llego-robert-browning/ Autor/Categoría: Browning, Robert I. Mi primer pensamiento fue que él mentía con cada palabra, Aquel anciano decrépito, con ojos maliciosos observando con astucia el efecto de su mentira en los míos, y la boca que apenas disimulaba el júbilo, que deformaba sus labios, por haber atrapado otra víctima. II. ¿Para qué no estaba él dispuesto con su cayado? ¿Para qué, salvo para acechar con sus engaños, para confundir a todo viajero que lo encontrase allí sentado y preguntase el camino? Conjeturé qué risa cadavérica brotaría, qué falacias escribiría en mi epitafio como pasatiempo en la polvorienta calzada. III. Si por su consejo yo girase Hacia aquella ominosa región en la que, como todos saben, se esconde la Torre Oscura. Aun así, aceptándolo, torcí hacia donde él señalaba: no por vanidad, ni por la esperanza en el final señalado, sino por la alegría de que existiese algún final. IV. Porque, a pesar de mis andanzas por toda la tierra, a pesar de mi camino que se alargaba en penosos años, mi esperanza era un fantasma nunca dispuesto ante ese turbulento regocijo que brindaría el éxito, apenas podía intentar reprimir la emoción que sintió mi alma, al hallar un fallo en su aptitud. V. Al igual que un enfermo que se acerca a su muerte, parece efectivamente muerto, y empiezan las sensaciones y concluyen las lágrimas y recibe el adiós de cada amigo, y oye a uno proponer a otro marchar, para respirar libremente en el exterior, (“puesto que todo ha terminado, dijo él, y ningún lamento puede compensar la desgracia”). VI. Mientras unos discuten si cerca de otras tumbas habrá espacio suficiente para él, y qué momento del día es el mejor para trasladar el cadáver, poniendo empeño en los estandartes y pañuelos: el enfermo aún lo oye todo, y solamente anhela no deshonrar tan tierno amor, y permanecer. VII. Así, he sufrido tanto en esta lúgubre búsqueda, He oído el fracaso tan a menudo anunciado, he sido incluido tantas veces en “El Grupo”- a saber, Los caballeros que al sendero de la Torre Oscura encaminaron sus pasos- que el sólo fallar como ellos parecía un triunfo, Y toda la duda ahora era- ¿sería digno? VIII. Así, en silenciosa amargura, me alejé de él, De aquel odioso anciano, fuera de su camino, Hacia el sendero que él señalaba. Todo el día había sido tranquilo a lo sumo, y turbio se volvía hacia el final, y aún soltó una tétrica mirada roja y obscena para ver al llano atrapar al distraído caminante. IX. ¡Por la marca! Apenas me hube internado en la planicie, tras un paso o dos, Al detenerme para echar una última mirada atrás, hacia el seguro camino, éste había desaparecido; gris llanura por todas partes: Nada salvo planicie hasta el fin del horizonte. Debía seguir; no había más que hacer. X. Así continué. Creo que nunca antes vi tan yerma e impura naturaleza; nada prosperaba: Por flores- se podía esperar una arboleda de cedros! Pero la gramínea, el tártago podía, de acuerdo con su ley, Propagar su especie, sin nada que temer, Pensarías que uno cardo habría sido una joya invaluable. XI. ¡No! Penuria, pereza y llanto, De alguna extraña manera, eran parte de la tierra. “Mira o cierra tus ojos,” dijo Natura con mal talante, “Nada instruye, mi caso no tiene remedio; Es el fuego del Juicio quien debe sanar este sitio, calcinar sus suelos y liberar a mis prisioneros.” XII. Si algún rasgado tallo de cardo se elevara Sobre sus compañeros, le cortaban la cabeza, los torcidos Sentían celos sino. ¿Qué hizo esos agujeros y rasgaduras en las ásperas hojas de hierba del muelle, golpeadas como para impedir ¿Toda esperanza de verdor? Existe alguna bestia que debe andar destrozando sus vidas, con bestiales intentos. XIII. En cuanto a la hierba, crecía tan exigua como el cabello en el leproso; delgadas hojas secas se alzaban en el lodo, Que por debajo parecía hecho de sangre. Un yerto caballo ciego, con cada hueso visible, permanecía estupefacto sobre cómo llegó allí, Expulsado de su anterior servicio en el establo del diablo. XIV. ¿Vivo? Por lo que a mí concierne él podría estar muerto, con aquella roja delgadez y el cuello hundido por el esfuerzo, y los ojos cerrados bajo la pútrida crin; Raramente tal monstruosidad iba de la mano con semejante tristeza; Nunca vi una bestia a la que odiase tanto; Debía ser perversa para merecer tanto dolor. XV. Cerré mis ojos y los volví hacia mi corazón. Como un hombre pide vino antes de luchar, clamé un sorbo de anteriores y más felices escenas esperando así cumplir bien mi cometido. Piensa primero, pelea después- el arte del soldado: Un saborear el pasado lo pone todo en orden. XVI. ¡Eso no! Imaginé el enrojecido rostro de Cuthbert Bajo el adorno de sus dorados rizos, Querido amigo, hasta que casi pude sentirlo rodear su brazo con el mío para llevarme hacia el lugar, Como él solía hacerlo. ¡Ay! ¡La desgracia de una noche! Se apagó el nuevo fuego de mi corazón y lo dejó frío. XVII. Luego a Giles, el espíritu del honor- ahí se yergue él, Leal como hace diez años recién armado caballero, a lo que cualquier hombre honrado se atreviera (dijo él) él se atrevió. Bien -pero la escena cambia – ¿Qué manos patibularias Clavarían un pergamino sobre su pecho? Sus propias manos lo leyeron. ¡Pobre traidor, escupió y maldijo! XVIII. Es preferible este presente que un pasado así; ¡De vuelta hacia mi oscuro sendero otra vez! Ningún sonido, nada se ve hasta donde alcanza la vista. ¿Enviará la noche una lechuza o un murciélago? Pregunté, cuando algo en la lóbrega llanura Vino a interrumpir mis pensamientos y cambiar su curso. XIX. Un repentino arroyo se atravesó en mi camino, Tan inesperado como la aparición de una serpiente. Corriente tumultuosa, discordante con las tinieblas; Ésta, tal como espumeaba, bien podría haber sido un baño para la ardiente garra del demonio- al contemplar la ira de su negro remolino salpicado de escamas y espuma. XX. ¡Tan insignificante, y aún así tan malévolo! A todo lo largo, Los bajos y esmirriados alisos se arrodillaban ante él, Los empapados sauces se arrojaban a sí mismos de cabeza en un arranque de silenciosa desesperación; un suicidio en masa: El río que les había hecho tanto mal, Lo que quiera que ello fuese, se iba rodando, sin dejarse persuadir. XXI. El cual, mientras vadeaba, – ¡Cielo Santo, cómo temí poner mi pie sobre la mejilla de un hombre muerto a cada paso, o sentir la lanza que introduje buscando agujeros, enredada en su cabello o su barba! – Pudo haber sido una rata de agua lo que ensarté Pero, ¡Ugh! Sonó como el chillido de un bebé. XXII. Me sentí alegre al llegar a la otra orilla. en búsqueda de una tierra mejor. ¡Vano Augurio! ¿Quiénes eran los enemigos, qué guerra libraban, cuyas salvajes pisadas hollarían así el húmedo terreno y lo convertiría en un marjal? Sapos en un pozo envenenado, o gatos salvajes en una jaula de hierro ardiente. XXIII. Así debió haberse visto la batalla en aquel claro. ¿Qué los acorraló allí, con toda la planicie a su disposición? No había huellas que condujeran hacia aquellos hórridos aullidos, Nada salvo eso. Loco brebaje elaborado para que sus cerebros piensen, sin duda, como los de los galeotes que el Turco enfrenta para su diversión, Cristianos contra Judíos. XXIV. ¡Y más qué eso – una yarda adelante- por qué, ahí! ¿Para qué macabro uso serviría ese mecanismo, esa rueda, o freno, no rueda- ese filo listo para mutilar cuerpos de hombres como si fuesen seda? Con todo el aspecto de la herramienta de Tophet, abandonada inadvertidamente en la tierra, o traída para afilar sus enmohecidos dientes de metal. XXV. Luego vino un tramo de tierra llena de tocones, otrora un bosque, Después una ciénaga, o así parecía, y entonces sólo tierra Desesperada y abandonada (al igual que un tonto halla regocijo, Hace una cosa y luego la estropea, hasta que su ánimo ¡Cambia y entonces se marcha!) durante un cuarto de acre- Lodo, arcilla y grava, arena y sombría desolación negra. XXVI. Ora inflamadas erupciones, de colores vivos y horrendos, Ora terrenos donde la aridez del suelo Se volvía moho o una sustancia como forúnculos; Y apareció un roble paralítico, con una hendidura en él Como una boca angustiada que resquebraja su corteza Boqueando a la muerte, y muriendo mientras se repliega. XXVII. ¡Y tan lejos como siempre del final! Nada en la distancia salvo la noche, nada ¡Hacia dónde dirigir mis pasos! Mientras lo pensaba, Un gran pájaro negro, el íntimo amigo de Apollyon, Pasó volando, sin batir sus amplias alas de pluma de dragón Que rozaron mi gorro- quizá era la guía que yo buscaba. XXVIII. Pues, mirando hacia arriba, de alguna manera me di cuenta, A pesar del ocaso, de que la llanura había cedido su lugar En derredor a las montañas- por honrar con semejante nombre A los feos y apenas cerros y montículos que tapaban la vista. Cómo de tal modo me habían sorprendido, – acláralo, ¡Tú! Cómo salir de ellos no estaba muy claro. XXIX. Sin embargo, una parte de mí pareció descubrir algún truco malévolo que me aconteció, Dios sabe cuándo- En alguna pesadilla tal vez. Aquí terminaba, entonces, Seguir por ese camino. Cuando, en el preciso momento De darme por vencido una vez más, escuché un chasquido ¡Como el de una trampa al cerrarse- te hallas en la guarida! XXX. Como en una llamarada comprendí todo súbitamente, ¡Éste era el lugar! Esas dos colinas a la derecha, Agazapadas como dos toros con las astas trabadas en pelea; Mientras a la izquierda, una alta y trasquilada montaña… tonto, Viejo senil, dormitando justo ahora ¡Tras pasar una vida adiestrándote para verla! XXXI. ¿Qué se asentaba en el medio sino la Torre misma? La redondeada torreta achaparrada, ciega como el corazón del loco, Construida en piedra parda, sin parangón En el mundo entero. El burlón elfo de la tempestad Señala con el dedo al marinero, de este modo, el ser invisible Le ataca, solamente cuando el navío zarpa. XXXII. ¿No ves? ¿Acaso por la noche?- por qué, el día ¡Regresó para eso! Antes de irse, El moribundo ocaso ardió en una fisura; Las colinas, como gigantes en cacería, yacen Con la barbilla en mano, para ver la caza acorralada- “¡Ahora apuñala, y termina con la criatura- hasta el mango!” XXXIII. ¿No escuchas? ¡Si hay ruido por todas partes! El tañido creciente de una campana. Escuchaba Los nombres de todos los aventureros desaparecidos, mis pares- Cómo tal era fuerte, y cual valeroso, Y el otro afortunado, sin embargo, cada uno de ellos de tiempos pasados ¡Perdidos, Perdidos! En un momento tocaba a muerto por años de tristeza. XXXIV. Ahí se encontraban, alineados a lo largo de las faldas de las colinas, reunidos Para verme por última vez, un marco viviente ¡Para un cuadro más! En un lienzo en llamas Les vi y les reconocí a todos. Y sin embargo, Impávido, llevé a mis labios el cuerno, Y toqué. “El noble Roland ha llegado a la Torre Oscura”. --- ## Chinesca – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/chinesca-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile No es a vos, no, señora, a quien amo, ni tampoco, Julieta, es a vos, no es Ofelia, Beatriz, ni siquiera es a Laura, la ruina, la del dulce mirar. Sabed bien que la que amo está en la China: allí vive con padres muy ancianos entre muros de fina porcelana, junto al río Amarillo, donde vuelan los mergos. Tiene oblicuos los ojos, tiene un pie chiquitín que me cabe en una mano, muy pálida la piel, aún más que el cobre, las largas uñas rojas de carmín. Si se asoma por entre los bambúes la rozan al volar las golondrinas, y de noche, lo mismo que un poeta, canta al sauce y a flores color rosa. --- ## Cicerón – FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ciceron-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor Solía decir el orador romano, entre luchas civiles y discordias: «Tarde me levanté, y por el camino me ha sorprendido la noche de Roma». ¡Sea! Pero al despedirte de la gloria romana, desde el alto Capitolio, pudiste ver en su grandeza toda el ocaso de su sangrienta estrella. ¡Feliz aquel que visitó este mundo en horas decisivas, convocado por los dioses, cual huésped al banquete! ¡Observará sus grandes espectáculos y será introducido en su consejo, y en vida, semejante a los celícolas, bebe en sus cuencos la inmortalidad! --- ## Ciencia – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ciencia-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang La diosa celestial para unos; y para otros, una vaca aplicada que les da mantequilla. --- ## Ciencia de amor – DÁMASO ALONSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ciencia-de-amor-damaso-alonso/ Autor/Categoría: Alonso, Dámaso No sé. Sólo me llega, en el venero de tus ojos, la lóbrega noticia de dios; sólo en tus labios, la caricia de un mundo en mies, de un celestial granero. ¿Eres limpio cristal, o ventisquero destructor? No, no sé… De esta delicia, yo sólo sé su cósmica avaricia, el sideral latir con que te quiero. yo no sé si eres muerte o eres vida, si toco rosa en ti, si toco estrella, si llamo a Dios o a ti cuando te llamo. Junco en el agua o sorda piedra herida, sólo sé que la tarde es ancha y bella, sólo sé que soy hombre y que te amo. --- ## Cierro el puño… – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cierro-el-puno-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo cierro el puño y golpeo, cierro el puño, para no ver la mano vacía --- ## Ciudad – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ciudad-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Soy un efímero y no demasiado descontento ciudadano de una metrópoli creída moderna porque todo gusto conocido ha sido evitado en los mobiliarios y en el exterior de las casas así como en el trazado de la ciudad. Aquí no podríais distinguir las huellas de ningún monumento de superstición. La moral y la lengua están reducidas a su más simple expresión, ¡por fin! Estos millones de seres que no necesitan conocerse llevan tan pareja la educación, el oficio y la vejez que ese transcurso de sus vidas debe ser varias veces menor del que establece una loca estadística para los pueblos del continente. Hasta qué punto, desde mi ventana, veo nuevos espectros rodando a través de la espesa y eterna humareda de carbón, — ¡nuestra sombra de los bosques, nuestra noche de estío! — nuevas Erinias, ante mi casita de campo, que es mi patria y todo mi corazón, ya que todo aquí se parece a esto, — la Muerte sin lágrimas, nuestra activa hija y servidora, un Amor desesperado, y un bonito Crimen piando en el barro de la calle. --- ## Ciudad muerta – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ciudad-muerta-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Inútilmente, ¡oh manos! removéis bajo el polvo: la ciudad está muerta. Sobre el Naviglio todos oyeron el zumbar siniestro. El ruiseñor en cuyo arpegio se anunciaba el tramonto cayó desde la antena del convento. A qué buscar el pozo si ya no tienen sed los vivos… A qué palpar sus cuerpos hinchados y rojizos: dejadlos en su suelo; dejadlos en su sitio, que la ciudad ha muerto… --- ## Ciudad santa – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ciudad-santa-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo; Poetas de Argentina Tres gritos me clavaron sus puñales. Paisaje de tres gritos largos de asombro. ¡Bromearon los sudarios del misterio! Fuga de embotamientos; suspiros en la niebla inmovilizada. Cipreses. Bronce de los terrores informes, fragmentados. Mueren caminos y se levantan puentes. Un árbol se transforma cerrando sus pupilas. Caen medrosamente las palomas angélicas del sueño en las uñas heladas del espanto. Un infinito horror manaba en mis entrañas en un himno de muerte. --- ## Clown – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/clown-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Un día. Un día, pronto quizá. Un día arrancaré el ancla que retiene a mi navío lejos de los mares. Con esa especie de coraje necesario para ser nada y nada más que nada. Me soltaré de todo lo que me parecía indisolublemente próximo. Lo cortaré, lo voltearé, lo romperé, lo haré precipitarse en el abismo. De golpe destapando mi pudor miserable, mis miserables combinaciones y encadenamiento «paso a paso». Vaciado del absceso de ser alquien, beberé de nuevo el espacio estimulante. A fuerza de ridiculeces, de venirme abajo (¿qué es venirse abajo?), por estallido, por vacío, por una total disipación-irrisión-purgación, expulsaré de mi la forma que se creía tan bien adherida, compuesta, coordinada, adecuada a mi contorno y a mis semejantes, tan dignos, tan dignos mis semejantes. Reducido a una humildad de catástrofe, a una nivelación perfecta como después de una intensa batahola. Devuelto por debajo de todo medida a mi rango real, al rango ínfimo del que no sé qué idea-ambición- me hiciera [desertar. Aniquilando en cuanto a la altura, en cuanto a la estimación. Perdido en un rincón lejano (o ni eso), sin nombre, sin identidad. CLOWN, derribando en la carcajada, en la risotada, en lo grotesco, la sensación que contra toda evidencia me había [hecho de mi importancia, Me hundiré. Sin un centavo en el infinito-espíritu subyacente abierto a todos, abierto yo mismo a un nuevo e increíble rocío a fuerza de ser nulo y chato… y risible… --- ## Cobardía – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cobardia-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado Pasó con su madre. ¡Qué rara belleza! ¡Qué rubios cabellos de trigo garzul! ¡Qué ritmo en el paso! ¡Qué innata realeza de porte! ¡Qué formas bajo el fino tul…! Pasó con su madre. Volvió la cabeza: ¡me clavó muy hondo su mirar azul! Quedé como en éxtasis… Con febril premura, «¡Síguela!», gritaron cuerpo y alma al par. …Pero tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas, que suelen sangrar, ¡y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar! --- ## Coda – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/coda-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh De la Arqueología se ha de extraer, al menos, una enseñanza a saber: todos nuestros libros de textos nos engañan. Lo que llaman Historia no es algo de lo que podamos precisamente envanecernos, estando hecha, como está, por el fondo criminal que alienta en nosotros la bondad eterna. --- ## Colaboración – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/colaboracion-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado Ayuda con tus obras al intento divino de mejorar el mundo: sé colaborador de Dios, ve despejando de zarzas el camino de su divino amor. Siendo quien es el PADRE -Fuerza y Gracia infinita-; siendo quien es el PADRE -todo Eficacia y Potencia-, tu alma libre su voluntad limita: Dios necesita de ti. ¡Ayúdale! ¡Si vieras qué bello es el programa celeste! ¡Qué estupendos y prodigiosos los trazos del arquitecto! ¡Qué inmenso el panorama!… ¡Labora y ama con Dios! --- ## Comidas de prisión – HO CHI MINH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/comidas-de-prision-ho-chi-minh/ Autor/Categoría: Ho Chi Minh Comidas de prisión Por cada comida, sólo un cuenco de arroz cocido, Sin verduras, sin sal, ni siquiera caldo. Sólo a quienes traen comida, comen lo suficiente. Sin amigos fuera de la cárcel, morimos de hambre. HO CHI MINH --- ## Cómo decir de pronto… – JULIA PRILUTZKY FARNY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-decir-de-pronto-julia-prilutzky-farny/ Autor/Categoría: Prilutzky Farny, Julia Cómo decir de pronto: tómame entre las manos, No me dejes caer. Te necesito: acepta este milagro, tenemos que aprender a no asombrarnos de habernos encontrado, de que la vida pueda estar de pronto en el silencio o la mirada. Tenemos que aprender a ser felices, a no extrañarnos de tener algo nuestro. Tenemos que aprender a no temernos y a no asustarnos y a estar seguros. y a no causarnos daño. --- ## Como el mar – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-el-mar-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri A menudo me arrojo hacia adelante como el mar sobre la playa. Pero todavía no sé qué hacer Me arrojo hacia adelante. Vuelvo atrás, vuelvo a arrojarme hacia adelante. Mi impulso creciente pronto encontrará forma. Es preciso. La amolltud del movimiento me hace jadear (no con los pulmones, sino con una respiración únicamente psíquica) ¿Bera un asesinato? ¿Será una onda misericordiosa sobre el Mundo? Aún no se sabe. Pero es inminente. Espero oprimido el rompimiento de la ola preparatoria. Llegó el momento Fue la onda de alegría, esta vez, la ostentación de benevolencia. --- ## Cómo espero retenerte – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-espero-retenerte-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina Seré vencido, pero sólo hay un pensamiento, y es el mío, que pueda darte la respuesta entera del Misterio de tu ser y de todo ser, y algún día por ello me buscarás en los senderos de la eternidad. Te diré la palabra que sólo yo poseo y quedarás a mi lado perennemente. Tengo el pensamiento que explica todo ser y el tuyo por tanto. Y busco ahora en tu retrato el rastro no de tu ser sino de cómo eres, porque eres cual te vemos y conocemos. --- ## Como la manzana dulce… – SAFO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-la-manzana-dulce-safo/ Autor/Categoría: Safo Como la manzana dulce que enrojece en lo alto de una rama, en lo alto más alto, y se la dejan los cosechadores; o no, no se la dejan, es que no pueden alcanzarla. Click para leer más poemas de Safo --- ## Como la mar, los besos – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-la-mar-los-besos-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente No importan los emblemas ni las vanas palabras que son un soplo sólo. Importa el eco de lo que oí y escucho. Tu voz, que muerta vive, como yo que al pasar aquí aún te hablo. Eras más consistente, más duradera, no porque te besase, ni porque en ti asiera firme a la existencia. Sino porque como la mar después que arena invade temerosa se ahonda. En verdes o en espumas la mar, se aleja. Como ella fue y volvió tú nunca vuelves. Quizá porque, rodada sobre playa sin fin, no pude hallarte. La huella de tu espuma, cuando el agua se va, queda en los bordes. Sólo bordes encuentro. Sólo el filo de voz que en mí quedara. Como un alga tus besos. Mágicos en la luz, pues muertos tornan. --- ## Como quien oye llover – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-quien-oye-llover-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Óyeme como quien oye llover, ni atenta ni distraída, pasos leves, llovizna, agua que es aire, aire que es tiempo, el día no acaba de irse, la noche no llega todavía, figuraciones de la niebla al doblar la esquina, figuraciones del tiempo en el recodo de esta pausa, óyeme como quien oye llover, sin oírme, oyendo lo que digo con los ojos abiertos hacia adentro, dormida con los cinco sentidos despiertos, llueve, pasos leves, rumor de sílabas, aire y agua, palabras que no pesan: lo que fuimos y somos, los días y los años, este instante, tiempo sin peso, pesadumbre enorme, óyeme como quien oye llover, relumbra el asfalto húmedo, el vaho se levanta y camina, la noche se abre y me mira, eres tú y tu talle de vaho, tú y tu cara de noche, tú y tu pelo, lento relámpago, cruzas la calle y entras en mi frente, pasos de agua sobre mis párpados, óyeme como quien oye llover, el asfalto relumbra, tú cruzas la calle, es la niebla errante en la noche, es la noche dormida en tu cama, es el oleaje de tu respiración, tus dedos de agua mojan mi frente, tus dedos de llama queman mis ojos, tus dedos de aire abren los párpados del tiempo, manar de apariciones y resurrecciones, óyeme como quien oye llover, pasan los años, regresan los instantes, ¿oyes tus pasos en el cuarto vecino? no aquí ni allá: los oyes en otro tiempo que es ahora mismo, oye los pasos del tiempo inventor de lugares sin peso ni sitio, oye la lluvia correr por la terraza, la noche ya es más noche en la arboleda, en los follajes ha anidado el rayo, vago jardín a la deriva –entra, tu sombra cubre esta página. --- ## Como un poema enterado… – ALEJANDRO PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/como-un-poema-enterado-alejandro-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina como un poema enterado del silencio de las cosas hablas para no verme --- ## Comprensión – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/comprension-constantino-cavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Mis años juveniles, mi vida voluptuosa, qué claramente veo hoy su significado. Qué vanas contriciones, qué inútiles. Pero no pude, entonces, comprenderlo. Hondamente en mi vida juvenil disoluta hallaron forma los esbozos de mi poesía, se gestaba el alcance de mi arte. Por ello, mis enmiendas fueron tan Inconstantes. Mis decisiones de cambiar, de contenerme, duraban dos semanas, como máximo. 1918 --- ## Comunicado a la ANSA (propósitos) – PIER PAOLO PASOLINI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/comunicado-a-la-ansa-propositos-pier-paolo-pasolini/ Autor/Categoría: Pasolini, Pier Paolo He bebido un vaso de agua a las tres de la mañana mientras Arezzo tenía el aire de ser absolutamente independiente. Una vez resuelta la omisión de los principales deberes (de poeta, de ciudadano) mis versos serán completamente prácticos (a pesar de que sé bien que sin Dios la práctica es surrealista) Como dice Eurípides: «La democracia consiste en estas simples palabras: ¿quién tiene un consejo útil para darle a su patria?» Así, mis consejos serán los de un loco moderado. Después de mi muerte, por lo tanto, no se sentirá mi falta: la ambigüedad importa mientras está vivo el Ambiguo. Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## Comunicado a la ANSA (un perro) – PIER PAOLO PASOLINI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/comunicado-a-la-ansa-un-perro-pier-paolo-pasolini/ Autor/Categoría: Pasolini, Pier Paolo Ay, perro, parado en el cordón de la Via Prenestina, que mira a un lado y a otro antes de cruzar. Nada que objetar, todo lo acepta. No hay dignidad que defender, por causa de su bondad. Esta es, entonces, mi conclusión: la resignación no tiene nada que envidiar al heroísmo. --- ## Con esta boca, en este mundo… – OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/con-esta-boca-en-este-mundo-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga No te pronunciaré jamás, verbo sagrado, aunque me tiña las encías de color azul, aunque ponga debajo de mi lengua una pepita de oro, aunque derrame sobre mi corazón un caldero de estrellas y pase por mi frente la corriente secreta de los grandes ríos. Tal vez hayas huido hacia el costado de la noche del alma, ese al que no es posible llegar desde ninguna lámpara, y no hay sombra que guíe mi vuelo en el umbral, ni memoria que venga de otro cielo para encarnar en esta dura nieve donde sólo se inscribe el roce de la rama y el quejido del viento. Y ni un solo temblor que haga sobresaltar las mudas piedras. Hemos hablado demasiado del silencio, lo hemos condecorado lo mismo que a un vigía en el arco final, como si en él yaciera el esplendor después de la caída, el triunfo del vocablo con la lengua cortada. ¡Ah, no se trata de la canción, tampoco del sollozo! He dicho ya lo amado y lo perdido, trabé con cada sílaba los bienes que más temí perder. A lo largo del corredor suena, resuena la tenaz melodía, retumban, se propagan como el trueno unas pocas monedas caídas de visiones o arrebatadas a la oscuridad. Nuestro largo combate fue también un combate a muerte con la muerte, poesía. Hemos ganado. Hemos perdido, porque ¿cómo nombrar con esa boca, cómo nombrar en este mundo con esta sola boca en este mundo con esta sola boca? --- ## Con la música… – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/con-la-musica-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Con la música a otra parte. --- ## Con todos los pensamientos me fui… – Paul Celan URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/con-todos-los-pensamientos-me-fui-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Con todos los pensamientos me fui fuera del mundo: allí estabas tú, mi sosegada, mi abierta, y- nos recibiste. ¿Quién dice que se nos murió todo cuando se nos quebraron los ojos? Todo despertó, todo comenzó. Grande vino un sol flotando, radiantes se le enfrentaron alma y alma, claras, imperiosas le presilenciaron su órbita. Suve se abrió tu seno, silente subió un aliento al éter, y lo que se hizo nube ¿no era, no era forma y a partir de nosotros, no era tanto así como un nombre? --- ## Concepción del amor en 1928 – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/concepcion-del-amor-en-1928-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Dudo que el verdadero amor implique deseo, fervor, pasión. No dudo que sólo pueda NACER de una disposición a aprobar lo que sea, luego de una entrega amistosa al azar o a los usos del mundo, para conducirnos a tales o cuales encuentros; VIVIR sólo de una aplicación extrema en cada uno de esos encuentros para no molestar al objeto de sus miradas y dejarlo vivir como si nunca nos hubiese encontrado; SATISFACERSE sólo con una aprobación tan secreta como absoluta, una adaptación tan total y tan detallada que nuestras palabras traten para siempre a todo el mundo como lo trata ese objeto por el lugar que ocupa, sus semejanzas, sus diferencias, todas sus cualidades; MORIR finalmente sólo por el efecto prolongado de esta supresión, esta desaparición completa ante sus ojos —y también por el efecto de la entrega confiada al azar de la que hablé al comienzo, que nos conduzca a tales o cuales encuentros o que igualmente nos separe de ellos. --- ## Condena – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/condena-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Encerrado entre cosas mortales (También el cielo estrellado acabará) ¿Por qué ansío a Dios? --- ## Confesión – PAUL GÉRALDY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/confesion-paul-geraldy/ Autor/Categoría: Géraldy, Paul Sé que soy irritable, celoso, imperativo, infeliz, exigente, que razones no escucho; que siempre estoy buscándote querellas sin motivo; ¡y crees que no te quiero..y es que te quiero mucho! Te busco, te regaño, y hago tu vida triste… Serías más dichosa, por todos consentida, si para mí no fueras cuanto en el mundo existe, y si este amor no fuera todo el bien de mi vida. ¡Si tú me amaras, y si yo te amara, cuánto te amaría! --- ## Confesiones – DOLAN MOR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/confesiones-dolan-mor/ Autor/Categoría: Dolan Mor Al principio yo anhelaba ser el príncipe de la poesía, el rey de las palabras, un ministro de los poemas con una medalla sobre mi oscuro pecho, una corona de oro alumbrando con su dorada luz mi noble cabeza. Después, bajé mis metas y me propuse ser un licenciado, un doctor en gramática, políglota, un James Joyce, usar barba, un abrigo negro hasta los tobillos, las gafas circulares, la pipa entre los labios recitando los versos de Charles Baudelaire. (Recuerdo que tenía la foto de Vallejo debajo del cristal de mi mesa de noche y, mirándola, apoyaba mi rostro y mis manos cruzadas encima de un bastón con el puño de plata, en forma de león, para creer un instante que mi nombre era César. –Incluso estuve preso por parecerme a él.) Me decía a mí mismo frases de Kierkegaard: «para el hombre que aspire a triunfar en la vida existen dos caminos: ser César o ser Nada». Y yo lo repetía con la convicción de que era (sólo faltaba tiempo) un dios o hijo de un dios. Sin embargo, las cosas han cambiado y mi punto de vista se cayó en un abismo. Ya no aspiro a ser príncipe, ni ministro, ni rey, ni políglota un día, mucho menos deseo ser Joyce o Baudelaire porque ambos están muertos, y un hombre, si está muerto, vale menos que un perro. Ahora aspiro a las cosas sencillas de la vida. (Me lo dijo Ray Carver y nunca lo entendí.) Miro el agua de un río sin pensar qué es el agua, me acuesto entre la hierba y disfruto del sol. Pienso, respiro, siento cómo limpia el oxígeno mi sangre, mis pulmones, late en mi corazón. Soy feliz con vivir sencillo, aspiro a eso: Posado, como un pájaro, sólo quiero una rama para cantar mis versos, también una ventana para mirar el mundo, aunque no tenga un piso, ni un palacio, ni un templo. Un marco, una ventana para asomar mis ojos, humilde, con asombro, sabiendo que soy polvo, y, debajo del cielo, un animal o nada. --- ## Conócete a ti mismo – NOVALIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/conocete-a-ti-mismo-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Una cosa sólo ha buscado el hombre en todo tiempo, y lo ha hecho en todas partes, en las cimas y en las simas del mundo. Bajo nombres distintos –en vano– se ocultaba siempre, y siempre, aun creyéndola cerca, se le iba de las manos. Hubo hace tiempo un hombre que en amables mitos infantiles revelaba a sus hijos las llaves y el camino de un castillo escondido. Pocos lograban conocer la sencilla clave del enigma, pero esos pocos se convertían entonces en maestros del destino. Discurrió largo tiempo –el error nos aguzó el ingenio– y el mito dejó ya de ocultarnos la verdad. Feliz quien se ha hecho sabio y ha dejado su obsesión por el mundo, quien por sí mismo anhela la piedra de la sabiduría eterna. El hombre razonable se convierte entonces en discípulo auténtico, todo lo transforma en vida y en oro, no necesita ya los elixires. Bulle dentro de él el sagrado alambique, está el rey en él, y también Delfos, y al final comprende lo que significa conócete a ti mismo. --- ## Consejo – JUAN RODOLFO WILCOCK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/consejo-juan-rodolfo-wilcock/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Wilcock, Juan Rodolfo Repudiemos la facilidad como se aparta a una serpiente; la facilidad que disgrega, la fascinante casi-verdad. No dejemos que nos seduzca el pensamiento demasiado ordenado; en excesivos discursos no derrochemos nuestro legado. Tratemos sólo de deshilar del tejido de cada hora lo que nos sustenta, lo que nos impulsa, la universalidad del ser. --- ## Consejos – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/consejos-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio I Este amor que quiere ser acaso pronto será; pero ¿cuándo ha de volver lo que acaba de pasar? Hoy dista mucho de ayer. ¡Ayer es Nunca jamás! II Moneda que está en la mano quizá se deba guardar; la monedita del alma se pierde si no se da. --- ## Consejos – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/consejos-antonio-machado-2/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Sabe esperar, aguarda que la marea fluya —así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete. Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya; porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y, además, no importa. --- ## Consideración – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/consideracion-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang ¿Qué debe el hombre pedir? ¿Es mejor estar tranquilo? ¿Con gran ahínco aferrarse? ¿O es preferible impulsarse? ¿Debe construirse una choza? ¿Debe vivir bajo tiendas? ¿Debe confiar en las rocas? Incluso las rocas tiemblan. No a todos les va lo mismo. Mire cada cual lo que haga y mire dónde vivir. Quien está en pie, que no caiga. --- ## Considerando en frío, imparcialmente… – César Vallejo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/considerando-en-frio-imparcialmente-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César Considerando en frío, imparcialmente… Considerando en frío, imparcialmente, que el hombre es triste, tose y, sin embargo, se complace en su pecho colorado; que lo único que hace es componerse de días; que es lóbrego mamífero y se peina… Considerando que el hombre procede suavemente del trabajo y repercute jefe, suena subordinado; que el diagrama del tiempo es constante diorama en sus medallas y, a medio abrir, sus ojos estudiaron, desde lejanos tiempos, su fórmula famélica de masa… Comprendiendo sin esfuerzo que el hombre se queda, a veces, pensando, como queriendo llorar, y, sujeto a tenderse como objeto, se hace buen carpintero, suda, mata y luego canta, almuerza, se abotona… Considerando también que el hombre es en verdad un animal y, no obstante, al voltear, me da con su tristeza en la cabeza… Examinando, en fin, sus encontradas piezas, su retrete, su desesperación, al terminar su día atroz, borrándolo… Comprendiendo que él sabe que le quiero, que le odio con afecto y me es, en suma, indiferente… Considerando sus documentos generales y mirando con lentes aquel certificado que prueba que nació muy pequeñito… le hago una seña, viene, y le doy un abrazo, emocionado. ¡Qué más da! Emocionado… Emocionado… César Vallejo --- ## Constance Hately – EDGAR LEE MASTERS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/constance-hately-edgar-lee-masters/ Autor/Categoría: Masters, Edgar Lee Tú alabas mi abnegación, Spoon River, por haber criado a Irene y Mary, huérfanas de mi hermana mayor. Y censuras a Irene y Mary por el desprecio que me tienen. No alabes mi abnegación ni censures su desprecio: es cierto que las crié y que cuidé de ellas, pero mis buenas obras las envenené haciéndoles sentir constantemente su dependencia. --- ## Constantemente… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/constantemente-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Constantemente tropiezo con las ramas de los cerezos. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## CONSTANTINO CAVAFIS – Poemas cortos – Cuando despierten URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/constantin-kavafis-poemas-cortos-cuando-despierten/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Cuando despierten Trata de guardarlas, poeta, por más que sean pocas aquellas que se detienen. Las visiones de tu amor. Ponlas, medio ocultas, entre tus frases. Trata de retenerles, poeta, cuando despierten en tu mente en la noche o en el fulgor del mediodía. Click para leer más poemas de Constantin Kavafis --- ## Consuelo – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/consuelo-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en verdad le amó? Mi amor busca su semejanza en la promesa de las miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja la esperanza y en seguida la desprecia. Prevalece sin tomar parte en ello. Vivo en el fondo de él como un resto de felicidad. Sin saberlo él, mi soledad es su tesoro. Es el gran meridiano donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo vacía. Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa a dónde vaya en este roto tiempo. Ya no es mi amor: el que quiera puede hablarle. Ya no se acuerda: ¿quién en verdad le amó y le ilumina de lejos para que no caiga? --- ## Contigo – Luis Cernuda URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/contigo-luis-cernuda/ Autor/Categoría: Cernuda, Luis Contigo ¿Mi tierra? Mi tierra eres tú. ¿Mi gente? Mi gente eres tú. El destierro y la muerte para mi están adonde no estés tú. ¿Y mi vida? Dime, mi vida, ¿qué es, si no eres tú? Luis Cernuda --- ## Contra el verso retórico y ornado – JOSÉ MARTÍ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/contra-el-verso-retorico-y-ornado-jose-marti/ Autor/Categoría: Martí, José Contra el verso retórico y ornado El verso natural. Acá un torrente: Aquí una piedra seca. Allá un dorado Pájaro, que en las ramas verdes brilla, Como una marañuela entre esmeraldas – Acá la huella fétida y viscosa De un gusano: los ojos, dos burbujas De fango, pardo el vientre, craso, inmundo. Por sobre el árbol, más arriba, sola En el cielo de acero una segura Estrella; y a los pies el horno, El horno a cuyo ardor la tierra cuece – Llamas, llamas que luchan, con abiertos Huecos como ojos, lenguas como brazos, Savia como de hombre, punta aguda Cual de espada: ¡la espada de la vida Que incendio a incendio gana al fin, la tierra! Trepa: viene de adentro: ruge: aborta. Empieza el hombre en fuego y para en ala. Y a su paso triunfal, los maculados, Los viles, los cobardes, los vencidos, Como serpientes, como gozques, como Cocodrilos de doble dentadura, De acá, de allá, del árbol que le ampara, Del suelo que le tiene, del arroyo Donde apaga la sed, del yunque mismo Donde se forja el pan, le ladran y echan El diente al pie, al rostro el polvo y lodo, Cuanto cegarle puede en su camino. El, de un golpe de ala, barre el mundo Y sube por la atmósfera encendida Muerto como hombre y como sol sereno. Así ha de ser la noble poesía: Así como la vida: estrella y gozque; La cueva dentellada por el fuego, El pino en cuyas ramas olorosas A la luz de la luna canta un nido Canta un nido a la lumbre de la luna. --- ## Contra un juez avaro – Fray Luis de León URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/contra-un-juez-avaro-fray-luis-de-leon/ Autor/Categoría: Fray Luis de León Contra un juez avaro Aunque en ricos montones levantes el cautivo inútil oro; y aunque tus posesiones mejores con ajeno daño y lloro; y aunque cruel tirano oprimas la verdad, y tu avaricia, vestida en nombre vano, convierta en compra y venta la justicia; aunque engañes los ojos del mundo a quien adoras: no por tanto no nacerán abrojos agudos en tu alma; ni el espanto no velará en tu lecho; ni huirás la cuita y agonía, el último despecho; ni la esperanza buena en compañía del gozo tus umbrales penetrará jamás; ni la Meguera, con llamas infernales, con serpentino azote la alta y fiera y diestra mano armada, saldrá de tu aposento sola una hora; y ni tendrás clavada la rueda, aunque más puedas, voladora del Tiempo hambriento y crudo, que viene, con la muerte conjurado, a dejarte desnudo del oro y cuanto tienes más amado; y quedarás sumido en males no finibles y en olvido. Fray Luis de León --- ## Contradicciones – RAMÓN DE CAMPOAMOR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/contradicciones-ramon-de-campoamor/ Autor/Categoría: de Campoamor, Ramón Se halla con su amante Rosa a solas en un jardín, y ya a su empresa amorosa iba tocando a su fin, cuando ella entre la arboleda trasluce el grupo encantado en que, en cisne transformado, ama Júpiter a Leda; y encendida de rubor, viendo el grupo repugnante, se alza, rechaza al amante, y exclama huyendo: ¡Qué horror! Corrida del mal ejemplo, entra a rezar en un templo; mas al ver Rosa el ardor con que el altar mayor una Virgen de Murillo besa a un niño encantador, volvió en su pecho sencillo la llama a arder del amor. ¿Será una ley natural, como afirma no sé quién, que por contraste fatal lleva un mal ejemplo al bien y un ejemplo bueno al mal? --- ## Contrariedades – CESÁRIO VERDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/contrariedades-cesario-verde/ Autor/Categoría: Verde, Cesário Hoy me siento cruel, frenético exigente; no puedo tolerar los libros más bizarros. ¡Increíble! Ya fume tres cajas de cigarros consecutivamente. Me duele la cabeza. Aguanto asfixias mudas. ¡Tanta depravación en usos y costumbres! Amo, insensatamente, los ácidos, los filos, los ángulos agudos. Me siento al escritorio. Enfrente de mí vive una infeliz sin pecho, los pulmones enfermos; sufre, le falta el aire, han muerto sus parientes, y plancha ropa ajena. ¡Pobre esqueleto blanco entre nevadas ropas! ¡Tan pálida! El doctor cómo le ha preocupado. Trabaja duro y siempre le debe a la botica, ni alcanza a mal comer… Me vuelvo más perverso, me crezco en el castigo; ahora yo me siento lleno de helada saña, la culpa es de un periódico que rechazó hace días, mi folletín de versos. ¡Que mal humor! Rompí una muerta epopeya al fondo del cajón ¿Qué produjo el estudio? Más de una redacción de las que elogian todo me ha cerrado las puertas. La crítica siguiendo el método de Taine la desdeña. Junté en una inmensa hoguera muchísimos papeles inéditos. La prensa vale un desdén solemne. Con raras excepciones me inspira un epigrama. Dieron las doce, en calma baja por la avenida un Sol y un Do. Llovizna. Y ya toda la gente se regodea en el lodo. Nunca le dediqué versos a la fortuna y sí, por cortesía, a colegas y a artistas, ¡Independiente! Sólo por eso a mi los críticos me niegan sus columnas. Piensan que el suscriptor habrá de abandonarlos, si acaso tales obras y autores publicaran. ¿Arte? No les conviene, visto que sus lectores deliran por Zaccone. Un narrador cualquiera, disfruta honrosa fama, obtiene su dinero, su club de seguidores, y a mí no hay cosa más que me moleste tanto que el escribir en prosa. La adulación repugna los finos sentimientos; y raramente le hablo a nuestros escritores y original me apuro a lanzarles exactos estos alejandrinos. ¿Y la tísica? En casa y con la plancha dando, ignora que la asfixia, la combustión de brasas, no huye del tendedero que humedece los cuartos. Se consume en desprecio. ¡Vive con pan y té, antes de ir a la tumba! Se esfuma y todavía, en la tarde ya débil, la escucho canturrear una canción muy triste de una opereta nueva. Perfectamente. Voy a acabar sin agruras. Quién sabe si después, rico y en otros climas, conseguiré releer estas rimas ya viejas impresas en un libro. En las letras conozco un campo de maniobras: se usa el reclamo, intriga, exclamación y broma, y esta poesía pide un editor que pague todas las obras mías. Ya me pasó el coraje ¿Y entonces la vecina? ¿La pobre planchadora se acostará en ayunas? Veo la luz en su cuarto. Ella Trabaja. Es fea. ¡Qué mundo! Miserable --- ## Conversando – EVARISTO CARRIEGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/conversando-evaristo-carriego/ Autor/Categoría: Carriego, Evaristo; Poetas de Argentina El libro sin abrir y el vaso lleno. -Con esto, para mí, nada hay ausente-. Podemos conversar tranquilamente: la excelencia del vino me hace bueno. Hermano, ya lo ves, ni una exigencia me reprocha la vida…, así me agrada; de lo demás no quiero saber nada… Practico una virtud: la indiferencia. Me disgusta tener preocupaciones que hayan de conmoverme. En mis rincones vivo la vida a la manera eximia del que es feliz, porque en verdad te digo: la esposa del señor de la vendimia se ha fugado conmigo… --- ## Coplas del alma que pena por ver a Dios – Juan de la Cruz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/coplas-del-alma-que-pena-por-ver-a-dios-san-juan-de-la-cruz/ Autor/Categoría: de la Cruz, Juan Vivo sin vivir en mí y de tal manera espero, que muero porque no muero. 1. En mí yo no vivo ya, y sin Dios vivir no puedo; pues sin él y sin mí quedo, este vivir ¿qué será? Mil muertes se me hará, pues mi misma vida espero, muriendo porque no muero. 2. Esta vida que yo vivo es privación de vivir; y así, es continuo morir hasta que viva contigo. Oye, mi Dios, lo que digo: que esta vida no la quiero, que muero porque no muero. 3. Estando ausente de ti ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí, pues de suerte persevero, que muero, porque no muero. 4. El pez que del agua sale aun de alivio no carece, que en la muerte que padece al fin la muerte le vale. ¿Qué muerte habrá que se iguale a mi vivir lastimero, pues si más vivo más muero? 5. Cuando me pienso aliviar de verte en el Sacramento, háceme más sentimiento el no te poder gozar; todo es para más penar por no verte como quiero, y muero porque no muero. 6. Y si me gozo, Señor, con esperanza de verte, en ver que puedo perderte se me dobla mi dolor; viviendo en tanto pavor y esperando como espero, muérome porque no muero. 7. ¡Sácame de aquesta muerte mi Dios, y dame la vida; no me tengas impedida en este lazo tan fuerte; mira que peno por verte, y mi mal es tan entero, que muero porque no muero. 8. Lloraré mi muerte ya y lamentaré mi vida, en tanto que detenida por mis pecados está. ¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será cuando yo diga de vero: vivo ya porque no muero? --- ## Coplas mundanas – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/coplas-mundanas-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Poeta ayer, hoy triste y pobre filósofo trasnochado, tengo en monedas de cobre el oro de ayer cambiado. Sin placer y sin fortuna, pasó como una quimera mi juventud, la primera… la sola, no hay más que una: la de dentro es la de fuera. Pasó como un torbellino, bohemia y aborrascada, harta de coplas y vino, mi juventud bien amada. Y hoy miro a las galerías del recuerdo, para hacer aleluyas de elegías desconsoladas de ayer. ¡Adiós, lágrimas cantoras, lágrimas que alegremente brotabais, como en la fuente las limpias aguas sonoras! ¡Buenas lágrimas vertidas por un amor juvenil, cual frescas lluvias caídas sobre los campos de abril! No canta ya el ruiseñor de cierta noche serena; sanamos del mal de amor que sabe llorar sin pena. Poeta ayer, hoy triste y pobre filósofo trasnochado, tengo en monedas de cobre el oro de ayer cambiado. --- ## Corazón mío… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/corazon-mio-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Corazón mío… ¡qué abandonado te encuentro! Corazón mío… estás lo mismo que aquellos palacios deshabitados y llenos de misteriosos silencios… Corazón mío, palacio viejo, palacio desmantelado, palacio desierto, palacio mudo y lleno de misteriosos silencios… ni una golondrina ya llega a buscar tus aleros y hacen su cobijo sólo en tus huecos los murciélagos. --- ## Corazón, corazón de irremediables penas agitado… – ARQUÍLOCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/corazon-corazon-de-irremediables-penas-agitado-arquiloco/ Autor/Categoría: Arquíloco Corazón, corazón de irremediables penas agitado, ¡álzate! Rechaza a los enemigos oponiéndoles el pecho, y en las emboscadas traidoras sostente con firmeza. Y ni, al vencer, demasiado te ufanes, ni, vencido, te desplomes a sollozar en casa. En las alegrías alégrate y en los pesares gime sin excesos. Advierte el vaivén del destino humano. --- ## Correspondencias – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/correspondencias-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles La Creación es un templo donde vivos pilares Dejan surgir a veces unas voces oscuras; Allí los hombres pasan a través de espesuras De símbolos que observan con ojos familiares. Como confusos ecos que a lo lejos se ahogan En una tenebrosa y profunda unidad, Vasta como la noche, como la claridad, Perfumes y colores y sonidos dialogan. Y así hay perfumes frescos como recién nacidos, Verdes como los prados, dulces como el oboe, Y hay otros triunfadores, densos y corrompidos, Todos de una expansión infinita movidos, Como el almizcle, el ámbar, el incienso, el aloe, Que cantan los transportes del alma y los sentidos. --- ## Corrupción política – CATULO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/corrupcion-politica-catulo/ Autor/Categoría: Catulo ¿Qué te pasa, Catulo? ¿Por qué demoras el morir? En la silla curul se sienta Nonio el escrofuloso, Vatinio jura en falso por su consulado: ¿Qué te pasa, Catulo? ¿Por qué demoras el morir? --- ## Cosas vistas, 44 – Jorge Teillier URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cosas-vistas-44-jorge-teillier/ Autor/Categoría: Teillier, Jorge Un vaso de cerveza, una piedra, una nube, la sonrisa de un ciego y el milagro increíble de estar de pie en la tierra. --- ## Cosechadora – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cosechadora-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Pero no, es abstracta, es un pájaro De sonidos en el aire del encumbrado aire, Y su alma canta sin molestar Porque el canto es lo que la hace cantar. --- ## Costumbres – Juan Gelman URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/costumbres-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina Costumbres no es para quedarnos en casa que hacemos una casa no es para quedarnos en el amor que amamos y no morimos para morir tenemos sed y paciencias de animal Juan Gelman --- ## Creía yo – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/creia-yo-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina No a todo alcanza Amor pues que no puede romper el gajo con que Muerte toca. Mas poco Muerte logra si en corazón de Amor su miedo muere. Mas poco Muerte logra, pues no puede entrar su miedo en pecho donde Amor. Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte. --- ## Creías que destruir lo que separa era unir… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/creias-que-destruir-lo-que-separa-era-unir-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Creías que destruir lo que separa era unir. Y has destruido lo que separa. Y has destruido todo. Porque no hay nada sin lo que separa. --- ## Crepúsculo – PHILIPPE SOUPAULT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/crepusculo-philippe-soupault/ Autor/Categoría: Soupault, Philippe Un elefante en su bañera y tres niños que duermen singular singular historia historia de sol poniente --- ## Cristal – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cristal-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul No busques en mis labios tu boca, ni en la puerta al extraño, ni en el ojo la lágrima. Siete noches más arriba pasa el rojo hacia el púrpura, siete corazones más adentro insiste la mano en la puerta, siete rosas más tarde se escucha el rumor de la cisterna. --- ## Cristo en la cruz – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cristo-en-la-cruz-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Cristo en la cruz. Los pies tocan la tierra. Los tres maderos son de igual altura. Cristo no está en el medio. Es el tercero. La negra barba pende sobre el pecho. El rostro no es el rostro de las láminas. Es áspero y judío. No lo veo y seguiré buscándolo hasta el día último de mis pasos por la tierra. El hombre quebrantado sufre y calla. La corona de espinas lo lastima. No lo alcanza la befa de la plebe que ha visto su agonía tantas veces. La suya o la de otro. Da lo mismo. Cristo en la cruz. Desordenadamente piensa en el reino que tal vez lo espera, piensa en una mujer que no fue suya. No le está dado ver la teología, la indescifrable Trinidad, los gnósticos, las catedrales, la navaja de Occam, la púrpura, la mitra, la liturgia, la conversión de Guthrum por la espada, la Inquisición, la sangre de los mártires, las atroces Cruzadas, Juana de Arco, el Vaticano que bendice ejércitos. Sabe que no es un dios y que es un hombre que muere con el día. No le importa. Le importa el duro hierro de los clavos. No es un romano. No es un griego. Gime. Nos ha dejado espléndidas metáforas y una doctrina del perdón que puede anular el pasado. (Esa sentencia la escribió un irlandés en una cárcel.) El alma busca el fin, apresurada. Ha oscurecido un poco. Ya se ha muerto. Anda una mosca por la carne quieta. ¿De qué puede servirme que aquel hombre haya sufrido, si yo sufro ahora? --- ## Croquis en la arena – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/croquis-en-la-arena-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio La mañana se pasea en la playa empolvada de sol. Brazos. Piernas amputadas. Cuerpos que se reintegran. Cabezas flotantes de caucho. Al tornearles los cuerpos a las bañistas, las olas alargan sus virutas sobre el aserrín de la playa. ¡Todo es oro y azul! La sombra de los toldos. Los ojos de las chicas que se inyectan novelas y horizontes. Mi alegría, de zapatos de goma, que me hace rebotar sobre la arena. Por ochenta centavos, los fotógrafos venden los cuerpos de las mujeres que se bañan. Hay quioscos que explotan la dramaticidad de la rompiente. Sirvientas cluecas. Sifones irascibles, con extracto de mar. Rocas con pechos algosos de marinero y corazones pintados de esgrimista. Bandadas de gaviotas, que fingen el vuelo destrozado de un pedazo blanco de papel. ¡Y ante todo está el mar! ¡El mar!… ritmo de divagaciones. ¡El mar! con su baba y con su epilepsia. ¡El mar!… hasta gritar ¡BASTA! como en el circo. Mar del Plata, octubre, 1920. --- ## Cuadrilla – CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuadrilla-carlos-drummond-de-andrade/ Autor/Categoría: Drummond de Andrade, Carlos Juan amaba a Teresa que amaba a Raimundo que amaba a María que amaba a Joaquín que amaba a Lili que no amaba a nadie. Juan se fue a los Estados Unidos, Teresa entró a un convento, Raimundo murió en un desastre, María se quedó soltera, Joaquín se suicidó y Lili se casó con J. Pinto Fernández que no había entrado en la historia. --- ## Cuando antiguamente el Corán se citaba… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-antiguamente-el-coran-se-citaba-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Cuando antiguamente el Corán se citaba Cuando antiguamente el Corán se citaba, la sura y el verso se especificaban, y haciendo lo justo cada musulmán sentía su conciencia tranquila y en paz. No saben hacer los derviches modernos más que chismorrear de lo viejo y lo nuevo. Se ve la discordia a diario aumentar. ¡Oh, eterno reposo! ¡Oh, santo Corán! --- ## Cuando busco mi existencia… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-busco-mi-existencia-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Porchia, Antonio Cuando busco mi existencia, no la busco en mí. --- ## Cuando cuentas… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-cuentas-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Cuando cuentas, amor, que de niña a la gente no gustabas, que tu madre te despreciaba, que te desarrollaste en silencio… te creo: me agrada imaginarte como niña especial. La flor de vid carece de color y de forma, mas deleita, madura, la uva a hombres y dioses. --- ## Cuando en horas terribles ya parece – NOVALIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-en-horas-terribles-ya-parece-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Cuando en horas terribles ya parece Que el corazón al sino se someta; Cuando, por cruel dolencia atenazado, Hinca el terror en mi alma su saeta; Cuando pienso en mi dulce bienamada, De pena y de mortal angustia presa, Y se nublan mis ojos, y ni un rayo De esperanza las nubes atraviesa, Oh, entonces siento yo que Dios se inclina Hacia mí y que su amor está cercano De un más allá yo siento un santo anhelo Y avanza mi ángel hacia mí su mano. Me trae el cáliz de la vida virgen, Me susurra buen ánimo y consuelo, Y, por mi dulce y triste bienamada, No en balde elevo mi plegaria al cielo. --- ## Cuando estés vieja y cansada, y vencida por el sueño – William Butler Yeats URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-estes-vieja-y-cansada-y-vencida-por-el-sueno-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler Cuando estés vieja y cansada, y vencida por el sueño, Y dormitando junto al fuego tomes este papel, Y lentamente leas, y sueñes con la dulce belleza Que tus ojos tuvieron antaño, y también con sus sombras profundas. Cuántos amaron tus momentos de alegre dulzura, Y amaron tu belleza con amor sincero o falso, Pero sólo un hombre amó en ti tu alma peregrina Y también las tristezas de tu rostro cambiante. Y cuando, inclinada junto a las barras candentes, Murmures, con cierta tristeza, cómo el amor huyó Y escapó allí arriba por los montes, Y escondió su rostro entre un tropel de estrellas. --- ## Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche… – Rumi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-estoy-contigo-estamos-despiertos-toda-la-noche-rumi/ Autor/Categoría: Rumi Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche Cuando estoy contigo, estamos despiertos toda la noche. Cuando no estás, no puedo dormir. ¡Que Dios bendiga estas dos insomnias! y la diferencia entre ellas. Rumi --- ## Cuando leí el libro – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-lei-el-libro-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Cuando leí el libro Cuando leí el libro, la famosa biografía, me dije: así que esto es lo que el autor llama la vida de un hombre. ¿Y así escribirá también alguien mi vida, cuando yo haya muerto? (Como si alguien supiera algo de mi vida; a menudo pienso que ni siquiera yo sé nada, o muy poco, de mi verdadera vida: apenas unos atisbos, un puñado de indicios fugaces, difusos e indirectos, que quiero investigar aquí, para mi provecho). Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Cuando llueve en domingo y tú estás solo… – VLADIMIR HOLAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-llueve-en-domingo-y-tu-estas-solo-vladimir-holan/ Autor/Categoría: Holan, Vladimir Cuando llueve en domingo y tú estás solo, completamente solo, abierto a todo, pero no llega ni el ladrón y no llama a la puerta ni el borracho ni el enemigo; cuando llueve en domingo mientras tú estás abandonado y no comprendes cómo vivir sin cuerpo y cómo no vivir puesto que tienes cuerpo; cuando llueve en domingo y, solo, no eres más que tú, ¡no esperes ni hablar contigo mismo! Entonces el ángel es el único que sabe lo que hay encima de él, entonces el diablo es el único que sabe lo que hay debajo de él. El libro sostenido, el poema al caer… --- ## Cuando lo plantes… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-lo-plantes-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Cuando lo plantes, como si fuera un niño, cuida al cerezo. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Cuando no tengo más que vida… – MARÍA ZAMBRANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-no-tengo-mas-que-vida-maria-zambrano/ Autor/Categoría: Zambrano, María Cuando no tengo más que vida no puedo permanecer en ella. Sólo cuando me olvido de que estoy viviendo es cuando de veras vivo. La vida es la forma de trascendencia de lo que es conato de ser y la busca ser del todo. Vivir en crecer es anhelar es esperar es amar es padecer por es entregar la vida es ir hacia Dios. --- ## Cuando nos separamos… – LORD BYRON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-nos-separamos-lord-byron/ Autor/Categoría: Byron, Lord Cuando nos separamos en silencio y con lágrimas, con el corazón medio roto, para apartarnos por años, tu mejilla se tornó pálida y fría y tu beso aún más frío… Aquella hora predijo en verdad todo este dolor. El rocío de la mañana resbaló frío por mi frente y fue como un anuncio de lo que ahora siento. Tus juramentos se han roto y tu fama ya es muy frágil; cuando escucho tu nombre comparto su vergüenza. Cuando te nombran delante de mí, un toque lúgubre llega a mi oído y un estremecimiento me sacude. ¿Por qué te quise tanto? Aquellos que te conocen bien no saben que te conocí: Por mucho, mucho tiempo habré de arrepentirme de ti tan hondamente, que no puedo expresarlo. En secreto nos encontramos, y en silencio me lamento de que tu corazón pueda olvidar y tu espíritu engañarme. Si llegara a encontrarte tras largos años, ¿cómo habría de saludarte? ¡Con silencio y con lágrimas! --- ## Cuando todos se vayan – JORGE TEILLIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-todos-se-vayan-jorge-teillier/ Autor/Categoría: Teillier, Jorge Cuando todos se vayan Cuando todos se vayan a otros planetas yo quedaré en la ciudad abandonada bebiendo un último vaso de cerveza, y luego volveré al pueblo donde siempre regreso como el borracho a la taberna y el niño a cabalgar en el balancín roto. Y en el pueblo no tendré nada que hacer, sino echarme luciérnagas a los bolsillos o caminar a orillas de rieles oxidados o sentarme en el roído mostrador de un almacén para hablar con antiguos compañeros de escuela. Como una araña que recorre los mismos hilos de su red caminaré sin prisa por las calles invadidas de malezas mirando los palomares que se vienen abajo, hasta llegar a mi casa donde me encerraré a escuchar discos de un cantante de 1930 sin cuidarme jamás de mirar los caminos infinitos trazados por los cohetes en el espacio. Jorge Teillier --- ## Cuando yo vine a este mundo – NICOLÁS GUILLÉN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-yo-vine-a-este-mundo-nicolas-guillen/ Autor/Categoría: Guillén, Nicolás Cuando yo vine a este mundo, nadie me estaba esperando; así mi dolor profundo se me alivia caminando, pues cuando vine a este mundo, te digo, nadie me estaba esperando. Miro a los hombres nacer, miro a los hombres pasar; hay que andar, hay que mirar para ver, hay que andar. Otros lloran, yo me río, porque la risa es salud: lanza de mi poderío, coraza de mi virtud. Otros lloran, yo me río, porque la risa es salud. Camino sobre mis pies, sin muletas ni bastón, y mi voz entera es la voz entera del sol. Camino sobre mis pies, sin muletas ni bastón. Con el alma en carne viva, abajo, sueño y trabajo; ya estará el de abajo arriba, cuando el de arriba esté abajo. Con el alma en carne viva, abajo, sueño y trabajo. Hay gentes que no me quieren, porque muy humilde soy; ya verán cómo se mueren, y que hasta a su entierro voy, con eso y que no me quieren porque muy humilde soy. Miro a los hombres nacer, miro a los hombres pasar; hay que andar, hay que vivir para ver, hay que andar. Cuando yo vine a este mundo, te digo, nadie me estaba esperando; así mi dolor profundo, te digo, se me alivia caminando, te digo, pues cuando vine a este mundo, te digo, ¡nadie me estaba esperando! --- ## Cuando, dormida tú, me echo en tu alma… – Juan Ramón Jiménez URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuando-dormida-tu-me-echo-en-tu-alma-juan-ramon-jimenez/ Autor/Categoría: Jiménez, Juan Ramón Cuando, dormida tú, me echo en tu alma… Cuando, dormida tú, me echo en tu alma y escucho, con mi oído en tu pecho desnudo, tu corazón tranquilo, me parece que, en su latir hondo, sorprendo el secreto del centro del mundo. Me parece que legiones de ángeles, en caballos celestes -como cuando, en la alta noche escuchamos, sin aliento y el oído en la tierra, trotes distantes que no llegan nunca-, que legiones de ángeles, vienen por ti, de lejos -como los Reyes Magos al nacimiento eterno de nuestro amor-, vienen por ti, de lejos, a traerme, en tu ensueño, el secreto del centro del cielo. Juan Ramón Jiménez --- ## Cuanto más se quiere – ALEKSANDR BLOK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuanto-mas-se-quiere-aleksandr-blok/ Autor/Categoría: Blok, Aleksandr Cuanto más se quiere Cuanto más se quiere descansar Tanto más horrible se hace la vida; La neblina húmeda se arrastra desde los campos, La neblina húmeda penetra al pecho. Arrastrándose por el terciopelo de la noche… Olvida que hubo la vida, Que la vida habrá, olvida… Se arrastran desde los campos las tinieblas nocturnas… Solo uno, solo uno, Quedarse dormido, quedarse dormido… Pero de todas maneras Alguien te despertará. Aleksandr Blok --- ## Cuanto puedas – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuanto-puedas-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Aunque no puedas hacer tu vida como quieras, inténtalo al menos cuanto puedas: no la envilezcas en el trato desmedido con la gente, en el tráfago desmedido y los discursos. No la envilezcas a fuerza de trasegarla errando de continuo y exponiéndola a la estupidez cotidiana de las relaciones y el comercio hasta volverse una extraña inoportuna. --- ## Cuento de hadas – ROBERT DESNOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuento-de-hadas-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert Había una vez (y fueron tantas veces) un hombre que adoraba a una mujer. Había una vez (la vez fue muchas veces) que una mujer a un hombre idolatraba. Había una vez (lo fue muchas más veces) una mujer y un hombre que no amaban o aquel o aquella que los adoraban. Había una vez (tal vez sólo una vez) una mujer y un hombre que se amaban. --- ## Cuento de Juan Rulfo – Macario URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuento-de-juan-rulfo-macario/ Autor/Categoría: Rulfo, Juan Estoy sentado junto a la alcantarilla aguardando a que salgan las ranas. Anoche, mientras estábamos cenando, comenzaron a armar el gran alboroto y no pararon de cantar hasta que amaneció. Mi madrina también dice eso: que la gritería de las ranas le espantó el sueño. Y ahora ella bien quisiera dormir. Por eso me mandó a que me sentara aquí, junto a la alcantarilla, y me pusiera con una tabla en la mano para que cuanta rana saliera a pegar de brincos afuera, la apalcuachara a tablazos… Las ranas son verdes de todo a todo, menos en la panza. Los sapos son negros. También los ojos de mi madrina son negros. Las ranas son buenas para hacer de comer con ellas. Los sapos no se comen; pero yo me los he comido también, aunque no se coman, y saben igual que las ranas. Felipa es la que dice que es malo comer sapos. Felipa tiene los ojos verdes como los ojos de los gatos. Ella es la que me da de comer en la cocina cada vez que me toca comer. Ella no quiere que yo perjudique a las ranas. Pero, a todo esto, es mi madrina la que me manda a hacer las cosas… Yo quiero más a Felipa que a mi madrina. Pero es mi madrina la que saca el dinero de su bolsa para que Felipa compre todo lo de la comedera. Felipa sólo se está en la cocina arreglando la comida de los tres. No hace otra cosa desde que yo la conozco. Lo de lavar los trastes a mí me toca. Lo de acarrear leña para prender el fogón también a mí me toca. Luego es mi madrina la que nos reparte la comida. Después de comer ella, hace con sus manos dos montoncitos, uno para Felipa y otro para mí. Pero a veces Felipa no tiene ganas de comer y entonces son para mí los dos montoncitos. Por eso quiero yo a Felipa, porque yo siempre tengo hambre y no me lleno nunca, ni aun comiéndome la comida de ella. Aunque digan que uno se llena comiendo, yo sé bien que no me lleno por más que coma todo lo que me den. Y Felipa también sabe eso… Dicen en la calle que yo estoy loco porque jamás se me acaba el hambre. Mi madrina ha oído que eso dicen. Yo no lo he oído. Mi madrina no me deja salir solo a la calle. Cuando me saca a dar la vuelta es para llevarme a la iglesia a oír misa. Allí me acomoda cerquita de ella y me amarra las manos con las barbas de su rebozo. Yo no sé por qué me amarra mis manos; pero dice que porque dizque luego hago locuras. Un día inventaron que yo andaba ahorcando a alguien; que le apreté el pescuezo a una señora nada más por nomás. Yo no me acuerdo. Pero, a todo esto, es mi madrina la que dice lo que yo hago y ella nunca anda con mentiras. Cuando me llama a comer, es para darme mi parte de comida, y no como otra gente que me invitaba a comer con ellos y luego que me les acercaba me apedreaban hasta hacerme correr sin comida ni nada. No, mi madrina me trata bien. Por eso estoy contento en su casa. Además, aquí vive Felipa. Felipa es muy buena conmigo. Por eso la quiero… La leche de Felipa es dulce como las flores del obelisco. Yo he bebido leche de chiva y también de puerca recién parida; pero no, no es igual de buena que la leche de Felipa… Ahora ya hace mucho tiempo que no me da a chupar de los bultos esos que ella tiene donde tenemos solamente las costillas, y de donde le sale, sabiendo sacarla, una leche mejor que la que nos da mi madrina en el almuerzo de los domingos… Felipa antes iba todas las noches al cuarto donde yo duermo, y se arrimaba conmigo, acostándose encima de mí o echándose a un ladito. Luego se las ajuareaba para que yo pudiera chupar de aquella leche dulce y caliente que se dejaba venir en chorros por la lengua… Muchas veces he comido flores de obelisco para entretener el hambre. Y la leche de Felipa era de ese sabor, sólo que a mí me gustaba más, porque, al mismo tiempo que me pasaba los tragos, Felipa me hacia cosquillas por todas partes. Luego sucedía que casi siempre se quedaba dormida junto a mí, hasta la madrugada. Y eso me servía de mucho; porque yo no me apuraba del frío ni de ningún miedo a condenarme en el infierno si me moría yo solo allí, en alguna noche… A veces no le tengo tanto miedo al infierno. Pero a veces sí. Luego me gusta darme mis buenos sustos con eso de que me voy a ir al infierno cualquier día de éstos, por tener la cabeza tan dura y por gustarme dar de cabezazos contra lo primero que encuentro. Pero viene Felipa y me espanta mis miedos. Me hace cosquillas con sus manos como ella sabe hacerlo y me ataja el miedo ese que tengo de morirme. Y por un ratito hasta se me olvida… Felipa dice, cuando tiene ganas de estar conmigo, que ella le cuenta al Señor todos mis pecados. Que irá al cielo muy pronto y platicará con Él pidiéndole que me perdone toda la mucha maldad que me llena el cuerpo de arriba abajo. Ella le dirá que me perdone, para que yo no me preocupe más. Por eso se confiesa todos los días. No porque ella sea mala, sino porque yo estoy repleto por dentro de demonios, y tiene que sacarme esos chamucos del cuerpo confesándose por mí. Todos los días. Todas las tardes de todos los días. Por toda la vida ella me hará ese favor. Eso dice Felipa. Por eso yo la quiero tanto… Sin embargo, lo de tener la cabeza así de dura es la gran cosa. Uno da de topes contra los pilares del corredor horas enteras y la cabeza no se hace nada, aguanta sin quebrarse. Y uno da de topes contra el suelo; primero despacito, después más recio y aquello suena como un tambor. Igual que el tambor que anda con la chirimía, cuando viene la chirimía a la función del Señor. Y entonces uno está en la iglesia, amarrado a la madrina, oyendo afuera el tum tum del tambor… Y mi madrina dice que si en mi cuarto hay chinches y cucarachas y alacranes es porque me voy a ir a arder en el infierno si sigo con mis mañas de pegarle al suelo con mi cabeza. Pero lo que yo quiero es oír el tambor. Eso es lo que ella debería saber. Oírlo, como cuando uno está en la iglesia, esperando salir pronto a la calle para ver cómo es que aquel tambor se oye de tan lejos, hasta lo hondo de la iglesia y por encima de las condenaciones del señor cura…: “El camino de las cosas buenas está lleno de luz. El camino de las cosas malas es oscuro.” Eso dice el señor cura… Yo me levanto y salgo de mi cuarto cuando todavía está a oscuras. Barro la calle y me meto otra vez en mi cuarto antes que me agarre la luz del día. En la calle suceden cosas. Sobra quién lo descalabre a pedradas apenas lo ven a uno. Llueven piedras grandes y filosas por todas partes. Y luego hay que remendar la camisa y esperar muchos días a que se remienden las rajaduras de la cara o de las rodillas. Y aguantar otra vez que le amarren a uno las manos, porque si no ellas corren a arrancar la costra del remiendo y vuelve a salir el chorro de sangre. Ora que la sangre también tiene buen sabor aunque, eso sí, no se parece al sabor de la leche de Felipa… Yo por eso, para que no me apedreen, me vivo siempre metido en mi casa. En seguida que me dan de comer me encierro en mi cuarto y atranco bien la puerta para que no den conmigo los pecados mirando que aquello está a oscuras. Y ni siquiera prendo el ocote para ver por dónde se me andan subiendo las cucarachas. Ahora me estoy quietecito. Me acuesto sobre mis costales, y en cuanto siento alguna cucaracha caminar con sus patas rasposas por mi pescuezo le doy un manotazo y la aplasto. Pero no prendo el ocote. No vaya a suceder que me encuentren desprevenido los pecados por andar con el ocote prendido buscando todas las cucarachas que se meten por debajo de mi cobija… Las cucarachas truenan como saltapericos cuando uno las destripa. Los grillos no sé si truenen. A los grillos nunca los mato. Felipa dice que los grillos hacen ruido siempre, sin pararse ni a respirar, para que no se oigan los gritos de las ánimas que están penando en el purgatorio. El día en que se acaben los grillos, el mundo se llenará de los gritos de las ánimas santas y todos echaremos a correr espantados por el susto. Además, a mí me gusta mucho estarme con la oreja parada oyendo el ruido de los grillos. En mi cuarto hay muchos. Tal vez haya más grillos que cucarachas aquí entre las arrugas de los costales donde yo me acuesto. También hay alacranes. Cada rato se dejan caer del techo y uno tiene que esperar sin resollar a que ellos hagan su recorrido por encima de uno hasta llegar al suelo. Porque si algún brazo se mueve o empiezan a temblarle a uno los huesos, se siente en seguida el ardor del piquete. Eso duele. A Felipa le picó una vez uno en una nalga. Se puso a llorar y a gritarle con gritos queditos a la Virgen Santísima para que no se le echara a perder su nalga. Yo le unté saliva. Toda la noche me la pasé untándole saliva y rezando con ella, y hubo un rato, cuando vi que no se aliviaba con mi remedio, en que yo también le ayudé a llorar con mis ojos todo lo que pude… De cualquier modo, yo estoy más a gusto en mi cuarto que si anduviera en la calle, llamando la atención de los amantes de aporrear gente. Aquí nadie me hace nada. Mi madrina no me regaña porque me vea comiéndome las flores de su obelisco, o sus arrayanes, o sus granadas. Ella sabe lo entrado en ganas de comer que estoy siempre. Ella sabe que no se me acaba el hambre. Que no me ajusta ninguna comida para llenar mis tripas aunque ande a cada rato pellizcando aquí y allá cosas de comer. Ella sabe que me como el garbanzo remojado que le doy a los puercos gordos y el maíz seco que le doy a los puercos flacos. Así que ella ya sabe con cuánta hambre ando desde que me amanece hasta que me anochece. Y mientras encuentre de comer aquí en esta casa, aquí me estaré. Porque yo creo que el día en que deje de comer me voy a morir, y entonces me iré con toda seguridad derechito al infierno. Y de allí ya no me sacará nadie, ni Felipa, aunque sea tan buena conmigo, ni el escapulario que me regaló mi madrina y que traigo enredado en el pescuezo… Ahora estoy junto a la alcantarilla esperando a que salgan las ranas. Y no ha salido ninguna en todo este rato que llevo platicando. Si tardan más en salir, puede suceder que me duerma, y luego ya no habrá modo de matarlas, y a mi madrina no le llegará por ningún lado el sueño si las oye cantar, y se llenará de coraje. Y entonces le pedirá, a alguno de toda la hilera de santos que tiene en su cuarto, que mande a los diablos por mí, para que me lleven a rastras a la condenación eterna, derechito, sin pasar ni siquiera por el purgatorio, y yo no podré ver entonces ni a mi papá ni a mi mamá que es allí donde están… Mejor seguiré platicando… De lo que más ganas tengo es de volver a probar algunos tragos de la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por debajo a las flores del obelisco… FIN --- ## Cuestión bizantina – Max Aub URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuestion-bizantina-max-aub/ Autor/Categoría: Aub, Max La playa ¿es orilla de la mar o de la tierra? Conseja bizantina. La orilla del bosque ¿es su límite o del llano borde? ¿Qué frontera separa lo tuyo de lo mío? ¿Quién acota la vida? ¿Vives hoy o mañana? Raíz, tallo, flor y fruto ¿dónde empiezan y acaban? El mantillo ¿es orillo del ramaje muerto, del renuevo o del retorcido helecho nuevo? Cuestión bizantina. Importa la orilla, dormir limpio en ella. (No somos tú y yo, sino el hilo impalpable que va de tu presencia a la mía.) Límites y fronteras se agostarán un día. Sin orillo ni orilla ¿qué más da de quién sean los cachones, la arena? La playa es orilla de la mar y de la tierra, nunca frontera: Nada separa, Nada se para. Palabra. --- ## Cuídate, Claudia… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/cuidate-claudia-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Cuídate, Claudia… Cuídate, Claudia, cuando estés conmigo, porque el gesto más leve, cualquier palabra, un suspiro de Claudia, el menor descuido, tal vez un día lo examinen eruditos Y este baile de Claudia se recuerde por siglos Claudia, ya te lo aviso. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Danza – SUSANA THÉNON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/danza-susana-thenon/ Autor/Categoría: Thénon, Susana Una tarde descubres el perfil del árbol, se muere Lucifer bajo la sonrisa del niño, tus pies dibujan un poema en la tierra. Aleluya. --- ## De estos cines, Claudia… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-estos-cines-claudia-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto De estos cines, Claudia… De estos cines, Claudia, de estas fiestas, de estas carreras de caballos, no quedará nada para la posteridad sino los versos de Ernesto Cardenal para Claudia (si acaso) y el nombre de Claudia que yo puse en esos versos y los de mis rivales, si es que yo decido rescatarlos del olvido, y los incluyo también en mis versos para ridiculizarlos. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## De l’art romantique – JUAN JOSÉ SAER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-lart-romantique-juan-jose-saer/ Autor/Categoría: Saer, Juan José ¡Pobre Petrus Borel! Con la señora Putifar y todo, se hundió en el cielo estrellado. El Licántropo comió desde dentro el pan de la poesía hasta las migas porque vino a llenar, en la opinión de Carlos, el lugar de los lobos. Ahora su nombre no es más que un tambor metálico que resuena temblando un segundo después de redoblar. Y está también la escritura costosa, el palimpsesto del proyecto y la redacción trabados en lucha libre, el caos de la tipografía como un hormiguero que se abre en estampida sobre la nieve. El lobo vigilaba, por encima de su hombro, en todo momento, hechizando el lenguaje, paralizando la reflexión con su ojo amarillo. Aprendamos, en esta hora, de Petrus Borel, el amor por la palabra, la lealtad suicida a los lobos, de Petrus Borel, que vio en el cielo de Argel, con horror, hacia el final de su vida, las befas del lobo a la musa, aprendámoslo; de Petrus Borel, aunque se haya, por fin, oscuro, hundido en el cielo, y ninguna estrella lleve su nombre. --- ## De la mentira del no – E. E. Cummings URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-la-mentira-del-no-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. de la mentira del no surge una verdad del sí (ella misma sólo y quien es ilimitadamente) hace entender a los tontos (cómo me aburro) que no todo el furor del pensar es igual a una violeta --- ## De la nieve – JUAN RODOLFO WILCOCK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-la-nieve-juan-rodolfo-wilcock/ Autor/Categoría: Wilcock, Juan Rodolfo Qué solo estoy detrás de mis ventanas; y mientras juega el viento con la nieve pienso en mi juventud, huyendo, breve, más lejos que las cumbres más lejanas. Y al extinto fulgor de otras mañanas pasan mis glorias, y en el aire leve ya dejo que la nieve se las lleve donde dispersas van las cosas vanas. Tranquilo, como un hombre que ha soñado y se despierta, y al mirar el día ve que la muerte espera al otro lado, estoy de pie, detrás de los cristales, acariciando la melancolía y sus alas plegadas y triunfales. --- ## De los suspiros algo nace… – DYLAN THOMAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-los-suspiros-algo-nace-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan De los suspiros algo nace que no es la pena, porque la he abatido antes de la agonía; el espíritu crece olvida y llora: algo nace, se prueba y sabe bueno, todo no podía ser desilusión: tiene que haber, Dios sea loado, una certeza, si no de bien amar, al menos de no amar, y esto es verdadero luego de la derrota permanente. Después de esa lucha que los más débiles conocen. hay algo más que muerte; olvida los grandes sufrimientos o seca las heridas, él sufrirá por mucho tiempo porque no se arrepiente de abandonar una mujer que espera por su soldado sucio con saliva de palabras que derraman una sangre tan ácida. Si eso bastase, bastaría para calmar el sufrimiento, arrepentirse cuando se ha consumido el gozo que en el sol me hizo feliz, qué feliz fui mientras duró el gozar, si bastara la vaguedad y las mentiras dulces fueran suficiente, las frases huecas podrían soportar todo el sufrimiento y curarme de males. Si eso bastase: hueso, sangre y nervio, la mente retorcida, el lomo claramente formado, que busca a tientas la sustancia bajo el plato del perro, el hombre debería curarse de su mal. Pues todo lo que existe para dar yo lo ofrezco: unas migas, un granero y un cabestro. --- ## De noche, amada, amarra tu corazón al mío… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-noche-amada-amarra-tu-corazon-al-mio-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo De noche, amada, amarra tu corazón al mío y que ellos en el sueño derroten las tinieblas como un doble tambor combatiendo en el bosque contra el espeso muro de las hojas mojadas. Nocturna travesía, brasa negra del sueño interceptando el hilo de las uvas terrestres con la puntualidad de un tren descabellado que sombra y piedras frías sin cesar arrastrara. Por eso, amor, amárrame el movimiento puro, a la tenacidad que en tu pecho golpea con las alas de un cisne sumergido, para que a las preguntas estrelladas del cielo responda nuestro sueño con una sola llave, con una sola puerta cerrada por la sombra. --- ## De otoño – Rubén Darío URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-otono-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén De otoño Rubén Darío Yo sé que hay quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora con aquella locura armoniosa de antaño? Ésos no ven la obra profunda de la hora, la labor del minuto y el prodigio del año. Yo, pobre árbol, produje, al amor de la brisa, cuando empecé a crecer, un vago y dulce son. Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa: ¡Dejad al huracán mover mi corazón! --- ## De profundis – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-profundis-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg De profundis Existe un campo de rastrojos donde cae una lluvia negra. Existe un árbol pardo que se alza solitario. Existe un viento que susurra entre chozas vacías. Qué atardecer tan triste. A la orilla de la aldea la dulce huérfana recoge escasas espigas. Sus ojos redondos y dorados recorren el crepúsculo y su seno anhela al esposo celestial. De regreso al hogar unos pastores hallaron el dulce cuerpo descompuesto en el espino. Una sombra soy lejos de oscuras aldeas. El silencio de Dios bebí en la fuente del bosque. Sobre mi frente golpeó un frío metal. Arañas buscan mi corazón. Hay una luz que se extinguió en mi boca. De noche me encontré en un páramo, colmado de deshechos y de polvo de estrellas. En los avellanos tintinearon ángeles cristalinos. Click para leer más poemas de Georg Trakl --- ## De un libro de piedra… – ARSENI TARKOVSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/de-un-libro-de-piedra-arseni-tarkovski/ Autor/Categoría: Tarkovski, Arseni De un libro de piedra aprendo un eterno lenguaje atemporal, entre dos muelas de molino floto como un grano y por una garganta he penetrado al plano bidimensional, mi columna vertebral se ha molido en el molino de la vida y de la muerte. ¿Qué voy a hacer, oh cayado de Isaac, con tu rectitud? Capa más delgada que un cabello, sin tiempo, sin abajo ni arriba. En el desierto, sobre las piedras, se reúne la multitud y aún en el calor mi piel es enfriada por una túnica real. --- ## Debemos desarrollar una actitud de no-resistencia al mundo… – MICHEL HOUELLEBECQ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/debemos-desarrollar-una-actitud-de-no-resistencia-al-mundo-michel-houellebecq/ Autor/Categoría: Houellebecq, Michel Debemos desarrollar una actitud de no-resistencia al mundo; Lo negativo es negativo, Lo positivo es positivo, Las cosas son. Las cosas aparecen, se transforman, Y luego cesan simplemente de existir; El mundo exterior, en cierto modo, viene dado. El ser perceptivo es parecido a un alga, Una cosa repugnante y muy blanda, Fundamentalmente femenina Y es eso lo que debemos alcanzar Si es que queremos hablar del mundo Simplemente, hablar del mundo. No hemos de parecernos a quien trata de plegar el mundo a sus deseos, A sus creencias Pese a ello nos está permitido tener deseos, E incluso creencias En número limitado. Después de todo, formamos parte del fenómeno, Y, a título de ello, somos eminentemente respetables. Como los lagartos. Como los lagartos, nos calentamos al sol del fenómeno Esperando la noche Pero nosotros no nos batiremos, Nosotros no debemos batirnos, Nosotros estamos en la posición eterna del vencido. --- ## Deber del poeta – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/deber-del-poeta-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo A quien no escucha el mar en este viernes por la mañana, a quien adentro de algo, casa, oficina, fábrica o mujer, o calle o mina o seco calabozo: a éste yo acudo y sin hablar ni ver llego y abro la puerta del encierro y un sin fin se oye vago en la insistencia, un largo trueno roto se encadena al peso del planeta y de la espuma, surgen los ríos roncos del océano, vibra veloz en su rosal la estrella y el mar palpita, muere y continúa. Así por el destino conducido debo sin tregua oír y conservar el lamento marino en mi conciencia, debo sentir el golpe de agua dura y recogerlo en una taza eterna para que donde esté el encarcelado, donde sufra el castigo del otoño yo esté presente con una ola errante, yo circule a través de las ventanas y al oírme levante la mirada diciendo: cómo me acercaré al océano? Y yo transmitiré sin decir nada los ecos estrellados de la ola, un quebranto de espuma y arenales, un susurro de sal que se retira, el grito gris del ave de la costa. Y así, por mí, la libertad y el mar responderán al corazón oscuro. --- ## Decir no – IDEA VILARIÑO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/decir-no-idea-vilarino/ Autor/Categoría: Vilariño, Idea Decir no… Decir no decir no atarme al mástil pero deseando que el viento lo voltee que la sirena suba y con los dientes corte las cuerdas y me arrastre al fondo diciendo no no no pero siguiéndola. Idea Vilariño --- ## Decir, hacer – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/decir-hacer-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Decir, hacer A Roman Jakobson Entre lo que veo y digo, Entre lo que digo y callo, Entre lo que callo y sueño, Entre lo que sueño y olvido La poesía. Se desliza entre el sí y el no: dice lo que callo, calla lo que digo, sueña lo que olvido. No es un decir: es un hacer. Es un hacer que es un decir. La poesía se dice y se oye: es real. Y apenas digo es real, se disipa. ¿Así es más real? Idea palpable, palabra impalpable: la poesía va y viene entre lo que es y lo que no es. Teje reflejos y los desteje. La poesía siembra ojos en las páginas siembra palabras en los ojos. Los ojos hablan las palabras miran, las miradas piensan. Oír los pensamientos, ver lo que decimos tocar el cuerpo de la idea. Los ojos se cierran Las palabras se abren. Octavio Paz --- ## Dedicatoria – CRISTINA PERI ROSSI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dedicatoria-cristina-peri-rossi/ Autor/Categoría: Peri Rossi, Cristina La literatura nos separó: todo lo que supe de ti lo aprendí en los libros y a lo que faltaba, yo le puse palabras. --- ## Dedicatoria a Cornelio – CATULO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dedicatoria-a-cornelio-catulo/ Autor/Categoría: Catulo ¿A quién le dedico mi precioso librillo nuevo recién pulido con la árida piedra pómez? A ti, Cornelio: pues tú solías estimar que eran algo mis bagatelas ya entonces, cuando te atreviste, el único entre los ítalos, a escribir una historia del mundo en tres libros doctos, por Júpiter, y trabajados. Por eso recibe sea lo que sea mi librillo, valga lo que valga. ¡Y que él, oh Virgen protectora, perdure con vida más de un siglo! --- ## Deducción – VLADÍMIR MAYAKOVSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/deduccion-vladimir-mayakovski/ Autor/Categoría: Mayakovski, Vladímir No acabarán el amor, ni la riña, ni la distancia. Pensado, probado, verificado. Levanto solemne el verso de mil dedos-estrofas. Juro, amo, fiel y seguro. --- ## Degustación – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/degustacion-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang El buen musulmán habla del paraíso como si él mismo allí hubiera estado, y cree en el Corán, que considera fuente segura de la verdadera doctrina. Mas, sabio, el Profeta, autor de ese libro, nuestras deficiencias supo presentir y vio que, a pesar de temer maldiciones, nuestra fe las dudas a menudo amargan. Por eso envió por el espacio eterno un arquetipo de juventud que todo lo rejuvenece. Ella flota ante mí y mi cuello atrapa en el más bello lazo. Sostengo en mi pecho, sobre mi regazo, a ese ser celeste, nada más deseo saber, y fielmente creo en el paraíso pues así querría besarla por siempre. --- ## Deja el lápiz lejos… – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/deja-el-lapiz-lejos-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack Deja el lápiz lejos – no más pensamientos, no más guía --- ## Deja pasar el viento sin preguntarle nada… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/deja-pasar-el-viento-sin-preguntarle-nada-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Deja pasar el viento sin preguntarle nada… Deja pasar el viento sin preguntarle nada. Su sentido es tan sólo ser el viento que pasa… Logré que de esta hora el humo del sacrificio subiese hasta el Olimpo. Y he escrito estos versos para que vuelvan los dioses. Click para leer más poemas de Fernando Pessoa --- ## Dejame – HOMERO ARIDJIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dejame-homero-aridjis/ Autor/Categoría: Aridjis, Homero Déjame estoy lleno de ti, no te perderé, llevo conmigo tu esperanza invicta y los diluvios de tu claustro; he visto levantarse de tus pupilas el sentimiento inaugural del hombre, pero todavía no tengo la sangre y la tierra y la palabra no me pertenecen --- ## Déjame entrar a tu íntimo alfabeto… – HOMERO ARIDJIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dejame-entrar-a-tu-intimo-alfabeto-homero-aridjis/ Autor/Categoría: Aridjis, Homero Déjame entrar a tu íntimo alfabeto para saber lo tuyo por su nombre y a través de tus letras hablar de lo que permanece y también de auroras y de nieblas Déjame entrar para aprenderte y girar en tu órbita de voces hablándote de lo que me acontece describiéndote a ti Quiero dar testimonio a los hombres de tus enes y tus zetas desnudarte ante ellos como una niña para que todos se expresen con acento puro. --- ## Del amor navegante – LEOPOLDO MARECHAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/del-amor-navegante-leopoldo-marechal/ Autor/Categoría: Marechal, Leopoldo; Poetas de Argentina Porque no está el Amado en el Amante Ni el Amante reposa en el Amado, Tiende Amor su velamen castigado Y afronta el ceño de la mar tonante. Llora el Amor en su navío errante Y a la tormenta libra su cuidado, Porque son dos: Amante desterrado Y Amado con perfil de navegante. Si fuesen uno, Amor, no existiría Ni llanto ni bajel ni lejanía, Sino la beatitud de la azucena. ¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa! ¡Oh círculo apretado de la rosa! Con el número Dos nace la pena. --- ## Del poeta a su «Estrella» – LOUIS ARAGON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dira-alguien-que-un-hombre-louis-aragon/ Autor/Categoría: Aragon, Louis Dirá alguien que un hombre no debe exponer su amor en la plaza pública. Yo responderé que un hombre no tiene nada mejor, más puro y más digno de ser perpetuado, que su amor… --- ## Del salón en el ángulo oscuro… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/del-salon-en-el-angulo-oscuro-gustavo-adolfo-becquer/ Autor/Categoría: Bécquer, Gustavo Adolfo Del salón en el ángulo oscuro, de su dueña tal vez olvidada, silenciosa y cubierta de polvo, veíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, como el pájaro duerme en las ramas, esperando la mano de nieve que sabe arrancarlas! ¡Ay!, pensé, ¡cuántas veces el genio así duerme en el fondo del alma, y una voz como Lázaro espera que le diga «¡Levántate y anda!» --- ## Desayuno – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desayuno-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Poema «Desayuno» de Jacques Prévert Echó café en la taza. Echó leche en la taza de café. Echó azúcar en el café con leche. Con la cucharilla lo revolvió. Bebió el café con leche. Dejó la taza sin hablarme. Encendió un cigarrillo. Hizo anillos de humo. Volcó la ceniza en el cenicero sin hablarme. Sin mirarme se puso de pie. Se puso el sombrero. Se puso el impermeable porque llovía. se marchó bajo la lluvia. Sin decir palabra. Sin mirarme. Y me cubrí la cara con las manos. Y lloré. Más poemas de JACQUES PRÉVERT --- ## Descripción de las partes de una dama – LUIS DE GÓNGORA Y ARGOTE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/descripcion-de-las-partes-de-una-dama-luis-de-gongora-y-argote/ Autor/Categoría: de Góngora y Argote, Luis De pura honestidad templo sagrado, cuyo bello cimiento y gentil muro de blanco nácar y alabastro duro fue por divina mano fabricado; pequeña puerta de coral[58] preciado, claras lumbreras[59] de mirar seguro, que a la esmeralda fina el verde puro habéis para viriles[61] usurpado; soberbio techo, cuyas cimbrias de oro al claro sol, en cuanto en torno gira, ornan de luz, coronan de belleza; ídolo bello, a quien humilde adoro, oye piadoso al que por ti suspira, tus himnos canta, y tus virtudes reza. --- ## Descripción de un estado físico – Antonin Artaud URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/descripcion-de-un-estado-fisico-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Descripción de un estado físico Antonin Artaud Una sensación de quemadura ácida en los miembros, de músculos retorcidos y como en carne viva, el sentimiento de ser de vidrio y fácil de romper, un miedo, una retracción ante el movimiento y el ruido. Un trastorno inconsciente del andar, de los gestos, de los movimientos. Una voluntad perpetuamente tirante en lo que hace a los gestos más simples, la renuncia al gesto simple, una fatiga sorprendente y central, una especie de fatiga aspirante. Necesidad de recomponer los movimientos, una especie de fatiga mortal, fatiga del espíritu para una aplicación de la tensión muscular más simple, el gesto de asir, de engancharse inconscientemente con algo, que sostener mediante una voluntad aplicada. Una fatiga de comienzo del mundo, la sensación de que hay que llevar el propio cuerpo, un sentimiento de fragilidad increíble, y que se transforma en un sufrimiento demoledor, un estado de dolorosa torpeza, una especie de torpeza localizada en la piel, que no impide hacer ningún movimiento, pero que cambia la sensación interna de un miembro, y da a la simple posición vertical el precio de un esfuerzo victorioso. Localizado posiblemente en la piel, pero sentido como la supresión radical de un miembro, y sin que presente ya al cerebro otra cosa que imágenes de miembros lejanos y fuera de su lugar. Una especie de ruptura interior de la correspondencia entre todos los nervios. Un vértigo movedizo, una especie de encadilamiento oblicuo que acompaña a cada esfuerzo, una coagulación de calor que encierra toda la extensión del cráneo, o se desprende de él a pedazos, placas de calor que se desplazan. Una exacerbación dolorosa del cráneo, una cortante presión de los nervios, la nuca empecinada en sufrir, sienes que se vitrifican o se vuelven de mármol, una cabeza pisoteada por los caballos. Habría que hablar ahora de la descorporización de la realidad, de esa especie de ruptura dedicada, se diría, a multiplicarse a sí misma entre las cosas y el sentimiento que ellas producen en nuestro espíritu, el lugar que ellas deben tomar. Esa ordenación instantánea de las cosas en las células del espíritu, no exactamente en un orden lógico, sino en su orden sentimental, afectivo (que ya no se cumple): las cosas ya no tienen olor, ni sexo. Pero su orden lógico también a veces se rompe debido justamente a su carencia de relente afectivo. Las palabras se pudren en el llamado inconsciente del cerebro, todas las palabras para cualquier operación mental, y sobre todo aquellas que tienen que ver con los resortes más habituales, más activos, del espíritu. --- ## Desde Europa asesina – RODOLFO ENRIQUE FOGWILL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desde-europa-asesina-rodolfo-enrique-fogwill/ Autor/Categoría: Fogwill, Rodolfo Enrique Otro turco: Saer. Turco de campo, nativo de Serodino. Uno de los mayores poetas de la segunda mitad del siglo. Otro de ellos. Pero muy poco atendido como poeta, a causa de su estatura de narrador. Uno de los mejores, me repito. Estoy inhabilitado para ajustar mis cuentas con Saer, narrador. Esto por el abismo que separa su obra juvenil y madura, con sus libros recientes. A diferencia de las novelas por encargo de autores latinoamericanos asfixiados por el éxito, el García Marketing de El general en su laberinto o el Vargas de La guerra del fin del mundo, los productos de Saer, que no pude dejar de recibir como libros para el mercado, profesionales, obviables, son obras que parecen nacidas de un programa perfecto, compuesto para generar obras de Saer que prueben nuevamente su capacidad para enfrentar los desafíos metodológicos de la novela, dándoles la respuesta más elegante y menos haragana que merecen. Pero… ¿Pero qué? Hay que pensarlo. No te dejan. Dar un ejemplo: en esta lengua han de haber cientos de escritores en formación, que no han leído a Saer. Cualquiera de ellos que descubra a Saer por uno de sus últimos libros tendrá la felicidad de leerlo retrospectivamente, descubriendo —en orden, desde El entenado, Nadie nada nunca, El limonero real— cada vez un motivo mejor para admirarlo. Circunstancialmente, si llega a sus manos, podrá leer su poesía como la poesía de un narrador, o como un ejercicio de escritura apreciable, que no le agrega nada. Yo vengo de un viaje inverso. Impulsado por sus relatos, que me presentaron a un autor ineludible, encontré El limonero y Nadie nada nunca, dos novelas que conceden tan poco a la facilidad, que aún hoy parecen destinadas sólo a escritores, críticos del propio bando y a visitas guiadas por la cátedra. Después, a comienzos de los ochenta, apareció un libro permeable a todo público —El entenado— pero hasta los más fieles a sus novelas de culto, obras imprescindibles, reconocimos que ese plus de transparencia no sacrificaba nada de lo que venerábamos en el autor. Y ahí vino el corte. Glosa, La ocasión, otro que leí y no recuerdo, y el último, cuyo título recuerdo y que no leí: apenas lo revisé para confirmar su indiscutible calidad de producto, y mi temor de que, si me librase a leerlo, volvería a sentir la ausencia del Saer necesario. Mejor releerlo que verlo ahí. Y no a causa del efecto de senectud o agotamiento que se encuentra en los relatos de Los conjurados de Borges. Es algo peor: las mismas facultades, tal vez, más energía y las mismas ganas de eludir la facilidad y los tópicos que reclama la industria, y hasta la misma revelación de que por ahí atrás estuvo el trabajo de un autor de verdad. El mismo, igual, pero llamado a silencio. Como si hubiese cobrado una cometa, sin ceder el derecho a decir lo mismo, pero privando a sus diálogos, a la mirada de sus personajes, al lenguaje de sus héroes que vuelven a aparecer en sus libros, y que a diferencia de Saer, parecen agotados, reventados. Quién sabe cómo es la carga de imágenes que él se lleva a Europa al regresar de sus vacaciones en el país. Quizás porque no quiere dar testimonio de algo que vio, y teme decir. Debo estar equivocándome. ¿Se creerá que un resignado convencido de que nunca conseguirá una obra que merezca la devoción que entregó a El limonero y Nadie, se manifieste exento de cualquier envidia a Saer? No es lo que quería decir. Alguien se ocupará de dar cuenta de recientes intervenciones públicas de Saer que prueban que el creador de Tomatis, Pichón Garay y su mellizo, Washington Noriega, Higinio López, Layo, El Ladeo, (ven que a estos sí, los puedo enumerar de memoria), fracasó en crear su personaje público y que van demasiadas veces que abre una polémica con Borges y con el sentido común borgeano que a nadie interesa y de cuya autenticidad todos descreen. Y sin embargo el mismo que en sus libros desarmó a Tomatis de ingenio, cinismo, autenticidad, convirtiéndolo casi en un pelele, tropieza contra el mundo e inaugura un personaje público que nos devuelve a Saer y a nuestras mejores expectativas hacia su producción venidera. El mundo le cayó en su casa, bajo la forma de pregunta de una periodista de La Voz del Interior. Al cabo de una larga charla sobre Borges y sobre sus proyectos novelísticos, aparece la pregunta por los Balcanes, y calla el personaje de prensa y reaparece el autor de En la zona: «Me parece inadmisible para un intelectual aceptar la propaganda de la OTAN o de los gobiernos occidentales haciéndonos creer que esa propaganda tiene mayor justificación que la de Milosevic. Yo no tengo por qué elegir entre Milosevic y los albaneses, tampoco tengo que elegir entre la depuración de Milosevic y los bombardeos de la OTAN. Estoy en contra de la guerra. Se llegó a esta situación por la falta de credibilidad de las Naciones Unidas, que no pudieron integrar un ejército de todos los países, incluidos serbios y albaneses, con el objetivo, no de favorecer a unos o a otros, sino de impedir que sufra la población civil». Parece light. Parece la respuesta que habría dado en la Argentina cualquier humanista argentino para salir del paso. Pero no estamos en París y no es chiste. Un sistema político cultural que tolera filósofos marxistas convertidos a la fe islámica y al fundamentalismo antisionista. Pero que no tolera cambios de rol en la comedia del arte de la escena ideológica. Volvió a aparecer el santafesino auténtico que ni la eclosión desarrollista, ni el facilismo althusseriano, ni la promesa montonera pudieron sobornar pese a tantas nociones y emociones compartidas. Y el aguafiestas de Tomatis estaba respondiendo ahí. Como su personaje alguna vez, en alguna página, nombró la teta frente a la poetisa amputada; Saer puso en la mesa al ausente de todas las discusiones ideológicas: la OTAN que bombardea, la población civil que sufre. La mayor denuncia a la Europa asesina, que por ahora, sólo desde aquí podemos juzgar. “Desde Europa asesina”, pertenece al libro “Estados alterados”, de Rodolfo Enrique Fogwill. Consultar la fuente original para mayor precisión en el texto. --- ## Desde hace mucho mi corazón ha estado con el tuyo… – E. E. Cummings URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desde-hace-mucho-mi-corazon-ha-estado-con-el-tuyo/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. Desde hace mucho mi corazón ha estado con el tuyo… desde hace mucho mi corazón ha estado con el tuyo cercado en el enredo de tus brazos hasta una oscuridad donde nuevas lucen nacen y crecen, hace tiempo tu ánimo ha entrado en mi beso como un extranjero en las calles y colores de una ciudad- que tal vez he olvidado cómo, siempre (con qué apresurada crudeza de sangre y carne) Amor acuña Su más gradual gesto, y aguza vida a eternidad -después nuestras mitades separadas llegarán a ser museos repletos de memorias bien colmadas E. E. Cummings --- ## Desfigurada apenas – PAUL ÉLUARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desfigurada-apenas-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Adiós tristeza. Buenos días tristeza. Estás inscrita en las líneas del techo. Estás inscrita en los ojos que amo. Tú no eres exactamente la miseria, pues los más pobres labios te denuncian por una sonrisa. Buenos días tristeza. Amor de los cuerpos amables, potencia del amor , cuya amabilidad surge como un monstruo incorpóreo. Cabeza sin punta, tristeza bello rostro. --- ## Desiderata – MAX EHRMANN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desiderata-max-ehrmann/ Autor/Categoría: Ehrmann, Max Desiderata Camina plácido entre el ruido y la prisa, y piensa en la paz que se puede encontrar en el silencio. En cuanto te sea posible y sin rendirte, mantén buenas relaciones con todas las personas. Enuncia tu verdad de una manera serena y clara, y escucha a los demás, incluso al torpe e ignorante, también ellos tienen su propia historia. Evita a las personas ruidosas y agresivas, ya que son un fastidio para el espíritu. Si te comparas con los demás, te volverás vano y amargado pues siempre habrá personas más grandes y más pequeñas que tú. Disfruta de tus éxitos, lo mismo que de tus planes. Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea, ella es un verdadero tesoro en el fortuito cambiar de los tiempos. Sé cauto en tus negocios, pues el mundo está lleno de engaños. Mas no dejes que esto te vuelva ciego para la virtud que existe, hay muchas personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales, la vida está llena de heroísmo. Sé sincero contigo mismo, en especial no finjas el afecto, y no seas cínico en el amor, pues en medio de todas las arideces y desengaños, es perenne como la hierba. Acata dócilmente el consejo de los años, abandonando con donaire las cosas de la juventud. Cultiva la firmeza del espíritu para que te proteja de las adversidades repentinas, muchos temores nacen de la fatiga y la soledad. Sobre una sana disciplina, sé benigno contigo mismo. Tú eres una criatura del universo, no menos que los árboles y las estrellas, tienes derecho a existir, y sea que te resulte claro o no, indudablemente el universo marcha como debiera. Por eso debes estar en paz con Dios, cualquiera que sea tu idea de Él, y sean cualesquiera tus trabajos y aspiraciones, conserva la paz con tu alma en la bulliciosa confusión de la vida. Aún con todas sus farsas, penalidades y sueños fallidos, el mundo es todavía hermoso. Sé cauto. Esfuérzate por ser feliz. --- ## Desnuda… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desnuda-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Desnuda eres tan simple como una de tus manos: lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente. Tienes líneas de luna, caminos de manzana. Desnuda eres delgada como el trigo desnudo. Desnuda eres azul como la noche en Cuba: tienes enredaderas y estrellas en el pelo. Desnuda eres redonda y amarilla como el verano en una iglesia de oro. Desnuda eres pequeña como una de tus uñas: curva, sutil, rosada hasta que nace el día y te metes en el subterráneo del mundo como en un largo túnel de trajes y trabajos: tu claridad se apaga, se viste, se deshoja y otra vez vuelve a ser una mano desnuda. --- ## Desnudez total – IDEA VILARIÑO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/desnudez-total-idea-vilarino/ Autor/Categoría: Vilariño, Idea Ya en desnudez total extraña ausencia de procesos y fórmulas y métodos flor a flor, ser a ser, aún con ciencia y un caer en silencio y sin objeto. La angustia ha devenido apenas un sabor, el dolor ya no cabe, la tristeza no alcanza. Una forma durando sin sentido, un color, un estar por estar y una espera insensata. Ya en desnudez total sabiduría definitiva, única y helada. Luz a luz ser a ser, casi en amiba, forma, sed, duración, luz rechazada. --- ## Despedida – ENRIQUE MOLINA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/despedida-enrique-molina/ Autor/Categoría: Molina, Enrique; Poetas de Argentina ¡Adiós pájaro definitivo! Continuarás tu vuelo en mi alma sin entenderme, pero conmigo. Es tan bello este día invernal, hay tanta distancia en tus alas: lo que vuela contigo es el cielo. ¿Qué podría decir de mí? ¿Qué podría decir en sueños? Casa pintada de rojo, con un gato, la ropa tendida en la azotea: ¿quién abrirá la puerta si desapareció con sus flores, lámparas y muebles, los amigos que la frecuentaban, conversaciones, una historia melancólica y un poco imprecisa. ¿Cuándo terminó? ¿Quién sabe nunca lo que ha amado? Hay como un resplandor en torno. ¡Adiós pájaro más profundo que el cielo! --- ## Despertares – ROBERT DESNOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/despertares-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert Es extraño despertarse a veces en plena noche. En pleno sueño alguien toca la puerta y en la extraordinaria ciudad de medianoche de medio-sueño de medio-recuerdo las puertas de los zaguanes retumban con estrépito de calle en calle Quién es ese visitante nocturno de rostro desconocido, qué viene a buscar, qué espía. Es un mendigo que pide pan y albergue es un ladrón, es un pájaro, es un reflejo de nosotros mismos en el hielo. Quién vuelve de un abismo de transparencia e intenta volver a entrar en nosotros. Él se da cuenta que hemos cambiado que la llave ya no puede abrir la cerradura de la puerta misteriosa de los cuerpos. Aunque sólo hayan pasado segundos desde que nos dejó en el momento inquietante en que se apaga la luz ¿Qué sucede entonces? ¿Dónde deambula? ¿Sufre? ¿Es ése el origen de los fantasmas? ¿El origen de los sueños? ¿El nacimiento de los recuerdos? No toques nunca a mi puerta visitante. No hay sitio en mi casa ni en mi corazón. Para las antiguas imágenes de mí mismo tal vez me reconozcas. Yo no sabría ya reconocerte. --- ## Destiempo – Enrique Lihn URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/destiempo-enrique-lihn/ Autor/Categoría: Lihn, Enrique Destiempo Nuestro entusiasmo alentaba a estos días que corren entre la multitud de la igualdad de los días. Nuestra debilidad cifraba en ellos nuestra última esperanza. Pensábamos y el tiempo que no tendría precio se nos iba pasando pobremente y estos son, pues, los años venideros. Todo lo íbamos a resolver ahora. Teníamos la vida por delante. Lo mejor era no precipitarse. Enrique Lihn --- ## Destino de poeta – Octavio Paz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/destino-de-poeta-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Destino de poeta Octavio Paz ¿Palabras? Sí, de aire, y en el aire perdidas. Déjame que me pierda entre palabras, déjame ser el aire en unos labios, un soplo vagabundo sin contornos que el aire desvanece. También la luz en sí misma se pierde. --- ## Detener la palabra… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/detener-la-palabra-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Detener la palabra un segundo antes del labio, un segundo antes de la voracidad compartida, un segundo antes del corazón del otro, para que haya por lo menos un pájaro que puede prescindir de todo nido. El destino es de aire. Las brújulas señalan uno solo de sus hilos, pero la ausencia necesita otros para que las cosas sean su destino de aire. La palabra es el único pájaro que puede ser igual a su ausencia. --- ## Día – GABRIELA MISTRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dia-gabriela-mistral/ Autor/Categoría: Mistral, Gabriela Día, día del encontrarnos, tiempo llamado Epifanía. Día tan fuerte que llegó color tuétano y ardentía sin frenesí sobre los pulsos que eran tumulto y agonía, tan tranquilo como las leches de las vacadas con esquilas. Día nuestro, por qué camino, bulto sin pies, se allegaría, que no supimos, que no velamos, que cosa alguna lo decía, que no silbamos a los cerros y él sin pisada se venía. Parecían todos iguales, y de pronto maduró un Día. Era lo mismo que los otros, como son cañas y son olivas, y a ninguno de sus hermanos, como José, se parecía. Le sonriamos entre los otros. Tenga talla sobre los días, como es el buey de grande alzada y es el carro de las gavillas. Lo bendigan las estaciones, Nortes y Sures lo bendigan, y su padre, el año, lo escoja y lo haga mástil de la vida. No es un río ni es un país, ni es un metal: se llama un Día. Entre los días de las grúas, de las jarcias y de las trillas, entre aparejos y faenas, nadie lo nombra ni lo mira. Lo bailemos y lo digamos por galardón de Quien lo haría, por gratitud de suelo y aire, por su regato de agua viva, antes que caiga como pavesa y como cal que molerían y se vuelquen hacia lo Eterno sus especies de maravilla. ¡Lo cosamos en nuestra carne, en el pecho y en las rodillas, y nuestras manos lo repasen, y nuestros ojos lo distingan, y nos relumbre por la noche y nos conforte por el día, como el cáñamo de las velas y las puntadas de las heridas! --- ## Día de otoño – Rainer María Rilke URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dia-de-otono-rainer-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Día de otoño Señor: es hora. Largo fue el verano. Pon tu sombra en los relojes solares, y suelta los vientos por las llanuras. Haz que sazonen los últimos frutos; concédeles dos días más del sur, úrgeles a su madurez y mete en el vino espeso el postrer dulzor. No hará casa el que ahora no la tiene, el que ahora está solo lo estará siempre, velará, leerá, escribirá largas cartas, y deambulará por las avenidas, inquieto como el rodar de las hojas. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Diálogo – AL-WALID IBN YAZID URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dialogo-al-walid-ibn-yazid/ Autor/Categoría: Walid ibn Yazid Poema dedicado a su prima y esposa, Salmá, que murió siendo aún joven. Un día me dijeron que Salmá había salido a rezar. Un gracioso pájaro miraba desde la rama y le pregunté: «¿Quién conoce a Salmá?». «Yo», y se echó a volar. «Acércate a mí». «Aquí estoy», y bajó. «¿Has visto a Salmá?» «Sí», y huyó. Me hirió en lo más íntimo del corazón y voló. --- ## Diario inconcluso – ROQUE DALTON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/diario-inconcluso-roque-dalton/ Autor/Categoría: Dalton, Roque Mi nueva habitación es agradable: grande, soleada y con una terraza que termina sin avisar en la copa de un gran árbol. Lo más terrible en ella (digo, en mi habitación agradable) es un armario enorme, de color blanco-sucio que casi llega al techo y que muestra un espejo gigantesco en cada una de las tres puertas gordas. Tiene altorrelieve de madera, en ese estilo grasoso y polvoriento de fines del siglo pasado, que hoy solamente se podría encontrar en los muebles de los prostíbulos de España. Parece, también, un animal antediluviano sorprendido desnudo en la belle époque. Sin embargo, para qué ser fatuo, para qué disimu lar. En esta habitación he llorado ya dos veces y he tenido en silencio a esa muchacha leve por quien no debéis preguntar. --- ## Días de 1903 – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dias-de-1903-constantino-cavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Nunca las hallaré de nuevo —aquellas cosas perdidas tan temprano… los ojos poéticos, el pálido rostro… en la penumbra del camino. Nunca las hallaré de nuevo, eso que tan fortuitamente adquirí, y que tan fácilmente abandoné; y que más tarde tanto ansiaba, en agonía: los ojos poéticos, el pálido rostro. Nunca hallaré de nuevo aquellos labios. 1917 --- ## Dicen unos que una tropa de jinetes… – SAFO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dicen-unos-que-una-tropa-de-jinetes-safo/ Autor/Categoría: Safo Dicen unos que una tropa de jinetes; otros, que una de soldados; y otros aún, que una flota de naves es lo más bello que hay sobre la tierra negra. Yo digo que es lo que se ama. Es muy fácil hacer entender esto a todo el mundo, pues Helena, que de mucho superaba en belleza a las mortales, dejó a su marido tan noble y se fue en barco a Troya, y no pensó ni en su hija ni en sus padres para nada, mas la descarrió Afrodita y la doblegó con facilidad… … me recuerda a Anactoria, que no está aquí, y ahora querría ver sus andares hermosos y el resplandor precioso de su rostro más que los carros de los lidios y soldados luchando a pie. Click para leer más poemas de Safo --- ## Dicotomía incruenta – Oliverio Girondo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dicotomia-incruenta-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Dicotomía incruenta Siempre llega mi mano más tarde que otra mano que se mezcla a la mía y forman una mano. Cuando voy a sentarme advierto que mi cuerpo se sienta en otro cuerpo que acaba de sentarse adonde yo me siento. Y en el preciso instante de entrar en una casa, descubro que ya estaba antes de haber llegado. Por eso es muy posible que no asista a mi entierro, y que mientras me rieguen de lugares comunes, ya me encuentre en la tumba, vestido de esqueleto, bostezando los tópicos y los llantos fingidos. Oliverio Girondo --- ## Diez definiciones de poesía – Carl Sandburg URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/diez-definiciones-de-poesia-carl-sandburg/ Autor/Categoría: Sandburg, Carl 1. Poesía es una proyección en el silencio de cadencias ordenadas a romper ese silencio con definidas intenciones de ecos, sílabas, longitudes de onda. 2. Poesía es el diario de un animal marino, viviendo en tierra, deseoso de volar en el aire. 3. Poesía es una serie de explicaciones de la vida, perdiéndose en horizontes demasiado rápidos para explicaciones. 4. Poesía es una búsqueda de sílabas para arrojarlas a las barreras de lo desconocido y lo inconocible. 5. Poesía es el teorema de un pañuelo de seda amarillo anudado con acertijos, encerrado en un globo de colores atado a la cola de una cometa volando en un viento blanco contra un cielo azul en primavera. 6. Poesía es el silencio y la conversación entre la raíz de una flor que se debate bajo la tierra y el soleado capullo abierto de esa flor. 7. Poesía es el aparejo de la paradoja de la tierra acunando la vida y luego sepultándola. 8. Poesía es una inscripción fantasma que dice cómo son hechos los arcoíris y por qué se van. 9. Poesía es una síntesis de jacintos y bizcochos. 10. Poesía es el abrir y cerrar de una puerta, que deja conjeturando a los que miran sobre lo que se ve por un instante. --- ## Dime vencedor rapaz… – Sor Juana Inés de la Cruz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dime-vencedor-rapaz-sor-juana-ines-de-la-cruz/ Autor/Categoría: Juana Inés de la Cruz Dime vencedor rapaz, vencido de mi constancia, ¿qué ha sacado tu arrogancia de alterar mi firme paz? Que aunque de vencer capaz es la punta de tu arpón, ¿qué importa el tiro violento, si a pesar del vencimiento queda viva la razón? Tienes grande señorío; pero tu jurisdicción domina la inclinación, mas no pasa el albedrío. Y así librarme confío de tu loco atrevimiento, pues aunque rendida siento y presa la libertad, se rinde la voluntad pero no el consentimiento. En dos partes dividida tengo el alma en confusión: una, esclava a la pasión, y otra, a la razón medida. Guerra civil, encendida, aflige el pecho importuna: quiere vencer cada una, y entre fortunas tan varias, morirán ambas contrarias pero vencerá ninguna. Cuando fuera, amor, te vía, no merecí de ti palma; y hoy, que estás dentro del alma, es resistir valentía. Córrase, pues, tu porfía, de los triunfos que te gano: pues cuando ocupas, tirano, el alma, sin resistillo, tienes vencido el castillo e invencible el castellano. Invicta razón alienta armas contra tu vil saña, y el pecho es corta campaña a batalla tan sangrienta. Y así, amor, en vano intenta tu esfuerzo loco ofenderme: pues podré decir, al verme expirar sin entregarme, que conseguiste matarme mas no pudiste vencerme. --- ## Disimulando – ROQUE DALTON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/disimulando-roque-dalton/ Autor/Categoría: Dalton, Roque Los sepultureros de El Salvador siempre ejercen sus funciones en algún estado de ebriedad. En realidad no hay que extrañarse mucho de ello (El Salvador es un país muy serio) porque todos los hombres del mundo, cualquiera que sea su oficio, ejercen sus funciones en algún estado de ebriedad. Yo me he querido referir especialmente a los sepultureros de El Salvador porque lo peor que pudo haberme pasado en la infancia severa y doctoral, me pasó con dos de ellos. Resulta que cuando hubo de enterrarse a mi abuela, los sepultureros que nos acompañaron hasta junto la gran abertura negra para crearnos la convicción de nuestro deber, abrieron el ataúd —poco solemne, en verdad— y empujándonos soezmente hasta hacernos caer en el fondo de la fosa a los demás deudos —doce personas en total, si no yerro— y a mí —que qué tenía que ver si solamente lograba conciencia sobre mi abuela cuando los demás chicos me decían «tu abuela» o «cabrón»— se fueron con el cadáver cantando y prometiéndose festejos nada recordables mientras la lluvia comenzaba a llenarnos la nueva habitación de donde sólo mi madre —no la notable, sino la sorda— saldría viva además, por supuesto, de mí. Pero salí hace solamente media hora. No, no recuerdo el nombre de mi abuela. --- ## Disonancias del arco iris – BLAISE CENDRARS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/disonancias-del-arco-iris-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Disonancias del arco iris en la telegrafía inalámbrica de la Torre Mediodía Medianoche En todos los rincones del universo se murmura: «Merde» Rayos Cromo amarillo Nos hemos contactado Los transatlánticos se acercan desde todas las direcciones Desaparecen Todos están en movimiento Y los relojes marchan Paris-Midi informa que un profesor alemán fue devorado por los caníbales en el Congo Bien hecho L´Intransigeant publicó esta noche poemas para tarjetas postales Es idiota que los astrólogos roben las estrellas Cuando ya no se pueden ver Le pregunto al cielo El servicio meteorológico indica que el tiempo empeorará. --- ## Distante – Giuseppe Ungaretti URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/distante-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Distante Distante en una tierra distante como a un hombre ciego ellos me han abandonado Giuseppe Ungaretti --- ## Divina Psiquis, dulce mariposa invisible… – Rubén Darío URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/divina-psiquis-dulce-mariposa-invisible-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Divina Psiquis, dulce mariposa invisible… Rubén Darío ¡Divina Psiquis, dulce mariposa invisible que desde los abismos has venido a ser todo lo que en mi ser nervioso y en mi cuerpo sensible forma la chispa sacra de la estatua de lodo! Te asomas por mis ojos a la luz de la tierra y prisionera vives en mí de extraño deseo; te reducen a esclava mis sentidos en guerra y apenas vagas libre por el jardín del sueño. Sabia de la Lujuria que sabe antiguas ciencias, te sacudes a veces entre imposibles muros, y más allá de todas la vulgares conciencias exploras los recodos más terribles y obscuros. Y encuentras sombra y duelo. Que sombra y duelo encuentres bajo la viña en donde nace el vino del Diablo. Te posas en los senos, te posas en los vientres que hicieron a Juan loco e hicieron cuerdo a Pablo. A Juan virgen y a Pablo militar y violento, a Juan que nunca supo del supremo contacto; a Pablo el tempestuoso que halló a Cristo en el viento, y a Juan ante quien Hugo se queda estupefacto. Entre la catedral y las ruinas paganas vuelas, ¡oh Psiquis, oh alma mía! -como decía aquel celeste Edgardo, que entró en el paraíso entre un son de campanas y un perfume de nardo-, entre la catedral y las paganas ruinas repartes tus dos alas de cristal, tus dos alas divinas. Y de la flor que el ruiseñor canta en su griego antiguo, de la rosa, vuelas, ¡oh, Mariposa!, a posarte en un clavo de nuestro Señor. --- ## Dolor – Alfonsina Storni URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dolor-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Dolor Quisiera esta tarde divina de octubre pasear por la orilla lejana del mar; que la arena de oro, y las aguas verdes, y los cielos puros me vieran pasar. Ser alta, soberbia, perfecta, quisiera, como una romana, para concordar con las grandes olas, y las rocas muertas y las anchas playas que ciñen el mar. Con el paso lento, y los ojos fríos y la boca muda, dejarme llevar; ver cómo se rompen las olas azules contra los granitos y no parpadear; ver cómo las aves rapaces se comen los peces pequeños y no despertar; pensar que pudieran las frágiles barcas hundirse en las aguas y no suspirar; ver que se adelanta, la garganta al aire, el hombre más bello, no desear amar… Perder la mirada, distraídamente, perderla y que nunca la vuelva a encontrar: y, figura erguida, entre cielo y playa, sentirme el olvido perenne del mar. Alfonsina Storni --- ## Don del poema – Stéphane Mallarmé URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/don-del-poema-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Aquí te traigo el niño de una noche idumea. Negra y sangrienta el ala, quemada por la tea Que en un vaso de aromas y de oros ardía, Por los vidrios helados, hay, tristes todavía, Sobre el candil angélico la aurora se arrojó, ¡Palmas! y cuando ella su reliquia mostró A ese padre que intenta sonreír con enfado, La soledad azul y estéril ha temblado. Oh la canción de cuna, con tu hija y la inocencia De los pies fríos, toma una horrible presencia Y tu voz que recuerda a viola y clavecín, ¿Apretarás el seno con el dedo marchito Por donde la blancura va en sibilino rito Hacia labios sedientos en el azur sin fin? --- ## Donde el ensoñado y el soñado… – HOMERO ARIDJIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/donde-el-ensonado-y-el-sonado-homero-aridjis/ Autor/Categoría: Aridjis, Homero Donde el ensoñado y el soñado van por un solo camino se levanta un cuerpo Por ese adentro de mujeres que hablan de pasadas contiendas en las que no estuvimos otro cuerpo se abre y todo aquello que los cuerpos forman es en la sombra un brillo solitario --- ## Dormir – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dormir-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado ¡Yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir!… ¿Sabes?: el sueño es un estado de divinidad. El que duerme es un dios… Yo lo que tengo, amigo, es gran deseo de dormir. El sueño es en la vida el solo mundo nuestro, pues la vigilia nos sumerge en la ilusión común, en el océano de la llamada «Realidad». Despiertos vemos todos lo mismo: vemos la tierra, el agua, el aire, el fuego, las criaturas efímeras… Dormidos cada uno está en su mundo, en su exclusivo mundo: hermético, cerrado a ajenos ojos, a ajenas almas; cada mente hila su propio ensueño (o su verdad: ¡quién sabe!) Ni el ser más adorado puede entrar con nosotros por la puerta de nuestro sueño. Ni la esposa misma que comparte tu lecho y te oye dialogar con los fantasmas que surcan por tu espíritu mientras duermes, podría, aun cuando lo ansiara, traspasar los umbrales de ese mundo, de tu mundo mirífico de sombras. ¡Oh, bienaventurados los que duermen! Para ellos se extingue cada noche, con todo su dolor el universo que diariamente crea nuestro espíritu. Al apagar su luz se apaga el cosmos. El castigo mayor es la vigilia: el insomnio es destierro del mejor paraíso… Nadie, ni el más feliz, restar querría horas al sueño para ser dichoso. Ni la mujer amada vale lo que un dormir manso y sereno en los brazos de Aquel que nos sugiere santas inspiraciones. .. «El día es de los hombres; mas la noche, de los dioses», decían los antiguos. No turbes, pues, mi paz con tus discursos, amigo: mucho sabes; pero mi sueño sabe más… ¡Aléjate! No quiero gloria ni heredad ninguna: yo lo que tengo, amigo, es un profundo deseo de dormir… --- ## Dorypha – BLAISE CENDRARS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dorypha-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Dorypha Los días de fiesta cuando indios y vaqueros se embriagan con whisky y con pulque Dorypha baila Al ritmo de una guitarra mexicana Tocando habaneras tan cadenciosas Que desde lugares distantes llegan Para admirarla Ninguna mujer sabe, tan bien como Ella lo hace, lucir el mantón de Manila Adornar sus rubios cabellos Con un listón Con un peine Con una flor --- ## Dos maniquíes – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dos-maniquies-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poemas en prosa; Poetas de Argentina Dos maniquíes Mi madre y mi padre: dos maniquíes, uno de espuma volando en la playa, el otro de nieve cayendo sobre un libro de cuentos (de ambos de carbón la sombra). Los dos bajo la lluvia, la que me lavó de ellos, pero alto, donde la lluvia es todavía lago, alto, donde los niños no hacen pie. Click para leer más poemas de Hugo Mujica --- ## Dos poemas del poeta de Azerbaiyán, Vagif Bayatli Odar URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dos-poemas-del-poeta-de-azerbaiyan-vagif-bayatli-odar/ Autor/Categoría: Bayatli Odar, Vagif; Poesía de Azerbaiyán Vagif Bayatli Odar (1948) • Poeta, traductor. • Trabajó como jefe del departamento de la revista “Ulduz”, editor en jefe de la revista “Khazar”. • Es autor de los libros “Bajo una estrella solitaria”, “Todas las historias de amor serán olvidadas”, “No es suficiente amar hasta la muerte”, “El muerto más gracioso”, “Con un amor entero” y “Los poemas de Bayatly”. • Ganador de los premios “Mirza Jalil” y “Vladimir Mayakovski”. • Recibió el título honorífico de Artista Emérito. No quedará sufrimiento en este mundo No quedará sufrimiento en este mundo, El remedio a todos los sufrimientos Crecerá con los niños. Crecerá, crecerá… Vamos a liberarnos Del ruido de este mundo, Los niños tomarán los ataúdes De los viejos, en sus hombros. En primavera, al final del otoño, No alcanzarán las palabras en este mundo- Hablarán nuestros ojos. Los espejos de este mundo No nos verán envejecidos una vez más, ¿Cuántos años tenemos? La oscuridad de la noche No partirá sin decir palabras. Hace mucho tiempo, muchísimo tiempo tuviste un amigo al que olvidaste Un árbol que olvidaste a lo lejos. En el tranvía de noche En el tranvía de noche se iba un padre triste y en sus brazos su hijo, en un momento doloroso y con sueño El bebé, poniendo su cara en el vidrio frío contemplaba a su padre congelándose Después de ver el rostro soñoliento de su papá este niño amado, este niño no llorará nunca, en ningún lugar. Otra vez apareció en la cara del niño aquel ángel que protegía los sueños de su padre que le ayudaba en los momentos malos y buenos. Otra vez apareció en la cara del niño aquel ángel de lealtad, ángel del amor, de los gatos-perros, casas y hogares. Los niños de tristeza se quedan despiertos al ver a sus padres durmiendo sin cama, sin sofá, con las estrellas a la cabeza. Solo y solo, al lado de una roca, en el fondo de la piedra se despertará una flor a medianoche, mirará al cielo y verá las rocas y montañas del cielo que ya están durmiendo. Esa florecita no cerrará sus ojos hasta la madrugada, como si protegiera los sueños de las rocas y montañas… Publicado en Cooperación con el Centro Estatal de Traducción de Azerbaiyán y Antología Poética del escritor Martín Riva. --- ## Dualismo – PAUL GÉRALDY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dualismo-paul-geraldy/ Autor/Categoría: Géraldy, Paul Dualismo Explícame por qué dices «Mis rosas», y «mi piano», y por qué frecuentemente «Tus libros» y «tu perro», indiferente; y di, por qué con aire placentero me dices: «Unas cosas voy ahora a comprar con mi dinero». Lo mío es siempre tuyo, eso es sabido. ¿Por qué dices palabras que entre los dos han sido y serán siempre odiosas? «Mío y tuyo»… ¡Qué extrañas tonterías! Si me amaras, «los libros» tú dirías, y «el perro», y «nuestras rosas». Paul Géraldy --- ## Dudas – TRISTAN TZARA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dudas-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan -He sacado el antiguo sueño de la caja como sacas tú el sombrero cuando te pones el traje de muchos botones cuando agarras el conejo por las orejas cuando regresas de cacería como eliges la flor de la maleza y al amigo de entre los cortesanos. Mira lo que me pasó cuando llegó la noche lentamente como una cucaracha buena para muchos como remedio, cuando enciendo en el alma el fuego de los versos me acosté. El sueño es el jardín preparado para las dudas no sabes lo que es verdad, lo que no lo es te parece que es un ladrón y lo fusilas y después te comunican que ha sido un soldado así ocurrió conmigo exactamente por esto te llamé para decirme -sin error lo que es verdad- lo que no lo es 1914-1915 --- ## Dulce fantasma, ¿por qué me visitas… – CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dulce-fantasma-por-que-me-visitas-carlos-drummond-de-andrade/ Autor/Categoría: Drummond de Andrade, Carlos Dulce fantasma, ¿por qué me visitas como en otros tiempos nuestros cuerpos se visitaban? Me roza la piel tu transparencia, me invita a rehacernos caricias imposibles: nadie recibió nunca un beso de un rostro consumido. Pero insistes, dulzura. Oigo tu voz, la misma voz, el mismo timbre, las mismas leves sílabas, y aquel largo jadeo en que te desvanecías de placer, y nuestro final descanso de gamuza. Entonces, convicto, oigo tu nombre, única parte tuya indisoluble música pura en continua existencia. ¿A qué me abro?, a ese aire imposible en que te has convertido y beso, beso esa nada intensamente. --- ## Duro es el camino de la vida – HO CHI MINH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/duro-es-el-camino-de-la-vida-ho-chi-minh/ Autor/Categoría: Ho Chi Minh Duro es el camino de la vida I Después de haber escalado a pie montañas y altos picos, ¿Cómo iba a suponer que en la llanura encontraría peligros mayores? En las montañas encontré al tigre, y nada me pasó. En las llanuras me topé con los hombres, y fui arrojado en prisión. II Yo era un representante de Vietnam Que iba a China a reunirse con un importante líder. De repente, sobre el tranquilo camino, se desató la tormenta, Y fui encarcelado como invitado de honor. III Soy un hombre recto, sin mancha en mi conciencia, Sin embargo fui acusado de ser un espía de China. Nunca ha sido fácil el camino de la vida Pero en el presente se eriza en dificultades. HO CHI MINH --- ## Dutschke – PIER PAOLO PASOLINI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dutschke-pier-paolo-pasolini/ Autor/Categoría: Pasolini, Pier Paolo Durante todo el período en que no habías nacido, yo he razonado. No sé en el vientre de qué madre estabas. No fecundé yo a esa mujer, eso es cierto. Sin embargo, si considero el largo período de tiempo que pasó por mí después del nacimiento y por ti antes, no hay dudas: te soy padre. ¿Por qué entonces te miro con ojos de hijo? Nuestra experiencia tiene las mismas palabras, nuestra razón tiene el mismo léxico. Pero tú, más allá de lo que es tuyo, tienes también lo que es mío; y esto es lo que te vuelve más adulto. De mis años prenatales no he podido atesorar nada, yo. Se han borrado de mi experiencia, inútil tragedia. No he usado una sola palabra usada por mis padres (salvo para augurarles el Infierno). Su criminalidad y su odio por la razón son puros y simples pesos en mi vida. También yo, naturalmente, he recorrido un largo camino en el vientre de mi madre y he llegado, como un bárbaro indescifrable, provisto de toda exquisitez —de una extraña e inadmisible madurez—, a esta tierra. No fui recibido con amor. No me miraron con ojos filiales. Nadie se asombró por mi amarga sabiduría. Tuve sobre mí ojos de padres… Pero basta con esta historia. Están muertos, acompañados por mi maldición, por mi indiferencia o por mi piedad. Ahora yo, en cambio, toda mi experiencia te la he dado. Y por lo tanto tienes la tuya más la mía: y esto te da una autoridad … paterna. Pendo de tus labios, que dicen novedades, incubadas en aquel largo período prenatal en el que yo operaba (ingenuamente, de muchacho) ¿Cuál es la novedad? Ni siquiera tú, finalmente, sabrás decirla. Otras historias prenatales se están ya desarrollando en los umbrales del mundo, de nuevo viejo. ¿La fundación de un Partido Comunista en Alemania? ¡Cuántos obstáculos, cuántas oposiciones, cuántas contrariedades, cuántas imposibilidades históricas debidas a ajustes ya definitivos! En Frankfurt se espera. En Heidelberg se estudia en medio del aburrimiento. La burguesía de cuyas entrañas misteriosamente has nacido, lo vi con mis ojos, tiene rostros blancos como lápidas: ¡no te dejes engañar por su buena voluntad, por su atormentada sensibilidad, por su cómica timidez! Están todos aterrorizados, padre mío, jefe. Y tus jóvenes coetáneos van por el camino principal, no por los senderos. Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## Dylan Thomas in América – JUAN JOSÉ SAER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/dylan-thomas-in-america-juan-jose-saer/ Autor/Categoría: Saer, Juan José En los aviones y en los trenes, uno se siente sólido y eterno. Pero una muerte dócil me esperaba en el silencio frío del hospital. La trabajé sin miedo y por cada minuto que viví puse una piedra sobre mi cuerpo ciego y estragado hasta que la borrosa realidad y mi espeso silencio se hicieron una sola cicatriz lisa como una lámina. After the first death, there is no other. Pero la tenue esmeralda de los helechos, como una niebla dura, murió diez veces desde entonces, en cada tenso invierno, en los jardines de Gales, y por diez veces, fénix frágil, renació. --- ## Ebrio de trementina y largos besos… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ebrio-de-trementina-y-largos-besos-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Ebrio de trementina y largos besos, estival, el velero de las rosas dirijo, torcido hacia la muerte del delgado día, cimentado en el sólido frenesí marino. Pálido y amarrado a mi agua devorante cruzo en el agrio olor del clima descubierto. aún vestido de gris y sonidos amargos, y una cimera triste de abandonada espuma. Voy, duro de pasiones, montado en mi ola única, lunar, solar, ardiente y frío, repentino, dormido en la garganta de las afortunadas islas blancas y dulces como caderas frescas. Tiembla en la noche húmeda mi vestido de besos locamente cargado de eléctricas gestiones, de modo heroico dividido en sueños y embriagadoras rosas practicándose en mí. Aguas arriba, en medio de las olas externas, tu paralelo cuerpo se sujeta en mis brazos como un pez infinitamente pegado a mi alma rápido y lento en la energía subceleste. --- ## Ecce Puer – James Joyce URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ecce-puer-james-joyce/ Autor/Categoría: Joyce, James Del oscuro pasado Nace un niño; De gozo y de pesar Mi corazón se desgarra. Tranquila en su cuna La vida yace. ¡Que el amor y la piedad Abran sus ojos! --- ## Echar al fuego… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/echar-al-fuego-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Echar al fuego una carta secreta junto a hojas rojas. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Eche veinte centavos en la ranura – RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/eche-veinte-centavos-en-la-ranura-raul-gonzalez-tunon/ Autor/Categoría: González Tuñón, Raúl; Poetas de Argentina I A pesar de la sala sucia y oscura de gentes y de lámparas luminosa si quiere ver la vida color de rosa eche veinte centavos en la ranura. Y no ponga los ojos en esa hermosa que frunce de promesas la boca impura. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. El dolor mata, amigo, la vida es dura, y ya que usted no tiene ni hogar ni esposa eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. II Lamparillas de la Kermesse, títeres y titiriteros, volver a ser niño otra vez y andar entre los marineros de Liverpool o de Suez. III Teatrillos de utilería. Detrás de esos turbios cristales hay una sala sombría. Paraísos artificiales. IV Cien lucecitas. Maravilla de reflejos funambulescos. ¡Aquí hay mujer y manzanilla! Aquí hay olvido, aquí hay refrescos. Pero sobre todo mujeres para hombres de los puertos que prenden como alfileres sus ojos en los ojos muertos. No debe tener esqueleto el enano de Sarrasani, que bien parece un amuleto de la joyería Escasany. Salta la cuerda, sáltala, ojos de rata, cara de clown y el trala-trala-trálala ritma en tu viejo corazón. Estampas, luces, musiquillas, misterios de los reservados donde entrarán a hurtadillas los marinos alucinados. Y fiesta, fiesta casi idiota y tragicómica y grotesca. Pero otra esperanza remota De vida miliunanochesca. V ¡Qué lindo es ir a ver la mujer la mujer más gorda del mundo! Entrar con un miedo profundo pensando en la giganta de Baudelaire. Nos engañaremos, no hay duda, si desnuda nunca muy desnuda, si barbuda nunca muy barbuda será la mujer. Pero ese momento de miedo profundo. ¡Qué lindo es ir a ver la mujer la mujer más gorda del mundo! VI Y no se inmute, amigo, la vida es dura, con la filosofía poco se goza. Eche veinte centavos en la ranura si quiere ver la vida color de rosa. --- ## Economía – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/economia-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh En los Hambrientos Años Treinta los chicos solían vender sus cuerpos por una buena comida. En los Opulentos Sesenta aún lo hacía para afrontar los pagos a plazos. --- ## Efectos del bautismo – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/efectos-del-bautismo-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio El joven Hassan, por casarse con una cristiana, se bautizó. El cura, como a un vikingo, lo llamó Erik. Ahora tiene dos nombres y una sola mujer. --- ## El abrazo – JOSÉ LEZAMA LIMA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-abrazo-jose-lezama-lima/ Autor/Categoría: Lezama Lima, José Los dos cuerpos avanzan, después de romper el espejo intermedio, cada cuerpo reproduce el que está enfrente, comenzando a sudar como los espejos. Saben que hay un momento en que los pellizcará una sombra algo como el rocío, indetenible como el humo. La respiración desconocida de lo otro, del cielo que se inclina y parpadea, se rompe muy despacio esa cáscara de huevo. La mano puesta en el hombro de la mujer. Nace en ellos otro temblor, el invisible, el intocable, el que está ahí, grande como la casa, que es otro cuerpo que contiene y luego se precipita en un río invisible, intocable. Las piernas tiemblan, afanosas de llegar a la tierra descifrada, están ahora en el cuerpo sellado. Comienza apoyándose enteramente, un cuerpo oscuro que penetra en la otra luz que se va volviendo oscura y que es ella ahora la que comienza a penetrar. Lo oscuro húmedo que desciende en nuestro cuerpo. Tiemblan como la llama rodeada de un oscilante cuerpo oscuro. La penetración en lo oscuro, pero el punto de apoyo es ligeramente incandescente, después luminoso como los ojos acabados de nacer, cuando comienzan su victoriosa aprobación. La mano no está ya en el otro hombro. Se establece otro puente que respaldan los cuerpos penetrantes. Ya los dos cuerpos desaparecen, es la gran nebulosa oscura que apuntala su aspa de molino. Los dos cuerpos giran en la rueda de volantes chispas. Como después de una lenta y larga nadada, reaparecen los cabellos llenos de tritones. Miramos hacia atrás separando el oleaje Y aparece el desierto con alfombras y dátiles. Los dos cuerpos desparecen en un punto que abre su boca. Lo húmedo, lo blando, la esponja infinitamente extensiva, responden en la puerta, abrillantada con ungüentos de potros matinales y luces de faisanes con los ojos apenas recordados. El dolmen que regala los dones en la puerta aceitada, suena silenciosamente su madera vieja. Los dos cuerpos desaparecen y se unen en el borde de una nube. La manta, la lechuza marina, seca el sudor estrellado que los cuerpos exhalan en la crucifixión. El árbol y el falo no conocen la resurrección, nacen y decrecen con la media luna y el incendio del azufre solar. Los dos cuerpos ceñidos, el rabo del canguro y la serpiente marina, se enredan y crujen en el casquete boreal. --- ## El agua – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-agua-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Más abajo que yo, siempre más abajo que yo está el agua. Siempre la miro con los ojos bajos. Como el suelo, como una parte del suelo, como una modificación del suelo. Es blanca y brillante, informe y fresca, pasiva y obstinada en su único vicio: el peso; y dispone de medios excepcionales para satisfacer ese vicio: contornea, atraviesa, corroe, se infiltra. En su propio interior funciona también el vicio: se desfonda sin cesar, renuncia a cada instante a toda forma, sólo tiende a humillarse, se acuesta boca abajo en el suelo, casi cadáver, como los monjes de ciertas órdenes. Cada vez más abajo: tal parece ser su divisa: lo contrario de excelsior. Casi se podría decir que el agua está loca, por esa histérica necesidad de no obedecer más que a su peso, que la posee como una idea fija. Es verdad que todas las cosas del mundo conocen esa necesidad, que siempre y en todas partes debe satisfacerse. Este armario, por ejemplo, se muestra muy testarudo en su deseo de adherirse al suelo, y si algún día llega a encontrarse en equilibrio inestable preferirá deshacerse antes que oponérsele. Pero, en fin, hasta cierto punto juega con el peso, lo desafía: no se está desfondando en todas sus partes; la cornisa, las molduras no se prestan a ello. Hay en el armario una resistencia en beneficio de su personalidad y de su forma. Líquido es, por definición, lo que prefiere obedecer al Peso para mantener su forma, lo que rechaza toda forma para obedecer a su peso. Y lo que pierde todo su aplomo por obra de esa idea fija, de ese escrúpulo enfermizo. De ese vicio, que lo convierte en una cosa rápida, precipitada o estancada, amorfa o feroz, amorfa y feroz, feroz taladro, por ejemplo, astuto, filtrador, contorneador, a tal punto que se puede hacer de él lo que se quiera, y llevar el agua en caños para después hacerla brotar verticalmente y gozar por último de su modo de deshacerse en lluvia: una verdadera esclava. …Sin embargo el sol y la luna le envidian esta influencia exclusiva, y tratan de mortificarla cuando, por ocupar grandes extensiones, les presenta un fácil blanco, o cuando se encuentra en estado de menor resistencia, dispersa en delgados aguazales. El sol le arranca entonces mayor tributo. La obliga a un perpetuo ciclismo, la trata como a una ardilla en su rueda. El agua se me escapa… se me escurre entre los dedos. ¡Y no sólo eso! Ni siquiera resulta tan limpia (como un lagarto o una rana): me deja huellas en las manos, manchas que tardan relativamente mucho en desaparecer o que tengo que secar. Se me escapa, y sin embargo me marca; y poca cosa puedo hacer en contra. Ideológicamente es lo mismo: se me escapa, escapa de toda definición, pero deja en mi espíritu, y en este papel, huellas, huellas informes. Inquietud del agua: sensible al menor cambio de declive. Que salta las escaleras con los dos pies al mismo tiempo. Que, pueril de obediencia, abandona en seguida sus juegos cuando la llaman cambiándole la dirección de la pendiente. Traducción de Jorge Luis Borges --- ## El agua ensimismada – MARÍA ZAMBRANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-agua-ensimismada-maria-zambrano/ Autor/Categoría: Zambrano, María El agua ensimismada Para Edison Simons El agua ensimismada piensa o sueña? El árbol que se inclina buscando sus raíces, el horizonte, ese fuego intocado, ¿se piensan o se sueñan? El mármol fue ave alguna vez; el oro, llama; el cristal, aire o lágrima. ¿Lloran su perdido aliento? ¿Acaso son memoria de sí mismos y detenidos se contemplan ya para siempre? Si tú te miras, ¿qué queda? --- ## El albatros – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-albatros-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles Por distraerse, a veces, suelen los marineros Dar caza a los albatros, grandes aves del mar, Que siguen, indolentes compañeros de viaje, Al navío surcando los amargos abismos. Apenas los arrojan sobre las tablas húmedas, Estos reyes celestes, torpes y avergonzados, Dejan penosamente arrastrando las alas, Sus grandes alas blancas semejantes a remos. Este alado viajero, ¡qué inútil y qué débil! Él, otrora tan bello, ¡qué feo y qué grotesco! ¡Éste quema su pico, sádico, con la pipa, Aquél, mima cojeando al planeador inválido! El Poeta es igual a este señor del nublo, Que habita la tormenta y ríe del ballestero. Exiliado en la tierra, sufriendo el griterío, Sus alas de gigante le impiden caminar. --- ## El alma escoge – Emily Dickinson URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-alma-escoge-emily-dickinson/ Autor/Categoría: Dickinson, Emily El alma escoge su compañía. Luego cierra la puerta. Y sola en su divina mayoría, para ninguno la deja abierta. Inconmovible, nota el rumor del coche que a su puerta se ha parado. Inconmovible: un emperador en el umbral está arrodillado. Pero uno solo entre una gran nación ha escogido ella; 59 eamericana:Layout 1 11/9/07 15:16 Página 59 luego las valvas de su atención cerró como peña. --- ## El amor es un robo… – LEOPOLDO MARECHAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-amor-es-un-robo-leopoldo-marechal/ Autor/Categoría: Marechal, Leopoldo; Poetas de Argentina El amor es un robo -me dijiste una tarde- robamos y nos roban, y así pasa de modo que en los senderos quedan nuestras mejores galas resecas como lirios que marchitó el otoño. Han pasado los años y de nuevo tu imagen cruzó por mis ideas con la luz de un meteoro, y mirando en mi abismo y hallando mucha sombra recuerdo tus palabras: El amor es un robo. --- ## El amor le es dado a cualquiera… – VLADÍMIR MAYAKOVSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-amor-le-es-dado-a-cualquiera-vladimir-mayakovski/ Autor/Categoría: Mayakovski, Vladímir El amor le es dado a cualquiera pero… entre el empleo, el dinero y lo demás, día tras día se endurece el subsuelo del corazón. --- ## El amor nuevo – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-amor-nuevo-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado Todo amor nuevo que aparece nos ilumina la existencia, nos la perfuma y enflorece. En la más densa oscuridad toda mujer es refulgencia y todo amor es claridad. Para curar la pertinaz pena, en las almas escondida, un nuevo amor es eficaz; porque se posa en nuestro mal sin lastimar nunca la herida, como un destello en un cristal. Como un ensueño en una cuna, como se posa en la rüina la piedad del rayo de la luna. como un encanto en un hastío, como en la punta de una espina una gotita de rocío… ¿Que también sabe hacer sufrir? ¿Que también sabe hacer llorar? ¿Que también sabe hacer morir? -Es que tú no supiste amar… --- ## El ángel y el niño – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-angel-y-el-nino-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur El nuevo año ha consumido ya la luz del primer día; luz tan agradable para los niños, tanto tiempo esperada y tan pronto olvidada, y, envuelto en sueño y risa, el niño adormecido se ha callado… Está acostado en su cuna de plumas; y el sonajero ruidoso calla, junto a él, en el suelo. Lo recuerda y tiene un sueño feliz: tras los regalos de su madre, recibe los de los habitantes del cielo. Su boca se entreabre, sonriente, y parece que sus labios entornados invocan a Dios. Junto a su cabeza, un ángel aparece inclinado: espía los susurros de un corazón inocente y, como colgado de su propia imagen, contempla esta cara celestial: admira sus mejillas, su frente serena, los gozos de su alma, esta flor que no ha tocado el Mediodía : «¡Niño que a mí te pareces, vente al cielo conmigo! Entra en la morada divina; habita el palacio que has visto en tu sueño; ¡eres digno! ¡Que la tierra no se quede ya con un hijo del cielo! Aquí abajo, no podemos fiamos de nadie; los mortales no acarician nunca con dicha sincera; incluso del olor de la flor brota un algo amargo; y los corazones agitados sólo gozan de alegrías tristes; nunca la alegría reconforta sin nubes y una lágrima luce en la risa que duda. ¿Acaso tu frente pura tiene que ajarse en esta vida amarga, las preocupaciones turbar los llantos de tus ojos color cielo y la sombra del ciprés dispersar las rosas de tu cara? ¡No ocurrirá! te llevaré conmigo a las tierras celestes, para que unas tu voz al concierto de los habitantes del cielo. Velarás por los hombres que se han quedado aquí abajo. ¡Vamos! Una Divinidad rompe los lazos que te atan a la vida. ¡Y que tu madre no se vele con lúgubre luto; que no mire tu féretro con ojos diferentes de los que miraban tu cuna; que abandone el entrecejo triste y que tus funerales no entristezcan su cara, sino que lance azucenas a brazadas, pues para un ser puro su último día es el más bello!» De pronto acerca, leve, su ala a la boca rosada… y lo siega, sin que se entere, acogiendo en sus alas azul cielo el alma del niño, llevándolo a las altas regiones, con un blando aleteo. Ahora, el lecho guarda sólo unos miembros empalidecidos, en los que aún hay belleza, pero ya no hay un hálito que los alimente y les dé vida. Murió… Mas en sus labios, que los besos perfuman aún, se muere la risa, y ronda el nombre de su madre; y según se muere, se acuerda de los regalos del año que nace. Se diría que sus ojos se cierran, pesados, con un sueño tranquilo. Pero este sueño, más que nuevo honor de un mortal, rodea su frente de una luz celeste desconocida, atestiguando que ya no es hijo de la tierra, sino criatura del Cielo. ¡Oh! con qué lágrimas la madre llora a su muerto ¡cómo inunda el querido sepulcro con el llanto que mana! Mas, cada vez que cierra los ojos para un dulce sueño, le aparece, en el umbral rosa del cielo, un ángel pequeñito que disfruta llamando a la dulce madre que sonríe al que sonríe. De pronto, resbalando en el aire, en tomo a la madre extrañada, revolotea con sus alas de nieve y a sus labios delicados une sus labios divinos. --- ## El arroz que compartimos – Alberto Laiseca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-arroz-que-compartimos-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina En el Reino de Ch´u hay un árbol; quinientos años dura su primavera. Mas, en nuestro jardín, poco tiempo permanecerá el esplendor de las flores del ciruelo. Al norte del Lago Celestial vive un pez; cada ojo mide quinientos li y cada escama es grande como el escudo de un genio. En cambio, tú riegas el patio de nuestra casa. Al este, luego de la más alta cadena de montañas, habita un pájaro; cuando rasca la tierra para refrescarse, hay un terremoto en la provincia de Kwan Tang. Casi nunca vuela; cuando lo hace los árboles cambian de lugar, y el estío se mezcla con el invierno. Pero tú barriste la entrada para recibirme. Al oeste vive un gigante muy austero; cada vez que se dispone a cruzar el desierto de los cien mil li pone en su bolsa comida para sólo tres jornadas; sin embargo, la provincia de Kumi pasa hambre. Tú, ama, has sazonado el arroz que compartimos. El árbol, el pez, el pájaro y el gigante miran nuestra felicidad y sonríen inescrutables. Ho Yuan Chen. Dinastía Legendaria. --- ## El arte – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-arte-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Sí, es más bella la obra trabajada con formas más rebeldes, como el verso, o el ónice o el mármol o el esmalte. ¡Huyamos de postizas sujeciones! Pero acuérdate, oh Musa, de calzar, un estrecho coturno que te apriete. Rehúye siempre cualquier ritmo cómodo como un zapato demasiado grande en el que todo pie puede meterse. Y tú, escultor, rechaza la blandura del barro al que el pulgar puede dar forma, mientras la inspiración flota lejana; es mejor que te midas con carrara o con el paros duro y exigente, que custodian los más puros contornos; o pídele quizá a Siracusa su bronce en que resalta firmemente el rasgo más altivo y delicioso; con la delicadeza de tu mano descubre dibujando en una veta de ágata el perfil del dios Apolo. Huye, pintor, de la acuarela y fija el color demasiado desvaído en el horno de los esmaltadores. Haz que sean azules las sirenas y retuerzan de cien modos distintos los heráldicos monstruos sus figuras; en el lóbulo triple de su nimbo, la Virgen con el Niño, en cuya mano hay la esfera con una cruz encima. Todo pasa. Tan sólo el arte fuerte posee la eternidad. Únicamente el busto sobrevive a la ciudad. Y la moneda rústica y austera que un labriego ha encontrado bajo tierra, recuerda que existió un emperador. Hasta los mismos dioses al fin mueren. Mas los versos perfectos permanecen y duran más que imágenes de bronce. Artista, esculpe, lima o bien cincela; que se selle tu sueño fluctuante en el bloque que opone resistencia. --- ## El arte de narrar – JUAN JOSÉ SAER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-arte-de-narrar-juan-jose-saer-2/ Autor/Categoría: Poemas cortos; Poetas de Argentina; Saer, Juan José Cada uno crea de las astillas que recibe la lengua a su manera con las reglas de su pasión —y de eso, ni Emanuel Kant estaba exento. --- ## El arte de narrar – JUAN JOSÉ SAER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-arte-de-narrar-juan-jose-saer/ Autor/Categoría: Poemas cortos; Poetas de Argentina; Saer, Juan José Poema: El arte de narrar Autor: Juan José Saer Llamamos libros al sedimento oscuro de una explosión que cegó, en la mañana del mundo, los ojos y la mente y encaminó la mano rápida, pura, a almacenar recuerdos falsos para memorias verdaderas. Construcción irrisoria, que horadan los ojos del que lee buscando, ávidos, en el revés del tejido férreo, lo que ya han visto y que no está. Porque estas horas de decepción, que alimenta la rosa del porvenir donde la vieja rosa marchita persevera, no quedarán tampoco entre sus pétalos, flor de niebla, olvido hecho de recuerdos retrógrados, rosa real de lo narrado que a la rosa gentil de los jardines del tiempo disemina y devora. Contenido relacionado: 1. La poesía de Saer según comentario de Fogwill 2. Más poemas de Juan José Saer --- ## El arte y el ser humano – EDVARD MUNCH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-arte-y-el-ser-humano-edvard-munch/ Autor/Categoría: Munch, Edvard Hogarth pintó el vicio – y a la bohemia de Londres – él mismo [era] un burgués que murió felizmente en el seno de su familia – Rafael, el pintor de la belleza y la pureza murió de sífilis – Shakespeare murió como rentista ¿Son Hogarth y Shakespeare – el resultado de cierta hipocresía inglesa? – ¿Es el vicio el que anhela la pureza – o la pureza la que necesita de la suciedad? – ¿Es el arte un lirio que se arroja a un vertedero? – ¿crece mejor allí como el diamante que secreta la almeja? – --- ## El artista – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-artista-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar Un día nació en su alma el deseo de modelar la estatua del «Placer que dura un instante». Y marchó por el mundo para buscar el bronce, pues sólo podía ver sus obras en bronce. Pero el bronce del mundo entero había desaparecido y en ninguna parte de la tierra podía encontrarse, como no fuese el bronce de la estatua del «Dolor que se sufre toda la vida». Y era él mismo con sus propias manos quien había modelado esa estatua, colocándola sobre la tumba del único ser que amó en su vida. Sobre la tumba del ser amado colocó aquella estatua que era su creación, para que fuese muestra del amor del hombre que no muere nunca y como símbolo del dolor del hombre, que se sufre toda la vida. Y en el mundo entero no había más bronce que el de aquella estatua. Entonces cogió la estatua que había creado, la colocó en un gran horno y la entregó al fuego. Y con el bronce de la estatua del «Dolor que se sufre toda la vida» modeló la estatua del «Placer que dura un instante». --- ## El aspecto es sólo polvo… – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-aspecto-es-solo-polvo-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack El aspecto es sólo polvo, Debe ser obedecido. El fuego sólo germina Sobre fieras hazañas. El agua de la luna Aparece muy pronto. Viento en los árboles Es una brisa mental. El espacio en el suelo Estaba sucio junto al estanque. La mente sola Introdujo el hueso. Sólo mente La llama tan agradable. Mente es el mar Hecho agua concertada. Viento surge profundo Del vacío sueño. Desprovista de espacio Está la mente en gracia. --- ## El barco ebrio – Arthur Rimbaud URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-barco-ebrio-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur El barco ebrio Cuando yo descendía los ríos impasibles, De pronto me sentí libre de sirgadores; Los habían cazado pieles rojas horribles Y clavado desnudos en postes de colores. A mis tripulaciones siempre fui indiferente, Con mis trigos flamencos o mi algodón inglés. Cuando todo el mundo cesó con esa gente, Los ríos me dejaron en libertad después. Entre los movimientos de mareas bizarras, ¡Yo, en invierno, más sordo que un cerebro de infante, Corrí! Y las penínsulas que soltaron amarras No padecieron nunca un caos más triunfante. La tempestad bendijo mis auroras marítimas. ¡Más liviano que un corcho dancé sobre las olas Que se llaman eternas portadoras de víctimas, Sin añorar el ojo tonto de las farolas! Más dulce que a los niños las manzanas primeras, El agua verde entró en mi casco de pino Y dispersó el timón y lavó mis maderas De vómitos y manchas azuladas de vino. Y desde aquel entonces me bañé en el Poema Lactescente del Mar, por astros penetrado; Tragué el azur verdoso donde, absorto en su tema Flota y a veces baja pensativo un ahogado. Donde tiñen de pronto el azul que delira En ritmos lentos bajo el diurno esplendor, Más fuertes que el alcohol, más vastos que la lira, Al fermentar, los rojos amargos del amor. Los cielos en relámpagos he mirado estallar Y también las resacas, las trombas, las corrientes: La noche, el Alba hirviente como un palomar, ¡Y vi lo que creyeron ver algunos vivientes! Vi el sol bajo tiznado de místicos horrores Iluminar con coágulos enormes y violetas Parecidos, en viejos dramas, a los actores, A las olas que huían con sus fiebres secretas. Soñé la noche verde con nieves infinitas Que besaban los ojos de un mar que se levanta En la circulación de savias inauditas, ¡Y el azul amarillo del fósforo que canta! Seguí meses enteros, como las vaquerías Histéricas, la ola hacia escollos apáticos Sin pensar que los pies ígneos de las Marías Pueden tirar de los Océanos asmáticos. ¡He topado, sabéis, increíbles Floridas Donde asomaban ojos de panteras con pieles De hombres! Arcoiris tirando como bridas, En cielos submarinos, de verdosos tropeles. ¡Vi fermentar pantanos enormes, como trampas Donde se pudre en medio del junco el Leviatán! Vi deslizarse el agua por misteriosas rampas Y vi los horizontes que hacia el abismo van. ¡Soles de plata, cielos de brasas encendidas, Glaciares, varaduras en los golfos traidores Donde boas gigantes por las chinches comidas Se caen de los árboles entre negros olores! ¡Ah, mostrar a los niños esas criaturas vivas, Esos peces de oro, esos peces cantantes! Espumas de colores mecieron mis derivas Y vientos inefables me alaron por instantes. A veces, mártir harto de polos y ecuadores, El sollozo del mar calmaba mi rolido Y subía hacia mí sus prodigiosas flores, Y yo era una mujer, de rodillas caído… Isla casi, meciendo las disputas eternas Y el estiércol de rápidas aves de ojos dorados, Yo navegaba cuando, por entre mis cuadernas, Caminando hacia atrás bajaban los ahogados. O bien, barco perdido en bahías apáticas Que hacia el éter sin pájaros arrastró el huracán, Yo a quien los Monitores y las naves hanseáticas El casco ebrio de agua nunca reflotarán; Libre, ardiente, trepado por las brumas violetas, Yo que al igual que un muro hendí el cielo del sur, Que llevo, dulce grato a los buenos poetas, Sarpullidos de sol y gargajos de azur; Que corría, manchado de lúnulas eléctricas, Tabla loca escoltada por negros hipocampos, Cuando el verano hundía con trompadas frenéticas El cielo ultramarino en los adientes campos: Yo que temblé al sentir en otras latitudes El cielo del Behemont y los Maelströms inquietos, Hilandero sin fin de azuladas quietudes, ¡Hoy añoro la Europa de antiguos parapetos! Vi siderales archipiélagos, e islas Con cielos delirantes libres al remador: —¿Duermes en esas noches sin fondo, allí te aíslas, Millón de aves de oro, oh futuro vigor?— ¡Tanto lloré! Las albas son siempre melancólicas, Toda luna es atroz y todo sol amargo: El acre amor me hinchó de torpezas alcohólicas. ¡Oh, que mi quilla estalle! ¡Y yo siga de largo! Si algún agua de Europa deseo es esa charca Oscura y fría donde hacia el rojo poniente, En cuclillas un niño triste suelta una barca Tan frágil como una mariposa reciente. Olas, no puedo ya, lánguidas compañeras, Seguir a los airosos cargueros de algodones, Ni pasar a través de orgullosas banderas Ni afrontar los horribles ojos de los pontones. Arthur Rimbaud --- ## El bibliófilo – Max Jacob URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-bibliofilo-max-jacob/ Autor/Categoría: Jacob, Max; Poemas en prosa El bibliófilo La encuadernación del libro es una redecilla dorada que retiene prisioneras cacatúas de mil colores, barcos cuyas velas son estampillas postales, sultanas que tienen paraísos sobre la cabeza para demostrar que son muy ricas. El libro retiene prisioneras heroínas que son muy pobres, barcos de vapor que son muy negros y pobres gorriones grises. El autor es una cabeza prisionera de una gran pared blanca (aludo al plastrón de su camisa). Max Jacob --- ## El camino y la meta – CARL SANDBURG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-camino-y-la-meta-carl-sandburg/ Autor/Categoría: Sandburg, Carl El camino y la meta He de recorrer la senda al crepúsculo por donde vagan las sombras del hambre y transitan los fugitivos del dolor. He de recorrerla en silencio, de mañana, y ver deslizarse la noche en el alba, oír cómo se levantan lentos los vientos poderosos allí donde son altos los árboles que jalonan el camino y se comban cargados. Los pedruscos rotos a ambas orillas no vendrán a conmemorar mi ruina. Será el pesar la gravilla que triture. Buscaré en el cielo esbeltas aves de ala rápida que rolan donde el viento y los truenos empujan a las procesionarias de la lluvia. El polvo del camino recorrido me manchará las manos y la cara. Carl Sandburg --- ## El caso es que se ve con ojos distintos – EDVARD MUNCH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-caso-es-que-se-ve-con-ojos-distintos-edvard-munch/ Autor/Categoría: Munch, Edvard El caso es que se ve con ojos distintos en momentos diferentes. Por la mañana se ven las cosas distintas a por la tarde La manera en la que se mira también depende del estado de ánimo y de cómo se encuentra uno en general. Esa es la razón por la que un motivo – puede verse de muchas maneras y eso es lo que hace interesante el arte Si sales por la mañana de un dormitorio oscuro y te metes en la sala de estar lo verás todo bajo una luz azulada por ejemplo. Incluso sobre las sombras más profundas habrá un aire claro. Al cabo de un rato te irás acostumbrando a la luz, las sombras se tornarán más profundas y se verá todo con más nitidez. Si ahora quieres pintar ese ambiente [es porque] precisamente ese ambiente matutino azul y luminoso te ha conmovido Entonces no basta con sentarte a mirar cada objeto y pintarlo exactamente como lo ves hay que pintarlo tal y como debe ser – tal y como era cuando el motivo te conmovió. Y si luego eres incapaz de pintar de memoria y te ves obligado a usar modelos, necesariamente te saldrá mal. Los pintores detallistas lo llamaban pintar de un modo deshonesto, pintar de un modo honesto era pintar con exactitud fotográfica esta o aquella silla esta o aquella mesa tal como la ves en el momento. Dicen que intentar reproducir un ambiente es pintar de un modo deshonesto Durante una juerga se ve de un modo distinto, a menudo el dibujo se emborrona y todo parece más un caos Como es bien sabido en ese caso realmente se puede ver de un modo distorsionado. Pero entonces me parece evidente [que] para mostrar ese ambiente de borrachera habrá que pintar también lo distorsionado Si se ve doble hay que pintar dos narices Y si se ve un vaso torcido habrá que pintarlo torcido O si se quiere mostrar algo que se ha sentido en un momento erótico en el que se arde de pasión En un momento así se ha encontrado un motivo Y no puede reproducirse exactamente como se ve en otra ocasión [cuando] se está frío. Es normal que la primera imagen que se ve sea muy diferente a la última Todo se percibe de un modo muy diferente en caliente que en frío. Y es precisamente esto lo que confiere al arte un interés más profundo. Lo que hay que sacar a la luz es el ser humano, la vida. No la naturaleza muerta. Al parecer una silla puede resultar tan interesante como una persona. Pero la silla ha de ser vista por una persona. De una manera u otra tiene que haber conmovido [a una persona] y hay que conseguir que los espectadores se conmuevan de la misma manera. No es la silla lo que hay que pintar sino lo que ha sentido una persona al verla. La parodia de esa concepción artesana del arte también ha sido formulada por quien lleva hasta el final la pintura detallista, por Wentzel Una silla es una silla y no puede pintarse más que de una manera. Y por eso los partidarios de este movimiento sienten tanto desdén por los pintores de ambiente Son incapaces de entender que una silla puede verse de miles de maneras. Una silla es así o asá con este o aquel color ergo hay que pintarla así. Se puede admirar la destreza [de esta gente] se puede decir que es imposible pintar mejor, así que en el fondo podrían dejar de pintar al fin y al cabo no pueden hacerlo mejor Pero te deja frío No hace que la sangre te corra más deprisa No te conmueve en lo más profundo. – No te ha dado nada que guardar nada que después resurja una y otra vez. Olvidas el cuadro en el mismo --- ## El célebre océano – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-celebre-oceano-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente El mar decía a sus olas Hijas mías volved pronto Yo veo desde aquí las esfinges en equilibrio sobre el alambre Veo una calle perdida en el ojo del muerto Hijas mías llevad vuestras cartas y no tardéis Cada vez más rápidos los árboles crecen Cada vez más rápidas las olas mueren Los récord de la cabeza son batidos por los brazos Los ojos son batidos por las orejas Sólo las voces luchan todavía contra el día Creéis que oye nuestras voces El día tan maltratado por el océano Creéis que comprende la plegaria inmensa de esta agua que cruje Sobre sus huesos Mirad el cielo muriente y las virutas del mar Mirad la luz vacía como aquel que abandonó su casa El océano se fatiga de cepillar las playas De mirar con un ojo los bajos relieves del cielo Con un ojo tan casto como la muerte que lo aduerme Y se aduerme en su vientre El océano ha crecido de algunas olas El seca su barba Estruja su casaca confortable Saluda al sol en el mismo idioma Ha crecido de cien olas Esto se debe a su inclinación natural Tan natural como su verde Más verde que los ojos que miran la hierba La hierba de conducta ejemplar El mar ríe y bate la cola Ha crecido de mil olas --- ## El cementerio marino – PAUL VALÉRY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-cementerio-marino-paul-valery/ Autor/Categoría: Valéry, Paul ¡Oh alma mía, no aspires a la vida inmortal, pero agota toda la extensión de lo posible. Pindaro, Píticas III. Calmo techo surcado de palomas, palpita entre los pinos y las tumbas; mediodía puntual arma sus fuegos ¡El mar, el mar siempre recomenzado! ¡Qué regalo después de un pensamiento ver moroso la calma de los dioses! ¡Qué obra pura consume de relámpagos vario diamante de invisible espuma, y cuánta paz parece concebirse! Cuando sobre el abismo un sol reposa, trabajos puros de una eterna causa, el Tiempo riela y es Sueño la ciencia. Tesoro estable, templo de Minerva, quietud masiva y visible reserva; agua parpadeante, Ojo que en ti guardas tanto sueño bajo un velo de llamas, ¡silencio mío!… ¡Edificio en el alma, mas lleno de mil tejas de oro. Techo! Templo del Tiempo, que un suspiro cifra, subo a ese punto puro y me acostumbro de mi mirar marino todo envuelto; tal a los dioses mi suprema ofrenda, el destellar sereno va sembrando soberano desdén sobre la altura. Como en deleite el fruto se deslíe, como en delicia truécase su ausencia en una boca en que su forma muere, mi futura humareda aquí yo sorbo, y al alma consumida el cielo canta la mudanza en rumor de las orillas. ¡Bello cielo real, mírame que cambio! Después de tanto orgullo, y de tanto extraño ocio, mas pleno de poderes, a ese brillante espacio me abandono, sobre casas de muertos va mi sombra que a su frágil moverse me acostumbra. A teas del solsticio expuesta el alma, sosteniéndote estoy, ¡oh admirable justicia de la luz de crudas armas! Pura te tomo a tu lugar primero: ¡mírate!… Devolver la luz supone taciturna mitad sumida en sombra. Para mí solo, a mí solo, en mí mismo, un corazón, en fuentes del poema, entre el vacío y el suceso puro, de mi íntima grandeza el eco aguardo, cisterna amarga, oscura y resonante, ¡hueco en el alma, son siempre futuro! Sabes, falso cautivo de follajes, golfo devorador de enjutas rejas, en mis cerrados ojos, deslumbrantes secretos, ¿qué cuerpo hálame a su término y qué frente lo gana a esta tierra ósea? Una chispa allí pienso en mis ausentes. Sacro, pleno de un fuego sin materia; ofrecido a la luz terrestre trozo, me place este lugar alto de teas, hecho de oro, piedra, árboles oscuros, mármol temblando sobre tantas sombras; ¡allí la mar leal duerme en mis tumbas! ¡Al idólatra aparta, perra espléndida! Cuando con sonrisa de pastor, solo, apaciento carneros misteriosos, rebaño blanco de mis quietas tumbas, ¡las discretas palomas de allí aléjalas, los vanos sueños y ángeles curiosos! Llegado aquí pereza es el futuro, rasca la sequedad nítido insecto; todo ardido, deshecho, recibido en quién sabe qué esencia rigurosa… La vida es vasta estando ebrio de ausencia, y dulce el amargor, claro el espíritu. Los muertos se hallan bien en esta tierra cuyo misterio seca y los abriga. Encima el Mediodía reposando se piensa y a sí mismo se concilia… Testa cabal, diadema irreprochable, yo soy en tu interior secreto cambio. ¡A tus temores, sólo yo domino! Mis arrepentimientos y mis dudas, son el efecto de tu gran diamante… Pero en su noche grávida de mármoles, en la raíz del árbol, vago pueblo ha asumido tu causa lentamente. En una densa ausencia se han disuelto, roja arcilla absorbió la blanca especie, ¡la gracia de vivir pasó a las flores! ¿Dónde del muerto frases familiares, el arte personal, el alma propia? En la fuente del llanto larvas hilan. Agudo gritos de exaltadas jóvenes, ojos, dientes, humedecidos párpados, el hechicero seno que se arriesga, la sangre viva en labios que se rinden, los dedos que defienden dones últimos, ¡va todo bajo tierra y entra al juego! Y tú, gran alma, ¿un sueño acaso esperas libre ya de colores del engaño que al ojo camal fingen onda y oro? ¿Cuando seas vapor tendrás el canto? ¡Ve! ¡Todo huye! Mi presencia es porosa, ¡la sagrada impaciencia también muere! ¡Magra inmortalidad negra y dorada, consoladora de horroroso lauro que maternal seno haces de la muerte, el bello engaño y la piadosa argucia! ¡Quién no conoce, quién no los rechaza, al hueco cráneo y a la risa eterna! deshabitadas testas, hondos padres, que bajo el peso de tantas paladas, sois la tierra y mezcláis nuestras pisadas, el roedor gusano irrebatible para vosotros no es que bajo tablas dormís, ¡de vida vive y no me deja! ¿Amor quizás u odio de mí mismo? ¡Tan cerca tengo su secreto diente que cualquier nombre puede convenirle! ¡Qué importa! ¡Mira, quiere, piensa, toca! ¡Agrádale mi carne, aun en mi lecho, de este viviente vivo de ser suyo! ¡Zenón! ¡Cruel Zenón! ¡Zenón de Elea! ¡Me has traspasado con tu flecha alada que vibra, vuela y no obstante no vuela! ¡Su son me engendra y mátame la flecha! ¡Ah! el sol… ¡Y qué sombra de tortuga para el alma, veloz y quieto Aquiles! ¡No! ¡No!… ¡De pie! ¡En la era sucesiva! ¡Cuerpo mío, esta forma absorta quiebra! ¡Pecho mío, el naciente viento bebe! Una frescura que la mar exhala, ríndeme el alma… ¡Oh vigor salado! ¡Ganemos la onda en rebotar viviente! ¡Sí! Inmenso mar dotado de delirios, piel de pantera, clámide horadada por los mil y mil ídolos solares, hidra absoluta, ebria de carne azul, que te muerdes la cola destellante en un tumulto símil al silencio. ¡Se alza el viento!… ¡Tratemos de vivir! ¡,Cierra y abre mi libro el aire inmenso, brota audaz la ola en polvo de las rocas! ¡Volad páginas todas deslumbradas! ¡Olas, romped con vuestra agua gozosa calmo techo que foques merodean! --- ## El centro del amor… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-centro-del-amor-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina El centro del amor no siempre coincide con el centro de la vida. Ambos centros se buscan entonces como dos animales atribulados. Pero casi nunca se encuentran, porque la clave de la coincidencia es otra: nacer juntos. Nacer juntos, como debieran nacer y morir todos los amantes. --- ## El César y Alejandro… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-cesar-y-alejandro-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang El César y Alejandro, Enrique y Federico, los grandes, me darían la mitad de su fama si a cada uno ofreciera este lecho una noche mas retiene a los pobres el Orco con rigor. Del cálido lugar de amor goza, ser vivo, antes de que Leteo, terrible, el pie te moje --- ## El cómplice – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-complice-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina El cómplice Me crucifican y yo debo ser la cruz y los clavos. Me tienden la copa y yo debo ser la cicuta. Me engañan y yo debo ser la mentira. Me incendian y yo debo ser el infierno. Debo alabar y agradecer cada instante del tiempo. Mi alimento es todas las cosas. El peso preciso del universo, la humillación, el júbilo. Debo justificar lo que me hiere. No importa mi ventura o mi desventura. Soy el poeta. Click para leer más poemas de Jorge Luis Borges --- ## El concierto ha fracasado – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-concierto-ha-fracasado-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Compañeros de los malos días Os deseo buenas noches Y me marcho. La recaudación ha sido mala La culpa es mía Asumo todos los errores Debí haberos escuchado Hubiera tenido que tocar música de cocker Es una música que gusta Pero hice lo que quise Y después me puse nervioso. Cuando se toca música de fox-terrier Hay que afinar el arco La gente no va al concierto Para oír ladrar a la muerte Y justamente la canción de la Perrera Fue la que más nos perjudicó. Compañeros de los malos días Os deseo buenas noches Dormid Soñad Por mi parte cojo mi gorra Y dos o tres cigarrillos del paquete Y me marcho… Compañeros de los malos días De vez en cuando pensad en mí Más tarde… Cuando despertéis Pensad en el que toca música de foca y de salmón ahumado En alguna parte… De noche A la orilla del mar Y que después pasa el platillo Para comprar algo de comer Y de beber… Compañeros de los malos días Os deseo buenas noches… Dormid Soñad Yo me voy. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## El consejo público – FRIEDRICH HOLDERLIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-consejo-publico-friedrich-holderlin/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich No es más bella la vida de mi corazón desde que amo? ¿Por qué me distinguíais más cuando yo era más arrogante y arisco, más locuaz y más vacío? ¡Ah! La muchedumbre prefiere lo que se cotiza, las almas serviles sólo respetan lo violento. Únicamente creen en lo divino aquellos que también lo son. --- ## El credo de Abu Nuwas – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-credo-de-abu-nuwas-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas Rezo con piedad cinco veces al día; protesto dócilmente la unidad de Dios; hago mis abluciones cuando debo y no rechazo al menesteroso. Una vez al año, guardo un mes de ayuno; me mantengo apartado de los falsos dioses. También es cierto que no soy un mojigato y que acepto un vaso cuando se me ofrece. Riego con vino puro la buena carne de cabras y cabritos gordos y sabrosos, con huevos, vinagre y verduras tiernas, que es lo mejor contra la resaca. Y cuando la caza se pone a mi alcance me lanzo tras ella como un lobo hambriento. Dejo sin embargo las llamas del infierno para la herética camada de los shiíes y que ardan en él eternamente. --- ## El cuervo – Edgar Allan Poe URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-cuervo-edgar-allan-poe/ Autor/Categoría: Poe, Edgar Allan El cuervo Edgar Allan Poe I En una noche pavorosa, inquieto releía un vetusto mamotreto cuando creí escuchar un extraño ruido, de repente como si alguien tocase suavemente a mi puerta: «Visita impertinente es, dije y nada más » . II ¡Ah! me acuerdo muy bien; era en invierno e impaciente medía el tiempo eterno cansado de buscar en los libros la calma bienhechora al dolor de mi muerta Leonora que habita con los ángeles ahora ¡para siempre jamás! III Sentí el sedeño y crujidor y elástico rozar de las cortinas, un fantástico terror, como jamás sentido había y quise aquel ruido explicando, mi espíritu oprimido calmar por fin: «Un viajero perdido es, dije y nada más ». IV Ya sintiendo más calma: «Caballero exclamé, o dama, suplicaros quiero os sirváis excusar mas mi atención no estaba bien despierta y fue vuestra llamada tan incierta…» Abrí entonces de par en par la puerta: tinieblas nada más. V Miro al espacio, exploro la tiniebla y siento entonces que mi mente puebla turba de ideas cual ningún otro mortal las tuvo antes y escucho con oídos anhelantes «Leonora » unas voces susurrantes murmurar nada más. VI Vuelvo a mi estancia con pavor secreto y a escuchar torno pálido e inquieto más fuerte golpear; «algo, me digo, toca en mi ventana, comprender quiero la señal arcana y calmar esta angustia sobrehumana »: ¡el viento y nada más! VII Y la ventana abrí: revolcando vi entonces un cuervo venerando como ave de otra edad; sin mayor ceremonia entró en mis salas con gesto señorial y negras alas y sobre un busto, en el dintel, de Palas posóse y nada más. VIII Miro al pájaro negro, sonriente ante su grave y serio continente y le comienzo a hablar, no sin un dejo de intención irónica: «Oh cuervo, oh venerable ave anacrónica, ¿cuál es tu nombre en la región plutónica? » Dijo el cuervo: «Jamás ». IX En este caso al par grotesco y raro maravilléme al escuchar tan claro tal nombre pronunciar y debo confesar que sentí susto pues ante nadie, creo, tuvo el gusto de un cuervo ver, posado sobre un busto con tal nombre: «Jamás ». X Cual si hubiese vertido en ese acento el alma, calló el ave y ni un momento las plumas movió ya, «otros de mí han huido y se me alcanza que él partirá mañana sin tardanza como me ha abandonado la esperanza »; dijo el cuervo: «¡Jamás! » XI Una respuesta al escuchar tan neta me dije, no sin inquietud secreta, «Es esto nada más. Cuanto aprendió de un amo infortunado, a quien tenaz ha perseguido el hado y por solo estribillo ha conservado ¡ese jamás, jamás! » XII Rodé mi asiento hasta quedar enfrente de la puerta, del busto y del vidente cuervo y entonces ya reclinado en la blanda sedería en ensueños fantásticos me hundía, pensando siempre que decir querría aquel jamás, jamás. XIII Largo tiempo quedéme así en reposo aquel extraño pájaro ominoso mirando sin cesar, ocupaba el diván de terciopelo do juntos nos sentamos y en mi duelo pensaba que Ella, nunca en este suelo lo ocuparía más. XIV Entonces parecióme el aire denso con el aroma de quemado incienso de un invisible altar; y escucho voces repetir fervientes: «Olvida a Leonor, bebe el nepenthes bebe el olvido en sus letales fuentes »; dijo el cuervo: «¡Jamás! » XV «Profeta, dije, augur de otras edades que arrojaron las negras tempestades aquí para mi mal, huésped de esta morada de tristura, dí, fosco engendro de la noche oscura, si un bálsamo habrá al fin a mi amargura »: dijo el cuervo: «¡Jamás! » XVI «Profeta, dije, o diablo, infausto cuervo por Dios, por mí, por mi dolor acerbo, por tu poder fatal dime si alguna vez a Leonora volveré a ver en la eternal aurora donde feliz con los querubes mora »; dijo el cuervo: «¡Jamás! » XVII «Sea tal palabra la postrera retorna a la plutónica rivera,» grité: «¡No vuelvas más, no dejes ni una huella, ni una pluma y mi espíritu envuelto en densa bruma libra por fin el peso que le abruma! » dijo el cuervo: «¡Jamás! » XVIII Y el cuervo inmóvil, fúnebre y adusto sigue siempre de Palas sobre el busto y bajo mi fanal, proyecta mancha lúgubre en la alfombra y su mirada de demonio asombra… ¡Ay! ¿Mi alma enlutada de su sombra se librará? ¡Jamás! --- ## El daño – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-dano-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Te he hecho daño, alma mía, he desgarrado tu alma. Entiéndeme. Todos saben quién soy, pero ese Soy es además un hombre para ti. En ti vacilo, caigo y me levanto ardiendo. Tú entre todos los seres tienes derecho a verme débil. Y tu pequeña mano de pan y de guitarra debe tocar mi pecho cuando sale al combate. Por eso busco en ti la firme piedra. Ásperas manos en tu sangre clavo buscando tu firmeza y la profundidad que necesito, y si no encuentro sino tu risa de metal, si no hallo nada en qué sostener mis duros pasos, adorada, recibe mi tristeza y mi cólera, mis manos enemigas destruyéndote un poco para que te levantes de la arcilla, hecha de nuevo para mis combates. --- ## El descenso – WILLIAM CARLOS WILLIAMS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-descenso-william-carlos-williams/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos El descenso nos llama como nos llamó el ascenso La memoria es como un logro, una especie de renovación casi una iniciación, nuevos espacios abiertos habitados por hordas y por tanto, no implica nuevas especies— pues su movimiento se dirige hacia destinos nuevos (aunque hayan sido abandonados) Ninguna derrota se compone sólo de derrota— pues el mundo que abre siempre es un lugar hasta entonces insospechado. Un mundo perdido, un mundo insospechado, nos llama a nuevos lugares y ninguna blancura (perdida) es tan blanca como el recuerdo de la blancura Con la tarde, el amor despierta aunque sus sombras vivas por el brillo del sol— somnolientas ahora se abandonen al deseo El amor sin sombras surge ahora comienza a despertar conforme la noche avanza. El descenso hecho de desesperanza sin logros cae en la cuenta del nuevo despertar: que es el revés de la desesperanza. Así, lo que no logramos, lo negado al amor, lo que hemos perdido antes— se hace descenso sin fin, indestructible. --- ## El desierto – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-desierto-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Antes de entrar en el desierto los soldados bebieron largamente el agua de la cisterna. Hierocles derramó en la tierra el agua de su cántaro y dijo: Si hemos de entrar en el desierto, ya estoy en el desierto. Si la sed va a abrasarme, que ya me abrase. Ésta es una parábola. Antes de hundirme en el infierno los lictores del dios me permitieron que mirara una rosa. Esa rosa es ahora mi tormento en el oscuro reino. A un hombre lo dejó una mujer. Resolvieron mentir un último encuentro. El hombre dijo: Si debo entrar en la soledad ya estoy solo. Si la sed va a abrasarme, que ya me abrase. Ésta es otra parábola. Nadie en la tierra tiene el valor de ser aquel hombre. --- ## El día que me quieras tendrá más luz que junio… – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-dia-que-me-quieras-tendra-mas-luz-que-junio-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado El día que me quieras tendrá más luz que junio; la noche que me quieras será de plenilunio, con notas de Beethoven vibrando en cada rayo sus inefables cosas, y habrá juntas más rosas que en todo el mes de mayo. Las fuentes cristalinas irán por las laderas saltando cristalinas el día que me quieras. El día que me quieras, los sotos escondidos resonarán arpegios nunca jamás oídos. Éxtasis de tus ojos, todas las primaveras que hubo y habrá en el mundo serán cuando me quieras. Cogidas de la mano cual rubias hermanitas, luciendo golas cándidas, irán las margaritas por montes y praderas, delante de tus pasos, el día que me quieras… Y si deshojas una, te dirá su inocente postrer pétalo blanco: ¡Apasionadamente! Al reventar el alba del día que me quieras, tendrán todos los tréboles cuatro hojas agoreras, y en el estanque, nido de gérmenes ignotos, florecerán las místicas corolas de los lotos. El día que me quieras será cada celaje ala maravillosa; cada arrebol, miraje de «Las Mil y una Noches»; cada brisa un cantar, cada árbol una lira, cada monte un altar. El día que me quieras, para nosotros dos cabrá en un solo beso la beatitud de Dios. --- ## El día se levanta y crece… – MICHEL HOUELLEBECQ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-dia-se-levanta-y-crece-michel-houellebecq/ Autor/Categoría: Houellebecq, Michel El día se levanta y crece, recae sobre la ciudad Hemos atravesado la noche sin encontrar alivio Oigo los autobuses y el rumor sutil De los intercambios sociales. Accedo a la presencia. Hoy tendrá lugar. La superficie invisible Que delimita en el aire nuestros seres sufrientes Se forma y endurece a un ritmo terrible; El cuerpo, el cuerpo no obstante, es una pertenencia. Hemos atravesado fatigas y deseos Sin reencontrar el sabor de los sueños de infancia Ya no queda gran cosa al fondo de nuestra sonrisa, Somos prisioneros de nuestra transparencia. --- ## El Dios… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-dios-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio El Dios que todos llevamos, el Dios que todos hacemos, el Dios que todos buscamos y que nunca encontraremos. Tres dioses o tres personas del solo Dios verdadero. --- ## El diputado Pagett – RUDYARD KIPLING URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-diputado-pagett-rudyard-kipling/ Autor/Categoría: Kipling, Rudyard Pagett, el diputado, era un embustero charlatán; decía que el calor de la India era «un mito oriental»; vino por cuatro meses, «a estudiar el Oriente», en noviembre; y yo lo convencí para que se quedara hasta septiembre. Llegó marzo, y los pájaros. Y Pagett, tan contento, dijo que yo vivía como un príncipe, y me echó en cara el sueldo. Se fue marzo, y las rosas. «¿Y el calor?», preguntaba. «Ya vendrá», decía yo. Respondía: «Bobadas». Abril trajo las pancas, el calor y los chinos. A Pagett lo llenaron de ronchas los mosquitos. Fue un banquete para ellos, mientras él se cebaba en los hermanos arios que lo abanicaban. Mayo entró con tormentas de arena, y Pagett enfermó con el sol y con otras delicias que probó: para empezar, diez días mal del hígado —demasiada cerveza—; luego, lo que él llamó «unas fiebres severas», y en junio, con las lluvias, una disentería que le hizo perder peso y añorar la partida; ya no me echaba en cara lo bien que aquí vivíamos; más bien, se preguntaba cómo lo resistíamos. Julio fue un poco insano. Pagett confundió el miedo con el cólera morbo, temió por su pellejo y lloró por su hogar, desde el exilio. Yo llevaba siete años ya sin ver a los míos. Y un día que pasamos de cuarenta en el patio, Pagett —ya he dicho que era gordo— sufrió un desmayo y allí acabó la broma: el perjuro de Pagett se largó —algo más ducho en «mitos orientales». Lo dejé en la estación y volví riéndome de todos estos tontos que escriben sobre Oriente; y creen que, tras un viaje, nos saben gobernar. Ruego a Dios que no deje de mandarme otro igual. --- ## El edificio – RAINER MARÍA RILKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-edificio-rainer-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria La mezquina edificación moderna verdaderamente no va conmigo. Aquí, esta antigua casa puede acoger ricas y amplias azoteas de piedra, pequeños y recatados balcones. Y techos con holgura abovedados, propicios receptores de sonidos, por doquiera hornacinas interiores, en donde los brazos confidentes del ocaso se tiendan hacia ti. Las paredes todas dobles y fuertes de auténticos sillares asentados a hueso; – sin cuidado, podría yo aprender cosas horrendas, desde el corto, callado saledizo, tiendo la vista sobre los cuarteles de cinc. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## El epitafio – Robert Desnos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-epitafio-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert El epitafio Yo viví en esos tiempos y después de mil años Me morí. Yo vivía sin caer, perseguido. Toda nobleza humana yacía en la prisión Y yo era libre entre los esclavos ocultos. Yo viví en esos tiempos y no obstante era libre. Y vi girar el río y la tierra y el cielo Alrededor de mí, mantener su equilibrio Y dar las estaciones sus aves y su miel. Ustedes los que viven, ¿qué hicieron de esos dones? ¿Extrañan aquel tiempo en que me debatí? ¿Sembraron para hallarse en cosechas comunes? ¿Enriquecieron la ciudad donde habité? Ustedes los que viven no me teman: he muerto. De mi cuerpo y mi espíritu no queda nada ya. Robert Desnos --- ## Él era débil y yo era fuerte… – Emily Dickinson URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-era-debil-y-yo-era-fuerte-emily-dickinson/ Autor/Categoría: Dickinson, Emily Él era débil y yo era fuerte… Él era débil y yo era fuerte, después él dejó que yo le hiciera pasar y entonces yo era débil y él era fuerte, y dejé que él me guiara a casa. No era lejos, la puerta estaba cerca, tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado, no había ruido, él no dijo nada, y eso era lo que yo más deseaba saber. El día irrumpió, tuvimos que separarnos, ahora ninguno de los dos era más fuerte, él luchó, yo también luché, ¡pero no lo hicimos a pesar de todo! Emily Dickinson --- ## El esfuerzo humano – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-esfuerzo-humano-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques El esfuerzo humano no es ese hermoso y sonriente joven erguido sobre su pierna de yeso o de piedra que gracias a los pueriles artífices de la estatuaria produce la imbécil ilusión de la alegría de la danza y del júbilo a la vez que evoca con la otra pierna en el aire la dulzura del regreso a casa No el esfuerzo humano no lleva un niñito sobre el hombro derecho otro sobre la cabeza y un tercer niño sobre el hombro izquierdo con las herramientas en bandolera y la joven y feliz esposa cogida de su brazo El esfuerzo humano lleva braguero y cicatrices de los combates librados por la clase obrera contra un mundo absurdo y sin leyes El esfuerzo humano no tiene verdadero hogar huele a trabajo y tiene dañados los pulmones su salario es magro sus hijos también trabaja como un negro y el negro trabaja como él El esfuerzo humano carece de soltura el esfuerzo humano no tiene la edad de la razón el esfuerzo humano tiene la edad de los cuarteles la edad de los penales y de las prisiones la edad de las iglesias y de las fábricas la edad de los cañones y él que por todas partes ha plantado las viñas y ha templado todos los violines se nutre de malos sueños y se emborracha con el mal vino de la resignación y como una gran ardilla borracha da vueltas sin cesar en un universo hostil polvoriento y bajo de techo y forja sin pausa la cadena la terrorífica cadena donde todo se encadena la miseria el beneficio el trabajo la matanza la tristeza la desgracia el insomnio y el aburrimiento la terrorífica cadena de oro de carbón de hierro y de acero de escoria de hierro y de polvo de carbón alrededor del cuello de un mundo desamparado la miserable cadena en la que cuelgan los dijes divinos las reliquias sagradas las cruces de honor las cruces gamadas los macacos de la buena suerte las medallas de los viejos servidores las baratijas de la desgracia y la gran pieza de museo el gran retrato ecuestre el gran retrato de cuerpo entero el gran retrato de frente de perfil a la pata coja el gran retrato dorado el gran retrato del gran adivino el gran retrato del gran emperador el gran retrato del gran pensador del gran advenedizo del gran moralizador del digno y triste farsante la cabeza del gran embrollador la cabeza del agresivo pacificador la cabeza policial del gran libertador la cabeza de Adolf Hitler la cabeza del señor Thiers la cabeza del dictador la cabeza del fusilador de cualquier país que sea de cualquier color la cabeza odiosa la cabeza desdichada la cabeza que recibe las bofetadas la cabeza de la matanza la cabeza del miedo. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## El espejo de agua – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-espejo-de-agua-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Mi espejo, corriente por las noches, Se hace arroyo y se aleja de mi cuarto. Mi espejo, más profundo que el orbe Donde todos los cisnes se ahogaron. Es un estanque verde en la muralla Y en medio duerme tu desnudez anclada. Sobre sus olas, bajo cielos sonámbulos, Mis ensueños se alejan como barcos. De pie en la popa siempre me veréis cantando. Una rosa secreta se hincha en mi pecho Y un ruiseñor ebrio aletea en mi dedo --- ## El extranjero – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-extranjero-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles —¿A quién quieres más, hombre enigmático, dime, a tu padre, a tu madre, a tu hermana o a tu hermano? —Ni padre, ni madre, ni hermana, ni hermano tengo. —¿A tus amigos? —Empleáis una palabra cuyo sentido, hasta hoy, no he llegado a conocer. —¿A tu patria? —Ignoro en qué latitud está situada. —¿A la belleza? —Bien la querría, ya que es diosa e inmortal. —¿Al oro? —Lo aborrezco lo mismo que aborrecéis vosotros a Dios. —Pues ¿a quién quieres, extraordinario extranjero? —Quiero a las nubes…, a las nubes que pasan… por allá… ¡a las nubes maravillosas! --- ## El fuego – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-fuego-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis El fuego hace una programación: primero todas las llamas se dirigen en alguna dirección… (No podemos cotejar el avance del fuego con el de los animales: Uno debe abandonar un lugar para ocupar otro; avanzar a la vez como una ameba culebrea con un pie y como una jirafa, salta de su cuello)… Y mientras las masas abrasadas por el fuego colapsan, los gases que huyen se transfiguran en una sola bandada de mariposas. --- ## El Gallo y el Zorro – JEAN DE LA FONTAINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-gallo-y-el-zorro-jean-de-la-fontaine/ Autor/Categoría: de La Fontaine, Jean Estaba de centinela en la rama de un árbol cierto Gallo experimentado y ladino: —Hermano –díjole un Zorro con voz meliflua—, ¿para qué hemos de pelearnos? Haya paz entre nosotros. Vengo a traerte tan fausta nueva; baja, y te daré un abrazo. No tardes: tengo que correr mucho todavía. Bien pueden vivir sin zozobra, Gallos y Gallinas: somos ya hermanos de ustedes. Festejemos las paces; ven a recibir mi abrazo fraternal. —Amigo mío –contestó el Gallo–: no pudieras traerme nueva mejor que la de estas paces; y aun me complacen más, por ser tú el mensajero. Desde aquí diviso dos lebreles, que sin duda son correos de feliz noticia: van aprisa y pronto llegarán. Voy a bajar: serán los abrazos generales. —¡Adiós! –dijo el Zorro–: es larga hoy mi jornada; dejemos los plácemes para otro día. Y el bribón, contrariado y mohíno, tomó las de Villadiego. El Gallo machucho echó a reír, al verlo correr todo azorado, porque no hay gusto mayor que engañar al engañoso. --- ## El gato y la luna – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-gato-y-la-luna-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler El gato iba de un lado para otro y la luna giraba como un trompo, y el pariente más cercano de la luna, el gato sigiloso, miró arriba. El negro Minnaloushe miró fijo a la luna, pues allá donde fuera o sollozara, la pura y fría luz del cielo soliviantaba su sangre animal. Minnaloushe corre por la hierba alzando sus patitas delicadas. ¿Bailas, Minnaloushe, acaso bailas? Si dos almas gemelas se encuentran, ¿qué mejor que organizar un baile? Quizá la luna aprender pueda, cansada de modales distinguidos, otro paso de danza. Minnaloushe se arrastra por la hierba de un claro de luna a otro, la sagrada luna sobre él ha entrado en otra fase. ¿Sabe Minnaloushe que sus pupilas pasarán de un cambio a otro, y que de la luna llena a la creciente, y de la creciente a la llena pasan? Minnaloushe se arrastra por la hierba solo, importante y sabio, y observa las evoluciones de la luna con sus cambiantes ojos. --- ## El general Martínez – ROQUE DALTON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-general-martinez-roque-dalton/ Autor/Categoría: Dalton, Roque Dicen que fue un buen Presidente porque repartió casas baratas a los salvadoreños que quedaron… --- ## El gigante de ojos azules – NAZIM HIKMET URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-gigante-de-ojos-azules-nazim-hikmet/ Autor/Categoría: Nazim Hikmet Un gigante de ojos azules amaba a una mujer pequeña Cuyo sueño era una casita Pequeña, como para ella, Que tuviera al frente un jardín con temblorosas madreselvas. El gigante amaba en gigante. Su mano, a grandes obras hecha, Mal podía construir los muros Ni usar el timbre de la puerta De una casita con jardín de temblorosas madreselvas. El gigante de ojos azules amaba a esa mujer pequeña Que pronto se cansó, mimosa, De tan desmesurada empresa que no concluía en un jardín con temblorosas madreselvas. Adiós, ojos azules, dijo. Y, con graciosa voltereta, Del brazo de un enano rico Penetró en la casa pequeña Que tenía al frente un jardín con temblorosas madreselvas. El gigante comprende ahora Que amores de tanta grandeza No caben ni siquiera muertos En esas casas de muñeca Que al frente tienen un jardín con temblorosas madreselvas. --- ## El gran hombre – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-gran-hombre-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques En casa del esculpidor donde le conocí se hacía tomar las medidas para la posteridad. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## El guardador de rebaños – Fernando Pessoa URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-guardador-de-rebanos-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando El guardador de rebaños Desde la ventana más alta de mi casa, con un pañuelo blanco digo adiós a mis versos, que viajan hacia la humanidad. Y no estoy alegre ni triste. Ése es el destino de los versos. Los escribí y debo enseñárselos a todos porque no puedo hacer lo contrario, como la flor no puede esconder el color, ni el río ocultar que corre, ni el árbol ocultar que da frutos. He aquí que ya van lejos, como si fuesen en la diligencia, y yo siento pena sin querer, igual que un dolor en el cuerpo. ¿Quién sabe quién los leerá? ¿Quién sabe a qué manos irán? Flor, me cogió el destino para los ojos. Árbol, me arrancaron los frutos para las bocas. Río, el destino de mi agua era no quedarse en mí. Me resigno y me siento casi alegre, casi tan alegre como quien se cansa de estar triste. ¡Idos, idos de mí! Pasa el árbol y se queda disperso por la Naturaleza. Se marchita la flor y su polvo dura siempre. Corre el río y entra en el mar y su agua es siempre la que fue suya. Paso y me quedo, como el Universo. Fernando Pessoa --- ## El hombre de nieve – WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-hombre-de-nieve-wallace-stevens/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace Se debe poseer un espíritu de invierno para observar la escarcha y las ramas de los pinos encostrados de nieve; y haber tenido frío durante largo tiempo para contemplar los enebros erizados de hielo, los rudos abetos en el distante resplandor del sol de enero; y no pensar en ningún dolor en el sonido del viento, en el rumor de unas pocas hojas, que es la voz de la tierra llena del mismo viento que sopla en el mismo desnudo paraje para el que escucha, el que escucha en la nieve, y, nada en sí mismo, contempla esa nada que no está allí y la nada que está. --- ## El hombre imaginario – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-hombre-imaginario-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor El hombre imaginario vive en una mansión imaginaria rodeada de árboles imaginarios a la orilla de un río imaginario De los muros que son imaginarios penden antiguos cuadros imaginarios irreparables grietas imaginarias que representan hechos imaginarios ocurridos en mundos imaginarios en lugares y tiempos imaginarios Todas las tardes imaginarias sube las escaleras imaginarias y se asoma al balcón imaginario a mirar el paisaje imaginario que consiste en un valle imaginario circundado de cerros imaginarios. Sombras imaginarias vienen por el camino imaginario entonando canciones imaginarias a la muerte del sol imaginario. Y en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario vuelve a sentir ese mismo dolor ese mismo placer imaginario y vuelve a palpitar el corazón del hombre imaginario. --- ## El hombre no va a ninguna parte… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-hombre-no-va-a-ninguna-parte-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana. --- ## El hombre y la mar – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-hombre-y-la-mar-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles ¡Para siempre, hombre libre, a la mar tu amarás! Es tu espejo la mar; mira, contempla tu alma en el vaivén sin fin de su oleada calma, y tan hondo tu espíritu y amargo sentirás. Sumergirte en el fondo de tu imagen te dejas; con tus ojos y brazos la estrechas, y tu ardor se distrae por momentos de su propio rumor al salvaje e indomable resonar de sus quejas. Oscuros a la vez ambos sois y discretos: hombre, nadie sondeó el fondo de tus simas, tus íntimas riquezas, oh mar, a nadie arrimas, ¡con tan celoso afán calláis vuestros secretos! Y en tanto van pasando los siglos incontables sin piedad ni aflicción vosotros os sitiáis, de tal modo la muerte y la matanza amáis, ¡oh eternos combatientes, oh hermanos implacables! --- ## El infinito – LEOPOLDO LUGONES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-infinito-leopoldo-lugones/ Autor/Categoría: Lugones, Leopoldo Canta el grillo. La alta alameda A las estrellas se levanta. El silencio es como una seda, Y el grillo canta, canta, canta. Rueda la máquina del mundo. Pavorosa en su inmenso brillo. Y allá cerca, meditabundo, Hay un astrónomo profundo Que le da cuerda con el grillo. --- ## El ingeniero de Robot… – LEOPOLDO MARECHAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-ingeniero-de-robot-leopoldo-marechal/ Autor/Categoría: Marechal, Leopoldo El ingeniero de Robot; se dijo: «Hagamos a Robot a nuestra imagen y nuestra semejanza». Y compuso a Robot, cierta noche de hierro, bajo el signo del hierro y en usinas más tristes que un parto mineral. Sobre sus pies de alambre la Electrónica, ciñendo los laureles robados a una musa, lo amamantó en sus pechos agrios de logaritmos. Pienso en mi alma: «El hombre que construye a Robot necesita primero ser un Robot él mismo, vale decir podarse y desvestirse de todo su misterio primordial». Robot es un imbécil atorado de fichas, hijo de un padre zurdo y una madre sin rosas. --- ## El iwan de Ctesifonte – AL-BUHTURI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-iwan-de-ctesifonte-al-buhturi/ Autor/Categoría: Al-Buhturi Preservé mi alma de todo lo que mancilla el alma y me mantuve por encima del regalo de todo cobarde. Aguanté de firme cuando me zarandeó el destino, al procurar este mi ruina y recaída. Migajas de las heces de la vida junto a mí, que los días escamoteaban con cicatería mezquina. Una cosa es ir a la aguada cada día y beber a placer, y otra muy distinta es abrevar tras tres días de sed. Parece que el tiempo tolerara sus favores y los dejase para los más indignos de los indignos. Mi compra del Iraq ha sido un negocio de ruina, tras haber vendido Siria a precio de saldo. No me pongas a prueba, pues, ni me tientes en esta desgracia, no me vayas a dar la espalda, pues desde antiguo me conoces, tengo mis cosas buenas, soy desdeñoso de vilezas, intratable. La rudeza de mi primo me inquietó, tras su primera suavidad y su atención cordial. Si se me agravia, soy de los que se dejan ver amaneciendo lejos de donde me tomó la noche. Cuando visitaron mi morada los desvelos, enfilé mi camella hacia el palacio blanco de Ctesifonte, para consolarme de mi suerte al afligirme por el borroso asiento de la dinastía de Sasán. Pues habían traído su recuerdo los seguidos malos tragos, pues a veces aquellos avivan la memoria, quizás en otros casos la adormecen. Los recordé entonces, cuando a placer moraban a la sombra de un elevado palacio, que dominaba todo, agotando la vista y enturbiándola, su puerta cerrada ante la montaña de al-Qabq, no menos que a las planicies de Jilat y Muks. Moradas que no eran como las ruinas de la acampada de Suada, en el desierto pedregoso y yermo. ¡Cuántos titánicos esfuerzos que, de no mediar querencia por mi parte, nunca igualarían ni Ans ni Abs! El tiempo ha remendado su época y su frescura hasta que han aparecido cubiertos de harapos, como si el Jirmaz, por falta de calor humano y su deterioro, fuese el edificio de una tumba. Si pudieras verlo adivinarías que las noches oficiaron en el un funeral, después de tanta boda, y ello siendo elocuente testigo de las maravillas de una gente, cuyo cuento no ensombrece tiniebla ni una. La faz de Antioquía, al verla te estremeces, como si estuvieras entre Persia y Bizancio. La muerte espera, en tanto Anushirwan arenga a las filas de los soldados bajo los pendones, verde sobre oro, envanecidos por la marca del tinte, apelotonados los hombres ante él, silenciosos, enmudecidos los murmullos, algunos con cautela, alargando el mango de una lanza, otros, medrosos, apartando las puntas de las lanzas con su escudo: el ojo los pinta a todos vivos y bien vivos, corriendo entre ellos las señales de los mudos. Mi recelo por ellos crece, hasta el punto que mis manos los palpan y recorren. Abu-l-Gauz me dio de beber y no fue parco, por encima de ambos ejércitos, un trago apresurado, de un vino que dirías estrella de la noche, o la mismísima baba del sol. Si lo vieras rellenando la copa del bebedor sorbiente feliz y descansado, un vino querido de todas las almas, escanciando en el vidrio de cada corazón. Imaginé entonces que el mismo Kisra Abarwiz era mi copero y al-Balabdah quien libaba conmigo. ¿Era un sueño que se apoderaba de mi ojo y vacilaba o esperanzas que trocaban mi parecer y entendimiento? Sentía que el gran vestíbulo, de maravillosa factura, fuera un escudo al costado de la montaña apeñascada. Pensarías, a causa de la melancolía —que salta a la vista a quien lo visite de mañana o tarde— que era un hombre azorado por la marcha de su gente querida u obligado a separarse de la amada. Las noches han dado vuelco a su suerte y Júpiter ha pernoctado allí como estrella de mal fario. Aunque no flaquees, pues allí ha fondeado un pecho de los pechos de Fortuna. Y no lo echó a perder que lo hayan despojado de las alfombras de brocado, que hayan saqueado los cortinajes de seda. Irguiéndose, sobresaliendo de él las partes altas, sobre las cimas de Radwa y Quds, acicaladas de blanco, todo lo que ves de ellas son las túnicas de algodón. No se sabe si son obra de hombres para genios, en donde estos se han aposentado, u obra de genios para hombres, pero veo que dan fe de que su constructor no fue, entre los reyes, hombre débil. Es como si estuviese viendo las filas y la gente, hasta que llevo al límite mis sentidos, como si las delegaciones estuviesen bajo el sol, fatigadas de estar en píe tras las masas, a raya mantenidas. Como si los cantantes, en medio de los pabellones, gorjearan entre labios oscuros, sonrosados, como si la reunión hubiera tenido lugar anteayer mismo, y la partida apresurada apenas ayer, y aquel que quiere seguirlos ansiara alcanzarlos a la mañana del quinto día. Un tiempo habitadas por la alegría, sus moradas pasaron a ser asiento de la tristeza y del duelo. Todo lo que puedo hacer es ayudar con lágrimas testadas a la pasión en mano muerta. Lo que tengo es eso, pues esta casa no era mi casa, ni era de ellos pariente, ni mi raza era la suya. Solo les debo el favor que su gente hizo a la mía: plantaron lo mejor de su sagacidad, fortalecieron nuestro reino y confirmaron sus poderes, por medio de campeadores de armadura, valientes, y ayudaron a los escuadrones de Aryat, pisoteando las gargantas, atravesándolas. Y ahora me veo prendado de los nobles hombres todos, de cualquier raigambre y fundamento. --- ## El juego del solitario – PATRICE DE LA TOUR DU PIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-juego-del-solitario-patrice-de-la-tour-du-pin/ Autor/Categoría: de la Tour Du Pin, Patrice El juego del solitario La tierra estaba oscura y parecía extraña, Muchos la abandonaron para buscar más lejos. La alegría tan solo brillaba en forma efímera. Y sus chispas se hallaban dispersas por los tiempos. Se habían construido caminos de través, Con los ojos cerrados,para escapar al vértigo : Uno los recorría como una exhalación. Por cierto eran lugares que evocaban los claros, O las olas del mar,o los cálidos bosques, Pero bañados por un resplandor pesado, Y antiguo,esa mirada nublada de los vivos… Que me parecen ojos de ángeles,si tiemblan Y confunden así…si desde más arriba Todo vacila como sobre una tierra ardiente. Había que buscar razón para vivir; No la vendía nadie,ya nadie la quería. Los hombres de ese tiempo eran faroles ebrios, Les habían compuesto su danza sin sentido Con sonidos hirientes a fuerza de ser lánguidos, Y el solo tema que conocían sus lenguas Era la confesión de no ser comprendidos. Los caminos llevaban a los fondos mentales, Allí donde el Gran Mar,en nuetros corazones Surgía,el Mar común y estriado de presencias Que no ofrecían ya refugio a los viajeros. …¡Cardos en llamas y cennizas en el viento! Sólo quedaba el círculo negro de su esplendor… Los vientos como todos ya no estaban allí. ¡La tierra!,aunque reinara primavera u otoño, Los muertos no sabían cómo hacerla fecunda, Los sepultados últimos a ella se abandonaban Sin mostrar a los otros el medio de encarar Desde nuestro mal conocidos campos ilimitados, El cielo rosa y oro que prepara la aurora, O las fauces nocturnas y sin divinidades. Yo no sabía en las horas de silencio Si los otros buscaban aún en el vacío, O si se consolaban con impotencia tal Ya que había perdido las reglas del Gran Juego… Parecían ganado paciendo inútilmente. Perdida la alegría de haber sido creados, El desierto crecido lentamente en su fondo. Pero un día sentí que el Gran Juego admirable Tejía en torno mío sus redes movedizas, Como una cabellera de caminos de arena. ¡Y todos me atraían hacia su propio oriente! ¡El Gran Juego!,con sus extraños camaradas, Sus reglas de lo Eterno,contrarias y olvidadas, ¡Con las que hay que jugar un Solitario vívido! ¡Como la hollada hierba nos es indiferente! ¡Y este cedro minúsculo por encima del agua, Atento sólo al viento,sólo a la tempestad, Y no a mis ojos,a mi paso soberano! ¿No te dijeron nada cuando eras semilla? ¿Nada sabes entonces de lo que un alma encierra? -Ignoramos también el coloquio divino. ¡Ah,la tierra y el tiempo,¡cuándo podrán mostrarte Y enseñarte el instinto que ese hombre en suspenso Es un ser asombrosos que podría llevarte Y encenderte en un alto tiempo de eternidad! -¡Vamos,sublévate,que algo de ti se asombre! ¿Quién nos hará divinos,así como los hombres Hicimos más humano lo que nos circundaba? Que demonio cansado murmura esta mentira : El Solitario … para ser Rey … para dormir… Esos nos a la vida que obligan a morir Desgarrándose … Oficio de hombre,sol,claridad, Oficio de hombre,árbol minúsculo y helechos Y viento que los curva,vosotros vais a ir Allí donde se eleva y compone la tierra El Canto,y el Gran Juego van a otro más grande, Donde voces,celestes para los que imaginan, Se unen en el vasto concierto de los tiempos, Oficio y pasión de toda alma viviente, El más hermoso Solitario,ser quien canta, Dado que el mundo entero es su único habitante… Click para leer más poemas de Patrice de la Tour Du Pin --- ## El libro satírico. Escrito después de una visita a presidio – VÍCTOR HUGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-libro-satirico-escrito-despues-de-una-visita-a-presidio-victor-hugo/ Autor/Categoría: Hugo, Víctor I Cada niño al que se enseña es un hombre al que se gana. Noventa de cien ladrones que en un presidio se hallan No acudieron a la escuela ni tan siquiera una vez. Tienen una cruz por firma y no saben ni leer. Es en esta oscuridad donde el crimen ha surgido. Es la ignorancia la noche que da al abismo principio. Donde la razón se arrastra y la honestidad perece. Dios, el primer escritor de todo cuanto se lee, Ha puesto sobre esta tierra en que el hombre se embriaga, Las alas de los espíritus, de los libros en las páginas. El hombre al abrir un libro halla un ala, y así puede Planear por las alturas y moverse libremente. Es pues la escuela santuario, como si fuese una iglesia. Del alfabeto que el niño con su dedo deletrea Una virtud cada letra contiene; el corazón Se ilumina dulcemente con ese humilde fulgor. A un niño de corta edad un libro pequeño dadle Y sostenedle la lámpara para que tras vos avance, La noche produce error y el error el atentado. La carencia de instrucción nos arroja a aquel estado De humanos animales, de cabezas no acabadas, Tristes instintos que van con las pupilas cegadas, Invidentes espantosos, de mirada sepulcral, Que a tientas van avanzando en ese mundo moral. Iluminemos las mentes, que la primera ley es, Y hasta la cera más vil hagamos resplandecer. La inteligencia desea en la tierra ser abierta, Debe germinar el grano; y todo ser que no piensa No vive. Esos ladrones tienen derecho a la vida. No hay que olvidar que la escuela el cobre convierte en oro, Al tiempo que la ignorancia, el oro transforma en plomo. Os digo que esos ladrones un tesoro han poseído, Su pensamiento inmortal, don necesario y augusto; Y tienen ellos derecho, desde su miseria honda, A volverse hacia nosotros y hacia nuestras vidas prósperas, Y de su espíritu cuentas acercarse a reclamarnos; Os digo que eran el hombre y que bestia de él hicieron; Os digo que a todos culpo, su caída compadezco; También os digo que ellos son los seres despojados; Y que esas fechorías con las que se han mancillado Surgieron en un principio de un pecado a ellos ajeno. ¿Cómo alumbrarse podían si de la antorcha les privan? Son ellos los desgraciados y no son los enemigos. Ya que el crimen inicial con ellos fue cometido; Entre todos extinguimos de su cerebro la llama; Y la sociedad entera les ha arrebatado el alma. II ¡Oh, viejo presidio eterno! ¡Oh, enigma! ¡Abismo oscuro! ¡Cuántas sombras han pasado por esos fúnebres muros! Aquí el mal y la noche, y la ignorancia servil, Y en la otra extremidad de esta atadura tan vil El genio, también la fe, el amor y la verdad, El inventor, pensador, que por Dios es impulsado, El profeta que se aparta del error impío y falso, Como San Juan en su gruta, como Daniel en el foso, En la celda Galileo, Colón en el calabozo; De eslabón en eslabón, hacia la luz va ascendiendo, Esa cadena de luto sobre la tierra lanzada, Que tiene su inicio en Poulmann y que en Prometeo acaba. A través de seis mil años, por el camino arrastrando Esos monstruosos anillos sobre los seres humanos, En Toulon da ella comienzo en el Cáucaso se acaba. El hombre pone la luz y la sombra en igual jarra; El presidio, infierno absurdo, en su tumba da acogida, Tanto al hombre criminal como al hombre que más brilla. ¡Ay de aquel que dice: «Avanza» al progreso que refluye, Y un rayo de sol arroja cuando nuestro ocaso surge! ¡Qué sería del error si la luz al fin triunfase! Es la misma fechoría y también el mismo ultraje, El mismo crimen y tiene el mismo castigo inmundo A un ser humano matar que encontrar un nuevo mundo. Lucifer siempre es Satán, el águila, el basilisco, Cualquiera que alumbre un faro de todos es enemigo. ¡El arcángel prisionero a vampiros igualado! ¡El alma presa! Los buenos como malvados tratados. ¡Oh qué sombría ceguera del ser humano y sus leyes! Ante todas estas cruces tiembla el alma y se estremece, Cruces que llevan los sabios, los videntes e inspirados; Pues para huir de la vida, siempre sendas se han buscado, Cielo justo, si pensamos en estos reveladores, Que apresaron, pensativos, de lo alto portavoces, Castigados por el bien, como si fuera un pecado. En el paredón unidos, con el crimen asociados, Sangrientos, radiantes mártires cubiertos por los azotes, ¡Que en forzados convirtieron por haber sido antes dioses! --- ## El mal estudiante – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-mal-estudiante-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Dice no con la cabeza pero sí con el corazón dice sí a lo que le gusta dice no al profesor está de pie lo interrogan y le plantean todos los problemas de pronto le da un ataque de risa y lo borra todo cifras y palabras fechas y nombres frases y trampas y sin hacer caso de las amenazas del profesor ni de los abucheos de los sabelotodo con tizas de todos los colores en la negra pizarra de la desgracia dibuja el rostro de la dicha. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## El mal… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-mal-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Porchia, Antonio El mal, débil, me agita; fuerte, me calma. --- ## El Marqués de Sade – André Bretón URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-marques-de-sade-andre-breton/ Autor/Categoría: Bretón, André El Marqués de Sade El marqués de Sade ha vuelto a entrar en el volcán en erupción De donde había salido Con sus hermosas manos todavía ornadas de flecos Sus ojos de doncella Y ese permanente razonamiento de sálvese quien pueda Tan exclusivamente suyo Pero desde el salón fosforescente iluminado por lámparas de entrañas Nunca ha cesado de lanzar las órdenes misteriosas Que abren una brecha en la noche moral Por esa brecha veo Las grandes sombras crujientes la vieja corteza gastada Que se desvanecen Para permitirme amarte Como el primer hombre amó a la primera mujer Con toda libertad Esa libertad Por la cual el fuego mismo ha llegado a ser hombre Por la cual el marqués de Sade desafió a los siglos con sus grandes árboles abstractos Y acróbatas trágicos Aferrados al hilo de la Virgen del deseo André Bretón --- ## El mejor momento del amor… – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-mejor-momento-del-amor-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully El mejor momento del amor no es aquel en que se dice: «Te amo.» Se halla en ese mismo silencio que está a punto de romperse todos los días. Está en la rápida y furtiva comprensión de los corazones. Está en los fingidos rigores y en las secretas indulgencias. Está en el estremecimiento del brazo en que se apoya la mano temblorosa, en esa página que volvemos juntos, pero que ninguno de los dos leemos. ¡Momento único, en que los labios callan y dicen tantas cosas con su pudor; en que se abre el corazón, estallando quedamente como un botón de rosa! En que el solo perfume de los cabellos parece un favor conquistado. ¡Momento de deliciosa ternura, en que el respeto mismo es una confesión! --- ## El mismo destino – ALEKSANDR BLOK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-mismo-destino-aleksandr-blok/ Autor/Categoría: Blok, Aleksandr El mismo destino, con veneración sagrada, me legó iluminar el umbral del ideal con mi nebulosa antorcha, y apenas llega la tarde yo, con mi mente terrena, me encamino hacia el Altísimo, preso en celestial temor. Ardo en el fuego de la poesía. 26 de mayo de 1899 --- ## El monasterio trapense: de madrugada – THOMAS MERTON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-monasterio-trapense-de-madrugada-thomas-merton/ Autor/Categoría: Merton, Thomas Cuando los extensos campos huelen a amanecer Y los valles cantan en su sueño La luna peregrina derrama sobre la solemne oscuridad Sus cataratas de silencio Y luego se aleja, por sobre la extensa avenida de árboles. Las estrellas esconden, en lo claro, su luz, como lágrimas, Se estremecen donde algún tren corre, perdido, Pitando en distancias de misterio hacia el Este, Donde el fuego resplandece, en algún lugar, sobre un naufragio de ciudades. Ahora, encendida en las ventanas de esta Casa, mi Alma, Tu frivolidad, despierta clara: Quema en la noche campesina Tu sabia y desvelada lámpara. Porque, de la fosca torre, aireado campanario, De pronto, llegan las campanas, pajes de novia, Y llenan el oscuro eco de amor y respeto. Vela en las ventanas de Gethsemaní, mi alma, mi hermana, Porque los pasados años, con humosas antorchas, vuelven, Trayendo perfidia del mundo en llamas Ensangrentando lo claro con el fuego arrojado. Vela en el claustro de la noche solitaria, mi alma, mi Hermana, Donde se reunieron los apóstoles, que fueron, una vez, dispersados, Y llora la sangre de Dios en el lugar de Su traición, Y deplora con Pedro el triple canto del gallo. --- ## El niño raro – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-nino-raro-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente Aquel niño tenía extrañas manías. Siempre jugábamos a que él era un general que fusilaba a todos sus prisioneros. Recuerdo aquella vez que me echó al estanque porque jugábamos a qus yo era un pez colorado. Qué viva fantasía la de sus juegos. El era el lobo, el padre que pega, el león, el hombre del largo cuchillo. Inventó el juego de los tranvías, y yo era el niño a quien pasaban por encima las ruedas. Mucho tiempo después supimos que, detrás de unas tapias lejanas, miraba a todos con ojos extraños. --- ## El oscuro esplendor – ELISEO DIEGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-oscuro-esplendor-eliseo-diego/ Autor/Categoría: Diego, Eliseo Juega el niño con unas pocas piedras inocentes en el cantero gastado y roto como paño de vieja. Yo pregunto: qué irremediable catástrofe separa sus manos de mi frente de arena, su boca de mis ojos impasibles. Y suplico al menudo señor que sabe conmover la tranquila tristeza de las flores, la sagrada costumbre de los árboles dormidos. Sin quererlo el niño distraídamente solitario empuja la domada furia de las cosas, olvidando el oscuro esplendor que me ciega y él desdeña. --- ## El ostiaco – Danielle Sarréra URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-ostiaco-danielle-sarrera/ Autor/Categoría: Poemas en prosa; Sarréra, Danielle El ostiaco Ese gran invernal enlutado en una laguna seca, portador de antorchas mentirosas, y al que una sola patada enviaría a asarse en el Infierno, ese desvergonzado barbudo con ojos atascados de pelo de cabrón —qué hermoso y desnudo estaba con sus medias negras diciendo la misa—, ese ostiaco rojo de las noches con sábanas arenosas, ese maestro en fin maestro en la carencia del crecer y en trampear, ese hombre, más poderoso que el interior de un huevo listo para completar el niño, más rico que los tapices de Babel donde los dientes fueron limados de manera diferente, era, será, y es en esta hora en que oramos su nombre que nadie se atreve a pronunciar por temor inquisitorio, el creador del vacío en que alojamos nuestras manos —¡y ellas sudan de ternura!— ¡y ellas saborean una desgracia de miríadas de siglos!, ¡y ellas gritan bajo el efecto de la quemadura demasiado ardiente de las tenazas!, y se abandona a lujurias jamás experimentadas por las mujeres de Sodoma y de Gomorra que no son tampoco mis hermanitas (¡las idiotas!) porque ese hombre, ese gran invernal de la espada de barro seco, es mi primer redentor. Lo ato al lecho y lo agoto, no con mi cuerpo, no con mis manos, no con mis labios (permanezco a distancia) sino con mis ojos cuyo estrabismo es tal que la noche entera se desespera en su interior. Vosotros siempre podéis tratar de nombrarme pero, para ser franca, no podréis nombrarme jamás, porque yo estoy ausente en el colmo de la ausencia. Tú que me conoces mejor, nada sabes de mí; tampoco disimulo, sino que todo me disimula. Tengo la vulgaridad penetrante de los ríos que no conocen los fetos que se les arrojan, que no conocen el sabor masculino de los guijarros que hacen rodar en ellos. Son sordos y ciegos, sin brazos y sin piernas: son mudos también. Uno podría ponerse sobre una cruz para probar. Pero las cruces sólo hablan a los muertos. En verdad, mis manos y mis pies están agujereados y sangran agua. Cuando analizo esta agua, está vacía de toda sustancia, incluso de agua. Soy un vidrio en el palacio de los vidrios, nada hay que separe. Delante, nada hay que ver. Detrás, ya no hay nada que ver. El cielo conoce la credulidad de la luz. …………………………………………………………………………………….. 107 veces el hombre se levantó, 107 veces rompió el hielo, 107 veces elevó a la mujer al rango de insecto devorador. La cascada repliega sus aguas por no haber sabido ir hasta el punto en que el sexo se vuelve tan terrible en su forma y en su espíritu de trabajo (¡qué conciencia!) que nadie puede entonces poseerlo. Sería demasiado agotador, y pienso en ello, considerar las imposturas aceptadas de una mujer tal como yo cuando ella se da. Sería necesario el hielo del Norte más Norte y su fija credulidad de invernador; sería necesario el límite de los límites, la frontera en que se cruzan las espadas heladas de toda pasión humana; sería necesaria la potencia 107 veces sucesiva y simultánea del cabrón más lúbrico (¡oh santa Catalina la Grande!), sería necesario un contador de veinte mil bolillas para contar los golpes de semejante especie. Grité tan alto mientras se encarnizaba el niño desventurado sobre mi cuerpo, grité tan alto y tan fuerte entonces que las hormigas flameaban entre mis piernas, grité tan alto y tan fuerte y tan tiernamente entonces que el hombre me empuñaba como si empuñara su propio desierto, grité tan tiernamente que ese niño y esas hormigas y ese hombre no podían ya más que desaparecer, anonadados en lugares desconocidos a mi violencia. Porque mi grito no es de ninguna manera de aquellos que tienen el gusto del diente y la saliva, del paladar y la lengua. Mi grito es espeso como veneno. 107 veces lanzado tenía el estilo de un ser amado, pechos y muñecas cortados. ¡Vosotras que queréis seducir, oh mis pellejas, no sois más que raza inmunda! Sabéis estar desnudas por falta de espíritu. Yo, toda ropa arrojada, estoy aún vestida con esta coraza que nadie jamás podrá quitarme: virgen irremediable virgen de las vírgenes. ……………………………………………………………………………….. No descansa jamás el sílex del sacrificio porque los festines de Dios son inconmensurables. Diles que eres la reina elegida para cometer el ultraje y que sin ti ya no habría fuego posible sobre esta tierra inmunda donde los sapos humean en la hierba. Descansa en el terror de no creer ya sino en mí, porque yo soy el único esclavo que podrás un día quemar. Llamearé en el momento de tu saludo y tu último beso será la pimienta en la llaga que te ruego mantengas abierta cada día. Ya no tengo otra sonrisa que la de mi angustia acorralada en la ruina de estas tierras que jamás pudieron creer en mi nombre. Estoy hecha para gustarte en el colmo de tu odio. Estoy hecha para construirte con marcas de hierro candente y para destruirte a la hora que te sea propicia. Yo me llamo fidelidad a toda muerte elegida. …………………………………………………………………………………… Desde una sola alma y un solo cuerpo, desde ese único ímpetu que destruye el fraude y echa por tierra el cráneo, machaca los pavimentos, desde esta soledad condenada donde se reúnen los cuervos podridos del espíritu derrotado, desde este lugar exiguo para nuestras grandezas insaciadas donde hemos visto vivir y morir desolados mundos de buena voluntad con fuentes en adelante inalcanzables, desde este recinto helado en el que ningún parto es posible, yo, la altiva servidora de una muerte mucho más muerta de lo que vosotros podríais creer, os dirijo este saludo, esperando con toda mi fe que os amase de desgracias y os haga deslizar de decadencia en decadencia hasta la hora muda de los crímenes lealmente consentidos que de los fantasmas que sois hará un mundo definitivo en el silencio irremediable. Pereceréis por el hastío, porque el hastío es el único amo del océano que os fija y os guía. Su dejadez es algo prodigioso de comprobar. La conoceréis con largos estertores de insuficiencia. ………………………………………………………………………………….. La ciudad no tiene casas. Mujeres y hombres tienen las manos cortadas. Es obligatorio. ¿Qué queréis hacer por lo tanto, pobres hipócritas, si vuestros pasos no dejan huellas (vuestras piernas están cortadas), si vuestros ojos ruedan en un vacío tan vacío que desde siempre vosotros no sois sino el vacío? Confesadlo en nombre de mi voz que va lejos: os habéis equivocado. Habéis vestido la misma camisa. Ya no hay entonces otra solución que romper la página y volver a empezar un nuevo párrafo. Danielle Sarréra --- ## El otro – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-otro-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Se inventó una cara. Detrás de ella vivió, murió y resucitó muchas veces. Su cara hoy tiene las arrugas de esa cara. Sus arrugas no tienen cara. --- ## El pabellón de la grulla amarilla – CUI HAO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pabellon-de-la-grulla-amarilla-cui-hao/ Autor/Categoría: Cui Hao El inmortal voló en su grulla amarilla, dejando el pabellón, en pie, solo, vacío. La grulla se fue y no volvió jamás. Durante miles de años divagan nubes blancas. Perfilados árboles en la orilla opuesta soleada. Hierba fragante y espesa en la Isleta del Loro. Cae la tarde. ¿Dónde está mi tierra natal? Brumas y olas del río me colman de nostalgia. --- ## El paisaje – CZESLAW MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-paisaje-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw El paisaje no necesitaba nada excepto glorificación. Excepto mensajeros reales que trajeran sus dones: Un nombre con un atributo y un verbo inflexivo. Si solamente preciosos robles copiosamente brillaran Cuando nuestros bravos estudiantes, en un camino sobre el valle, Pasean y cantan «La Oda a la Alegría «. Si al menos un solitario pastor grabara cartas en una corteza. El paisaje no necesitaba nada excepto glorificación. Pero no existían mensajeros. Matorrales, oscuras gargantas, Bosque colgando del bosque, pájaro de largo gemido. Y quién aquí podría iniciar una frase? El paisaje era, quien conoce, probablemente hermoso. Allá abajo, todo estaba derrumbándose: las salas del castillo, Las callejuelas detrás de la catedral, los bordellos, las tiendas. Y ni un alma. Por tanto, de dónde podrían venir mensajeros? Después de olvidados desastres, yo estaba heredado a la tierra, Abajo, a la playa del mar y, arriba, a la tierra, al sol. --- ## El paraíso sobre los tejados… – Cesare Pavese URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-paraiso-sobre-los-tejados-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare El paraíso sobre los tejados… Cesare Pavese Será un día tranquilo, de luz fría como el sol que nace o muere, y el cristal cerrará el aire sucio fuera del cielo. Se nos despierta una mañana, una vez para siempre, en la tibieza del último sueño: la sombra será como la tibieza. Llenará la estancia, por la gran ventana, un cielo más grande. Desde la escalera, subida una vez para siempre, no llegarán voces, ni rostros muertos. No será necesario dejar el lecho. Sólo el alba entrará en la estancia vacía. Bastará la ventana para vestir cada cosa con una tranquila claridad, casi una luz. Se posará una sombra descarnada sobre el rostro sumergido. Será los recuerdos como grumos de sombra aplastados como las viejas brasas en el camino. El recuerdo será la llama que todavía ayer mordía en los ojos apagados. --- ## El parque de los ciervos – WANG WEI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-parque-de-los-ciervos-wang-wei/ Autor/Categoría: Wang Wei En la montaña vacía no se ve un hombre, Solo se oye el eco de voces humanas. Vuelven las sombras, entran profundo en el bosque, Otra vez brilla el sol, sobre los líquenes verdes. --- ## El pasado es el olvido… – MIGUEL DE UNAMUNO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pasado-es-el-olvido-miguel-de-unamuno/ Autor/Categoría: de Unamuno, Miguel El pasado es el olvido; el porvenir la esperanza; el presente es el recuerdo, y la eternidad el alma. --- ## El pasajero – RAMÓN DEL VALLE INCLÁN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pasajero-ramon-del-valle-inclan/ Autor/Categoría: del Valle Inclán, Ramón ¡Tengo rota la vida! En el combate de tantos años ya mi aliento cede, y al orgulloso pensamiento abate la idea de la muerte, que lo obsede. Quisiera entrar en mí, vivir conmigo, poder hacer la cruz sobre mi frente, y sin saber de amigo ni enemigo, apartado, vivir devotamente. ¿Dónde la verde quiebra de la altura con rebaños y músicos pastores? ¿Dónde gozar de la visión tan pura que hace hermanas las almas y las flores? ¿Dónde cavar en paz la sepultura y hacer místico pan con mis dolores? --- ## El paso del retorno – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-paso-del-retorno-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente El paso del retorno A Raquel que me dijo un día: «Cuando tú te alejas un sólo instante, el tiempo y yo lloramos…» Yo soy ese que salió hace un año de su tierra Buscando lejanías de vida y muerte Su propio corazón y el corazón del mundo Cuando el viento silbaba entrañas En un crepúsculo gigante y sin recuerdos Guiado por mi estrella Con el pecho vacío Y los ojos clavados en la altura Salí hacia mi destino Oh mis buenos amigos ¿Me habéis reconocido? He vivido una vida que no puede vivirse Pero tú Poesía no me has abandonado un solo instante Oh mis amigos aquí estoy Vosotros sabéis acaso lo que yo era Pero nadie sabe lo que soy El viento me hizo viento La sombra me hizo sombra El horizonte me hizo horizonte preparado a todo La tarde me hizo tarde Y el alba me hizo alba para cantar de nuevo Oh poeta esos tremendos ojos Ese andar de alma de acero y de bondad de mármol Este es aquel que llegó al final del último camino Y que vuelve quizás con otro paso Hago al andar el ruido de la muerte Y si mis ojos os dicen Cuánta vida he vivido y cuánta muerte he muerto Ellos podrían también deciros Cuánta vida he muerto y cuánta muerte he vivido ¡Oh mis fantasmas! ¡Oh mis queridos espectros! La noche ha dejado noche en mis cabellos ¿En dónde estuve? ¿Por dónde he andado? ¿Pero era ausencia aquélla o era mayor presencia? Cuando las piedras oyen mi paso Sienten una ternura que les ensancha el alma Se hacen señas furtivas y hablan bajo: Allí se acerca el buen amigo El hombre de las distancias Que viene fatigado de tanta muerte al hombro De tanta vida en el pecho Y busca donde pasar la noche Heme aquí ante vuestros limpios ojos Heme aquí vestido de lejanías Atrás quedaron los negros nubarrones Los años de tinieblas en el antro olvidado Traigo un alma lavada por el fuego Vosotros me llamáis sin saber a quién llamáis Traigo un cristal sin sombra un corazón que no decae La imagen de la nada y un rostro que sonríe Traigo un amor muy parecido al universo La Poesía me despejó el camino Ya no hay banalidades en mi vida ¿Quién guió mis pasos de modo tan certero? Mis ojos dicen a aquellos que cayeron Disparad contra mí vuestros dardos Vengad en mí vuestras angustias Vengad en mí vuestros fracasos Yo soy invulnerable He tomado mi sitio en el cielo como el silencio Los siglos de la tierra me caen en los brazos Yo soy amigos el viajero sin fin Las alas de la enorme aventura Batían entre inviernos y veranos Mirad cómo suben estrellas en mi alma Desde que he expulsado las serpientes del tiempo oscurecido ¿Cómo podremos entendernos? Heme aquí de regreso de donde no se vuelve Compasión de las olas y piedad de los astros ¡Cuánto tiempo perdido! Este es el hombre de las lejanías El que daba vuelta las páginas de los muertos Sin tiempo sin espacio sin corazón sin sangre El que andaba de un lado para otro Desesperado y solo en las tinieblas Solo en el vacío Como un perro que ladra hacia el fondo de un abismo ¡Oh vosotros! ¡Oh mis buenos amigos! Los que habéis tocado mis manos ¿Qué habéis tocado? Y vosotros que habéis escuchado mi voz ¿Qué habéis escuchado? Y los que habéis contemplado mis ojos ¿Qué habéis contemplado? Lo he perdido todo y todo lo he ganado Y ni siquiera pido La parte de la vida que me corresponde Ni montañas de fuego ni mares cultivados Es tanto más lo que he ganado que lo que he perdido Así es el viaje al fin del mundo Y ésta es la corona de sangre de la gran experiencia La corona regalo de mi estrella ¿En dónde estuve en dónde estoy? Los árboles lloran un pájaro canta inconsolable Decid ¿quién es el muerto? El viento me solloza ¡Qué inquietudes me has dado! Algunas flores exclaman ¿Estás vivo aún? ¿Quién es el muerto entonces? Las aguas gimen tristemente ¿Quién ha muerto en estas tierras? Ahora sé lo que soy y lo que era Conozco la distancia que va del hombre a la verdad Conozco la palabra que aman los muertos Este es el que ha llorado el mundo el que ha llorado resplandores Las lágrimas se hinchan se dilatan Y empiezan a girar sobre su eje. Heme aquí ante vosotros Cómo podremos entendernos Cómo saber lo que decimos Hay tantos muertos que me llaman Allí donde la tierra pierde su ruido Allí donde me esperan mis queridos fantasmas Mis queridos espectros Miradme os amo tanto pero soy extranjero ¿Quién salió de su tierra Sin saber el hondor de su aventura? Al desplegar las alas Él mismo no sabía qué vuelo era su vuelo Vuestro tiempo y vuestro espacio No son mi espacio ni mi tiempo ¿Quién es el extranjero? ¿Reconocéis su andar? Es el que vuelve con un sabor de eternidad en la garganta Con un olor de olvido en los cabellos Con un sonar de venas misteriosas Es este que está llorando el universo Que sobrepasó la muerte y el rumor de la selva secreta Soy impalpable ahora como ciertas semillas Que el viento mismo que las lleva no las siente Oh Poesía nuestro reino empieza Este es aquel que durmió muchas veces Allí donde hay que estar alerta Donde las rocas prohíben la palabra Allí donde se confunde la muerte con el canto del mar Ahora vengo a saber que fui a buscar las llaves He aquí las llaves ¿Quién las había perdido? ¿Cuánto tiempo ha que se perdieron? Nadie encontró las llaves perdidas en el tiempo y en las brumas ¡Cuántos siglos perdidas! Al fondo de las tumbas Al fondo de los mares Al fondo del murmullo de los vientos Al fondo del silencio He aquí los signos ¡Cuánto tiempo olvidados! Pero entonces amigo ¿qué vas a decirnos? ¿Quién ha de comprenderte? ¿De dónde vienes? ¿En dónde estabas? ¿En qué alturas en qué profundidades? Andaba por la Historia del brazo con la muerte Oh hermano, nada voy a decirte Cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar Más que el árbol te gustará callar. --- ## El pastor triste – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pastor-triste-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler El hombre al que el Dolor tenía por amigo, Soñando con su gran camarada el Dolor, Avanzó a paso lento por las centelleantes Arenas donde rompen las mareas ventosas. Y llamó a las estrellas, para que se inclinaran De sus pálidos tronos a consolarle; pero Entre sí ríen ellas, y están siempre cantando. Y el hombre al que el Dolor tenía por amigo Gritó: ¡Sombrío mar, mi triste historia escucha! El mar continuó bramando su bramido, En sueños resonando de colina en colina. Huyó el perseguimiento de su gloria, y muy lejos, Parándose en un valle benigno, les lloró Su historia a las brillantes gotitas de rocío. Mas éstas nada oyeron, porque están de continuo Escuchando el rumor de su propia caída. Y el hombre al que el Dolor tenía por amigo Buscó otra vez la orilla, y encontró allí una concha, Y pensó, Contaré la historia de mis penas Hasta que mis palabras envíen resonando Su tristeza a un vacío, perlado corazón; Y de nuevo mi propio cuento habrá de cantarme, Y serán mis palabras susurrantes consuelo, Y quizá mi aflicción antigua pasará. Suavemente cantó junto al borde perlado; Pero el triste habitante solitario del mar Convirtió su cantar en un torpe gemido, Entre sus remolinos perdidos, olvidándole. --- ## El pavo real – SAINT-POL-ROUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pavo-real-saint-pol-roux/ Autor/Categoría: Saint-Pol-Roux A Camille Mauclair. A lo largo de esta escalera sin fin como la escala de Ezequiel, se despliega un Pavo Real cuya cola triunfante exhibe un enjambre de ojos fabulosos; el espléndido pájaro, no obstante, peca por la enredadera de su andar y por el verbo irrisorio que el lagarto de su cuello clava como una espina en la dispersa armonía. Cuando, hace tiempo, yo utilizaba esta escalera para ascender al Ensueño o para descender a la Realidad, siempre me escudriñaban sus ojos más grandiosos que los ojos solitarios de las cortesanas muertas; me parecía mitigar la gloriosa curiosidad de cien Vírgenes en la balaustrada de un pensionado, y de este modo el pavoneo maduraba duraznos tímidos en mis cándidas mejillas. Todavía sana en la Vida, mi adolescencia sólo había conocido las alabanzas del firmamento de plumas expansivas; mis años primeros sólo habían recibido la genuflexión del abanico, orgulloso de mi claridad pura. Pero, esa noche, al regresar de las ciudades insensatas, cuando pasaba ante el Pavo Real singularísimo, advertí que unos ojos crueles ocupaban el lugar de las pupilas elogiosas de antaño. Con el fin de saber, me apoderé de sus sólidas miradas de hielo y las fundí en el brasero de mi confusión. Encontré, en el agua así obtenida, mis pecados convertidos en sapos. Furioso contra esta inoportuna videncia, quise reventar a los espías, cuando de pronto, encabritándose a la manera de un fuego de artificio, el Pavo Real exclamó: —»Ayer, insensato, mi pavoneo festejaba tu aurora, y mi madrigal amedrentaba tu modestia rosa; ahora, mi pavoneo taladra tu claro de luna, y mi sátira debilita tu modestia verde. Entérate por las buenas o por las malas de que el Poeta ejecuta un espectáculo desde los pañales hasta el sudario, y cada uno de los muñecos es el único jardinero de los ojos que lo persiguen. Reviéntalos si puedes, mis ojos volverán a florecer. Tu ser pertenece a la muchedumbre —y yo soy la Opinión.» Desde entonces, envidioso del campesino calmo en medio del trébol y a quien protege la ignorancia, ya no me atrevo a ser bueno ni malo, para no suscitar el innumerable espionaje. ¡Oh!, ¡vivir en el corazón de las soledades, una piedra sepulcral sobre mi vida! --- ## El peligro de las asociaciones de pensamientos – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-peligro-de-las-asociaciones-de-pensamientos-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Es hermoso, una sierra, una sierra de chiquichaques, una sierra que poderosamente, ágilmente, tranquilamente avanza en un madero pesado, al que corta soberanamente. También un pecho es hermoso. Muy hermoso. Adentro-, afuera. Adentro, todavía más, tan magníficamente útil cuando uno sabe utilizarlo, llevándolo de tiempo en tiempo al aire frío de las altas altitudes donde aquél prospera y se regocija. Pero qué miserable es un pecho bajo una sierra que se aproxima Imperturbable, qué miserable, sobre todo si es el suyo, y ¿por qué haber detenido el pensamiento sobre la sierra cuando lo único que a usted le interesa es su cuerpo, al cual la sierra por ese hecho se aproximará fatalmente? Y en una época de sangre como la nuestra, ¿cómo no iría a engancharse en él? En efecto, ahí entra, como en su casa, se hunde gracias a sus dientes maravillosos, tallando tranquilamente en el pecho su surco que no servirá a nadie, a nadie, ¿no es evidente? Ahora es demasiado tarde para las reflexiones ‘‘de distracción” Allí está. Reina en el lugar y como una inconsciente ahí se pone a cercenar en su cuerpo perdido, fatalmente perdido ahora. Más poemas de Henri Michaux --- ## El pensamiento mata – EDVARD MUNCH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pensamiento-mata-edvard-munch/ Autor/Categoría: Munch, Edvard El pensamiento mata la emoción – y refuerza la sensibilidad – El vino mata la sensibilidad y refuerza la emoción --- ## El poema de yugo – MARGUERITE YOURCENAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-poema-de-yugo-marguerite-yourcenar/ Autor/Categoría: Yourcenar, Marguerite El poema de yugo Las mujeres de mi país llevan sobre los hombros un yugo; Su corazón pesado y lento oscila entre esos dos polos; A cada paso, dos grandes baldes de leche chocan Uno con otro contra sus rodillas; El alma materna de las vacas, la espuma del pasto masticado, Brotan en olas nauseosas dulces. Soy igual que la sirvienta de la granja; A lo largo del dolor me avanzo de un paso firme; El balde del lado izquierdo está lleno de sangre; Puedes beber y saciarte de ese pujante jugo. El balde del lado derecho está lleno de hielo; Puedes inclinarte y contemplar tu rostro laso. Así voy entre mi destino y mi suerte, Entre mi sangré caliente y liquida y mi amor límpido muerto. Y cuando esté segura que ni espejo ni bebida Pueden ya distraer o sosegar tu corazón salvaje, No quebraré el espejo resignado, No volcaré el balde donde sangró toda mi vida. Iré llevando mi balde de sangre en la noche negra Allí donde están los muertos que en él a beber vendrán. Iré donde están las olas con mi balde de hielo; El breve gemido de la orilla será menos dulce que mi llanto; Un rostro pálido grande se asomará a la duna Y ese espejo, que ya no quieres, reflejará la faz calma de la luna. Click para leer más poemas de RMarguerite Yourcenar --- ## El poeta – ANA AJMÁTOVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-poeta-ana-ajmatova/ Autor/Categoría: Ajmátova, Ana Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada. Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos. Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier. Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno. --- ## El poeta como pescador – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-poeta-como-pescador-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence El poeta como pescador A medida que envejezco percibo que la vida tiene la cola en la boca y otros poetas y otros pintores ya no encarnan para mí ningún tipo de competencia El cielo es el desafío el cielo que aún debe ser descifrado ese alto cielo ante el que caen agobiados los astrónomos con sus grandes orejas electrónicas ese cielo que nos susurra constante los secretos finales del universo el mismo que respira hacia adentro hacia afuera como si fuera el interior de una boca del cosmos el mismo cielo que es el borde de la tierra y del mar también el cielo de voces múltiples y ningún dios rodeando un océano de sonido que devuelve ecos como las olas que estallan en el murallón Poemas enteros diccionarios completos enrollándose en la explosión de un trueno Cada atardecer un cuadro instantáneo cada nube un libro de sombras a través de las que vuelan salvajes las vocales de los pájaros que llorarán repentinamente Ese firmamento para el pescador está despejado a pesar de las nubes oscuras Él lo observa lo estima por lo que es: el espejo del mar a punto de precipitarse sobre él en su bote de madera al filo del horizonte oscuro Nosotros lo imaginamos como un poeta siempre cara a cara con la vieja realidad donde los pájaros nunca vuelan antes de la tormenta No lo dudes él sabe lo que caerá desde las alturas antes de que amanezca él es su propio vigía en su embarcación atento al sonido del universo dando cuenta de las visiones de la tierra de lo viviente con su voz poderosa --- ## El pozo – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-pozo-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo El pozo A veces te hundes, caes en tu agujero de silencio, en tu abismo de cólera orgullosa, y apenas puedes volver, aún con jirones de lo que hallaste en la profundidad de tu existencia. Amor mío, qué encuentras en tu pozo cerrado? Algas, ciénagas, rocas? Qué ves con ojos ciegos, rencorosa y herida? Mi vida, no hallarás en el pozo en que caes lo que yo guardo para ti en la altura: un ramo de jazmines con rocío un beso más profundo que tu abismo. No me temas, no caigas en tu rencor de nuevo. Sacude la palabra mía que vino a herirte y déjala que vuele por la ventana abierta. Ella volverá a herirme sin que tú la dirijas puesto que fue cargada con un instante duro y ese instante será desarmado en mi pecho. Sonríeme radiosa si mi boca te hiere. No soy un pastor dulce como en los cuentos de hadas, sino un buen leñador que comparte contigo tierra, viento y espinas de los montes. Ámame, tú, sonríeme, ayúdame a ser bueno. No te hieras en mí, que será inútil, no me hieras a mí porque te hieres. --- ## El prisionero – ALEXANDR PUSHKIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-prisionero-alexandr-pushkin/ Autor/Categoría: Pushkin, Alexandr El prisionero Estoy entre rejas en húmeda celda. Criada en cautiverio, un águila joven, mi triste compañía, batiendo sus alas, junto a la ventana su pitanza pica. La pica, la arroja, mira la ventana, como si pensara lo mismo que yo. Sus ojos me llaman y su griterío, y proferir quiere: ¡Alcemos el vuelo! ¡Tú y yo somos libres como el viento, hermana! Huyamos, es hora, do blanquea entre nubes la montaña y brilla de azul la marina, donde paseemos sólo el viento. ..¡y yo! Alexandr Pushkin --- ## El problema que se plantea es que… – Antonin Artaud URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-problema-que-se-plantea-es-que-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin El problema que se plantea es que… Antonin Artaud Es grave advertir que después del orden de este mundo hay otro orden. ¿Cuál es? No lo sabemos. El número y el orden de las suposiciones posibles en ese ámbito es justamente ¡el infinito! ¿Y qué es el infinito? No lo sabemos con precisión. Es una palabra de la que nos servimos para indicar la apertura de nuestra conciencia a la posibilidad desmesurada inagotable y desmesurada. ¿Y qué es la conciencia? No lo sabemos con certeza. Es la nada. Una nada de la que nos servimos para indicar cuando no sabemos algo, con respecto a qué no lo sabemos y entonces decimos conciencia en cuanto a la conciencia pero hay muchos otros aspectos. ¿Y entonces? Parecería que la conciencia está ligada en nosotros al deseo sexual y al hambre; pero podría muy bien no estar ligada a ellos. Se dice, se puede decir, hay quienes dicen que la conciencia es un apetito, el apetito de vivir; inmediatamente al lado del apetito de vivir aparece en el espíritu el apetito del alimento como si no hubiera personas que comen sin ninguna clase de apetito y que tienen hambre. Porque también existen quienes tienen hambre sin apetito; ¿Y entonces? Entonces un día el espacio de la posibilidad se me presentó como si me hubiera tirado un gran pedo; pero no sabía con exactitud qué eran ni el espacio, ni la posibilidad, y no experimentaba la necesidad de pensarlo; eran palabras inventadas para definir cosas que existían o no existían frente a la urgencia apremiante de una necesidad: suprimir la idea, la idea y su mito y hacer reinar en su lugar la manifestación tonante de esa explosiva necesidad: dilatar el cuerpo de mi noche interna, de la nada interna de mi yo que es noche nada, irreflexión, y que, sin embargo, es una afirmación explosiva: hay que dejarle lugar a algo, a mi cuerpo. Pero, ¿reducir mi cuerpo a ese gas hediondo? ¿Decir que tengo un cuerpo porque/ tengo un gas hediondo que se forma dentro mío? No lo sé sin embargo sé que el espacio, el tiempo, la dimensión, el devenir, el futuro, el porvenir, el ser, el no ser, el yo, el no yo, no son nada para mí; en cambio hay una cosa que significa algo, una sola cosa que debe significar algo, y que siento porque quiere SALIR: la presencia de mi dolor de cuerpo, la presencia amenazadora infatigable de mi cuerpo; aunque me acucien con preguntas, y yo niegue todas las preguntas, hay un punto en el que me veo forzado a decir no, NO a la negación; y llego a ese punto cuando me acosan, me abruman, me cuestionan hasta que se aleja de mí el alimento mi alimento y su leche, y ¿cuál es el resultado? Que me ahogo; no sé si es una acción pero al acosarme así con preguntas hasta la ausencia y la nada de la pregunta, me atormentaron y sofocaron en mí ía idea de cuerpo y de ser un cuerpo, entonces sentí lo obsceno y me tiré un pedo arbitrario de vicio y en rebeldía por mi asfixia. Porque hostigaban hasta mi cuerpo hasta el cuerpo y en ese momento hice estallar todo porque a mi cuerpo nadie lo manosea. --- ## El puerto – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-puerto-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles Un puerto es morada encantadora para un alma cansada de las luchas de la vida. La amplitud del cielo, la arquitectura móvil de las nubes, el colorido cambiante del mar, el centelleo de los faros, son prisma adecuado maravillosamente para distraer los ojos sin cansarlos nunca. Las formas esbeltas de los navíos de aparejo complicado, a los que la marejada imprime oscilaciones armoniosas, sirven para mantener en el alma el gusto del ritmo y de la belleza. Y además, sobre todo, hay una suerte de placer misterioso y aristocrático, para el que ya no tiene curiosidad ni ambición, en contemplar, tendido en la azotea o apoyado de codos en el muelle, todos los movimientos de los que se van y de los que vuelven, de los que tienen todavía fuerza para querer, deseo de viajar o de enriquecerse. --- ## El puro no – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-puro-no-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina El puro no El no el no inóvulo el no nonato el noo el no poslodocosmos de impuros ceros noes que noan noan noan y nooan y plurimono noan al morbo amorfo noo no démono no deo sin son sin sexo ni órbita el yerto inóseo noo en unisolo amódulo sin poros ya sin nódulo ni yo ni fosa ni hoyo el macro no ni polvo el no más nada todo el puro no sin no Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## El que es hermoso… – SAFO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-que-es-hermoso-safo/ Autor/Categoría: Safo El que es hermoso es hermoso a la vista, pero el que es noble también será hermoso. Click para leer más poemas de Safo --- ## El quinto día de una huelga de hambre – Nazim Hikmet URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-quinto-dia-de-una-huelga-de-hambre-nazim-hikmet/ Autor/Categoría: Nazim Hikmet Si no consigo expresar bien, hermanos, Lo que quiero decirles, Tendrán que disculparme: Siento algunos mareos, me da vueltas un poco la cabeza. No es el alcohol. Apenas, es un poquito de hambre. Hermanos, Los de Europa, los de Asia, los de América: Yo no estoy en prisión ni en huelga de hambre. Me he tendido en el césped, esta noche de mayo, Y los ojos de ustedes me miran de muy cerca, lucientes como estrellas, En tanto que sus manos son una sola mano estrechando la mía, como la de mi madre, como la de mi amada, como la de mi vida. Hermanos míos: Por otra parte, ustedes nunca me abandonaron, Ni a mí, ni a mi país, ni tampoco a mi pueblo. Del mismo modo que los quiero a ustedes, ustedes quieren a los míos, lo sé. Gracias, hermanos, gracias. Hermanos míos: Yo no tengo la intención de morir. Si soy asesinado, Sé que entre ustedes seguiré viviendo: Yo estaré en los poemas de Aragón (en su verso que canta la dicha del futuro), Yo estaré en la paloma de la paz, de Picasso, Yo estaré en las canciones de Paul Robeson Y, sobre todo y lo que es más hermoso: Yo estaré en la triunfante risa del camarada, Entre los cargadores portuarios de Marsella. Para decirles la verdad, hermanos, Yo soy feliz, feliz a rienda suelta. --- ## El recuerdo de tu sonrisa – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-recuerdo-de-tu-sonrisa-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina El rocío aumenta el peso de mi túnica. El sueño danza lejos de mí ignorando la entrada que le proponen mis ojos. Sin embargo es preciso que descanse esta noche, pues mañana deberé cruzar ese desierto de bambúes de arena. Casi no tengo agua, pero el recuerdo de tu sonrisa puede cambiar la desesperación y el destino. Cho Tang. Dinastía Chin. --- ## El remordimiento – OSCAR MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-remordimiento-oscar-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Oscar Si vuelvo a entrar en mí mismo y considero Qué tan largo fue mi día y mezquino mi esfuerzo, Una sombría desesperación más muda que la muerte Visita la tumba de mi solitario corazón. Mientras que de nuestros cantos de cólera o de amor Un mundo de oprimidos espera consuelo Musa, imitamos al avaro que se adormece Junto a los fríos metales confiados a la tierra. ¿Cómo hemos podido sacrificar para siempre Las tristes vanidades que no duran lo que un día, Nuestro laurel más bello que un cetro hereditario, Y qué derecho en este mundo hemos tenido de callar Las palabras que nos murmura la sabiduría del amor Desde la llave del Misterio y el amor del Dios viviente? --- ## El retoque final – OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-retoque-final-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga Es este aquel que amabas. A este rostro falaz que burla su modelo en la leyenda, a estos ojos innobles que miden la ventaja de haber volcado a ciegas tu destino, a estas manos mezquinas que apuestan a pura tierra su ganancia, consagraste los años del pesar y de la espera. Ésta es la imagen real que provocó los bellos espejismos de la ausencia: corredores sedosos encandilados por la repetición del eco, por las sucesivas efigies del error; desvanes hasta el cielo, subsuelos hacia el recuperado paraíso, cuartos a la deriva, cuartos como de plumas y diamante en los que te probabas cada noche los soles y las lluvias de tu siempre jamás, mientras él sonreía, extrañamente inmóvil, absorto en el abrazo de la perduración. Él estaba en lo alto de cualquier escalera, él salía por todas las ventanas para el vuelo nupcial, él te llamaba por tu verdadero nombre. Construcciones en vilo, sostenidas apenas por el temblor de un beso en la memoria, por esas vibraciones con que vuelve un adiós; cárceles de la dicha, cárceles insensatas que el mismo Piranesi envidiaría. Basta un soplo de arena, un encuentro de lazos desatados, una palabra fría como la lija y la sospecha, y esa urdimbre de lámpara y vapor se desmorona con un crujido de alas, se disuelve como templo de miel, como pirámide de nieve. Dulzuras para moscas, ruinas para el enjambre de la profanación. Querrías incendiar los fantasiosos depósitos de ayer, romper las maquinarias con que fraguó el recuerdo las trampas para hoy, el inútil y pérfido disfraz para mañana. O querrías más bien no haber mirado nunca el alevoso rostro, no haber visto jamás al que no fue. Porque sabes que al final de los últimos fulgores, de las últimas nieblas, habrá de desplegarse, voraz como una plaga, otra vez todavía, la inevitable cinta de toda tu existencia. Él pasará otra vez en esa ráfaga de veloces visiones, de días migratorios; él, con su rostro de antaño, con tu historia inconclusa, con el amor saqueado bajo la insoportable piel de la mentira, bajo esta quemadura. --- ## El rocío iluminado – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-rocio-iluminado-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe La tierra tiembla de placer bajo un sol de violencias gentiles --- ## El silencio – FEDERICO GARCIA LORCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-silencio-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Oye, hijo mío, el silencio. Es un silencio ondulado, un silencio, donde resbalan valles y ecos y que inclina las frentes hacia el suelo. --- ## El solitario – FRIEDRICH NIETZSCHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-solitario-friedrich-nietzsche/ Autor/Categoría: Nietzsche, Friedrich Aborrezco tanto el seguir como el guiar. ¿Obedecer? ¡No! ¿Mandar? ¡Jamás! Quien no es terrible para sí, no inspira terror a nadie, y sólo quien causa terror puede dirigir a los demás. ¡Yo, hasta el dirigirme a mí mismo aborrezco! Semejante a los animales del bosque y del mar, me agrada ensimismarme, acurrucarme a soñar en encantadores desiertos, recordarme a mí mismo lejano, seducirme a mí mismo, hacia mí mismo caminar. --- ## El sonido del silencio… – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-sonido-del-silencio-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack El sonido del silencio es toda la instrucción Que recibirás --- ## El sueño – GERARDO DIEGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-sueno-gerardo-diego/ Autor/Categoría: Diego, Gerardo Apoya en mí la cabeza, si tienes sueño. apoya en mí la cabeza, aquí, en mi pecho. Descansa, duérmete, sueña, no tengas miedo del mundo, que yo te velo. Levanta hacia mí tus ojos, tus ojos lentos, y ciérralos poco a poco conmigo dentro; ciérralos, aunque no quieras, muertos de sueño. Ya estás dormida. Ya sube, baja tu pecho, y el mío al compás del tuyo mide el silencio, almohada de tu cabeza, celeste peso. Mi pecho de varón duro, tabla de esfuerzo, por ti se vuelve de plumas, cojín de sueños. Navega en dulce oleaje, ritmo sereno, ritmo de olas perezosas el de tus pechos. De cuando en cuando una grande, espuma al viento, suspiro que se te escapa volando al cielo, y otra vez navegas lenta mares de sueño, y soy yo quien te conduce yo que te velo, que para que te abandones te abrí mi pecho. ¿Qué sueñas? ¿Sueñas? ¿Qué buscan – palabras, besos – tus labios que se te mueven, dormido rezo? Si sueñas que estás conmigo, no es sólo sueño; lo que te acuna y te mece soy yo, es mi pecho. Despacio, brisas, despacio, que tiene sueño. Mundo sonoro que rondas, hazte silencio, que está durmiendo mi niña, que está durmiendo al compás que de los suyos copia mi pecho. Que cuando se me despierte buscando el cielo encuentre arriba mis ojos limpios y abiertos. --- ## El sueño – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-sueno-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis La noche nos impone su tarea mágica. Destejer el universo, las ramificaciones infinitas de efectos y de causas, que se pierden en ese vértigo sin fondo, el tiempo. La noche quiere que esta noche olvides tu nombre, tus mayores y tu sangre, cada palabra humana y cada lágrima, lo que pudo enseñarte la vigilia, el ilusorio punto de los geómetras, la línea, el plano, el cubo, la pirámide, el cilindro, la esfera, el mar, las olas, tu mejilla en la almohada, la frescura de la sábana nueva, los jardines, los imperios, los Césares y Shakespeare y lo que es más difícil, lo que amas. Curiosamente, una pastilla puede borrar el cosmos y erigir el caos. --- ## El sueño – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-sueno-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente Hay momentos de soledad en que el corazón reconoce, atónito, que no ama. Acabamos de incorporarnos, cansados: el día oscuro. Alguien duerme, inocente, todavía sobre ese lecho. Pero quizá nosotros dormimos… Ah, no: nos movemos. Y estamos tristes, callados. La lluvia, allí insiste. Mañana de bruma lenta, impiadosa. ¡Cuán solos! Miramos por los cristales. Las ropas, caídas; el aire, pesado; el agua, sonando. Y el cuarto, helado en este duro invierno que, fuera, es distinto. Así te quedas callado, tu rostro en tu palma. Tu codo sobre la mesa. La silla, en silencio. Y sólo suena el pausado respiro de alguien, de aquella que allí, serena, bellísima, duerme y sueña que no la quieres, y tú eres su sueño. --- ## El truco – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-truco-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Cuarenta naipes han desplazado la vida. Pintados talismanes de cartón nos hacen olvidar nuestros destinos y una creación risueña va poblando el tiempo robado con las floridas travesuras de una mitología casera. En los lindes de la mesa la vida de los otros se detiene. Adentro hay un extraño país: las aventuras del envido y del quiero, la autoridad del as de espadas, como don Juan Manuel, omnipotente, y el siete de oros tintineando esperanza. Una lentitud cimarrona va demorando las palabras y como las alternativas del juego se repiten y se repiten, los jugadores de esta noche copian antiguas bazas: hecho que resucita un poco, muy poco, a las generaciones de los mayores que legaron al tiempo de Buenos Aires los mismos versos y las mismas diabluras. --- ## El trueno de la seda – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-trueno-de-la-seda-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Escucho el trueno de la seda, miro el brillo deslumbrador de una piedra opaca, y huelo las escamas del pez de madera. Sin embargo, no supe sentir a tiempo tu corazón. Lu Ch’iu. Dinastía Hsia. --- ## El último cataclismo – FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-ultimo-cataclismo-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor Cuando de la creación suene la última hora se hundirá la estructura de las partes terrenas; de nuevo cubrirán las aguas lo creado y la Divina Faz se reflejará en ellas. --- ## El valle – ALPHONSE DE LAMARTINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-valle-alphonse-de-lamartine/ Autor/Categoría: de Lamartine, Alphonse Hasta de la esperanza ahora se siente hastiado mi corazón, no quiere pedir nada al destino; oh, tú, préstame sólo, valle de mi niñez, el asilo de un día para esperar la muerte. Ésta es la senda estrecha de mi valle sombrío: llenan ambas laderas unos bosques espesos que cruzando sus sombras curvas sobre mi frente por entero me cubren de silencio y de paz. Dos arroyos ocultos bajo puentes verdosos serpenteando dibujan los contornos del valle; un instante confunden su murmullo y sus aguas, y no lejos de aquí ya se pierden sin nombre. Se han perdido también de mi vida las aguas, que se fueron sin ruido, sin retorno y sin nombre; mas la fuente es muy límpida, y mi alma enturbiada no ha podido espejear luz de días hermosos. El frescor de sus cauces y su manto de sombra me encadenan por siempre cerca de estos arroyos: como un niño mecido por un canto monótono se adormece mi espíritu al murmullo del agua. Allí estoy entre muros de verdor, con un corto horizonte ante mí que ya basta a mis ojos, sin moverme y tan solo con la naturaleza, sin oír más que el agua, sólo viendo los cielos. Demasiado en mi vida he sentido y amado; aunque vivo, ahora busco del Leteo la calma. ¡Oh lugares tan bellos, dad también el olvido! Desde ahora el olvido ya es mi única dicha. Corazón aquietado como el alma en silencio; oigo apenas el ruido muy lejano del mundo como un eco remoto que se ahogó en la distancia y que traen los vientos al oído inseguro. La existencia la veo como en medio de brumas deshacerse en la sombra del pasado perdido. Sólo queda el amor, como queda una imagen que perdura en el alba cuando un sueño se borra. Alma mía, reposa en este último asilo como lo hace un viajero que camina con fe, que se sienta a las puertas de la nueva ciudad y respira un instante el perfume del véspero. Sacudamos como él de los pies todo el polvo; nunca más volveremos a andar este camino; respiremos como él al final de la senda esta calma que anuncia una paz que no acaba. Tan oscuros y breves como días de otoño son tus días que menguan como sombras del monte. La amistad te traiciona, la piedad te abandona, solitaria desciendes donde están los sepulcros. Mas aquí está invitándote la natura que te ama; piérdete en sus entrañas que ella siempre te ofrece: aunque todo es mudanza, la natura es la misma, como el sol es el mismo que da luz a tus días. Ella sigue envolviéndote con sus luces y sombras, sé insensible a los falsos bienes que ya has perdido, ven y adora aquí el eco que adoraba Pitágoras, presta oído con él al celeste concierto. Con la luz sé tú el cielo, sé la sombra en la tierra; en los llanos del aire sé aquilón volador; con los pálidos rayos misteriosos de luna sé cual alma del bosque en la sombra del valle. Dios nos dio inteligencia para así concebirlo: la natura descubre en sí misma a su autor. Una voz en silencio al espíritu ha hablado: ¿Quién no ha oído esta voz resonar en su pecho? --- ## El veredicto del alfaquí – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-veredicto-del-alfaqui-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas Dile al criticón en la taberna, mientras bebemos bajo la facundia de los bordones, que he ido a consultar a un sabio en leyes, santo, rabino donde los haya, buceador de su religión, jurista de tomo y lomo, sopesador de ciencias y novedades. Le he dicho: «El mosto, ¿es lícito?». «No —ha replicado—, salvo que sea de un vino que ponga de pie a los muertos.» «Y la oración», insistí. Dijo: «Obligación canónica. Rézala bien y duérmete la mona. Echa a cuenta la oración de un año entero y, si es nocturna, la rezas bien amanecido». Dije: «¿Y el ayuno?». «¡Ni te lo propongas siquiera! Esmérate en aplicar a cada ayuno un desayuno.» «¿Y la limosna? dime, ¿y la alcabala?» Me dijo: «Quita de ahí, esa se considera propia de la herramienta de truhanes». Repliqué: «¿Y, si peregrino, los ritos?». «Está de más —dijo—. Sal corriendo. A tierras de La Meca no vayas en peregrino ni aunque La Meca te caiga a la puerta de la casa.» «Bueno —dije—. ¿Y los tíranos?» Me dijo: «Nada ni tocarlos, ni aunque te ronden el granero. Estáte a buenas con ellos, véngate en sus hijos, si vas sobrado de cólera contra infieles. Ensarta, con tu lanza, una tripa aquí, un trasero allá. Esta es la Guerra Santa, ¡qué excelente recompensa!». Repliqué: «Y la prenda, ¿se devuelve?». Afirmó: «Ni hablar, nadie devuelve el pellejo de un quintal de dátiles. ¡Ni se te ocurra! A no ser que sea la trampa con el dueño y señor de una taberna. Devuélvele entonces prenda y deuda y para ello arréglatelas, aunque sea vendiendo la mismísima camisa». Respondí; «Estoy resuelto, pero, ¿qué hay del soltero, que viaja sin cesar, de ausencias muy seguidas?». Me respondió: «Beneficiarte debes a la vecina, y también sodomizar al vecinito». Se me acercó entonces y añadió: «Es mi obligación aconsejarte: como guinda a estas tus virtudes, haz unas apuestas». --- ## El vino entra en la boca… – William Butler Yeats URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-vino-entra-en-la-boca-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler El vino entra en la boca… El vino entra en la boca Y el amor entra en los ojos; Esto es todo lo que en verdad conocemos Antes de envejecer y morir. Así llevo el vaso a mi boca, Y te miro, y suspiro. William Butler Yeats --- ## El vino es manzana líquida… – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-vino-es-manzana-liquida-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas El vino es manzana líquida, la manzana vino sólido. ¡Bebe lo sólido licuado y el gozo de hoy no lo dejes para mañana! --- ## El visionario – MARGUERITE YOURCENAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/el-visionario-marguerite-yourcenar/ Autor/Categoría: Yourcenar, Marguerite Vi sobre la nieve Un ciervo que muere; Vi en la laguna Perderse la luna; Vi sobre la playa La sed de una raya; Vi sobre las olas El pájaro a solas; Yo vi la verdad Presa en la ciudad; Vi en la llanura El humo que dura; Yo vi en el mar El sol sollozar; Yo vi en el cielo Dos ojos de hielo; Vi en el espacio El siglo que pasa; Yo vi en mi alma El polvo y la llama; Vi del corazón La negra ascensión. --- ## Elegía – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/elegia-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Sin que nadie lo sepa, ni el espejo, ha llorado unas lágrimas humanas. No puede sospechar que conmemoran todas las cosas que merecen lágrimas: la hermosura de Helena, que no ha visto, el río irreparable de los años, la mano de Jesús en el madero de Roma, la ceniza de Cartago, el ruiseñor del húngaro y del persa, la breve dicha y la ansiedad que aguarda, de marfil y de música Virgilio, que cantó los trabajos de la espada, las configuraciones de las nubes de cada nuevo y singular ocaso y la mañana que será la tarde. Del otro lado de la puerta un hombre hecho de soledad, de amor, de tiempo, acaba de llorar en Buenos Aires todas las cosas. --- ## Elegía con un poco de amargura – ELISEO DIEGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/elegia-con-un-poco-de-amargura-eliseo-diego/ Autor/Categoría: Diego, Eliseo Ésta es otra elegía, pero dedicada a un hombre desagradable, vecino mío, que nunca quiso saludarme. No sé, por tanto, cómo se llamaba. Cara de limón, cara de perro malo, jamás se rebajó a mirarme siquiera. Vivíamos los dos en la misma calle. Un día tras otro nos desencontrábamos. Primero por la mañana, y luego por la tarde. Se murió, y, naturalmente, dejó de no saludarme. Ayer lo vi venir tan él como de costumbre y me alegró que todo fuese igual que antes. Pero no era ni por la tarde ni por la mañana, y en cuanto a él, tampoco era él, como adrede. --- ## Elegía interrumpida – Octavio Paz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/elegia-interrumpida-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Elegía interrumpida Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al primer muerto nunca lo olvidamos, aunque muera de rayo, tan aprisa que no alcance la cama ni los óleos. Oigo el bastón que duda en un peldaño, el cuerpo que se afianza en un suspiro, la puerta que se abre, el muerto que entra. De una puerta a morir hay poco espacio y apenas queda tiempo de sentarse, alzar la cara, ver la hora y enterarse: las ocho y cuarto. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. La que murió noche tras noche y era una larga despedida, un tren que nunca parte, su agonía. Codicia de la boca al hilo de un suspiro suspendida, ojos que no se cierran y hacen señas y vagan de la lámpara a mis ojos, fija mirada que se abraza a otra, ajena, que se asfixia en el abrazo y al fin se escapa y ve desde la orilla cómo se hunde y pierde cuerpo el alma y no encuentra unos ojos a que asirse… ¿Y me invitó a morir esa mirada? Quizá morimos sólo porque nadie quiere morirse con nosotros, nadie quiere mirarnos a los ojos. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Al que se fue por unas horas y nadie sabe en qué silencio entró. De sobremesa, cada noche, la pausa sin color que da al vacío o la frase sin fin que cuelga a medias del hilo de la araña del silencio abren un corredor para el que vuelve: suenan sus pasos, sube, se detiene… Y alguien entre nosotros se levanta y cierra bien la puerta. Pero él, allá del otro lado, insiste. Acecha en cada hueco, en los repliegues, vaga entre los bostezos, las afueras. Aunque cerremos puertas, él insiste. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. Rostros perdidos en mi frente, rostros sin ojos, ojos fijos, vaciados, ¿busco en ellos acaso mi secreto, el dios de sangre que mi sangre mueve, el dios de yelo, el dios que me devora? Su silencio es espejo de mi vida, en mi vida su muerte se prolonga: soy el error final de sus errores. Hoy recuerdo a los muertos de mi casa. El pensamiento disipado, el acto disipado, los nombres esparcidos (lagunas, zonas nulas, hoyos que escarba terca la memoria), la dispersión de los encuentros, el yo, su guiño abstracto, compartido siempre por otro (el mismo) yo, las iras, el deseo y sus máscaras, la víbora enterrada, las lentas erosiones, la espera, el miedo, el acto y su reverso: en mí se obstinan, piden comer el pan, la fruta, el cuerpo, beber el agua que les fue negada. Pero no hay agua ya, todo está seco, no sabe el pan, la fruta amarga, amor domesticado, masticado, en jaulas de barrotes invisibles mono onanista y perra amaestrada, lo que devoras te devora, tu víctima también es tu verdugo. Montón de días muertos, arrugados periódicos, y noches descorchadas y amaneceres, corbata, nudo corredizo: -saluda al sol, araña, no seas rencorosa…- Es un desierto circular el mundo, el cielo está cerrado y el infierno vacío. Octavio Paz --- ## Elegía para N. N. – CZESLAW MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/elegia-para-n-n-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Si es demasiado lejos para ti, dilo. Habrías podido correr sobre las pequeñas olas del Báltico, atravesar el campo de Dinamarca, la floresta de hayas, virar hacia el océano, y ya está, cerca, el Labrador, blanco en esta estación del año. Tú, que soñabas una isla solitaria, si temes las ciudades, el parpadeo de los fuegos sobre las autorrutas, habrías podido tomar el camino de los bosques sordos, sobre torrentes revueltos y azules, y rastros del ciervo y del reno, hasta las Sierras, hasta las minas de oro abandonadas. El Río Sacramento te habría llevado entonces, por entre las colinas recubiertas de encinas espinosas. Todavía un bosque de eucaliptos, y estarás en mi casa. Es cierto, cuando la manzanita florece, y la bahía es azul en las mañanas de primavera, yo pienso a mi pesar en la casa entre lagos y en las redes recogidas bajo el cielo Lituano. La cabaña donde te despojabas de tu traje antes del baño se cambió para siempre en un cristal abstracto. Y en él está la oscura miel de la tarde, junto al balcón, y las pequeñas lechuzas, graciosas, y el olor de los arneses. Cómo podíamos vivir entonces, yo no puedo decirlo. Las costumbres, los trajes, vibran imprecisos, inconsistentes, tensos hacia el final. Es tal vez que pensábamos en las cosas tal como son? El saber de los años fogosos ha enrojecido los caballos ante la forja, y las pequeñas columnas en el mercado de la aldea, y los peldaños de madera y la peluca de Mamá Fliegeltaub. Mucho hemos aprendido, tú bien lo sabes: cómo nos es quitado, cosa por cosa, todo aquello que no podía ser, la gente, las comarcas. Y el corazón no muere cuando uno creyó que debería, pero sonreímos, el té y el pan sobre la mesa. Sólo el remordimiento de no haber amado como se debe esa pálida ceniza de Sachsenhausen con un amor absoluto, que no está a la medida del hombre. Tú te has acostumbrado a nuevos inviernos, húmedos, a la ciudad donde la sangre del propietario alemán fue raspada de los muros, y a donde él jamás regresó. Tampoco yo he llevado más de lo que podía, ciudades y país. No se puede entrar dos veces en el mismo lago, sobre hojas descompuestas de abedul, y quebrando una estrecha estría de sol. Tus faltas y las mías, no fueron grandes faltas, tus secretos y los míos, no eran grandes secretos. Cuando te anudan la mandíbula con un pañuelo, cuando te ponen una cruz entre los dedos, y a lo lejos un perro ladra, brilla una estrella. No, no es porque estés tan lejos que no has venido el otro día, la otra noche. De año en año madura en nosotros y nos invadirá, yo, como tú, lo he comprendido: la indiferencia. --- ## Ella – Gerardo Diego URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ella-gerardo-diego/ Autor/Categoría: Diego, Gerardo Ella ¿No la conocéis? Entonces imaginadla, soñadla. ¿Quién será capaz de hacer el retrato de la amada? Yo sólo podría hablaros vagamente de su lánguida figura, de su aureola triste, profunda y romántica. Os diría que sus trenzas rizadas sobre la espalda son tan negras que iluminan en la noche. Que cuando anda, no parece que se apoya, flota, navega, resbala… Os hablaría de un gesto muy suyo…, de sus palabras, a la vez desdén y mimo, a un tiempo reproche y lágrimas, distantes como en un éxtasis, como en un beso cercanas… Pero no: cerrad los ojos, imaginadla, soñadla, reflejada en el cambiante espejo de vuestra alma. Gerardo Diego --- ## Ella – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ella-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Ella daba dos pasos hacia adelante Daba dos pasos hacia atrás El primer paso decía buenos días señor El segundo paso decía buenos días señora Y los otros decían cómo está la familia Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo Ella llevaba una camisa ardiente Ella tenía ojos de adormecedora de mares Ella había escondido un sueño en un armario oscuro Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad Era hermosa como un cielo bajo una paloma Tenía una boca de acero Y una bandera mortal dibujada entre los labios Reía como el mar que siente carbones en su vientre Como el mar cuando la luna se mira ahogarse Como el mar que ha mordido todas las playas El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas Antes que el viento norte abra sus ojos Era hermosa en sus horizontes de huesos Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado Como el cielo a caballo sobre las palomas. --- ## Ellos preguntan: ¿también Dios se siente solo? URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ellos-preguntan-tambien-dios-se-siente-solo/ Autor/Categoría: Sandburg, Carl Cuando Dios amontonó un puñado de polvo y escupió en él, y moldeó la forma del hombre, y sopló infundiéndole vida, y le dijo que caminara –ese ese fue un gran día. ¿Hizo esto Dios porque Se sentía solo? ¿Se dijo Dios que debía tener compañía y para eso haría al Hombre andar por la tierra y apartar iglesias para hablar con Él y cantarle a Él? Estas son preguntas. Están garabateadas en antiguas cavernas. Están pintadas en altas catedrales. Hay mujeres y hombres que se sienten tan solos que creen que también Dios se siente solo. --- ## Elvira de Alvear – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/elvira-de-alvear-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Todas las cosas tuvo y lentamente todas la abandonaron. La hemos visto armada de belleza. La mañana y el claro mediodía le mostraron, desde su cumbre, los hermosos reinos de la tierra. La tarde fue borrándolos. El favor de los astros (la infinita y ubicua red de causas) le había dado la fortuna, que anula las distancias como el tapiz del árabe, y confunde deseo y posesión, y el don del verso, que transforma las penas verdaderas en una música, un rumor y un símbolo, y el fervor, y en la sangre la batalla de Ituzaingó y el peso de laureles, y el goce de perderse en el errante río del tiempo (río y laberinto) y en los lentos colores de las tardes. Todas las cosas la dejaron, menos una. La generosa cortesía la acompañó hasta el fin de su jornada, más allá del delirio y del eclipse, de un modo casi angélico. De Elvira lo primero que vi, hace tantos años, fue la sonrisa y es también lo último. --- ## Embriáguense – Charles Baudelaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/embriaguense-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles; Poemas en prosa Embriáguense Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense. Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la hierba verde de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida, ustedes se despiertan, pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán: «¡Es hora de embriagarse! Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.» Charles Baudelaire --- ## En aguas bajas – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-aguas-bajas-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Mis poemas antes tenían toda la profundidad de la superficie. Ahora tienen toda la superficialidad de lo profundo. Yo sé de la molicie que espera en las aguas bajas. Shen Chin. Dinastía Wei. --- ## En algún lugar al que nunca he viajado… – E. E. Cummings URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-algun-lugar-al-que-nunca-he-viajado-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. En algún lugar al que nunca he viajado, felizmente más allá de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio: en tu más delicado gesto hay cosas que me rodean, o que no puedo alcanzar porque están demasiado cerca tu mirada más leve alégremente se abrirá aunque me haya cerrado como un puño, tú me abres siempre, pétalo por pétalo, como la primavera abre tocando con habilidad, misteriosamente, su primera rosa o si tu deseo es cerrarme, yo y mi vida nos cerraremos con hermosura, de pronto, como cuando el corazón de esta flor imagina la nieve, cuidadosamente, descendiendo por doquier nada de lo que podamos percibir en este mundo iguala el poder de tu intensa fragilidad, cuya textura me obliga con el color de sus campos, trayendo muerte para siempre con cada aliento (no sé qué hay de ti que cierra y abre; solo algo en mí entiende que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas; nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas --- ## En casa – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-casa-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques A mi casa vendréis Aunque en verdad no sea mi casa No sé de quién es Un día entré por casualidad No había nadie Sólo rojos pimientos colgando de la blanca pared Me quedé mucho tiempo en esa casa Nunca vino nadie Pero todos todos los días Os esperé Yo no hacía nada Mejor dicho nada serio De vez en cuando por la mañana Lanzaba alaridos de animal Rebuznaba como un burro Con todas mis fuerzas Y esto me agradaba Y después jugaba con mis pies Los pies son muy inteligentes Nos llevan muy lejos Cuando queremos ir lejos Y cuando no se tiene ganas de salir Se quedan nos hacen compañía Y cuando hay música bailan Bailar sin ellos es imposible Hay que ser tonto como a menudo lo es el hombre Para decir tales tonterías Tonto como sus pies alegre como el pinzón El pinzón no es alegre Es alegre cuando está alegre Y triste cuando está triste o ni alegre ni triste Acaso sabemos qué es un pinzón Por otra parte no se llama realmente así Es el hombre quien llamó a este pájaro así Pinzón pinzón pinzón pinzón Qué curiosos son los nombres Martín Hugo Víctor de nombre Bonaparte Napoleón de nombre Por qué así y no asá Un rebaño de bonapartes pasa por el desierto El emperador se llama Dromedario Tiene un caballo ropero y cajones de carrera A lo lejos galopa un hombre que sólo tiene tres nombres Se llama Tin Tan Ton y no tiene un apellido ilustre Algo más lejos se halla otro cualquiera Mucho más lejos hay cualquier cosa ¿Pero qué sentido tiene todo esto? A mi casa vendrás Pienso en otra cosa pero sólo en eso Y cuando hayas entrado en casa Te quitarás toda la ropa Y te quedarás inmóvil desnuda con tu boca roja Como los rojos pimientos colgados de la blanca pared Y luego te acostarás y yo me acostaré a tu lado Eso es A mi casa que no es mi casa tu vendrás. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## En clase – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-clase-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Dos más dos cuatro cuatro y cuatro ocho ocho y ocho dieciséis… ¡Repetid! dice el maestro Dos más dos cuatro cuatro y cuatro ocho ocho y ocho dieciséis. De pronto el pájaro lira pasa por el cielo el niño lo ve el niño lo oye el niño lo llama: ¡Sálvame juega conmigo pajarillo! Entonces el pájaro baja y recita con el niño Dos más dos cuatro… ¡Repetid! dice el maestro y el niño juega el pájaro juega con él… Cuatro y cuatro ocho ocho y ocho dieciséis ¿y dieciséis más dieciséis? Dieciséis más dieciséis no son nada y mucho menos treinta y dos sea como sea los dos se van. El niño ha escondido el pájaro en su pupitre y todos los niños oyen su canto y todos los niños oyen la música y ocho más ocho se van a su vez y cuatro más cuatro y dos más dos se largan también y uno más uno no es a la una ni a las dos uno a uno se van a su vez. Y el pájaro lira toca y el niño canta y el profesor grita: ¡Cuándo acabaréis con esas bufonadas! Pero todos los otros niños escuchan la música y las paredes de la clase se desmoronan tranquilamente. Y los vidrios vuelven a ser arena la tinta vuelve a ser agua los pupitres vuelven a ser árboles la tiza vuelve a ser acantilado el portaplumas vuelve a ser pájaro. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## En el arco de tu mazo – Rumi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-arco-de-tu-mazo-rumi/ Autor/Categoría: Rumi En el arco de tu mazo No vayas a ningún lado sin mí. No dejes que nada suceda en el cielo aparte de mí, o sobre la tierra, en este mundo o en aquel otro, sin mi ser en su suceso. Visión, no veas nada que yo no vea. Lengua, no digas nada. La manera en que la noche se conoce con la luna, sé eso conmigo. Sé la rosa más cercana a la espina que soy . Quiero sentirme en ti cuando pruebes la comida, en el arco de tu mazo cuando trabajes, cuando visites amigos, cuando tú solo subas al techo por la noche. Nada hay peor que caminar por la calle sin ti. No sé a dónde voy. Tú eres el camino, y el conocedor de caminos, más que mapas, más que amor. No vayas a ningún lado sin mí. No dejes que nada suceda en el cielo aparte de mí, o sobre la tierra, en este mundo o en aquel otro, sin mi ser en su suceso. Visión, no veas nada que yo no vea. Lengua, no digas nada. La manera en que la noche se conoce con la luna, sé eso conmigo. Sé la rosa más cercana a la espina que soy . Quiero sentirme en ti cuando pruebes la comida, en el arco de tu mazo cuando trabajes, cuando visites amigos, cuando tú solo subas al techo por la noche. Nada hay peor que caminar por la calle sin ti. No sé a dónde voy. Tú eres el camino, y el conocedor de caminos, más que mapas, más que amor. Rumi --- ## En el bosque de pinos de las máquinas – Rodolfo Enrique Fogwill URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-bosque-de-pinos-de-las-maquinas-rodolfo-enrique-fogwill/ Autor/Categoría: Fogwill, Rodolfo Enrique; Poetas de Argentina En el bosque de pinos de las máquinas Rodolfo Enrique Fogwill Para Ricardo Zelarayán Máquinas vastas, máquinas fastuosas, máquinas enamoradas de su trivial reiteración cíclicas, lineales o iterativas: igual, indiferentes a la finalidad que les reclaman órganos imantados por una sobrecarga de fines, medios, causas y condiciones que nadie imputaría a la voluntad sus creadores ni a la subordinación de los últimos que creyeron en ellas sumisión temblorosa a ritos, voluntad sostenida a gritos, voluntad de unas máquinas tenidas por expresión mas alta del amor en un tiempo mecánicamente acariciado en estos tiempos que pocas veces terminan de vislumbrar -en sueños- los creadores que las sirven Máquinas superadas, despojos solitarios que en lo obsoleto -su modo de morir- recuperan las marcas de su nacimiento La voluntad de sus agentes la voluntad de los que crean dispositivos a semejanza de las imágenes de su pasión la voluntad de quienes los operan aguardando un destino mejor la voluntad de servir sirviéndose cada cual a su turno del azar ordenado y el cálculo la voluntad de la monotonía y de las sucesiones del azar y el cambio El cambio el cambio y su repetición los reflejos Hay máquinas pulidas que reflejan la luz deliberadamente para evocar esa iluminación que no deben referir sus manuales empecinadas, opacadas, fresadas, empavonadas, tibias, pavas, apabullantes máquinas relegadas a contener la ebullición o a detener el mundo en el instante en que incandece la materia Máquinas mudas, que callan o que, encalladas en los baldíos que rodeaba el zanjón, parecen a punto de gritar fósiles demasiado recientes: metas fraguadas en metaltempranamente desaparecidas Máquinas irisadas, máquinas de contar y máquinas que cuentan con tu pasión o que descuentan el tiempo remanente de un juego juego de los poetas, o de los chicos, o de hombres grandes que apuestan a números, a caballos numerados o a códigos binarios que representan el resultado de cotejar grupos de once y once hombres parecidos máquinas de once sílabas medidas falsa arbitrariedad de la medida de las formas Máquinas indecisas que nunca se detienen máquinas divididas que se montan en aniversarios y catástrofes y devuelven por unos días a la memoria el viejo tema de la verdad catequistas, instructores de vuelo, profesores de filosofía: partes del todo remuneradas para atenuar el miedo colaboradores de la prensa: remunerados para testimoniar las virtudes del fraude y no se entiende bien qué tipo de goce vinculado al fraude colaboradores de Clarín: captados por las cámaras para documentar una alegría de servir, aggiornatti Poetas y tantas otras máquinas multiplicadas por los efectos de su mismo operar maquinitas sumadas a un inventario de reserva: del edificio, de la fábrica, del casco de la estancia, de la sociedad anónima que administra el taller prudentes máquinas sociales que restan magnitudes que no convienen al mejor curso de las cosas máquinas de porquería, de precios irrisorios y diseño imperfecto que circulan por la cadena invisible del comercio, y funcionan solo para provocar mas intercambio aún y son un complemento, un comentario agregado al mundo que bien pudo no estar, o ser otro y que siempre puede sustituirse por otro sin que nadie lo advierta Máquinas irremplazables, apañadas por lo peor llamadas a cambiar estados de la materia, exprimen, condensan, extienden, muelen, licúan, hacen un jugo de colores, secan, succionan, llevan, acercan, traen desde lejos… o bien: máquinas de mover, o de permanecer y detener o de procesar eternamente variaciones ínfimas Inalcanzable e incansable máquina humeante humana solo ella, por ser ella, revela lo peor: su entidad acotada y la finalidad incomprensible, las metas invisibles, la consigna inaudible y borrada de sus orígenes siempre lo peor de estas máquinas fue su ser acotado y ahora lo mejor y lo mayor de su destino es la inteligibilidad tramposa del poema y la de tantas otras máquinas que hacen pensar en máquinas y figurando un mundo que vibraría ensamblado agrupan el terror a lo ausente, el temor a lo imprevisto y súbito y el temblor ante todo lo que pueda excluir un destino común, concertado y fácil ¡Ffahhh! ¡Ella sí es una máquina! Mujer imaginada, máquina de repetir unos espejos que la componen como materia en el espacio Las cosmetólogas prometen simulacros de armonía cósmica a la única cosa -lo humano- que pudo imaginarla y burlara durante el ínfimo intervalo de eternidad concedido a su especie las manicuras curan los efectos de máquinas dispuestas sin prever su contacto frecuente con la piel femenina: superficies por y para el placer las parteras procuran cantando a su faena mientras adhieren al control de una reproducción que, alentando el berretín de no morir, la máquina médica ha decretado inconveniente Los maquinistas en los trenes miden sus penes con cintas métricas de acero ultraflexible: otra aleación de materiales, que, como a ellos mismos, nadie previó y sólo por estar allí, * parece ahora inevitable, natural / mientras los paralelos rieles, quedando atrás, a un mismo tiempo permanecen debajo y ceden a la presión de las ruedas acantonadas, ellos se inclinan sobre el tablero y vuelven a medirse y cotejan parámetros y magnitudes en su rito de sumisión a las pasiones de la curiosidad y de la utilidad del número el maquinista ha oído antes y piensa ahora que todo ínfimo cuerpo crece con la velocidad / al cotejar la presión del vapor en las turbinas, el torque de los émbolos y la puntualidad de los servicios de carga y pasajeros, semidesnudo, por un instante es Dios, y es máquina y obrero, y hasta puede llegar a ser un capitán o un mártir sin perder su condición de maquinista, testigo, padre, vecino, cliente, ni olvidar las imágenes de acero que tallaron en su alma noches y atardeceres de exposición a los reclamos de la publicidad A veces, al librarse del guante de amianto y malla de acero que prescribe el convenio, descubre que durante mas de la mitad del turno permaneció envolviendo esa mano demasiado humana, imperfecta y frágil en contraste con las tuberías de bronce, las bielas de titanio de la turbina y los bujes de diamante de los indicadores de precisión entonces se figura enfrentado a un enigma, una contradicción o quizá una paradoja: ya es tarde y no viene a su mente la palabra que mejor calificaría la visión de su mano contradiciendo el mundo v/por eso deja que el enigma y su figura floten allí, indecisos, y que vuelvan a representarse o que terminen disipándose como todas las cosas mentales Sabe que encontrará algo suyo en la curva inminente y que antes o después -da igual- la señal de vía libre anticipando la próxima estación lo volverá a la rutinas de su oficio: él también es uno entre los tantos únicos que esperan y mira su mano y dice «espero» y se pregunta: «si la mano es mía y el brazo mío, y este hombro, el pecho, el torso, el otro brazo, tal como mis dos piernas y la cabeza y el lugar que todas estas partes ocupan en mi cabina también son míos, entonces: ¿quién seré? ¿también yo seré mío? Y si soy mío: ¿qué es esto mío que me tiene? ¿qué este mí que me hace suyo..?» «Piensa» es una manera de decir, igual que «se pregunta» : no es que él piense, se pregunte ni que descuide su deber para ubicar mentales signos de interrogación al comienzo y al final de sus dudas son los pensamientos, máquinas en libertad montadas en tantos turnos de vigilar tableros iguales, que como turnos, se siguen repitiendo al abrigo del aire tibio, sostenidos por la paciencia templada en años de jamás pronunciarse Pocos maquinistas son capaces de tolerar que la duda, el asombro y los enigmas reiterados, floten intactos en el aire tóxico de la cabina y permanezcan ahí sin mas apoyo que la confianza en un perfecto ensamble de máquinas … …que velan por la seguridad de la circulación de máquinas Recién este año aparecieron en el pueblo la nuevas máquinas de revelar: automáticamente, y sin la intervención del personal, alcanzan los mas altos standard de calidad, regularidad y precisión en el registro de brillos y contrastes integrando complejos niveles de ejecución físicos químicos mecánicos / informáticos como si en Japón las hubieran dotado de ese ideal griego de justos medios que cuatro esdrújulas crecientes y enigmáticas, han venido a evocar son máquinas que no se venden y en las que ni el emprendedor mas optimista se atrevería arriesgar su dinero: hay un representante que concede los derechos de uso a cambio de un compromiso de compra de insumos químicos y papel de ampliación respaldado por una suma que se deposita a cuenta de los pagos de royalties y contribuciones impuestas por el régimen de franchising que encuadra el negocio Son máquinas concebidas para funcionar durante años con los mismos standards de calidad verificados en el acto de entrega pero recién alcanzan su óptimo de productividad y rentabilidad cuando en cierto ámbito confluyen su perfección mecánica y el auge del hábito de reflejar el mundo que la oferta de revelado mejor a menor precio y las campañas de publicidad previstas en el proyecto aspiran a precipitar son máquinas llamativas, que funcionando en las vidrieras de comercios y galerías predican con insistencia mecánica el carácter visual del mundo y el privilegio de quienes consiguen arrancar una imagen al arrasante tiempo Ësta no es una ciudad: la cabecera del partido es un pueblito de provincia hoy, aquí , una de estas máquinas japonesas en menos de media hora procesó cuarenta y seis rollos: millares de imágenes del viaje del industrial a un centro turístico de las sierras, unas treinta que registran meticulosamente los juegos amorosos representados frente al espejo del hotel de la ruta por una matrimonio de odontólogos, tres rollos con ciento dieciocho tomas de las mejoras técnicas que el nuevo arrendatario incorporó en el campo de Urquillo y uno con doce fotos sobrexpuestas y seis bastantes claras tomadas minutos después del descarrilamiento de El Rápido en la curva de Lamadrid esas imágenes reflejan mas la precipitación de un amateur que la desesperación de los sobrevivientes de la tragedia ni la verdadera magnitud de esa escena -dantesca- ni la frialdad con que sobrevivientes y testigos saquearon y desnudaron cadáveres y heridos, serían advertidas por un extranjero que viese las fotos sin saber la verdad, o por cualquier vecino que, volviendo de un tour por Disney World, haya pasado la semana sin ver diarios argentinos ni noticieros de T.V. Tal vez alguna de las grandes editoriales de Capital se decida a comprar estas tomas imperfectas pero de indudable valor periodístico: aquí todos se preguntan cuánto serán capaces de ofertar por estos negativos cualquiera sea la suma, no paga el tiempo del veterinario Repsing, que hacia mas de un mes que tenía esa cámara en la guantera del Land Rover porque nunca le llegaba el momento de devolvérsela al amigo de su hija que la olvidó en su asiento a la vuelta de un bautimso pasó un mes reprochándose que las veces que anduvo cerca la chacra de los padres del muchacho, o «venía apuradísimo», o andaba «con la cabeza en otra cosa» Volvió a pensar en la cámara, como si le encendiera una lámpara, recién esta mañana, cuando tuvo la suerte de bajar a la ruta por la curva de Lamadrid cuando El Rápido descarrilaba y la locomotora parecía levantar vuelo empujada por un ruido enorme venido de abajo de la tierra del cañadón tomó todas las fotos en un par de minutos, dudando si la máquina tendría el rollo bien puesto, y temiendo que el calor de los últimos días habría estropeado la película, y hasta los propios mecanismos de ese aparato que manejaba por primera vez Ahora confirma que la cámara y el rollo estaban bien, que él hizo lo mejor que pudo, y que lo único de lamentar era ese tipo de película ultrasensible que le recomendaron al amigo de su hija el chico había pedido algo especial porque el bautismo se hacía en una capilla de mala muerte donde ni el cura alcanza a leer las oraciones a la luz mortecina de unas lamparitas que, ocultas en unos caños de cemento revestidos con cera, simulan la llama de enormes cirios Si alguien llega a comprar esas fotos, pague lo que pague, no cubrirá el valor del recuerdo que en el momento de tomarlas Repsing se grabó para toda la vida, ni el precio irrisorio del revelado de las fotos pagan la suerte y el privilegio de los que, a tiempo, son capaces de arrebatarle una imagen al tiempo esa máquina de arrasar todo que ojalá ahora vuelva detenerse en el olvido porque de lo contrario no podré recordar Olvidémoslo ahora que el principal de turno del destacamento toma declaración al imputado por la catástrofe, y le reclama al señalero que repita sus dichos porque su máquina de escribir, -una Olivetti de los años cincuenta-, tiene un tabulador que detienen el carro al promediar cada renglón y nadie se atreve a intentar repararla desde mediodía viene tecleando dichos de gente que afirma que afirma que el hombre estaba a veinte o treinta metros su puesto en la casilla del curvón y que lo vieron agachado en el pasto, ocupado en lavar, o arreglar algo en la parte inferior de una máquina de fumigar acoplada a su autito amarillo Pero el imputado insiste en e que la gasificadora no es suya, que en su perra vida jamás la vio y que mal pudo haberla acoplado a ese Citroen que ni fuerza tiene para repechar la barranquita de la Shell, dice que todo el mundo sabe que para cargar nafta sube a pata a la Shell donde los encargados le prestan un bidón, y que con él se baja a la banquina, llena el tanque, y vuelve a subir a pata la barranca para devolver el bidón vacío y pagar los diez litros en la garita del surtidor insiste reclamando que llamen a los playeros de la Shell o al mecánico y que pregunten si falta a la verdad a gritos reclama que busquen a los que dijeron que el Citroen estaba a treinta metros de la casilla y para que se lo repitan en la cara pide que llamen a todos lo que puedan tener fumigadoras con trailer y les pregunten donde la tenían guardada esa mañana y que averigüen por todos los boliches y en el supermercado si alguna vez lo vieron tomar o comprar botellas que no sean de aceite o Pepsi o de cosas para limpiar habla de la democracia y pide que hagan venir a técnicos de la Jefatura de Policía y que le tomen pruebas a ver si en las manos tiene huellas de grasa o de algo que demuestre que estuvo arreglando máquinas que encarguen a Buenos Aires un detector de mentiras, que consulten a peritos ferroviarios y que consigan los antecedentes y el prontuario de los testigos que inventaron la historia de la fumigadora acoplada al Citröen Como una máquina indiferente, la mujer del poema llega del gabinete de su manicura y no sabe ni debe saber que el silencio que descubre al llegar es el sonido del esa maquina de arrasar cuya existencia ignora, y que, para millones de mujeres como ella, han traducido al girar de dos agujas en su pulsera-reloj actuando como si lo supiera, en una decisión calculada cotejando horarios y planificando cada uno de los actos que debe ejecutar después, teclea sobre el control remoto del televisor ni mira la pantalla: solo intentaba dar noticias de su llegada y que la sala y la planta baja se llenen con voces y efectos musicales que representan con bastante fidelidad el registro de los micrófonos del estudio de un programa de entretenimientos de la Capital Sin escuchar las voces, ni los aplausos y los griteríos grabados que agregan para que el público parezca mas numeroso, o mas comprometido, la mujer enumera mentalmente las rutinas previas al baño y todo lo que debe preparar para la fiesta no sabe que durante las próximas horas, mas de la mitad de sus cuidados se aplicarán a la conservación de los efectos del trabajo de peluquera, manicura, y cosmetóloga y que destinará menos de la tercera parte de su energía al las rutinas de bañarse, vestirse y terminar con la pintura y el maquillaje que componen el plan al que se supone totalmente concentrada mas tarde derivará parte de esa energía a controlar los arreglos de su vestido, las expresiones de su cara y al balance de los efectos de tantas superficies sobre los invitados que después lo transmitirán al fondo la vida social del pueblo Sorprendido por los diálogos de la televisión, el hombre la estuvo mirando, -quizás creándola-, y piensa que también ella es una máquina, se dice que sí, que ella sí es una máquina, pero una máquina fastuosa, «como un automóvil que consumiese la mitad del combustible solo para magnificar el control de la presión de uno de los neumáticos traseros», se dice piensa que eso es lo bueno de los humanos: su asimetría, su desmesura de consumir fuera de cualquier propósito de equilibrio, lejos de toda pretensión de armonía entre las cosas Piensa, pero allí donde el que escribe elegiría las expresiones «automóvil», «neumático», y «trasero» se representa las palabras «auto», «ruedas» , «de atrás» y ve imágenes que refieren cada nombre como en el curso de una sucesión de relámpagos, o proyección de fotos sobrexpuestas tomadas al azar por un aficionado ve manos, ve un tren, ve rieles y ruedas acantonadas que, frenando, chispean sobre los rieles después ve un solo riel fijado con clavijas de hierro dulce a los durmientes de quebracho, y fundido a esa imagen, el perfil de otro riel que cede para curvarse dócilmente bajo el peso de las ruedas y ve matas de pelo a coloreado -teñido-, un estampado búlgaro sobre una superficie de seda gris y adivina el brillo de la seda, tras el bosquejo de un auto con un solo neumático que, muy fuera de escala, sobresale del guardabarros y tensa el vestido de seda revelando la curva del cuerpo de la mujer en un solo lugar: la cadera evoca el ruido de la seda al frotarse y casi llega a componerse mentalmente, bajo la seda, la imagen de esa cadera desnuda cuando una nueva sucesión de sirenas, le devuelven las imágenes del accidente: con el ir y venir de camilleros, médicos y periodistas alrededor del hospital, alternado con reportajes a vecinos y testigos y reflexiones del conductor del noticiero del mediodía Alguna vez, en su cabina, el maquinista debió haberse masturbado figurándose una cadera semejante, pero bajo un ruido mas intenso, aunque menos perturbador parte blanca de la mujer: maquina erigida como vacilación entre el nacimiento del muslo y la piel y delicada que cubre un lado para revelar la dureza del hueso apenas unos pocos milímetros debajo /»tierra de nadie entre piernas y vientres», piensa, «nada impediría que me masturbe ahora pensando en ella bajo el atronador murmullo de la seda, imaginándome a la vez el ruido de/la seda, el improbable sueño erótico de un maquinista y el silencio espectral de mundo que potencia el horror de estas sirenas desafinadas..» pero piensa que no debe distraerse, que debe permanecer enfrentando al sentido que pocas veces le parece tan claro, para afirmarlo y evitar que como tantas veces, se disipe hasta confundirse con el aire viciado de la trivialidad imagina un conjuro: una danza pautada, cuya ejecución desplazaría su cuerpo por la casa ubicando en cada espacio la palabra correspondiente esa música le permitiría vencer la gravedad respondiendo, no a las palabras, sino a lo que ellas nunca terminan de referir Y escucha, se oye: «fijando la atención en un punto de esta tierra de nadie de la mujer, de la provincia, o de la historia -cadera, etapa o pueblo: cualquier detalle da lo mismo – identifico el punto y alcanzo al mismo tiempo las palabras «neumático» «cadera» «estilo», «señal» «barrera», «pueblo», «maquinista» y «justo» cada una de ellas se apropia de un tramo de mi conciencia, y la serie que forman, todas las presenta una a una y una a una las devuelve a esa nada que eran Pero, si contemplo ese cuerpo desnudo, y puedo conservar la conciencia también desnuda de palabras y eludo la tensión que me exige ya, ya identificar lo que veo ya yo sigo consciente de mi ver y solo de mi ver de mi ver sin objeto, de este ver tan vacío como nosotros dos horas antes de la fiesta donde mas, aún mas que antes mi conciencia también desaparecerá «¿Si?» «¿Contemplo», «¿Yo? «, «¿Qué?» se pregunta, y agrega las preguntas a eso escrito que alguna vez volverá a leer como el mecánico aficionado que examina un dispositivo que improvisó con restos de máquinas dispares y que parece a punto de funcionar y se imagina preguntándose: «¿debo dejar estas imágenes suspendidas bajo la eternidad y en la nada, en el mismo aire donde flotaron los pensamientos del maquinista, en este aire hogareño, que como el aire imaginario de la cabina solo existe por una concesión, por una convención, por una caprichosa convicción en el sentido de narrar…? » «¿O debo permitir que vuelva mi voluntad bajo la forma del deseo que provoca esta imagen y, sin ceder a una satisfacción que lo disolvería, fundirme a él y seguir alentándolo como a esas dudas que no deben disiparse en el tiempo? » «¿Actuar tendiendo a la satisfacción? ¿alcanzar por mera precipitación cierta palabra que refiere una imagen que por nombrada, desaparece ? » «¿Narrar, formar, limitarse a relatar la forma, acotar un poema ? » «¿invocar a otro disponiéndolo aquí como una máquina, deseo ajeno, creado y lector, que obedece a la máquina invisible de regular, el peso de una convención, lo invariable?» Son palabras e imágenes, meras piezas que volverán a reproducirse para volver a disolverse en la nada de la Nación que las precipita o las contiene. --- ## En el encuentro con el mensajero que va a la capital – CEN SHEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-encuentro-con-el-mensajero-que-va-a-la-capital-cen-shen/ Autor/Categoría: Cen Shen Miro hacia el Este en busca de mi casa, ¡interminable es el camino en nieblas! Siendo ya viejo, no puedo contener las lágrimas que empapan mis mangas. Nos encontramos a caballo. No tengo papel ni pincel. Solo te ruego que les digas que estoy sano y salvo. --- ## En el final era el verbo -OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-final-era-el-verbo-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga Como si fueran sombras de sombras que se alejan las palabras, humaredas errantes exhaladas por la boca del viento, así se me dispersan, se me pierden de vista contra las puertas del silencio. Son menos que las últimas borras de un color, que un suspiro en la hierba; fantasmas que ni siquiera se asemejan al reflejo que fueron. Entonces ¿no habrá nada que se mantenga en su lugar, nada que se confunda con su nombre desde la piel hasta los huesos? Y yo que me cobijaba en las palabras como en los pliegues de la revelación o que fundaba mundos de visiones sin fondo para sustituir los jardines del edén sobre las piedras del vocablo. ¿Y no he intentado acaso pronunciar hacia atrás todos los alfabetos de la muerte? ¿No era ese tu triunfo en las tinieblas, poesía? Cada palabra a imagen de otra luz, a semejanza de otro abismo, cada una con su cortejo de constelaciones, con su nido de víboras, pero dispuesta a tejer ya destejer desde su propio costado el universo y a prescindir de mí hasta el último nudo. Extensiones sin límites plegadas bajo el signo de un ala, urdimbres como andrajos para dejar pasar el soplo alucinante de los dioses, reversos donde el misterio se desnuda, donde arroja uno a uno los sucesivos velos, los sucesivos nombres, sin alcanzar jamás el corazón cerrado de la rosa. Yo velaba incrustada en el ardiente hielo, en la hoguera escarchada, traduciendo relámpagos, desenhebrando dinastías de voces, bajo un código tan indescifrable como el de las estrellas o el de las hormigas. Miraba las palabras al trasluz. Veía desfilar sus oscuras progenies hasta el final del verbo. Quería descubrir a Dios por transparencia. --- ## En el nombre de España… – BLAS DE OTERO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-nombre-de-espana-blas-de-otero/ Autor/Categoría: de Otero, Blas En el nombre de España, paz. El hombre está en peligro. España, España, no te aduermas. Está en peligro, corre, acude. Vuela el ala de la noche junto al ala del día. Oye. --- ## En el rincón aquel, donde dormimos juntos… – César Vallejo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-rincon-aquel-donde-dormimos-juntos-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César En el rincón aquel, donde dormimos juntos En el rincón aquel, donde dormimos juntos tantas noches, ahora me he sentado a caminar. La cuja de los novios difuntos fue sacada, o talvez que habrá pasado. Has venido temprano a otros asuntos y ya no estás. Es el rincón donde a tu lado, leí una noche, entre tus tiernos puntos un cuento de Daudet. Es el rincón amado. No lo equivoques. Me he puesto a recordar los días de verano idos, tu entrar y salir, poca y harta y pálida por los cuartos. En esta noche pluviosa, ya lejos de ambos dos, salto de pronto… Son dos puertas abriéndose cerrándose, dos puertas que al viento van y vienen sombra a sombra. César Vallejo --- ## En el último árbol del bosque… – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-ultimo-arbol-del-bosque-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina En el último árbol del bosque, comienza el bosque. --- ## En el vientre de mi madre – BLAISE CENDRARS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-el-vientre-de-mi-madre-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise En mi primer hogar Todo era redondo Muy a menudo me imagino cómo podría haber estado… Mis pies sobre tu corazón, mamá Mis rodillas contra tu hígado Las manos crispadas en el conducto Que termina en tu vientre La espalda torcida como espiral Las orejas completas los ojos vacíos Todo encogido tenso La cabeza casi saliendo de tu cuerpo Mi cráneo en tu orificio Yo gozoso de tu salud Del calor de tu sangre De los abrazos de papá Muy a menudo un híbrido fuego Electrizaba mis tinieblas Un golpe sobre mi cráneo me ablandaba Y era lanzado contra tu corazón Entonces el gran músculo de tu vagina se contraía duramente Yo dolorosamente cedía Y tú me inundabas con tu sangre Mi frente todavía está abollada Por los porrazos de mi padre ¿Por qué permitir que eso suceda y quedar medio estrangulado? Si hubiera podido abrir la boca Te habría mordido Si hubiera podido hablar Habría dicho: ¡Mierda, no quiero vivir! --- ## En familia – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-familia-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques La madre hace labores de punto El hijo hace la guerra A la madre le parece muy natural Y el padre ¿qué hace el padre? Hace negocios Su mujer hace punto Su hijo hace la guerra Él negocios Al padre le parece muy natural ¿Y el hijo y el hijo Qué le parece todo esto al hijo? Al hijo no le parece absolutamente nada Su madre hace punto su padre negocios él hace la guerra Cuando la guerra haya terminado Hará negocios con su padre La guerra sigue la madre sigue hace punto El padre sigue hace negocios El hijo ha muerto él ya no sigue El padre y la madre van al cementerio Al padre y a la madre les parece muy natural La vida continúa la vida con el punto la guerra los negocios Los negocios la guerra el punto la guerra Los negocios los negocios y los negocios La vida con el cementerio. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## En general – EDVARD MUNCH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-general-edvard-munch/ Autor/Categoría: Munch, Edvard En general el arte surge de la necesidad de un ser humano de comunicarse con otro – Todos los medios son igual de buenos – En la pintura como en la literatura a menudo se confunden los medios con el fin – la Naturaleza es el medio no el fin – Si se puede obtener algo alterando la naturaleza – hay que hacerlo – En un estado de ánimo intenso un paisaje ejercerá cierto efecto sobre la persona – al representar este paisaje [la persona] llegará a una imagen de su propio estado – y esto – este estado de ánimo es lo principal – La naturaleza no es más que el medio – Hasta qué punto se parece luego la imagen a la naturaleza carece de importancia – Es imposible explicar un cuadro – Se ha pintado precisamente porque no puede explicarse de otra manera – Lo único que se puede ofrecer es un indicio de la dirección que se tenía en mente No creo en el arte que no se haya impuesto por la necesidad de una persona de abrir su corazón Todo arte – la literatura como la música – ha de ser engendrado con los sentimientos más profundos – El arte son los sentimientos más profundos --- ## En la calle – JUAN GOYTISOLO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-calle-juan-goytisolo/ Autor/Categoría: Goytisolo, Juan Imaginé el poema y no quiere salir. Golpea en mi cabeza y no quiere salir. Yo grito me estremezco y no quiere salir. Le llamo por su nombre y no quiere salir. Bajo a la calle entonces y lo encuentro ante mí. --- ## En la calle Florida – CÉSAR TIEMPO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-calle-florida-cesar-tiempo/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Tiempo, César Paso azorada por Florida, el vivo escaparate de la farsa urbana: viejas extravagantes, niñas cursis y hombres-hembras desfilan en majadas. Voy a cruzar la calle cuando escucho: “Mamá, ¡qué desvergüenza, esa cocotte!” Me vuelvo, miro y quiero preguntarle quién será más ramera de las dos… --- ## En la calle… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-calle-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Porchia, Antonio En la calle, nada más que la calle, y en tu casa, nada. Ni la calle. --- ## En la desdicha… -LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-desdicha-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont En la desdicha, los amigos aumentan. --- ## En la hoguera encendida donde… – PABLO PICASSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-hoguera-encendida-donde-pablo-picasso/ Autor/Categoría: Picasso, Pablo en la hoguera encendida donde ardía desnuda la bruja me divertía sin dar pie ni patada en esta tarde arrancando lentamente con las uñas la piel de todas las llamas a la una y cinco de la mañana y después ahora a las tres menos diez mis dedos olían aún a pan caliente a miel a jazmines --- ## En la inmensa mayoría… – BLAS DE OTERO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-inmensa-mayoria-blas-de-otero/ Autor/Categoría: de Otero, Blas Podrá faltarme el aire, el agua, el pan, sé que me faltarán. El aire, que no es de nadie. El agua, que es del sediento. El pan… Sé que me faltarán. La fe, jamás. Cuanto menos aire, más. Cuanto más sediento, más. Ni más ni menos. Más. --- ## En la misma belleza… – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-misma-belleza-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo En la misma belleza saborean las lunas su soledad dichosa. Caen todas mis muertes en el espanto de la nada del mal de la nada irreal de la nada. En las tinieblas puse mis manos cuajadas de llanto. Arreó la gracia mis ojos perdonados, y hecho he sido en lo interior de todo y nada. He sido en el que es de todo y nada en bella gracia. --- ## En la niebla – HERMANN HESSE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-niebla-hermann-hesse/ Autor/Categoría: Hesse, Hermann ¡Qué extraño es vagar en la niebla! En soledad piedras y sotos. No ve el árbol los otros árboles. Cada uno está solo. Lleno estaba el mundo de amigos cuando aún mi cielo era hermoso. Al caer ahora la niebla los ha borrado a todos. ¡Qué extraño es vagar en la niebla! Ningún hombre conoce al otro. Vida y soledad se confunden. Cada uno está solo. --- ## En la noche un ruido de agua… – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-noche-un-ruido-de-agua-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina En la noche un ruido de agua. ¿Ruido? Escuchad el canto. El agua choca contra el sauce caído y deshace bajo la luna toda su red melódica: canta un triunfo sereno e iluminado, sola, toda la noche, sola, por entre el follaje abatido. ¿canto un triunfo o es la queja agreste por la gracia vencida que en ella se miraba o temblaba en el día? Ah, es triunfo y es queja pero por momentos cobra tal serenidad que ya no tiene de nuestros sentimientos, y es un canto de pájaro nocturno que sale del río para encantar la soledad hasta que ésta al este palidece y se franja… --- ## En la piel – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-piel-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina A lo lejos, afuera, cae una lluvia que tan sólo huelo, una lluvia que aún no ha llegado. Aquí en la piel, como en una página en blanco, espero que el agua, la lluvia, lo que vive y tiembla, me sea alguna vez revelado. --- ## En la sombra – DÁMASO ALONSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-sombra-damaso-alonso/ Autor/Categoría: Alonso, Dámaso Sí: tú me buscas. A veces en la noche yo te siento a mi lado, que me acechas, que me quieres palpar, y el alma se me agita con el terror y el sueño, como una cabritilla, amarrada a una estaca, que ha sentido la onda sigilosa del tigre y el fallido zarpazo que no incendió la carne, que se extinguió en el aire oscuro. Sí: tú me buscas. Tú me oteas, escucho tu jadear caliente, tu revolver de bestia que se hiere en los troncos, siento en la sombra tu inmensa mole blanca, sin ojos, que voltea igual que un iceberg que sin rumor se invierte en el agua salobre. Sí: me buscas. Torpemente, furiosamente lleno de amor me buscas. No me digas que no. No, no me digas que soy náufrago solo como esos que de súbito han visto las tinieblas rasgadas por la brasa de luz de un gran navío, y el corazón les puja de gozo y de esperanza. Pero el resuello enorme pasó, rozó lentísimo, y se alejó en la noche, indiferente y sordo. Dime, di que me buscas. Tengo miedo de ser náufrago solitario, miedo de que me ignores como al náufrago ignoran los vientos que le baten, las nebulosas últimas, que, sin ver, le contemplan. --- ## En la tienda de la florista – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-la-tienda-de-la-florista-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques En la tienda de la florista Un hombre entra en la tienda de la florista y elige flores la florista envuelve las flores el hombre se lleva la mano al bolsillo para buscar el dinero el dinero para pagar las flores pero al mismo tiempo se lleva súbitamente la mano al corazón y cae Al mismo tiempo que cae el dinero rueda por el suelo y también las flores caen al mismo tiempo que el hombre al mismo tiempo que el dinero y la florista se queda allí ante el dinero que rueda ante las flores que se marchitan ante el hombre que se muere sin duda todo es muy triste es necesario que la florista haga algo pero no sabe qué hacer no sabe por dónde empezar Hay tantas cosas por hacer con ese hombre que se muere esas flores que se marchitan y ese dinero ese dinero que rueda que no deja de rodar. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## En las alturas – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-las-alturas-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Espera aún a que yo venga A romper el frío que nos retiene. Nube, en tu vida tan amenazada como la mía. (Había un precipicio en nuestra casa. Por eso hemos partido y nos hemos establecido aquí). --- ## En los cinco rincones – BLAISE CENDRARS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-los-cinco-rincones-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Atreverse y hacer ruido Todo es color movimiento explosión luz La vida florece en las ventanas del sol Que se derrite en mi boca Estoy maduro Y caigo traslúcido a la calle De que estás hablando, mi viejo ¿no sé abrir los ojos? Boca de oro La poesía está en juego. --- ## En memoria de W. B. Yeats – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-memoria-de-w-b-yeats-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh 1 Desapareció en medio del invierno: los arroyos estaban congelados, los aeropuertos casi desiertos y la nieve deformaba las estatuas; el mercurio se hundía en la boca del día moribundo. Los instrumentos con que contamos coinciden en que el día de su muerte fue un día frío y oscuro. Lejos de su enfermedad, los lobos seguían corriendo en los bosques siempre verdes, el río pueblerino no se dejaba tentar por los muelles en boga; voces enlutadas ocultaban la muerte del poeta a sus poemas. Para él, sin embargo, su última tarde fue como él mismo, una tarde de enfermeras y rumores; las provincias de su cuerpo se rebelaron, las plazas de su mente estaban vacías, el silencio invadió los suburbios, se cortó la corriente de su visión; se volvió sus admiradores. Ahora está diseminado en cien ciudades, enteramente abandonado a afectos desconocidos, a hallar su dicha en otra clase de bosque y ser castigado con un código ajeno de conciencia. Las palabras de los muertos se alteran en las entrañas de los vivos. Pero en el ruido y la importancia de mañana cuando los corredores estén rugiendo como animales en el piso de la Bolsa, y los pobres tengan los sufrimientos a los que están harto habituados, y cada uno en la celda de sí mismo esté casi convencido de su libertad, algunos miles recordarán este día como uno recuerda un día en que hizo algo ligeramente inusual. Los instrumentos con que contamos coinciden en que el día de su muerte fue un día frío y oscuro. 2 Eras tonto como nosotros; tu don lo superó todo: la grey de mujeres ricas, la decadencia del cuerpo, a ti mismo. La Irlanda insensata te lastimó y te empujó a la poesía. Hoy Irlanda conserva su clima y su locura todavía — la poesía no hace ocurrir nada: sobrevive en el valle de su creación donde los ejecutivos jamás querrían meterse, sigue fluyendo al sur desde prados de aislamiento y pesares ajetreados, ciudades inacabadas en las que creemos y morimos; sobrevive, una forma de ocurrir, una salida. 3 Acoge, tierra, a un huésped honorable: William Yeats recibe sepultura. Que el ánfora irlandesa descanse vaciada de su poesía. En la pesadilla de las tinieblas ladran todos los perros de Europa, y las naciones vivas aguardan, secuestradas en su odio cada una. La deshonra intelectual mira desde cada rostro humano, y en cada mirada están bloqueados y congelados los mares de la piedad. Sigue, poeta, sigue derecho hacia el fondo de la noche, convéncenos aún de celebrar, con tu voz que no obliga; con el cultivo de un verso haz de la maldición una viña, canta sobre el fracaso del hombre en un rapto de angustia; deja fluir la fuente que cura en los desiertos del corazón, en la prisión de sus días enseña al hombre libre la manera de alabar. --- ## En mi oficio o mi arte sombrío… – DYLAN THOMAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-mi-oficio-o-mi-arte-sombrio-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan En mi oficio o mi arte sombrío ejercido en la noche silenciosa cuando sólo la luna se enfurece y los amantes yacen en el lecho con todas sus tristezas en los brazos, junto a la luz que canta yo trabajo no por ambición ni por el pan ni por ostentación ni por el tráfico de encantos en escenarios de marfil, sino por ese mínimo salario de sus más escondidos corazones. No para el hombre altivo que se aparta de la luna colérica escribo yo estas páginas de efímeras espumas, ni para los muertos encumbrados entre sus salmos y ruiseñores, sino para los amantes, para sus brazos que rodean las penas de los siglos, que no pagan con salarios ni elogios y no hacen caso alguno de mi oficio o mi arte. --- ## En mitad de un verso – Gerardo Diego URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-mitad-de-un-verso-gerardo-diego/ Autor/Categoría: Diego, Gerardo En mitad de un verso Murió en mitad de un verso, cantándolo, floreciéndole, y quedó el verso abierto, disponible para la eternidad, mecido por la brisa, la brisa que jamás concluye, verso sin terminar, poeta eterno. Quién muriera así al aire de una sílaba. Y al conocer esa muerte de poeta, recordé otra de mis oraciones. «Quiero vivir, morir, siempre cantando y no quiero saber por qué ni cuándo.» Sí, en el seno del verso, que le concluya y me concluya Dios. Gerardo Diego --- ## En mitad del camino había una piedra… – Carlos Drummond de Andrade URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-mitad-del-camino-habia-una-piedra-carlos-drummond-de-andrade/ Autor/Categoría: Drummond de Andrade, Carlos En mitad del camino había una piedra… En mitad del camino había una piedra había una piedra en la mitad del camino había una piedra en la mitad del camino había una piedra. Nunca olvidaré la ocasión nunca tanto tiempo como mis ojos cansados permanezcan abiertos. Nunca olvidaré que en la mitad del camino había una piedra había una piedra en la mitad del camino en la mitad del camino había una piedra. Carlos Drummond de Andrade --- ## En paz – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-paz-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado En paz Artifex vitae, artifex sui. Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida, porque nunca me diste ni esperanza fallida ni trabajos injustos, ni pena inmerecida. Porque veo al final de mi rudo camino que yo fui el arquitecto de mi propio destino; que si extraje las mieles o la hiel de las cosas, fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: cuando planté rosales coseché siempre rosas. … Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno; ¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! Hallé sin duda largas las noches de mis penas; mas no me prometiste tú sólo noches buenas, y en cambio tuve algunas santamente serenas… Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. ¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz! --- ## En plena noche – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-plena-noche-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina También en plena noche la nieve se derrite blanca y la lluvia cae sin perder su transparencia. Es ella, la noche, la que nos libra de los reflejos, la que nos expande las pupilas. Lo que busca con su bastón el ciego es la luz, no el camino. --- ## En recuerdo de Iesenin – MARINA TSVIETÁIEVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-recuerdo-de-iesenin-marina-tsvietaieva/ Autor/Categoría: Tsvetáyeva, Marina Nada de lástima – «poco vivió», ni de amargura – «poco dio», – mucho vivió – quien nuestros días vivió, todo lo dio – quien la canción nos dio. --- ## En un álbum – LORD BYRON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-un-album-lord-byron/ Autor/Categoría: Byron, Lord Sobre la fría losa de una tumba un nombre retiene la mirada de los que pasan, de igual modo, cuando mires esta página, pueda el mío atraer tus ojos y tu pensamiento. Y cada vez cada vez que acudas a leer este nombre, piensa en mí como se piensa en los muertos; e imagina que mi corazón está aquí, inhumado e intacto. --- ## En una isla del Marte del Este… – TAKUBOKU ISHIKAWA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/en-una-isla-del-marte-del-este-takuboku-ishikawa/ Autor/Categoría: Ishikawa, Takuboku En una isla del Mar del Este sobre la arena blanca de la playa cansado de tanto llorar me entretengo con un cangrejo. --- ## Encargo – Ezra Pound URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/encargo-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra Encargo Id, canciones mías, al solitario y al insatisfecho, id también al desquiciado, al esclavo de las convenciones, llevadles mi desprecio hacia sus opresores. Id como una ola gigante de agua fría, llevad mi desprecio por los opresores. Hablad contra la opresión inconsciente, hablad contra la tiranía de los que no tienen imaginación, hablad contra las ataduras, id a la burguesa que se está muriendo de tedio, id a las mujeres de los barrios residenciales, id a las repugnantemente casadas, id a aquellas cuyo fracaso está oculto, id a las emparejadas sin fortuna, id a la esposa comprada, id a la mujer comprometida. Id a los que tienen una lujuria exquisita, id a aquellos cuyos deseos exquisitos son frustrados, id como una plaga contra el aburrimiento del mundo; id con vuestro filo contra esto, reforzad los sutiles cordones, traed confianza a las algas y tentáculos del alma. Id de manera amistosa, id con palabras sinceras. Ansiad el hallazgo de males nuevos y de un nuevo bien, oponeos a todas las formas de opresión. Id a quienes la mediana edad ha engordado, a los que han perdido el interés. Id a los adolescentes a quienes les asfixia la familia… ¡Oh, qué asqueroso resulta ver tres generaciones reunidas bajo un mismo techo! Es como un árbol viejo con retoños y con algunas ramas podridas y cayéndose. Salid y desafiad la opinión, Id contra este cautiverio vegetal de la sangre. Id contra todas las clases de manos muertas. Ezra Pound --- ## Encargo – Julio Cortázar URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/encargo-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Encargo Julio Cortázar No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; tállame como un sílex, desespérame. Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos. Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas. Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces. No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre. Compártelo. Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, lo que nadie te pide: las espinas hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre. --- ## Encuentro – CZESLAW MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/encuentro-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Encuentro Estuvimos paseando a través de los campos en un vagón al amanecer. Una herida rosa roja en la oscuridad. Y de pronto una liebre atravesó la carretera. Uno de nosotros la señaló con la mano. Eso fue hace tiempos. Hoy ninguno de ellos está vivo, Ni la liebre, ni el hombre que hizo el ademán. Oh, amor mío, dónde están ellos, a dónde han ido? El destello de una mano, la línea de un movimiento, el susurro de los guijarros. Pregunto no con tristeza, sino con asombro. Czeslaw Milosz --- ## Encuentro inesperado – WISLAWA SZYMBORSKA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/encuentro-inesperado-wislawa-szymborska/ Autor/Categoría: Szymborska, Wisława Somos sumamente corteses el uno con el otro decimos: qué agradable encontrarnos después de tantos años. Nuestros tigres beben leche, nuestros balcones van a pie. Nuestros tiburones se ahogan en el agua. Nuestros lobos bostezan frente a jaulas abiertas. Nuestras víboras se quedaron sin relámpagos, los monos sin inspiración, y los pavos reales sin plumas. Los murciélagos renunciaron a nuestros cabellos tiempo ha. Sucumbimos al silencio sin acabar la frase, sonreímos, sin recursos. Nuestros humanos no saben qué decirse. --- ## Enrique Banchs – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/enrique-banchs-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Un hombre gris. La equívoca fortuna hizo que una mujer no lo quisiera; esa historia es la historia de cualquiera pero de cuantas hay bajo la luna es la que duele más. Habrá pensado en quitarse la vida. No sabía que esa espada, esa hiel, esa agonía, eran el talismán que le fue dado para alcanzar la página que vive más allá de la mano que la escribe y del alto cristal de catedrales. Cumplida su labor, fue oscuramente un hombre que se pierde entre la gente; nos ha dejado cosas inmortales. --- ## Entrevista al poeta Antonio Gamoneda URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/entrevista-al-poeta-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Entrevistas; Gamoneda, Antonio --- ## Enviado a Du Fu, censor de la corte del este – CEN SHEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/enviado-a-du-fu-censor-de-la-corte-del-este-cen-shen/ Autor/Categoría: Cen Shen Juntos, los funcionarios subimos los escalones bermellón. Nuestras oficinas están separadas por el Salón Imperial. Al alba, siguiendo el Bastón Imperial, acudimos a la audiencia. En el ocaso, salimos, con el incienso concedido por el monarca. A los que tenemos el cabello canoso, la caída de una flor nos causa tristeza, y el vuelo de aves en las nubes azuladas suscita nuestra envidia. Parece que cada vez hay menos consejos que se elevan al trono. Debe ser que no se haya equivocado en nada. --- ## Envilece, Devora… – JOSÉ MARTÍ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/envilece-devora-jose-marti/ Autor/Categoría: Martí, José Envilece, Devora… Envilece, devora, enferma, embriaga La vida de ciudad: se come el ruido, Como un corcel la yerba, la poesía. Estréchanse en las casas la apretada Gente, como un cadáver en su nicho: Y con penoso paso por las calles Pardas, se arrastran hombres y mujeres Tal como sobre el fango los insectos, Secos, airados, pálidos, canijos. Cuando los ojos, del astral palacio De su interior, a la ciudad convierte El alma heroica, no en batallas grandes Piensa, ni en templos cóncavos, ni en lides De la palabra centelleante: piensa En abrazar, como un haz, los pobres Y adonde el aire es puro, y el sol claro Y el corazón no es vil, volar con ellos. José Martí --- ## Episodio – CÉSAR TIEMPO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/episodio-cesar-tiempo/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Tiempo, César Iba tan mal trajeado y fue tan honda y dolorosa su mirada, que detuve el paso y leve, dulcemente, le dije: “¡Ven!” Pero quizá sin comprenderme, irguióse con altivez, borrando su tristeza, y con tono zumbón me dijo: “¡Vete, no me acuesto con perras!” --- ## Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/epitafio-para-la-tumba-de-adolfo-baez-bone-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Epitafio para la tumba de Adolfo Báez Bone Te mataron y no nos dijeron donde enterraron su cuerpo, Pero desde entonces todo el territorio es tu sepulcro o más bien; en cada palmo de territorio nacional en que no está tu cuerpo tú resucitaste Creyeron que te mataban con una orden de ¡fuego! Creyeron que te enterraban Y lo que hacían era enterrar una semilla. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Epitafio para mi tumba – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/epitafio-para-mi-tumba-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Aquí descanso yo: dice «Alfonsina» El epitafiio claro al que se inclina. Aquí descanso yo, y en este pozo, Pues que no siento, me solazo y gozo. Los turbios ojos muertos ya no giran, Los labios, desgranados, no suspiran. Duermo mi sueño eterno a pierna suelta; Me llaman y no quiero darme vuelta. Tengo la tierra encima y no la siento, Llega el invierno y no me enfría el viento. El verano mis sueños no madura, La primavera el pulso no me apura. El corazón no tiembla, salta o late, Fuera estoy de la línea de combate. ¿Qué dice el ave aquella, caminante? Tradúceme su canto perturbante: «Nace la luna nueva, el mar perfuma, «Los cuerpos bellos báñanse de espuma. «Va junto al mar un hombre que en su boca «Lleva una abeja libadora y loca: «Bajo la blanca tela el torso quiere «El otro torso que palpita y muere. «Los marineros sueñan en las proas, «Cantan muchachas desde las canoas. «Zarpan los buques y en sus claras cuevas «Los hombres parte hacia tierras nuevas. «La mujer que en el suelo está dormida «Y en su epitafio ríe de la vida, «Como es mujer grabó en su sepultura «Una mentira aún: la de su hartadura. --- ## Equipaje – JOAN MARGARIT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/equipaje-joan-margarit/ Autor/Categoría: Margarit, Joan Cuando tu madre y yo vamos juntos de viaje, hacemos las maletas encima de tu cama. La ropa bien doblada, el neceser, libros, medicamentos, los billetes, todo desperdigado, pero en orden. Aquí es donde comienzan nuestros viajes, en este íntimo, espacioso cuarto que pintamos de un suave color fucsia al saber que ya nunca volverías. El cuarto echa raíces que, despacio, se hacen profundas dentro de tu ausencia. Un lugar donde hacer el equipaje. --- ## Era con mucha noche – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/era-con-mucha-noche-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina Era con mucha noche Era con mucha noche y grande soledad. Recuerdo de compañía –que hubo y ya no había. Era la sola compañía del solitario en un camino que ante mí quisiera presentir. Alzóse figura que tan tierna me fuera alguien que me viera nacer, y yo vi morir. Click para leer más poemas de Macedonio Fernández --- ## Eran para otro mundo… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/eran-para-otro-mundo-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Eran para otro mundo. Todo diálogo, roto. Todo amor, con costuras. Todo juego, marcado. Toda belleza, trunca. ¿Cómo llegaron hasta aquí? Todo diálogo, verbo. Todo amor, sin pronombres. Todo juego, sin reglas. Toda belleza, entrega. Algo falla sin duda en la administración del universo. ¿Criaturas erróneas? ¿Mundos equivocados? ¿Dioses irresponsables? Eran para otro mundo. --- ## Eritrea – NÉSTOR PERLONGHER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/eritrea-nestor-perlongher/ Autor/Categoría: Perlongher, Néstor; Poetas de Argentina En el año 1943 en Eritrea a un costado de siglo Virginia y yo hablábamos de un muchacho que conocía el lenguaje de las flores entre nubes de mosquitos bajo un calor sofocante. Ambos creíamos firmemente en los baobabs y las caricias y no teníamos nada que ver con esa guerra. Pero al llegar a Nueva York Virginia se compró un sombrero yo una motocicleta y el muchacho de quien hablámos, no sé olvidó el lenguaje de las flores --- ## Es apenas Agosto – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/es-apenas-agosto-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L. Es apenas Agosto. 15 de Agosto. Pero ya el día es de pájaros. Todo no es aún pájaros, no. Es apenas una tímida cristalería que abre la mañana entre las ramas moradas, y las nieblas ya dulces. No se sabe ubicarla. Tiembla no se sabe dónde. Espíritu musical, qué delicadamente transparente! que sale de la tierra, y flota, y sube, sin fijarse aún como el ensayo de una melodía. Espíritu musical de la tierra que aún sueña! Sueño, anhelo de la tierra pronta a abrir sus párpados verdes. --- ## Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/es-bueno-amor-sentirte-cerca-de-mi-en-la-noche-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Es bueno, amor, sentirte cerca de mí en la noche, invisible en tu sueño, seriamente nocturna, mientras yo desenredo mis preocupaciones como si fueran redes confundidas. Ausente, por los sueños tu corazón navega, pero tu cuerpo así abandonado respira buscándome sin verme, completando mi sueño como una planta que se duplica en la sombra. Erguida, serás otra que vivirá mañana, pero de las fronteras perdidas en la noche, de este ser y no ser en que nos encontramos algo queda acercándonos en la luz de la vida como si el sello de la sombra señalara con fuego sus secretas criaturas. --- ## Es más sabio ser bueno que ser malo… – ROBERT BROWNING URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/es-mas-sabio-ser-bueno-que-ser-malo-robert-browning/ Autor/Categoría: Browning, Robert Es más sabio ser bueno que ser malo, Ser dócil vale más que ser altivo, Y es más útil ser cuerdo que ser loco. Sé que ha de atravesar un sol divino Las más espesas nubes de este mundo; Sé que después del fin está el principio, A pesar de lo extraño del rodeo Y a pesar de lo largo del camino. No puede acabar mal quien bien comienza Ni lo que Dios bendijo ser maldito. --- ## Es olvido – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/es-olvido-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Juro que no recuerdo ni su nombre, Mas moriré llamándola María, No por simple capricho de poeta: Por su aspecto de plaza de provincia. ¡Tiempos aquellos! Yo un espantapájaros, Ella una joven pálida y sombría. Al volver una tarde del Liceo Supe de la su muerte inmerecida, Nueva que me causó tal desengaño Que derramé una lágrima al oírla. Una lágrima, sí, ¡quién lo creyera! Y eso que soy persona de energía. Si he de conceder crédito a lo dicho Por la gente que trajo la noticia Debo creer, sin vacilar un punto, Que murió con mi nombre en las pupilas, Hecho que me sorprende, porque nunca Fue para mí otra cosa que una amiga. Nunca tuve con ella más que simples Relaciones de estricta cortesía, Nada más que palabras y palabras Y una que otra mención de golondrinas. La conocí en mi pueblo (de mi pueblo Sólo queda un puñado de cenizas), Pero jamás vi en ella otro destino Que el de una joven triste y pensativa. Tanto fue así que hasta llegué a tratarla Con el celeste nombre de María, Circunstancia que prueba claramente La exactitud central de mi doctrina. Puede ser que una vez la haya besado, ¡Quién es el que no besa a sus amigas! Pero tened presente que lo hice Sin darme cuenta bien de lo que hacía. No negaré, eso sí, que me gustaba Su inmaterial y vaga compañía Que era como el espíritu sereno Que a las flores domésticas anima. Yo no puedo ocultar de ningún modo La importancia que tuvo su sonrisa Ni desvirtuar el favorable influjo Que hasta en las mismas piedras ejercía. Agreguemos, aún, que de la noche Fueron sus ojos fuente fidedigna. Mas, a pesar de todo, es necesario Que comprendan que yo no la quería Sino con ese vago sentimiento Con que a un pariente enfermo se designa. Sin embargo sucede, sin embargo, Lo que a esta fecha aún me maravilla, Ese inaudito y singular ejemplo De morir con mi nombre en las pupilas, Ella, múltiple rosa inmaculada, Ella que era una lámpara legítima. Tiene razón, mucha razón, la gente Que se pasa quejando noche y día De que el mundo traidor en que vivimos Vale menos que rueda detenida: Mucho más honorable es una tumba, Vale más una hoja enmohecida, Nada es verdad, aquí nada perdura, Ni el color del cristal con que se mira. Hoy es un día azul de primavera, Creo que moriré de poesía, De esa famosa joven melancólica No recuerdo ni el nombre que tenía. Sólo sé que pasó por este mundo Como una paloma fugitiva: La olvidé sin quererlo, lentamente, Como todas las cosas de la vida. --- ## Es terrible un caballo en la noche – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/es-terrible-un-caballo-en-la-noche-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Es terrible un caballo en la noche parado y solo en la calle tranquila relinchando como si un triste desnudo a horcajadas en él le apretara con piernas calientes y cantara una dulce y alta y hambrienta sílaba única --- ## Esa es tu pena… – OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esa-es-tu-pena-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga Esa es tu pena. Tiene la forma de un cristal de nieve que no podría existir si no existieras y el perfume del viento que acarició el plumaje de los amaneceres que no vuelven. Colócala a la altura de tus ojos y mira cómo irradia con un fulgor azul de fondo de leyenda, o rojizo, como vitral de insomnio ensangrentado por el adiós de los amantes, o dorado, semejante a un letárgico brebaje que sorbieron los ángeles. Si observas al trasluz verás pasar el mundo rodando en una lágrima. Al respirar exhala la preciosa nostalgia que te envuelve, un vaho entretejido de perdón y lamentos que te convierte en reina del reverso del cielo. Cuando la soplas crece como si devorara la íntima sustancia de una llama y se retrae como ciertas flores si la roza cualquier sombra extranjera. No la dejes caer ni la sometas al hambre y al veneno; sólo conseguirías la multiplicación, un erial, la bastarda maleza en vez de olvido. Porque tu pena es única, indeleble y tiñe de imposible cuanto miras. No hallarás otra igual, aunque te internes bajo un sol cruel entre columnas rotas, aunque te asuma el mármol a las puertas de un nuevo paraíso prometido. No permitas entonces que a solas la disuelva la costumbre, no la gastes con nadie. Apriétala contra tu corazón igual que a una reliquia salvada del naufragio: sepúltala en tu pecho hasta el final, hasta la empuñadura. --- ## Escribir un poema sobre nada… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/escribir-un-poema-sobre-nada-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Escribir un poema sobre nada donde puedan flotar todas las transparencias, lo que no conoció nunca la condena del ser, lo que ya la abandonó, lo que está por empezar y tal vez nunca empiece. Y escribirlo con nada o casi nada, con la sombra de las palabras, los espacios olvidados, un ritmo que apenas se destaca del silencio y un silencio acotado en un punto por detrás de la vida. Un poema sobre nada y con nada. Quizá todos los poemas, pasados, futuros o imposibles, puedan caber en él, por lo menos un instante cada uno como su descansaran en su forma, en su forma o su nada. --- ## Escritura – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/escritura-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Yo dibujo estas letras como el día dibuja sus imágenes y sopla sobre ellas y no vuelve --- ## Eso – Czeslaw Milosz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/eso-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Eso Ojalá por fin pudiera decir qué está en mí. Gritar: gente, les mentí diciendo que eso no estaba en mí, cuando eso está ahí siempre, días y noches. Aunque gracias a eso supe describir sus ciudades inflamables, sus cortos amores y juegos desmembrándose en humus, aretes, espejos, el deslizar de un tirante, escenas de alcoba y de campos de batalla. Escribir fue para mí estrategia de protección, de borrar las huellas. Porque a la gente no puede gustarle aquél que alcanza lo prohibido. Llamo en mi ayuda a los ríos en los que nadé, lagos con puentecillos entre cedazos, valle en cuyo eco la canción duplica la luz del anochecer, y confieso que mis extáticos halagos a la existencia sólo pudieron ser entrenamientos de alto estilo, Pero abajo estaba eso, que no me atrevo nombrar. Eso se parece al pensamiento de alguien sin hogar, cuando atraviesa la ciudad ajena, congelada. Se asemeja al momento cuando un judío cercado ve aproximarse los pesados cascos de los gendarmes alemanes. Eso es cuando el hijo del rey se dirige a la ciudad y ve el mundo real: pobreza, enfermedad, vejez y muerte. Eso puede ser comparado con el inmóvil rostro de alguien que entendió que fue abandonado para siempre. O con las palabras del médico sobre la sentencia inevitable. Porque eso significa enfrentar un muro de piedra y entender que ese muro no cederá ante ninguna de nuestras súplicas. Czeslaw Milosz --- ## Eso – IDEA VILARIÑO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/eso-idea-vilarino/ Autor/Categoría: Vilariño, Idea Mi cansancio mi angustia mi alegría mi pavor mi humildad mis noches todas mi nostalgia del año mil novecientos treinta mi sentido común mi rebeldía. Mi desdén mi crueldad y mi congoja mi abandono mi llanto mi agonía mi herencia irrenunciable y dolorosa mi sufrimiento en fin mi pobre vida. --- ## Espacio – JUAN RODOLFO WILCOCK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/espacio-juan-rodolfo-wilcock/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Wilcock, Juan Rodolfo En mi cuarto no hay nada, salvo el tocadiscos y una cama; y en el corazón tampoco hay nada, salvo un hijo distinto a mí. Así hay espacio para moverse tanto en el corazón como en el cuarto tiré los harapos al fuego, los sentimientos, al mar. No todos tienen el cuarto vacío, no todos tienen el corazón vacío: se puede dejar entrar cada mañana un mundo nuevo. --- ## Espejo – SYLVIA PLATH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/espejo-sylvia-plath/ Autor/Categoría: Plath, Sylvia Soy de plata y exacto. Sin prejuicios. Y cuanto veo trago sin tardanza tal y como es, intacto de amor u odio. No soy cruel, solamente veraz: ojo cuadrangular de un diosecillo. En la pared opuesta paso el tiempo meditando: rosa, moteada. Tanto ha que la miro que es parte de mi corazón. Pero se mueve. Rostros y oscuridad nos separan sin cesar. Ahora soy un lago. Ciérnese sobre mí una mujer, busca mi alcance. Vuélvese a esos falaces, las luciérnagas de la luna. Su espalda veo, fielmente la reflejo. Ella me paga con lágrimas y ademanes. Le importa. Ella va y viene. Su rostro con la noche sustituye las mañanas. Me ahogó niña y vieja --- ## Esperando – Lawrence Ferlinghetti URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esperando-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Esperando Lawrence Ferlinghetti Estoy esperando que aparezca mi valija estoy esperando un renacer del milagro estoy esperando que alguien descubra América de verdad y llore estoy esperando el descubrimiento de una nueva frontera simbólica de occidente estoy esperando que el águila norteamericana abra de veras sus alas se enderece y vuele en línea recta estoy esperando que la Era de la ansiedad se acabe de repente estoy esperando que se libre el combate que haga del mundo un lugar más seguro para la anarquía estoy esperando la desaparición de todos los gobiernos y estoy a la espera perpetua de que renazca el milagro estoy esperando la Segunda Venida estoy esperando un reestreno de la religión que barra el estado de Arizona estoy esperando que se acumulen las Uvas de la Ira estoy esperando demostrarles que en serio Dios es norteamericano estoy esperando verlo en televisión entubado a los altares de las iglesias si tan solo pudieran encontrar el canal y sintonizarlo estoy esperando que vuelvan a servir la Última Cena con un aperitivo raro nuevo estoy a la espera perpetua de que renazca el milagro estoy esperando que llamen mi número estoy esperando que se haga cargo el Ejército de Salvación estoy esperando que bendigan a los mansos y que hereden la tierra libre de impuestos estoy esperando que los bosques y los animales reclamen que la tierra sea de ellos estoy esperando que se conciba la forma de destruir todos los nacionalismos sin matar a nadie estoy esperando que los pájaros y los planetas caigan como una lluvia estoy esperando que los que aman y los que lloran vuelvan a estar juntos en un renacer nuevo del milagro estoy esperando cruzar la Gran Divisoria y estoy esperando ansiosamente que un médico clínico desconocido descubra el secreto de la vida eterna estoy esperando que se terminen las tormentas vitales estoy esperando zarpar hacia la felicidad estoy esperando que un Mayflower reconstruido llegue a América con los derechos para cuento y televisión vendidos a los nativos por anticipado estoy esperando que en el Continente Perdido vuelva a sonar la música perdida en un renacer nuevo del milagro estoy esperando el día que aclare todas las cosas estoy esperando la indeminzación por lo que Estados Unidos le hizo a Tom Sawyer estoy esperando que el Muchacho Norteamericano le saque la ropa a la Belleza y se le suba encima estoy esperando que Alicia en el País de las Maravillas me retransmita su sueño de inocencia absoluta estoy esperando que Childe Roland llegue a la última torre oscura estoy esperando que a Afrodita le crezcan brazos en una conferencia por el desarme final en un renacer nuevo del milagro estoy esperando algún indicio de inmortalidad rememorando mi infancia estoy esperando que vuelvan las mañanas verdes que vuelvan los campos verdes y mudos de la juventud estoy esperando que algunos acordes de arte sin premeditación sacudan mi máquina de escribir estoy esperando escribir el gran poema indeleble estoy esperando el último éxtasis largo y arrebatador estoy a la espera perpetua de que los amantes en fuga de la Urna Griega por fin se alcancen y se abracen estoy esperando a perpetuidad y para siempre un renacimiento del milagro --- ## Esperar la ausencia – JOSÉ LEZAMA LIMA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esperar-la-ausencia-jose-lezama-lima/ Autor/Categoría: Lezama Lima, José Esperar la ausencia Estar en la noche esperando una visita, o no esperando nada y ver cómo el sillón lentamente va avanzando hasta alejarse de la lámpara. Sentirse más adherido a la madera mientras el movimiento del sillón va inquietando los huesos escondidos, como si quisiéramos que no fueran vistos por aquellos que van a llegar. Los cigarros van reemplazando los ojos de los que no van a llegar. Colocamos el pañuelo sobre el cenicero para que no se vea el fondo de su cristal, los dientes de sus bordes, los colores que imitan sus dedos sacudiendo la ausencia y la presencia en las entrañas que van a ser sopladas. La visita o la nada cubiertas por el pañuelo, como el llegar de la lluvia para oídos lejanos, saltan del cenicero, preparando la eternidad de sus pisadas o se organizan inclinándose sobre un montón de hojas que chisporrotean sobre el jarrón de la abuela, huyendo del cenicero. José Lezama Lima --- ## Esplín – JULES LAFORGUE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esplin-jules-laforgue/ Autor/Categoría: Laforgue, Jules Todo me aburre hoy. Descorro mis cortinas. Arriba el cielo gris que eterna lluvia raya, la calle abajo donde, en la bruma hollinosa, van sombras, resbalándose en los charcos del agua. Miro sin ver hurgando en mi viejo cerebro, y en el vidrio empañado, con gesto maquinal, hago caligrafías con la yema del dedo. ¡Bah! salgamos, y acaso veremos novedades. No hay libros nuevos. Nadie. Transeúntes estúpidos. Solo barro y simones, y el eterno aguacero… Luego la noche, el gas, y vuelvo a lentos pasos… Ceno y bostezo, y leo, y nada me apasiona… ¡Bah! a la cama. —Las doce. La una ¡Ah! ¡todos duermen! Solo, yo no me puedo dormir, aún aburrido. --- ## Esta mañana… – TONINO GUERRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esta-manana-tonino-guerra/ Autor/Categoría: Guerra, Tonino Esta mañana, nada más salir al jardín, ya me parecía haberme dejado algo en casa. Dos pasos hasta el albaricoquero y vuelta a entrar. Ahora que ya no tengo nada que hacer estoy sentado frente a la ventana y me pregunto: ¿Quieres esto? ¿Quieres lo otro? He quemado las páginas de los libros, los calendarios, los mapas. Para mí, América ya no existe, Australia nada, la China es un olor, Rusia es una telaraña blanca y África un vaso de agua que soñé. Desde hace dos o tres días voy detrás de Pinela, el campesino, que va buscando la miel de las abejas silvestres. --- ## Está mi risa de niño… – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esta-mi-risa-de-nino-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Está mi risa de niño con la abuelita ciega de la noche obscura. Resuenan mis botas groseras de campesino en la ternura de los caballos, y he ido. Al son de ríos lúcidos y puros Tiemblan las curvas de los pozos como las dulces patas de los corderos. Encerrada en mis pasos sigue la noche obscura. --- ## Esta noche el mar está en calma – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esta-noche-el-mar-esta-en-calma-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Esta noche el mar está en calma en las playas de Dover En el crepúsculo creciente los pájaros gritan en su llanto las sílabas de alguna palabra deconstruida que nosotros aún no logramos descifrar que explique nuestra existencia Y ellos los pájaros elevándose cargan en sus alas la luz última y vuelan con ella sobre el horizonte guardando el secreto --- ## Esta preciosa ciudad blanca – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esta-preciosa-ciudad-blanca-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack Esta preciosa ciudad blanca Al otro lado del país No me resultará Adecuada nunca más He visto el movimiento del cielo Dije «Esto es el fin» Porque estaba cansado de todos esos presagios Y en cualquier momento en que me necesites Llama estaré en el otro extremo Esperando en la pared final --- ## Esta será mi venganza… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esta-sera-mi-venganza-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Esta será mi venganza… Esta será mi venganza: Que un día llegue a tus manos el libro de un poeta famoso y leas estas líneas que el autor escribió para ti y tú no lo sepas. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Estamos – Cintio Vitier URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/estamos-cintio-vitier/ Autor/Categoría: Vitier, Cintio Estamos Estás haciendo cosas: música, chirimbolos de repuesto, libros, hospitales pan, días llenos de propósitos, flotas, vida, con tan pocos materiales. A veces se diría que no puedes llegar hasta mañana, y de pronto uno pregunta y sí, hay cine, apagones, lámparas que resucitan, calle mojada por la maravilla, ojo del alba, Juan y cielo de regreso. Hay cielo hacia delante. Todo va saliendo más o menos bien o mal o peor, pero se llena el hueco, se salta, sigues, estás haciendo un esfuerzo conmovedor en tu pobreza, pueblo mío, y hasta horribles carnavales, y hasta feas vidrieras, y hasta luna. Repiten los programas, no hay perfumes (adoro esa repetición, ese perfume): no hay, no hay, pero resulta que hay. Estás, quiero decir, Estamos. Cintio Vitier --- ## Estar enamorado – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/estar-enamorado-francisco-luis-bernardez/ Autor/Categoría: Bernárdez, Francisco Luis; Poetas de Argentina Estar enamorado, amigos, es encontrar el nombre justo de la vida. Es dar al fin con la palabra que para hacer frente a la muerte se precisa. Es recobrar la llave oculta que abre la cárcel en que el alma está cautiva. Es levantarse de la tierra con una fuerza que reclama desde arriba. Es respirar el ancho viento que por encima de la carne se respira. Es contemplar desde la cumbre de la persona la razón de las heridas. Es advertir en unos ojos una mirada verdadera que nos mira. Es escuchar en una boca la propia voz profundamente repetida. Es sorprender en unas manos ese calor de la perfecta compañía. Es sospechar que, para siempre, la soledad de nuestra sombra está vencida. Estar enamorado amigos, es descubrir dónde se juntan cuerpo y alma. Es percibir en el desierto la cristalina voz de un río que nos llama. Es ver el mar desde la torre donde ha quedado prisionera nuestra infancia. Es apoyar los ojos tristes en un paisaje de cigüeñas y campanas. Es ocupar un territorio donde conviven los perfumes y las armas. Es dar la ley a cada rosa y al mismo tiempo recibirla de su espada. Es confundir el sentimiento con una hoguera que del pecho se levanta. Es gobernar la luz del fuego y al mismo tiempo ser esclavo de la llama. Es entender la pensativa conversación del corazón y la distancia. Es encontrar el derrotero que lleva al reino de la música sin tasa. Estar enamorado, amigos, es adueñarse de las noches y los días. Es olvidar entre los dedos emocionados la cabeza distraída. Es recordar a Garcilaso cuando se siente la canción de una herrería. Es ir leyendo lo que escriben en el espacio las primeras golondrinas. Es ver la estrella de la tarde por la ventana de una casa campesina. Es contemplar un tren que pasa por la montaña con las luces encendidas. Es comprender perfectamente que no hay fronteras entre el sueño y la vigilia. Es ignorar en qué consiste la diferencia entre la pena y la alegría. Es escuchar a medianoche la vagabunda confesión de la llovizna. Es divisar en las tinieblas del corazón una pequeña lucecita. Estar enamorado, amigos, es padecer espacio y tiempo con dulzura. Es despertarse una mañana con el secreto de las flores y las frutas. Es libertarse de sí mismo y estar unido con las otras criaturas. Es no saber si son ajenas o son propias las lejanas amarguras. Es remontar hasta la fuente las aguas turbias del torrente de la angustia. Es compartir la luz del mundo y al mismo tiempo compartir su noche oscura. Es asombrarse y alegrarse de que la luna todavía sea luna. Es comprobar en cuerpo y alma que la tarea de ser hombre es menos dura. Es empezar a decir siempre, y en adelante no volver a decir nunca. Y es, además, amigos míos, estar seguro de tener las manos puras. --- ## Este amor – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/este-amor-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Este amor Este amor Tan violento Tan frágil Tan tierno Tan desesperado Hermoso como el día Y malo como el tiempo Cuando el tiempo es malo Este amor tan verdadero Este amor tan hermoso Tan feliz Tan alegre Y tan irrisorio Tembloroso de miedo como un elefante en la oscuridad Y tan seguro de sí Como un hombre tranquilo en medio de la noche Este amor que inspiraba temor a los demás Que los hacía hablar Que los hacía palidecer Este amor acechado Porque nosotros los acechábamos Acorralado herido pisoteado acabado negado olvidado Porque nosotros los habíamos acorralado herido pisoteado acabado negado olvidado Este amor todo entero Tan viviente aún Y radiante de sol Es el tuyo Es el mío El que fue Ese amor siempre nuevo Y que no ha cambiado Tan verdadero como una planta Tan trémulo como un pájaro Tan cálido tan viviente como el verano Podemos los dos Ir y venir Podemos olvidar Y luego volver a dormirnos Despertarnos sufrir envejecer Dormirnos otra vez Soñar con la muerte Despertarnos sonreír y reír Y rejuvenecer Nuestro amor está allí Terco como una mula Viviente como el deseo Cruel como la memoria Tonto como las quejas Tierno como el recuerdo Frío como el mármol Hermoso como el día Frágil como un niño Nos mira sonriendo Y nos habla sin decir nada Y yo lo escucho temblando Y le ruego Ruego por ti Ruego por mí Te sulico Por ti por mí por todos aquellos que se aman Y que son amados Sí yo le ruego Por ti por mí y por todos los otros A quienes no conozco Quédate allí Allí donde estás Allí donde estabas antes Quédate allí No te muevas No te mueras Nosotros los amados Te hemos olvidado Tú no nos olvides Sólo a ti te teníamos en la tierra No dejes que nos pongamos fríos Mucho más lejos cada vez Y no importa dónde Danos señales de vida Mucho más tarde en el rincón de un bosque En la selva de la memoria Aparece de pronto Tiéndenos la mano Y sálvanos. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Este amoroso tormento… – JUANA INÉS DE LA CRUZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/este-amoroso-tormento-juana-ines-de-la-cruz/ Autor/Categoría: Juana Inés de la Cruz Este amoroso tormento que en mi corazón se ve sé que lo siento, y no sé la causa porque lo siento. Siento una grave agonía por lograr un devaneo, que empieza como deseo y para en melancolía. Y cuan con más terneza mi infeliz estado lloro, sé que estoy triste e ignoro la causa de mi tristeza. Siento un anhelo tirano por la ocasión a que aspiro, y cuando cerca lo miro yo mismo aparto la mano. porque, si acaso se ofrece, después de tanto desvelo, la desazona el recelo o el susto la desvanece. Y si alguna sin susto consigo tal posesión, que cualquier leve ocasión me malogra todo el gusto, Siento mal del mismo bien con receloso temor, y me obliga el mismo amor tal vez a mostrar desdén. Cualquier leve ocasión labra en mi pecho, de manera, que el que imposibles venciera se irrita de una palabra. Con poca causa ofendida, suelo, en mitad de mi amor, negar un leve favor a quien le diera la vida. Ya sufrida, ya irritada, con contrarias penas lucho, que por él sufriré mucho y con él sufriré nada. No sé en que lógica cabe el que tal cuestión se pruebe, que por él lo grave es leve, y con él lo leve es grave. Sin bastantes fundamentos forman mis tristes cuidados, de conceptos engañados, un monte de sentimientos; y en aquel fiero conjunto hallo, cuando se derriba, que aquella máquina altiva sólo estribaba en un punto. Tal vez el dolor me engaña y presumo, sin razón, que no habrá satisfacción que pueda templar mi saña; y cuando a averiguar llego el agravio porque riño, es como espanto de niño que para en burlas y juego. Y aunque el desengaño toco, con la misma pena lucho, de ver que padezco mucho padeciendo por tan poco. A vengarse se abalanza tal vez el alma ofendida; y después arrepentida, toma de mí otra venganza. Y si al desdén satisfago, es con tan ambiguo error, que yo pienso que es rigor y se remata en halago. Hasta el labio desatento suele, equívoco, tal vez, por usar de la altivez encontrar el rendimiento. Cuando por soñada culpa con más enojo me incito, yo le acrimino el delito y le busco la disculpa. No huyo el mal ni busco el bien, porque, en mi confuso error, ni me asegura el amor ni me despecha el desdén. En mi ciego devaneo, bien hallada contra mi engaño, solicito el desengaño y no encontrarlo deseo. Si alguno mis quejas oye, más a decirlas me obliga porque me las contradiga, que no porque las apoye. Porque si con la pasión algo contra mi amor digo, es mi mayor enemigo quien me concede la razón. Y si acaso en mi provecho hallo la razón propicia, me embaraza la justicia y ando cediendo el derecho. nunca hallo gusto cumplido, porque, entre alivio y dolor, hallo culpa en el amor y disculpa en el olvido. estro de mi pena dura es algo del dolor fiero; y mucho más no refiero porque pasa de locura. Si acaso me contradigo en este confuso error, aquél que tuviere amor entenderá lo que digo. --- ## Este camino… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/este-camino-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Este camino ya nadie lo recorre salvo el crepúsculo. --- ## Esto me enseñaron – BERTOLT BRECHT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/esto-me-ensenaron-bertolt-brecht/ Autor/Categoría: Brecht, Bertolt Esto me enseñaron Sepárate de tus compañeros en la estación. Vete de mañana a la ciudad con la chaqueta abrochada, búscate un alojamiento, y cuando llame a él tu compañero, no le abras. ¡ Oh, no le abras la puerta! Al contrario, borra todas las huellas. Si encuentras a tus padres en la ciudad de Hamburgo, o donde sea, pasa a su lado como un extraño, dobla la esquina, no los reconozcas. Baja el ala del sombrero que te regalaron. No muestres tu cara. ¡Oh, no muestres tu cara! Al contrario, borra todas las huellas. Come toda la carne que puedas. No ahorres. Entra en todas las casas, cuando llueva, y siéntate en cualquier silla, pero no te quedes sentado. Y no te olvides el sombrero. Hazme caso: borra todas las huellas. Lo que digas, no lo digas dos veces. Si otro dice tu pensamiento, niégalo. Quien no dio su firma, quien no dejó foto alguna, quien no estuvo presente, quien no dijo nada, ¿cómo puede ser cogido? Borra todas las huellas. Cuando creas que vas a morir, cuídate de que no te pongan losa sepulcral que traicione donde estás, con su escritura clara, que te denuncia, con el año de tu muerte, que te entrega. Otra vez lo digo: borra todas las huellas. (Esto me enseñaron.) Click para leer más poemas de Bertolt Brecht --- ## Estoy demasiado rendida para escribir… – MARÍA ZAMBRANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/estoy-demasiado-rendida-para-escribir-maria-zambrano/ Autor/Categoría: Zambrano, María Estoy demasiado rendida para escribir, demasiado poseída. Sólo podría hacer poesía, pues la poesía es todo y en ella uno no tiene que escindirse. El pensar escinde a la persona; mientras el poeta es siempre uno. De ahí la angustia indecible, y de ahí la fuerza y la legitimidad de la poesía. --- ## Evidencia – RAY BRADBURY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/evidencia-ray-bradbury/ Autor/Categoría: Bradbury, Ray Tomando el sol, con 37 años, en medio del Atlántico, en un barco, y el barco rumbo al oeste, de repente lo vi allí sobre mi pecho, solo, medio calvo. El barco ponía rumbo a la noche. El pelo era blanco… El sol se había puesto más allá del cielo; el barco ponía rumbo al oeste, y de repente, ¡Ay Dios!, ¡cómo!, sí, yo sentí, yo supe… Y era Yo --- ## Excesivamente – Pierre Reverdi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/excesivamente-pierre-reverdi/ Autor/Categoría: Reverdi, Pierre Excesivamente El mundo es mi prisión Si estoy distante de lo que amo No estás muy lejos verja del horizonte El amor la libertad en el cielo demasiado vacío Sobre la tierra acuchillada de dolores Un rostro ilumina y calienta las cosas duras Que eran parte de la muerte A partir de esta cara De estos gestos de esta voz No es sino yo quien habla Mi corazón el que resuena y late Una cortina de fuego pantalla suave Entre los muros familiares de la noche Círculo encantado de las soledades falsas Haces de reflejos luminosos Pesares Todos estos despojos del tiempo crepitan en la hoguera Todavía un plano que se desgarra Un acto que no acude al llamado Queda muy poco por tomar De un hombre que va a morir. Pierre Reverdi --- ## Existían tus manos – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/existian-tus-manos-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Antonio Gamoneda Existían tus manos Existían sus manos Un día el mundo se quedó en silencio; los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos y nosotros sentíamos bajo nuestra piel el movimiento de la tierra. Tus manos fueron suaves en las mías y yo sentí la gravedad y la luz y que vivías en mi corazón. Todo era verdad bajo los árboles, todo era verdad. Yo comprendía todas las cosas como se comprende un fruto con la boca, una luz con los ojos. --- ## Expectación – HOWARD PHILLIPS LOVECRAFT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/expectacion-howard-phillips-lovecraft/ Autor/Categoría: Lovecraft, Howard Phillips No sabría decir por qué algunas cosas me producen Una sensación de maravillas inexploradas por venir, O de grieta en el muro del horizonte Que se abre a mundos donde s6lo los dioses pueden vivir. Es una expectación vaga, sin aliento, Como de grandes pompas antiguas que recuerdo a medias, O de aventuras salvajes, incorpóreas, Plenas de éxtasis y libres como un ensueño. La encuentro en puestas de sol y en extrañas agujas urbanas, En viejos pueblos y bosques y cañadas brumosas, En los vientos del Sur, en el mar, en collados y ciudades iluminadas, En viejos jardines, en canciones entreoídas y en los fuegos de la luna. Pero aunque sólo por su encanto vale la pena vivir la vida Nadie alcanza ni adivina el don que insinúa. --- ## Expedición contra los tibetanos – Du Fu URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/expedicion-contra-los-tibetanos-du-fu/ Autor/Categoría: Du Fu Expedición contra los tibetanos Cuando tensas el arco debes tensarlo bien fuerte cuando usas de flechas debes usarlas bien largas cuando disparas contra el enemigo debes disparar primero al caballo cuando persigues a los bandidos debes capturar primero al rey. Matar al enemigo debe tener un límite, y cada Estado, sus propias fronteras. Pudiendo rechazar al agresor, ¿por qué tanto herir y matar? Click para leer más poemas de Du Fu --- ## Exvoto – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/exvoto-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Exvoto A las chicas de Flores Las chicas de Flores, tienen los ojos dulces, como las almendras azucaradas de la Confitería del Molino, y usan moños de seda que les liban las nalgas en un aleteo de mariposa. Las chicas de Flores, se pasean tomadas de los brazos, para transmitirse sus estremecimientos, y si alguien las mira en las pupilas, aprietan las piernas, de miedo de que el sexo se les caiga en la vereda. Al atardecer, todas ellas cuelgan sus pechos sin madurar del ramaje de hierro de los balcones, para que sus vestidos se empurpuren al sentirlas desnudas, y de noche, a remolque de sus mamas —empavesadas como fragatas— van a pasearse por la plaza, para que los hombres les eyaculen palabras al oído, y sus pezones fosforescentes se enciendan y se apaguen como luciérnagas. Las chicas de Flores, viven en la angustia de que las nalgas se les pudran, como manzanas que se han dejado pasar, y el deseo de los hombres las sofoca tanto, que a veces quisieran desembarazarse de él como de un corsé, ya que no tienen el coraje de cortarse el cuerpo a pedacitos y arrojárselo, a todos los que les pasan la vereda. Buenos Aires, octubre, 1920. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Fábula – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fabula-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Con la palabra con empieza entonces este texto cuya primera línea dice la verdad, pero ¿acaso puede tolerarse el azogue debajo de una y otra? Querido lector ya puedes juzgar con esto nuestras dificultades… (DESPUÉS de siete años de desgracias ella rompió su espejo.) --- ## Fatuidad – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fatuidad-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Soy muy joven; la púrpura en mis venas abunda; mi cabello es de jade, mis miradas de fuego, y sin tos ni arenilla puedo llenar mi pecho con el aire del cielo, que es el aire de Dios. Al capricho de vientos de Bohemia mis noches y mis días arrojo, sin pensarlo dos veces, y a menudo entre frascas me sorprende la aurora desatando una máscara hecha de terciopelo. Unas la llave de oro de sus almas me dieron, otras dicen que soy su señor y su dueño, yo las amo, y a veces algún ángel mujer deja el cielo y se duerme sobre mi corazón. Todos saben mi nombre; vivo libre y feliz; tengo algún enemigo y algún que otro envidioso; pero en mí la amistad siempre encuentra un asilo, que otro sea feliz no me ofende jamás. --- ## Felicidad – CARL SANDBURG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/felicidad-carl-sandburg/ Autor/Categoría: Sandburg, Carl Pedí a los profesores que enseñan el sentido de la vida que me dijeran qué es la felicidad. Fui a ver a los afamados ejecutivos que comandan el trabajo de miles de hombres. Todos menearon la cabeza y me sonrieron como si yo tratase de engatusarlos. Y un domingo por la tarde fui a pasear por la orilla del río Desplaines. Y vi a un grupo de húngaros bajo los árboles, con sus mujeres y sus hijos, un barril de cerveza y un acordeón. --- ## Fernando Pessoa – Poemas – Lisbon revisited URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fernando-pessoa-poemas-lisbon-revisited/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Fernando Pessoa Lisbon revisited No: no quiero nada. Ya dije que no quiero nada. ¡No me vengan con conclusiones! La única conclusión es morir. ¡No me traigan estéticas! ¡No me hablen de moral! ¡Saquen de acá la metafísica! No me prediquen sistemas completos, no me enumeren conquistas de las ciencias (de las ciencias, Dios mío, ¡de las ciencias!) de las ciencias, del arte, ¡de la civilización moderna! ¿Qué mal les hice yo a todos los dioses? Si tienen la verdad, ¡guárdensela! Soy un técnico, pero tengo técnica solo dentro de la técnica. Fuera de eso soy loco, con todo el derecho de serlo. Con todo el derecho de serlo, ¿oyeron? ¡No me den lata, por el amor de Dios! ¿Me querían casado, fútil, cotidiano y tributable? ¿Me querían lo contrario de esto? ¿lo contrario de cualquier cosa? Si fuese otra persona, les daría, a todos, el gusto. Así, como soy, ¡ténganme paciencia! Váyanse al diablo sin mí, ¡o dejen que me vaya solo al diablo! ¿Para qué tenemos que ir juntos? ¡No me agarren del brazo! No me gusta que me agarren del brazo. ¡Quiero ser solo! ¡Ya dije que soy solo! Ah, ¡qué fastidio querer que sirva de compañía! Oh, cielo azul -el mismo de mi infancia- ¡Eterna verdad vacía y perfecta! Oh, suave Tajo ancestral y mudo, ¡Pequeña verdad donde se refleja el cielo! ¡Oh dolor revisitado, Lisboa de otrora de hoy! Nada me dais, nada me quitáis, nada sois que yo me sienta. ¡Déjenme en paz! No tardo, que yo nunca tardo… Y mientras tardan el Abismo y el Silencio ¡quiero estar solo! --- ## Fidelidad – René Char URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fidelidad-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René; Poemas en prosa Fidelidad Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya; ¿quién en verdad la amó? Busca su igual en el ruego de las miradas. El espacio que recorre es mi fidelidad. Dibuja la esperanza y suavemente la despide. Es decisiva sin que tenga que ver en ello. Yo vivo en su profundidad como un despojo feliz. Sin que lo sepa, mi soledad es su tesoro. En el gran meridiano donde se inscribe su vuelo, mi libertad lo excava. Por las calles de la ciudad va mi amor. Poco importa hacia dónde en el tiempo dividido. Ya no es mi amor, todos pueden hablarle. Ella no recuerda ya: ¿quién en verdad la amó y la ilumina desde lejos para que no se caiga? René Char --- ## Fiestas galantes – LOUIS ARAGON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fiestas-galantes-louis-aragon/ Autor/Categoría: Aragon, Louis Se ven marqueses en bicicleta Se ven proxenetas a caballito Se ven mocosos con velo Se ve a los bomberos quemar los pompones Se ven palabras arrojadas a la red viaria Se ven palabras puestas por las nubes Se ven los pies de los hijos de María Se ve la espalda de las rapsodas Se ven coches de gasógeno Se ven también ricksaws Se ven muchachos a quienes las largas narices estorban Se ven cobardes de dieciocho quilates Se ve aquí lo que se ve en otro lado Se ven damiselas descarriadas Se ven rufianes Se ven voyeurs Se ve bajo los puentes pasar a los ahogados Se ve descansar a los vendedores de zapatos Se ve morir de hastío a los examinadores de huevos Se ven fracasar los valores seguros Y huir la vida deprisa y corriendo --- ## Figulinas – MANUEL MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/figulinas-manuel-machado/ Autor/Categoría: Machado, Manuel ¡Qué bonita es la princesa! ¡Qué traviesa! ¡Qué bonita! ¡La princesa pequeñita de los cuadros de Watteau! ¡Yo la miro, yo la admiro, yo la adoro! Si suspira, yo suspiro; si ella llora, también lloro; si ella ríe, río yo. Cuando alegre la contemplo, como ahora, me sonríe… y otras veces su mirada en los aires se deslíe pensativa… ¡Si parece que está viva la princesa de Watteau! Al pasar la vista hiere, elegante, y ha de amarla quien la viere. … Yo adivino en su semblante que ella goza, goza y quiere, vive y ama, sufre y muere… ¡como yo! --- ## Filosofía – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/filosofia-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Saluda al sol, araña, no seas rencorosa. Da tus gracias a Dios, oh, sapo, pues que eres. El peludo cangrejo tiene espinas de rosa y los moluscos reminiscencias de mujeres. Saber ser lo que sois, enigmas siendo formas; deja la responsabilidad a las Normas, que a su vez la enviarán al Todopoderoso… (Toca, grillo, a la luz de la luna; y dance el oso). --- ## Fin – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fin-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino En medio del temor y las sospechas, con la mente trastornada y los ojos espantados, nos consumimos y planeamos cómo hacer por escapar del seguro peligro tan atroz que nos acecha. Y, sin embargo, en qué error estamos, el peligro no está en nuestro camino. Eran mentiras las noticias (o no las escuchamos o las entendimos mal). Otra desgracia que no sospechábamos, súbita, fulminante se abate sobre nosotros, y desprevenidos —ya no hay tiempo— nos arrastra. --- ## Final – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/final-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Final Matilde, años o días dormidos, afiebrados, aquí o allá, clavando, rompiendo el espinazo, sangrando sangre verdadera, despertando tal vez o perdido, dormido: camas clínicas, ventanas extranjeras, vestidos blancos de las sigilosas, la torpeza en los pies. Luego estos viajes y el mío mar de nuevo: tu cabeza en la cabecera, tus manos voladoras en la luz, en mi luz, sobre mi tierra. Fue tan bello vivir cuando vivías! El mundo es más azul y más terrestre de noche, cuando duermo enorme, adentro de tus breves manos. Pablo Neruda --- ## Finalmente, mientras sereno… – FRANÇOIS VILLON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/finalmente-mientras-sereno-francois-villon/ Autor/Categoría: Villon, François Finalmente, mientras sereno escribía, y de buen humor, y redactaba este legado, la campana de la Sorbonne oí tañer a todo vuelo anunciando la Salvación. Suspendí entonces mi tarea y recé con el corazón. --- ## Florencia – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/florencia-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto Para abrazar al poeta Montale -es generosa su tristeza- he venido a la ciudad que tanto quise. Es como si cada piedra que el pie pisa fuese mi corazón, mi mal de un tiempo. Mas no lo lamento. Nace -otra constelación- la nueva edad. --- ## Fragmentos de un evangelio apócrito URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fragmentos-de-un-evangelio-apocrito/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina 3. Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra. 4. Desdichado el que llora, porque ya tiene el hábito miserable del llanto. 5. Dichosos los que saben que el sufrimiento no es una corona de gloria. 6. No basta ser el último para ser alguna vez el primero. 7. Feliz el que no insiste en tener razón, porque nadie la tiene o todos la tienen. 8. Feliz el que perdona a los otros y el que se perdona a sí mismo. 9. Bienaventurados los mansos, porque no condescienden a la discordia. 10. Bienaventurados los que no tienen hambre de justicia, porque saben que nuestra suerte, adversa o piadosa, es obra del azar, que es inescrutable. 11. Bienaventurados los misericordiosos, porque su dicha está en el ejercicio de la misericordia y no en la esperanza de un premio. 12. Bienaventurados los de limpio corazón, porque ven a Dios. 13. Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque les importa más la justicia que su destino humano. 14. Nadie es la sal de la tierra, nadie, en algún momento de su vida, no lo es. 15. Que la luz de una lámpara se encienda, aunque ningún hombre la vea. Dios la verá. 16. No hay mandamiento que no pueda ser infringido, y también los que digo y los que los profetas dijeron. 17. El que matare por la causa de la justicia, o por la causa que él cree justa, no tiene culpa. 18. Los actos de los hombres no merecen ni el fuego ni los cielos. 19. No odies a tu enemigo, porque si lo haces, eres de algún modo su esclavo. Tu odio nunca será mejor que tu paz. 20. Si te ofendiere tu mano derecha, perdónala; eres tu cuerpo y eres tu alma y es arduo, o imposible, fijar la frontera que los divide… 24. No exageres el culto de la verdad; no hay hombre que al cabo de un día, no haya mentido con razón muchas veces. 25. No jures, porque todo juramento es un énfasis. 26. Resiste al mal, pero sin asombro y sin ira. A quien te hiriere en la mejilla derecha, puedes volverle la otra, siempre que no te mueva el temor. 27. Yo no hablo de venganzas ni de perdones; el olvido es la única venganza y el único perdón. 28. Hacer el bien a tu enemigo puede ser obra de justicia y no es arduo; amarlo, tarea de ángeles y no de hombres. 29. Hacer el bien a tu enemigo es el mejor modo de complacer tu vanidad. 30. No acumules oro en la tierra, porque el oro es padre del ocio, y éste, de la tristeza y del tedio. 31. Piensa que los otros son justos o lo serán, y si no es así, no es tuyo el error. 32. Dios es más generoso que los hombres y los medirá con otra medida. 33. Da lo santo a los perros, echa tus perlas a los puercos; lo que importa es dar. 34. Busca por el agrado de buscar, no por el de encontrar… 39. La puerta es la que elige, no el hombre. 40. No juzgues al árbol por sus frutos ni al hombre por sus obras; pueden ser peores o mejores. 41. Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena… 47. Feliz el pobre sin amargura o el rico sin soberbia. 48. Felices los valientes, los que aceptan con ánimo parejo la derrota o las palmas. 49. Felices los que guardan en la memoria palabras de Virgilio o de Cristo, porque éstas darán luz a sus días. 50. Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor. 51. Felices los felices. --- ## Fragmentos fantásticos, 1 – Miguel Ángel Bustos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fragmentos-fantasticos-1-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina Hemos cambiado nuestro destino de dioses en un destino de mercaderes. --- ## Fragmentos fantásticos, 12 – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fragmentos-fantasticos-12-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina Mata al pájaro. Guarda el canto. --- ## Fragmentos Fantásticos, 2 – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fragmentos-fantasticos-2-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina Escribe mientras sea posible. Escribe cuando sea imposible. Ama el silencio. --- ## Frank Drummer – EDGAR LEE MASTERS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/frank-drummer-edgar-lee-masters/ Autor/Categoría: Masters, Edgar Lee ¡De una celda a este espacio oscuro!… ¡El final a los veinticinco años! Mi lengua no podía expresar lo que bullía en mi interior, y el pueblo entero me creía idiota. Y, sin embargo, al principio, yo tenía una clara visión, un alto, apremiante propósito en el alma que me llevó a intentar aprenderme de memoria la Enciclopedia Británica. --- ## Frente al mar – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/frente-al-mar-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Oh Mar, enorme mar, corazón fiero de ritmo desigual, corazón malo, yo soy más blanda que ese pobre palo que se pudre en tus ondas prisionero. Oh mar, dame tu cólera tremenda, yo me pasé la vida perdonando, porque entendía, mar, yo me fui dando: «Piedad, piedad para el que más ofenda». Vulgaridad, vulgaridad me acosa. Ah, me han comprado la ciudad y el hombre. Hazme tener tu cólera sin nombre: Ya me fatiga esta misión de rosa. ¿Ves al vulgar? Ese vulgar me apena, me falta el aire y donde falta quedo, quisiera no entender, pero no puedo: es la vulgaridad que me envenena. Me empobrecí porque entender abruma, me empobrecí porque entender sofoca, ¡Bendecida la fuerza de la roca! Yo tengo el corazón como la espuma. Mar, yo soñaba ser como tú eres, allá en las tardes que la vida mía bajo las horas cálidas se abría… Ah, yo soñaba ser como tú eres. Mírame aquí, pequeña, miserable, todo dolor me vence, todo sueño; mar, dame, dame el inefable empeño de tornarme soberbia, inalcanzable. Dame tu sal, tu yodo, tu fiereza, ¡Aire de mar!… ¡Oh tempestad, oh enojo! Desdichada de mí, soy un abrojo, y muero, mar, sucumbo en mi pobreza. Y el alma mía es como el mar, es eso. Ah, la ciudad la pudre y equivoca pequeña vida que dolor provoca, ¡Qué pueda libertarme de su peso! Vuele mi empeño, mi esperanza vuele… La vida mía debió ser horrible, debió ser una arteria incontenible y apenas es cicatriz que siempre duele. --- ## Friedrich Hölderlin – Poemas – A las parcas URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/friedrich-holderlin-poemas-a-las-parcas/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich Friedrich Hölderlin A las parcas Un verano y un otoño más os pido, Poderosas, para que pueda madurar mi canto, y así, saciado con tan dulce juego, mi corazón se llegue hasta morir. El alma que aquí abajo fue frustrada no hallará reposo, ni en el Orco, pero si logro plasmar lo más querido y sacro ante todo, la poesía, entonces sonreiré satisfecho a las feroces sombras, aunque debiera dejar en el umbral mi voz. Un solo día habré vivido como los dioses. Y eso basta. --- ## Fuera del Limbo no hay Elíseo – JUAN RODOLFO WILCOCK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fuera-del-limbo-no-hay-eliseo-juan-rodolfo-wilcock/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Wilcock, Juan Rodolfo La sociedad te enseña: esto es bello, es bueno, es verdadero, y no debes hacer aquello. A cada hombre le ofrece, ya establecidas, la ética, la metafísica, la lógica y la estética. Mas, de vez en cuando, surge un vidente que explica a los demás que nada es verdadero. Luego desaparece y la sociedad se dedica a tergiversar el sentido de su obra. Es en verdad curioso que siendo ella nosotros mismos tanto se empeñe en volvernos tontos. ¿Qué comunidad del mundo animal enseña a los suyos el arte de hacerse daño? Pero los animales no poseen, es cierto, la facultad de expresar el pensamiento. El hombre, en cambio, es un ser extraordinario, sólo goza si goza el vocabulario. Tomemos, por ejemplo, la palabra feliz: si no existiera, ¿quién sería infeliz? Lo mismo ocurre con la palabra honor, con la historia, con Dios y con el amor. Tratad de renunciar a los conceptos abstractos y de vivir atendiendo solamente a los hechos. Os expulsarán de inmediato de la sociedad y regresaréis al limbo de la primera edad. --- ## Fuerza que sobrepasa a las montañas – XIANG YU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fuerza-que-sobrepasa-a-las-montanas-xiang-yu/ Autor/Categoría: Xiang Yu Fuerza que sobrepasa a las montañas Fuerza más grande que las montañas energía como ninguna en estos tiempos mas no siendo el momento oportuno el corcel no galopa y si el corcel no galopa ¿qué se puede hacer? Yu, mi amada concubina Yu, ¿qué podemos hacer? Click para leer más poemas de Xiang Yu --- ## Fuga – TIRSO DE MOLINA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fuga-tirso-de-molina/ Autor/Categoría: de Molina, Tirso Hagan plaza, den entrada, que viene triunfando Amor de una batalla mortal en que ha sido vencedor. --- ## Fuga de la muerte – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fuga-de-la-muerte-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Leche negra del alba la bebemos al atardecer la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche bebemos y bebemos cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silba llamando a sus perros silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra nos ordena tocad ahora música de baile Leche negra del alba te bebemos de noche te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer bebemos y bebemos En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete. Tu cabello de ceniza Sulamita cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez. Grita cavad más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros cantad y tocad echa mano al hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules hincad más hondo las palas los unos y los otros volved a tocar música de baile. Leche negra del alba te bebemos de noche te bebemos al mediodía y a la mañana te bebemos al atardecer bebemos y bebemos un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello de ceniza Sulamita él juega con serpientes Grita tocad más dulcemente a la muerte la muerte es un maestro de Alemania grita tocad más sombríamente los violines luego subiréis como humo en el aire luego tendréis una fosa en las nubes allí no hay estrechez Leche negra del alba te bebemos de noche te bebemos al mediodía la muerte es un maestro de Alemania te bebemos al atardecer y a la mañana bebemos y bebemos la muerte es un maestro de Alemania su ojo es azul te alcanza con bala de plomo te alcanza certero un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete atiza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el aire juega con las serpientes y sueña la muerte es un maestro de Alemania tu cabello de oro Margarete tu cabello de ceniza Sulamita. --- ## Fui al río… – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fui-al-rio-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina Fui al río, y lo sentía cerca de mí, enfrente de mí. Las ramas tenían voces que no llegaban hasta mí. La corriente decía cosas que no entendía. Me angustiaba casi. Quería comprenderlo, sentir qué decía el cielo vago y pálido en él con sus primeras sílabas alargadas, pero no podía. Regresaba —¿Era yo el que regresaba?— en la angustia vaga de sentirme solo entre las cosas últimas y secretas. De pronto sentí el río en mí, corría en mí con sus orillas trémulas de señas, con sus hondos reflejos apenas estrellados. Corría el río en mí con sus ramajes. Era yo un río en el anochecer, y suspiraban en mí los árboles, y el sendero y las hierbas se apagaban en mí. Me atravesaba un río, me atravesaba un río! --- ## Fundación – SUSANA THÉNON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/fundacion-susana-thenon/ Autor/Categoría: Thénon, Susana Como quien dice: anhelo, vivo, amo, inventemos palabras, nuevas luces y juegos, nuevas noches que se plieguen a las nuevas palabras. Hagamos otros dioses menos grandes, menos lejanos, más breves y primarios. Otros sexos hagamos y otras imperiosas necesidades nuestras, otros sueños sin dolor y sin muerte. Como quien dice: nazco, duermo, río, inventemos la vida nuevamente. --- ## Gente ruidosa… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gente-ruidosa-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Gente ruidosa, odiosos como el viento para el cerezo. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Gnomo – SAMUEL BECKETT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gnomo-samuel-beckett/ Autor/Categoría: Beckett, Samuel Gnomo Pasa tus años de aprendiz derrochando Valor por tantos años de ir vagando A través de un mundo que con cortesía De la torpeza de aprender se libra. Samuel Beckett --- ## Góngora – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gongora-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Marte, la guerra. Febo, el sol. Neptuno, el mar que ya no pueden ver mis ojos porque lo borra el dios. Tales despojos han desterrado a Dios, que es Tres y es Uno, de mi despierto corazón. El hado me impone esta curiosa idolatría. Cercado estoy por la mitología. Nada puedo. Virgilio me ha hechizado. Virgilio y el latín. Hice que cada estrofa fuera un arduo laberinto de entretejidas voces, un recinto vedado al vulgo, que es apenas, nada. Veo en el tiempo que huye una saeta rígida y un cristal en la corriente y perlas en la lágrima doliente. Tal es mi extraño oficio de poeta. ¿Qué me importan las befas o el renombre? Troqué en oro el cabello, que está vivo. ¿Quién me dirá si en el secreto archivo de Dios están las letras de mi nombre? Quiero volver a las comunes cosas: el agua, el pan, un cántaro, unas rosas… --- ## Gozo del tacto – Dámaso Alonso URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gozo-del-tacto-damaso-alonso/ Autor/Categoría: Alonso, Dámaso Gozo del tacto Estoy vivo y toco Toco, toco, toco. Y no, no estoy loco. Hombre, toca, toca lo que te provoca: seno, pluma, roca, pues mañana es cierto que ya estarás muerto, tieso, hinchado, yerto. Toca, toca, toca, ¡qué alegría loca! Toca. Toca. Toca. Dámaso Alonso --- ## Gracias, Niebla – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gracias-niebla-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh Acostumbrado al clima de Nueva York, tan familiarizado con su contaminada niebla, a ti, su inmaculada Hermana, te tenía olvidada por completo, a ti y a cuanto aportas al invierno británico. Ahora, esa impresión nativa vuelve a mí. Enemiga implacable de la prisa, amedrentadora de conductores de aviones, todo lo veloz, desde luego, te maldecirá pero cuánto me agrada que hayas sido persuadida a visitar el hechizado campo de Wiltshire a lo largo de toda una semana en estas Navidades, evitando que a alguno le diese por venir aquí donde mi mundo se reduce a esta vieja casa solariega en la que gozamos de la amistad nosotros cuatro: Jimmy, Tania, Sonia y Yo. Afuera, un vacío silencio, porque incluso esos pájaros, como el malvís y el mirlo, a los que su sangre vigorosa les permite vivir aquí durante todo el año, ante tus zalamerías refrenan su piar alegre. No hay un gallo que cante. Las copas de los árboles, vagamente visibles, no crujen, pero ahí están, tan eficientemente condensando tu humedad en la precisión de unas gotas. Dentro, tenemos los espacios apropiados, confortables, propicios al recuerdo y la lectura, los crucigramas, las complicidades, la diversión. Ante una sabrosa cena festejada con vino, nos sentamos en un alegre círculo, cada cual despreocupado de sí mismo pero atento a los demás, apurando el instante, pues qué pronto tendremos que volver, cuando los dulces días estén cumplidos, al mundo del trabajo y del dinero, preocupados por esto o por lo otro. Ningún sol estival logrará nunca disipar la total oscuridad vertida en los periódicos, que vomitan en una mala prosa los sucesos inmundos y violentos que la estupidez nos impide prevenir. Nuestra tierra es un lugar triste, pero por esta tregua especial, tan sosegada y sin embargo tan festiva, gracias, gracias, gracias, Niebla. --- ## Gratitud – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gratitud-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Gracias aroma azul, fogata encelo. Gracias pelo caballo mandarino. Gracias pudor turquesa embrujo vela, llamarada quietud azar delirio. Gracias a los racimos a la tarde, a la sed al fervor a las arrugas, al silencio a los senos a la noche, a la danza a la lumbre a la espesura. Muchas gracias al humo a los microbios, al despertar al cuerno a la belleza, a la esponja a la duda a la semilla a la sangre a los toros a la siesta. Gracias por la ebriedad, por la vagancia, por el aire la piel las alamedas, por el absurdo de hoy y de mañana, desazón avidez calma alegría, nostalgia desamor ceniza llanto. Gracias a lo que nace, a lo que muere, a las uñas las alas las hormigas, los reflejos el viento la rompiente, el olvido los granos la locura. Muchas gracias gusano. Gracias huevo. Gracias fango, sonido. Gracias piedra. Muchas gracias por todo. Muchas gracias. Oliverio Girondo, agradecido. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Gritar – Henri Michaux URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/gritar-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri; Poemas en prosa Gritar El panadizo es un sufrimiento atroz. Pero lo que más me hacía sufrir era el hecho de que yo no podía gritar. Porque estaba en el hotel. La noche acababa de caer y mi habitación se encontraba en medio de otras dos donde había gente durmiendo. Entonces, me dediqué a extraer de mi cráneo grandes cajas, cobres, y un instrumento que retumbaba más que los órganos. Y aprovechando la fuerza prodigiosa que me daba la fiebre, hice con todo eso una orquesta ensordecedora. Todo temblaba con las vibraciones. Entonces, seguro por fin de que en medio de ese tumulto mi voz no sería oída, me puse a aullar, a aullar durante horas y horas, y conseguí aliviarme poco a poco. Henri Michaux --- ## H – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/h-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Todas las monstruosidades violan los gestos atroces de Hortensia. Su soledad es la mecánica erótica, su lasitud, la dinámica amorosa. Bajo la mirada vigilante de una infancia ha sido, en épocas numerosas, la ardiente higiene de las razas. Su puerta está abierta a la miseria. Allí, la moralidad de los seres actuales se descorporeíza en su pasión o en su acción — ¡Oh terrible escalofrío de los amores novicios sobre el suelo ensangrentado y por el hidrógeno claridoso! Encontrad a Hortensia. --- ## Ha caído mi voz… – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ha-caido-mi-voz-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo; Poetas de Argentina Ha caído mi voz… Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre. Mi voz: Pequeña línea, pequeña canción que nos separa de las cosas. Estamos lejos de mi voz y el mundo, vestidos de humedades blancas. Estamos en el mundo y con los ojos en la noche. Mi voz es fría y sucia como la piel de los muertos. --- ## Habla tú también – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/habla-tu-tambien-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Habla tú también, habla el último, pronuncia tu proverbio. Habla — pero no separes el no del sí. Da a tu proverbio también sentido: dale sombra. Dale sombra bastante, dale toda la que sabes repartida en redor de ti entre la medianoche, el mediodía y la medianoche. Mira alrededor: mira cómo en torno todo deviene vivo — ¡Por la muerte! ¡Vivo! Verdad dice quien sombra dice. Ya sin embargo se reduce el lugar donde te tienes: ¿adónde irás ahora, expoliado de sombra, adónde? Sube. Tantea hacia arriba. ¡Más escaso devienes, más irreconocible, más fino! más fino: un filamento, por el que bajar quiere la estrella: para nadar hondo, en el fondo, donde ella se ve brillar: en el escarceo de palabras peregrinas. --- ## Hablándole al dolor – DENISE LEVERTOV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hablandole-al-dolor-denise-levertov/ Autor/Categoría: Levertov, Denise Ah, dolor, no debería tratarte como a un perro sin dueño que viene hasta mi puerta por si consigue un trozo de pan duro, un hueso pelado. Debería confiar en ti. Debería convencerte de que entres en mi casa y darte tu propio rincón, una alfombra vieja donde echarte y tu propio plato de agua. Piensas que no sé que has estado viviendo bajo mi portal. Quieres que tu lugar definitivo esté listo antes que llegue el invierno. Necesitas tu nombre, tu collar y medalla. Necesitas el derecho de espantar a los intrusos, a quedarte en mi casa y considerarla como propia, a mí como algo tuyo y a ti mismo como mi perro. --- ## Hablará por espejos… – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hablara-por-espejos-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina hablará por espejos hablará por oscuridad por sombras por nadie --- ## Hace apenas días – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hace-apenas-dias-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina Hace apenas días murió mi padre, hace apenas tanto. Cayó sin peso, como los párpados al llegar la noche o una hoja cuando el viento no arranca, acuna. Hoy no es como otras lluvias hoy llueve por vez primera sobre el mármol de su tumba. Bajo cada lluvia podría ser yo quien yace, ahora lo sé, ahora que he muerto en otro. --- ## Hace poco tiempo… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hace-poco-tiempo-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. hace poco tiempo tal vez una vida yendo en la tiniebla me encontré con cristo jesús) y mi pecho sintió un sobresalto y quedó sereno a su paso (tan cerca como estoy de ti sí más cerca formado de nada salvo soledad --- ## Hacia la noche – PHILIPPE SOUPAULT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hacia-la-noche-philippe-soupault/ Autor/Categoría: Soupault, Philippe Es tarde en la sombra y en el viento un grito asciende con la noche No espero a nadie a nadie ni siquiera a un recuerdo Hace ya tiempo que pasó la hora pero ese grito que lleva el viento y empuja hacia adelante viene de un lugar que está más allá por encima del sueño No espero a nadie pero aquí está la noche coronada por el fuego de los ojos de todos los muertos silenciosos Y todo lo que debía desaparecer todo lo perdido hay que volver a encontrarlo por encima del sueño hacia la noche. --- ## Hallado entre papeles de familia – Léon-Paul Fargue URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hallado-entre-papeles-de-familia-leon-paul-fargue/ Autor/Categoría: Fargue, Léon-Paul Hallado entre papeles de familia Tanto soñé, tanto soñé que ya No soy de este lugar. No me interroguen, no me hieran más. En mi calvario no me sigan. No me fue dado el explicarme las órdenes. Ni siquiera el derecho de intentarlo. Es tiempo ya de levantarme y de partir. Tiene un permiso de la muerte, y viene, y yo lo espero En una esquina de la calle que conduce a la noche. El mar ya vuelve a sus últimos peldaños. Una primera lámpara tiene sed en las sombras. Hay pasos en la acera. Su sombra lo precede Y se recuesta en mí, la cabeza en mi pecho. Ha llegado. Su sombrero redondo, su costal en la mano, Tal como era el día en que volvió de Italia. Yo no veo sus ojos. No me habla. Me deslizo hacia él como una piedra oscura. Pero no puedo atravesar su sombra. ¿Ustedes están bien? ¿Qué hicieron desde entonces? ¿Por qué nunca subieron? Fui a ver, todos los días, y ustedes no llegaron… De todo esto nada dice. No obstante en él todo me dice: Acuérdate. La noche sobre él se ha cerrado de nuevo. Léon-Paul Fargue --- ## Hastío – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hastio-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Pasan las horas de hastío por la estancia familiar, el amplio cuarto sombrío donde yo empecé a soñar. Del reloj arrinconado, que en la penumbra clarea, el tic-tac acompasado odiosamente golpea. Dice la monotonía del agua clara al caer: un día es como otro día; hoy es lo mismo que ayer. Cae la tarde. El viento agita el parque mustio y dorado… ¡Qué largamente ha llorado toda la fronda marchita! --- ## Hay cosas demasiado puras… – PERE QUART URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-cosas-demasiado-puras-pere-quart/ Autor/Categoría: Quart, Pere Hay cosas demasiado puras para ser dichas o simplemente pensadas. Pero los poetas, incontinentes, verbosos, osan inquietar las zonas inefables con escogidas palabras al fin y al cabo estúpidas. Y aún pretenden ser los trujamanes de la musa inservible o de algún dios, sobrante como todos. ¿O exprimen de sí mismos quizá celestes zumos? Menos mal que escasean los espejos, ya que los poetas, en efecto, son harto ridículos en su jactancia. Más valdría callar, que todos callásemos. Y entonces aprestar las grandes orejas y aprender algo de los lamentos, los zumbidos, del cántico de la vida; de los entrañados latidos y los admirables -pese a todo- silencios animales del hombre, casi imposible probatura. --- ## Hay dos españas – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-dos-espanas-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Hay dos Españas: la del soldado y la del poeta. La de la espada fratricida y la de la canción vagabunda. Hay dos Españas y una sola canción. Y esta es la canción del poeta vagabundo: Franco, tuya es la hacienda, la casa, el caballo y la pistola. Mía es la voz antigua de la tierra. Tú te quedas con todo y me dejas desnudo y errante por el mundo… Mas yo te dejo mudo… ¡mudo! y ¿cómo vas a recoger el trigo y a alimentar el fuego si yo me llevo la canción? --- ## Hay en la casa un Árbol… – LEOPOLDO MARECHAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-en-la-casa-un-arbol-leopoldo-marechal/ Autor/Categoría: Marechal, Leopoldo Hay en la casa un Árbol que no plantó la madre ni riegan los abuelos: solo es visible al niño, al poeta y al perro. Su primavera no es la que fundan las rosas: no es la vaca encendida ni el huevo de paloma. Su otoño no es el tiempo que trae desde el mar caballos irascibles, por tierras de azafrán. Al Árbol suben otras primaveras e inviernos: el enigma es del niño, del poeta y del perro. Cuando la primavera sube al Árbol-sin-nombre, vestidos de cordura florecen los varones; y Amor, en pie de guerra, se desliza de pronto a la sabrosa soledad de las hijas. Entonces el sabor de algún cielo perdido desciende con el llanto de los recién nacidos. Pero cuando el invierno lo desnuda y oprime, sobre los techos llueven sus hojas invisibles, y, horizontal, cruza las altas puertas alguien que por el cielo desaprendió la tierra. Hay en la casa un Árbol que los grandes no vieron: el enigma es del niño, del poeta y del perro. --- ## Hay escritores rebajados… – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-escritores-rebajados-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Hay escritores rebajados, bufones peligrosos, juglares de tres al cuarto, mistificadores sombríos, verdaderos alienados que, deberían poblar Bicétre. Sus cretinizantes cabezas, que han sido desprovistas de una teja, crean fantasmas gigantescos, que bajan en vez de subir. Ejercicio escabroso; gimnasia especiosa. Grotesca maniobra de prestidigitador. Si os place, retiraos de mi presencia, fabricantes, por docena, de jeroglíficos prohibidos, donde antes yo no advertía de inmediato como hoy la connivencia con la solución frívola. Caso patológico de egoísmo formidable. A esos autómatas fantásticos, indicad vosotros, hijos míos, con el dedo, a uno y a otro, el epíteto que los pone de nuevo en su lugar. --- ## Hay palabras que sólo pueden decirse… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-palabras-que-solo-pueden-decirse-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Hay palabras que sólo pueden decirse en algunos lenguajes. En los demás hay que dejar sus huecos para que los ocupen los reflejos del azar. ¿Habrá alguna palabra que no pueda decirse en ningún lenguaje? ¿Qué reflejo vendrá a ocupar su hueco? ¿Será suficiente ese reflejo para fundar el lenguaje que falta? Paralelo a las palabras de un lenguaje hay otro lenguaje de los reflejos detenidos en los huecos de las palabras que faltan. No sería raro que ocurriese lo mismo paralelamente a los lenguajes y las palabras que no existen. --- ## Hay que vivir sin imposturas… – BORIS PASTERNAK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-que-vivir-sin-imposturas-boris-pasternak/ Autor/Categoría: Pasternak, Boris Hay que vivir sin imposturas… Hay que vivir sin imposturas Vivir de modo que con el tiempo Nos lleguemos a ganar el amor del espacio, y oigamos la voz del futuro. Hay que dejar blancos En el destino y no en el papel y en los márgenes anotar Pasajes y capítulos de la vida entera. Debemos sumirnos en el anónimo Y ocultar en él nuestros pasos Tal como se oculta el paisaje Tras una niebla espesa. Otros siguiendo tus huellas, frescas Recorrerán tu camino palmo a palmo, Pero tú mismo no debes distinguir La derrota de la victoria No debes renunciar ni a una brizna de ti mismo. Tú debes estar vivo. Solamente vivir Hasta el final. Boris Pasternak --- ## Hay un anciano ante una senda vacía… – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-un-anciano-ante-una-senda-vacia-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie regresa de la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas huellas. Yo soy la senda y el anciano, soy la ciudad y el viento. --- ## Hay un día feliz – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-un-dia-feliz-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor A recorrer me dediqué esta tarde Las solitarias calles de mi aldea Acompañado por el buen crepúsculo Que es el único amigo que me queda. Todo está como entonces, el otoño Y su difusa lámpara de niebla, Sólo que el tiempo lo ha invadido todo Con su pálido manto de tristeza. Nunca pensé, creédmelo, un instante Volver a ver esta querida tierra, Pero ahora que he vuelto no comprendo Cómo pude alejarme de su puerta. Nada ha cambiado, ni sus casas blancas Ni sus viejos portones de madera. Todo está en su lugar; las golondrinas En la torre más alta de la iglesia; El caracol en el jardín, y el musgo En las húmedas manos de las piedras. No se puede dudar, este es el reino Del cielo azul y de las hojas secas En donde todo y cada cosa tiene Su singular y plácida leyenda: Hasta en la propia sombra reconozco La mirada celeste de mi abuela. Éstos fueron los hechos memorables Que presenció mi juventud primera, El correo en la esquina de la plaza Y la humedad en las murallas viejas. ¡Buena cosa, Dios mío! nunca sabe Uno apreciar la dicha verdadera, Cuando la imaginamos más lejana Es justamente cuando está más cerca. Ay de mí, ¡ay de mí!, algo me dice Que la vida no es más que una quimera; Una ilusión, un sueño sin orillas, Una pequeña nube pasajera. Vamos por partes, no sé bien qué digo, La emoción se me sube a la cabeza. Como ya era la hora del silencio Cuando emprendí mi singular empresa, Una tras otra, en oleaje mudo, Al establo volvían las ovejas. Las saludé personalmente a todas Y cuando estuve frente a la arboleda Que alimenta el oído del viajero Con su inefable música secreta Recordé el mar y enumeré las hojas En homenaje a mis hermanas muertas. Perfectamente bien. Seguí mi viaje Como quien de la vida nada espera. Pasé frente a la rueda del molino, Me detuve delante de una tienda: El olor del café siempre es el mismo, Siempre la misma luna en mi cabeza; Entre el río de entonces y el de ahora No distingo ninguna diferencia. Lo reconozco bien, éste es el árbol Que mi padre plantó frente a la puerta (Ilustre padre que en sus buenos tiempos Fuera mejor que una ventana abierta). Yo me atrevo a afirmar que su conducta Era un trasunto fiel de la Edad Media Cuando el perro dormía dulcemente Bajo el ángulo recto de una estrella. A estas alturas siento que me envuelve El delicado olor de las violetas Que mi amorosa madre cultivaba Para curar la tos y la tristeza. Cuánto tiempo ha pasado desde entonces No podría decirlo con certeza; Todo está igual, seguramente, El vino y el ruiseñor encima de la mesa, Mis hermanos menores a esta hora Deben venir de vuelta de la escuela: ¡Sólo que el tiempo lo ha borrado todo Como una blanca tempestad de arena! --- ## Hay un morir – Macedonio Fernández URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-un-morir-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina No me lleves a sombras de la muerte Adonde se hará sombra mi vida, Donde sólo se vive el haber sido. No quiero el vivir del recuerdo. Dame otros días como éstos de la vida. Oh no tan pronto hagas De mí un ausente Y el ausente de mí. ¡Que no te lleves mi Hoy! Quisiera estarme todavía en mí. Hay un morir si de unos ojos Se voltea la mirada de amor Y queda sólo el mirar del vivir. Es el mirar de sombras de la Muerte. No es Muerte la libadora de mejillas, Esto es Muerte. Olvido en ojos mirantes. Click para leer más poemas de Macedonio Fernández --- ## Hay un niño en la calle – Armando Tejada Gómez URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hay-un-nino-en-la-calle-armando-tejada-gomez/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Tejada Gómez, Armando Hay un niño en la calle Hay un niño en la calle A esta hora, exactamente, hay un niño en la calle. Le digo amor, me digo, recuerdo que yo andaba con las primeras luces de mi sangre, vendiendo un oscura vergüenza, la historia, el tiempo, diarios, porque es cuando recuerdo también las presidencias, urgentes abogados, conservadores, asco, cuando subo a la vida juntando la inocencia, mi niñez triturada por escasos centavos, por la cantidad mínima de pagar la estadía como un vagón de carga y saber que a esta hora mi madre está esperando, quiero decir, la madre del niño innumerable que sale y nos pregunta con su rostro de madre: qué han hecho de la vida, dónde pondré la sangre, qué haré con mi semilla si hay un niño en la calle. Es honra de los hombres proteger lo que crece, cuidar que no haya infancia dispersa por las calles, evitar que naufrague su corazón de barco, su increíble aventura de pan y chocolate, transitar sus países de bandidos y tesoros poniéndole una estrella en el sitio del hambre, de otro modo es inútil ensayar en la tierra la alegría y el canto, de otro modo es absurdo porque de nada vale si hay un niño en la calle. Dónde andarán los niños que venían conmigo ganándose la vida por los cuatro costados, porque en este camino de lo hostil ferozmente cayó el Toto de frente con su poquita sangre, con sus ropas de fe, su dolor a pedazos y ahora necesito saber cuáles sonríen mi canción necesita saber si se han salvado, porque sino es inútil mi juventud de música y ha de dolerme mucho la primavera este año. Importan dos maneras de concebir el mundo, Una, salvarse solo, arrojar ciegamente los demás de la balsa y la otra, un destino de salvarse con todos, comprometer la vida hasta el último náufrago, no dormir esta noche si hay un niño en la calle. Exactamente ahora, si llueve en las ciudades, si desciende la niebla como un sapo del aire y el viento no es ninguna canción en las ventanas, no debe andar el mundo con el amor descalzo enarbolando un diario como un ala en la mano, trepándose a los trenes, canjeándonos la risa, golpeándonos el pecho con un ala cansada, no debe andar la vida, recién nacida, a precio, la niñez, arriesgada a una estrecha ganancia, porque entonces las manos son dos fardos inútiles y el corazón, apenas una mala palabra. Cuando uno anda en los pueblos del país o va en trenes por su geografía de silencio, la patria sale a mirar al hombre con los niños desnudos y a preguntar qué fecha corresponde a su hambre que historia les concierne, qué lugar en el mapa, porque uno Norte adentro y Sur adentro encuentra la espalda escandalosa de las grandes ciudades nutriéndose de trigo, vides, cañaverales donde el azúcar sube como un junco en el aire, uno encuentra la gente, los jornales escasos, una sorda tarea de madres con horarios y padres silenciosos molidos en la fábricas, hay días que uno andando de madrugada encuentra la intemperie dormida con un niño en los brazos. Y uno recuerda nombres, anécdotas, señores que en París han bebido por la antigua belleza de Dios, sobre la balsa en donde han sorprendido la soledad de frente y la índole triste del hombre solitario, en tanto, sus señoras, tienen angustia y cambian de amantes esta noche, de médico esta tarde, porque el tedio que llevan ya no cabe en el mundo y ellos son los accionistas de los niños descalzos. Ellos han olvidado que hay un niño en la calle, que hay millones de niños que viven en la calle y multitud de niños que crecen en la calle. A esta hora, exactamente, hay un niño creciendo. Yo lo veo apretando su corazón pequeño, mirándonos a todos con sus ojos de fábula, viene, sube hacia el hombre acumulando cosas, un relámpago trunco le cruza la mirada, porque nadie protege esa vida que crece y el amor se ha perdido como un niño en la calle… Armando Tejada Gómez --- ## Hazte el ciego, te acercará a la verdad – RAY BRADBURY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hazte-el-ciego-te-acercara-a-la-verdad-ray-bradbury/ Autor/Categoría: Bradbury, Ray Esta mañana estival lleno está el patio trasero de mi mente de una suave y zumbadora marea, ese dulce vuelo y centelleo, el frágil temblor de unas alas invisibles que se posan en el aire, y se alejan, y luego vuelven otra vez con el menor susurro al labio de la flor, al filo del prodigio; no se rompen en pedazos, su simple propósito es despertarme para deambular sin mirar, sin pensar en nada, sólo sintiendo: los pensamientos pueden venir mucho después del desayuno… Ahora es el momento de apartar el aire y dejarse inundar por lluvias de polen y por los ventisqueros de esas alas silenciosas y engrasadas que garabatean con olas de tinta y agua, ostentoso guiño de revoloteo y huida, paradoja de calma y tropel, quedarse parados mientras están a punto de salir disparados, veloces migraciones del corazón del universo que navega sobre el viento y pulsa el temor; sediento pájaro o astuto pensamiento, da igual, vista, sin mirar, gana el juego, toca pero no eches el ojo a las cosas, mirada fuera, alentadora sorpresa; hacer y ser… estos son los dignos gemelos de la visión eterna. El pensar llega después. Por ahora, mantén el equilibrio en el ecuador de la medianoche del mañana con una muda bienvenida, da señales en los días pero no grites, ni hagas gestos, no tiembla el mar ni el océano del ser donde los pensamientos en curvado vuelo de rápida huida rebotan como piedras por la superficie de la mente en calma; hazte el ciego, te acercará a la verdad… hasta los colibríes, los pica- -flores vertiginosos giróscopos, se abalanzan para tocar, giran, susurran, se equilibran, dulces migraciones de cotilleo en las orejas. --- ## He andado muchos caminos… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-andado-muchos-caminos-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio He andado muchos caminos he abierto muchas veredas; he navegado en cien mares y atracado en cien riberas. En todas partes he visto caravanas de tristeza, soberbios y melancólicos borrachos de sombra negra. Y pedantones al paño que miran, callan y piensan que saben, porque no beben el vino de las tabernas. Mala gente que camina y va apestando la tierra… Y en todas partes he visto gentes que danzan o juegan, cuando pueden, y laboran sus cuatro palmos de tierra. Nunca, si llegan a un sitio preguntan a donde llegan. Cuando caminan, cabalgan a lomos de mula vieja. Y no conocen la prisa ni aún en los días de fiesta. Donde hay vino, beben vino, donde no hay vino, agua fresca. Son buenas gentes que viven, laboran, pasan y sueñan, y un día como tantos, descansan bajo la tierra. --- ## He ansiado alejarme – DYLAN THOMAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-ansiado-alejarme-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan He ansiado alejarme del siseo de la mentira desgastada del incesante grito de los viejos terrores que crecen más terribles cuando el día traspasa la colina y entra en el mar profundo; he ansiado alejarme de la repetición de los saludos, porque hay fantasmas en el aire y en la página sonidos fantasmales y un tronar de llamados y de notas. He ansiado alejarme, pero temo, alguna vida, aún intacta podría estallar de la vieja mentira que arde sobre el suelo y crepitando en el aire dejarme a medias ciego. Ni por el miedo antiguo de la noche, el sombrero que se quita del pelo, o los labios fruncidos en el teléfono, me harán caer ante la pluma de la muerte. No quisiera morir de todo esto, la mitad es convención, la otra mitad mentira. --- ## He cortado bambúes… – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-cortado-bambues-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul He cortado bambúes: para ti, hijo mío. He vivido. Esta choza, tras- ladada mañana, en pie queda. No participé en su construcción: tú no sabes en qué vasijas ponía yo la arena en mi redor, hace años, por mandato y mandamiento. La tuya viene del campo libre — libre será. La caña que aquí eche raíces, en pie quedará mañana todavía, a donde quiera que te lleve el alma en lo irre- ligado. --- ## He dado una justa advertencia – PHILIP LAMANTIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-dado-una-justa-advertencia-philip-lamantia/ Autor/Categoría: Philip Lamantia He dado una justa advertencia Chicago Nueva York Los Ángeles han caído He ido a Swan City donde el fantasma de Maldoror puede que todavía deambule El sur es muy civilizado He comido cola de rinoceronte Esta es la última noche entre los cocodrilos Albion abre su puño en un palmeral Observaré joyas moteadas crecer en el lomo de los caballos caídos en guerra La exultación cabalga por una amapola del tamaño del sol en mi cráneo He dado una justa advertencia En el momento de las nubes y de los cadáveres aquí puedo hacer el amor como en cualquier sitio. --- ## He intentado escribir el Paraíso… – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-intentado-escribir-el-paraiso-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra He intentado escribir el Paraíso No te muevas Deja que hable el viento que es el paraíso. Que los Dioses perdónenlo que hice. Que los que amo procuren perdonar lo que hice Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## He pasado toda la noche sin dormir, viendo… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-pasado-toda-la-noche-sin-dormir-viendo-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando He pasado toda la noche sin dormir, viendo, sin espacio tu figura. Y viéndola siempre de maneras diferentes de como ella me parece. Hago pensamientos con el recuerdo de lo que es ella cuando me habla, y en cada pensamiento cambia ella de acuerdo con su semejanza. Amar es pensar. Y yo casi me olvido de sentir sólo pensando en ella. No sé bien lo que quiero, incluso de ella, y no pienso más que en ella. Tengo una gran distracción animada. Cuando deseo encontrarla casi prefiero no encontrarla, Para no tener que dejarla luego. No sé bien lo que quiero, ni quiero saber lo que quiero. Quiero tan solo Pensar en ella. Nada le pido a nadie, ni a ella, sino pensar. --- ## He tendido cuerdas… – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-tendido-cuerdas-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur He tendido cuerdas de campanario a campanario; guirnaldas de ventana a ventana; cadenas de oro de estrella a estrella, y bailo. --- ## He visto a muchos – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-visto-a-muchos-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques He visto a uno que se había sentado sobre el sombrero de otro estaba pálido temblaba esperaba algo… cualquier cosa… la guerra… el fin del mundo… ni siquiera podía hacer un gesto o hablar y el otro el otro que buscaba «su» sombrero estaba más pálido todavía y también temblaba y repetía sin cesar: mi sombrero… mi sombrero… y tenía ganas de llorar. He visto a uno que leía los diarios he visto a uno que saludaba a la bandera he visto a uno que vestía de negro tenía reloj una cadena de reloj un monedero la legión de honor y quevedos. He visto a uno que arrastraba a su hijo de la mano y que gritaba… he visto a uno con un perro he visto a uno con un bastón estoque he visto a uno que lloraba he visto a uno que entraba en una iglesia he visto a otro que salía de ella… Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## He vuelto a la ciudad… – JEAN COCTEAU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/he-vuelto-a-la-ciudad-jean-cocteau/ Autor/Categoría: Cocteau, Jean He vuelto a la ciudad. Mi habitación está caliente. Es el día 860 de la epidemia del crimen, El 860 día que aumenta el malentendido, y los eternos agravios. --- ## Heces – CÉSAR VALLEJO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/heces-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César Esta tarde llueve, como nunca; y no tengo ganas de vivir, corazón. Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser? Viste de gracia y pena; viste de mujer. Esta tarde en Lima llueve. Y yo recuerdo las cavernas crueles de mi ingratitud; mi bloque de hielo sobre su amapola, más fuerte que su «No seas así!» Mis violentas flores negras; y la bárbara y enorme pedrada; y el trecho glacial. Y pondrá el silencio de su dignidad con óleos quemantes el punto final. Por eso esta tarde, como nunca, voy con este búho, con este corazón. Y otras pasan; y viéndome tan triste, toman un poquito de ti en la abrupta arruga de mi hondo dolor. Esta tarde llueve, llueve mucho. ¡Y no tengo ganas de vivir, corazón! --- ## Hélas! – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/helas-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar Con cada pasión a la deriva hasta que mi alma sea un laúd en cuyas cuerdas todos los vientos tañen. ¿Para esto renuncié a mi sabiduría antigua y a mi austero control? Mi vida es un palimpsesto garabateado en alguna vacación de muchacho con canciones ociosas para flauta y rondó que solamente ocultan el secreto del todo. Por cierto que hubo un tiempo cuando osé pisar las alturas soleadas y de las disonancias de la vida logré claros acordes para llegar al oído de Dios. ¿Está muerto ese tiempo? Mirad, con mi pequeña vara apenas toqué la miel del romance, ¿y debo yo perder la herencia de un alma? --- ## Hemos de ser justos, hemos de ser buenos… – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hemos-de-ser-justos-hemos-de-ser-buenos-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Hemos de ser justos, hemos de ser buenos, Hemos de embriagarnos de paz y amor, Y llevar el alma siempre a flor de labios Y desnudo y limpio nuestro corazón. Hemos de olvidarnos de todos los odios, de toda mentira, de toda ruindad hemos de abrasarnos en el santo fuego de un amor inmenso, dulce y fraternal. Hemos de llenarnos de santo optimismo, tender nuestros brazos a quien nos hirió; y abrazar a todos nuestros enemigos en un dulce abrazo de amor y perdón. Olvidar pasiones, rencores, vilezas… Ser fuertes, piadosos, dando bien por mal: ¡Que esa es la venganza de las almas fuertes Que viven poseídas de un santo ideal! “Hemos de estar siempre gozosos”, tal dijo Pablo el elegido, con divina voz, y a través de todos los claros caminos caminar llevando puesta el alma en Dios. Hemos de acordarnos que somos hermanos, hemos de acordarnos del dulce Pastor. Que crucificado, lacerado, exánime… para sus verdugos imploró perdón. --- ## Heroica – MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/heroica-maria-eugenia-vaz-ferreira/ Autor/Categoría: Vaz Ferreira, María Eugenia Yo quiero un vencedor de toda cosa, invulnerable, universal, sapiente, inaccesible y único. En cuya grácil mano se quebrante el acero, el oro se diluya y el bronce en que se funden las corazas, el sólido granito de los muros, las rocas y las piedras los troncos y los mármoles como la arcilla modelables sean, A cuyo pie sin valla y sin obstáculo las murallas amengüen, se nivelen los pozos, las columnas se trunquen y se abran de par en par los pórticos. Que posea la copa de sus labios el licor de la vida, el virus de la muerte, la miel de la esperanza, las beatas obleas del olvido, y del divino amor las hostias sacras. Que al erótico influjo de sus ojos se empañen los cristales, la nieve se calcine, se combustione el seno virginal de las selvas y se empenache con ardientes ascuas el corazón de la rebelde fémina. Que al rayar de su testa iluminada resbalen de las frentes las más bellas coronas, los lábaros se borren, repliegue sus insignias la faz del estandarte y vacilen los símbolos ilustres sobre sus pedestales. Yo quiero un vencedor de toda cosa, domador de serpientes, encendedor de astros transponedor de abismos… Y que rompa una cósmica fonía como el derrumbe de una inmensa torre con sus cien mil almenas de cristales quebrados en la bóveda infinita, cuando el gran vencedor doble y deponga cabe mi planta sus rodillas ínclitas. --- ## Heroísmos – CESÁRIO VERDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/heroismos-cesario-verde/ Autor/Categoría: Verde, Cesário Temo mucho al mar, al mar enorme, Solemne, rabioso, turbulento, Erguido en oleajes, rugiendo al viento. El mar sublime, el mar que siempre rompe. Temo al ancho mar rebelde, informe, De víctimas famélico, sediento, Y creo oír con ellas su lamento Los ruidos de un túmulo deforme. No obstante, en una barca transparente, En su dorso feroz voy a ostentar, La vela alzada y en el agua fuerte, Y oyendo bien de cerca su bramar, Yo me río, sin cuidados, simplemente, Escupo, con desdén, sobre ese mar! --- ## Hija – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hija-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Tengo tu rostro entre las manos Oh aire dulce retrato de aire anillo del mundo y del pasado tu rostro de silencio rostro de lámpara tierna con qué facilidad te formas en mis ojos como vuelves alegrando la negrura. Miseria del recuerdo en el umbral del frío la selva se hace sueño se desprenden las hojas se mueren las miradas gota a gota. --- ## Histeria – T. S. ELIOT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/histeria-t-s-eliot/ Autor/Categoría: Eliot, T. S. Mientras ella se reía, era consciente yo de que me iba atrapando en su risa y haciéndome parte de ella, hasta que sus dientes fueron sólo estrellas fortuitas con talentos para adiestrar a un pelotón. Fui atraído por breves gritos sofocados, aspirado por cada momentánea mejoría, finalmente perdido en las cuevas oscuras de su garganta, herido por la reverberación de unos músculos ocultos. Un camarero mayorcito, de manos temblorosas, apresuradamente extendía sobre la mesa verde de hierro oxidado un mantel a cuadros rosa y blanco, diciendo: «Si la dama y el caballero desean tomar el té en el jardín, si la dama y el caballero desean tomar el té en el jardín…» Decidí que sí la palpitación de sus pechos pudiese ser detenida, algunos de los trozos de la tarde podrían recomponerse, y concentré mi atención con cuidadosa sutileza en lograr ese objetivo. --- ## Historia de una imagen seglar y no seglar – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/historia-de-una-imagen-seglar-y-no-seglar-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Roma muere en las torres y campanas. Torres, campanas, pan y vino. La tierra de las torres Desciende en las campanas. Y la muerte golpeará a las estrellas En al vejez del Tíber y de Roma Roma muere en el pan, Roma muere en el vino. Roma muere en las torres y campanas. --- ## Historia del caballo – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/historia-del-caballo-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Buena gente escuchad mi lamento escuchad la historia de mi vida un huérfano os habla os cuenta sus sinsabores arre vamos… Cierto día un general o tal vez una noche un general tuvo pues dos caballos muertos bajo él estos dos caballos eran arre vamos… qué amarga es la vida eran mi pobre padre y también mi pobre madre que se habían escondido bajo la cama bajo la cama del general que se había escondido en retaguardia en un pueblecillo del Midi. El general hablaba hablaba solo en la noche hablaba en general de sus sinsabores y así fue como mi padre y así fue como mi madre arre vamos… una noche murieron de hastío. Para mí la vida familiar había terminado y un día saliendo al galope de la mesa de noche escapé a la gran ciudad donde todo brilla y todo reluce llego en moto a Casbis en paseos disculpen hablo en caballo una mañana llego en cascos a París pido ver al león el rey de los animales y recibo un golpe de vara en la punta del ollar pues allí había guerra la guerra que continuaba me ponen las anteojeras y heme pues movilizado y como había guerra la guerra que continuaba la vida se puso cara los víveres disminuían y cuanto más disminuían más rara y fijamente me miraba la gente y con dientes rechinantes me llamaban beefsteak yo creía que eso era inglés arre vamos… todos aquellos que seguían vivos y que me acariciaban aguardaban a que yo muriera para hincarme los dientes. Una noche en la cuadra una noche que yo dormía oigo un extraño ruido una voz muy conocida era el viejo general el viejo general que reaparecía que reaparecía como un aparecido con un viejo comandante y ellos creían que yo dormía y conversaban en voz baja. Basta ya de arroz hervido queremos comer carne basta con ponerle en la avena unas agujas de fonógrafo. Entonces mi sangre dio vueltas como caballo de tiovivo y abandonando la cuadra escapé hacia los bosques. Ahora la guerra ha terminado y el viejo general murió murió en su cama murió de muerte natural mas yo estoy vivo y es lo principal buenas tardes buenas noches buen provecho mi general. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Hombre pequeñito – Alfonsina Storni – POEMA COMPLETO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hombre-pequenito-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Hombre pequeñito, hombre pequeñito, Suelta a tu canario que quiere volar… Yo soy el canario, hombre pequeñito, Déjame saltar. Estuve en tu jaula, hombre pequeñito, Hombre pequeñito que jaula me das. Digo pequeñito porque no me entiendes, Ni me entenderás. Tampoco te entiendo, pero mientras tanto Ábreme la jaula que quiero escapar; Hombre pequeñito, te amé media hora, No me pidas más. --- ## Hombres… – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hombres-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas Hombres, ¡a mí qué me importan las espadas o los combates! Yo sólo sigo a una estrella: la del placer y la música. En mí no confiéis, pues soy de aquellos que rehúyen encontronazos y embates. Cuando veo el enemigo salto sobre mi potrillo con las riendas colocadas por el lado de la cola. No sé cómo es un arnés, ni un broquel, ni un alfanje. Todo mi afán es saber, cuando sus guerras estallan, por qué camino escapar. Si de juergas se tratara, de beber vino sin mácula o de pasarme la noche junto a vírgenes luciendo sus vestidos de luto negro me veríais con razón como héroe de los árabes. --- ## Homenaje a su hermano muerto – CATULO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/homenaje-a-su-hermano-muerto-catulo/ Autor/Categoría: Catulo Llevado por muchos pueblos y muchos mares, llego, hermano, a estas tristes exequias, para ofrecerte el don postrero de la muerte y hablar en vano a tus cenizas mudas, puesto que la fortuna me arrancó lo que fuiste tú mismo, ay, pobre hermano mío, que tan injustamente me ha sido arrancado. Pero ahora, entre tanto, acoge estas tristes ofrendas, que según los ritos ancestrales te han sido tributadas, acógelas tan empapadas como están en llanto fraterno, 10y para siempre, hermano mío, salud y adiós. --- ## Horizonte – PHILIPPE SOUPAULT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/horizonte-philippe-soupault/ Autor/Categoría: Soupault, Philippe Philippe Soupault Horizonte Toda la ciudad entró en mi habitación los árboles desaparecían y la noche se pega a mis dedos Las casas se convierten en transatlánticos el ruido de mar ha subido hasta mí Dentro de dos días llegaremos al Congo He atravesado el Ecuador y el Trópico de Capricornio sé que hay colinas innumerables Notre-Dame oculta al Gaurisankar y las auroras boreales la noche cae gota a gota espero las horas Dadme esa limonada y el último cigarrillo volveré a París --- ## Hoy buscarás en vano… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hoy-buscaras-en-vano-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Hoy buscarás en vano a tu dolor consuelo. Lleváronse tus hadas el lino de tus sueños. Está la fuente muda, y está marchito el huerto. Hoy sólo quedan lágrimas para llorar. No hay que llorar, ¡silencio! --- ## Hoy no he hecho nada… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hoy-no-he-hecho-nada-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Hoy no he hecho nada. Pero muchas cosas se hicieron en mí. Pájaros que no existen encontraron su nido. Sombras que tal vez existan hallaron sus cuerpos. Palabras que existen recobraron su silencio. No hacer nada salva a veces el equilibrio del mundo, al lograr que también algo pese en el platillo vacío de la balanza. --- ## Hoy vengo de tu frente – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hoy-vengo-de-tu-frente-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Hoy vengo de tu frente tan sencillo, tan claro, que hoy le digo Manuel a una gota de agua. --- ## Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones… – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/hubo-un-tiempo-en-que-mis-unicas-pasiones-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza y la lluvia. Ahora siento la pureza de los límites y mi pasión no existiría si dijese su nombre. --- ## Humanidad hecha de palabras- WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/humanidad-hecha-de-palabras-wallace-stevens/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace ¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual, el humano ensueño o el poema de la muerte? Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste en proposiciones acerca de la vida. El humano ensueño es una soledad en la cual componemos esas proposiciones, desgarrados por los sueños, por los terribles sortilegios de las derrotas y por el miedo a descubrir que derrotas y sueños son uno. La raza entera es un poeta que escribe las excéntricas proposiciones de su destino. --- ## Humanidad hecha palabras – WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/humanidad-hecha-palabras-wallace-stevens/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace ¿Qué seríamos nosotros sin el mito sexual, el humano ensueño o el poema de la muerte? Castrados en un amasijo hecho de luna. La vida consiste en proposiciones acerca de la vida. El humano ensueño es una soledad en la cual componemos esas proposiciones, desgarrados por los sueños, por los terribles sortilegios de las derrotas y por el miedo a descubrir que derrotas y sueños son uno. La raza entera es un poeta que escribe las excéntricas proposiciones de su destino. --- ## Humo – Théophile Gautier URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/humo-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Bajo los árboles hay una choza corcovada; con el tejado vencido, rotas paredes y musgo en el umbral de la puerta. Ciega está por sus postigos la ventana, pero igual que cuando hace mucho frío se ve como un tibio aliento de la casa que respira. Un tirabuzón de humo gira en hilillos azules y así del alma encerrada en aquel tugurio lleva noticias frescas a Dios. --- ## Humorada – RAMÓN DE CAMPOAMOR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/humorada-ramon-de-campoamor/ Autor/Categoría: de Campoamor, Ramón Háblame más… y más…, que tus acentos me saquen de este abismo; el día en que no salga de mí mismo, se me van a comer los pensamientos. --- ## Identidad – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/identidad-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poemas en prosa; Poetas de Argentina Identidad Un cuarto desnudo, o despojado hasta el extremo sería más correcto: apenas la cama de hierro sobre la que yazgo desnudo. Me ataron las manos en las espaldas, con los dedos entrelazados (como si rezara hacia atrás); los tobillos —con sogas— los sujetaron a los barrotes de la cama; arrancaron todas mis ropas y me cubrieron de arena. Me dejaron allí. Puedo levantar el pecho, pero dejé de hacerlo porque no hay ni ventanas ni espejos. No me amordazaron, eso no, tampoco nunca nadie vino a mojarme los labios. Es de creer que, con el tiempo, el óxido terminará por comerse la soga, entonces podré mover los pies, huir no, porque no hay puertas. (Sólo otros cuartos con otras camas, cada una con su montículo de arena, cada uno con su latido.) A veces hablo. De tanto en tanto me digo mi nombre. Click para leer más poemas de Hugo Mujica --- ## Idus de marzo – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/idus-de-marzo-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Teme, alma mía, la grandeza. Y si no puedes vencer tus ambiciones, con cautela y precaución secúndalas. Cuanto más adelante vayas, estate más atenta y avisada. Y cuando llegado hayas a tu cénit, un César ya, cuando de un hombre afamado tengas porte, entonces, en especial cuando salgas a la calle, ilustre señor con tu cortejo, si por ventura de entre la gente se te acerca algún Artemidoro con un escrito en la mano y aprisa dice: «Lee esto de inmediato, es un asunto de importancia que te atañe», no dejes de detenerte. No dejes de aplazar cualquier charla o trabajo. No dejes de alejarte de cuantos por saludarte se arrodillan (más tarde los verás); que aguarde incluso el mismísimo Senado y conoce al punto el grave escrito de Artemidoro. --- ## Inaccesible – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/inaccesible-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado Dios es inaccesible al instrumento científico, al crisol, a la retorta. . . Pero es siempre accesible para el alma. Nunca despejarán su inmenso enigma la suficiencia y el orgullo humanos, cual si fuese ecuación. El telescopio no habrá de sorprenderle entre los orbes, ni la lente del ultramicroscopio le encontrará en las células. Él dio su ley al universo, y calla, recatando su faz en lo absoluto. Pero que el triste y conturbado espíritu le busque como al súmum de los bienes, y allá en lo más profundo de sí mismo, la voz maravillosa del ABISMO le dirá con amor: ¡AQUI ME TIENES! --- ## Indagaciones – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/indagaciones-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Pregunté a cada cosa si tenía algo más, algo más que la estructura y así supe que nada era vacío: todo era caja, tren, barco cargado de multiplicaciones, cada pie que pasó por un sendero dejó escrito en la piedra un telegrama y la ropa en el agua del lavado dejó caer en gotas su existencia: de clima en clima fui sin saber nunca dónde dejar mi atado que pesaba con los conocimientos que cargué, hasta que tanto ver y conocer, andar y andar, pregunta que pregunta a cada silla, a cada piedra, y luego a tantos hombres que no respondieron, me acostumbraron a contestar solo: a responderme sin haber hablado: a conversar con nadie y divertirme. Era tal vez lo que sucede al ciego que de tanto no ver ya lo ve todo y a un solo punto mira con la insistencia sólida del buzo que baja a un solo pozo del océano y allí todos los peces se congregan. Pues bien, cuando dejé de sacudir la tierra y mover cada cosa de su sitio pensé que cada cual me halagaría con un pequeño gracias o sonrisa o parabién o paracualquier cosa, mas no fue así y aquellos habitantes de la ciudad terrible alargaron un dedo, un largo dedo muerto hacia mi vida y con un ojo impune, con un ojo de cíclope castrado me vigilaron cuidadosamente: «Disfruta de sus rentas clandestinas», dijo un astuto y criminal cadáver. «Tiene automóvil», dijo una beata con un escalofrío de dolor. Y otro pasó vestido de poeta, elegante y colérico conmigo porque yo no cambiaba de camisa y no tenía amor por su gerente. Me dije, pues, las cosas de este modo siguen siendo y tal vez tienen razón: pero de tan malvado me resolví a seguir sin saber nada, sin reclamar dos ojos por un ojo, ni una mano por uña: me decreté la dicha interminable de que hablaran los pueblos por mi canto. --- ## Indicio de égloga – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/indicio-de-egloga-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Los machetes se ríen, se reparten el sol. Las canoas que madrugan destrozan la mañana que viene nadando lentamente. Pero alguien pesca en el río, y no hay nadie en el río … Alguien está en la loma, y no hay nadie en la loma. Alguien va desnudo como el día por el campo, y nadie va desnudo. ¿Estaré yo aquí… conmigo? --- ## Indiferencia por César – CATULO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/indiferencia-por-cesar-catulo/ Autor/Categoría: Catulo No me afano demasiado, César, en querer agradarte, ni en saber si eres un hombre blanco o negro. --- ## Inscripción – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/inscripcion-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Escribir un poema es ensayar una magia menor. El instrumento de esa magia, el lenguaje, es asaz misterioso. Nada sabemos de su origen. Sólo sabemos que se ramifica en idiomas y que cada uno de ellos consta de un indefinido y cambiante vocabulario y de una cifra indefinida de posibilidades sintácticas. Con esos inasibles elementos he formado este libro. (En el poema, la cadencia y el ambiente de una palabra pueden pesar más que el sentido). De usted es este libro, María Kodama. ¿Será preciso que le diga que esta inscripción comprende los crepúsculos, los ciervos de Nara, la noche que está sola y las populosas mañanas, las islas compartidas, los mares, los desiertos y los jardines, lo que pierde el olvido y lo que la memoria transforma, la alta voz del muecín, la muerte de Hawkwood, los libros y las láminas? Sólo podemos dar lo que ya hemos dado. Sólo podemos dar lo que ya es del otro. En este libro están las cosas que siempre fueron suyas. ¡Qué misterio es una dedicatoria, una entrega de símbolos! J. L. B. Nota: «Inscripción» está dentro del libro de poesía «Los conjurados», de Jorge Luis Borges, a modo de dedicatoria, y ha sido extraído de «Poesía completa», de Jorge Luis Borges. --- ## Insomnio – FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/insomnio-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor ¡Monótono tañido del reloj, nocturno cuento que nos atormenta, lenguaje a un tiempo ajeno para todos y comprensible, como la conciencia! ¿Quién puede percibir sin angustiarse en medio del silencio universal del Tiempo los quejidos sofocados, su voz que profetiza tu final? Nos parece que el mundo queda huérfano por fuerza de un Destino abrumador y que estamos completamente solos en pugna contra toda la creación. Se yergue ante nosotros nuestra vida como un fantasma en el confín del mundo que se nos lleva el tiempo y los amigos palideciendo en el ocaso oscuro. Y ya una nueva y vigorosa tribu entretanto florece bajo el sol, pero a nosotros y a nuestros amigos tiempo atrás el Olvido nos cubrió. Apenas al sonar la media noche, cuando se cumple el rito doloroso, aquel tañido fúnebre y metálico parece estar doblando por nosotros. --- ## Insomnio… – ÓSIP MANDELSTAM URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/insomnio-osip-mandelstam/ Autor/Categoría: Mandelshtam, Ósip Insomnio. Homero. Velas tersas. He leído la lista de barcos hasta la mitad: Esta larga manada, tren de grullas, Que antaño se alzó sobre Helada. Como cuña de grullas en límites ajenos Espuma divina en cabezas de reyes. ¿Adónde vais, aqueos? De no ser por Elena, Decidme, Troya, de qué os iba a servir? El mar, Homero: todo lo mueve el amor. ¿A quién debo escuchar? Homero está callado; Con elocuencia rebuscada suena el Mar Negro Y se acerca a mi almohada con un pesado estruendo. --- ## Introducción a Don Quijote – TRISTAN TZARA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/introduccion-a-don-quijote-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan Trote de caballo ágil y veloz me ha sido la vida He sabido recorrer todo el mundo Solamente una muchacha ha sido mi amor y he dormido hasta muy tarde en las mañanas El viejo caballo se ha disipado en pedazos que serán roídos por gusanos y ratones Mi amor: he aquí la sabiduría que no está en los libros Quédate callada junto a la mesa y siga cosiendo Yo te diré lo que te está esperando de ahí en adelante Siga cosiendo mi pensamiento en un vestido de seda hasta que te duelan los ojos -y serás novia hasta que mi pensamiento será libre. --- ## Invasión – FRANCISCO MADARIAGA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/invasion-francisco-madariaga/ Autor/Categoría: Madariaga, Francisco En la aurora de mar. Llena de avellanas raptoras. ¿Y un empuje floral? --- ## Inventa una migraña… – JEAN COCTEAU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/inventa-una-migrana-jean-cocteau/ Autor/Categoría: Cocteau, Jean Inventa una migraña, un vértigo, un mal humano, aduce una excusa actual. Nunca deben cogerte en flagrante delito conmigo. --- ## Invierno – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/invierno-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto Es noche, invierno ruinoso. Tú alzas un poco los visillos, miras. Vibran tus cabellos salvajes, la alegría te dilata de pronto el ojo negro; pues lo que tú has visto -era una imagen del fin del mundo- te conforta y hace cálida y suave tu alma más hundida. Un hombre se aventura por un lago de hielo, bajo una lámpara torcida. --- ## Invocación a Joyce – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/invocacion-a-joyce-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Dispersos en dispersas capitales, solitarios y muchos, jugábamos a ser el primer Adán que dio nombre a las cosas. Por los vastos declives de la noche que lindan con la aurora, buscamos (lo recuerdo aún) las palabras de la luna, de la muerte, de la mañana y de los otros hábitos del hombre. Fuimos el imagismo, el cubismo, los conventículos y sectas que las crédulas universidades veneran. Inventamos la falta de puntuación, la omisión de mayúsculas, las estrofas en forma de paloma de los bibliotecarios de Alejandría. Ceniza, la labor de nuestras manos y un fuego ardiente nuestra fe. Tú, mientras tanto, forjabas en las ciudades del destierro, en aquel destierro que fue tu aborrecido y elegido instrumento, el arma de tu arte, erigías tus arduos laberintos, infinitesimales e infinitos, admirablemente mezquinos, más populoso que la historia. Habremos muerto sin haber divisado la biforme fiera o la rosa que son el centro de tu dédalo, pero la memoria tiene sus talismanes, sus ecos de Virgilio, y así en las calles de la noche perduran tus infiernos espléndidos, tantas cadencias y metáforas tuyas, los oros de tu sombra. Qué importa nuestra cobardía si hay en la tierra un solo hombre valiente, qué importa la tristeza si hubo en el tiempo alguien que se dijo feliz, que importa mi perdida generación, ese vago espejo, si tus libros la justifican. Yo soy los otros. Yo soy todos aquellos que ha rescatado tu obstinado rigor. Soy los que no conoces y los que salvas. --- ## Isla – VIRGILIO PIÑERA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/isla-virgilio-pinera/ Autor/Categoría: Piñera, Virgilio Aunque estoy a punto de renacer, no lo proclamaré a los cuatro vientos ni me sentiré un elegido: sólo me tocó en suerte, y lo acepto porque no está en mi mano negarme, y sería por otra parte una descortesía que un hombre distinguido jamás haría. Se me ha anunciado que mañana, a las siete y seis minutos de la tarde, me convertiré en una isla, isla como suelen ser las islas. Mis piernas se irán haciendo tierra y mar, y poco a poco, igual que un andante chopiniano, empezarán a salirme árboles en los brazos, rosas en los ojos y arena en el pecho. En la boca las palabras morirán para que el viento a su deseo pueda ulular. Después, tendido como suelen hacer las islas, miraré fijamente al horizonte, veré salir el sol, la luna, y lejos ya de la inquietud, diré muy bajito: ¿así que era verdad? --- ## Jamás de tu alma conocerás el viaje… – MARGUERITE YOURCENAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/jamas-de-tu-alma-conoceras-el-viaje-marguerite-yourcenar/ Autor/Categoría: Yourcenar, Marguerite Jamás de tu alma conocerás el viaje Comenzado en mi alma al despuntar el día; Ni el tiempo, ni el amor, ni la edad, ni el paisaje Borrarán tu huella grabada con la mía. No sabrás que tiene tu rostro la belleza, Que el mundo por tu azul dulzura resplandece, Que la transparencia del lago en la maleza Refleja tu mirar donde el sol amanece. Nunca jamás sabrás que eres en mi mano El oro del farol sobre el andar del mar; Que tu lejana voz se mueve en mi cantar, Que tu antorcha, tu luz y resplandor arcano Me indican el dulce sendero de vivir Juntos, en una sola sombra de seguir. --- ## Jamás he visto un sarraceno… – Emily Dickinson URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/jamas-he-visto-un-sarraceno-emily-dickinson/ Autor/Categoría: Dickinson, Emily Jamás he visto un sarraceno… Jamás he visto un sarraceno y jamás el mar contemplé. Pero sé cómo es el pagano y cómo la ola debe ser. Aunque jamás hablé con Dios y jamás he estado en el cielo, estoy tan segura del sitio como si en el mapa lo viera. Emily Dickinson --- ## James Joyce – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/james-joyce-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina En un día del hombre están los días del tiempo, desde aquel inconcebible día inicial del tiempo, en que un terrible Dios prefijó los días y agonías hasta aquel otro en que el ubicuo río del tiempo terrenal torne a su fuente, que es lo Eterno, y se apague en el presente, el futuro, el ayer, lo que ahora es mío. Entre el alba y la noche está la historia universal: Desde la noche veo a mis pies los caminos del hebreo, Cartago aniquilada, Infierno y Gloria. Dame, Señor, coraje y alegría para escalar la cumbre de este día. --- ## Jardines – GABRIELA MISTRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/jardines-gabriela-mistral/ Autor/Categoría: Mistral, Gabriela —Mama, tienes la porfía de esquivar todas las casas y de entrarte por las huertas a hurgar como una hortelana. ¿No sabes tú que tienen dueño y te pondrá mala cara? A huertos ajenos entras como Pedro por su casa. —A unos enseñé a leer, otros son mis ahijados y todos por estos pastos vivimos como hermanados, y las santiaguinas solo me ven escandalizadas y gritan —¡Válgame Dios! o me echan perros de caza. Pero pasaré de noche por no verlas ni turbarlas. ¡Qué buenos que son los pobres para ofrecer sopa y casa! --- ## Jitanjáfora – MARIANO BRULL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/jitanjafora-mariano-brull/ Autor/Categoría: Brull, Mariano Filiflama alabe cundre ala olalúnea alífera alveola jitanjáfora liris salumba salífera Olivia oleo olorife alalai cánfora sandra milingítara girófora zumbra ulalindre calandra. --- ## JOHN KEATS – Poema «A una urna griega» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/john-keats-poema-a-una-urna-griega/ Autor/Categoría: Keats, John A una urna griega Tú, todavía virgen esposa de la calma, criatura nutrida de silencio y de tiempo, narradora del bosque que nos cuentas una florida historia más suave que estos versos. En el foliado friso ¿qué leyenda te ronda de dioses o mortales, o de ambos quizá, que en el Tempe se ven o en los valles de Arcadia? ¿Qué deidades son ésas, o qué hombres? ¿Qué doncellas rebeldes? ¿Qué rapto delirante? ¿Y esa loca carrera? ¿Quién lucha por huir? ¿Qué son esas zampoñas, qué esos tamboriles, ese salvaje frenesí? Si oídas melodías son dulces, más lo son las no oídas; sonad por eso, tiernas zampoñas, no para los sentidos, sino más exquisitas, tocad para el espíritu canciones silenciosas. Bello doncel, debajo de los árboles tu canto ya no puedes cesar, como no pueden ellos deshojarse. Osado amante, nunca, nunca podrás besarla aunque casi la alcances, mas no te desesperes: marchitarse no puede aunque no calmes tu ansia, ¡serás su amante siempre, y ella por siempre bella! ¡Dichosas, ah, dichosas ramas de hojas perennes que no despedirán jamás la primavera! Y tú, dichoso músico, que infatigable modulas incesantes tus cantos siempre nuevos. ¡Dichoso amor! ¡Dichoso amor, aun más dichoso! Por siempre ardiente y jamás saciado, anhelante por siempre y para siempre joven; cuán superior a la pasión del hombre que en pena deja el corazón hastiado, la garganta y la frente abrasadas de ardores. ¿Éstos, quiénes serán que al sacrificio acuden? ¿Hasta qué verde altar, misterioso oficiante, llevas esa ternera que hacia los cielos muge, los suaves flancos cubiertos de guirnaldas? ¿Qué pequeña ciudad a la vera del río o de la mar, alzada en la montaña su clama ciudadela vacía está de gentes esta sacra mañana? Oh diminuto pueblo, por siempre silenciosas tus calles quedarán, y ni un alma que sepa por qué estás desolado podrá nunca volver. ¡Ática imagen! ¡Bella actitud, marmórea estirpe de hombres y de doncellas cincelada, con ramas de floresta y pisoteadas hierbas! ¡Tú, silenciosa forma, tu enigma nuestro pensar excede como la Eternidad! ¡Oh fría Pastoral! Cuando a nuestra generación destruya el tiempo tú permanecerás, entre penas distintas de las nuestras, amiga de los hombres, diciendo: «La belleza es verdad y la verdad belleza»… Nada más se sabe en esta tierra y no más hace falta. Leer más poemas de John Keats --- ## Joven desierto – ENRIQUE MOLINA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/joven-desierto-enrique-molina/ Autor/Categoría: Molina, Enrique; Poetas de Argentina Cuando llega la noche y solitario torno a mi grisáceo lecho, como a una madriguera donde, cual una amante fiel, la desesperanza contra mi pecho sube con guirnaldas de meses calcinados, lloro, entre mi espléndida y vana anatomía, como una rama balanceada por un triste viento, apenas verdadera entre lujuria y olvido y la luz que desprenden los contornos del día, cuya fúlgida barca tanto ha costado despedir una vez más, una vez más, entre los hombres. ¡Oh, armonía, oh juventud necesaria para el aire! Solo, entre las sombras que se persiguen como pájaros, y el son distante del viento en los tejados. Ya el tiempo es evidente, y en él beben mis venas, con milenaria sed, a grandes sorbos, sin amparo. --- ## Juan Gelman – Poema «Ausencia de amor» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/juan-gelman-poema-ausencia-de-amor/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina Ausencia de amor Cómo será pregunto. Cómo será tocarte a mi costado. Ando de loco por el aire que ando que no ando. Cómo será acostarme en tu país de pechos tan lejano. Ando de pobre cristo a tu recuerdo clavado, reclavado. Será ya como sea. Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado. Me comerás entonces dulcemente pedazo por pedazo. Seré lo que debiera. Tu pie. Tu mano. Leer más poemas de Juan Gelman --- ## Juan López y John Ward – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/juan-lopez-y-john-ward-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno pro visto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote. El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel. Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen. El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender. --- ## Kamaradas mueren… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/kamaradas-mueren-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. kamaradas mueren cual siguiendo un consejo) kamaradas mueren y no llegan a viejos (kamaradas no hay que ante el morir deserten kamaradas sin fe y sin deseo de confiar en la vida) sabe el porqué la muerte (los buenos kamaradas a que usted se refiere porque así lo requiere su sentido altruista al son de moscú danzan) se les alegra el corazón s. freud sabe la razón al pensar que usted puede terminar en su panza kamaradas fragmento del odio más violento (todos van discurriendo por el mismo atanor y dios sabrá por qué) que yo también lo sé (a causa de que todos tienen miedo al amor --- ## La cabra – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-cabra-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto He hablado a una cabra. Estaba sola en el prado, estaba atada. Harta de hierba, bañada por la lluvia, balaba. Aquel balido igual era fraterno a mi dolor. Y contesté, primero por broma, después porque el dolor es eterno, tiene una sola voz y no varía. Y yo oía esta voz gemir en una cabra solitaria. En una cabra de rostro semita oía lamentarse cualquier otro dolor, cualquier otra vida. --- ## La calle – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-calle-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Es una calle larga y silenciosa. Ando en tinieblas y tropiezo y caigo y me levanto y piso con pies ciegos las piedras mudas y las hojas secas y alguien detrás de mí también las pisa: si me detengo, se detiene; si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie. Todo está oscuro y sin salida, y doy vueltas en esquinas que dan siempre a la calle donde nadie me espera ni me sigue, donde yo sigo a un hombre que tropieza y se levanta y dice al verme: nadie. --- ## La canción de los impostores – JUAN RODOLFO WILCOCK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-cancion-de-los-impostores-juan-rodolfo-wilcock/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Wilcock, Juan Rodolfo Somos los impostores miméticos que rondan en la sombra de las viejas casas sustituyendo los rostros familiares por otros semejantes pero herméticos. Hablando sobre giras y viajes entramos en las vidas de otros, transformando sus relaciones en un infierno de confusiones. Una vez sembrada la semilla del rencor, partimos, satisfechos y compasivos; somos los que corroen el amor, los que pervierten los sentimientos. --- ## La canción del no y el sí – BERTOLT BRECHT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-cancion-del-no-y-el-si-bertolt-brecht/ Autor/Categoría: Brecht, Bertolt La canción del no y el sí 1 Hubo un tiempo en que creía, cuando aún era inocente, y lo fui hace tiempo igual que tú: quizás también me llegue uno a mí y entonces tengo que saber qué hacer. Y si tiene dinero y si es amable y su cuello está limpio también entre semana y si sabe lo que le corresponde a una señora entonces diré «No». Hay que mantener la cabeza bien alta y quedarse como si no pasara nada. Seguro que la luna brilló toda la noche, seguro que la barca se desató de la orilla, pero nada más pudo suceder. Sí, no puede una tumbarse simplemente, sí, hay que ser fría y sin corazón. Sí, tantas cosas podrían suceder, ay, la única respuesta posible: No. 2 El primero que vino fue un hombre de Kent que era como un hombre debe ser. El segundo tenía tres barcos en el puerto y el tercero estaba loco por mí. Y al tener dinero y al ser amables y al llevar los cuellos limpios incluso entre semana y al saber lo que le corresponde a una señora, les dije a todos: «No». Mantuve la cabeza bien alta y me quedé como si no pasara nada. Seguro que la luna brilló toda la noche, seguro que la barca se desató de la orilla, pero nada más pudo suceder. Sí, no puede una tumbarse simplemente, sí, hay que ser fría y sin corazón. Sí, tantas cosas podrían suceder , ay, la única respuesta posible: No. 3 Sin embargo un buen día, y era un día azul, llegó uno que no me rogó y colgó su sombrero en un clavo en mi cuarto y yo ya no sabía lo que hacía. Y aunque no tenía dinero y aunque no era amable ni su cuello estaba limpio ni siquiera el domingo ni sabía lo que le corresponde a una señora, a él no le dije «No». No mantuve la cabeza bien alta y no me quedé como si no pasara nada. Ay, la luna brilló toda la noche, y la barca permaneció amarrada a la orilla, ¡y no pudo ser de otra forma! Sí, no hay más que tumbarse simplemente, sí, no puede una permanecer fría ni carecer de corazón. Ay, tuvieron que pasar tantas cosas, sí, no pudo haber ningún No. Click para leer más poemas de Bertolt Brecht --- ## La canción desesperada – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-cancion-desesperada-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo La canción desesperada Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy. El río anuda al mar su lamento obstinado. Abandonado como los muelles en el alba. Es la hora de partir, oh abandonado! Sobre mi corazón llueven frías corolas. Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos! En ti se acumularon las guerras y los vuelos. De ti alzaron las alas los pájaros del canto. Todo te lo tragaste, como la lejanía. Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio! Era la alegre hora del asalto y el beso. La hora del estupor que ardía como un faro. Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego, turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio! En la infancia de niebla mi alma alada y herida. Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo. Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio! Hice retroceder la muralla de sombra, anduve más allá del deseo y del acto. Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí, a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto. Como un vaso albergaste la infinita ternura, y el infinito olvido te trizó como a un vaso. Era la negra, negra soledad de las islas, y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos. Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta. Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro. Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos! Mi deseo de ti fue el más terrible y corto, el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido. Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas, aún los racimos arden picoteados de pájaros. Oh la boca mordida, oh los besados miembros, oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados. Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo en que nos anudamos y nos desesperamos. Y la ternura, leve como el agua y la harina. Y la palabra apenas comenzada en los labios. Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo, y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio! Oh sentina de escombros, en ti todo caía, qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron. De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste de pie como un marino en la proa de un barco. Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes. Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo. Pálido buzo ciego, desventurado hondero, descubridor perdido, todo en ti fue naufragio! Es la hora de partir, la dura y fría hora que la noche sujeta a todo horario. El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa. Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros. Abandonado como los muelles en el alba. Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos. Ah más allá de todo. Ah más allá de todo. Es la hora de partir. Oh abandonado! Pablo Neruda --- ## La casa – CHARLES BUKOWSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-casa-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles Construyen una casa media cuadra abajo y yo me levanto aquí con las persianas bajas a escuchar los ruidos, los martillos clavando las puntillas, tac, tac, tac, tac, y luego escucho los pájaros y tac tac tac y voy a acostarme, tiro las cobijas hasta la garganta; han estado construyendo esta casa por un mes y pronto tendrá su gente… durmiendo, comiendo, amando, moviéndose por todas partes, pero algo ahora no es correcto, parece una locura, hombres caminando en su techo con puntillas en la boca y leo acerca de Castro y Cuba, y por la noche camino por y las nervaduras de la casa muestran y adentro veo gatos caminando la manera como los gatos caminan, y luego un muchacho que pasa en una bicicleta y aún la casa está sin terminar y en la mañana los hombres regresan caminando por todas partes en la casa con sus martillos y parece que la gente no construye casas nunca más, parece que la gente debiera parar de trabajar y sentarse en cuartos pequeños en segundos pisos bajo luces eléctricas sin persianas; parece que hay mucho para olvidar y mucho para no hacer y en farmacias, mercados, bares, la gente está cansada, no quieren moverse y yo me paro en la noche y miro a través de esta casa y la casa no desea que se construya; a través de sus lados veo las colinas moradas y las primeras luces del atardecer, y hace frío y abotono mi chaqueta y me paro allá a mirar la casa y los gatos se para y me miran hasta cuando me siento desconcertado y me muevo hacia el norte por la acera donde habré de comprar cigarrillos y cerveza y retornaré luego a mi cuarto. --- ## La casa de Yves URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-casa-de-yves/ Autor/Categoría: Bretón, André La casa de Yves La casa de Yves Tanguy Donde no se entra sino de noche Con la lámpara tempestad Afuera el país transparente Un adivino en su elemento Con la lámpara tempestad Con el aserradero tan laborioso que no se le ve más Y el lienzo de Jouy del cielo Cazad vosotros lo sobrenatural Con la lámpara tempestad Con el aserradero tan laborioso que no se le ve más Con todas las estrellas de santo cielo Ella es de lazos, de jambas Color cangrejo en guiso Con la lámpara tempestad Con el aserradero tan laborioso que no se le ve más Con todas las estrellas de santo cielo Con los tranvías reducidos en todo sentido por sus únicas antenas El espacio atado, el tiempo reducido Ariadna en su recámara-estuche Con la lámpara tempestad Con el aserradero tan laborioso que no se le ve más Con todas las estrellas de santo cielo Con los tranvías reducidos en todo sentido por sus únicas antenas Con la melena sin fin del argonauta El servicio es cumplido por esfinges Que se vendan los ojos con corpiños Con la lámpara tempestad Con el aserradero tan laborioso que no se le ve más Con todas las estrellas de santo cielo Con los tranvías reducidos en todo sentido por sus únicas antenas Con la melena sin fin del argonauta Con el fulgurante mobiliario del desierto Allí se hiere allí uno se cura Allí se conspira al descubierto Con la lámpara tempestad Con el aserradero tan laborioso que no se le ve más Con todas las estrellas de santo cielo Con los tranvías reducidos en todo sentido por sus únicas antenas Con la melena sin fin del argonauta Con el fulgurante mobiliario del desierto Con las señales que intercambian de lejos los amantes Es la casa de Yves Tanguy André Bretón --- ## La casa del emigrado es una casa… – JUAN JOSÉ SAER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-casa-del-emigrado-es-una-casa-juan-jose-saer/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Saer, Juan José La casa del emigrado es una casa… La casa del emigrado es una casa vacía, y el idioma que le obligan a hablar viene como ceniza a su boca; nadie lo reconoce al cruzar la calle, y en la esquina, los olores que vienen del bar, son de otra especie: opaca y sin vida. Para él no hay más allá en las voces que escucha —extraña ritmo o permanencia— hay ruido, ruido en la calle, en el bar, y la chispa de hogar que lleva consigo se adelgaza, día a día. La casa del emigrado no tiene cortinas; el cartel «se alquila», listo detrás de la puerta en el despacho del portero ha sido pensado para él. La casa del emigrado es como un cementerio anticipado. La casa del emigrado es una casa vacía, en el extranjero sita en una noche sin fin. Click para leer más poemas de Juan José Saer --- ## La casa estaba en silencio y el mundo en calma – WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-casa-estaba-en-silencio-y-el-mundo-en-calma-wallace-stevens/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace La casa estaba en silencio y el mundo en calma. El lector convirtiese en el libro; y la noche estival era como el ser consciente del libro. La casa estaba en silencio y el mundo en calma. Las palabras fueron dichas como si no hubiera libro, fuera de que el lector inclinado sobre la página deseaba inclinarse, deseaba ser el erudito para el cual su libro es real, para el cual la noche estival es como una perfección del pensamiento. La casa estaba en silencio porque debía estarlo. --- ## La casada infiel – FEDERICO GARCÍA LORCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-casada-infiel-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela, pero tenía marido. Fue la noche de Santiago y casi por compromiso. Se apagaron los faroles y se encendieron los grillos. En las últimas esquinas toqué sus pechos dormidos, y se me abrieron de pronto como ramos de jacintos. El almidón de su enagua me sonaba en el oído, como una pieza de seda rasgada por diez cuchillos. Sin luz de plata en sus copas los árboles han crecido, y un horizonte de perros ladra muy lejos del río. Pasadas las zarzamoras, los juncos y los espinos, bajo su mata de pelo hice un hoyo sobre el limo. Yo me quite la corbata. Ella se quitó el vestido. Yo el cinturón con revólver. Ella sus cuatro corpiños. Ni nardos ni caracolas tienen el cutis tan fino, ni los cristales con luna relumbran con ese brillo. Sus muslos se me escapaban como peces sorprendidos, la mitad llenos de lumbre, la mitad llenos de frío. Aquella noche corrí el mejor de los caminos, montando en potra de nácar sin bridas y sin estribos. No quiero decir, por hombre, las cosas que ella me dijo. La luz del entendimiento me hace ser muy comedido. Sucia de besos y arena, yo me la llevé del río. Con el aire se batían las espadas de los lirios. Me porté como quien soy. Como un gitano legítimo. Le regalé un costurero grande, de raso pajizo, y no quise enamorarme porque teniendo marido me dijo que era mozuela cuando la llevaba al río. --- ## La ciudad – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-ciudad-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Constantin Kavafis La ciudad Dijiste: ”Iré a otra tierra, iré a otro mar, Debe existir una ciudad mejor que ésta. Todo esfuerzo mío es aquí una condena, y mi corazón –como un muerto– está sepultado. ¿Hasta cuándo mi espíritu permancerá en este marasmo? Donde vuelvo mis ojos, donde miro Veo las negras ruinas de mi vida, aquí Donde tantos años pasé y arruiné y perdí”. No hallarás sitios nuevos, no hallarás otros mares. La ciudad te seguirá. Darás vueltas por las mismas calles. Envejecerás en los mismos barrios, y en estas mismas casas encanecerás. Siempre llegarás a esta ciudad. Para otra parte –no lo esperes– no hay barco para ti, no hay camino. Al arruinar tu vida aquí, en este pequeño rincón, en toda la tierra la arruinaste. --- ## La claridad – EDGAR BAYLEY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-claridad-edgar-bayley/ Autor/Categoría: Bayley, Edgar; Poetas de Argentina Me ha tentado siempre la claridad Y la claridad se me ha negado a veces Como un pájaro que vuela en sueños Y cae y sigue cayendo Sin volar Como peso muerto Me ha tentado siempre la claridad Especialmente la claridad de las hojas de sáuco También la claridad del guijarro Y de las ramas de abeto Y la rápida y voraz claridad de una salamandra He querido tener claridad para mirar Los terrones del campo recién movido Y para mirar también el mismo arado Y el agua que se desliza límpida por la acequia Claridad he querido para recorrer tantos sueños Y glorias y poderes y dispersas situaciones y gentes Y para estar en el aire sin ausentarme del fuego Me ha tentado siempre la claridad De estar totalmente en cada flor En cada herida o condena o semilla He querido tener claridad para vivir Y cuando al fin pude definir la claridad que yo buscaba Advertí cuánto sueño y plumón y roja tierra Y confusión y olvido hacen falta para comprender claramente Y estar aquí con total lucidez sentado a la vera del camino Avivando el fuego bajo el cielo y el polvo de las horas Y como me ha tentado siempre la claridad Aquella vez cuando bajo un abierto y extendido sol Comenzaron a encresparse las aguas de la bahía Hasta adquirir un tinte violáceo Y un gran pájaro blanco surgió de repente de entre las nubes Batiendo sus alas y revoloteando suavemente a mi alrededor Decidí que era el momento de arrojar estas palabras al mar Porque la claridad que tanto he buscado Sólo está en algunos silencios En algunos espacios en blanco Antes y después de unas pocas y triviales palabras. --- ## La Cordillera de los Andes – Henri Michaux URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-cordillera-de-los-andes-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri; Poemas en prosa La Cordillera de los Andes La primera impresión es terrible y cercana a la desesperación El horizonte de pronto desaparece. Las nubes no son más altas que nosotros. Infinitamente y sin accidentes, allí están, donde nosotros estamos, Las altas planicies de los Andes, que se extienden, que se extienden. El suelo es negro e inhospitalario Un suelo venido de adentro. No se interesa en las plantas. Es una tierra volcánica. ¡Desnudez!, y las casas negras encima, Le dejan toda su desnudez; La negra desnudez de lo malo. Quien no ame las nubes, que no venga al Ecuador. Son los perros fieles de la montaña, Los grandes perros fieles; Coronan altamente el horizonte; La altura del paraje es de 3.000 metros, según dicen, Es peligrosa, según dicen, para el corazón, para la respiración, para el estómago Y para el cuerpo todo del extranjero. Macizos, braquicéfalos, el paso corto, Cargando grandes pesos los indios van por esta ciudad adherida a un cráter de nubes. ¿Adónde va esta encorvada peregrinación? Ella se cruza y se entrecruza y sube; nada más: es la vida cotidiana. Quito y sus montañas. Caen sobre ella, después se asombran, se contienen, ¡mojan sólo sus lenguas!, es un camino; por lo tanto se las cubre de piedras. Todos aquí fumamos el opio de la gran altura, voz baja, paso corto, corta respiración. Poco pelean los perros, poco los niños, poco ríen. Henri Michaux --- ## la cosa es cosa el aire es aire… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-cosa-es-cosa-el-aire-es-aire-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. la cosa es cosa el aire es aire; no distrae la dicha a nuestras almas en la edénica tierra: sus milagrosamente desencantados ojos habitan del espacio la honestidad magnífica La montaña es ahora montaña; el cielo cielo— y agudo el albedrío que nos iza la sangre como si este universo, libre de dudas, fuera por obra tuya y mía (sólo nuestra) supremo Como si nuestras almas, despertando del verde hechizo del estío no fueran en más hondo hechizo a aventurarse: en ese blanco sueño que gasta la inmortal curiosidad humana y el valor de asumir (alegre, como deben los amantes) el sueño, más eficaz, del tiempo --- ## La costumbre – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-costumbre-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully La costumbre es una forastera que suplanta a nuestra razón, una vieja ama de casa que se instala en el hogar. Es discreta, humilde y leal. Conoce todos los rincones. Nunca nos ocupamos de ella porque sus atenciones son invisibles. Conduce los pasos del hombre por el camino que él hubiera elegido. Sabe los fines que este persigue sin que él haya de señalárselos, y le dice con voz queda: «Por aquí. » Trabajando en silencio para nosotros con ademán seguro y siempre idéntico, tiene la vigilancia en la mirada y la dulzura del sueño en los labios. Pero imprudente aquel que se abandone a su yugo, una vez conocido! Esta vieja de paso monótono va adormeciendo la joven libertad, y todos los que, insensiblemente, se han dejado ganar por su fuerza oscura, son hombres por la fisonomía, pero son cosas por los movimientos. --- ## La de siempre, toda – Paul Éluard URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-de-siempre-toda-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul La de siempre, toda Paul Éluard Si les digo que todo lo he dejado Es porque ella ya no es la de mi cuerpo, Nunca de eso me he jactado No es verdad Y la bruma del fondo en que me muevo No sabe nunca si he pasado. Del abanico de su boca, del brillo de sus ojos Sólo yo puedo hablar, Sólo yo el circundado Por ese espejo nulo donde el aire circula a mi través Y el aire tiene un rostro, un rostro enamorado, Un rostro amado, el tuyo, A ti sin nombre y por los otros ignorada El mar te dice: sobre mí, y el cielo: sobre mí, Los astros te adivinan, las nubes te imaginan Y la sangre esparcida en los mejores tiempos, La sangre de la generosidad, Te lleva con delicia. Yo canto la alegría de cantarte, Y la alegría de tenerte o no tenerte, El candor de esperarte, la ingenuidad de conocerte, Oh tú que borras el olvido, la espera y la ignorancia, Que suprimes la ausencia y me entregas al mundo, Canto para cantar, te amo para cantar El misterio en que amor me crea y se libera. Eres pura, más pura todavía que yo. --- ## La dicha – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-dicha-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis El que abraza a una mujer es Adán. La mujer es Eva. Todo sucede por primera vez. He visto una cosa blanca en el cielo. Me dicen que es la luna, pero qué puedo hacer con una palabra y con una mitología. Los árboles me dan un poco de miedo. Son tan hermosos. Los tranquilos animales se acercan para que yo les diga su nombre. Los libros de la biblioteca no tienen letras. Cuando los abro surgen. Al hojear el atlas proyecto la forma de Sumatra. El que prende un fósforo en el oscuro está inventando el fuego. En el espejo hay otro que acecha. El que mira el mar ve a Inglaterra. El que profiere un verso de Liliencron ha entrado en la batalla. He soñado a Cartago y a las legiones que desolaron a Cartago. He soñado la espada y la balanza. Loado sea el amor en el que no hay poseedor ni poseída, pero los dos se entregan. Loada sea la pesadilla, que nos revela que podemos crear el infierno. El que desciende a un río desciende al Ganges. El que mira un reloj de arena ve la disolución de un imperio. El que juega con un puñal presagia la muerte de César. El que duerme es todos los hombres. En el desierto vi la joven Esfinge, que acaban de labrar. Nada hay tan antiguo bajo el sol. Todo sucede por primera vez, pero de un modo eterno. El que lee mis palabras está inventándolas. --- ## La discordia – GEORGES BATAILLE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-discordia-georges-bataille/ Autor/Categoría: Bataille, Georges Diez cien casas se derrumban cien y luego mil muertos en la ventana de la nube Vientre abierto rostro alzado reflejo de extensos nubarrones imagen de cielo inmenso Más arriba que lo alto del cielo oscuro más arriba en una loca hendidura una estela de luz es el halo de la muerte. Hambre tengo de sangre Hambre de tierra ensangrentada Hambre de pescado hambre de rabia Hambre de basura hambre de río --- ## La elección – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-eleccion-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler El intelecto humano ha de elegir: o calidad de vida, o de la obra. Si elige lo segundo ha de rehusar a un palacio, rabiando entre tinieblas. Y cuando todo haya acabado, ¿qué? Con suerte o no, el afán deja su marca: ese viejo estupor, manos vacías; o el día vano, la aflicción de la noche. --- ## La embarcación-piano – CHARLES CROS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-embarcacion-piano-charles-cros/ Autor/Categoría: Cros, Charles La embarcación-piano La embarcaión se deliza con rapidez deslumbrante por el océano de la fantasía. Impulsada por los vigorosos esfuerzos de los remeros, esclavos de diversas razas imaginarias. Imaginarias, ya que sus perfiles son todos ellos inesperados, ya que sus torsos desnudos son de colores raros e imposibles en las razas reales. Los hay verdes, azules, rojos carmín, anaranjados, amarillos, bermellones, como en las pinturas murales egipcias. En medio de la embarcación sobresale un estrado y sobre el estrado un piano de cola muy largo. Una mujer, la Reina de las ficciones, está sentada ante el teclado. Bajo sus rosados dedos, el instrumento derrama sonidos aterciopelados y potentes, que cubren el murmullo de las olas y el jadear de los remeros. El océano de la fantasía ha sido domado; ninguna ola será lo bastante audaz como para hollar la superficie del piano, obra maestra de ebanistería hecha en palisandro brillante, ni para mojar el fieltro de los martillos u oxidar el acero de las cuerdas. La sinfonía señala la ruta a los remeros y al timonel. ¿Qué ruta?, ¿y a qué puerto conduce? Los remeros nada saben de esto, ni tampoco el timonel. Pero van, por el océano de la fantasía, siempre adelante, siempre más atrevidos. ¡Bogar, adelante, adelante!, la Reina de la ficción lo dice en su sinfonía sin fin. Cada milla recorrida es felicidad conquistada, ya que es acercarse a la finalidad suprema e inefable, aunque fuere inaccesible hasta lo infinito. ¡Adelante, adelante, adelante! Click para leer más poemas de Charles Cros --- ## La enamorada – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-enamorada-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina La enamorada Esta lúgubre manía de vivir, esta recóndita humorada de vivir te arrastra Alejandra no lo niegues. Hoy te miraste en el espejo y te fue triste estabas sola la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió. Enviarás mensajes, sonreirás, tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado. Oyes la demente sirena que lo robó el barco con barbas de espuma donde murieron las risas recuerdas el último abrazo oh nada de angustias ríe en el pañuelo llora a carcajadas pero cierra las puertas de tu rostro para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú te remuerden los días te culpan las noches te duele la vida tanto tanto desesperada ¿adónde vas? desesperada ¡nada más! Alejandra Pizarnik --- ## La encantadora de serpientes – SAINT-POL-ROUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-encantadora-de-serpientes-saint-pol-roux/ Autor/Categoría: Saint-Pol-Roux Sobre el pulgar del pie, senos de proa, pública, ella se arquea desnuda: diadema a sus pies, desenrollándose al resorte de su gesto, lascivamente surgen hacia los ojos de rocío las serpientes hace un momento amodorradas, y en cuanto la muchacha se abandona al brasero de espirales, ya la multitud presiente rubíes bajo las escamas, en tanto que Satán, dueño del circo, aspira el olor del festín que se prepara en el fondo de la crápula, porque ya los reptiles han invadido la carne cincelada de flechas vivas y van a consumir el alma del ídolo que se pasma, simbólico, en su maligna apoteosis de revoluciones, un silbato de víbora entre sus labios de cereza. --- ## La exclamación – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-exclamacion-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Quieto no en la rama en el aire No en el aire en el instante el colibrí --- ## La fama – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-fama-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Haber visto crecer a Buenos Aires, crecer y declinar. Recordar el patio de tierra y la parra, el zaguán y el aljibe. Haber heredado el inglés, haber interrogado el sajón. Profesar el amor del alemán y la nostalgia del latín. Haber conversado en Palermo con un viejo asesino. Agradecer el ajedrez y el jazmín, los tigres y el hexámetro. Leer a Macedonio Fernández con la voz que fue suya. Conocer las ilustres incertidumbres que son la metafísica. Haber honrado espadas y razonablemente querer la paz. No ser codicioso de islas. No haber salido de mi biblioteca. Ser Alonso Quijano y no atreverme a ser don Quijote. Haber enseñado lo que no sé a quienes sabrán más que yo. Agradecer los dones de la luna y de Paul Verlaine. Haber urdido algún endecasílabo. Haber vuelto a contar antiguas historias. Haber ordenado en el dialecto de nuestro tiempo las cinco o seis metáforas. Haber eludido sobornos. Ser ciudadano de Ginebra, de Montevideo, de Austin y (como todos los hombres) de Roma. Ser devoto de Conrad. Ser esa cosa que nadie puede definir: argentino. Ser ciego. Ninguna de esas cosas es rara y su conjunto me depara una fama que no acabo de comprender. --- ## La fe – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-fe-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén En medio del abismo de la duda, lleno de oscuridad, de sombra vana, hai una estrella que reflejos mana … Sublime, sí, mas silenciosa, muda. Bajo sus rayos el dolor se escuda, alienta y guía a la conciencia humana, cuando el jenio del mal con furia insana golpéala feroz, con mano ruda. ¿Esa estrella brotó del jermen puro de la humana creación? ¿Bajó del cielo a iluminar el porvenir oscuro?… ¿A servir al que llora de consuelo? No sé; mas eso que a nuestra alma inflama, ya sabéis… ya sabéis… ¡La Fe se llama! --- ## La forma de querer tú… – PEDRO SALINAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-forma-de-querer-tu-pedro-salinas/ Autor/Categoría: Salinas, Pedro La forma de querer tú es dejarme que te quiera. El sí con que te me rinde es el silencio. Tus besos son ofrecerme los labios para que los bese yo. Jamás palabras, abrazos, me dirán que tú existías, que me quisiste: jamás. Me lo dicen hojas blancas, mapas, augurios, teléfonos; tú, no. Y estoy abrazado a ti sin preguntarte, de miedo a que no sea verdad que tú vives y me quieres. Y estoy abrazado a ti sin mirar y sin tocarte. No vaya a ser que descubra con preguntas, con caricias, esa soledad inmensa de quererte sólo yo. --- ## La furtiva – Robert Desnos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-furtiva-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert La furtiva Robert Desnos La furtiva se sienta en el pasto crecido para descansar de un recorrido agotador a través de un campo desierto. Perseguida, acosada, espiada, denunciada, vendida, fuera de toda ley, de todo alcance. A la misma hora en que se ponen las cartas sobre la mesa y un hombre dice a otro: «Hasta mañana». Pero mañana estará muerto o se habrá ido lejos. En la hora en que tiemblan las cortinas blancas en la noche profunda, cuando el lecho trastornado de las montañas abierto ante su invitada desaparecida espera a algún gigante de más allá del horizonte, la furtiva se sienta, se duerme la furtiva. No hagan ruido, dejen descansar a la furtiva en una esquina de esta página. Teman que se despierte, más enloquecida que un pájaro que se golpea contra los muros. Teman que muera en su casa, teman que pulverice todas las ventanas rotas, teman que se esconda en un ángulo oscuro, teman despertar a la furtiva dormida. --- ## La gata – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-gata-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence La gata se lame una pata y se recuesta en el hueco de la biblioteca yace allí largas horas imperturbable como una esfinge luego gira su cabeza hacia mí se incorpora estira su cuerpo me da la espalda nuevamente lame su pata como si el tiempo real no hubiera pasado Y no lo ha hecho y ella es una esfinge que posee los tiempos del mundo en el desierto de su tiempo Ella sabe dónde mueren las moscas puede ver fantasmas en las partículas del aire percibir sombras en un rayo de sol Ella oye la música de las esferas los sonidos que transmiten los cables en las casas y también el zumbido del universo en el espacio interestelar pero siempre prefiere los rincones hogareños y el ronroneo de la estufa --- ## La Habana – ALFONSO REYES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-habana-alfonso-reyes/ Autor/Categoría: Reyes, Alfonso No es Cuba, donde el mar disuelve el alma. No es Cuba -que nunca vio Gaugin, Que nunca vio Picasso-, Donde negros vestidos de amarillo y de guinda Rondan el malecón, entre dos luces, Y los ojos vencidos No disimulan ya los pensamientos. No es Cuba – la que oyó a Stravisnsky Concertar sones de marimbas y güiros En el entierro del Papá Montero, Ñañigo de bastón y canalla rumbero. No es Cuba -donde el yanqui colonial Se cura del bochorno sorbiendo “granizados” De brisa, en las terrazas del reparto; Donde la policía desinfecta El aguijón de los mosquitos últimos Que zumban todavía en español. No es Cuba – donde el mar se transparenta Para que no se pierdan los despojos del Maine, Y un contratista revolucionario Tiñe de blanco el aire de la tarde, Abanicando, con sonrisa veterana, Desde su mecedora, la fragancia De los cocos y mangos aduaneros. --- ## La historia de la verdad – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-historia-de-la-verdad-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh Wystan Hugh Auden La historia de la verdad En aquellos tiempos en que ser era creer, la Verdad era el súmmum de muchos creíbles, más previa, más perpetua, que un león con alas de murciélago, un perro con cola de pez o un pez con cabeza de águila, en absoluto como los mortales, en tela de juicio por sus muertes. La Verdad era su modelo mientras se afanaban en construir un mundo de objetos perdurables en los que creer, sin creer que la loza de barro y la leyenda, el pórtico y la canción, eran veraces o embusteros: la Verdad ya existía para ser cierta. Esto ahora que, práctica como los platos de cartón, la Verdad es convertible en kilovatios, lo último por lo que nos regimos es un antimodelo, alguna falsedad que cualquiera puede desmentir, una nada en cuya existencia nadie tiene por qué creer. --- ## La historia de mi muerte – LEOPOLDO LUGONES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-historia-de-mi-muerte-leopoldo-lugones/ Autor/Categoría: Lugones, Leopoldo Soñé la muerte y era muy sencillo: una hebra de seda me envolvía, y a cada beso tuyo con una vuelta menos me ceñía. Y cada beso tuyo era un día; y el tiempo que mediaba entre dos besos una noche. La muerte es muy sencilla. Y poco a poco fue desenvolviéndose la hebra fatal. Ya no la retenía sino por solo un cabo entre los dedos… cuando de pronto te pusiste fría, y ya no me besaste… y solté el cabo, y se me fue la vida. --- ## La honda para hombres – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-honda-para-hombres-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri También tengo mi honda para hombres. Se les puede lanzar lejos, muy lejos. Hay que saber tomarlos. Sin embargo es difícil lanzarlos suficientemente lejos. En ocasiones regresan después de cuarenta años, cuando uno se creía finalmente tranquilo, y quienes lo están son ellos, retornando con el paso parejo de quien no tiene prisa, como quien estaba allí cinco minutos antes para poder volver inmediatamente después. --- ## La hora – JUANA DE IBARBOUROU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-hora-juana-de-ibarbourou/ Autor/Categoría: de Ibarbourou, Juana Tómame ahora que aún es temprano y que llevo dalias nuevas en la mano. Tómame ahora que aún es sombría esta taciturna cabellera mía. Ahora, que tengo la carne olorosa, y los ojos limpios y la piel de rosa. Ahora que calza mi planta ligera la sandalia viva de la primavera Ahora que en mis labios repica la risa como una campana sacudida a prisa. Después… ¡oh, yo sé que nada de eso más tarde tendré! Que entonces inútil será tu deseo como ofrenda puesta sobre un mausoleo. ¡Tómame ahora que aún es temprano y que tengo rica de nardos la mano! Hoy, y no más tarde. Antes que anochezca y se vuelva mustia la corola fresca. hoy, y no mañana. Oh amante, ¿no ves que la enredadera crecerá ciprés? --- ## La huida – CZESLAW MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-huida-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Cuando nos escapábamos de la ciudad incendiada, En el primer camino campestre volviendo atrás la mirada, Decía yo: “Que la hierba cubra nuestras huellas, Que en las llamas se callen los gritantes profetas, Que los muertos a los muertos cuenten lo sucedido. A nosotros nos tocó crear una generación nueva y violenta, Libre del mal y de la dicha que ahí han existido. Sigamos”. Y la espada de fuego nos abría la tierra. 1944, Goszyce --- ## La inquietud del rosal – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-inquietud-del-rosal-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina El rosal en su inquieto modo de florecer va quemando la savia que alimenta su ser. ¡Fijaos en las rosas que caen del rosal: Tantas son que la planta morirá de este mal! El rosal no es adulto y su vida impaciente se consume al dar flores precipitadamente. --- ## La jaula – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-jaula-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina Afuera hay sol. No es más que un sol Pero los hombres lo miran y después cantan. Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra. Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y sedientos de realidad bailan conmigo Yo oculto clavos para escarnecer a mis sueños enfermos. Afuera hay sol. Yo me visto de cenizas. --- ## La libertad – RAÚL GONZÁLEZ TUÑÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-libertad-raul-gonzalez-tunon/ Autor/Categoría: González Tuñón, Raúl I De pronto entró la Libertad. La Libertad no tiene nombre, no tiene estatua ni parientes. La Libertad es feroz. La Libertad es delicada. La Libertad es simplemente la Libertad. Ella se alimenta de muertos. Los Héroes cayeron por Ella. Sin angustia no hay Libertad, sin alegría tampoco. Entre ambas la Libertad es el armonioso equilibrio. Nosotros tenemos vergüenza, la Libertad no la tiene, la Libertad anda desnuda. (Y el señor Jesucristo dijo que el reino de Dios vendrá cuando andemos de nuevo desnudos y no tengamos vergüenza.) Hermanos, nosotros sabemos, pero la Libertad no sabe. II Hay que ser piedra o pura flor o agua, conocer el secreto violeta de la pólvora, haber visto morir delante del relámpago, conocer la importancia del ajo y el espliego, haber andado al sol, bajo la lluvia, al frío, haber visto a un soldado con el fusil ardiente, cantando, sin embargo, la Libertad querida. Viva el amor, la vida poderosa, la muerte creadora de olores penetrantes y eso porque uno muere y resucita, la luz sobre los techos de la aurora, sobre las torres del petróleo, sobre las azoteas de las parvas, sobre los mástiles del queso y el vino, sobre las pirámides del cuero y el pan, la gente retornando, una ventana con la bandera en familiar bordado y la exacta ambulancia, con heridos, cantando, sin embargo, la Libertad querida. Hay que ser como el puente necesario, natural como el lirio, como el toro, saber llegar al fondo del silencio, al subsuelo del brote y a la raíz del grito, hay que haber conocido el miedo y el valor, haber visto una mano que agita una linterna de noche, hacia el distante nido de metralla, hay que haber visto a un muerto cicatrizado y solo cantando, sin embargo, la Libertad querida. III De pronto entró la Libertad. Estábamos todos dormidos, algunos bajo los árboles, otros sobre los ríos, algunos más entre el cemento, otros más bajo la tierra. De pronto entró la Libertad con una antorcha en la mano. Estábamos todos despiertos, algunos con picos y palas, otros con una pantalla verde, algunos más entre libros, otros más arrastrándose, solos. De pronto entró la Libertad con una espada en la mano. Estábamos todos dormidos, estábamos todos despiertos y andaban el amor y el odio más allá de las calaveras. De pronto entró la Libertad, no traía nada en la mano. La Libertad cerró el puño. ¡Ay! Entonces… --- ## La linda pelirroja – GUILLAUME APOLLINAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-linda-pelirroja-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume La linda pelirroja Heme aquí ante todos un hombre de buen sentido Que conoce la vida y de la muerte lo que un ser vivo puede conocer Que ha experimentado los dolores y las alegrías del amor Que ha sabido imponer a veces sus ideas Que conoce varios idiomas Que ha viajado mal Que ha visto la guerra en la Artillería y en la Infantería Herido en la cabeza trepanado bajo el cloroformo Que ha perdido sus mejores amigos en la espantosa lucha Yo sé de lo viejo y de lo nuevo tanto como de ambos un hombre solo puede saber Y sin inquietarme ahora por esta guerra Entre nosotros y para nosotros amigos míos Juzgo esta larga querella entre la tradición y la invención Entre el Orden y la Aventura Vosotros cuya boca está hecha a imagen de la de Dios Boca que es el mismo orden Sed indulgentes cuando nos comparéis Con aquellos que fueron la perfección del orden Nosotros que buscamos en todas partes la aventura No somos vuestros enemigos Queremos procurarnos vastos y extraños dominios Donde el misterio en flor se ofrece a quien quiere cortarlo Hay allí fuegos nuevos colores nunca vistos Mil fantasmas imponderables A los cuales es preciso dar realidad Queremos explorar la bondad comarca enorme donde todo calla Está también el tiempo que es posible perseguir o hacer retornar Piedad para nuestros errores piedad para nuestros pecados Aquí viene el verano la violenta estación Y mi juventud ha muerto como la primavera Oh sol es el tiempo de la Razón ardiente Y espero Para seguirla siempre la forma noble y dulce Que adopta para que a ella sola la ame Ella viene y me atrae como al hierro el imán Tiene el aspecto encantador De una adorable pelirroja Sus cabellos son de oro se diría Un bello relámpago que dura O esas llamas que se pavonean En las rosas té que se marchitan Pero reíd reíd de mí Hombres de todas partes sobre todo los de aquí Porque hay tantas cosas que no me atrevo a deciros Tantas cosas que no me dejaríais decir Tened pidad de mí. Click para leer más poemas de Guillaume Apollinaire --- ## La lluvia – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-lluvia-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Bruscamente la tarde se ha aclarado porque ya cae la lluvia minuciosa. Cae o cayó. La lluvia es una cosa que sin duda sucede en el pasado. Quien la oye caer ha recobrado el tiempo en que la suerte venturosa le reveló una flor llamada rosa y el curioso color del colorado. Esta lluvia que ciega los cristales alegrará en perdidos arrabales las negras uvas de una parra en cierto patio que ya no existe. La mojada tarde me trae la voz, la voz deseada, de mi padre que vuelve y que no ha muerto. --- ## La modificación de las cosas por la palabra – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-modificacion-de-las-cosas-por-la-palabra-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis El frío, tal como se lo nombra después de haberlo reconocido en otros efectos alrededor, entra en la ola, que es reemplazada por el hielo. Igualmente los ojos, de pronto, se acomodan a una nueva extensión: por un movimiento de conjunto llamado atención, mediante el cual un nuevo objeto es fijado, se capta. Es el resultado de una espera, de la calma, un resultado al mismo tiempo que un acto: en una palabra, una modificación A una ola igualmente, a un conjunto informe que colma su contenido, o por lo menos que enlaza hasta cierto nivel su forma —por efecto de la espera, de una acomodación, de una especie de atención de igual naturaleza además, puede entrar aquello que ocasionará su modificación: la palabra. La palabra sería pues para las cosas mentales su estado de rigor, su manera de mantenerse en pie fuera de su continente. Una vez comprendido esto, tendremos el tiempo, y el placer, de estudiar con calma, minuciosamente, con aplicación sus cualidades enumerables. La más notable y que salta a la vista es una especie de crecimiento, de aumento de volumen del hielo con respecto a la ola, y la fractura, por parte de ésta, del continente que antes fuera forma indispensable. --- ## La mosca – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-mosca-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio Te tendré que matar de nuevo. Te maté tantas veces, en Casablanca, en Lima, en Cristianía, en Montparnasse, en una estancia del partido de Lobos, en el burdel, en la cocina, sobre un peine, en la oficina, en esta almohada te tendré que matar de nuevo, yo, con mi única vida. --- ## La muchacha de Orleans – FRIEDRICH SCHILLER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-muchacha-de-orleans-friedrich-schiller/ Autor/Categoría: Schiller, Friedrich Para ridiculizar la noble imagen de la humanidad la burla te arrojó al barro más bajo, la broma está siempre en guerra con lo bello, no cree ni en el ángel ni en el dios, quiere robar los tesoros al corazón, declara la guerra a la locura y hiere a la fe. Pero una piadosa pastora como tú, de tu misma estirpe infantil, el arte de la poesía, te devuelve los derechos divinos, se eleva contigo hasta las estrellas eternas, te ha rodeado con su gloria, te creó el corazón y vivirás inmortal. El mundo se complace en oscurecer lo que brilla y arrojar al barro lo sublime. ¡Mas no temas! Todavía hay bellos corazones que arden por lo elevado y lo grandioso; aunque Momo entretenga al ruidoso mercado, un sentido noble ama las figuras nobles. --- ## La muerte – TONINO GUERRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-muerte-tonino-guerra/ Autor/Categoría: Guerra, Tonino A mí la muerte, pues me hace morir de miedo se dejan muchas cosas que no se vuelve a ver: amigos, familia, los árboles del Paseo con sus olores, la gente que encontraste solamente una vez. Quisiera morirme en invierno, cuando llueve tan fuerte que anochece temprano, y afuera los zapatos se ensucian por el lodo y la gente se junta en los cafés alrededor de la estufa. --- ## La muerte de Abraham Lincoln – HENRIK IBSEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-muerte-de-abraham-lincoln-henrik-ibsen/ Autor/Categoría: Ibsen, Henrik Allá, en el oeste, oímos un disparo, Que a Europa entera sacudió. ¡Y qué vida de pronto por los aires Saltó entre toda aquella tropa! ¡Tú, vieja Europa, con derecho y orden, Basando cada paso en ley, Siempre la fama lo primero, Virtuosa ira contra todo mal, Qué pálida te nos volviste! Águila y unicornio en pena saltan Al tiempo que las demás bestias; El paquebote enrédase en el cable; Los telegramas se arraciman. El gran mecenas, coronado de halo, Los miles que de embustes viven Álzanse en pos del ramo de la paz, Y súbito un revólver suena Y cae por tierra un hombre solo. Cundió el espanto. ¿En la sesuda Europa Va todo acaso cual se debe? Actos prusianos, o del mismo diablo, Antes el mundo visto había. ¡Nada es esto, por Dios, lo nunca visto! ¡Pensad, por ejemplo, en Polonia! ¡O en los ingleses ante Copenhague! ¡O en la tumba de Flensborg!, ¡o en Sanderborg!, ¿Mas por qué entristecerse ahora? La rosa roja que florece a veces Y con su fausto os sobrecoge, A ella le dio Europa su esqueje Y el oeste su opima tierra. Cual injerto plantasteis su ramilla Que la costa de América enrojece; ¡Con vuestra propia mano hincasteis Del martirio la estrella ensangrentada En el pecho de Abraham Lincoln! De olvidadas promesas y engañosas Frases y tratados rasgados Y rotos juramentos cuandoquiera Habéis abonado la historia. ¡Y al fin, tranquilos, quietos, esperabais Una cosecha lujuriante! Germina vuestra siembra, ¡en rojo llama! No sabéis qué pasa, os sorprende, ¡Pues crecen dagas en lugar de espigas! Do prez vive en el filo del cuchillo Y el derecho cuelga de la horca La victoria del alba es más certera Que aquí, donde se mata con palabras. Despierta un gesto, emite juicio, El almacén de las mentiras quiebra; Mas la sierpe devora el cráneo huero, Y el tiempo antes ha de enroscarse En torno a su caricatura. Un demonio malévolo domina. ¡Prueba sólo a oponerte a él! ¡En polvo se hundirá la Domus Aurea, De Nerón el coloso en polvo! Mas llegue antes el poder de Roma En la tierra de polo a polo, Y la apoteosis del tirano, Y el áureo busto del emperador El Capitolio han de atronar. Todo se hunde: circos y palacios, Templos y el bosque de columnas, Arcos, arcadas, todo se disgrega Bajo los cascos de los búfalos. Volvió a construirse sobre antiguo suelo Y el aire un tiempo siguió puro. Ahora amaga rejuvenecimiento, Expira hedores la porosa tierra Que acá y allá, doquier, exhala. Mas si por podredumbres pantanosas Vamos, yo no me quejaré De ponzoñosas, insolentes flores Del árbol del tiempo colgantes. Hueca es la sierpe. Antes que el cráneo ahuéquese Y techos y muros se hundan. Y dejad que cambie el “sistema”; ¡Antes que la venganza emita juicio Del postrer día del tiempo de mentira! --- ## La Muerte no es la Nada… – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-muerte-no-es-la-nada-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina La Muerte no es la Nada… La Muerte no es la Nada, sino que nada es. El Nacer no es la Vida, sino que nada es. Equivócase, por terrenal, el Corazón si te llora pues en nuestra Mente estás, y estuviste antes de sernos visto. En nuestra mente todo lo que eres, está pues nunca estuviste sino en nuestra mente y nuestra mente es la única que jamás existió. Amarte, pues, debemos, pues que vives y no Dolerte, pues no cabe perderte. Click para leer más poemas de Macedonio Fernández --- ## La muerte perderá su dominio – DYLAN THOMAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-muerte-perdera-su-dominio-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan Y la muerte perderá su dominio. Los muertos desnudos serán un solo muerto. Con el hombre en el viento y la Luna de occidente; cuando se descarnen los huesos y desaparezcan los huesos. Donde hubo codos y pies aparecerán estrellas. Y aunque se sumerjan en profundas aguas tendrán que resurgir. Y aunque los amantes se extravíen perdurará el amor. Y la muerte perderá su dominio.Y la muerte perderá su dominio. Bajo los remolinos del mar aquellos que yazgan largamente no morirán en la tempestad retorciéndose en el tormento, cuando cedan los tendones atados a una rueda no podrán destrozarse; entre sus manos la fe se romperá en dos y el Unicornio del mal los atravesará. Y hendidos por todas partes no se desmembrarán. Y la muerte perderá su dominio.Y la muerte perderá su dominio. Nunca más las gaviotas gritarán en sus oídos o se romperán las olas tumultuosamente en la ribera; allí donde se abrió una flor nunca más otra flor ofrecerá su cabeza a los golpes de la lluvia. Y aún locas o muertas como clavos atravesarán las margaritas con sus cabezas de señoras; irrumpiendo sobre el Sol hasta que el Sol se desprenda. Y la muerte perderá su dominio. --- ## La muerte, el amor, la vida… – PAUL ÉLUARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-muerte-el-amor-la-vida-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Creí que me rompería lo inmenso lo profundo. Con mi pena desnuda, sin contacto, sin eco, me tendí en mi prisión de puertas vírgenes como un muerto sensato que había sabido morir. Un muerto coronado sólo de su nada … Me tendí sobre las olas absurdas del verano absorbido por amor a la ceniza. La soledad me pareció más viva que la sangre. Quería desunir la vida, quería compartir la muerte con la muerte, entregar mi corazón vacío a la vida borrarlo todo, que no hubiera ni vidrio ni vaho… Nada delante, nada detrás, nada entero. Había eliminado el hielo de las manos juntas, había eliminado la osamenta invernal del voto de vivir que se anula. Tú viniste y se reanimó el fuego, cedió la sombra el frío, aquí abajo se llenó de estrellas y se cubrió la tierra. De tu carne clara me sentí ligero… Viniste, la soledad fue vencida, tuve una guía sobre la tierra y supe dirigirme, me sabía sin medida, adelantaba ganaba tierra y espacio Iba sin fin hacia la luz … La vida tenía un cuerpo, la esperanza tendía sus velas promisoria de miradas confiadas para el alba. De la noche surgía una cascada se sueños. Los rayos de tus brazos entreabrían la niebla. El primer rocío humedecía tu boca deslumbrando reposo remplazaba el cansancio. Yo amaba el amor como en mis primeros días. Los campos están labrados las fábricas resplandecen y el trigo hace su nido en una enorme marea, las mieses, la vendimia, tienen muchos testigos, nada es singular ni simple, el mar está en los ojos del cielo o de la noche, el bosque da a los árboles seguridad y los muros de las casas tienen una piel común, los caminos siempre se encuentran. Los hombres están hechos para entenderse para comprenderse, para amarse, tienen hijos que serán padres de los hombres, tienen hijos sin fuego ni lugar que inventarán de nuevo a los hombres, y la naturaleza y su patria la de todos los hombres la de todos los tiempos. --- ## La mufa – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-mufa-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Vos ves la Cruz del Sur, respirás el verano con su olor a duraznos, y caminás de noche mi pequeño fantasma silencioso por ese Buenos Aires, por ese siempre mismo Buenos Aires. --- ## La mujer caída – Víctor Hugo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-mujer-caida-victor-hugo/ Autor/Categoría: Hugo, Víctor La mujer caída ¡Nunca insultéis a la mujer caída! Nadie sabe qué peso la agobió, ni cuántas luchas soportó en la vida, ¡hasta que al fin cayó! ¿Quién no ha visto mujeres sin aliento asirse con afán a la virtud, y resistir del vicio el duro viento con serena actitud? Gota de agua pendiente de una rama que el viento agita y hace estremecer; ¡perla que el cáliz de la flor derrama, y que es lodo al caer! Pero aún puede la gota peregrina su perdida pureza recobrar, y resurgir del polvo, cristalina, y ante la luz brillar. Dejad amar a la mujer caída, dejad al polvo su vital calor, porque todo recobra nueva vida con la luz y el amor. --- ## La mujer y el hombre – VÍCTOR HUGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-mujer-y-el-hombre-victor-hugo/ Autor/Categoría: Hugo, Víctor El hombre es: la más elevada de las criaturas. La mujer es: el más sublime de los ideales. El hombre es: el águila que vuela. La mujer es: el ruiseñor que canta. Volar es: dominar el espacio. Cantar es: conquistar el alma. El hombre es: el cerebro. La mujer es: el corazón. El cerebro ilumina. El corazón produce amor. La luz fecunda. El amor resucita. El hombre es el genio. La mujer es el ángel. El genio es inmensurable. El ángel es indefinible. Las aspiración del hombre es la suprema gloria. La aspiración de la mujer es la virtud eterna. La gloria engrandece. La virtud diviniza. El hombre tiene la supremacía. La mujer, la preferencia. La supremacía significa fuerza. La preferencia representa el derecho. El hombre es fuerte por la razón. La mujer es invencible por las lágrimas. La razón convence. Las lágrimas conmueven. El hombre es capaz de todos los heroísmos. La mujer es capaz de todos los sacrificios. El heroísmo ennoblece. El sacrificio sublimiza. El hombre tiene un farol: la conciencia. La mujer tiene una estrella: la esperanza. La conciencia guía. La esperanza salva. El hombre es un océano. La mujer es un lago. El océano tiene la perla que lo adorna. El lago tiene la poesía que lo deslumbra. En fin: El hombre está colocado en donde termina la tierra; y la mujer en donde comienza el cielo. --- ## La noche en el arroyo – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-noche-en-el-arroyo-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L. Infinito, Noviembre, tiembla, tiembla en el agua. Escucháis la voz de la noche? De qué es la voz de la noche? Es de agua o es de flor? Es de flor y de agua a la vez. Hagamos un silencio como el de las orillas oscuras para escuchar esta voz innumerable y tenue. Seamos vagas orillas de silencio inclinado o los oídos de la misma noche abiertos a qué hálito de flor y de agua juntos? --- ## La obra – Cintio Vitier URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-obra-cintio-vitier/ Autor/Categoría: Vitier, Cintio La obra… Mientras más guardo en mis despensas, soy más menesteroso, siempre ante el mismo muro, de nada me han servido las lámparas que encendí. Es de noche. Estoy solo. Las estancias aun tibias del festejo desiertas, ni un gesto, ni una sílaba, ni un aroma, podrían ayudarme. Tengo que hacerlo todo otra vez, de la raíz para encontrar al cabo que no poseo nada, que el pabellón oscuro se inclina a la intemperie. Cintio Vitier --- ## La oca solitaria – CUI TU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-oca-solitaria-cui-tu/ Autor/Categoría: Cui Tu Tus compañeras han vuelto a sus nidos. Solo tú, oca desbandada, me tienes preocupado. La tormenta os separó, y tú, presa de terror, gritas muy desesperada. Debajo se han quedado atrás brumosos vapores del lago. Encima la fría luna te otea y te sigue. ¿Qué harás? ¿Adonde irás? ¿Y qué te esperará por delante? A lo mejor no te alcancen las flechas de los cazadores. Pero sola, te acechan incontables peligros. --- ## La opinión – RAMÓN DE CAMPOAMOR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-opinion-ramon-de-campoamor/ Autor/Categoría: de Campoamor, Ramón ¡Pobre Carolina mía, nunca la podré olvidar! Ved lo que el mundo decía viendo el féretro pasar: Un clérigo: ¡Empiece el canto! El doctor: ¡Cesó de sufrir! El padre: ¡Me ahoga el llanto! La madre: ¡Quiero morir! Un muchacho: ¡Qué adornada! Un joven: ¡Era muy bella! Una moza: ¡Desgraciada! Una vieja: ¡Feliz ella! ¡Duerme en paz! -dicen los buenos-. Un filósofo: ¡Uno menos! Un poeta: ¡Un ángel más! --- ## La oración del ateo – MIGUEL DE UNAMUNO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-oracion-del-ateo-miguel-de-unamuno/ Autor/Categoría: de Unamuno, Miguel Oye mi ruego Tú, Dios que no existes, y en tu nada recoge estas mis quejas; Tú que a los pobres hombres nunca dejas sin consuelo de engaño. No resistes a nuestro ruego y nuestro anhelo vistes, cuando Tú de mi mente más te alejas; mas recuerdo las plácidas consejas con que mi alma endulzóme noches tristes. ¡Qué grande eres, mi Dios! Eres tan grande, que no eres sino Idea; es muy angosta la realidad por mucho que se expande para abarcarte. Sufro yo a tu costa, Dios no existente, pues si Tú existieras, existiría yo también de veras. --- ## La palabra – Baldomero Fernández Moreno URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-palabra-baldomero-fernandez-moreno/ Autor/Categoría: Fernández Moreno, Baldomero; Poetas de Argentina La palabra En cada ser, en cada cosa, en cada palpitación, en cada voz que siento espero que me sea revelada esa palabra de que estoy sediento. Aguardo a que la diga el firmamento, pero su boca inmensa está callada; la busco por el mar y por el viento, pero el viento y el mar no dicen nada. Hasta los picos de los ruiseñores y las puertas cerradas de las flores me niegan lo que quiero conocer. Sólo en mi corazón oigo un sonido que acaso tenga un vago parecido con lo que esa palabra puede ser. Baldomero Fernández Moreno --- ## La palabra comida – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-palabra-comida-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Comida. De niño —casi siempre— oía esa palabra que venía como un poco de aire, de aire maternal que por todos los rincones pasaba suelto, sin compromiso, sin pensamiento, sin malicia, sin nudos: lo traía mi madre o mi tía o cualquiera … y a veces, hasta el vecino Lomado lo echaba por el patio. Después, me puse grandecito, y la palabra comida ya no la sentía pasar como un aire limpio; y como los oídos y los ojos ya los tenía más abiertos, veía que los que pronunciaban esa palabra hacían un gran esfuerzo para decirla, y sentía que caía en mis oídos de una manera diferente, era como un metal que venía de la sangre, de algo que no pertenece al sonido, ni al aire, es algo que era ya lo meditado. Y crecí un poco más, hasta llegar donde se mide el hombre. Y he regresado a casa, y he visto unos juguetes, un cuchillo de juego, un tenedor de juego, un plato y otras cosas. ¿Y yo jugué con esto? ¡Ah, pero si debo regresar! Y con mis manos llenas de callos que piensan, llenas de cicatrices ajenas, llenas de cerebro, llenas de letras de arrugas, llenas de historias de falsas caricias, de apretones de mano hacia la noche, pesadas de obligados, de protocolares adioses, endurecidas, casi piedras de sostener tantos siglos un minuto … esa dura porción de nuestra vida, esa inútil verdad, esa asquerosa responsabilidad, ese pesado duende que odiamos y queremos, ese «no te me vayas», «quédate un poco más», «tal vez hay algo», «quédate como un odio», «quédate como un fuego sin reposo en el grito». Y con esas, con esas horribles, con esas manos sencillamente horribles, con esas manos mayores, me he puesto a jugar con Chinchina, y su voz de siete años grita: «comida», «comida». Y yo le doy comida… ¡la que sabe a comida! la que también a mí, a la edad de Chinchina, me sabía a comida… sí, a comida… ¡Qué triste que te pones paladar cuando creces! ¡Sólo ya la palabra pantalón te sostiene! Esto es llorar sin que lo sepa el ojo, sin que lo sepa el agua … --- ## La persona más próxima a mí… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-persona-mas-proxima-a-mi-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto La persona más próxima a mí… La persona más próxima a mí eres tú, a la que sin embargo no veo desde hace tanto tiempo más que en sueños. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## La piedad – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-piedad-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe 1 Soy un hombre herido. Y yo quisiera irme y llegar finalmente, piedad, a donde se escucha al hombre que está sólo consigo. No tengo más que soberbia y bondad. Y me siento exilado en medio de los hombres. Mas por ellos estoy en pena. ¿No sería digno de volver a mí? He poblado de nombres el silencio. ¿He hecho pedazos corazón y mente para caer en servidumbre de palabras? Reino sobre fantasmas. Hojas secas, alma llevada aquí y allá…, No, odio el viento y su voz de bestia inmemorable. Dios, ¿aquéllos que te imploran no te conocen más que de nombre? Me has arrojado de la vida: ¿me arrojarás de la muerte? Quizá el hombre también es indigno de esperanza. ¿Hasta la fuente del remordimiento está seca? El pecado, qué importa si ya no conduce a la pureza. La carne apenas recuerda que tuvo fuerza una vez. Loca y gastada está el alma. Dios mira nuestra debilidad. Queremos una certeza. ¿Ya ni siquiera te ríes de nosotros? Compadécenos entonces, crueldad. No puedo seguir amurallado en el deseo sin amor . Muéstranos una huella de justicia. Tu ley, ¿cuál es? Fulmina mis pobres emociones, libérame de la inquietud. Estoy cansado de gritar sin voz. 2 Carne melancólica donde una vez pululó la alegría, ojos entreabiertos del despertar cansado, ¿ves tú, alma demasiado madura, lo que seré caído en la tierra? Está en los vivos el camino de los difuntos, nosotros somos una riada de sombras, y ellas el grano que explota en el sueño, de ellas es la lejanía que nos queda y de ellas la sombra que da peso a los nombres. La esperanza de una gran sombra ¿sólo es esto nuestra suerte? ¿Y no serías tú más que un sueño, Dios? Temerarios, por lo menos un sueño queremos que sea semejante a ti. Es parto de la locura más clara. No tiembla en nubes de ramas como pájaros de la madrugada al borde de los párpados. En nosotros está y languidece, llaga misteriosa 3 La luz que nos aguija es un hilo cada vez más sutil. ¿Sólo deslumbras matando? Dáme esta alegría suprema. 4 El hombre, monótono universo, cree acrecentar sus bienes, y de sus manos febriles no salen, sin fin, más que límites. Pegado al vacío, a su hilo de araña, no teme ni seduce más que a su propio grito. Evita el desgaste haciendo tumbas, y para pensarte, Eterno, no tiene más que blasfemias. --- ## La piedra negra de este mundo no se pondrá azul – MUSA YAGUB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-piedra-negra-de-este-mundo-no-se-pondra-azul-musa-yagub/ Autor/Categoría: Musa Yagub; Poesía de Azerbaiyán La piedra negra de este mundo no se pondrá azul Poema de Musa Yagub Autor de Azerbaiyán Publicado en Cooperación con el Centro Estatal de Traducción de Azerbaiyán y Antología Poética del escritor Martín Riva POEMA: Quedó vacío el nido de cigüeñas, Pasó la primavera, llegó el otoño, permaneció el invierno. En el prado verde ardió el fuego, quedó la piedra, La piedra negra de este mundo no se pondrá azul. Este fuego no se va a encender, ni se va a apagar, Ni volverán aquellos días hermosos… No te pongas triste, dueña de mi alma La piedra negra de este mundo no se pondrá azul. Ella cuelga de una mirada cálida, La pequeña rama abrió la mano, la lluvia. Si se aunara la calidez de mil primaveras La piedra negra de este mundo no se pondrá azul. La hierba verde marca la huella, No se va inquietar más el mar, No esperes amor de mí, mi querida, La piedra negra de este mundo no se pondrá azul. He percibido tantas razones a través de mi tierra, No pienses que ya no tengo esperanza. Resistí, y quedé atrapado como una piedra sobre mi corazón, La piedra negra de este mundo no se pondrá azul. FIN Musa Yagub (1937) Poeta, publicista y autor de libros como “Las hojas están cantando”, “Este amor memantiene vivo”, “Mi mundo”, “Las montañas frente a otras”, “Sobre una cuerda”, “La luzde dos almas”, “Mi amor es mi destino”, “Tu lugar quedó en mi corazón”, “La hoja de menta”, “Hay un camino de otoño a primavera”, “Habla con mi espíritu”, “El molino de siglo”, “La piedra negra de este mundo no se pondrá azul”. Fue galardonado con el premio literario “M.F.Akhundov”. --- ## La pipa – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-pipa-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles La pipa Soy la pipa de un escritor: dice bien claro mi pergeño de cafre, que tengo por dueño un refinado fumador. Al agobio de su labor se agita mi flabel risueño igual que el penacho hogareño a la vuelta del labrador. Mecer su corazón yo gusto en el móvil azul arbusto nacido en mi boca de fuego. Y extiendo con mi beso ardiente sobre su espíritu doliente unción de encanto y de sosiego. Charles Baudelaire --- ## La plegaria – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-plegaria-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Sé bueno, si quieres escuchar mi voz Y besa el umbral de tu casa. Lleva dos lámparas, cálidas como el pecho de las golondrinas, y, hacia la noche, cuando tu rostro tenga la penumbra del cielo, abre la cancela de cristal de mi refugio azul y, en silencio, arrímate a mí Te hablaré de mis sueños, que he dejado sobre los escalones, detrás de las puertas cerradas y desconocidas, de los sueños brocados de los jardines pobres, sin cantos, en medio de las cicutas. Luego, calla y regresa: la música que duerme bajo las mimosas se despertará para ti, que has besado el umbral de tu casa. --- ## La pobreza – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-pobreza-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Ay no quieres, te asusta la pobreza, no quieres ir con zapatos rotos al mercado y volver con el viejo vestido. Amor, no amamos, como quieren los ricos, la miseria. Nosotros la extirparemos como diente maligno que hasta ahora ha mordido el corazón del hombre. Pero no quiero que la temas. Si llega por mi culpa a tu morada, si la pobreza expulsa tus zapatos dorados, que no expulse tu risa que es el pan de mi vida. Si no puedes pagar el alquiler sal al trabajo con paso orgulloso, y piensa, amor, que yo te estoy mirando y somos juntos la mayor riqueza que jamás se reunió sobre la tierra. --- ## La poesía – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-poesia-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio La poesía A Luis Cernuda Llegas, silenciosa, secreta, y despiertas los furores, los goces, y esta angustia que enciende lo que toca y engendra en cada cosa una avidez sombría. El mundo cede y se desploma como metal al fuego. Entre mis ruinas me levanto, solo, desnudo, despojado, sobre la roca inmensa del silencio, como un solitario combatiente contra invisibles huestes. Verdad abrasadora, ¿A qué me empujas? No quiero tu verdad, tu insensata pregunta. ¿A qué esta lucha estéril? No es el hombre criatura capaz de contenerte, avidez que sólo en la sed se sacia, llama que todos los labios consume, espíritu que no vive en ninguna forma mas hace arder todas las formas. Subes desde lo más hondo de mí, desde el centro innombrable de mi ser, ejército, marea. Creces, tu sed me ahoga, expulsando, tiránica, aquello que no cede a tu espada frenética. Ya sólo tú me habitas, tú, sin nombre, furiosa substancia, avidez subterránea, delirante. Golpean mi pecho tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos. Percibo el mundo y te toco, substancia intocable, unidad de mi alma y de mi cuerpo, y contemplo el combate que combato y mis bodas de tierra. Nublan mis ojos imágenes opuestas, y a las mismas imágenes otras, más profundas, las niegan, ardiente balbuceo, aguas que anega un agua más oculta y densa. En su húmeda tiniebla vida y muerte, quietud y movimiento, son lo mismo. Insiste, vencedora, porque tan sólo existo porque existes, y mi boca y mi lengua se formaron para decir tan sólo tu existencia y tus secretas sílabas, palabra impalpable y despótica, substancia de mi alma. Eres tan sólo un sueño, pero en ti sueña el mundo y su mudez habla con tus palabras. Rozo al tocar tu pecho la eléctrica frontera de la vida, la tiniebla de sangre donde pacta la boca cruel y enamorada, ávida aún de destruir lo que ama y revivir lo que destruye, con el mundo, impasible y siempre idéntico a sí mismo, porque no se detiene en ninguna forma ni se demora sobre lo que engendra. Llévame, solitaria, llévame entre los sueños, llévame, madre mía, despiértame del todo, hazme soñar tu sueño, unta mis ojos con aceite, para que al conocerte me conozca. Octavio Paz --- ## La poesía – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-poesia-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Y fue a esa edad… Llegó la poesía a buscarme. No sé, no sé de dónde salió, de invierno o río. No sé cómo ni cuándo, no, no eran voces, no eran palabras, ni silencio, pero desde una calle me llamaba, desde las ramas de la noche, de pronto entre los otros, entre fuegos violentos o regresando solo, allí estaba sin rostro y me tocaba. Yo no sabía qué decir, mi boca no sabía nombrar, mis ojos eran ciegos, y algo golpeaba en mi alma, fiebre o alas perdidas, y me fui haciendo solo, descifrando aquella quemadura, y escribí la primera línea vaga, vaga, sin cuerpo, pura tontería, pura sabiduría del que no sabe nada, y vi de pronto el cielo desgranado y abierto, planetas, plantaciones palpitantes, la sombra perforada, acribillada por flechas, fuego y flores, la noche arrolladora, el universo. Y yo, mínimo ser, ebrio del gran vacío constelado, a semejanza, a imagen del misterio, me sentí parte pura del abismo, rodé con las estrellas, mi corazón se desató en el viento. --- ## La poesía – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-poesia-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Una noche en que la nieve adormecía ángeles sobre las cumbres y; sobre los tejados, derramaba crisantemos, quizá, al lado de mi cuerpo frío, buscó calor, desnuda como todas las canciones de los nómadas, pura como todas las rosas de los huertos desconocidos donde las rugosas glebas y los búcaros de las flores blancas ofrecen rocío a los pájaros sedientos. Acaso, siempre había estado a mi alrededor, en mi casa de frágil soñador, abierta a las estrellas cenicientas que desde el cielo traen los besos de los niños muerto sin amor. Ahora, es como un incensario de ágata purísima que arde entre las columnas de la habitación de amatista donde la hora matutina, huyendo de mis besos de Nocturno, dejó el amor y el llanto de todos los caminos del mundo. Arde, y el incienso es sonrisa de muchacha, arde y el hachís es caricia de boca sobre los pechos de una mujer perfecta. En la hora en que las luciérnagas se encienden sobre los vaporosos cristales de los castillos encantados, y las canciones del sueño tienen cadencias de estrellas sumisamente, besándonos en los ojos, recitamos el Cántico del sol, nuestra plegaria del crepúsculo, que nos abre las puercas azules del sueño. Ella me enseñará a hablar en la oscuridad; mis canciones no tienen sol, como el rebaño que, sonando sus esquilas, a las fuentes desciende con las cabezas inclinadas. --- ## La poesía es un atentado celeste – Vicente Huidobro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-poesia-es-un-atentado-celeste-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Yo estoy ausente pero en el fondo de esta ausencia Hay la espera de mí mismo Y esta espera es otro modo de presencia La espera de mi retorno Yo estoy en otros objetos Ando en viaje dando un poco de mi vida A ciertos árboles y a ciertas piedras Que han esperado muchos años Se cansaron de esperarme y se sentaron Yo no estoy y estoy Estoy ausente y estoy presente en estado de espera Ellos querrían mi lenguaje para expresarse Y yo querría el de ellos para expresarlos He aquí el equívoco el atroz equívoco Angustioso lamentable Me voy adentrando en estas plantas Voy dejando mis ropas Se me van cayendo las carnes Y mi esqueleto se va revistiendo de cortezas Me estoy haciendo árbol Cuántas veces me he ido convirtiendo en otras cosas… Es doloroso y lleno de ternura Podría dar un grito pero se espantaría la transubstanciación Hay que guardar silencio Esperar en silencio --- ## La poesía es… – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-poesia-es-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Poesía es la lámina agitada de la imaginación Debe brillar y cegarte a medias Se crea al disolver halos en océanos de sonido Un poema debe elevarse al éxtasis en algún lugar entre el habla y la canción La poesía es una voz de disidencia contra el desperdicio de palabras y la enloquecida plétora de lo impreso Poesía es lo que se piensa en la almohada después del coito Es la destilación de animales articulados que se llaman el uno al otro a través de un golfo inmenso Poesía es un asalto subversivo al lenguaje olvidado del inconsciente colectivo Dejemos que una nueva lírica salve al mundo de sí mismo --- ## La pregunta – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-pregunta-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Amor, una pregunta te ha destrozado. Yo he regresado a ti desde la incertidumbre con espinas. Te quiero recta como la espada o el camino. Pero te empeñas en guardar un recodo de sombra que no quiero. Amor mío, compréndeme, te quiero toda, de ojos a pies, a uñas, por dentro, toda la claridad, la que guardabas. Soy yo, amor mío, quien golpea tu puerta. No es el fantasma, no es el que antes se detuvo en tu ventana. yo echo la puerta abajo: Yo entro en toda tu vida: vengo a vivir en tu alma: tú no puedes conmigo. Tienes que abrir puerta a puerta, tienes que obedecerme, tienes que abrir los ojos para que busque en ellos, tienes que ver cómo ando con pasos pesados por todos los caminos que, ciegos, me esperaban. No me temas, soy tuyo, pero no soy el pasajero ni el mendigo, soy tu dueño, el que tú esperabas, y ahora entro en tu vida, para no salir más, amor, amor, amor, para quedarme. --- ## La presa – GABRIELA MISTRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-presa-gabriela-mistral/ Autor/Categoría: Mistral, Gabriela Miro su cara por los barrotes y veo su frente rayada y también ella me cuenta ocho rayas en la cara. Su mirada me da hierro y cae hierro de su habla. ¿Cómo serás sin barrote, cómo serás tú sentada, tejiendo lana, comiendo uvas o con unos niños sobre la falda? Cuando a la luz salgas libre, y yo mi puerta te abra, llegarás entera, hermana, me mirarás con tu rostro, me bailarás con tus plantas. Y entonces veré tu edad, oiré tu culpa, sabré tu Patria. --- ## La primavera – Boris Pasternak URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-primavera-boris-pasternak/ Autor/Categoría: Pasternak, Boris Primavera. Vengo de la calle donde el álamo esta maravillado, donde se asusta la lejanía, donde la casa tiene miedo a caer, donde el aire es azul como el envoltorio de la ropa blanca del que ha sido dado de alta del hospital. Donde la noche está vacía como el relato interrumpido que una estrella dejó sin terminar, para perplejidad de miles de ojos ruidosos, sin fondo y carentes de expresión. --- ## La primavera – FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-primavera-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor Aunque sientas la mano del Destino o te hiera el engaño de la gente, aunque esté el corazón lleno de heridas y surquen las arrugas nuestra frente, aunque te consideres sometido a la más dura y rigurosa prueba, ¿qué es esto comparado a los efluvios y al encuentro inicial de Primavera? Primavera no sabe de vosotros, ni tampoco de pena o de maldad, en su frente no existe arruga alguna, la luz de su mirada es inmortal. Ella sólo a sus leyes obedece: a la hora convenida echa a volar, brillando con beata indiferencia cual corresponde a una divinidad. Sobre la tierra esparce ya las flores, fresca cual la primera Primavera, y de saber no cura lo más mínimo si hubo otra primavera antes de ella. Vaga un sinfín de nubes por el cielo, si bien éstas sus propias nubes son: no queda rastro en ellas de la antigua Primavera que ya se marchitó. El pasado a las rosas no preocupa, y canta por la noche el ruiseñor, vierte fragantes lágrimas la aurora pero no por el tiempo que murió. Y el temor del final inevitable no desgaja del árbol ni una hoja; su vida, como el mar ilimitado, en el presente está volcada toda. ¡Juego y ofrenda de la vida humana, ven, rechaza el engaño a los sentidos, irrumpe, vigoroso, omnipotente a este mar donde todo ha revivido! ¡Ven y con esas ráfagas etéreas purifícame el pecho pesaroso y hazme participar por un momento de la existencia del Divino Todo! --- ## La pura verdad – PACO URONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-pura-verdad-paco-urondo/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Urondo, Paco Si ustedes lo permiten, prefiero seguir viviendo. Después de todo y de pensarlo bien, no tengo motivos para quejarme o protestar: siempre he vivido en la gloria: nada importante me ha faltado. Es cierto que nunca quise imposibles; enamorado de las cosas de este mundo con inconsciencia y dolor y miedo y apremio. Muy de cerca he conocido la imperdonable alegría; tuve sueños espantosos y buenos amores, ligeros y culpables. Me avergüenza verme cubierto de pretensiones; una gallina torpe, melancólica, débil, poco interesante, un abanico de plumas que el viento desprecia, caminito que el tiempo ha borrado. Los impulsos mordieron mi juventud y ahora, sin darme cuenta, voy iniciando una madurez equilibrada, capaz de enloquecer a cualquiera o aburrir de golpe. Mis errores han sido olvidados definitivamente; mi memoria ha muerto y se queja con otros dioses varados en el sueño y los malos sentimientos. El perecedero, el sucio, el futuro, supo acobardarme, pero lo he derrotado para siempre; sé que futuro y memoria se vengarán algún día. Pasaré desapercibido, con falsa humildad, como la Cenicienta, aunque algunos me recuerden con cariño o descubran mi zapatito y también vayan muriendo. No descarto la posibilidad de la fama y del dinero; las bajas pasiones y la inclemencia. La crueldad no me asusta y siempre viví deslumbrado por el puro alcohol, el libro bien escrito, la carne perfecta. Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud y en mi destino y en la buena suerte: sé que llegaré a ver la revolución, el salto temido y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia. Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra; compartir este calor, esta fatalidad que quieta no sirve y se corrompe. Puedo hablar y escuchar la luz y el color de la piel amada y enemiga y cercana. Tocar el sueño y la impureza, nacer con cada temblor gastado en la huida Tropiezos heridos de muerte; esperanza y dolor y cansancio y ganas. Estar hablando, sostener esta victoria, este puño; saludar, despedirme Sin jactancias puedo decir que la vida es lo mejor que conozco. --- ## La reina – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-reina-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Yo te he nombrado reina. Hay más altas que tú, más altas. Hay más puras que tú, más puras. Hay más bellas que tú, hay más bellas. Pero tú eres la reina. Cuando vas por las calles nadie te reconoce. Nadie ve tu corona de cristal, nadie mira la alfombra de oro rojo que pisas donde pasas, la alfombra que no existe. Y cuando asomas suenan todos los ríos en mi cuerpo, sacuden el cielo las campanas, y un himno llena el mundo. Sólo tú y Yo, sólo tú y yo, amor mío, lo escuchamos. --- ## La rosa – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-rosa-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina A Judith Machado La rosa, la inmarcesible rosa que no canto, la que es peso y fragancia, la del negro jardín en la alta noche, la de cualquier jardín y cualquier tarde, la rosa que resurge de la tenue ceniza por el arte de la alquimia, la rosa de los persas y de Ariosto, la que siempre está sola, la que siempre es la rosa de las rosas, la joven flor platónica, la ardiente y ciega rosa que no canto, la rosa inalcanzable. --- ## La rosa – RENÉ MÉNARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-rosa-rene-menard/ Autor/Categoría: Ménard, René La rosa Cúmplete, rosa Hasta la punta extrema de mis músculos Abre mis manos Respira para la sabiduría Los animales risueños, la pulpa prieta de los robles Los ojos cerrados de la Tierra Mis soles se deslizan unos hacia otros Y el día más resplandeciente Dejará cantar para nosotros La Osa y Vega de la Lira Para hombres confiados a su mirada Donde tantos árboles inclinan los verdaderos bosques Nombraremos las comunidades magnéticas Los cuerpos amigos de asemejarse El espíritu más humano que la luz La rosa estalla por estar desnuda Click para leer más poemas de René Ménard --- ## La rueda – William Butler Yeats URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-rueda-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler La rueda A través del invierno invocamos la primavera, toda la primavera llamamos al verano, y cuando ya resuenan los setos rebosantes declaramos que lo mejor es el invierno. Y después nada hay bueno porque la primavera no ha venido. No sabemos que aquello que perturba nuestra sangre es sólo su nostalgia de la tumba. --- ## La satrapia – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-satrapia-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino ¡Qué lástima! Cuando estas hecho para las hermosas y grandes hazañas, este injusto destino tuyo siempre te niega el estímulo y el triunfo. Son tus obstáculos las viles costumbres, mezquindades y desidias. Y qué horrible el día que cedes (el día en que te rindes y cedes), y te pones en camino para Susa y te acoges al soberano Artajerjes, que magnánimo te acepta en su palacio y te ofrece satrapias y honores semejantes. Y tú aceptas escéptico eso que no ansías. Busca tu alma otras cosas, por otras llora; el aplauso del Pueblo y los Sofistas, los difíciles e inestimables bravos; el Ágora, el Teatro, las Coronas. Cóo esto va a darte Artajerjes, cómo esto vas a encontrar en la satrapia; y qué vida sin esto vas a hacer. --- ## La secreta dulzura del dolor… – JUAN GELMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-secreta-dulzura-del-dolor-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan la secreta dulzura del dolor es transparencia/sale de la furiosa resignación del sueño/ suena en la boca del perdido en su origen/en su rumor de existencia que le clava la cabeza al gran espanto/ al doble andar/al doble hilo/a la no verdad del estar como no estar/ el vuelo torpe que los cría/ lo que rompe la luz/memoria confusa por sus números/ pecho que dura como huella/ la nada que te ama/ --- ## La serenidad – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-serenidad-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore No atrojes el pan que te sacia; alguien hay detrás de la puerta, hay quien nunca pierde la esperanza si no ve tu rostro avieso. Límpida, la claridad de la mañana que, en silencio, cubre el alba muerta, duerme en sus ojos de niño. --- ## La suma – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-suma-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Ante la cal de una pared que nada nos veda imaginar como infinita un hombre se ha sentado y premedita trazar con rigurosa pincelada en la blanca pared el mundo entero: puertas, balanzas, tártaros, jacintos, ángeles, bibliotecas, laberintos, anclas, Uxmal, el infinito, el cero. Puebla de formas la pared. La suerte, que de curiosos dones no es avara, le permite dar fin a su porfía. En el preciso instante de la muerte descubre que esa vasta algarabía de líneas es la imagen de su cara. --- ## La tercera dimensión – DENISE LEVERTOV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-tercera-dimension-denise-levertov/ Autor/Categoría: Levertov, Denise Quién me creería si dijera, “Me agarraron y me abrieron del cráneo a la entrepierna, y todavía estoy viva, y me paseo complacida con el sol y con toda la generosidad del mundo.” La sinceridad no es tan simple: una sinceridad simple no es más que una mentira. ¿Acaso los árboles no esconden el viento entre sus hojas y murmuran? La tercera dimensión se esconde. Si los obreros de la calle parten las piedras, las piedras son piedras: a mí el amor me partió en dos y estoy viva para contar el cuento pero no sinceramente: las palabras lo cambian. Deja que sea aquí bajo el dulce sol una ficción, mientras yo respiro, y cambio el paso. --- ## La tierra incomparable – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-tierra-incomparable-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Hace tiempo que te debo palabras de amor: o tal vez sean las que cada día huyen deprisa apenas pronunciadas y la memoria las teme, que transforma los signos inevitables en diálogo enemigo enconado del alma. Tal vez el rumor de la mente no deja oír mis palabras de amor o el miedo al eco arbitrario que desenfoca la imagen más débil de un sonido afectuoso: o tocan la invisible ironía, su naturaleza de hoz o mi vida ya cercada, amor . O tal vez sea el color que las deslumbra si chocan con la luz del tiempo que vendrá a ti cuando el mío no pueda ya llamar amor oscuro amor ya llorando la belleza, la ruptura impetuosa con la tierra incomparable, amor. --- ## La tumba de Baudelaire – STÉPHANE MALLARMÉ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-tumba-de-baudelaire-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane El enterrado templo divulga por la boca Sepulcral de la cloaca que escupe lodo Y rubíes, abominablemente algún ídolo Anubis De hocico chamuscado cual esquivo ladrido O si el reciente gas tuerce la turbia mecha Que, sabemos, enjuga los oprobios sufridos, Y huraño alumbra entonces en pubis inmortal Cuyo vuelo se eclipsa según el reverbero. ¡Qué follaje secado en ciudades sin noche, Podrá bendecir, votivo, y ella volver en vano Ausentarse en el mármol de Baudelaire! Ausente con temblores del velo que la ciñe, Ésta su Sombra, igual a un tutelar veneno Que aun cuando nos mate debemos respirar. --- ## La tumba de Edgar Poe – STÉPHANE MALLARMÉ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-tumba-de-edgar-poe-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo, el poeta despierta con su desnuda espada a su edad que no supo descubrir, espantada, que la muerte inundaba su extraña voz de abismo. Vio la hidra del vulgo, con un vil paroxismo, que en él la antigua lengua nació purificada, creyendo que él bebía esa magia encantada en la onda vergonzosa de un oscuro exorcismo. Si, hostiles alas nubes y al suelo que lo roe, bajo-relieve suyo no esculpe nuestra mente para adornar la tumba deslumbrante de Poe, que, como bloque intacto de un cataclismo oscuro, este granito al menos detenga eternamente los negros vuelos que alce el Blasfemo futuro. --- ## La tumba de Keats – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-tumba-de-keats-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar Libre de la injusticia del mundo y su dolor, descansa al fin bajo el velo azul de Dios: arrebatado a la vida cuando vida y amor eran nuevos, el mártir más joven yace aquí, justo cual Sebastián y tan temprano muerto. Ningún ciprés ensombrece su tumba, ni tejo funeral, sino amables violetas con el rocío llorando sobre sus huesos tejen cadena de perenne floración. ¡Oh, altivo corazón que destruyó el dolor! ¡Oh, los labios más dulces desde los de Mitilene! ¡Oh, pintor-poeta de nuestra tierra inglesa! Tu nombre inscribióse en el agua; y habrá de perdurar: lágrimas como las mías conservarán tu memoria verde, como el pote de albahaca Isabella. --- ## La última inocencia – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-ultima-inocencia-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina Partir en cuerpo y alma partir. Partir deshacerse de las miradas piedras opresoras que duermen en la garganta. He de partir no más inercia bajo el sol no más sangre anonadada no más formar fila para morir. He de partir Pero arremete, ¡viajera! --- ## La única herida – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-unica-herida-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra ¿Qué bestia caída de pasmo se arrastra por mi sangre y quiere salvarse? He aquí lo difícil: caminar por las calles y señalar el cielo o la tierra. --- ## La unión libre – ANDRÉ BRETÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-union-libre-andre-breton/ Autor/Categoría: Bretón, André Mi mujer con cabellera de fuego de leña Con pensamientos de relámpagos de calor Con talle de reloj de arena Mi mujer con talle de nutria entre los dientes del tigre Mi mujer con boca de escarapela y de ramillete de estrellas de última magnitud Con dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca Con lengua de ámbar y de vidrio frotados Mi mujer con lengua de hostia apuñalada Con lengua de muñeca que abre y cierra los ojos Con lengua de piedra increíble Mi mujer con pestañas de palotes que escriben los niños Con cejas de borde de nido de golondrinas Mi mujer con sienes de pizarra de techo de invernadero Y de vaho en los cristales Mi mujer con hombros de champagne Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo Mi mujer con muñecas de fósforos Mi mujer con dedos de azar y de as de corazón Con dedos de heno segado Mi mujer con axilas de marta y de bellotas De noche de San Juan De alheña y de nido de escalarias Con brazos de espuma de mar y de esclusa Y de mezcla de trigo y de molino Mi mujer con piernas de cohete Con movimientos de relojería y desesperación Mi mujer con pantorrillas de médula de saúco Mi mujer con pies de iniciales Con pies de manojos de llaves con pies de pajaritos que beben Mi mujer con cuello de cebada sin perlar Mi mujer con garganta de Valle de Oro De cita en el lecho mismo del torrente Con senos nocturnos Mi mujer con senos de topera marina Mi mujer con senos de crisol de rubíes Con senos de espectro de la rosa bajo el rocío Mi mujer con vientre de despliegue de abanico de los días Con vientre de garra gigante Mi mujer con espalda de pájaro que huye vertical Con espalda de azogue Con espalda de luz Con nuca de piedra de canto rodado y de tiza mojada Y de caída de un vaso en que se acaba de beber Mi mujer con caderas de barca Con caderas de araña y de plumas de flecha Y de canutos de plumas de pavo real blanco De balanza insensible Mi mujer con nalgas de greda y de amianto Mi mujer con nalgas de lomo de cisne Mi mujer con nalgas de primavera Con sexo de gladiolo Mi mujer con sexo de yacimiento y de ornitorrinco Mi mujer con sexo de alga y de bombones viejos Mi mujer con sexo de espejo Mi mujer con ojos llenos de lágrimas Con ojos de panoplia violeta y de aguja imantada Mi mujer con ojos de sabana Mi mujer con ojos de agua para beber en prisión Mi mujer con ojos de bosque siempre bajo el hacha Con ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego --- ## La ventana – CZESLAW MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-ventana-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Miré por la ventana al amanecer y vi un manzano joven, transparente en la claridad. Y cuando miré de nuevo al amanecer había allí un manzano grande cargado de frutas. Muchos años entonces han pasado seguramente pero no recuerdo nada de lo que sucedió en el --- ## La verdad tiene muy pocos amigos… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-verdad-tiene-muy-pocos-amigos-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas. --- ## La víbora – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-vibora-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor La víbora Durante largos años estuve condenado a adorar a una mujer despreciable, sacrificarme por ella, sufrir humillaciones y burlas sin cuento, trabajar día y noche para alimentarla y vestirla, llevar a cabo algunos delitos, cometer algunas faltas, a la luz de la luna realizar pequeños robos, falsificaciones de documentos comprometedores, so pena de caer en descrédito ante sus ojos fascinantes. En horas de comprensión solíamos concurrir a los parques y retratarnos juntos manejando una lancha a motor, o nos íbamos a un café danzante donde nos entregábamos a un baile desenfrenado que se prolongaba hasta altas horas de la madrugada. Largos años viví prisionero del encanto de aquella mujer que solía presentarse a mi oficina completamente desnuda ejecutando las contorsiones más difíciles de imaginar con el propósito de incorporar mi pobre alma a su órbita y, sobre todo, para extorsionarme hasta el último centavo. Me prohibía estrictamente que me relacionase con mi familia. Mis amigos eran separados de mí mediante libelos infamantes que la víbora hacía publicar en un diario de su propiedad. Apasionada hasta el delirio no me daba un instante de tregua, exigiéndome perentoriamente que besara su boca y que contestase sin dilación sus necias preguntas, varias de ellas referentes a la eternidad ya la vida futura, temas que producían en mí un lamentable estado de ánimo, zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas, desvanecimientos prematuros que ella sabía aprovechar con ese espíritu práctico que la caracterizaba para vestirse rápidamente sin pérdida de tiempo y abandonar mi departamento dejándome con un palmo de narices. Esta situación se prolongó por más de cinco años. Por temporadas vivíamos juntos en una pieza redonda que pagábamos a medias en un barrio de lujo cerca del cementerio. (Algunas noches hubimos de interrumpir nuestra luna de miel para hacer frente a las ratas que se colaban por la ventana). Llevaba la víbora un minucioso libro de cuentas en el que anotaba hasta el más mínimo centavo que yo le pedía en préstamo; o me permitía usar el cepillo de dientes que yo mismo le había regalado y me acusaba de haber arruinado su juventud: lanzando llamas por los ojos me emplazaba a comparecer ante el juez y pagarle dentro de un plazo prudente parte de la deuda pues ella necesitaba ese dinero para continuar sus estudios. Entonces hube de salir a la calle y vivir de la caridad pública, dormir en los bancos de las plazas, donde fui encontrado muchas veces moribundo por la policía entre las primeras hojas del otoño. Felizmente aquel estado de cosas no pasó más adelante, porque cierta vez que yo me encontraba en una plaza también posando frente a una cámara fotográfica unas deliciosas manos femeninas me vendaron de pronto la vista mientras una voz amada para mí me preguntaba quién soy yo. Tu eres mi amor, respondí con serenidad. ¡Ángel mío, dijo ella nerviosamente, permite que me siente en tus rodillas una vez más! Entonces pude percatarme de que ella se presentaba ahora provista de un pequeño taparrabos. Fue un encuentro memorable, aunque lleno de notas discordantes: me he comprado una parcela, no lejos del matadero, exclamó, allí pienso construir una especie de pirámide en la que podamos pasar los últimos días de nuestra vida. Ya he terminado mis estudios, me he recibido de abogado, dispongo de un buen capital; dediquémonos a un negocio productivo, los dos, amor mío, agregó, lejos del mundo construyamos nuestro nido. Basta de sandeces, repliqué, tus planes me inspiran desconfianza. Piensa que de un momento a otro mi verdadera mujer puede dejarnos a todos en la miseria más espantosa. Mis hijos han crecido ya, el tiempo ha transcurrido, me siento profundamente agotado, déjame reposar un instante, tráeme un poco de agua, mujer, consígueme algo de comer en alguna parte, estoy muerto de hambre, no puedo trabajar más para ti, todo ha terminado entre nosotros. Click para leer más poemas de Nicanor Parra --- ## La vida anterior – Charles Baudelaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-vida-anterior-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles La vida anterior Yo habité largo tiempo bajo pórticos griegos Cuyas grandes columnas, majestuosas y eternas, Parecían de noche basálticas cavernas Que los soles marinos teñían con mil fuegos. Las ondas, en su danza de celestes despojos, Mezclaban de manera mística y elocuente Los acordes de su música onmipotente Con los colores del crepúsculo en mis ojos. Allí viví en las voluptuosidades calmas, En el azur, las olas, los raros esplendores, Y entre esclavos desnudos impregnados de olores Que a mi frente traían frescura con sus palmas, Cuyo solo cuidado era profundizar Esa secreta herida que me hacía llorar. Charles Baudelaire --- ## La vida es – CARL SOLOMON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-vida-es-carl-solomon/ Autor/Categoría: Solomon, Carl La vida es Gary Cooper peleando contra los árabes en su uniforme de la Legión Extranjera. La vida es leer a Kierkegaard en 1948 en la biblioteca de la calle Cuarenta y Dos. La vida es madre y tías y tíos y primos y el recuerdo del padre. La vida es enumerar los suicidios y psicosis de éste y el otro. La vida es indignación, indignación contra aquellos reales o imaginados que se han vuelto ricos y exitosos y se fueron y te dejaron arrastrándote en la desesperanza. La vida es analizar verbos y cepillarse los dientes. La vida es jugar al Monopoly y al Scrabble, y al tenis y el ping pong y avanzar hacia el siguiente destino. Sobre todo, la vida es engañosa – cuando aquellos olvidados regresan, cuando encuentras viejos amores y nuevos odios y combinan inextricablemente el entretejido en un lienzo del cual uno nunca puede percibir el diseño maestro predominante. --- ## La violencia de las horas – CÉSAR VALLEJO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-violencia-de-las-horas-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Poemas en prosa; Vallejo, César Todos han muerto. Murió doña Antonia, la ronca, que hacía pan barato en el burgo. Murió el cura Santiago, a quien placía le saludasen los jóvenes y las mozas, respondiéndoles a todos, indistintamente: «Buenos días, José! Buenos días, María!» Murió aquella joven rubia, Carlota, dejando un hijito de meses, que luego también murió a los ocho días de la madre. Murió mi tía Albina, que solía cantar tiempos y modos de heredad, en tanto cosía en los corredores, para Isidora, la criada de oficio, la honrosísima mujer. Murió un viejo tuerto, su nombre no recuerdo, pero dormía al sol de la mañana, sentado ante la puerta del hojalatero de la esquina. Murió Rayo, el perro de mi altura, herido de un balazo de no se sabe quién. Murió Lucas, mi cuñado en la paz de las cinturas, de quien me acuerdo cuando llueve y no hay nadie en mi experiencia. Murió en mi revólver mi madre, en mi puño mi hermana y mi hermano en mi viscera sangrienta, los tres ligados por un género triste de tristeza, en el mes de agosto de años sucesivos. Murió el músico Méndez, alto y muy borracho, que solfeaba en su clarinete tocatas melancólicas, a cuyo articulado se dormían las gallinas de mi barrio, mucho antes de que el sol se fuese. Murió mi eternidad y estoy velándola. --- ## La voz – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-voz-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles La voz Se encontraba mi cuna junto a la biblioteca, Babel sombría, donde novela, ciencia, fábula, Todo, ya polvo griego, ya ceniza latina Se confundía. Yo era alto como un infolio. Y dos voces me hablaban. Una, insidiosa y firme: «La Tierra es un pastel colmado de dulzura; Yo puedo (¡y tu placer jamás tendrá ya término!) Forjarte un apetito de una grandeza igual.» Y la otra: «¡Ven! ¡Oh ven! a viajar por los sueños, lejos de lo posible y de lo conocido.» Y ésta cantaba como el viento en las arenas, Fantasma no se sabe de que parte surgido Que acaricia el oído a la vez que lo espanta. Yo te respondí: «¡Sí! ¡Dulce voz!» Desde entonces Data lo que se puede denominar mi llaga Y mi fatalidad. Detrás de los paneles De la existencia inmensa, en el más negro abismo, Veo, distintamente, los más extraños mundos Y, víctima extasiada de mi clarividencia, Arrastro en pos serpientes que mis talones muerden. Y tras ese momento, igual que los profetas, Con inmensa ternura amo el mar y el desierto; Y sonrío en los duelos y en las fiestas sollozo Y encuentro un gusto grato al más ácido vino; Y los hechos, a veces, se me antojan patrañas Y por mirar al cielo caigo en pozos profundos. Más la voz me consuela, diciendo: «Son más bellos los sueños de los locos que los del hombre sabio». Click para leer más poemas de Charles Baudelaire --- ## La vuelta al pago – PACO URONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-vuelta-al-pago-paco-urondo/ Autor/Categoría: Urondo, Paco No quiero volver a ese lugar intransitable y escuálido donde todo parece dormido. Quiero calor, dolor; sin soledades sentir alegría, a pesar de todo. No quiero ausencias, ni lágrimas. No me gustan las madres, ni las caricias, ni los buenos entendidos fortunas quietas, venturas inanimadas: llegar de otros lugares, para volver. Regresar a mi punto de partida, verterme como una jarra seca y consecuente. No quiero seguir durmiendo junto a esa fuente que ninguna sed calma. Propongo vivir sin dominios, simplemente. No tengo ganas de regresar, que mi santo sepulcro no pretenda esperarme. Quiero inventarlo a último momento, sin pensar demasiado, sin mucho rencor, cuando sea necesario. --- ## La yapa – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/la-yapa-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina La yapa Almafuerte Como una sola estrella no es el cielo, ni una gota que salta, el Océano, ni una falange rígida, la mano, ni una brizna de paja, el santo suelo: tu gimnasia de cárcel, no es el vuelo, el sublime tramonto soberano, ni nunca podrá ser anhelo humano tu miserable personal anhelo. ¿Qué saben de lo eterno las esferas; de las borrascas de la mar, la gota; de puñetazos, la falange rota; de harina y pan, la paja de las eras?… ¡Detente, por piedad, pluma, no quieras que abandone sus armas el idiota! --- ## Lamentación del sin techo – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lamentacion-del-sin-techo-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Perdona, amigo, no quise molestarte Pero volví de Vietnam Donde maté a un montón de caballeros vietnamitas Algunas damas también Y no pude soportar el dolor Y de miedo cogí un hábito Y pasé por la rehaz y estoy limpio Pero no tengo lugar donde dormir Y no sé qué hacer Conmigo ahora mismo Lo siento, amigo, no quise molestarte Pero hace frío en la calle Y mi corazón está enfermo solo Y estoy limpio, pero mi vida es un desastre Tercera Avenida Y calle E. Houston En el paso peatonal bajo el semáforo en rojo Limpio tu parabrisas con un trapo sucio --- ## Las cárceles I – MIGUEL HERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-carceles-i-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Las cárceles se arrastran por la humedad del mundo, van por la tenebrosa vía de los juzgados: buscan a un hombre, buscan a un pueblo, lo persiguen, lo absorben, se lo tragan. No se ve, que se escucha la pena de metal, el sollozo del hierro que atropellan y escupen: el llanto de la espada puesta sobre los jueces de cemento fangoso. Allí, bajo la cárcel, la fábrica del llanto, el telar de la lágrima que no ha de ser estéril, el casco de los odios y de las esperanzas, fabrican, tejen, hunden. Cuando están las perdices más roncas y acopladas, y el azul amoroso de las fuerzas expansivas, un hombre hace memoria de la luz, de la tierra, húmedamente negro. Se da contra las piedras la libertad, el día, el paso galopante de un hombre, la cabeza, la boca con espuma, con decisión de espuma, la libertad, un hombre. Un hombre que cosecha y arroja todo el viento desde su corazón donde crece un plumaje: un hombre que es el mismo dentro de cada frío, de cada calabozo. Un hombre que ha soñado con las aguas del mar, y destroza sus alas como un rayo amarrado, y estremece las rejas, y se clava los dientes en los dientes del trueno. --- ## Las cárceles II – MIGUEL HERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-carceles-ii-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Aquí no se pelea por un buey desmayado, sino por un caballo que ve pudrir sus crines, y siente sus galopes debajo de los cascos pudrirse airadamente. Limpiad el salivazo que lleva en la mejilla, y desencadenad el corazón del mundo, y detened las fauces de las voraces cárceles donde el sol retrocede. La libertad se pudre desplumada en la lengua de quienes son sus siervos más que sus poseedores. Romped esas cadenas, y las otras que escucho detrás de esos esclavos. Esos que sólo buscan abandonar su cárcel, su rincón, su cadena, no la de los demás. Y en cuanto lo consiguen, descienden pluma a pluma, enmohecen, se arrastran. Son los encadenados por siempre desde siempre. Ser libre es una cosa que sólo un hombre sabe: sólo el hombre que advierto dentro de esa mazmorra como si yo estuviera. Cierra las puertas, echa la aldaba, carcelero. Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma. Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias: no le atarás el alma. Cadenas, sí: cadenas de sangre necesita. Hierros venenosos, cálidos, sanguíneos eslabones, nudos que no rechacen a los nudos siguientes humanamente atados. Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio, tenso, conmocionado, con la oreja aplicada. Porque un pueblo ha gritado, ¡libertad!, vuela el cielo. Y las cárceles vuelan. --- ## Las cosas – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-cosas-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina El bastón, las monedas, el llavero, la dócil cerradura, las tardías notas que no leerán los pocos días que me quedan, los naipes y el tablero, un libro y en sus páginas la ajada violeta, monumento de una tarde sin duda inolvidable y ya olvidada, el rojo espejo occidental en que arde una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas, láminas, umbrales, atlas, copas, clavos, nos sirven como tácitos esclavos, ciegas y extrañamente sigilosas! Durarán más allá de nuestro olvido; no sabrán nunca que nos hemos ido. --- ## Las cuatro edades del hombre – Alberto Laiseca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-cuatro-edades-del-hombre-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Las cuatro edades del hombre En la Primera Edad se ama a Confucio. En la Segunda Edad se lo odia. En la Tercera Edad, con miedo y abyección, otra vez se lo ama. Odio y amor son dos vinos que no deben mezclarse. El odio necesita tener su centro y el amor también. La Cuarta, es la Edad de la Clemencia. Hwang Hupeh. Dinastía Liang. Alberto Laiseca --- ## Las distancias no miden lo mismo… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-distancias-no-miden-lo-mismo-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Las distancias no miden lo mismo… Las distancias no miden lo mismo de noche y de día. A veces hay que esperar la noche para que una distancia se acorte. A veces hay que esperar el día. Por otra parte la oscuridad o la luz teje de tal manera en ciertos casos el espacio y sus combinaciones que los valores se invierten: lo largo se vuelve corto, lo corto se vuelve largo. Y además, hay un hecho: la noche y el día no llenan igualmente el espacio, ni siquiera totalmente. Y no miden lo mismo las distancias llenas y las distancias vacías. Como tampoco miden lo mismo las distancias entre las cosas grandes y las distancias entre las cosas pequeñas. Roberto Juarroz --- ## Las elegías de Duino (Primer elegía) -RAINE MARÍA RILKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-elegias-de-duino-primer-elegia-raine-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Primera elegía ¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes angélicas? Y aun si de repente algún ángel me apretara contra su corazón, me suprimiría su existencia más fuerte. Pues la belleza no es nada sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible. Así que me contengo, y me ahogo el clamor de la garganta tenebrosa. Ay, ¿quién de veras podría ayudarnos? No los ángeles, no los hombres, y ya saben los astutos animales que no nos sentimos muy seguros en casa, dentro del mundo interpretado. Nos queda quizás algún árbol en la loma, al cual mirar todos los días; nos queda la calle de ayer y la demorada lealtad de una costumbre, a la que le gustamos, y permaneció, y no se fue. Oh, y la noche, y la noche, cuando el viento lleno de espacio cósmico nos roe la cara: ¿Para quién no permanecería aquélla, la anhelada, la tierna desengañadora, ahí, dolorosamente próxima al corazón solitario? ¿Es más suave con los amantes? Ay, ellos sólo se ocultan uno a otro su suerte. ¿Todavía no lo sabes? Arroja el espacio que abarquen tus brazos hacia los espacios que respiramos; quizá los pájaros sientan el aire ensanchado con un vuelo más íntimo. Sí, las primaveras de veras te necesitaban. Varias estrellas te pedían que las rastrearas. Se alzaba en el pasado una ola hacia ti, o cuando pasabas por una ventana abierta, se te entregaba un violín. Todo esto era una misión, ¿pero fuiste capaz de cumplirla? ¿No estabas siempre distraído por la esperanza, como si todo ello te anunciara a una amada? ¿Dónde intentas alojarla, si en ti los grandes pensamientos extraños entran y salen, y con frecuencia se quedan durante la noche?. Pero si sientes anhelos, canta pues a las amantes; no es, en absoluto, suficientemente inmortal su famoso sentimiento. Aquéllas que casi envidias, las abandonadas, las encuentras mucho más amantes que las saciadas. Empieza siempre de nuevo la alabanza siempre inalcanzable. Piensa: el héroe sigue en pie, aun el ocaso fue para él sólo un pretexto para ser: su último nacimiento. Pero a las amantes la exhausta naturaleza las recoge en su seno, como si no hubiera fuerzas para lograr esto dos veces. ¿Has pensado lo suficiente en Gaspara Stampa, y lo que puede sentir cualquier chica a quien el amado abandonó, frente a tan elevado ejemplo de mujer amante: ¿Llegaré a ser como ella? ¿Estos, los más antiguos dolores, no deberán, por fin, darnos fruto? ¿No es tiempo ya de que, al amar, nos liberemos del amado y, temblorosos, resistamos, como la flecha resiste al arco, para ser, unidos en el salto, algo más que la sola flecha? Porque el permanecer está en ninguna parte. Voces, voces. Corazón mío, escucha, como sólo los santos escuchaban; la enorme llamada los alzaba del suelo; pero ellos seguían de rodillas, de modo imposible, sin darse cuenta: de tal manera escuchaban. No que pudieras soportar la voz de Dios, lejos de eso, pero escucha el soplo, las noticia incesante que se forma del silencio. Murmura hasta ti desde aquellos que han muerto jóvenes. ¿Acaso su destino no se dirigió siempre tranquilamente a ti, en Roma y Nápoles, cuando entrabas en alguna iglesia? O una inscripción sublime se grababa para ti, como hace poco la lápida de Santa María Formosa? ¿Qué quieren de mí? Debo apartar en silencio la apariencia de injusticia que a veces estorba un poco el puro movimiento de sus espíritus. Realmente es extraño ya no habitar la tierra, ya no ejercitar las costumbres apenas aprendidas; a las rosas, y a otras cosas particularmente promisorias, ya no darles el significado del futuro humano; ya no ser aquél que uno fue en interminables manos angustiadas y hasta hacer a un lado el propio nombre, como un juguete roto. Extraño, ya no seguir deseando los deseos. Extraño, ver todo lo que tenía sus propias relaciones, aletear tan suelto en el espacio. Y estar muerto es doloroso, y lleno de recuperación, de modo que uno rastree lentamente un poco de eternidad. Pero todos los vivos cometen el mismo error de diferenciar demasiado tajantemente. Los ángeles (se dice) con frecuencia no sabrían si andan entre los vivos o entre los muertos. La corriente eterna arrastra siempre consigo todas las edades a través de las dos zonas y atruena sobre ambas. Finalmente ya no nos necesitan, los que partieron temprano, uno se desteta dulcemente de lo terrestre, como uno se emancipa con ternura de los senos de la madre. Pero nosotros, que necesitamos tan grandes secretos, nosotros que tan frecuentemente obtenemos del duelo progresos dichosos, ¿podríamos existir sin ellos? ¿Es inútil el mito de que, en la antigüedad, durante las lamentaciones fúnebres por Linos, una atrevida música primitiva se abrió paso en la árida materia inerte; y entonces, por primera vez, en el espacio sobresaltado, en el que un muchacho casi divino de pronto se perdió para siempre, el vacío produjo esa vibración que ahora nos entusiasma y nos consuela y ayuda? Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Las ganas satisfechas – HENRI MICHAUX URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-ganas-satisfechas-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri No he hecho daño a nadie en la vida. Sólo tenía las ganas. Pronto ya no tenía más. ganas. Había satisfecho mis ganas. En la vida uno nunca realiza lo que quiere. Por más que con un asesinato feliz haya suprimido usted a sus cinco enemigos, éstos todavía le crearán problemas. Y eso es el colmo, proveniendo de muertos y para cuya muerte uno se tomó tanto trabajo. Además, en la ejecución siempre hay algo que no estuvo perfecto, en cambio a mi manera puedo matarlos dos veces, veinte veces y más. Cada vez, el mismo hombre me entrega su jeta aborrecida que le hundiré en los hombros hasta que muera, y, una vez consumada dicha muerte y ya frío el hombre, si me molestó un detalle, acto seguido lo levanto y lo vuelvo a asesinar con los retoques apropiados. Por eso en lo real, como se dice, no hago daño a nadie; ni siquiera a mis enemigos. Los guardo para mi espectáculo, donde, con el cuidado y el desinterés deseado (sin el cual no existe el arte) y con las correcciones y ensayos convenientes, les ajusto las cuentas. Por eso, muy poca gente tuvo que quejarse de mí, a menos que hayan venido groseramente a ponerse en mi camino. Y aún así Vaciado periódicamente de su malevolencia, mi corazón se abre a la bondad, y casi sería posible confiarme a una niñita durante algunas horas. Sin duda, no le sucedería nada enojoso. ¿Quién sabe? hasta me dejaría con pesar --- ## Las grandes invenciones – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-grandes-invenciones-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Escuchad cómo cruje de noche el armario el gran armario de luna el gran armario que refresca el gran armario de luna que refresca la memoria de las liebres Hay una liebre en cada cajón y las liebres se refrescan en el frío como una fruta helada como un marrón glacé de pronto se encuentran porque sí sumergidos en su pasado pero no se acuerdan de nada estas liebres Por más que el sabio perfeccione los muebles y suplique temblando de fiebre a las liebres y se haga el amable Veamos veamos soy el profesor Capullo he inventado el gusano de seda no vais a jugármela a mí vamos vamos no recordáis de dónde venís dónde estabais tiempo atrás pero las liebres no responden Entonces el profesor monta un gran mecanismo de relojería nuevo con un reloj de arena a pedal y calendarios con correderas y además un arbolillo genealógico con conejos musicales Y después un infrarrojo acciona y el sistema azul pero nada funciona lamentablemente en la cabeza de las liebres Aunque trabaje como un condenado el pobre desdichado mnemotécnico las bestezuelas no hacen ah es realmente bestial sino lo que les place Entonces da vueltas alrededor de los muebles la cabeza entre las manos y llora y llora De pronto siente que sus manos están empapadas de lágrimas Veamos veamos ahora lloro yo también ¡Ay! Es la gran lástima de los armarios para liebres de Francia ¡Oh! liebres no me digáis que dejaréis llorar a un profesor vamos haced un esfuerzo por favor Recordad liebres descendéis del mono o del canguro. Liebres no veis qué desdichado soy vamos esforzaos un poquito no es gran cosa recordar puesto que todos lo hacen Vamos liebres por favor acordaos del día del famoso día en que la tortuga llegó antes que vosotras Pero del cajón de liebres no llega ninguna respuesta Tristes pequeñas ingratas malditas holgazanas piensa el profesor Y se sienta en el suelo la cabeza entre las manos Ah realmente hay tardes como éstas en que uno se pregunta si realmente la tierra gira y sin embargo gira Y Dios la hace girar es un hecho Dios es bueno y hace bien lo que hace lo que es malo es ese infecto mundo de liebres Y he aquí al buen profesor imaginando una máquina que perfeccione el civet Mas con todo se sacude lucha contra el desaliento En su diminuto interior se repite Adelante adelante Adelante adelante y rehace sus cálculos verifica la prueba por el huevo y todas las pruebas precisas y sus cálculos son exactos y sin ningún error De repente se sobresalta y lo llena la inquietud y también un sudor frío Pero entonces si mis cálculos son justos lo falso son seguramente mis liebres Y se precipita hacia el armario pero el hielo se ha fundido porque ha llegado la primavera y las liebres se han largado todas a una Profesor no os aflijáis las liebres se van pero los cajones siguen aquí Así es la vida. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Las horas pasan lentamente… – GUILLAUME APOLLINAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-horas-pasan-lentamente-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Las horas pasan lentamente Como el desfile de un entierro Llorarás la hora en que lloras Que huirá también rápidamente Como pasan todas las horas --- ## Las mariposas – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-mariposas-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Las mariposas de color de nieve se reúnen volando sobre el mar. Oh mariposas blancas, ¿podré un día recorrer el camino azul del aire? ¿Sabéis acaso, oh bella de las bellas, bayadera que tiene ojos de jade, si sus alas quisieran darme en prenda, es que quizá sabéis adonde iría? Sin esperar ni un beso de las rosas por encima de valles y de bosques, iría a vuestros labios entreabiertos para morir allí, oh flor de mi alma. --- ## Las moscas – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-moscas-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Vosotras, las familiares, inevitables golosas, vosotras, moscas vulgares, me evocáis todas las cosas. ¡Oh, viejas moscas voraces como abejas en abril, viejas moscas pertinaces sobre mi calva infantil! ¡Moscas del primer hastío en el salón familiar, las claras tardes de estío en que yo empecé a soñar! Y en la aborrecida escuela, raudas moscas divertidas, perseguidas por amor de lo que vuela, —que todo es volar—, sonoras rebotando en los cristales en los días otoñales… Moscas de todas las horas, de infancia y adolescencia, de mi juventud dorada; de esta segunda inocencia, que da en no creer en nada, de siempre… Moscas vulgares, que de puro familiares no tendréis digno cantor: yo sé que os habéis posado sobre el juguete encantado, sobre el librote cerrado, sobre la carta de amor, sobre los párpados yertos de los muertos. Inevitables golosas, que ni labráis como abejas, ni brilláis cual mariposas; pequeñitas, revoltosas, vosotras, amigas viejas, me evocáis todas las cosas. --- ## Las muchedumbres – Charles Baudelaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-muchedumbres-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles; Poemas en prosa Las muchedumbres No es dado a todos tomar un baño de multitud: gozar de las muchedumbres es un arte; y sólo puede darse, a expensas del género humano un atracón de vitalidad aquel a quien un hada haya otorgado desde la cuna el gusto por el disfraz y la máscara, el odio por el domicilio y la pasión por el viaje. Multitud, soledad: términos iguales y convertibles por el poeta activo y fértil. Quien no sabe poblar su soledad tampoco sabrá estar solo en una muchedumbre atareada. El poeta disfruta de este incomparable privilegio: el de poder, a su antojo, ser él mismo y los demás. Como esas almas errantes que buscan un cuerpo, él entra cuando quiere en el personaje de cada uno. Sólo para él todo está vacante; y si ciertos lugares parecen estar cerrados, es porque a sus ojos no valen la pena que se los visite. El paseante solitario y pensativo obtiene una singular ebriedad de esta universal comunión. Aquel que se entrega fácilmente a la muchedumbre, conoce goces febricientes de que están eternamente privados el egoísta, cerrado como un cofre, y el perezoso, enclaustrado como un molusco. Adopta como suyas todas las profesiones, todas las alegrías y todas las miserias que la ocasión le ofrece. Aquello que los hombres llaman amor es muy pequeño, muy exiguo y muy débil comparado con esa orgía inefable, con esa santa prostitución del alma que se da toda entera, poesía y caridad, a lo imprevisto que se muestra, a lo desconocido que pasa. Es bueno enseñar a veces a los felices de este mundo, aunque sólo fuere para humillar por un instante su orgullo, que existen felicidades superiores a las suyas, más vastas y más delicadas.. Los fundadores de colonias, los pastores de pueblos, los padres misioneros exiliados en los confines del mundo, saben sin duda algo de estas ebriedades misteriosas; y, en el interior de la extensa familia que su genio ha formado, deben reírse a veces de aquellos que los compadecen por su destino tan agitado y por su vida tan casta. Charles Baudelaire --- ## Las muertes – Olga Orozco URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-muertes-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga; Poetas de Argentina Las muertes He aquí unos muertos cuyos huesos no blanqueará la lluvia, lápidas donde nunca ha resonado el golpe tormentoso de la piel del lagarto, inscripciones que nadie recorrerá encendiendo la luz de alguna lágrima; arena sin pisadas en todas las memorias. Son los muertos sin flores. No nos legaron cartas, ni alianzas, ni retratos. Ningún trofeo heroico atestigua la gloria o el oprobio. Sus vidas se cumplieron sin honor en la tierra, mas su destino fue fulmíneo como un tajo; porque no conocieron ni el sueño ni la paz en los infames lechos vendidos por la dicha, porque sólo acataron una ley más ardiente que la ávida gota de salmuera. Esa y no cualquier otra. Esa y ninguna otra. Por eso es que sus muertes son los exasperados rostros de nuestra vida. Olga Orozco --- ## Las muletas – BERTOLT BRECHT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-muletas-bertolt-brecht/ Autor/Categoría: Brecht, Bertolt Las muletas Durante siete años no pude dar un paso. Cuando fui al gran médico, me preguntó: «¿Por qué llevas muletas?» Y yo le dije: «Porque estoy tullido». «No es extráño», me dijo. «Prueba a caminar. Son esos trastos los que te impiden andar. ¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!» Riendo como un monstruo, me quitó mis hermosas muletas, las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reír, las arrojó al fuego. Ahora estoy curado. Ando. Me curó una carcajada. Tan sólo a veces, cuando veo palos, camino algo peor por unas horas. Click para leer más poemas de Bertolt Brecht --- ## Las murallas de Meng – WANG WEI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-murallas-de-meng-wang-wei/ Autor/Categoría: Wang Wei Mi nueva casa está junto a las puertas de Meng entre viejos árboles y sauces marchitos. ¿Quién me sucederá? Lo desconozco. Vana fue la tristeza de los que partieron. --- ## Las palomas – Théophile Gautier URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-palomas-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile En el collado aquel de los sepulcros una palmera y su penacho verde se yerguen donde acuden las palomas a anidar por la noche y guarecerse. Con el alba desertan de las ramas: como un collar que se desgrana, vemos -blancas, dispersas, en el aire azul- que algún tejado buscan aún más lejos. Todas las noches es un árbol mi alma donde se posan con las alas trémulas enjambres blancos de visiones locas para echar a volar cuando clarea. --- ## Las polillas – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-polillas-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Apresúrate a fijarte en mí si te importan tu cara y tu cabello. No sabes qué peligro, qué galope de mar corre hacia atrás para anegarte. Cada paisaje, cada rostro nuevo es una gubia hollando tus mejillas, cada nombre cae sobre tu nombre como un águila muerta. Eres la ahogada del Sena, cómo salvarte si las mujeres de Picasso te corroen con líquidas caricias y al despertar te pienso y eres otra aunque persiga hasta la sed tu cara buscándote en cajones y retratos, abandonado a una pequeña, inútil noche de lluvia entre mis manos. ¡No te dejes destruir, oh, no me cedas la victoria fácil! Yo lucho como un árbol, pero tú eres el pájaro allí arriba: qué puedo hacerle al viento que me quita tu canto si tú le das las alas!ju --- ## Las respuestas se han acabado… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-respuestas-se-han-acabado-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Las respuestas se han acabado. Quizá nunca existieron y sólo eran espejos enfrentados al vacío. Pero ahora también las preguntas se han acabado. Los espejos se han roto, hasta los que no reflejaban nada. Y no hay modo de rehacerlos. Sin embargo, tal vez quede en alguna parte una pregunta. El silencio es también una pregunta. Resta un espejo que no puede romperse Porque no se enfrenta a nada, porque está adentro de todo. Hemos encontrado una pregunta. ¿Será el silencio también una respuesta? Quizá a determinada altura las preguntas y las respuestas son exactamente iguales. --- ## Las ventanas – Charles Baudelaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-ventanas-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles; Poemas en prosa Las ventanas Quien mira desde afuera a través de una ventana abierta nunca ve tantas cosas como el que mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fértil, más tenebroso, más deslumbrante que una ventana iluminada por una vela. Lo que se puede ver al sol es siempre menos interesante que lo que ocurre detrás de un vidrio. En ese agujero negro o luminoso vive la vida, sueña la vida, sufre la vida. Más allá de las olas de los techos, descubro una mujer madura, arrugada ya, pobre, siempre inclinada sobre algo, y que no sale nunca. Con su rostro, con su ropa, con sus gestos, con casi nada, reconstruí la historia de esta mujer, o más bien su leyenda, y a veces me la cuento a mí mismo llorando. Si hubiera sido un pobre viejo, hubiese reconstruído la suya con la misma facilidad. Y me acuesto, orgulloso de haber vivido y sufrido en otros que no son yo. Quizá me digan ustedes: «¿Estás seguro de que esa leyenda es la verdadera?» ¿Qué importa lo que pueda ser la realidad situada fuera de mí, si me ayudó a vivir, a sentir que soy y lo que soy? Charles Baudelaire --- ## Las ventanas – Guillaume Apollinaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/las-ventanas-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Las ventanas Del rojo al verde todo el amarillo muere Cuando cantan los guacamayos en los bosques natales Colmados de pihís Hay un poema por hacer sobre el pájaro que solo tiene un ala Lo enviaremos como mensaje telefónico Traumatismo gigante Hace zozobrar los ojos He aquí una linda muchacha entre las jóvenes turinesas El pobre muchacho se limpiaba la nariz con su corbata blanca Levantarás la cortina Y ahora he aquí que se abre la ventana Arañas cuando las manos tejían la luz Belleza palidez insondables violetas Trataremos en vano de encontrar reposo Comenzaremos a medianoche Cuando se tiene tiempo se tiene libertad Caracoles Lampreas múltiples Soles y el Erizo del poniente Un viejo par de medias amarillas frente a la ventana Torres Las torres son las calles Pozos Pozos son las plazas Pozos Árboles huecos que amparan a las mulatas vagabundas Los Carneros cantan aires hasta morir A las Ovejas marrones Y la oca uá uá trompeta hacia el norte Donde los cazadores de ratones Roen en las peleterías Diamante restallante Vancouver Donde el tren blanco de nieve y de fuegos nocturnos huye del invierno Oh París Del rojo al verde todo el amarillo muere París Vancouver Hyères Maintenon Noeva York y las Antillas La ventana se abre como una naranja El bello fruto de la luz Guillaume Apollinaire --- ## Last blues, to be read some day – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/last-blues-to-be-read-some-day-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Era un sólo galanteo, seguramente lo sabías- alguien fue herido hace mucho tiempo. Todo está igual, el tiempo ha pasado- un día llegaste, un día morirás. Alguien murió hace mucho tiempo- alguien que intentó, pero no supo. --- ## Lazos – GUILLAUME APOLLINAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lazos-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Cuerdas. Hechas con gritos Sonidos de campanas a través de Europa Siglos suspendidos Carriles que a las naciones atáis Sólo somos dos o tres los hombres Libres de cualquier yugo Démonos la mano Violenta lluvia que peina las humaredas Cuerdas Cuerdas tejidas Cables submarinos Torres de Babel en puentes convertidas Arañas-Pontífices Todos los enamorados que un único vínculo ha enlazado Otros lazos más tenues Blancos rayos de luz Cuerdas y Concordia Tan sólo para exaltaros escribo Oh sentidos oh queridos sentidos Enemigos del recuerdo Enemigos del deseo Enemigos de la pena Enemigos de las lágrimas Enemigos de todo lo que todavía amo --- ## Leer solo libros infantiles… – ÓSIP MANDELSTAM URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/leer-solo-libros-infantiles-osip-mandelstam/ Autor/Categoría: Mandelshtam, Ósip Leer solo libros infantiles, acariciar solo ideas pueriles, desterrar lo grandioso, rebelarse desde la profunda tristeza. Me cansé mortalmente de la vida, nada admito de ella, mas amo mi pobre tierra, porque no conozco otra. Me mecía en un lejano jardín, en un simple columpio de madera. Recuerdo altos abetos sombríos entre las tinieblas del delirio. --- ## Lejos – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lejos-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Lejos lejos como a un ciego me han llevado de la mano --- ## Letrilla satírica – FRANCISCO DE QUEVEDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/letrilla-satirica-francisco-de-quevedo/ Autor/Categoría: de Quevedo, Francisco Letrilla satírica Madre, yo al oro me humillo; él es mi amante y mi amado, pues, de puro enamorado, de contino anda amarillo. Que pues, doblón o sencillo, hace todo cuanto quiero poderoso caballero es don Dinero. Nace en las Indias honrado, donde el mundo le acompaña; viene a morir en España, y es en Génova enterrado. Y pues quien le trae al lado es hermoso, aunque sea fiero, poderoso caballero es don Dinero. Es galán y es como un oro, tiene quebrado el color persona de gran valor, tan cristiano como moro. Pues que da y quita el decoro y quebranta cualquier fuero poderoso caballero es don Dinero. Son sus padres principales, y es de nobles descendientes, porque en las venas de Oriente todas las sangres son reales. Y pues es quien hace iguales al duque y al ganadero poderoso caballero es don Dinero. Mas ¿a quién no maravilla ver en su gloria, sin tasa, que es lo menos de su casa doña Blanca de Castilla? Pero pues da al bajo silla y al cobarde hace guerrero poderoso caballero es don Dinero. Sus escudos de armas nobles son siempre tan principales, que sin sus escudos reales no hay escudos de armas dobles. Y pues a los mismos robles da codicia su minero, poderoso caballero es don Dinero. Por importar en los tratos y dar tan buenos consejos, en las casas de los viejos gatos le guardan de gatos. Y pues él rompe recatos y ablanda al juez más severo, poderoso caballero es don Dinero. Y es tanta su majestad (aunque son sus duelos hartos) que con haberle hecho cuartos, no pierde su autoridad. Pero pues da calidad al noble y al pordiosero, poderoso caballero es don Dinero. Nunca vi damas ingratas a su gusto y afición, que a las caras de un doblón hacen sus caras baratas. Y pues las hace bravatas desde una bolsa de cuero, poderoso caballero es don Dinero. Más valen en cualquier tierra (mirad si es harto sagaz) sus escudos en la paz que rodelas en la guerra. Y pues al pobre le entierra y hace propio al forastero, poderoso caballero es don Dinero. Click para leer más poemas de Francisco de Quevedo --- ## Leyendo un claro día… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/leyendo-un-claro-dia-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Leyendo un claro día mis bien amados versos, he visto en el profundo espejo de mis sueños que una verdad divina temblando está de miedo, y es una flor que quiere echar su aroma al viento. El alma del poeta se orienta hacia el misterio. Sólo el poeta puede mirar lo que está lejos dentro del alma, en turbio y mago sol envuelto. En esas galerías, sin fondo, del recuerdo, donde las pobres gentes colgaron cual trofeo el traje de una fiesta apolillado y viejo, allí el poeta sabe el laborar eterno mirar de las doradas abejas de los sueños. Poetas, con el alma atenta al hondo cielo, en la cruel batalla o en el tranquilo huerto, la nueva miel labramos con los dolores viejos, la veste blanca y pura pacientemente hacemos, y bajo el sol bruñimos el fuerte arnés de hierro. El alma que no sueña, el enemigo espejo, proyecta nuestra imagen con un perfil grotesco. Sentimos una ola de sangre, en nuestro pecho, que pasa… y sonreímos, y a laborar volvemos. --- ## Leyes – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/leyes-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina Una rata se pudre ahogada dentro de un balde de agua; no lejos, un perro sigue atado desde que su amo partió. A veces ladra, otras corre la distancia de la soga que no alcanza para llegar hasta el balde. (Cada vez se queda más tiempo echado. Hasta que no se levanta. Hasta que muere. Más de sed que de hambre). En el balde, donde sigue pudriéndose la rata, el agua no termina de secarse. --- ## Libertad – PAUL ÉLUARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/libertad-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Sobre mis cuadernos de colegial Sobre el pupitre y los árboles Sobre la arena sobre la nieve Escribo tu nombre Sobre todas las páginas leídas Sobre todas las páginas en blanco Piedra, sangre, papel o ceniza Escribo tu nombre Sobre las imágenes doradas Sobre las armas de los belicosos Sobre la corona de reyes Escribo tu nombre Sobre la selva y el desierto Sobre los nidos sobre las retamas Sobre el eco de mi infancia Escribo tu nombre Sobre las maravillas de las noches Sobre el pan blanco de los días Sobre las temporadas desposadas Escribo tu nombre Sobre todos mis trapos de azul Sobre el estanque sol enmohecido Sobre el lago luna viva Escribo tu nombre Sobre los campos sobre el horizonte Sobre las alas de los pájaros Y sobre el molino de las sombras Escribo tu nombre Sobre cada soplo de aurora Sobre el mar en los barcos Sobre la montaña lunática Escribo tu nombre Sobre la espuma de las nubes Sobre los sudores de la tormenta Sobre la lluvia gruesa e insípida Escribo tu nombre Sobre las formas que centellean Sobre las campanas de los colores Sobre la verdad física Escribo tu nombre Sobre las sendas despertadas Sobre las carreteras desplegadas Sobre los lugares que desbordan Escribo tu nombre Sobre la lámpara que se enciende Sobre la lámpara que se apaga Sobre mis casas reunidas Escribo tu nombre Sobre el fruto cortado en dos Espejo y mi habitación Sobre mi cama vacía Escribo tu nombre Sobre mi perro codicioso y tierno Sobre sus orejas elaboradas Sobre su pierna torpe Escribo tu nombre Sobre el trampolín de mi puerta Sobre los objetos familiares Sobre el mar del fuego bendito Escribo tu nombre Sobre toda carne concedida Sobre la frente de mis amigos Sobre cada mano que se tiende Escribo tu nombre Sobre el cristal de las sorpresas Sobre los labios atentos Bien sobre el silencio Escribo tu nombre Sobre mis refugios destruidos Sobre mis faros aplastados Sobre las paredes de mi problema Escribo tu nombre Sobre la ausencia sin deseos Sobre la soledad desnuda Sobre las marchas de la muerte Escribo tu nombre Sobre la salud vuelta de nuevo Sobre el riesgo desaparecido Sobre la esperanza sin recuerdos Escribo tu nombre Y por el poder de una palabra Reinicio mi vida Nací para conocerte Para nombrarte Libertad --- ## Libro destacado de Charles Baudelaire: «Las flores de mal» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/libro-destacado-de-charles-baudelaire-las-flores-de-mal/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles; Libros destacados --- ## Libro destacado de Juan Gelman: «Los poemas de Sidney West» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/libro-destacado-de-juan-gelman-los-poemas-de-sidney-west/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Libros destacados; Poetas de Argentina --- ## Libro destacado de Quinto Horacio Flaco: «Odas» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/libro-destacado-de-quinto-horacio-flaco-odas/ Autor/Categoría: Libros destacados; Quinto Horacio Flaco --- ## Libro destacado de Walt Whitman: «Canto a mí mismo» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/libro-destacado-de-walt-whitman-canto-a-mi-mismo/ Autor/Categoría: Libros destacados; Whitman, Walt --- ## Lied – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lied-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Es rosada la tierra en el abril, como la juventud, como el amor; y casi no se atreve, siendo virgen, a enamorarse de la Primavera. En junio, con un pálido semblante y el corazón turbado de deseos, con el Verano de tostada piel se apresura a ocultarse en los trigales. En agosto, bacante color cobre, al Otoño le ofrece sus dos pechos, con su piel atigrada se revuelca y hace brotar la sangre de las vides. En diciembre es la anciana que se encorva, empolvada de blanco por la escarcha; en sus sueños quisiera despertar al Invierno que ronca junto a ella. --- ## Límites – JUAN GELMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/limites-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí la sed, hasta aquí el agua? ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el aire, hasta aquí el fuego? ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el amor, hasta aquí el odio? ¿Quién dijo alguna vez: hasta aquí el hombre, hasta aquí no? Sólo la esperanza tiene las rodillas nítidas. Sangran --- ## Líneas que pude haber escrito y perdido hacia 1922 – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lineas-que-pude-haber-escrito-y-perdido-hacia-1922-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Silenciosas batallas del ocaso en arrabales últimos, siempre antiguas derrotas de una guerra en el cielo, albas ruinosas que nos llegan desde el fondo desierto del espacio como desde el fondo del tiempo, negros jardines de la lluvia, una esfinge en un libro que yo tenía miedo de abrir y cuya imagen vuelve en los sueños, la corrupción y el eco que seremos, la luna sobre el mármol, árboles que se elevan y perduran como divinidades tranquilas, la mutua noche y la esperada tarde, Walt Whitman, cuyo nombre es el universo, la espada valerosa de un rey en el silencioso lecho de un río, los sajones, los árabes y los godos que, sin saberlo, me engendraron, ¿soy yo esas cosas y las otras o son llaves secretas y arduas álgebras de lo que no sabremos nunca? --- ## Llamado del deseoso – JOSÉ LEZAMA LIMA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llamado-del-deseoso-jose-lezama-lima/ Autor/Categoría: Lezama Lima, José Deseoso es aquel que huye de su madre. Despedirse es cultivar un rocío para unirlo con la secularidad de la saliva. La hondura del deseo no va por el secuestro del fruto. Deseoso es dejar de ver a su madre. Es la ausencia del sucedido de un día que se prolonga y es la noche que esa ausencia se va ahondando como un cuchillo. Es esa ausencia se abre una torre, en esa torre baila un fuego hueco. y así se ensancha y la ausencia de la madre es un mar en calma. Pero el huidizo no ve el cuchillo que le pregunta, es la madre, de los postigos asegurados, de quien se huye. Lo descendido en vieja sangre suena vacío. La sangre es fría cuando desciende y cuando se esparce circulizada. la madre es fría y está cumplida. Si es por la muerte, su peso es doble y ya no nos suelta. No es por las puertas donde se asoma nuestro abandono. Es por un claro donde la madre sigue marchando, pero ya no nos sigue. Es por un claro, allí se ciega y bien nos deja. Ay del que no marcha esa marcha donde la madre ya no le sigue, ay. No es desconocerse, el conocerse sigue furioso como en sus días, pero el seguirlo sería quemarse dos en un árbol, y ella apetece mirar el árbol como una piedra, como una piedra con la inscripción de ancianos juegos. Nuestro deseo no es alcanzar o incorporar un fruto ácido. El deseoso es el huidizo. Y de los cabezazos con nuestras madres cae el planeta centro de mesa y ¿de dónde huimos, si no es de nuestras madres de quien huimos que nunca quieren recomenzar el mismo naipe, la misma noche de igual ijada descomunal? --- ## Llamado por los malos poetas – RODOLFO ENRIQUE FOGWILL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llamado-por-los-malos-poetas-rodolfo-enrique-fogwill/ Autor/Categoría: Fogwill, Rodolfo Enrique; Poetas de Argentina Se necesitan malos poetas. Buenas personas, pero poetas malos. Dos, cien, mil malos poetas se necesitan más para que estallen las diez mil flores del poema. Que en ellos viva la poesía, la innecesaria, la fútil, la sutil poesía imprescindible. O la in- versa: la poesía necesaria, la prescindible para vivir. Que florezcan diez maos en el pantano y en la barranca un Ele, un Juan, un Gelman como elefante entero de cristal roto, o un Rojas roto, mendigando a la Reina de España. (Ahora España ha vuelto a ser un reino y tiene Reina, y Rey del reino. España es un tablero de alfiles politizados y peones recién comidos: a la derecha, negros, paralizados, fuera del juego). Y aquí hay torres de goma, alfiles politizados y damas policiales vigilando la casa. A la caza del hombre, por hambre, corren todos, saltan de la cuadrícula y son comidos. Todo eso abunda: faltan los poetas, los mil, los diez mil malos, cada uno armado con su libro de mierda. Faltan, sus ensayitos y sus novela en preparación. Ah.. y los curricola, y sus diez mil applys nos faltan. No es la muerte del hombre, es una gran ausencia humana de malos poetas. Que florezcan cien millones de tentativas abortadas, relecturas, incordios, folios de cartulina, ilustraciones de gente amiga, cenas con gente amiga, exégesis, escolios, tiempo perdido como todo. Se necesitan poetas gay, poetas lesbianas, poetas consagrados a la cuestión del género, poetas que canten al hambre, al hombre, al nombre de su barrio, al arte y a la industria, a la estabilidad de las instituciones, a la mancha de ozono, al agujero de la revolución, al tajo agrio de las mujeres, al latido inaudible del pentium y a la guerra entendida como continuidad de la política, del comercio, del ocio de escribir. Se necesitan Betos, Titos, Carlos que escriban poemas. Alejandras y Marthas que escriban. Nombres para poetas, anagramas, seudónimos y contraseñas para el chat room del verso se necesitan. Una poesía aquí del cirujeo en la veredas. Una poesía aquí de la mendicidad en las instituciones. Una poesía de los salones de lectura de versos. Una poesía por las calles (venid a ver los versos por las calles…) Una poesía cosmopolita (subid a ver los versos por la web…). Una poesía del amor aggiornado (bajad a ver poesía en el pesebre del amor…) Una poesía explosiva: etarra, ética, poéticamente equivocada. En los papeles, en los canales culturales de cable, en las pantallas y en los monitores, en las antologías y en revistas y en libros y en emisiones clandestinas de frecuencia modulada se buscan poetas y más malos poetas: grandes poetas celebrados pequeños, poetas notorios, plumas iluminadas, hombres nimios, miméticos, deteriorados por el alcohol, descerebrados por la droga, hipnotizados por el sexo idiotizados por el rock, odiados, amados por la gente aquí. En las habitaciones se buscan. En un bar, en los flippers, en los minutos de descanso de la oficina, entre dos clases de gramática, en clase media, en barrios vigilados se buscan. ¿Habrá en la tropa? ¿En los balnearios, en los baños públicos que han comenzado a construir? ¿En los certámenes de versos? ¿En los torneos de minifútbol? ¿Bajo el sol quieto? ¿A solas con su lengua? ¿A solas con una idea repetitiva? ¿Con gente? ¿Sin amor? No es el fin de la historia, es el comienzo de la histeria lingual. Todo comienza y nace de una necesidad fraguada en la lengua. Falsifiquemos el deseo: Te necesito nene. Para empezar te necesito. Para necesitar, te pido ese minuto de poesía que necesito, necio: quisiera ver si me devuelves el ritmo de un mal poema, que me acarices con sus ripios, que me turbes la mente con otra idea banal, y que me bañes todo con la trivialidad del medio. Y en medio del camino, en el comienzo de la comedia terrenal, quiero vivir la necedad y la necesidad de un sentimiento falso. Se necesitan nuevos sentimientos, nuevos pensamientos imbéciles, nuevas propuestas para el cambio, causas para temer, para tener, aquí en el sur. Y arriba España es un panal de hormigas orientales: rumanas, tunecinos, suecas a la sombra de un Rey. Riámonos del Rey. De su fealdad. De su fatalidad. De Su Graciosa Realidad. La realidad es un ensueño compartido. La realidad de España es su filosa lengua pronunciando la eñe y su mojada espada pronunciando el orden del capital y la sintaxis. ¡Ay, lengua: aparta de mí este cuerno de la prosperidad clavado en tu ingle, suturada de chips, y cubre nuestras heridas con el bálsamo de los malos poemas..! --- ## Llamamiento – Tristan Tzara URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llamamiento-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan Llamamiento Cuando te he visto, tenías al cuello abalorios, en las muñecas empolvadas pulseras y serpientes enrolladas en tus vestidos cortos -en los dedos anillos falsos que brillan como los ojos del búho en la noche y había fallecido tu madre hace tres o cuatro semanas. Se te subían y bajaban cual juego de aguas, las serpientes giraban tendidas para mamar con su lengua inocente algo vedado o su propia cola (En el alma silencio tus ojos lloraban dolor verdadero) He sentido que tu voz pagada- Cantabas borracheras por obligación Quería llenarte el alma vacía con la melodía de las horas tardías. Y tu danza que no tiene significaciones buenas se lanzaba interrogante-maravilla (los adolescentes preguntaban cuánto quieres) Tus senos están maduros y pesados y nuestras miradas enloquecidas Cantante, bailarina de talento deja el amor pagado, maldecida flor marchita, hazte de nuevo como otrora: de buena conducta así piensa tu madre en su sencillez como la de la nieve Tú has querido, María, atarte una soga al cuello porque tu madre te ha amado en prendas domingueras él ha llegado y ha borrado el llanto de las flores de tu cara. -La luna está roja, María, la noche cómo será si no oscura Ven conmigo al campo Llorarás primero todo tu dolor, sin molestias, en un cuarto antiguo y oscuro, en un cuarto tranquilo y limpio donde podrás desnudarte y quedarte en cueros para dar caricias al sufrimiento Tal vez pedirás libros de fotos para el olvido o muñecas en cunas con cuidado de enfermedades Nos daremos paseos en el trineo sobre el campo nevado y jugaré con tu corazón de gata En la primavera invitaremos amigos a la finca para avivar las alegres jaranas. Tristan Tzara --- ## Llamamiento contra la preparación de una guerra atómica – JUAN GELMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llamamiento-contra-la-preparacion-de-una-guerra-atomica-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina Voy a firmar aquí porque me digo que es bueno andar con la sonrisa entera, silbar bajito una canción cualquiera, tener un perro, un árbol, un amigo. Voy a firmar aquí con el testigo del cielo azul sobre la lapicera, porque me acuerdo de una primavera que se coló una vez por mi postigo. Voy a firmar aquí porque me toco el corazón creciendo poco a poco por este amor que brota de mi hueso. Voy a firmar aquí contra el espanto, por la paz, por la vida, por el canto, por el gorrión que vuela cuando beso. --- ## Llamo a los poetas – MIGUEL HERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llamo-a-los-poetas-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Entre todos vosotros, con Vicente Aleixandre y con Pablo Neruda tomo silla en la tierra: tal vez porque he sentido su corazón cercano cerca de mí, casi rozando el mío. Con ellos me he sentido más arraigado y hondo, y además menos solo. Ya vosotros sabéis lo solo que yo voy, por qué voy yo tan solo. Andando voy, tan solos yo y mi sombra. Alberti, Altolaguirre, Cernuda, Prados, Garfias, Machado, Juan Ramón, León Felipe, Aparicio, Oliver, Plaja, hablemos de aquello a que aspiramos: por lo que enloquecemos lentamente. Hablemos del trabajo, del amor sobre todo, donde la telaraña y el alacrán no habitan. Hoy quiero abandonarme tratando con vosotros de la buena semilla de la tierra. Dejemos el museo, la biblioteca, el aula sin emoción, sin tierra, glacial, para otro tiempo. Ya sé que en esos sitios tiritará mañana mi corazón helado en varios tomos. Quitémonos el pavo real y suficiente, la palabra con toga, la pantera de acechos. Vamos a hablar del día, de la emoción del día. Abandonemos la solemnidad. Así: sin esa barba postiza, ni esa cita que la insolencia pone bajo nuestra nariz, hablaremos unidos, comprendidos, sentados, de las cosas del mundo frente al hombre. Así descenderemos de nuestro pedestal, de nuestra pobre estatua. Y a cantar entraremos a una bodega, a un pecho, o al fondo de la tierra, sin el brillo del lente polvoriento. Ahí está Federico: sentémonos al pie de su herida, debajo del chorro asesinado, que quiero contener como si fuera mío, y salta, y no se acalla entre las fuentes. Siempre fuimos nosotros sembradores de sangre. Por eso nos sentimos semejantes del trigo. No reposamos nunca, y eso es lo que hace el sol, y la familia del enamorado. Siendo de esa familia, somos la sal del aire. Tan sensibles al clima como la misma sal, una racha de otoño nos deja moribundos sobre la huella de los sepultados. Eso sí: somos algo. Nuestros cinco sentido en todo arraigan, piden posesión y locura. Agredimos al tiempo con la feliz cigarra, con el terrestre sueño que alentamos. Hablemos, Federico, Vicente, Pablo, Antonio, Luis, Juan Ramón, Emilio, Manolo, Rafael, Arturo, Pedro, Juan, Antonio, León Felipe. Hablemos sobre el vino y la cosecha. Si queréis, nadaremos antes en esa alberca, en ese mar que anhela transparentar los cuerpos. Veré si hablamos luego con la verdad del agua, que aclara el labio de los que han mentido. --- ## Llamo al toro de España – MIGUEL HERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llamo-al-toro-de-espana-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Alza, toro de España: levántate, despierta. Despiértate del todo, toro de negra espuma, que respiras la luz y rezumas la sombra, y concentras los mares bajo tu piel cerrada. Despiértate. Despiértate del todo, que te veo dormido, un pedazo del pecho y otro de la cabeza: que aún no te has despertado como despierta un toro cuando se le acomete con traiciones lobunas. Levántate. Resopla tu poder, despliega tu esqueleto, enarbola tu frente con las rotundas hachas, con las dos herramientas de asustar a los astros, de amenazar al cielo con astas de tragedia. Esgrímete. Toro en la primavera más toro que otras veces, en España más toro, toro, que en otras partes. Más cálido que nunca, más volcánico, toro, que irradias, que iluminas al fuego, yérguete. Desencadénate. Desencadena el raudo corazón que te orienta por las plazas de España, sobre su astral arena. A desollarte vivo vienen lobos y águilas que han envidiado siempre tu hermosura de pueblo. Yérguete. No te van a castrar: no dejarás que llegue hasta tus atributos de varón abundante, esa mano felina que pretende arrancártelos de cuajo, impunemente: pataléalos, toro. Víbrate. No te van a absorber la sangre de riqueza, no te arrebatarán los ojos minerales. La piel donde recoge resplandor el lucero no arrancarán del toro de torrencial mercurio. Revuélvete. Es como si quisieran arrancar la piel al sol, al torrente la espuma con uña y picotazo. No te van a castrar, poder tan masculino que fecundas la piedra; no te van a castrar. Truénate. No retrocede el toro: no da un paso hacia atrás si no es para escarbar sangre y furia en la arena, unir todas sus fuerzas, y desde las pezuñas abalanzarse luego con decisión de rayo. Abalánzate. Gran toro que en el bronce y en la piedra has mamado, y en el granito fiero paciste la fiereza: revuélvete en el alma de todos los que han visto la luz primera en esta península ultrajada. Revuélvete. Partido en dos pedazos, este toro de siglos, este toro que dentro de nosotros habita: partido en dos mitades, con una mataría y con la otra mitad moriría luchando. Atorbellínate. De la airada cabeza que fortalece el mundo, del cuello como un bloque de titanes en marcha, brotará la victoria como un ancho bramido que hará sangrar al mármol y sonar a la arena. Sálvate. Despierta, toro: esgrime, desencadena, víbrate. Levanta, toro: truena, toro, abalánzate. Atorbellínate, toro: revuélvete. Sálvate, denso toro de emoción y de España. Sálvate. --- ## Llaneza – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llaneza-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Llaneza Se abre la verja del jardín con la docilidad de la página que una frecuente devoción interroga y adentro las miradas no precisan fijarse en los objetos que ya están cabalmente en la memoria. Conozco las costumbres y las almas y ese dialecto de alusiones que toda agrupación humana va urdiendo. No necesito hablar ni mentir privilegios; bien me conocen quienes aquí me rodean bien saben mi congoja y mi flaqueza. Eso es alcanzar lo más alto, lo que tal vez nos dará el Cielo: no admiraciones ni victorias sino sencillamente ser admitidos como parte de una realidad innegable, como las piedras y los árboles. Jorge Luis Borges --- ## Llanto por Ignacio Sánchez Mejías – FEDERICO GARCÍA LORCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llanto-por-ignacio-sanchez-mejias-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Llanto por Ignacio Sánchez Mejías Federico García Lorca A mi querida amiga Encarnación López Júlvez 1 La cogida y la muerte Abajo A las cinco de la tarde. Eran las cinco en punto de la tarde. Un niño trajo la blanca sábana a las cinco de la tarde. Una espuerta de cal ya prevenida a las cinco de la tarde. Lo demás era muerte y sólo muerte a las cinco de la tarde. El viento se llevó los algodones a las cinco de la tarde. Y el óxido sembró cristal y níquel a las cinco de la tarde. Ya luchan la paloma y el leopardo a las cinco de la tarde. Y un muslo con un asta desolada a las cinco de la tarde. Comenzaron los sones del bordón a las cinco de la tarde. Las campanas de arsénico y el humo a las cinco de la tarde. En las esquinas grupos de silencio a las cinco de la tarde. ¡Y el toro solo corazón arriba! a las cinco de la tarde. Cuando el sudor de nieve fue llegando a las cinco de la tarde, cuando la plaza se cubrió de yodo a las cinco de la tarde, la muerte puso huevos en la herida a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. A las cinco en punto de la tarde. Un ataúd con ruedas es la cama a las cinco de la tarde. Huesos y flautas suenan en su oído a las cinco de la tarde. El toro ya mugía por su frente a las cinco de la tarde. El cuarto se irisaba de agonía a las cinco de la tarde. A lo lejos ya viene la gangrena a las cinco de la tarde. Trompa de lirio por las verdes ingles a las cinco de la tarde. Las heridas quemaban como soles a las cinco de la tarde, y el gentío rompía las ventanas a las cinco de la tarde. A las cinco de la tarde. ¡Ay qué terribles cinco de la tarde! ¡Eran las cinco en todos los relojes! ¡Eran las cinco en sombra de la tarde! 2 La sangre derramada ¡Que no quiero verla! Dile a la luna que venga, que no quiero ver la sangre de Ignacio sobre la arena. ¡Que no quiero verla! La luna de par en par. Caballo de nubes quietas, y la plaza gris del sueño con sauces en las barreras. ¡Que no quiero verla! Que mi recuerdo se quema. ¡Avisad a los jazmines con su blancura pequeña! ¡Que no quiero verla! La vaca del viejo mundo pasaba su triste lengua sobre un hocico de sangres derramadas en la arena, y los toros de Guisando, casi muerte y casi piedra, mugieron como dos siglos hartos de pisar la tierra. No. ¡Que no quiero verla! Por las gradas sube Ignacio con toda su muerte a cuestas. Buscaba el amanecer, y el amanecer no era. Busca su perfil seguro, y el sueño lo desorienta. Buscaba su hermoso cuerpo y encontró su sangre abierta. ¡No me digáis que la vea! No quiero sentir el chorro cada vez con menos fuerza; ese chorro que ilumina los tendidos y se vuelca sobre la pana y el cuero de muchedumbre sedienta. ¡Quién me grita que me asome! ¡No me digáis que la vea! No se cerraron sus ojos cuando vio los cuernos cerca, pero las madres terribles levantaron la cabeza. Y a través de las ganaderías, hubo un aire de voces secretas que gritaban a toros celestes, mayorales de pálida niebla. No hubo príncipe en Sevilla que comparársele pueda, ni espada como su espada ni corazón tan de veras. Como un río de leones su maravillosa fuerza, y como un torso de mármol su dibujada prudencia. Aire de Roma andaluza le doraba la cabeza donde su risa era un nardo de sal y de inteligencia. ¡Qué gran torero en la plaza! ¡Qué gran serrano en la sierra! ¡Qué blando con las espigas! ¡Qué duro con las espuelas! ¡Qué tierno con el rocío! ¡Qué deslumbrante en la feria! ¡Qué tremendo con las últimas banderillas de tiniebla! Pero ya duerme sin fin. Ya los musgos y la hierba abren con dedos seguros la flor de su calavera. Y su sangre ya viene cantando: cantando por marismas y praderas, resbalando por cuernos ateridos, vacilando sin alma por la niebla, tropezando con miles de pezuñas como una larga, oscura, triste lengua, para formar un charco de agonía junto al Guadalquivir de las estrellas. ¡Oh blanco muro de España! ¡Oh negro toro de pena! ¡Oh sangre dura de Ignacio! ¡Oh ruiseñor de sus venas! No. ¡Que no quiero verla! Que no hay cáliz que la contenga, que no hay golondrinas que se la beban, no hay escarcha de luz que la enfríe, no hay canto ni diluvio de azucenas, no hay cristal que la cubra de plata. No. ¡¡Yo no quiero verla!! 3 Cuerpo presente La piedra es una frente donde los sueños gimen sin tener agua curva ni cipreses helados. La piedra es una espalda para llevar al tiempo con árboles de lágrimas y cintas y planetas. Yo he visto lluvias grises correr hacia las olas levantando sus tiernos brazos acribillados, para no ser cazadas por la piedra tendida que desata sus miembros sin empapar la sangre. Porque la piedra coge simientes y nublados, esqueletos de alondras y lobos de penumbra; pero no da sonidos, ni cristales, ni fuego, sino plazas y plazas y otras plazas sin muros. Ya está sobre la piedra Ignacio el bien nacido. Ya se acabó; ¿qué pasa? Contemplad su figura: la muerte le ha cubierto de pálidos azufres y le ha puesto cabeza de oscuro minotauro. Ya se acabó. La lluvia penetra por su boca. El aire como loco deja su pecho hundido, y el Amor, empapado con lágrimas de nieve, se calienta en la cumbre de las ganaderías. ¿Qué dicen? Un silencio con hedores reposa. Estamos con un cuerpo presente que se esfuma, con una forma clara que tuvo ruiseñores y la vemos llenarse de agujeros sin fondo. ¿Quién arruga el sudario? ¡No es verdad lo que dice! Aquí no canta nadie, ni llora en el rincón, ni pica las espuelas, ni espanta la serpiente: aquí no quiero más que los ojos redondos para ver ese cuerpo sin posible descanso. Yo quiero ver aquí los hombres de voz dura. Los que doman caballos y dominan los ríos: los hombres que les suena el esqueleto y cantan con una boca llena de sol y pedernales. Aquí quiero yo verlos. Delante de la piedra. Delante de este cuerpo con las riendas quebradas. Yo quiero que me enseñen dónde está la salida para este capitán atado por la muerte. Yo quiero que me enseñen un llanto como un río que tenga dulces nieblas y profundas orillas, para llevar el cuerpo de Ignacio y que se pierda sin escuchar el doble resuello de los toros. Que se pierda en la plaza redonda de la luna que finge cuando niña doliente res inmóvil; que se pierda en la noche sin canto de los peces y en la maleza blanca del humo congelado. No quiero que le tapen la cara con pañuelos para que se acostumbre con la muerte que lleva. Vete, Ignacio: No sientas el caliente bramido. Duerme, vuela, reposa: ¡También se muere el mar! 4 Alma ausente No te conoce el toro ni la higuera, ni caballos ni hormigas de tu casa. No te conoce el niño ni la tarde porque te has muerto para siempre. No te conoce el lomo de la piedra, ni el raso negro donde te destrozas. No te conoce tu recuerdo mudo porque te has muerto para siempre. El otoño vendrá con caracolas, uva de niebla y montes agrupados, pero nadie querrá mirar tus ojos porque te has muerto para siempre. Porque te has muerto para siempre, como todos los muertos de la Tierra, como todos los muertos que se olvidan en un montón de perros apagados. No te conoce nadie. No. Pero yo te canto. Yo canto para luego tu perfil y tu gracia. La madurez insigne de tu conocimiento. Tu apetencia de muerte y el gusto de su boca. La tristeza que tuvo tu valiente alegría. Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos. FIN DE LLANTO POR IGNACIO SÁNCHEZ MEJÍAS --- ## Llevo tu corazón en mí…- E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llevo-tu-corazon-en-mi-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. Llevo tu corazón en mí (lo llevo, en el mío) no lo dejo (dondequiera que voy, tú vas, querida; y lo que hago lo haces tú, queridísima) no temo al hado (dulce hado mío) no quiero el mundo (tú lo eres, fiel belleza) tú eres lo que una luna siempre ha sido y lo que un sol entonará por siempre he aquí el mayor secreto e ignorado (aquí raíz de raíz brote del brote sombra del árbol que se llama vida; más alto que esperanzas y pensamiento) y tal prodigio rige las estrellas tu corazón en mí (va con el mío) --- ## Llorar a lágrima viva… – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/llorar-a-lagrima-viva-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando. Llorar como un cacuy, como un cocodrilo… si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca de llorar. Llorarlo todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz, con las rodillas. Llorarlo por el ombligo, por la boca. Llorar de amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura. Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar todo el insomnio y todo el día! Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Lluvia – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lluvia-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina Todo el día mi alma hoy estará suspensa de la voz del agua, como en un sueño mojado. La voz del agua dulcemente cierra el mundo! ¡La voz del agua! Todo el día seré un niño que se está durmiendo. La vida será sólo una voz querida. --- ## Lluvia de estío… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lluvia-de-estio-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Lluvia de estío. No me acostumbro a verte, río Minare. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Lo fatal – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lo-fatal-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Dichoso el árbol que es apenas sensitivo, y más la piedra dura, porque ésa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente. Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror… Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos, y no saber adónde vamos, ¡ni de dónde venimos!… --- ## Lo imperdonable – FRIEDRICH HÖLDERLIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lo-imperdonable-friedrich-holderlin/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich Si olvidáis a los amigos, si os reís del artista, y al más profundo espíritu tenéis por bajo y vil, Dios lo perdona; pero no estorbéis nunca la paz de los amantes. --- ## Lo inaudible – JOSÉ LEZAMA LIMA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lo-inaudible-jose-lezama-lima/ Autor/Categoría: Lezama Lima, José Es inaudible, no podremos saber si las hojas se acumulan y suenan al encaramarse la mirona lagartija sobre la hoja. Nos roza la frente y creemos que es un pañuelo que nos está tapando los ojos. El oro caminaba después hacia la hoja y la hoja iba hacia la casa vacía del otoño, donde lo inaudible se abrazaba con lo invisible en un silencioso gesto de júbilo. Lo inaudible gustaba del vuelo de las hojas, reposaba entre el árbol inmóvil y el río de móvil memoria. Mientras lo inaudible lograba su reino, la casa oscilaba, pero su interior permanecía intocable. De pronto, una chispa se unió a lo inaudible y comenzó a arder escondido debajo del sonido facetado del espejo. La casa recuperó su movilidad y comenzó de nuevo a navegar. --- ## Lo inefable – DELMIRA AGUSTINI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/lo-inefable-delmira-agustini/ Autor/Categoría: Agustini, Delmira Yo muero extrañamente…No me mata la Vida, no me mata la Muerte, no me mata el Amor; muero de un pensamiento mudo como una herida… ¿No habéis sentido nunca el extraño dolor de un pensamiento inmenso que se arraiga en la vida, devorando alma y carne, y no alcanza a dar flor? ¿Nunca llevasteis dentro una estrella dormida que os abrasaba enteros y no daba un fulgor?… Cumbre de los Martirios!… Llevar eternamente, desgarradora y árida, la trágica simiente clavada en las entrañas como un diente feroz!… Pero arrancarla un día en una flor que abriera milagrosa, inviolable!… Ah, más grande no fuera tener entre las manos la cabeza de Dios! --- ## Loa de la dialéctica – BERTOLT BRECHT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/loa-de-la-dialectica-bertolt-brecht/ Autor/Categoría: Brecht, Bertolt Loa de la dialéctica Con paso firme se pasea hoy la injusticia. Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más. La violencia garantiza: «Todo seguirá igual.» No se oye otra voz que la de los dominadores, y en el mercado grita la explotación: «Ahora es cuando empiezo.» Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora: «Jamás se logrará lo que queremos». Quien aún esté vivo no diga «jamás». Lo firme no es firme. Todo no seguirá igual. Cuando hayan hablado los que dominan, hablarán los dominados. ¿Quién puede atreverse a decir «jamás»? ¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros. ¿De quién que se acabe? De nosotros también. ¡Que se levante aquel que está abatido! ¡Aquel que está perdido, que combata! ¿Quién podrá contener al que conoce su condición? Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana y el jamás se convierte en hoy mismo. Click para leer más poemas de Bertolt Brecht --- ## Los Borges – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-borges-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Nada o muy poco sé de mis mayores portugueses, los Borges: vaga gente que prosigue en mi carne, oscuramente, sus hábitos, rigores y temores. Tenues como si nunca hubieran sido y ajenos a los trámites del arte, indescifrablemente forman parte del tiempo, de la tierra y del olvido. Mejor así. Cumplida la faena, son Portugal, son la famosa gente que forzó las murallas del Oriente y se dio al mar y al otro mar de arena. Son el rey que en el místico desierto se perdió y el que jura que no ha muerto. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 1 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-1-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Quiera el cielo que el lector, animoso y momentáneamente tan feroz como lo que lee, encuentre sin desorientarse su camino abrupto y salvaje a través de las ciénagas desoladas de estas páginas sombrías y rebosantes de veneno; pues, a no ser que aplique a su lectura una lógica rigurosa y una tensión espiritual equivalente por lo menos a su desconfianza, las emanaciones mortíferas de este libro impregnarán su alma, igual que el agua impregna el azúcar. No es aconsejable para todos leer las páginas que seguirán; solamente a algunos les será dado saborear sin riesgo este fruto amargo. Por lo tanto, alma tímida, antes de penetrar más en semejantes landas inexploradas, dirige tus pasos hacia atrás y no hacia adelante. Escucha bien lo que te digo: dirige tus pasos hacia atrás y no hacia adelante, del mismo modo que los ojos de un niño se apartan respetuosamente de la augusta contemplación del rostro maternal; o, mejor, como un ángulo, extendido hasta donde alcanza la vista, de grullas friolentas y meditabundas que durante el invierno vuelan briosamente a través del silencio, a toda vela, hacia un punto determinado del horizonte, de donde parte repentinamente un viento extraño y violento, precursor de la tempestad. La grulla más vieja, convertida en avanzada solitaria, al ver esto mueve la cabeza —y a continuación hace crujir también su pico— como una persona razonable que no se siente satisfecha (yo tampoco lo estaría en su lugar), mientras su viejo cuello desplumado, contemporáneo de tres generaciones de grullas, se agita en ondas exasperadas que presagian la tormenta cada vez más próxima. Después de arrojar, demostrando sangre fría, repetidas miradas a todos lados, con ojos saturados de experiencia, muy prudentemente, y la primera de todas (pues ella tiene el privilegio de mostrar las plumas de su cola a las otras grullas inferiores en inteligencia), con su grito alertador de centinela melancólico que hace retroceder al enemigo común, gira con flexibilidad la punta de la figura geométrica (podría ser un triángulo, pero no se ve el tercer lado que forman en el espacio esas curiosas aves de paso) sea a babor, sea a estribor, como una hábil capitana; y, maniobrando con alas que no parecen mayores que las de un gorrión, como no es estúpida, emprende así un nuevo camino filosófico y más seguro. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 2 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-2-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Lector, quizá desees que invoque al odio en el comienzo de esta obra. ¿Quién te dice que no has de aspirar, sumergido en infinitas voluptuosidades tanto cuanto quieras, con tus orgullosas ventanas nasales amplias y afiladas, volviéndote de vientre al modo de un tiburón en el aire hermoso y negro, como si comprendieras la importancia de ese acto y la importancia no menor de tu legítimo apetito, lenta y majestuosamente, las rojas emanaciones? Te aseguro que los dos agujeros informes de tu asqueroso hocico, ¡oh monstruo!, se regocijarán si previamente te ejercitas en respirar tres mil veces seguidas la conciencia maldita del Eterno. Tus ventanas nasales, desmesuradamente dilatadas por el goce inefable, por el éxtasis inmóvil, no pedirán nada mejor al espacio embalsamado como de perfumes e incienso; pues se colmarán hasta el hartazgo de una dicha completa, como los ángeles que habitan en la magnificencia y la paz de los cielos deleitosos. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 3 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-3-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont En pocas líneas dejaré establecido que Maldoror fue bueno durante los primeros años de su vida en los que conoció la felicidad; ya está dicho. Luego descubrió que había nacido malo: ¡fatalidad extraordinaria! Ocultó su carácter lo mejor que pudo durante muchos años; pero finalmente, a causa de esta contención opuesta a su naturaleza, todos los días le subía la sangre a la cabeza, hasta que no pudiendo soportar más ese género de vida, se lanzó resueltamente por el camino del mal… ¡atmósfera grata! ¡Quién lo hubiera dicho!, cuando besaba a un pequeñuelo de cara rosada, sentía deseos de rebanarle las mejillas con una navaja, y muy a menudo lo hubiera hecho si la Justicia, con su largo séquito de castigos, no lo hubiera impedido en cada ocasión. No era mentiroso, confesaba la verdad y declaraba ser cruel. Humanos, ¿lo habéis oído? ¡Se atreve a repetirlo con esta pluma que tiembla! Así, pues, hay un poder más fuerte que la voluntad… ¡Maldición! ¿Querría la piedra sustraerse a las leyes de la gravedad? Imposible. Imposible que el mal se conjugue con el bien. Es lo que decía más arriba. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 4 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-4-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Hay quienes escriben para lograr los aplausos humanos mediante nobles cualidades del corazón que la fantasía inventa o que ellos puedan tener. Pero yo hago servir mi genio para representar las delicias de la crueldad. Delicias ni efímeras ni artificiales, sino que, nacidas con el hombre, terminarán cuando él termine. ¿No puede el genio aliarse con la crueldad en los secretos designios de la Providencia?, ¿acaso el hecho de ser cruel lo priva a uno de genio? Se verá la confirmación de ello en mis palabras; en vosotros está el escucharme, si os place… Perdón, me pareció que se me erizaban los cabellos, pero no es nada, pues con mi mano he vuelto a colocarlos fácilmente en su anterior posición. Aquel que canta no pretende que sus cavatinas sean una cosa desconocida; todo lo contrario, se aprecia de que los pensamientos altaneros y perversos de su héroe estén en todos los hombres. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 5 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-5-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont He visto durante toda mi vida, sin encontrar una sola excepción, a los seres humanos de hombros estrechos ejecutar actos estúpidos y numerosos, embrutecer a sus semejantes, y pervertir a las almas por todos los medios. Justifican sus acciones con un nombre: la gloria. Al presenciar tales espectáculos quise reír como los otros; pero ello, imitación extraña, no fue posible. Tomé un cuchillo cuya hoja tenía un filo muy agudo, y hendí mi carne en los sitios donde se unen los labios. Por un instante creí haber logrado mi objeto. Contemplé en un espejo esa boca lacerada por mi propia voluntad. ¡Qué equivocación! La sangre que manaba profusamente de las dos heridas impedía, por otra parte, distinguir si realmente se trataba de la risa de los otros. Pero al cabo de algunos instantes de comparación, comprobé que mi risa no se parecía a la de los humanos, más bien dicho, que yo no reía. He visto a los hombres con feas cabezas y con ojos terribles hundidos en las oscuras órbitas, superar la dureza de la roca, la rigidez del acero fundido, la crueldad del tiburón, la insolencia de la juventud, la furia insensata de los criminales, las traiciones del hipócrita, a los comediantes más extraordinarios, la fortaleza de carácter de los sacerdotes, y a los seres más ocultos para el exterior, los más fríos de los mundos y del cielo; hostigar a los moralistas para que descubran su corazón, y hacer recaer sobre ellos la cólera implacable de las alturas. Los he visto todos a un tiempo, unas veces el puño más robusto dirigiéndose al cielo igual que el de un niño ya perverso contra su madre, al parecer azuzados por algún espíritu infernal, con ojos repletos de un remordimiento lancinante y a la vez rencoroso, guardando un silencio glacial, sin atreverse a expresar las vastas e ingratas meditaciones que cobijan sus pechos, tan llenas están de injusticia y de horror, y entristecer así de compasión al Dios misericordioso; otras veces, en cualquier momento del día, desde que comienza la infancia hasta que acaba la vejez, mientras derramaban increíbles anatemas, que no tenían el sentido corriente, contra todo lo que respira, contra sí mismos y contra la Providencia, prostituir a las mujeres y a los niños, y deshonrar así las partes del cuerpo consagradas al pudor. Entonces los mares levantan sus aguas que arrastran a sus abismos los maderos; los huracanes y los terremotos derriban las casas; la peste y las enfermedades más diversas diezman a las familias suplicantes. Pero los hombres no lo advierten. También los he visto enrojecer o palidecer de vergüenza por su conducta en esta tierra; excepcionalmente. Tempestades hermanas de los huracanes, firmamento azulado cuya belleza no acepto, mar hipócrita imagen de mi corazón, tierra de seno misterioso, habitantes de las esferas, universo entero, Dios que lo has creado con esplendor, a ti te invoco: muéstrame un hombre bueno… Pero en ese caso, que tu gracia decuplique mi vigor natural, pues ante el espectáculo de un monstruo tal, puedo morir de asombro; por mucho menos se muere. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 6 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-6-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Hay que dejarse crecer las uñas durante quince días. Entonces, qué grato resulta arrebatar brutalmente de su lecho a un niño que aún no tiene vello sobre el labio superior y, con los ojos muy abiertos, hacer como si se le pasara suavemente la mano por la frente, llevando hacia atrás sus hermosos cabellos. Inmediatamente después, en el momento en que menos lo espera, hundir las largas uñas en su tierno pecho, pero evitando que muera, pues si muriera, no contaríamos más adelante con el aspecto de sus miserias. Luego se le sorbe la sangre lamiendo sus heridas, y durante ese tiempo, que debería tener la duración de la eternidad, el niño llora. No hay nada tan agradable como su sangre, obtenida del modo que acabo de referir, y bien caliente todavía, a no ser sus lágrimas, amargas como la sal. Hombre, ¿nunca has probado el sabor de tu sangre, cuando por accidente te has cortado un dedo? Es deliciosa, ¿no es cierto?, porque no tiene ningún sabor. Además, ¿no recuerdas el día que, en medio de lúgubres reflexiones, llevabas la mano formando una concavidad hasta tu rostro enfermizo empapado por algo que caía de tus ojos; la cual mano se dirigía luego fatalmente hacia la boca que bebía a largos sorbos, en esa copa trémula, como los dientes del alumno que mira de soslayo a aquel que nació para oprimirlo, las lágrimas? Son deliciosas, ¿no es cierto?, porque tienen el sabor del vinagre. Se dirían las lágrimas de la que ama apasionadamente; pero las lágrimas del niño dan más placer al paladar. El niño no traiciona pues todavía no conoce el mal, mientras la que ama apasionadamente acaba por traicionar, tarde o temprano… lo que adivino por analogía, aunque ignoro qué son la amistad y el amor (y es probable que nunca los acepte, por lo menos de parte de la raza humana). Y ya que tu sangre y tus lágrimas no te disgustan, aliméntate, aliméntate con confianza de las lágrimas y de la sangre del adolescente. Tenle vendados los ojos mientras tú desgarras su carne palpitante; y después de haber oído por largas horas sus gritos sublimes, similares a los estertores penetrantes que lanzan en una batalla las gargantas de los heridos en agonía, te apartarás de pronto como un alud, y te precipitarás desde la habitación vecina, simulando acudir en su ayuda. Le soltarás las manos de venas y nervios hinchados, permitirás que vean nuevamente sus ojos despavoridos, y te pondrás a lamer otra vez sus lágrimas y su sangre. ¡Qué auténtico es entonces el arrepentimiento! La chispa divina que existe en nosotros y que sólo muy pocas veces se revela, aparece demasiado tarde. Cómo rebosa el corazón al poder consolar al inocente a quien se ha hecho tanto daño: «Adolescente que acabas de sufrir dolores crueles, ¿quién ha sido capaz de cometer en ti un crimen que no sé cómo calificar? ¡Desdichado de ti! ¡Cómo debes sufrir! Si lo supiera tu madre, no estaría ella más cerca de la muerte, tan detestada por los culpables, de cuanto lo estoy yo ahora. ¡Ay! ¿Qué son, entonces el bien y el mal? ¿Son acaso la misma cosa que testimonia nuestra furibunda impotencia y el ardiente deseo de alcanzar el infinito por cualesquier medios, por insensatos que fueren? ¿0 bien son dos cosas distintas? Sí… es mejor que sean la misma cosa… porque de no ser así, ¿qué me ocurrirá el día del Juicio Final? Adolescente, perdóname; éste que se encuentra frente a tu noble y sagrado rostro, es el mismo que acaba de quebrar tus huesos y desgarrar esa carne que cuelga de diversos sitios de tu cuerpo. ¿Es acaso un delirio de mi razón enferma, es acaso un instinto secreto que escapa al control de mis razonamientos, y similar al del águila que desgarra su presa, lo que me ha impulsado a cometer este crimen? ¡Y con todo yo he sufrido a la par de mi víctima! Adolescente, perdóname. Cuando hayamos abandonado esta vida efímera, quiero que estemos estrechamente abrazados para toda la eternidad, que ambos formemos un único ser, tu boca íntimamente unida a la mía. Pero aun así mi castigo no será completo. Tendrás, además, que desgarrarme sin detenerte nunca, con los dientes y las uñas a la vez. Adornaré mi cuerpo con guirnaldas perfumadas para este holocausto expiatorio; y entonces sufriremos los dos, yo por ser desgarrado, tú por desgarrarme… con mi boca unida a la tuya. ¡Oh adolescente de cabellos rubios, de ojos tan dulces! ¿Harás ahora lo que te pido? Quiero que lo hagas a pesar tuyo, para que mi conciencia vuelva a ser feliz». Después de hablar en estos términos, habrás hecho daño a un ser humano, pero al mismo tiempo serás amado por él: es la mayor dicha que pueda concebirse. Más adelante podrás internarlo en un hospital, porque el lisiado no podrá ganarse la vida. Un día te llamarán magnánimo, y las coronas de laurel y las medallas de oro esparcidas sobre el gran sepulcro ocultarán tus pies descalzos al rostro del viejo. ¡Oh tú, cuyo nombre no quiero escribir en esta página que consagra la santidad del crimen!, me consta que tu perdón fue inmenso como el universo. En cuanto a mí, todavía existo. --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 7 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-7-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Hice un pacto con la prostitución para sembrar el desorden en las familias. Recuerdo la noche que precedió a esta peligrosa asociación. Vi ante mí una tumba. Oí que un gusano de luz, grande como una casa, me decía: «Voy a iluminarte. Lee la inscripción. No proviene de mí esta orden suprema». Una inmensa luz del color de la sangre, ante cuyo aspecto mis mandíbulas castañetearon y mis brazos cayeron inertes, se esparció por el aire hasta el horizonte. Me apoyé contra un muro ruinoso, pues estaba por caerme, y leí: «Aquí yace un adolescente que murió de sus pulmones: ya sabéis por qué. No roguéis por él». No muchos hombres habrían tenido el valor que yo demostré. Entre tanto, una hermosa mujer desnuda vino a tenderse a mis pies. Yo, a ella, con semblante triste: «Puedes levantarte». Le tendí la mano con la que el fratricida degüella a la hermana. El gusano de luz, a mí: «Toma una piedra y mátala,». «¿Por qué?», le pregunté. Él a mí: «Ten cuidado tú, el más débil, porque yo soy el más fuerte. Ésta se llama Prostitución». Con lágrimas en los ojos y furia en el corazón, sentí que nacía en mí un vigor desconocido. Tomé una piedra grande; después de muchos esfuerzos logré levantarla con gran trabajo hasta la altura de mi pecho; la mantuve sobre el hombro con los brazos. Escalé una montaña hasta la cima; desde allí aplasté al gusano de luz. Su cabeza penetró en el suelo el grandor de un hombre; la piedra rebotó hasta la altura de seis iglesias. Fue a caer en un lago, cuyas aguas cedieron por unos instantes, remolinando, para formar un inmenso cono invertido. Luego la calma volvió a la superficie. La luz sanguinolenta dejó de brillar. «¡Ay, ay!», exclamó la hermosa mujer desnuda, «¿qué has hecho?». Yo a ella: «Te prefiero a él, porque tengo piedad por los desdichados. No es culpa tuya que la justicia eterna te haya creado». Ella, a mí: «Algún día los hombres me harán justicia; no te digo nada más. Déjame partir para esconder en el fondo del mar mi infinita tristeza. Sólo tú y los monstruos horribles que pululan en esos negros abismos no me despreciáis. Eres bueno. Adiós, tú que has amado». Yo, a ella: «¡Adiós! ¡Una vez más, adiós! ¡Te amaré siempre!… Desde hoy abandono la virtud». He ahí por qué, ¡oh pueblos!, cuando oís gemir el viento invernal sobre el mar y cerca de las costas, o por encima de las grandes ciudades que desde hace mucho tiempo llevan luto por mí, o a través de las frías regiones polares, decís: «No es el espíritu de Dios el que pasa; es sólo el suspiro agudo de la prostitución junto con los graves gemidos del montevideano». «Niños, soy yo quien os lo dice. Entonces, rebosando misericordia, hincaos de rodillas; y que los hombres, más numerosos que los piojos, hagan largas plegarias». --- ## Los cantos de Maldoror, 1, 8 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-de-maldoror-1-8-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Al claro de luna, cerca del mar, en los parajes solitarios de la campiña, uno ve, sumido en amargas reflexiones, que las cosas revisten formas amarillas, vagas, fantásticas. Las sombras de los árboles, de pronto rápidas, de pronto lentas, corren, van y vuelven, variando sus formas, aplanándose hasta adherirse a la tierra. En la época en que me trasportaban las alas de la juventud, todo eso me hacía soñar, me parecía extraño, ahora estoy habituado. El viento se lamenta a través del follaje con lánguidas notas, y el búho entona su grave endecha que hace erizar los cabellos de quienes escuchan. Entonces los perros que se han vuelto furiosos rompen sus cadenas y huyen de las granjas distantes; corren de aquí para allá por la campiña, dominados por la locura. De pronto se detienen, miran en todas direcciones con feroz inquietud, con ojos relampagueantes; y así como los elefantes, antes de morir, lanzan en el desierto una última mirada al cielo, alzando desesperadamente sus trompas, dejando caer las orejas inertes, así también los perros dejan caer las orejas inertes, alzan la cabeza, hinchan el cuello terrible, y comienzan a ladrar por turno, sea como un niño que grita de hambre, sea como un gato herido en el vientre sobre un tejado, sea como una mujer que está por parir, sea como un enfermo de peste que agoniza en un hospital, sea como una jovencita que entona una melodía sublime, contra las estrellas al norte, contra las estrellas al este, contra las estrellas al sur, contra las estrellas al oeste, contra la luna, contra las montañas parecidas desde lejos a gigantes rocosos que yacen en la oscuridad, contra el aire frío que aspiran a pleno pulmón y que les vuelve rojo y quemante el interior de las narices, contra el silencio de la noche, contra los Al claro de luna, cerca del mar, en los parajes solitarios de la campiña, uno ve, sumido en amargas reflexiones, que las cosas revisten formas amarillas, vagas, fantásticas. Las sombras de los árboles, de pronto rápidas, de pronto lentas, corren, van y vuelven, variando sus formas, aplanándose hasta adherirse a la tierra. En la época en que me trasportaban las alas de la juventud, todo eso me hacía soñar, me parecía extraño, ahora estoy habituado. El viento se lamenta a través del follaje con lánguidas notas, y el búho entona su grave endecha que hace erizar los cabellos de quienes escuchan. Entonces los perros que se han vuelto furiosos rompen sus cadenas y huyen de las granjas distantes; corren de aquí para allá por la campiña, dominados por la locura. De pronto se detienen, miran en todas direcciones con feroz inquietud, con ojos relampagueantes; y así como los elefantes, antes de morir, lanzan en el desierto una última mirada al cielo, alzando desesperadamente sus trompas, dejando caer las orejas inertes, así también los perros dejan caer las orejas inertes, alzan la cabeza, hinchan el cuello terrible, y comienzan a ladrar por turno, sea como un niño que grita de hambre, sea como un gato herido en el vientre sobre un tejado, sea como una mujer que está por parir, sea como un enfermo de peste que agoniza en un hospital, sea como una jovencita que entona una melodía sublime, contra las estrellas al norte, contra las estrellas al este, contra las estrellas al sur, contra las estrellas al oeste, contra la luna, contra las montañas parecidas desde lejos a gigantes rocosos que yacen en la oscuridad, contra el aire frío que aspiran a pleno pulmón y que les vuelve rojo y quemante el interior de las narices, contra el silencio de la noche, contra los los hombres, en las noches de tormenta, con ojos ardientes, con los cabellos flagelados por vientos tempestuosos, solitario como una piedra en medio del camino, cubro mi cara marchita con un pedazo de terciopelo tan negro como el hollín que colma el interior de las chimeneas: no es necesario que los ojos sean testigos de la fealdad que el Ser Supremo, con una sonrisa de odio potente, ha depositado en mí. Cada mañana, cuando el sol se levanta para los otros, esparciendo por la naturaleza la alegría y el calor saludables, mientras miro fijamente el espacio inundado de tinieblas sin que se mueva uno solo de mis rasgos, acurrucado en el fondo de mi amada caverna, presa de una desesperación que me embriaga como el vino, arranco con mis manos poderosas jirones de mi pecho. Con todo, tengo la impresión de no estar atacado de rabia. Con todo, tengo la impresión de que soy el único que sufre. Con todo, tengo la impresión de que respiro. Como un condenado que pronto ha de subir al cadalso y ejercita sus músculos mientras reflexiona en su suerte, de pie sobre mi jergón, con los ojos cerrados, muevo lentamente mi cuello de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, por largas horas; no caigo muerto de golpe. Algunos momentos, cuando ya mi cuello no puede seguir girando en el mismo sentido, y hace una pausa para volver a girar en sentido opuesto, miro súbitamente el horizonte a través de los escasos intersticios que dejan las densas malezas que obstruyen la entrada: ¡no veo nada! Nada… a no ser las campiñas que danzan arremolinadas con los árboles y las largas hileras de aves que cruzan los aires. Eso me trastorna la sangre y el cerebro… ¿Quién, entonces, me golpea la cabeza con una barra de hierro, tal como un martillo que golpeara el yunque? --- ## Los cantos del Maldoror, 1, 14 – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cantos-del-maldoror-1-14-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Si algunas veces resulta lógico atenerse a la apariencia de los fenómenos, este primer canto termina aquí. No seáis severos con aquel que hasta ahora sólo ha estado probando su lira: ¡de ella se desprenden tan extraños sonidos! Sin embargo, si queréis ser imparciales, tendréis que admitir un fuerte sello personal en medio de sus imperfecciones. En lo que a mí respecta, voy a ponerme a trabajar de nuevo para dar a luz un segundo canto, a un lapso que no se dilate demasiado. El final del siglo XIX tendrá su poeta (sin embargo, al principio no debe iniciarse con una obra maestra, sino obedecer a la ley natural); nació en las costas americanas, en la desembocadura del Plata, allí donde dos pueblos, otrora rivales, se esfuerzan actualmente por superarse mediante el progreso material y moral. Buenos Aires, la reina del sur, y Montevideo, la coqueta, se tienden una mano amiga a través de las aguas plateadas del gran estuario. Pero la guerra eterna ha instalado su imperio destructor sobre los campos y cosecha con alegría numerosas víctimas. Adiós, anciano, y piensa en mí si me has leído. Tú, muchacho, no desesperes; pues tienes un amigo en el vampiro, aunque no lo creas. Y contando el acarus sarcopte [8] productor de la sarna, tendrás dos amigos. --- ## Los conjurados – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-conjurados-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina En el centro de Europa están conspirando. El hecho data de 1291. Se trata de hombres de diversas estirpes, que profesan diversas religiones y que hablan en diversos idiomas. Han tomado la extraña resolución de ser razonables. Han resuelto olvidar sus diferencias y acentuar sus afinidades. Fueron soldados de la Confederación y después mercenarios, porque eran pobres y tenían el hábito de la guerra y no ignoraban que todas las empresas del hombre son igualmente vanas. Fueron Winkelried, que se clava en el pecho las lanzas enemigas para que sus camaradas avancen. Son un cirujano, un pastor o un procurador, pero también son Paracelso y Amiel y Jung y Paul Klee. En el centro de Europa, en las tierras altas de Europa, crece una torre de razón y de firme fe. Los cantones ahora son veintidós. El de Ginebra, el último, es una de mis patrias. Mañana serán todo el planeta. Acaso lo que digo no es verdadero; ojalá sea profético. --- ## Los cuervos – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cuervos-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Señor, cuando los prados están fríos y cuando en las aldeas abatidas el ángelus lentísimo acallado, sobre el campo desnudo de sus flores haz que caigan del cielo, tan queridos, los cuervos deliciosos. ¡Hueste extraña de gritos justicieros el cierzo se ha metido en vuestros nidos! A orilla de los ríos amarillos, por la senda de los viejos calvarios, y en el fondo del hoyo y de la fosa, dispersaos, uníos. A millares, por los campos de Francia, donde duermen nuestros muertos de antaño, dad vueltas y dad vueltas, en invierno, para que el caminante, al ir, recuerde. Sed pregoneros del deber, ¡Oh nuestros negros pájaros fúnebres! Santos del cielo, en la cima del roble, mástil perdido en la noche encantada, dejad la curruca de la primavera para aquél que en el bosque encadena, bajo la yerba que impide la huida, --- ## Los cuervos – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-cuervos-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Los cuervos Sobre el negro rincón se precipitan al mediodía los cuervos con duro grito. Sus sombras rozando pasan a una cierva y a veces se la ve paciendo hoscamente. Oh cómo perturban el pardo sosiego en el que un sembrado se embelesa, como una mujer hechizada por un barrunto grave, y a veces se los oye refunfuñado en torno a una carroña que husmean por cualquier sitio y de improviso al norte el vuelo orientan y cual cortejo fúnebre se desvanecen, en aires que tiemblan voluptuosos. Click para leer más poemas de Georg Trakl --- ## Los enamorados – JULES LAFORGUE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-enamorados-jules-laforgue/ Autor/Categoría: Laforgue, Jules A solas, en su nido, palacio de bambúes, lejos de los andenes, del esplín, de las playas, de los clubs de electores con sus broncas estúpidas, ellos se adoran, desde abril, ¡como dos locos! Y como cortinajes y cerrojos corrieron, y, entre llores extrañas, tan sólo les preocupa la comida exquisita y los tabacos raros, aún están en el mes de las lilas fragantes, mientras que afuera ya el viento del otoño, como en un De Profundis monótono y escéptico, se lleva bajo el cielo manchado por las brumas, las hojas de los bosques y los carteles tristes, escarlatas o rosas, verde, azul o amarillo, de las candidaturas aquellas que el olvido y el aguacero anegan. --- ## Los estudiosos – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-estudiosos-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler Calvos que no recuerdan sus pecados, vejetes, eruditos, respetables, editan y anotan los versos que jóvenes inquietos en sus camas rimaron con la fiebre del amor para halagar al ignorante oído de la belleza. Todos arrastran los pies; todos tosen sobre la tinta, y desgastan la alfombra con sus pasos; todos piensan lo que otros piensan: todos conocen a quien conoce su vecino. Oh, Señor, ¿qué dirían si su Catulo caminara así? --- ## Los faros – Charles Baudelaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-faros-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles Rubens, río del olvido, jardín de la pereza, almohada de carne fresca, donde no se puede amar, pero donde la vida fluye sin parar, como el aire en el cielo y el mar en el mar; Leonardo Da Vinci, espejo profundo y sombrío, donde los ángeles adorables, con dulce sonrisa toda cargada de misterio, aparecen en la sombra de los glaciares y los pinares que cierran su patria; Rembrandt, lamentable hospital todo lleno de susurros y un gran crucifijo que decora solo, donde la oración en lágrimas exhala desperdicios y un rayo invernal atraviesa bruscamente; Miguel Ángel, lugar difuso donde se ve a los Hércules mezclarse con los Cristos, y levantarse erguidos fantasmas poderosos que en los crepúsculos desgarran sus sudarios alargando sus dedos; Ira de boxeador, descaro de fauno tú que supiste condensar la belleza de los granujas gran corazón inflado de orgullo, hombre débil y esquirol Puget, melancólico emperador de los convictos; Watteau, ese carnaval donde muchos corazones ilustres como mariposas, vagan flamígeros, decorados, frescos y ligeros, iluminados por candelabros que vierten la locura a ese baile, girando; Goya, pesadilla llena de secretos desconocidos de fetos que se han cocinado en medio de aquelarres, viejas con espejo y niños desnudos, para tentar a los demonios ajustando bien sus medias; Delacroix, lago de sangre atormentado por ángeles malvados sombreado por un bosque de árboles siempre verdes, donde, bajo un cielo triste, charangas misteriosas pasan, como un suspiro reprimido de Weber. Estas maldiciones, estas blasfemias, estas quejas, estos éxtasis, estos gritos, este llanto, estos Te Deum* son un eco reiterado por mil laberintos; ¡son para los corazones mortales, un opio divino! Son un grito repetido por mil centinelas, una orden emitida por mil megáfonos; Son un faro encendido sobre mil ciudadelas, ¡una llamada de cazadores perdidos en los grandes bosques! Porque son verdaderamente, Señor, el mejor testimonio que nosotros podríamos ofrecer de nuestra dignidad como este ardiente sollozo que resuena a través del tiempo ¡y viene a morir a orillas de vuestra eternidad! --- ## Los gatos – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-gatos-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles Los amantes fervientes, los sabios venerables, Sienten, cuando maduros, igual predilección Por los gatos, orgullo de la casa, que son Como ellos sedentarios y al frío vulnerables. Amigos de la ciencia y la sensualidad, Prefieren el silencio y las tinieblas crueles. Del Erebo serían los fúnebres corceles Si su altivez cediese ante la majestad. Cuando sueñan, adoptan las nobles actitudes De las grandes esfinges que en vastas latitudes Solitarias se pierden en un sueño inmutable. Mágicas chispas arden en sus grupas tranquilas Y partículas de oro, como arena impalpable, Alumbran vagamente sus místicas pupilas. --- ## Los gemidos poéticos… LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-gemidos-poeticos-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Los gemidos poéticos de este siglo no son más que sofismas. --- ## Los heraldos negros – CÉSAR VALLEJO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-heraldos-negros-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, la resaca de todo lo sufrido se empozara en el alma… ¡Yo no sé! Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; o los heraldos negros que nos manda la Muerte. Son las caídas hondas de los Cristos del alma de alguna fe adorable que el Destino blasfema. Esos golpes sangrientos son las crepitaciones de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; vuelve los ojos locos, y todo lo vivido se empoza, como charco de culpa, en la mirada. Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé! --- ## Los hombres huecos – T. S. ELIOT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-hombres-huecos-t-s-eliot/ Autor/Categoría: Eliot, T. S. Los hombres huecos «Un penique para el viejo Guy» I Somos los hombres huecos somos los hombres rellenos apoyados uno en otro la mollera llena de paja. ¡Ay! Nuestras voces resecas, cuando susurramos juntos son tranquilas y sin significado como viento en hierba seca o patas de ratas sobre cristal roto en la bodega seca de nuestras provisiones Figura sin forma, sombra sin color, fuerza paralizada, gesto sin movimiento; los que han cruzado con los ojos derechos, al otro Reino de la muerte nos recuerdan —si es que nos recuerdan— no como perdidas almas violentas, sino sólo como los hombres huecos los hombres rellenados. II Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños en el reino de sueño de la muerte esos ojos no aparecen: ahí, los ojos son luz del sol en la columna rota ahí, hay un árbol meciéndose y las voces son en el canto del viento más lejanas y más solemnes que una estrella que se apaga. No me acerque yo más en el reino de sueño de la muerte revístame yo también de tan deliberados disfraces pelaje de rata, piel de cuervo, palos cruzados en un campo comportándome igual que el viento sin acercarme más… No ese encuentro final en el reino crepuscular. III Esta es la tierra muerta esta es tierra de cactus aquí se elevan las imágenes de piedra, aquí reciben la súplica de la mano de un muerto bajo el titilar de una estrella que se apaga. Así es en el otro reino de la muerte despertar solo a la hora en que temblamos de ternura labios que querrían besar forman oraciones a piedra rota. IV Los ojos no están aquí no hay ojos aquí en este valle de estrellas que mueren en este valle hueco la quijada rota de nuestros reinos perdidos en éste, el último de los lugares de encuentro vamos a tientas juntos y evitamos hablar reunidos en esta playa del río hinchado sin vista, a no ser que reaparezcan los ojos como la estrella perpetua rosa multifoliada del crepuscular reino de la muerte la esperanza solamente de hombres vacíos. V Al corro del higo chumbo al higo chumbo higo chumbo al corro del higo chumbo a las cinco de la mañana. Entre la idea y la realidad entre el movimiento y el acto cae la Sombra porque Tuyo es el Reino Entre la concepción y la creación entre la emoción y la respuesta cae la Sombra la Vida es muy larga Entre el deseo y el espasmo entre la potencia y la existencia entre la esencia y el descenso cae la Sombra pues Tuyo es el Reino pues Tuyo es la Vida es pues Tuyo es el Así es como acaba el mundo Así es como acaba el mundo Así es como acaba el mundo No con un estallido sino con un quejido. --- ## Los hombres leen alguna vez el Corán… – OMAR KHAYYAM URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-hombres-leen-alguna-vez-el-coran-omar-khayyam/ Autor/Categoría: Khayyam, Omar Los hombres leen alguna vez el Corán, que es la sabiduría suprema, ¿mas quién se deleita con sus enseñanzas. En el borde de cada copa hay una máxima profunda que todos debemos saborear. --- ## Los ladrillos – TONINO GUERRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-ladrillos-tonino-guerra/ Autor/Categoría: Guerra, Tonino Mi abuelo hacía los ladrillos mi padre hacía los ladrillos yo hago ladrillos también: ¡ay, los ladrillos! Pero no tengo mi casa. Hice la nueva iglesia del Sufragio hice las casas más bonitas del pueblo hice las torres, los puentes y los balcones y la gran villa del patrón, bien ubicada pero no tengo mi casa. --- ## Los nacimientos – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-nacimientos-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Nunca recordaremos haber muerto. Tanta paciencia para ser tuvimos anotando los números, los días, los años y los meses, los cabellos, las bocas que besamos, y aquel minuto de morir lo dejaremos sin anotación: se lo damos a otros de recuerdo o simplemente al agua, al agua, al aire, al tiempo. Ni de nacer tampoco guardamos la memoria, aunque importante y fresco fue ir naciendo; y ahora no recuerdas un detalle, no has guardado ni un ramo de la primera luz. Se sabe que nacemos. Se sabe que en la sala o en el bosque o en el tugurio del barrio pesquero o en los cañaverales crepitantes hay un silencio enteramente extraño, un minuto solemne de madera y una mujer se dispone a parir. Se sabe que nacimos. Pero de la profunda sacudida de no ser a existir, a tener manos, a ver, a tener ojos, a comer y llorar y derramarse y amar y amar y sufrir y sufrir, de aquella transición o escalofrío del contenido eléctrico que asume un cuerpo más como una copa viva, y de aquella mujer deshabitada, la madre que allí queda con su sangre y su desgarradora plenitud y su fin y comienzo, y el desorden que turba el pulso, el suelo, las frazadas, hasta que todo se recoge y suma un nudo más el hilo de la vida, nada, no quedó nada en tu memoria del mar bravío que elevó una ola y derribó del árbol una manzana oscura. No tienes más recuerdo que tu vida. --- ## Los pasos – PAUL VALÉRY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-pasos-paul-valery/ Autor/Categoría: Valéry, Paul Los pasos Pasos nacidos de un silencio tenue, sagradamente dados, hacia el recinto de mis sueños vienen tranquilos, apagados. Rumores puros y divinos, todos los dones que descubro -¡oh blandos pasos reprimidos!- llegan desde tus pies desnudos. Si en el convite de tus labios recoge para su sosiego mi pensamiento -huésped ávido- el vivo manjar de tu beso. Avanza con dulzura lenta, con ternura de ritmos vagos: como ha vivido de tu espera, mi corazón marcha en tus pasos. Leer más poemas de Paul Valéry --- ## Los placeres de la puerta – Francis Ponge URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-placeres-de-la-puerta-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Los placeres de la puerta Los reyes no tocan las puertas. No conocen esa felicidad: empujar hacia adelante con suavidad o violencia uno de esos grandes tableros familiares, volverse hacia él para ponerlo otra vez en su lugar: tener en nuestros brazos una puerta. La felicidad de empuñar por su nudo de porcelana el vientre de uno de esos altos obstáculos de una sola pieza; ese rápido cuerpo a cuerpo mediante el cual, detenido el andar por un instante, la mirada se extiende y el cuerpo entero se acomoda a su nueva habitación. Con una mano amistosa la reitene aún, antes de volver a empujarla con decisión y encerrarse: de lo que el ruido del pestillo potente pero bien aceitado le ofrece agradable confirmación. Francis Ponge --- ## Los poetas hipócritas – FRIEDRICH HOLDERLIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-poetas-hipocritas-friedrich-holderlin/ Autor/Categoría: Hölderlin, Friedrich Fríos hipócritas, no habléis de dioses. Sois demasiado razonables para creer en Helios, en Júpiter tonante, en el dios de los mares. Muerta está la Tierra, ¿cómo agradecerle? ¡Consolaos, dioses! El alma huyó de vuestros nombres pero seguís embelleciendo nuestros poemas. Y cuando se requiere un grandioso nombre, a ti se te invoca, ¡Madre Naturaleza! --- ## Los primeros principios… – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-primeros-principios-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Los primeros principios deben estar fuera de discusión. --- ## Los sabios saben lo que se avecina – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-sabios-saben-lo-que-se-avecina-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino «Pues los dioses saben el futuro; los hombres, el presente, y los sabios, lo que se avecina.» FILOSTRATO, Vida de Apolonio de Tiana, 8.7. Los hombres conocen el presente. El futuro lo conocen los dioses, únicos dueños absolutos de todas las luces. Pero del futuro, los sabios captan lo que se avecina. En ocasiones su oído, en las horas de honda reflexión, se sobresalta. El secreto rumor les llega de hechos que se acercan. Y a él atienden reverentes. Mientras en la calle, fuera, el vulgo nada oye. --- ## Los sentados – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-sentados-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Negros de pupas, héticos, con verdosas ojeras y con garras hinchadas engarfiadas al fémur, chapado el occipucio de irritaciones vagas como esa eflorescencia de los muros con lepra, han logrado injertar, en convulsos amores, su irreal osamenta al tiznado esqueleto de las sillas; sus pies a tan flacos barrotes se entrelazan durante las noches y los días. Carcamales eternos al asiento trenzados, notan cómo los soles adelgazan su piel, o, pegados al vidrio, mientras se funde el hielo, tiemblan con el grotesco sobresalto del sapo. Y acaban sus Asientos amándolos; la anea, con un tinte marrón cede ante sus riñones; y, tejido, el espíritu de los soles de antaño, aún boquea en las espigas que tuvieron el grano. Y así, verdes pianistas, las corvas en los dientes y los dedos marcando bajo el tablero el ritmo, se escuchan chapoteando dolientes barcarolas y se mecen sus cholas al run — run del amor. No hagáis que se levanten. Sería como un naufragio. Se alzarían, bufando como gato escaldado. Lentamente enarcadas sus espaldas ¡oh rabia! se inflan sus pantalones sobre las gordas nalgas. Y entonces los oís golpear sus mondos cráneos en los plúteos sombríos, coceando patizambos. Sus botones parecen pupilas furibundas que os clavan su mirada desde los corredores. Poseen una mano invisible que mata; al regreso, sus ojos destilan el veneno que inyecta el ojo fiero de una perra apaleada y termináis sudando con un nudo fatal. En la silla de nuevo y con crispados puños piensan en cuantos llegan y les roban la paz y, de aurora a crepúsculo, sus racimos de amígdalas bajo un mentón exiguo tiemblan a reventar. Cuando el austero sueño abate sus viseras, sobre los brazos sueñan en asientos que paren, en amorcillos que alguien en las sillas tallara para las que se estofan soberbios escritorios. Flores de tinta en pólenes de comas escupidas les mecen, a lo largo de acurrucados cálices, igual que a los gladiolos un vuelo de libélulas, y afiladas espigas acalambran su miembro. --- ## Los soles canoros – René Char URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-soles-canoros-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Los soles canoros René Char La desapariciones inexplicables Los accidentes imprevisibles Los infortunios quizá excesivos Las catástrofes de todo orden Los cataclismos que ahogan y carbonizan El suicidio considerado crimen Los degenerados intratables Los que se enrollan en la cabeza un delantal de herrero Los ingenuos de primera magnitud Los que colocan el féretro de su madre en el fondo de un pozo Los cerebros incultos Los sesos de cuero Los que hibernan en el hospital y conservan la embriaguez de las ropas desgarradas La malva de las prisiones La ortiga de las prisiones La higuera nodriza de ruinas Los silenciosos incurables Los que canalizan la espuma del mundo subterráneo Los enamorados en éxtasis Los poetas excavadores Los que asesinan a los huérfanos tocando el clarín Los magos de la espiga Imperan temperatura benigna alrededor de los sudorosos embalsamados del trabajo. --- ## Los sordomudos – ROQUE DALTON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-sordomudos-roque-dalton/ Autor/Categoría: Dalton, Roque El silencio no es un alud de tiempo. El silencio no es un cuchillo cruel. Por el silencio, a cambio del silencio, el mundo se engalana para nosotros con su traje secreto. El florecimiento del amate; las viejas, bellas patas de la culebra; la cabellera de la luna; el clavel negro; sólo para nosotros. Hubo un tiempo en que peregrinábamos hacia las Cataratas Perdidas, llamados en el año por el Maestro del Gran Cuerno Ululante, que era a la vez el huevo de todas las mariposas. Las alas rojas nos guiaban con su tacto musical en el mismo corazón del oído. Sí. Hubo un tiempo en que fuimos los propiciadores de la grita, los perfumadores del aullido, los dueños del canto. Los días del vocerío eran una recién usada piedra de veneración bajo el sol, una fogata de llamas locas. Y fue precisamente el tiempo del guía más amado, del gobernante que tenía como emblema el estandarte-antorcha, el origen de nuestra desgracia. Es que abusamos de nuestro amor: enseñamos a las tribus vecinas los requisitos de la sabiduría y los atajos en la ruta del cielo. Nuestros dioses se vieron así loados por extraños. Y soltaron bufando los pétalos de la furia, que nos hallaron un día la lengua desnuda y el oído indefenso. --- ## Los sueños – FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-suenos-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor Lo mismo que el océano rodea al globo terráqueo la vida terrenal rodeada está de sueños, cuando la noche cae, al ruido de las olas contra la orilla rompe el elemento. Se deja oír su voz que nos impele y ruega… En el muelle un bajel mágico cobra vida, asciende la marea y rápida nos lleva por las olas obscuras e infinitas. La bóveda celeste, deslumbrante de estrellas, desde lo más profundo nos mira en su misterio, y nosotros bogamos por doquier circundados por abismos de fuego. --- ## Los trenes de la noche, 7 – JORGE TEILLIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-trenes-de-la-noche-7-jorge-teillier/ Autor/Categoría: Teillier, Jorge Los trenes de la noche Recuerdo la Estación Central en el atardecer de un día de diciembre. Me veo apenas con dinero para tomar una cerveza, despeinado, sediento, inmóvil, mientras parte el tren en donde viaja una muchacha que se ha ido diciendo que nunca me querrá, que se acostaría con cualquiera, menos conmigo, que ni siquiera me escribirá una carta. Es en la Estación Central un sofocante atardecer de un día de diciembre. Click para leer más poemas de Jorge Teillier --- ## Los tres reyes magos – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-tres-reyes-magos-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso. Vengo a decir: La vida es pura y bella. Existe Dios. El amor es inmenso. ¡Todo lo sé por la divina Estrella! -Yo soy Melchor. Mi mirra aroma todo. Existe Dios. Él es la luz del día. La blanca flor tiene sus pies en lodo ¡Y en el placer hay la melancolía! -Soy Baltasar. Traigo el oro. Aseguro que existe Dios. Él es el grande y fuerte. Todo lo sé por el lucero puro que brilla en la diadema de la Muerte. -Gaspar, Melchor y Baltasar, callaos. Triunfa el amor y a su fiesta os convida. ¡Cristo resurge, hace la luz del caos Y tiene la corona de la Vida! --- ## Los viejos marineros… – FILIPPO TOMMASO MARINETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-viejos-marineros-filippo-tommaso-marinetti/ Autor/Categoría: Marinetti, Filippo Tommaso Los viejos marineros recorren la orilla de la playa observan el mar comparten sortilegios aventuras de niños desbocados Ríen… Celebran andanzas los lobos del océano Los viejos marineros regresan a la plaza caminan entre calles de adoquines cantan por la luz de los poetas amigos de la infancia compañeros solitarios de las profundidades del mar de los silencios abisales Los viejos marineros parecen chimeneas de barcos que se alejan suspiran… luego otras bocanadas Los viejos marineros mueren como muere la tarde bañados por la brisa que los ama --- ## Luces lejanas – Ko Un URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/luces-lejanas-ko-un/ Autor/Categoría: Ko Un Luces lejanas Ko Un Haciendo el camino de noche las luces distantes me dieron fuerza por sí mismas por sí mismas ayer, hoy y mañana también --- ## Luna de Herodes – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/luna-de-herodes-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina Si en la noche inmóviles policías sujetan perros de boca en piedra, yo tiemblo. Quiero alejarme no puedo, como en sueños Entonces alzo la mano a mi pecho traspasado. No sea que a lo lejos entre las selvas de hueso y aliento salga el aullido de aquel que devora mis entrañas. Y aullando prolongue en los perros guardianes un odio en silencio y dientes, que por milenios me persigue. --- ## M’amour, m ‘amour… – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mamour-m-amour-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra M’amour, m ‘amour ¿qué es lo que amo y dónde estás? Que perdí mi centro luchando contra el mundo. Los sueños chocan y se hacen añicos y yo intenté hacer un paradiso terrestre Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## Madrugada – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/madrugada-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Rápidas manos frías retiran una a una las vendas de la sombra Abro los ojos todavía estoy vivo en el centro de una herida todavía fresca --- ## Maestro, son plácidas todas las horas… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/maestro-son-placidas-todas-las-horas-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Maestro, son plácidas todas las horas… Maestro, son plácidas todas las horas que nosotros perdemos, si en el perderlas, cual en un jarrón, ponemos flores. No hay tristezas ni alegrías en nuestra vida. Sepamos así, sabios incautos, no vivirla, sino pasar por ella, tranquilos, plácidos, teniendo a los niños por nuestros maestros, y los ojos llenos de Naturaleza… Junto al río, junto al camino, según se tercie, siempre en el mismo leve descanso de estar viviendo. El tiempo pasa, no nos dice nada. Envejecemos. Sepamos, casi maliciosos, sentirnos ir. No vale la pena hacer un gesto. No se resiste al dios atroz que a los propios hijos devora siempre. Cojamos flores. Mojemos leves nuestras dos manos en los ríos calmos, para que aprendamos calma también. Girasoles siempre mirando al sol, de la vida nos iremos tranquilos, teniendo ni el remordimiento de haber vivido. Click para leer más poemas de Fernando Pessoa --- ## Magnificat – PAUL CLAUDEL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/magnificat-paul-claudel/ Autor/Categoría: Claudel, Paul Mi alma glorifica al Señor. ¡Oh las luengas calles antaño amargas y los días en que yo era uno y solo! ¡La caminata en París, esa larga calle que desciende hacia Notre Dame! ¡Entonces como el joven atleta que al estadio se dirige rodeado del grupo solícito de amigos y entrenadores, Y éste le habla al oído, y el brazo que abandona, otro sujeta la venda que le ciñe los tendones. Yo caminaba entre los pies precipitados de mis dioses! ¡Menos murmullos en el bosque durante la fiesta de San Juan Menos alborozo en Damasco, cuando al relato de las aguas que descienden en tumulto de los montes Se une el suspiro del desierto y la agitación en la tarde de los altos arces en el aire ventilado, ¡Cuántas palabras en este joven corazón colmado de deseos! ¡Oh dios mío, un hombre joven y el hijo de la mujer te son más gratos que un tierno novillo, Y fui ante ti como un luchador que se rinde No porque se crea débil, sino porque el otro es más fuerte. Me llamaste por mi nombre Como alguien que lo conoce, me elegiste entre todos los de mi edad. ¡Oh Dios mío, tú sabes cómo el corazón de los jóvenes está lleno de afección y cómo no se sujeta ni a su impureza ni a su vanidad! ¡Y he aquí que eres alguien de pronto! Fulminaste a Moisés con tu poder, pero en mi corazón eres como un ser sin pecado. ¡Oh cierto que soy el hijo de la mujer! ¡Porque ni la razón, ni la lección de los maestros, ni lo absurdo, nada pueden Contra la violencia de mi corazón y contra las manos tendidas de este pequeño infante! ¡Oh lágrimas! ¡Oh corazón tan débil! ¡Oh mina de lágrimas que estalla! Venid, feligreses y adoremos a este recién nacido. ¡No me tomes por tu enemigo! No comprendo y nada veo, no sé dónde estás. Sin embargo vuelvo hacia ti este rostro cubierto de lágrimas, ¿Quién no amaría a quien nos ama? Mi espíritu se ha llenado de gozo en mi Salvador. Venid, feligreses, y adoremos a este pequeño que nos ha nacido. Y ahora no soy un recién llegado, sino un hombre en la mitad de su vida, sabiendo, Que se detiene y que se sostiene de pie con gran fuerza y paciencia y mira en todas direcciones. Y con este espíritu y el ruido que tú metiste en mí Hice muchas palabras e historias inventadas, y personas reunidas en mi corazón con sus voces diversas. Y ahora, suspendido el largo debate, Me tiendo hacia ti solo, como otro que comienza A cantar con la voz plural como el violín que el arco toma sobre doble cuerda. Puesto que nada me retiene aquí sino este muro de arena y la mirada constante sobre las siete esferas de cristal sobrepuestas, Estás aquí conmigo, y voy a hacer para ti sólo por gusto un hermoso cántico, como un pastor sobre el monte Carmelo que mira una pequeña nube. En este mes de diciembre y en esta canícula del frío, cuando todo abrazo se acorta y estrecha y esta misma noche reluciente, El espíritu de gozo no me entra menos directamente en el cuerpo Que cuando la palabra fue dicha a Juan en el desierto, bajo el pontificado de Caifas y de Ana, siendo Herodes Tetrarca de Galilea y Felipe, su hermano, del Iturea y de la región Traconnitida, y Lisanias de Abilene. ¡Dios mío, que nos hablas con las mismas palabras que te dirigimos, No desprecies mi voz en este día como no despreciaste la de ninguno de tus hijos ni la de la propia María tu sierva, Cuando en la exaltación de su corazón clamó hacia ti porque te has fijado en su humildad! ¡Oh madre de mi Dios! ¡Oh mujer entre todas las mujeres! ¡Has llegado a mí después de este largo viaje! ¡Y he aquí que todas las generaciones en mí, hasta mí, te llaman bienaventurada! ¡Así desde que entras, Isabel te escucha, Y está ya en sexto mes la que fue considerada estéril! ¡Oh mi corazón está grávido de alabanzas que apenas hacia ti puede elevarse Como el pesado incenciario de oro repleto de incienso y de brasas, Que un instante vuela hasta el límite de su cadena desplegada, desciende, y deja a su paso Una gran nube, de denso humo en el rayo del sol! ¡Que el ruido se haga voz y que la voz en mí se haga palabra! En medio de este universo balbuciente, déjame preparar mi corazón como alguien que sabe lo que tiene que decir, Porque no es en vano la profunda exultación de la Criatura, ni este secreto que guardan las miríadas celestes en una diligente vigilia. ¡Que mi palabra sea equivalente a su silencio! Ni esta bondad de las cosas, ni la agitación de las cañas huecas cuando sobre ese antiguo túmulo entre el Caspio y el Aral, El Rey Mago fue testigo de una gran preparación en los astros. ¡Pero que yo encuentre sólo la palabra justa, que exhale solamente Esta palabra de mi corazón, habiéndola encontrado, y que muera enseguida, habiéndola dicho, y que enseguida incline la cabeza Sobre mi pecho, habiéndola dicho, como el anciano sacerdote que muere al consagrar! Bendito seas, Dios mío, porque me libraste de los ídolos, Y porque haces que sólo a ti te adore, y no a Ísis ni a Osiris, Ni a la Justicia, ni al Progreso, ni a la Verdad, ni a la Divinidad, ni a la Humanidad, ni a las leyes de la Naturaleza, ni al Arte, ni a la Belleza, Y porque no permitiste existir a todas estas cosas que no son, ni al vacío dejado por tu ausencia. Como el salvaje que construye una piragua y con lo que sobra fabrica a Apolo, Así todos estos portadores de palabras con el exceso de sus adjetivos han hecho monstruos sin sustancia, Más huecos que Moloch, devoradores de niños, más crueles y horribles que Moloch. Producen sonido y no tienen voz, ostentan un nombre y nadie hay, Y el espíritu inmundo está allí, que colma los lugares desiertos y todas las cosas vacías; Señor, me libraste de los libros y de las Ideas, de los Ídolos y sus sacerdotes, Y no has permitido que Israel sirva bajo el yugo de los Afeminados. Yo sé que no eres el dios de los muertos, sino de los vivos. No honraré a fantasmas ni a muñecas, ni a Diana, ni al Deber, ni la libertad, ni al buey Apis. Y los “genios”, y los “héroes”, los prohombres y los superhombres, me dan el mismo horror que aquellos desfigurados. Porque no soy libre entre los muertos, Y porque existo entre las cosas que son y las obligo a tenerme por indispensable. Y porque no deseo ser superior a nada, sino a un hombre justo, Justo como tú eres perfecto, justo y viviente entre los espíritus reales. ¡Qué me importan las fábulas! ¡Que pueda yo ir solamente a la ventana y abrir la noche y que estalle en mis ojos, en cifra simultánea, Lo innumerable como otros tantos ceros después del 1, coeficiente de mi necesidad! ¡Es verdad! Nos has otorgado la Gran Noche después del día y la realidad del cielo nocturno. Como estoy allá, él está allá con los billones de su presencia, Y con las 6 000 Pléyades nos deja su firma sobre el papel fotográfico De la misma forma como el criminal imprime la huella de su pulgar manchado de tinta sobre la declaración escrita Y el observador busca y encuentra los ejes y los rubíes, Hércules o Alción, y las constelaciones Semejante al alamar sobre el hombro de un pontífice y a los suntuosos ornamentos cuajados de pedrerías de diversos colores. Y aquí y allá en los confines del mundo donde el trabajo de la creación se cumple, las nebulosas, Como cuando el mar violentamente agitado y removido Recobra la calma, he aquí por todas partes la espuma y grandes capas de sal turbia en ascenso. Así también el cristiano en el cielo de la fe siente palpitar la comunión de todos sus hermanos vivos. Señor, no es plomo ni piedra ni un podrido madero que has enlistado en tu servicio, Y ni hombre alguno se consolidará en la figura del que dijo: Non serviam! ¡No es la muerte quien vence a la vida, sino la vida quien destruye a la muerte y ésta no puede contra ella! ¡Derribaste a los ídolos, Derribaste a los poderosos de sus tronos y quisiste como servidora la llama del fuego! ¡Como en un puerto cuando llega el deshielo se ve la negra muchedumbre de los trabajadores invadir los muelles y agitarse a lo largo de los barcos, Así en mis ojos las estrellas pululantes y el inmenso cielo activo! Estoy preso y no puedo escapar, como una cifra de la suma. ¡Ha llegado la hora! Para la tarea que se me encomienda sólo basta la eternidad Y sé que soy responsable y creo en mi maestro como él cree en mí. Confío en tu palabra sin requerir de pruebas, Por eso rompemos los lazos de los sueños, y pisoteamos los ídolos, y abrazamos la cruz con la cruz. Porque la imagen de la muerte produce la muerte, y la imitación de la vida, La vida, y la visión de Dios engendran la vida eterna. ¡Bendito seas, Dios mío, que me libraste de la muerte! ¡Así, a grandes gritos, el rostro descubierto, Canta María, hermana de Moisés, Sobre la otra orilla del mar que se había tragado al Faraón, Porque hemos dejado al mar detrás de nosotros! Porque acogiste a Israel, tu criatura, acordándote de tu misericordia, Y porque hiciste ascender hacia ti al humillado tendiéndole la mano como un hombre que sale de la fosa. A nuestras espaldas la mar confusa de encontradas olas Mas tu pueblo lo atraviesa sin mojarse los pies por el camino más corto, detrás de Moisés y Aarón. ¡El mar detrás de nosotros y ante nosotros el desierto de Dios y las montañas terribles con relámpagos, Y la montaña con relámpagos que la exhibe y la absorbe alternativamente con aire de bronco carnero Como un potro que se debate bajo la carga de un hombre corpulento! ¡Detrás de nosotros el mar que se tragó al Perseguidor, y caballo y jinete, armado como lingote de plomo, cayeron hasta el fondo! Así la antigua María, y así en el jardincillo de Hebrón Se estremeció en su ser la otra María cuando vio los ojos de su prima que le tendía los brazos ¡Y cuando la esperanza de Israel entendió que ella era la otra! ¡Y a mí, igual que salvaste a José de la cisterna y a Jeremías de la profunda fosa, Me salvaste así de la muerte y por eso grito a mi vez, Porque me ha hecho maravillas y porque el Santo es su nombre! ¡Pusiste en mi corazón el horror a la muerte, y no puede mi alma tolerar la muerte! Sabios, epicúreos, maestros del noviciado del Infierno, practicantes de la introducción a la Nada, Brahamanes, bonzos, filósofos, ¡sus consejos, Egipto! sus consejos, Sus métodos y sus demostraciones y su disciplina, ¡Nada me reconcilia, yo estoy vivo en tu noche abominable, alzo los brazos en la desesperación, alzo los brazos en el trance y en la transformación de la esperanza salvaje y sorda! Quien no cree en Dios, tampoco cree en el Ser, y quien odia el Ser, odia su propia existencia, Señor, yo te encontré. ¡Quien te encuentra, no puede ya tolerar la muerte, E interroga toda cosa contigo con la intolerancia del fuego que pusiste en él! ¡Señor, no me apartaste, como a flor de invernadero, Como al monje negro bajo su capuchón y cogulla que florece cada mañana todo de oro para la misa al despuntar el sol, Sino que me plantaste en lo más hondo de la tierra Como yerba seca y tenaz, invencible, que atraviesa el antiguo Loess y las capas de arena superpuestas. ¡Señor, pusiste en mí un germen no de muerte sino de luz! Ten paciencia de mí pues no soy uno de tus santos Que tritura como penitencia la amarga y dura corteza Comidos por sus obras por todas partes como una cebolla por sus raíces; —¡Tan débil que se le cree extinguido! Mas helo aquí operante de nuevo, y no cesa de hacer su obra y su alquimia con gran paciencia y tiempo. ¡Porque no es sólo este cuerpo que requiero domar, sino todo este mundo en bruto, proveer lo Necesario para entender y disolverlo y asimilarlo En ti y no ver nada Que sea refractario a tu luz en mí! Porque hay quienes ven por los ojos y oyen por las orejas, Pero yo escucho y miro sólo por el espíritu. ¡Yo veré con esta luz tenebrosa! Mas ¡qué me importan las cosas vistas con la mirada del ojo que me las hace visibles, Y la vida que yo recibo, si no la doy, y todo aquello a lo que soy extraño, Y toda cosa que no seas tú mismo, ¡Y esta muerte, al lado de tu Vida, que llamamos vida mía! ¡Harto estoy de la vanidad! Ves que soy sumiso a la vanidad sin quererlo! ¿Cuál es el motivo de que no halle placer en tus obras? ¡No me hables más de la rosa! ningún fruto tiene ya sabor para mí. ¿Y qué es esta muerte que tú me has quitado junto a la verdad de tu presencia Y de esta nada indestructible que soy yo Con la que me es preciso soportarte? ¡Oh longitud del tiempo! No puedo más y soy como alguien que apoya la mano contra el muro. El día sigue al día, pero he aquí el día en el que el sol se detiene. Está aquí rigor de invierno, adiós, oh hermoso verano, el trance y el pasmo de la inmovilidad. Prefiero el absoluto. No me devuelvas a mí mismo. ¡He aquí el frío inexorable, he aquí sólo a Dios! En ti soy anterior a la muerte —y he aquí otra vez al año que comienza. Antiguamente estaba con mi alma como con un inmenso bosque Que no cesa de oírse cuando uno calla, un pueblo con más voces murmurantes que en la Historia y la Novela (Y luego por la mañana, o bien en domingo, se oye una campana entre los hombres). Pero ahora los vientos alternantes se han callado y las hojas en mi alrededor caen en masas densas. ¡Y trato de hablar con mi alma: oh alma mía, los países que hemos visto. Y todas aquellas gentes, y los mares recorridos tantas veces! Y ella es como alguien que sabe y prefiere no responder. Y por todos los enemigos de Cristo a nuestro alrededor: ¡Toma tus armas, oh guerrera! Pero yo como niño que provoca al pequeño escorpión repulsivo con una paja, no logra así llamar su atención. “¡Que la paz esté contigo!” ¡regocíjate! Y di: no es con palabras como mi alma glorifica al Señor! Pide dejar de ser un límite, rehúsa ser un obstáculo a su santa voluntad. Es preciso. ¡Terminó el verano! y no hay ya verdor, ni cosas pasajeras, sino sólo Dios. Y mira, y ve la campiña desolada ¡y la tierra por todas partes vacía, como un anciano que no ha hecho mal! Hela aquí solemnemente muerta en apariencia, dispuesta a su ordenación para la siembra siguiente Como el sacerdote tendido boca abajo entre sus dos asistentes como un diácono que va a recibir la orden suprema. Y sobre ella la nieve desciende como una absolución.” Y yo sé, y recuerdo Y vuelvo a ver este bosque, al día siguiente de Navidad, antes de que el sol estuviera en alto, Era todo blanco, como un sacerdote vestido de blanco del que no se ven sino las manos, que tienen el color de la aurora, (La madera entera presa en la espesura y materia de un vidrio oscuro), Blanco desde el tronco hasta las más finas ramillas y el color Rojizo de las hojas muertas y el verde almendrado de los pinos, (El aire, en horas de paz y de noche, se decanta como un vino tranquilo). Y el largo hilo de la araña cargado de vello atestigua la concentración del que reza. “Quien participa en la voluntad de Dios, es preciso que participe en su silencio. Sé conmigo todo entero. Callemos juntos ante todos los ojos. Quien da la vida es preciso que acepte la muerte.” Bendito seas, Dios mío, porque me libraste de mí mismo, Y haces que no coloque mi bien en mí ni en el estrecho calabozo donde Teresa vio empotrados a los réprobos. Sino sólo en tu voluntad Y no en bien alguno, sino sólo en tu voluntad. ¡Feliz no quien es libre, sino aquél a quien tú señalas como una flecha en la aljaba! Dios mío, que al principio de todo y de ti mismo pusiste la paternidad, Bendito seas porque me has dado esta hija, Y has puesto en mí con qué devolverte esta vida que me diste, Y por ello comparto contigo la paternidad de esta vida. No soy yo quien engendra, ni quien es engendrado. Bendito seas porque no me abandonaste a mí mismo. Sino porque me aceptaste como cosa útil y buena para el fin que persigues. Y porque ya no tienes pavor de mí como de los soberbios y ricos que despediste vacíos. Pusiste en mí tu poder que es el de tu humildad por la cual te borras ante tus obras, En este día de sus generaciones en que el hombre recuerda que es tierra, y he aquí que contigo me he tornado principio y comienzo. Como tuviste necesidad de María y María de la línea de todos sus ancestros, Antes de que su alma te glorificase y de que recibieses por ella magnificación ante los ojos de los hombres, ¡Así fue como tuviste necesidad de mí, a su vez y fue así como quisiste, oh maestro mío, Recibir de mí la vida como entre los dedos del sacerdote que consagra, y colocarte tú mismo en esta imagen real entre mis brazos! Bendito seas porque no permanecí solo Y porque de mí brotó existencia y suscitación de mi hijo inmortal, porque de mí a su vez, en esta imagen real para siempre, de una alma unida a un cuerpo, Recibiste figura y dimensión. He aquí que no es una piedra lo que tengo entre mis brazos, sino esta criatura llorando que agita brazos y piernas. Heme aquí ligado a la ignorancia y a las generaciones de la naturaleza y ordenado para una finalidad que me es extraña. Al fin tú, recién nacida, al fin pude mirarte. Al fin, alma mía, puedo al fin ver tu rostro, Como un espejo que acaba de ser retirado de Dios, limpio aún de toda otra imagen. De mí mismo nace algo extraño, De este cuerpo nace un alma, y de este hombre externo y visible Un no sé qué de secreto y femenino, de extraño parecido. ¡Oh hija mía! ¡Oh pequeña niña semejante a mi alma esencial y a quien es preciso asemejarse de nuevo Cuando el deseo sea purgado por el deseo! ¡Bendito seas, Dios mío, porque en mi lugar nace un niño sin orgullo, (Como en el libro en lugar del poeta repugnante y endurecido El alma virginal sin defensa y sin cuerpo enteramente ofrendada y recibida) Nace de mí algo nuevo de extraña semejanza! En mí y en la línea profunda de todos mis ancestros comienza un nuevo ser. Éramos necesarios en el orden de nuestras generaciones Para que a esta especial voluntad de Dios sangre y carne estuvieran dispuestos. ¿Quién eres tú recién llegada, extranjera? y ¿qué vas a hacer con estas cosas nuestras, Cierto color de nuestros ojos, cierta posición de nuestro corazón? ¡Oh niño nacido en suelo extranjero! ¡Oh corazón de rosa! ¡Oh hatillo más fresco que un gran ramo de lilas blancas! Esperan por ti dos ancianos en la casa natal, vieja y agrietada, apuntalada con pedazos de fierro y ganzúas. Esperan tu bautizo las tres campanas del mismo campanario que han doblado por tu padre, semejante a ángeles y a hijas adolescentes, ¡A las diez cuando el jardín libera sus aromas y todos los pájaros cantan en francés! ¡Te espera ese gran planeta encima del campanario que está en el cielo estrellado como un Pater entre las pequeñas Aves María, Cuando el día se extingue y se empiezan a contar sobre la iglesia dos débiles estrellas parecidas a las vírgenes Paciencia y Evodia! Esto ha cambiado ahora entre los hombres y yo: que soy padre de uno de ellos. Quien ha otorgado la vida ya no la puede odiar, no puede decir que la ignora. Como ningún hombre es por sí mismo tampoco es para sí mismo La carne engendra la carne, y el hombre al hijo que no es para él, y el espíritu, La palabra destinada a otros espíritus. Como la nodriza colmada de su leche desbordante, así el poeta se siente pleno de esta palabra en él a otros destinada. ¡Oh antiguos dioses, sin pupilas; en quienes no se refleja la pequeña criatura! ¡Apolón Loxias de rodillas abrazadas en vano! ¡Oh Cabeza de Oro en el cruce de caminos! Hete aquí con algo más que verter al suplicante que tu sangre inútil y el juramento sobre la piedra céltica. La sangre se une a la sangre, el espíritu se desposa con el espíritu, Y la idea salvaje con el pensamiento escrito, y la pasión pagana con la voluntad razonable y ordenada. Quien cree en Dios, lo acredita. Quien tiene al Hijo con él tiene al Padre. ¡Abraza el texto vivo y a tu dios invencible en este documento que respira! Toma este fruto que te pertenece y esta palabra sólo a ti dirigida. ¡Dichoso quien en él porta la vida de los otros y no su muerte, como fruto que madura en su lugar y tiempo, y tu pensamiento creador en él! Es como un padre que reparte su sustancia entre sus hijos. ¡Y como un árbol saqueado hasta el último fruto cuya munificencia es de Dios quien colma de bienes a los hambrientos! Bendito seas, Dios mío, que me introdujiste en esta tierra de mi atardecer; E hiciste pasar a los Reyes Magos a través de la emboscada de los tiranos, y condujiste a Israel en el desierto, Y así también después de larga y penosa ascensión, un hombre encuentra el paso desciende por la otra ladera. Murió Moisés sobre la cima de la montaña, pero Josué entró con todo su pueblo en la tierra prometida. Después de largo ascenso, tras largas jornadas por la nieve y la niebla, Parece un hombre que empieza a descender, sosteniendo la rienda con la mano derecha. Y sus mujeres le siguen en caballos y asnos, y más atrás, sobre albardas, los hijos y el material de guerra y de campamento, y las Tablas de la ley, Y escucha en la niebla detrás de él el ruido de un pueblo entero en marcha. ¡Y he aquí que ve al sol elevarse a la altura de su rodilla como una mancha rosa a través de algodones Y el vapor se adelgaza y de pronto La Tierra Prometida se le aparece en una luz resplandeciente como una doncella nueva, Toda verde y rutilante de agua como una mujer que sale del baño! ¡Y se ven aquí y allá elevarse del fondo del abismo, perezosamente en el aire húmedo, grandes vapores blancos, Como islas que sueltan sus amarras, como gigantes cargados de odres! Para él no hay ni sorpresa ni curiosidad sobre su rostro, y ni siquiera mira a Canaán sino que se fija en el primer paso del descenso. Porque su misión no es entrar en Canaán, sino ejecutar tu voluntad. ¡Es por eso que seguido por todo su pueblo en marcha emerge con el sol levante! No le fue necesario verte en el Sinaí, en su corazón no hay duda ni indecisión, Y las cosas que no están en tu mandamiento nada significan para él, Para él no hay belleza en los ídolos ni interés en Satán ni existencia en lo que no es. Con la misma humildad con que detuvo el sol, Con la misma modestia con que ponderó a quien le era entregada (Nueve tribus y media más allá del Jordán y más acá dos y media.) Esta tierra de tu promesa sensible, ¡Déjame invadir en esta hora posmeridiana tu estancia inteligible! Porque ¡qué valen ocupación y regocijo y propiedad y acomodo Al lado de la inteligencia del poeta que hace de muchas cosas una sola con él, Puesto que comprender es rehacer La cosa propia que uno toma consigo, Permanece conmigo, Señor, porque la noche se aproxima, no me abandones! ¡No me relegues con los Voltaire, y los Renán y los Michelet, y los Hugo y los demás infames! Su alma está con los canes muertos, y juntos sus libros están en el estiércol. Están muertos, y su nombre aún después de su muerte es veneno y podredumbre. Dispersaste a los orgullosos y ya no pueden estar juntos, Ni comprender, sino solamente destruir y disipar, juntar las cosas. Déjame ver y oír todas las cosas con la palabra Y saludar a cada una por su nombre con la propia palabra que la hizo. Miras esta tierra: tu criatura inocente. ¡Líbrala del yugo del infiel y del impuro y del Amorreo! porque está hecha para ti y no para él. ¡Líbrala por mi boca de esta alabanza que te debe, y como el alma pagana que aspira lánguidamente al bautismo, haz que reciba por todas partes la autoridad y el Evangelio! Como las aguas que surgen de la soledad y caen con fragor de trueno sobre los campos regados Cuando se aproxima esa estación que anuncia el vuelo estridente de los pájaros. ¡El labrador se apresura en todas partes a limpiar la acequia y el arroyo,* a levantar los diques, ya a roturar su campo terrón a terrón con el arado y el azadón, Así como he recibido sustento de la tierra, que así ella reciba a su vez el mío, como una madre de su hijo, Y que lo árido beba hasta los bordes la bendición por todas las grietas de su boca como agua carmesí, Como bebe el profundo prado levantadas todas las compuertas, como el oasis y la huerta por la raíz de su trigo y como la mujer Egipto por el doble flanco de su Nilo! ¡Bendita sea la tierra! ¡Bendita sea el agua sobre las aguas! ¡Benditos sean los cultivos! ¡Benditos sean los animales según la distinción de su especie! ¡Benditos sean todos los hombres! ¡Abundancia y bendición sobre la obra de los buenos! ¡Abundancia y bendición sobre la obra de los malvados! ¡No es el invitatorio de Maitines, ni el Laudate a la salida del sol ni el cántico de los Niños en la hoguera! Sino la hora en que el hombre se detiene y considera lo que ha hecho y su obra unida con la del día, ¡Y todo el pueblo entero se une a él para el Magnificat a la hora de las Vísperas cuando el sol mide la tierra, Antes de que comience la noche y la lluvia, antes de que en la noche comience la interminable lluvia sobre la tierra sembrada! Y heme aquí como un sacerdote envuelto con su amplio manto de oro que permanece de pie ante el altar en llamas y al que sólo se ven el rostro y las manos con el color del hombre, Y mira cara a cara con tranquilidad, con la fuerza y con la plenitud de su corazón, A su Dios en su presentatorio, sabiendo perfectamente que está ahí bajo la forma del ázimo. Y pronto te tomará en sus brazos, como María te tomó en los suyos, Y mezclado con este grupo al coro que oficia en el sol y en la humareda, y te mostrará a la oscura generación que llega. La luz para la revelación de las naciones y la salvación de tu pueblo, Israel, Tal como lo juraste una sola vez a David, recordando tu misericordia, Y según la palabra que diste a nuestros padres, a Abraham y su simiente por todos los siglos, ¡Así sea! --- ## Malaria – FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/malaria-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor Amo este divino, este invisible secreto mal que por doquiera flota, cristalino en las flores y las fuentes en el Iris y en el cielo de Roma. Este profundo cielo despejado, tu pecho que respira suavemente, los árboles que mece el aire tibio, el olor de las rosas… todo es muerte. ¡Tal vez el Juez Fatal cuando arrebata de esta vida a los hijos de la tierra cubre Su imagen con un tenue velo para ocultarles Su llegada horrenda! --- ## Malest cornifici tuo Catullo – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/malest-cornifici-tuo-catullo-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Estoy contento Kerouac, tu enloquecido Allen lo ha logrado al fin: ha descubierto un nuevo y joven cachorro, y mi visión de un muchacho eterno camina por las calles de San Francisco, hermoso, y se encuentra conmigo en cafeterías y me ama. Ah no pienses que soy repugnante. Estás enfadado conmigo. ¿Por todos mis amantes? Es difícil comer mierda, sin tener visiones; cuando tienen ojos para mí, es como el Paraíso. SF 1955 --- ## Manifiesto – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/manifiesto-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Señoras y señores Esta es nuestra última palabra. -Nuestra primera y última palabra- Los poetas bajaron del Olimpo. Para nuestros mayores La poesía fue un objeto de lujo Pero para nosotros Es un artículo de primera necesidad: No podemos vivir sin poesía. A diferencia de nuestros mayores -Y esto lo digo con todo respeto- Nosotros sostenemos Que el poeta no es un alquimista El poeta es un hombre como todos Un albañil que construye su muro: Un constructor de puertas y ventanas. Nosotros conversamos En el lenguaje de todos los días No creemos en signos cabalísticos. Además una cosa: El poeta está ahí Para que el árbol no crezca torcido. Este es nuestro lenguaje. Nosotros denunciamos al poeta demiurgo Al poeta Barata Al poeta Ratón de Biblioteca. Todo estos señores -Y esto lo digo con mucho respeto- Deben ser procesados y juzgados Por construir castillos en el aire Por malgastar el espacio y el tiempo Redactando sonetos a la luna Por agrupar palabras al azar A la última moda de París. Para nosotros no: El pensamiento no nace en la boca Nace en el corazón del corazón. Nosotros repudiamos La poesía de gafas obscuras La poesía de capa y espada La poesía de sombrero alón. Propiciamos en cambio La poesía a ojo desnudo La poesía a pecho descubierto La poesía a cabeza desnuda. No creemos en ninfas ni tritones. La poesía tiene que ser esto: Una muchacha rodeada de espigas O no ser absolutamente nada. Ahora bien, en el plano político Ellos, nuestros abuelos inmediatos, ¡Nuestros buenos abuelos inmediatos! Se refractaron y dispersaron Al pasar por el prisma de cristal. Unos pocos se hicieron comunistas. Yo no sé si lo fueron realmente. Supongamos que fueron comunistas, Lo que sé es una cosa: Que no fueron poetas populares, Fueron unos reverendos poetas burgueses. Hay que decir las cosas como son: Sólo uno que otro Supo llegar al corazón del pueblo. Cada vez que pudieron Se declararon de palabra y de hecho Contra la poesía dirigida Contra la poesía del presente Contra la poesía proletaria. Aceptemos que fueron comunistas Pero la poesía fue un desastre Surrealismo de segunda mano Decadentismo de tercera mano, Tablas viejas devueltas por el mar. Poesía adjetiva Poesía nasal y gutural Poesía arbitraria Poesía copiada de los libros Poesía basada En la revolución de la palabra En circunstancias de que debe fundarse En la revolución de las ideas. Poesía de círculo vicioso Para media docena de elegidos: «Libertad absoluta de expresión». Hoy nos hacemos cruces preguntando Para qué escribirían esas cosas ¿Para asustar al pequeño burgués? ¡Tiempo perdido miserablemente! El pequeño burgués no reacciona Sino cuando se trata del estómago. ¡Qué lo van a asustar con poesías! La situación es ésta: Mientras ellos estaban Por una poesía del crepúsculo Por una poesía de la noche Nosotros propugnamos La poesía del amanecer. Este es nuestro mensaje, Los resplandores de la poesía Deben llegar a todos por igual La poesía alcanza para todos. Nada más, compañeros Nosotros condenamos -Y esto sí que lo digo con respeto- La poesía de pequeño dios La poesía de vaca sagrada La poesía de toro furioso. Contra la poesía de las nubes Nosotros oponemos La poesía de la tierra firma -Cabeza fría, corazón caliente Somos tierrafirmistas decididos- Contra la poesía de café La poesía de la naturaleza Contra la poesía de salón La poesía de la plaza pública La poesía de protesta social. Los poetas bajaron del Olimpo. --- ## Manual de combate – CHARLES BUKOWSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/manual-de-combate-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles Dijeron que Céline era un nazi dijeron que Pound era un fascista dijeron que Hamsun era un nazi y un fascista. Pusieron a Dostoievsky frente a un pelotón de fusilamiento y mataron a Lorca le dieron electrochoques a Hemingway (y vos sabes que se pegó un tiro) y echaron a Villon de la ciudad (París) y Mayakovsky desilusionado con el régimen y luego de una pelea de enamorados, bueno, también se pegó un tiro. Chatterton se tomó veneno de ratas y funcionó y algunos dicen que Malcom Lowry se murió ahogado en su propio vómito borracho. Crane se tiró a las hélices del barco o a los tiburones. El sol de Harry Crosby era negro. Berryman prefirió el puente. Plath no encendió el horno. Séneca se cortó las muñecas en la bañera (es la mejor manera: en agua tibia) Thomas y Behan se emborracharon hasta morir y hay muchos más. ¿Y vos querés ser un escritor? Es esa clase de guerra: la creación mata, muchos se vuelven locos, algunos pierden el rumbo y no lo pueden hacer nunca más. Algunos pocos llegan a viejo. Algunos pocos hacen plata. Algunos se mueren de hambre (como Vallejo). Es esa clase de guerra: bajas por todas partes. Está bien, adelante hazlo pero cuando te ataquen por el lado que no ves no me vengas con remordimientos. Ahora me voy a fumar un cigarrillo en la bañera y luego me voy a ir a dormir. --- ## Mañana – Arthur Rimbaud URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/manana-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Mañana Arthur Rimbaud ¿No tuve alguna vez una juventud amable, heroica, fabulosa, digna de ser escrita en hojas de oro? — ¡demasiadas posibilidades! ¿Debido a qué crimen, debido a qué error, merecí mi actual debilidad? Vosotros que pretendéis que los animales lanzan sollozos de dolor, que los enfermos desesperan, que los muertos tienen pesadillas, tratad de relatar mi caída y mi sueño. Tampoco yo puedo explicarme mejor que mi mendigo con sus continuos Pater y Ave María. ¡Ya no sé hablar! Sin embargo, hoy, creo haber terminado la narración de mi infierno. Era sin duda el infierno; el antiguo, aquel cuyas puertas abrió el hijo del hombre. En el mismo desierto, en la misma noche, siempre mis ojos cansados despiertan con la estrella de plata, siempre, sin que se conmuevan los Reyes de la vida, los tres magos, el corazón, el alma, el espíritu. ¡Cuándo iremos, más allá de las playas y los montes, a saludar el nacimiento del trabajo nuevo, la sabiduría nueva, la huida de los tiranos y de los demonios, el fin de la superstición, a adorar —¡los primeros!— la Navidad sobre la tierra! ¡El canto de los cielos, la marcha de los pueblos! Esclavos, no maldigamos la vida. --- ## Mañana – ROBERT DESNOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/manana-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert Mañana A la edad de mil años tenía aún la fuerza De esperarte, oh esperanza que la mañana abría. El tiempo viejo herido por múltiples esguinces, Puede gemir: el día y la noche son nuevos. Pero hace mucho ya que vivimos en vela. Velamos, conservamos la claridad y el fuego, Hablamos en voz baja y nos sobresaltamos Por un rumor que calla pronto como en el juego. Y en lo hondo de la noche aún testimoniamos El esplendor del día y de todos sus dones. Si no dormimos es para acechar la aurora. Ella demostrará que seguimos viviendo. Robert Desnos --- ## Mar en calma – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mar-en-calma-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Reina en el agua profundo silencio, reposa el océano sin movimiento Mira el navegante apesadumbrado la superficie lisa en rededor. No soplan los vientos por ningún lado. ¡Rige el silencio de muerte, el horror! En tan grande, tan amplísima zona no se mueve, no palpita ni una ola. --- ## Marcha el poeta por ásperos caminos – NOVALIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/marcha-el-poeta-por-asperos-caminos-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Marcha el poeta por ásperos caminos y los espinos rasgan su ropaje. Tiene que atravesar ríos y ciénagas y nadie le tiende una mano amiga. Solo y perdido, empiezan a brotar las quejas de su corazón cansado. Apenas puede sostener la lira, un profundo dolor le ha derribado. «Un triste destino me ha empujado a vagar por el mundo, abandonado. Traigo a todos la ilusión y la paz, pero nadie las quiere compartir conmigo. Cada cual con su vida y con sus cosas, ve cómo aumenta, al verme, su alegría. Echan entonces una limosna triste y rechazan las súplicas del corazón. Me dejan ir, indolentes, como ven las primaveras: al alejarme afligido, mi pena y dolor ignoran. Exigen luego los frutos sin saber quién ha sembrado. Hago versos sobre el Cielo y nadie reza por mí. Agradecido percibo poder mágico en mis labios. Oh si el amor me llegara como una atadura mágica. Nadie se ocupa de un pobre forastero e indigente. ¿Qué corazón va a apiadarse? ¿Quién me libra de la pena?» En la hierba se ha arrojado y se duerme entre sollozos. La sublime voz del canto llena su pecho oprimido: «Olvida lo que has sufrido, se va a aligerar tu carga: lo que por chozas buscabas en un palacio se encuentra. Se acerca la recompensa, tu caminar se termina. El laurel se hará corona que una mano fiel te imponga. A un corazón armonioso lo llaman a gloria y trono. Y al poeta, fatigado, lo nombran hijo del rey». --- ## Marina – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/marina-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Los carros de plata y de cobre — Las proas de acero y de plata — Baten la espuma, — Alzan las cepas de las zarzas. Las corrientes de la landa Y las roderas inmensas del reflujo Corren circularmente hacia el este, Hacia los pilares del bosque, — Hacia los fustes de la escollera, Cuyo ángulo golpean torbellinos de luz. --- ## Marta y María – GABRIELA MISTRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/marta-y-maria-gabriela-mistral/ Autor/Categoría: Mistral, Gabriela Marta y María Al doctor Cruz Coke Nacieron juntas, vivían juntas, comían juntas Marta y María. Cerraban las mismas puertas, al mismo aljibe bebían, el mismo soto las miraba, y la misma luz las vestía. Sonaban las lozas de Marta, borbolleaban sus marmitas. El gallinero hervía en tórtolas, en gallos rojos y ave-frías, y, saliendo y entrando, Marta en plumazones se perdía. Rasgaba el aire, gobernaba alimentos y lencerías, el lagar y las colmenas y el minuto, la hora y el día. Y a ella todo le voceaba a grito herido por donde iba: vajillas, puertas, cerrojos, como a la oveja con esquila; y a la otra se le callaban, hilado llanto y Ave-Marías. Mientras que en ángulos encalado, sin alzar mano, aunque tejía, María, en azul mayólica, algo en el aire quieto hacía: ¿Qué era aquello que no se acababa, ni era mudado ni le cundía? Y un mediodía ojidorado, cuando es que Marta rehacía a diez manos la vieja Judea, sin voz ni gesto pasó María. Solo se hizo más dejada, solo embebió sus mejillas, y se quedó en santo y seña de su espalda, en la cal fría, un helecho tembloroso una lenta estalactita, y no más que un gran silencio que rayo ni grito rompían. Cuando Marta envejeció, sosegaron horno y cocina; la casa ganó su sueño, quedó la escalera supina, y en adormeciendo Marta, y pasando de roja a salina, fue a sentarse acurrucada en el ángulo de María, donde con pasmo y silencio apenas su boca movía. Hacia María pedía ir y hacia ella se iba, se iba, diciendo: «¡María!», solo eso, y volviendo a decir: «¡María!» Y con tanto fervor llamaba que, sin saberlo ella partía, soltando la hebra del hábito que su pecho no defendía. Ya iba los aires subiendo, ya «no era» y no lo sabía. --- ## Más allá de mi muerte… – GEORGES BATAILLE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mas-alla-de-mi-muerte-georges-bataille/ Autor/Categoría: Bataille, Georges Más allá de mi muerte un día la tierra gira en el cielo estoy muerto y las tinieblas sin cesar se alternan con el día cerrado está para mí el universo en él permanezco ciego semejante a la nada la nada no es sino yo mismo el universo no es sino mi tumba el sol no es sino la muerte mis ojos son el ciego rayo mi corazón es el cielo donde estalla la tormenta en mí mismo al fondo de un abismo el universo inmenso es la muerte soy la fiebre el deseo soy la sed el gozo que despoja del vestido y el vino que hace reírse de no estar ya vestido en una copa de ginebra una noche de fiesta las estrellas caen del cielo trago el rayo a largos sorbos voy a reírme a carcajadas con el rayo en el corazón --- ## Mathnawi VI, 1967-1974 – Rumi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mathnawi-vi-1967-1974-rumi/ Autor/Categoría: Rumi El Amor es insensato, no razona. La Razón busca un beneficio. El Amor se te declara, consumiéndose, inmutado. Sin embargo, en medio del sufrimiento, el Amor avanza como una rueda de molino, sencilla y de dura superficie. Habiendo muerto de interés personal, lo arriesga todo y pide nada. El Amor pierde apostando cada regalo otorgado por Dios. Sin causa, Dios nos dio el Ser; sin causa, devuélvelo otra vez. Rumi --- ## Mathnawi VI, 4302-4304 – Rumi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mathnawi-vi-4302-4304-rumi/ Autor/Categoría: Rumi La Pasión hace nueva a la vieja medicina: la Pasión corta la rama del cansancio. La Pasión es el elixir que renueva: ¿cómo puede haber cansancio cuando está presente la pasión? oh, no suspires con pesadez por la fatiga: ¡busca la Pasión, búscala, búscala! Rumi --- ## McDonald’s – WASHINGTON CUCURTO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mcdonalds-washington-cucurto/ Autor/Categoría: Cucurto, Washington; Poetas de Argentina ¡Gracias, Macsito de Pueyrredón y Juan Perón, por bancarme las mañanitas a cambio de un café ! ¡Gracias, bushísima cafetería del mundo moderno, por atar mis pensamientos en el vidrio sucio de los locales del Once! ¡Sin ti, gran Macsito de chicas criollas y argentinas (no todo es del Imperio) ¿Dónde estaría yo ahora?! ¡Gracias, Macsito, amigo del alma y de las circunstancias, qué pena me da cuando la multitud con banderas del Che vienen a romperte los vidrios y las persianas ! ¡Macsito de la Empresa Bushista, viva tu imperialismo de McCombo, medialuna y café.! --- ## Me contaron que estabas enamorada de otro… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/me-contaron-que-estabas-enamorada-de-otro-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Me contaron que estabas enamorada de otro… Me contaron que estabas enamorada de otro y entonces me fui a mi cuarto y escribí ese artículo contra el Gobierno por el que estoy preso. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Me gustas cuando callas porque estás como ausente… – Pablo Neruda URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/me-gustas-cuando-callas-porque-estas-como-ausente-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Me gustas cuando callas porque estás como ausente… Me gustas cuando callas porque estás como ausente, y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. Parece que los ojos se te hubieran volado y parece que un beso te cerrara la boca. Como todas las cosas están llenas de mi alma emerges de las cosas, llena del alma mía. Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, y te pareces a la palabra melancolía. Me gustas cuando callas y estás como distante. Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: déjame que me calle con el silencio tuyo. Déjame que te hable también con tu silencio claro como una lámpara, simple como un anillo. Eres como la noche, callada y constelada. Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo. Me gustas cuando callas porque estás como ausente. Distante y dolorosa como si hubieras muerto. Una palabra entonces, una sonrisa bastan. Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto. Pablo Neruda --- ## Me retracto de todo lo dicho – Nicanor Parra URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/me-retracto-de-todo-lo-dicho-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Me retracto de todo lo dicho Antes de despedirme Tengo derecho a un último deseo: Generoso lector, quema este libro No representa lo que quise decir A pesar de que fue escrito con sangre No representa lo que quise decir. Mi situación no puede ser más triste Fui derrotado por mi propia sombra: Las palabras se vengaron de mí. Perdóname lector Amistoso lector Que no me pueda despedir de ti Con un abrazo fiel: Me despido de ti con una triste sonrisa forzada. Puede que yo no sea más que eso pero oye mi última palabra: Me retracto de todo lo dicho. Con la mayor amargura del mundo Me retracto de todo lo que he dicho. Nicanor Parra --- ## Me sobra el corazón – MIGUEL HERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/me-sobra-el-corazon-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Me sobra el corazón Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, hoy estoy para penas solamente, hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato. Hoy reverdece aquella espina seca, hoy es día de llantos de mi reino, hoy descarga en mi pecho el desaliento plomo desalentado. No puedo con mi estrella. Y busco la muerte por las manos mirando con cariño las navajas, y recuerdo aquel hacha compañera, y pienso en los más altos campanarios para un salto mortal serenamente. Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué, mi corazón escribiría una postrera carta, una carta que llevo allí metida, haría un tintero de mi corazón, una fuente de sílabas, de adioses y regalos, y ahí te quedas, al mundo le diría. Yo nací en mala luna. Tengo la pena de una sola pena que vale más que toda la alegría. Un amor me ha dejado con los brazos caídos y no puedo tenderlos hacia más. ¿No veis mi boca qué desengañada, qué inconformes mis ojos? Cuanto más me contemplo más me aflijo: cortar este dolor ¿con qué tijeras? Ayer, mañana, hoy padeciendo por todo mi corazón, pecera melancólica, penal de ruiseñores moribundos. Me sobra corazón. Hoy, descorazonarme, yo el más corazonado de los hombres, y por el más, también el más amargo. No sé por qué, no sé por qué ni cómo me perdono la vida cada día. Miguel Hernández --- ## Me sobra el corazón – Miguel Hernández URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/me-sobra-el-corazon-miguel-hernandez-2/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Me sobra el corazón Hoy estoy sin saber yo no sé cómo, hoy estoy para penas solamente, hoy no tengo amistad, hoy sólo tengo ansias de arrancarme de cuajo el corazón y ponerlo debajo de un zapato. Hoy reverdece aquella espina seca, hoy es día de llantos de mi reino, hoy descarga en mi pecho el desaliento plomo desalentado. No puedo con mi estrella. Y busco la muerte por las manos mirando con cariño las navajas, y recuerdo aquel hacha compañera, y pienso en los más altos campanarios para un salto mortal serenamente. Si no fuera ¿por qué?… no sé por qué, mi corazón escribiría una postrera carta, una carta que llevo allí metida, haría un tintero de mi corazón, una fuente de sílabas, de adioses y regalos, y ahí te quedas, al mundo le diría. Yo nací en mala luna. Tengo la pena de una sola pena que vale más que toda la alegría. Un amor me ha dejado con los brazos caídos y no puedo tenderlos hacia más. ¿No veis mi boca qué desengañada, qué inconformes mis ojos? Cuanto más me contemplo más me aflijo: cortar este dolor ¿con qué tijeras? Ayer, mañana, hoy padeciendo por todo mi corazón, pecera melancólica, penal de ruiseñores moribundos. Me sobra corazón. Hoy, descorazonarme, yo el más corazonado de los hombres, y por el más, también el más amargo. No sé por qué, no sé por qué ni cómo me perdono la vida cada día. Miguel Hernández --- ## Mediodía – HO CHI MINH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mediodia-ho-chi-minh/ Autor/Categoría: Ho Chi Minh Mediodía ¡Qué gusto da echarse una siesta en la celda! Por unas horas nos dejamos llevar en un sonoro dormir. Sueño que cabalgo por el cielo sobre un dragón. Al despertar, de golpe me veo otra vez en la prisión. HO CHI MINH --- ## Meditación en el umbral – Rosalía de Castro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/meditacion-en-el-umbral-rosalia-de-castro/ Autor/Categoría: de Castro, Rosalía Meditación en el umbral Rosalía de Castro No, no es la solución tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoy ni apurar el arsénico de Madame Bovary ni aguardar en los páramos de Ávila la visita del ángel con venablo antes de liarse el manto a la cabeza y comenzar a actuar. Ni concluir las leyes geométricas, contando las vigas de la celda de castigo como lo hizo Sor Juana. No es la solución escribir, mientras llegan las visitas, en la sala de estar de la familia Austen ni encerrarse en el ático de alguna residencia de la Nueva Inglaterra y soñar, con la Biblia de los Dickinson, debajo de una almohada de soltera. Debe haber otro modo que no se llame Safo ni Mesalina ni María Egipciaca ni Magdalena ni Clemencia Isaura. Otro modo de ser humano y libre. Otro modo de ser. --- ## Melancolía – Manuel Machado URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/melancolia-manuel-machado/ Autor/Categoría: Machado, Manuel Melancolía Me siento, a veces, triste como una tarde del otoño viejo; de saudades sin nombre, de penas melancólicas tan lleno… Mi pensamiento, entonces, vaga junto a las tumbas de los muertos y en torno a los cipreses y a los sauces que, abatidos, se inclinan… Y me acuerdo de historias tristes, sin poesía… Historias que tienen casi blancos mis cabellos. Manuel Machado --- ## Menos tu vientre… – MIGUEL HERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/menos-tu-vientre-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Menos tu vientre todo es confuso… Menos tu vientre todo es confuso. Menos tu vientre todo es futuro fugaz, pasado baldío, turbio. Menos tu vientre todo es oculto, menos tu vientre todo inseguro, todo es postrero polvo sin mundo. Menos tu vientre todo es oscuro, menos tu vientre claro y profundo. --- ## Mente mariposa – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mente-mariposa-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen La mente es como una mariposa que se posa sobre una rosa o revolotea en un montón de heces hediondas baja en picado a un autobús exhausto o descansa en el porche, en una silla, una flor respirando -abierta y cerrada balanceando brisa de Tennessee- Vuela a Texas a un congreso salta por la maleza en campos petrolíferos Algunos dicen que estas alas de arco iris tienen alma otros dicen que son cerebro vacío alas diminutas automáticas con grandes ojos que se fijan sobre la página. --- ## Metamorfosis del clavel – RAFAEL ALBERTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/metamorfosis-del-clavel-rafael-alberti/ Autor/Categoría: Alberti, Rafael Al alba, se asombró el gallo. El eco le devolvía voz de muchacho. Se halló signos varoniles, el gallo. Se asombró el gallo. Ojos de amor y pelea, saltó a un naranjo. Del naranjo, a un limonar; de los limones a un patio; del patio, saltó a una alcoba, el gallo. La mujer que allí dormía le abrazó. Se asombró el gallo. --- ## Mezcla adulterio de todo – Poemas de T. S. Eliot URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mezcla-adulterio-de-todo-poemas-de-t-s-eliot/ Autor/Categoría: Eliot, T. S. Mezcla adulterio de todo En América, profesor; En Inglaterra, periodista; Es a grandes pasos y en sudor Que ustedes seguirán mi pista. En Yorkshire, conferenciantes; En Londres, un poco banquero Se burlarán de mí. Es en París que yo me pongo Casco negro de nomeimportista. En Alemania, filósofo Sobreexcitado por Emporheben A gran aire de Bergsteigleben; Yo yerro siempre de aquí allá A diversos golpes de tralalá De Damas hasta Omaha. Yo celebraré mi día de fiesta En un oasis del África Vestido de piel de jirafa. Mostrarán mi cenotafio En las costas ardientes de Mozambique. T. S. Eliot --- ## Mi alba – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-alba-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Ahora que he desperdiciado cinco años en Manhattan pudriéndoseme la vida mi talento en blanco desconectada el habla paciente y mental regla de cálculo y número máquina en una mesa triplicado autografiado sinopsis e impuestos obediente rápido mal pagado me mantuve en el mercado juventud de mis veinte años me desmayaba en oficinas lloraba sobre máquinas de escribir engañaba a multitudes en vastas conspiraciones acorazados de desodorante asunto serio, la industria cada seis semanas cualquiera bebía de mi banco de sangre inocente mal ahora parte de mi sistema cinco años de trabajo infeliz de los 22 a los 27 años trabajando encima ni un centavo en el banco en justificación llega el alba no es más que el sol el Este humea O mi dormitorio Estoy condenado al Infierno qué despertador está sonando NY 1953 --- ## Mi amada que no quiere amarme… – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-amada-que-no-quiere-amarme-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack Mi amada que no quiere amarme: Mi vida que no puede amarme: Las seduzco a ambas. Ella con mis besos rotundos… (En la sonrisa de mi amada la aprobación del cosmos) La vida es mi arte… (Protección frente a la muerte) Así sin autorización vivo. (¡Qué desgraciada teodicea!) Uno no sabe- Uno desea- Lo que es la suma. --- ## Mi bosque – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-bosque-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina acumular deseos en plantas ingratas referir lo tuyo en verdor solemne y entonces vendrán diez caballos a tirar la cola al viento negro moverán las hojas sus crines mojadas y vendrá la escuadra redondeando versos --- ## Mi danza – BLAISE CENDRARS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-danza-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Platón no concede derecho de ciudadanía al poeta Judío errante Don Juan metafísico los amigos, los parientes Ya no tienes costumbres y aún careces de hábitos Hay que escapar a la tiranía de las revistas Literatura Vida pobre Orgullo desplazado Máscara La mujer, la danza que Nietzsche quiso enseñarnos a bailar LA Mujer Más, ¿la ironía? Vaivén continúo Vagabundeo especial Todos los hombres, todos los países Así es como ya no constituyes una carga Ya no te haces sentir… Soy un señor que en fabulosos expresos atraviesa siempre las mismas Europas y mira desalentado por la ventanilla El paisaje ya ha dejado de interesarme Pero la danza del paisaje La danza-del paisaje Paritatitata Yo todo-giro --- ## Mi hermano trabaja en el telégrafo de la estación… – TONINO GUERRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-hermano-trabaja-en-el-telegrafo-de-la-estacion-tonino-guerra/ Autor/Categoría: Guerra, Tonino Mi hermano trabaja en el telégrafo de la estación por donde no pasan trenes desde hace cuarenta años. Los raíles se los llevaron durante la guerra cuando hacía falta hierro para hacer cañones. Está sentado y espera. Pero no lo llaman nunca y él tampoco llama a nadie. El último telegrama venía de Australia y era para Rino del Fabiótto que estaba ya criando malvas. El día que pasé a verlo, mi hermano estaba sentado bajo la marquesina de hierro con las manos en los bolsillos, abstraído en un aire pellizcado por los trinos de una bandada de pájaros. Ante nosotros, la línea llena de hierba por donde pasaban los trenes. Ahora, en cambio, bajaba una gallina que pasó por delante sin miramos siquiera. --- ## Mi hoja vinosa – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-hoja-vinosa-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Las palabras que han de surgir saben de nosotros lo que nosotros ignoramos de ellas. En un instante seremos el equipaje de una flota integrada por unidades indóciles, y su almirante, en el vendaval. Luego el altamar la tomará nuevamente, dejándonos con nuestros torrentes y nuestros alambres cubiertos de escarcha. --- ## Mi mamá se va a Estados Unidos – WASHINGTON CUCURTO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-mama-se-va-a-estados-unidos-washington-cucurto/ Autor/Categoría: Cucurto, Washington; Poetas de Argentina Mamá me llamó por teléfono y me dijo: -Hijito, me voy a Estados Unidos a trabajar, tal vez hasta consiga novio y me case. El Sueño Americano es el sueño de todos, en cambio el sueño Peronista es solo el sueño del proletariado. -¿Qué otra oportunidad voy a tener para conocer Estados Unidos?, me dijo. Mamá nunca salió del país, ni siquiera salió de Buenos Aires. Pero nada es en la vida como imaginamos. ¡Cómo va a sobrevivir una mujer de 85 años sola en Estados Unidos, ni siquiera habla el idioma! Pero toda excusa es en vano porque ella se va igual. Ahora estamos en el aeropuerto, llorando, -mi hermano Cacho, de 71 años, le suplica que se quede- Mamá se va a Estados Unidos a triunfar. En vez de morirse o jubilarse o caerse y quebrarse la cadera que es algo que le sucede a todos los viejos y quedar postrada en una cama mamá se marcha a Estados Unidos a triunfar. ¡En vez de morirse se va a Estados Unidos! Todos deberíamos irnos a otro lado. Mamá mexicana. Mamá guatemalteca, mamá nicaragüense, mamá trabajando en las maquiladoras en el norte de México, piensa atravesar el desierto de Sonora en Jeep, a toda velocidad, pisando los cráneos, crac, crac, de los cadáveres de mujeres que los narcos arrojan al desierto. ¡Elvira Arroyo! ¡Delia Cifuentes! ¡Susana Chaves!, “Voy a enterrar mi maternidad en el Desierto, voy a realizar un unipersonal en el teatro”, me escribe en un mail escueto y sospechoso, enviado desde Ciudad Juárez. ¿Mamá se habrá volcado al negocio del narcotráfico? “Voy a reventar mi jubilación en el casino de las Vegas y me volveré millonaria. No pienso darte un peso, ni a vos, ni a tus hermanos ni a tus gordos hijos”. Oh dios, haber nacido en el vientre de esta mujer. --- ## Mi padre, al irse… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-padre-al-irse-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Mi padre, al irse, regaló medio siglo a mi niñez. --- ## Mi patria – HENRIK IBSEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-patria-henrik-ibsen/ Autor/Categoría: Ibsen, Henrik Mientras mi mente arda en poesía Creciendo irán las lindes de mi patria. --- ## Mi primer enemigo – Rafig Taghi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-primer-enemigo-rafig-taghi/ Autor/Categoría: Poesía de Azerbaiyán; Taghi, Rafig Mi primer enemigo Relato de Rafig Taghi Autor de Azerbaiyán Publicado en Cooperación con el Centro Estatal de Traducción de Azerbaiyán y Antología Poética del escritor Martín Riva. TEXTO: Gasanagá murió cuando tenía diez años. No murió, la diñó, bueno, no la diñó, mejor dicho, estiró la pata. Actualmente, yo soy justamente 45 años mayor que mi coetáneo, que mi enemigo. “Él falleció, se fue al otro mundo justamente”, -la verdad es que no puedo decir palabras melosas ni frases dulces sobre él. No las merece. Además, se me ha acabado la paciencia de usar palabras cultas que son a la vez ridículas y falsas. Cuando se trata de “Cultas”- son una serie palabras elevadas y huecas, como una broma sosa, y también tienen un aire artificial y burocrático. Si, ridículas mentiras… El muchacho se ahogó sólo una semana después de su cumpleaños…  Se hundió en el río revuelto y arcilloso como una piedra pesada.  Sufrió esta desgracia a causa de su estómago, dijeron, “se ahogó rápido por comer demasiado”. … Cuando se estaba ahogando, lo vio otro chico. Aquel niño todavía está vivo, aunque ya ha cumplido cincuenta años, aunque su aspecto es el de un verdadero anciano. ¡Qué el ángel le salvé de una muerte!, en el transcurso de la muerte de Gasanagá, solo él se acordaba de “un ruiseñor”. Dice que “el ruiseñor” es una cosa como su testamento. Su muerte pasó sin ceremonia. O espérame, cuando se estaba ahogando, el limonero que estaba en flor a orillas del río daba un cierto ambiente ceremonial. Su reflejo amarillento se iba convirtiendo en una línea anaranjada que fluía hacia abajo del río. Era posible que de este modo terrible noticia de la muerte del niño hubiera llegado hasta la mar con el fluir del río. De todos modos, la muerte de Gasanagá también podía haberse quedado en la memoria del niño como un episodio fugaz. Sin embargo, el paisaje que puede parecer el más fugaz de este mundo, se queda grabado eternamente. Yo era siete años menor que mi enemigo, y su muerte coincidió con mi cumpleaños. Fue como un regalo caído del cielo. Fue completamente casual. Como una premonición, aquel día mi madre preparó pilav con azafrán, un plato que normalmente está presente en los días de fiestas. El pilav con su calabaza rojísima simbolizaba el Sol en un día oscuro, lluvioso y nublado. A mi primer enemigo le ha caído una maldición; su muerte me daba grandes esperanzas para el futuro. Recuerdo qué al oír la noticia, había sentido en la espalda un hormigueo profundo y fuerte, y que se había extendido un calor agradable por todo mi cuerpo. A partir de entonces, estaba seguro de que podría ir a la escuela, y también de que ingresaría en la universidad. Por primera vez yo me sentí realmente feliz, había desaparecido mi enemigo. Parece que Gasanagá había venido al mundo para que yo pudiera entender cómo era un enemigo. Él vino, me lo explicó y más tarde se fue. Con su inestimable ayuda yo recogí el néctar y pude disfrutar de la vida. Si la muerte del enemigo se pudiera considerar como una victoria, esa victoria había sido en balde. ¿Quién no se acuerda de que los enemigos durante la niñez nos parecían horribles? El primer enemigo se convierte en un personaje mítico en muy pocas semanas. Por las noches lo veía en sueños con desprecio, allí caminaba libre y tranquilamente. En esos mismos sueños sus pasos eran sonorosos y retumbaban. A mi juicio, el primer enemigo siempre tiende una emboscada eterna a la otra persona. Si él quiere, puede ponerte en peligro con esta emboscada, o también hacerte daño o asestarte un golpe. Desgraciadamente, la alegría por la muerte de mi enemigo no duró mucho, solamente un año. Yo andaba vagabundeando e imitaba los modales burlescos de Gasanagá, bromeando y mofándome de los demás. Yo le echaba un capote a alguien por encima, o agarraba la nariz de alguien y le tiraba de ella. No se podía decir que lo hiciera tímidamente ni en broma. No contemplaba la posibilidad de que en ese momento pudieran maldecirme, insultarme o empujarme al suelo. ¿Dónde estás? Estás aquí. En mi siguiente cumpleaños Gasanagá con su brillante calva vino suave, silenciosa y tranquilamente, y se introdujo en mis pensamientos y recuerdos. Todo el día estaba con él; estaba prisionero. Quizás él comprendió que había muerto en mi cumpleaños, y por eso ahora había querido volver.  Éste era un acto de usurpación. ¡Ay, ay, el año próximo será así, y el siguiente también y así siempre! Los actos de violencia de Gasanagá se me aparecían en todo momento, en cada circunstancia. Ya el quince de julio no sería el día de mi cumpleaños nunca más, sino que podría pasar a considerarse como el día de recuerdo de este huérfano. Cada año aparecía el pilav rojo como siempre. Se podría decir, por supuesto, que también este año ha aparecido una copia colorada como la del año pasado. Gasanagá perdió su mundo y su vida a la edad de 10 y mis cumpleaños se acabaron para siempre. Aunque para mí él estuvo vivo un día de más. Poco a poco sus amigos y familiares estaban olvidándole, o al menos acostumbrándose a su ausencia, mientras que su enemigo jurado le recordaba claramente. Ahora el otro rasgo característico de la muerte de Gasanagá era el ramo de flores de mi cumpleaños. No me parece que él me vaya a dejar en paz. En el transcurso de su vida hacía caso omiso de mis cumpleaños, aunque después de morir… disfrutaba de su prestigio. Él venía corriendo desde el otro mundo sin invitación ninguna, parecía que había muerto y que por ello había ennoblecido. ¿Qué regalos podría traer para mi cumpleaños? Solo los dolores agudos que punzaban en mi corazón. Eran como flechas, agujas y lanzas. A partir de entonces, ya celebro mis cumpleaños solamente con él. Los familiares ven en mis ojos en una profunda sombra. El enemigo es real, pero mis familiares son irreales. De verdad, parece que todo el mundo ha olvidado a Gasanagá excepto yo. Si preguntas a su hermana, la del pelo negro, o a su madre la que le dio a luz, no solo ni sabría el mes ni el día de su cumpleaños ni de su muerte, sino que además tampoco recordarían claramente la expresión de su rostro. Pero yo no he olvidado nada de eso, puedo decir todo, hasta la hora y el minuto exactos. En el transcurso de su vida siempre me provocaba miedo y terror (ahora también lo hace). Él me rompió la nariz, y así él penetró en mi cerebro. Cada vez que pisaba mi pecho, pensaba que terminaría por matarme- ¡Adiós y hasta siempre a mi vida! El enemigo siempre es más inolvidable que el amigo. En particular, si la muerte de alguien coincide con tu cumpleaños… ¡Menos mal que existen todos los demás días en la vida de una persona, a parte del día de su cumpleaños! ¡Dios mío! ¡He contagiado y llenado de nervios, tensión y negatividad el día de mi cumpleaños! No me ayudan los tranquilizantes que he tomado; Gasanagá se convirtió en un personaje épico y constante en mis alucinaciones. Ningún medicamento puede borrarlo ni sacarlo de ahí. Aunque quisiera que él muriera en mi cumpleaños. Junto conmigo. No querría pasar mi cumpleaños como un día festivo. Hace mucho tiempo el nombre de mi cumpleaños es solamente eso: un nombre, el día de cumpleaños, nada más, no significa nada más. Ya en el pilav de calabaza con azafrán, plato que simboliza el Sol no se refleja ninguna alegría. Estoy seguro de que algún día de mis cumpleaños sacaré el cuerpo de “Gasanagá” y lo mataré. ¡Ojalá! Hundiré un cuchillo directamente en el centro de su corazón desde la realidad hasta la imaginación. De cuatro o cinco años era violento. ¡Ahora vamos ya verás! Se encandilaba los ojos cuando decía eso. ¡Ahora vamos a ver! Él no tocaba a las chicas, no, a ellas no. En cambio, a los chicos no los dejaba tranquilos: a unos les echaba la zancadilla, a otros los empujaba y los tiraba en la zanja o en los charcos. Desgraciadamente veías cómo los que se había caído se levantaban y echaban a llorar a lágrima viva, a veces con amargura, y a continuación iban a quejarse a sus padres. Gasanagá era hostil principalmente con los alumnos sobresalientes y humildes. Él también montaba al carnero del pueblo como si fuera un caballo. Dado que no tenía la paciencia suficiente, únicamente no montaba al burro. Sentía un desprecio mortal hacia los burros y ellos también hacia él. Si se miraba fijamente, la cabeza de Gasanagá era como un cubo. Las mandíbulas empujaban hacia adelante el labio superior; dejando la mayor parte de la boca abierta. Aunque a simple vista parecería un chico malhablado, a decir verdad, nunca se iba de la lengua. Al contrario, normalmente reñía a las personas que maldecían y usaban tacos al hablar. A mí me tranquilizaba que todos le temían como a un lobo. Sólo yo era el único que no era un cobarde. Gasanagá tenía costumbre de pegarnos y nosotros estamos acostumbrados a que nos pegara y a avergonzarnos por ello. Hasta su última respiración, nunca le di una bofetada en su rostro o en su cabeza, la cual su madre le afeitaba cada verano, e incluso en invierno, para que no tuviera piojos. Al contrario, era yo quien me comía sus puñetazos, bofetadas y guantazos con un buen “apetito”. Cuando él daba golpes con la punta del dedo, sentía como por poco mi cerebro no explotaba violentamente. Mis pantalones siempre estaban llenos de huellas de sus patadas. La suela de sus zapatos dejaba señales marcadas en mi culo. Una vez, después de uno de sus puntapiés, detrás de mí cinturón apareció colgando una pluma de ave. Todos se reían a sonoras carcajadas abriendo la boca, “Mírale, le han emplumecido”- decían. Para los chicos que no se entiende la ley y el derecho, todo está en armonía y regulado por la naturaleza. Todo el mundo tiene el instinto de pegar a la persona que ya ha sido pegada. Siempre regresaba a casa después de limpiarme y de quitar las manchas de mis pantalones y camisa, no quería aparecer así por casa. Temía que mis padres discutieran con su madre por la pelea (decían que su padre huyó de casa, y se fue a Rusia). La madre de Gasanagá que era la única mujer que se encargaba del lavamiento de los muertos, y podría desembocar en problemas en este pueblo. Es posible eliminar la guerra mundial soportando las ofensas. ¡Ojalá Gasanagá resucite, y así podría darle mil patadas! Le daría una patada tras otras como una vaca rabiosa. Voy a darle clases fracturando sus costillas. Pues me reprochen: un hombre de una barba y como un dragón peludo se ha lanzado sobre una cabeza. Yo le rompería los dientes, los sacaría y después los metería en su vientre. He de confesar que mi cuerpo tiene una fuerza calculada como la de un caballo. Y voy a jugar tirando de él y agarrándole y sujetándole entre mis manos. Si quisiera, le pondría boca arriba, con su vientre mirando hacia el cielo. Por otra parte, el miedo todavía está en mi cuerpo. Temo que al final, saliera todo del revés. Aunque él fuera un niño, yo no podía sufrir por su muerte porque yo estoy vivo. Yo me acordaba de Gasanagá de forma diferente en cada uno de mis cumpleaños. Mis treinta y treinta y cinco años eran el mejor momento para ajustar cuentas a él. Yo ya era un hombre hecho y derecho. No sé por qué esta enfermedad me ha encontrado temprano y así repentinamente – la vejez. Perdí las fuerzas. Como si hubieran volado de mí. No era una muerte simple, era una muerte súbita. ¿Qué hombre muere con diez años? Si hubiera crecido, sus pensamientos e intimidades habría pasado por sí mismo con el paso del tiempo. De niño vivía a lo grande. Si estaba en un callejón sin salida, metía el rabo entre las piernas. La vida es una mierda, pero exprimiría su jugo y lo convertiría en una cera. La valentía de Gasanagá era por pura ignorancia. En cuanto cayera en desgracia, se convertiría en un zorro cobarde. Doblaría su espalda, saludaría sonriendo y mostrando los dientes y se quedaría solo. Yo me lo imagino con edad avanzada, parecería un tramposo. Sus problemas principales serían la falta de alimentación y la carencia de vitaminas – avitaminosis. También era paciente de tuberculosis, caminaría por las calles de Bakú y de otras regiones despidiendo ese característico olor de la tuberculosis. Después de su muerte yo le tomé como amigo. Quizás ya se haya perdido en su tumba o a lo mejor está cubierto de hierbas. Su tumba está cubierta por cardos florecidos en vez de por claveles. El pobrecito no soñó muchísimo. Al abrir los ojos lo primero que vio era casa ruinosa y unas paredes llenas de hongos. Su pasatiempo era dejarse resbalar por la terraza, gritar a los transeúntes e ir a una región cercana, a casa de su tía. Y cuando nació su hermano menor, fue al mercado “Pirishib” para comprar para él una cuna con esa misma tía. La admiración era sólo una parte de la gran naturaleza que cayó en nuestra época Soviética. Podría ser que lo más exótico en su vida fue el llamado tren “Bakú-Astará”. Ya yo no hacía caso a cada fechoría de Gasanagá. Ya había pasado todo. No me conviene odiar a un maldito cuyos huesos están ensartados como un collar bajo tierra. Solamente él se había estado burlando de mí. Las leyes naturales, la fuerza que corre por la sangre del hombre que este se burle. Según estas leyes, el fuerte debe pegar al débil, dando unos buenos puñetazos todo se solucionará y se acabará. He de decir que yo también pegaba a los gatos, era lo único para lo que tenía suficiente fuerza, para nada más. Si solo pegándome no ocurría ninguna desgracia mayor, eso ya era un evento bonito. Poco a poco esta belleza se perdería creciendo, su modo de actuación echaría raíces en la sociedad, en otras palabras, un hombre de la estatura de un oso se convertiría en un cordero ante un ratoncito. A veces la voz de mi cerebro se activa de nuevo, y dice- “¡Está bien! ¡Qué bien que murió a tiempo!”. O quizás sería un asesino a sueldo, y se convertiría en un insecto dañino y aún más peligroso. La humanidad pudo seguir desarrollándose por su muerte a la edad de diez años. No creo que si él hubiera sobrevivido, mi país pudiera salir del pantano de la historia. *** Un día, no sé porque, mi hija me dio su “Diario” para que yo lo leyera. Allí ojeando, busqué los días de mi cumpleaños. El primer 15 de julio: Hoy es el cumpleaños de mi padre. Aunque este cumpleaños lo llamamos el aniversario, mi padre no se alegró demasiado. No sé por qué, pero él parece muy preocupado con su mirada clavada. Posiblemente su cincuenta aniversario no ha sido muy interesante. El cumpleaños no puede celebrarse solamente con un pilav, he podido ver cómo mi padre ni se inmuta por ello. El segundo 15 de julio: Mi padre siempre decía que el pilav es el símbolo de las fiestas. Hace muchos años presté atención en que realmente la calabaza del pilav se parecía a una lámpara roja, y que el pilav sin calabaza sería como una lámpara blanca. Y mi padre en este día de celebración para él, y para todos, no tiene ganas de comer y ni siquiera ha mirado de reojo “esta lámpara” tampoco. “Como si hubiera comido una vaca” – dice él para expresar su poco apetito. No, esta vez tampoco el pilav no ha traído la felicidad a nuestra casa. El tercer 15 de julio: Hoy, con la salida del sol ha sido muy brillante para que nos alegremos al mirarlo. En cuanto mi padre está alegre, todos nosotros saltamos, incluso mi madre también, aunque es un poco ridículo, porque cuando mi madre salta, su pecho se le levanta casi hasta la nariz. En otras palabras, cuando mi padre está sonriente, en nuestra casa reina una atmosfera de fiesta. Todos queremos ponernos las alas y volar. Ya ha atardecido. Cuando las luces de las casas se encienden, estas ventanas llenas de luz han adorado el pueblo y mostrado su alegría. Mi padre hoy se había puesto una buena careta: no esperaba una cosa así de él. El cuarto 15 de julio: Mi padre ha llorado en su cumpleaños. Su excusa era que él se emocionó por la música. Pero ¿Dónde hay una música? ¿Qué música?…  No estamos sordos- y obviamente no hemos escuchado nada de nada. De repente me he dado cuenta, la música suena en su corazón. Es muy extraño, normalmente mi padre siempre es muy alegre, pero en los días de su cumpleaños siempre está muy triste. El quinto 15 de julio: Mi padre castañetea los dientes en los días de su cumpleaños. Tampoco es que sea un niño o que tenga una lombriz. Me pregunto: ¿tienen lombrices los adultos? *** Me cansé aquí y dejé de leerlo más. Mis cumpleaños eran los días de vida de Gasanagá. Veía que mi hija lo ha anotado en su diario claramente: como días de tristeza. Pero mi hija todavía no ha comprendido el motivo de mi tristeza en mi fecha de aniversario. No podría comprenderlo. Ella había nacido treinta años después del hundimiento de Gasanagá en el río. ¿De dónde podría saber esta niña sobre la vergonzosa historia de su padre? En el día del ahogo de Gasanagá llovía a cantaros, goteaba de los tejados de cobertizo y sonaba como una voz ronca y un ruido espantoso que parecía una música. Las gotas que caían en la espalda de la vaca, resbalaban hasta el suelo. A la entrada del pueblo se armó mucho ruido de repente.  Subían y bajaban voces bajaban y subían a pesar de todo. Además, el llanto despertaba ecos en las gotas, propagando sus ondas hasta las casas. ¡Qué bien que había muerto! ¡Y soy inocente! Este canalla tenía un puñetazo fuerte. Era como una piedra. Una vez me dio unos puñetazos tan fuertes que de arriba hasta abajo sentí un dolor intensísimo hasta mi corazón. Durante tres meses oí como retumbaba en mí esos golpes del demonio. Ahora tengo un nieto de la misma edad que Gasanagá. ¡Qué Dios bendiga a sus hijos! Es un pequeñuelo. A veces es lo suficientemente hábil y rápido para darme puñetazo. No me pega realmente, solo está de broma. En serio, solo me pegaban en mi niñez. Ya ha pasado el tiempo de pegarme en serio. Juro sobre el Corán que ahora si los bandidos me rodearan, ellos no podrían ni darme un capirotazo.  Se les caerían la cara de vergüenza y se gritaría uno a otro: “¡Eh! ¡No le toquen al anciano!”. Los años pasados inexorablemente me apartan del trauma, un niño sí choca con los reproches pero ¡ojalá yo ya pueda pasar mis años de vejez con tranquilidad! Ya no me daba miedo la existencia de Gasanagá que solamente un día al año, el día de mi cumpleaños, levantaba su cabeza del otro mundo y me miraba clavando los ojos en mí. Sí, un día al año está vivo, y la muerte de Gasanagá está delante de mí, nunca se pone enfermo y nunca muere. No puedo reprocharle nada: ¿Cuándo podría ponerse enfermo? Realmente tiene posibilidades muy limitadas para ponerse enfermo: una vez al año, un día solamente- el día de mi cumpleaños. Hasta que algo le haga morir, vivirá hasta que yo muera. Quiera o no, le pondrán junto conmigo en la tumba. Supongo que delante de mi tumba llorarán una o dos veces al año, pero delante de la suya estoy seguro de que nunca. A partir de hoy le regalo cinco o diez gotas de las que van a echar sobre mi tumba. *** FIN Sobre el autor: Rafig Taghi (1950-2011) Fue escritor y también trabajó como periodista. Estudió en la Facultad de tratamiento profiláctico del Instituto de Medicina Estatal de Azerbaiyán y en los estudios de internos clínicos de enfermedades internas del Instituto de Medicina de Moscú. Comenzó su creatividad literaria componiendo diversos versos y algunas historias breves durante sus los años estudiantiles. Fue publicada su primera novela “Farqana” en el año 1977. También fue el autor de diversas obras tanto en prosa como en verso, entre las que destacan: “Las estrellas juntas”, “Recuerdos del enemigo”, “Positivo. Negativo”, “El amor de la princesa de Dipendra”, “El joven conde Kenterberiskí”, “El liliputiense de alta estatura”. También escribió diversos y numerosos, artículos, ensayos y otras composiciones. --- ## Mi primer mundo… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-primer-mundo-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Mi primer mundo lo hallé todo en mi escaso pan. --- ## Mi sueño – PAUL VERLAINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-sueno-paul-verlaine/ Autor/Categoría: Verlaine, Paul Sueño a menudo el sueño sencillo y penetrante de una mujer ignota que adoro y que me adora, que, siendo igual, es siempre distinta a cada hora y que las huellas sigue de mi existencia errante. Se vuelve transparente mi corazón sangrante para ella, que comprende lo que mi mente añora; ella me enjuga el llanto del alma cuando llora y lo perdona todo con su sonrisa amante. ¿Es morena ardorosa? ¿Frágil rubia? Lo ignoro. ¿Su nombre? Lo imagino por lo blando y sonoro, el de virgen de aquellas que adorando murieron. Como el de las estatuas es su mirar de suave y tienen los acordes de su voz, lenta y grave, un eco de las voces queridas que se fueron… --- ## Mi vida – Henri Michaux URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-vida-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Te vas sin mí, vida mía. Ruedas, Y yo que aún espero dar un paso. A otra parte te llevas la batalla. Es tu manera de dejarme. Yo nunca te seguí. No veo claro en tus ofrecimientos. Lo poco y nada que yo quiero, tú no lo traes nunca, Debido a esa carencia, aspiro a tanto. A tantas cosas, casi al infinito… Debido a ese poco que falta, que nunca traes. --- ## Mi vida ha sido el poema – HENRY DAVID THOREAU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-vida-ha-sido-el-poema-henry-david-thoreau/ Autor/Categoría: Thoreau, Henry David Mi vida ha sido el poema Lo he escrito, Pero no podría vivir por los dos y pronunciarlo. --- ## Mi voz – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mi-voz-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar Dentro de este inquieto, apresurado y moderno mundo, Arrancamos todo el placer de nuestros corazones, tú y yo. Ahora, las blancas velas de nuestra nave ondean firmes, Pero ha pasado el momento del embarque. Mis mejillas se han marchitado antes de tiempo, Tanto fue el llanto que la alegría ha huido de mi, El Dolor ha pintado de blanco mis labios, Y la Ruina baila en las cortinas de mi lecho. Pero toda esta tumultuosa vida ha sido para ti No más que una lira, un luto, Un sutil hechizo musical, O tal vez la melodía de un océano que duerme, La repetición de un eco. --- ## Miedo – Max Aub URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/miedo-max-aub/ Autor/Categoría: Aub, Max Todo está llano oscuro solitario solo ¿dónde está el viento? Allí. ¿Qué ruido…? Ninguno y de pronto agudo fino, fino, silbo un tiro el viento murió de miedo. Nadie. ¿Quién va? ¿Quién viene? ¿Quién sale? ¡Madre! ¡Llévame! ¡Nunca te conocí! Por eso estoy aquí. ¡Madre oscura, noche clara llévame a Tel-Aviv! ¿Qué vine a hacer aquí? Me pesa como plomo lo que perdí. ¡Qué leve el odio! No sirve, quiero algo más profundo, atroz, desconocido, machacándolo todo en ti y reducirte a lodo. ¡Estoy perdido! (en todos los sentidos). --- ## Mientras creo ser algo… – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mientras-creo-ser-algo-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo mientras creo ser algo soy eso: algo --- ## Mientras escribo – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mientras-escribo-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Cuando sobre el papel la pluma escribe, a cualquier hora solitaria, ¿quién la guía? ¿A quién escribe el que escribe por mí, orilla hecha de labios y de sueño, quieta colina, golfo, hombro para olvidar al mundo para siempre? Alguien escribe en mí, mueve mi mano, escoge una palabra, se detiene, duda entre el mar azul y el monte verde. Con un ardor helado contempla lo que escribo. Todo lo quema, fuego justiciero. Pero este juez también es víctima y al condenarme, se condena: no escribe a nadie, a nadie llama, a sí mismo se escribe, en sí se olvida, y se rescata, y vuelve a ser yo mismo. --- ## Mientras haces cualquier cosa – Roberto Juarroz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mientras-haces-cualquier-cosa-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Mientras haces cualquier cosa Mientras haces cualquier cosa, alguien está muriendo. Mientras te lustras los zapatos, mientras odias, mientras le escribes una carta prolija a tu amor único o no único. Y aunque pudieras llegar a no hacer nada, alguien estaría muriendo, tratando en vano de juntar todos los rincones, tratando en vano de no mirar fijo a la pared. Y aunque te estuvieras muriendo, alguien más estaría muriendo, a pesar de tu legítimo deseo de morir un minuto con exclusividad. Por eso, si te preguntan por el mundo, responde simplemente: alguien está muriendo. Roberto Juarroz --- ## Mientras los fondos públicos… – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mientras-los-fondos-publicos-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Mientras los fondos públicos se gastan en fiestas de fraternidad, suena una campana de fuego rosa en las nubes. --- ## Miércoles de ceniza – T. S. ELIOT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/miercoles-de-ceniza-t-s-eliot/ Autor/Categoría: Eliot, T. S. Porque no abrigo esperanzas de volver otra vez porque no abrigo esperanzas porque no abrigo esperanzas de volver ansiando el donde este hombre de este otro sus andanzas no lucho por llegar hacia esas cosas (¿Por qué no ha de abrir el halcón sus alas ya andrajosas?) ¿Por qué he de lamentar el perdido poder del reino usual ? Porque no abrigo esperanzas de conocer otra vez la cierta hora de tan incierta gloria porque no pienso así y porque sé que no conoceré la única veraz potencia transitoria puesto que he de beber, ahí, donde florecen los árboles y las vertientes fluyen, porque otra vez no hay nada. Porque yo sé que el tiempo es siempre tiempo y que el lugar es siempre y solamente un lugar y que lo que es actual lo es sólo en cierto tiempo y para un solo lugar me alegro que sean así las cosas y renuncio a la vez a la sagrada faz y también a la voz entonces, como no me es posible pensar que he de volver me regocijo al tener que construir algo que me proporcione regocijo Y ruego a Dios que nos tenga misericordia ruego que nos haga olvidar estos asuntos que originan en mí tanta discordia ya que los he discutido y me los he explicado demasiado porque no abrigo esperanzas de volver otra vez que estas palabras respondan por lo que ya se ha hecho que no se hará otra vez y que se nos juzgue con misericordia porque con estas alas no es posible volar son simples abanicos y para abanicar un aire seco ya y muy reducido más seco, más reducido que la voluntad enséñanos a sentir y a prescindir, danos tranquilidad. Ora por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte. Ora por nosotros por ahora y en la hora de nuestra muerte. --- ## Mil novecientos veintitantos – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mil-novecientos-veintitantos-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis La rueda de los astros no es infinita y el tigre es una de las formas que vuelven, pero nosotros, lejos del azar y de la aventura, nos creíamos desterrados a un tiempo exhausto, el tiempo en el que nada puede ocurrir. El universo, el trágico universo, no estaba aquí y fuerza era buscarlo en los ayeres; yo tramaba una humilde mitología de tapias y cuchillos y Ricardo pensaba en sus reseros. No sabíamos que el porvenir encerraba el rayo, no presentimos el oprobio, el incendio y la tremenda noche de la Alianza; nada nos dijo que la historia argentina echaría a andar por las calles, la historia, la indignación, el amor, las muchedumbres como el mar, el nombre de Córdoba, el sabor de lo real y de lo increíble, el horror y la gloria. --- ## Milonga de Juan Muraña – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/milonga-de-juan-murana-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Me habré cruzado con él en una esquina cualquiera. Yo era un chico, él era un hombre. Nadie me dijo quién era. No sé por qué en la oración ese antiguo me acompaña. Sé que mi suerte es salvar la memoria de Muraña. Tuvo una sola virtud. Hay quien no tiene ninguna. Fue el hombre más animoso que han visto el sol y la luna. A nadie faltó el respeto. No le gustaba pelear, pero cuando se avenía, siempre tiraba a matar. Fiel como un perro al caudillo servía en las elecciones. Padeció la ingratitud, la pobreza y las prisiones. Hombre capaz de pelear liado al otro por un lazo, hombre que supo afrontar con el cuchillo el balazo. Lo recordaba Carriego y yo lo recuerdo ahora. Más vale pensar en otros cuando se acerca la hora. --- ## Milonga del marginado paranoico – PACO URONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/milonga-del-marginado-paranoico-paco-urondo/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Urondo, Paco Paco Urondo Milonga del marginado paranoico Parece mentira que haya llegado a tener la culpa de todo lo que ocurre en el mundo; pero es así. Han tratado de disuadirme psicólogos y sociólogos de mi tiempo, me han dado razones de peso técnico largamente formuladas y parcialmente ciertas. Pero yo sé que soy culpable de los dolores que aquí siento y recorren el mundo; de las soledades que lo van vaciando: quisiera saltar como Juan L. Ortiz, vociferar como Oliverio Girondo, pero: primero, ellos me ganaron de mano; segundo, no me sale bien y aquí empieza todo nuevamente: otro sufrimiento igual a diapasones y recursos que conozco perfectamente y que no vale la pena repetir: primero, para no emularlos; segundo, porque tendré que ir reconociendo que no he sabido hacerme entender. Y esto es agudo como un ataque que nos traga la lengua; pido entonces disculpas por la mala impresión, por las exageraciones. --- ## Miro las flores… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/miro-las-flores-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Miro las flores… ¿Para qué voy a sacar ahora mis haikus? Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Mis ocupaciones – Henri Michaux URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mis-ocupaciones-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Mis ocupaciones Henri Michaux Raras veces puedo ver a alguien sin abofetearlo, Otros prefieren el monólogo interior. Yo, no. Más me gusta abofetear. Hay gentes que se sientan frente a mí en el restaurante y no dicen nada; están allí un buen rato porque han decidido comer. Ahí tenéis a uno. Yo me lo atraco, toc. Me lo reatraco, toc. Lo cuelgo en la percha. Lo descuelgo. Vuelvo a colgarlo, Lo redescuelgo. Lo pongo sobre la mesa, lo apilo y lo ahogo. Lo ensucio, lo inundo. Y vuelve a vivir. Entonces lo enjuago, lo estiro (comienzo a enervarme, hay que terminar con él), lo comprimo, lo aprieto, lo resumo, lo introduzco en mi vaso, arrojo ostensiblemente el contenido por el suelo y le digo al camarero: «Tráigame un vaso más limpio». Pero me siento mal; arreglo al punto la cuenta y me voy. --- ## Mis ojos brillan… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mis-ojos-brillan-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Mis ojos brillan de tanto contemplarte, flor de cerezo. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos… – Miguel Hernández URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mis-ojos-sin-tus-ojos-no-son-ojos-miguel-hernandez/ Autor/Categoría: Hernández, Miguel Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos, que son dos hormigueros solitarios, y son mis manos sin las tuyas varios intratables espinos a manojos.. No me encuentro los labios sin tus rojos, que me llenan de dulces campanarios, sin ti mis pensamientos son calvarios criando nardos y agostando hinojos. No sé qué es de mi oreja sin tu acento, ni hacia qué polo yerro sin tu estrella, y mi voz sin tu trato se afemina. Los olores persigo de tu viento y la olvidada imagen de tu huella, que en ti principia, amor, y en mí termina. --- ## Mis pasos en la noche – JUAN RODOLFO WILCOCK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mis-pasos-en-la-noche-juan-rodolfo-wilcock/ Autor/Categoría: Wilcock, Juan Rodolfo Mis pasos en la noche de mármol de Venecia como un eco repiten pasos de otros amantes sepultos bajo el piso desigual de una iglesia entre damas adúlteras y duques navegantes. De sus vastas pasiones no quedó nada, nada, y quedaron en cambio su escudo y su palacio; sin embargo, una noche como esta innominada se creyeron eternos y fuera del espacio, y creyeron que el fuego y el mármol y el Ticiano no durarían tanto como eso que sentían ascender por las ondas marmóreas del verano hacia un mosaico púrpura de nubes que se abrían --- ## Miscelánea – ANÓNIMO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/miscelanea-anonimo/ Autor/Categoría: Anónimo Se acerca el Día de la Comida Fría. Con la lluvia, verdean las hierbas. Los retoños de trigo se agitan con el viento. El dique resplandece con los sauces. Tengo casa, pero no puedo regresar. Oh, cuco, no sigas con tus lamentos --- ## Monstruos – DÁMASO ALONSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/monstruos-damaso-alonso/ Autor/Categoría: Alonso, Dámaso Todos los días rezo esta oración al levantarme: Oh Dios, no me atormentes más. Dime qué significan estos espantos que me rodean. Cercado estoy de monstruos que mudamente me preguntan, igual, igual que yo les interrogo a ellos. Que tal vez te preguntan, lo mismo que yo en vano perturbo el silencio de tu invariable noche con mi desgarradora interrogación. Bajo la penumbra de las estrellas y bajo la terrible tiniebla de la luz solar, me acechan ojos enemigos, formas grotescas me vigilan, colores hirientes lazos me están tendiendo: ¡son monstruos, estoy cercado de monstruos! No me devoran. Devoran mi reposo anhelado, me hacen ser una angustia que se desarrolla a sí misma, me hacen hombre, monstruo entre monstruos. No, ninguno tan horrible como este Dámaso frenético, como este amarillo ciempiés que hacia ti clama con todos sus tentáculos enloquecidos, como esta bestia inmediata transfundida en una angustia fluyente; no, ninguno tan monstruoso como esta alimaña que brama hacia ti, como esta desgarrada incógnita que ahora te increpa con gemidos articulados, que ahora te dice: ”Oh Dios, no me atormentes más, dime qué significan estos monstruos que me rodean y este espanto íntimo que hacia ti gime en la noche.” --- ## Monumento al mar – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/monumento-al-mar-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Paz sobre la constelación cantante de las aguas Entrechocadas como los hombros de la multitud Paz en el mar a las olas de buena voluntad Paz sobre la lápida de los naufragios Paz sobre los tambores del orgullo y las pupilas tenebrosas Y si yo soy el traductor de las olas Paz también sobre mí. He aquí el molde lleno de trizaduras del destino El molde de la venganza Con sus frases iracundas despegándose de los labios He aquí el molde lleno de gracia Cuando eres dulce y estás allí hipnotizado por las estrellas He aquí la muerte inagotable desde el principio del mundo Porque un día nadie se paseará por el tiempo Nadie a lo largo del tiempo empedrado de planetas difuntos Este es el mar El mar con sus olas propias Con sus propios sentidos El mar tratando de romper sus cadenas Queriendo imitar la eternidad Queriendo ser pulmón o neblina de pájaros en pena O el jardín de los astros que pesan en el cielo Sobre las tinieblas que arrastramos O que acaso nos arrastran Cuando vuelan de repente todas las palomas de la luna Y se hace más oscuro que las encrucijadas de la muerte El mar entra en la carroza de la noche Y se aleja hacia el misterio de sus parajes profundos Se oye apenas el ruido de las ruedas Y el ala de los astros que penan en el cielo Este es el mar Saludando allá lejos la eternidad Saludando a los astros olvidados Y a las estrellas conocidas. Este es el mar que se despierta como el llanto de un niño El mar abriendo los ojos y buscando el sol con sus pequeñas manos temblorosas El mar empujando las olas Sus olas que barajan los destinos Levántate y saluda el amor de los hombres Escucha nuestras risas y también nuestro llanto Escucha los pasos de millones de esclavos Escucha la protesta interminable De esa angustia que se llama hombre Escucha el dolor milenario de los pechos de carne Y la esperanza que renace de sus propias cenizas cada día También nosotros te escuchamos Rumiando tantos astros atrapados en tus redes Rumiando eternamente los siglos naufragados También nosotros te escuchamos Cuando te revuelcas en tu lecho de dolor Cuando tus gladiadores se baten entre sí Cuando tu cólera hace estallar los meridianos O bien cuando te agitas como un gran mercado en fiesta O bien cuando maldices a los hombres O te haces el dormido Tembloroso en tu gran telaraña esperando la presa. Lloras sin saber por qué lloras Y nosotros lloramos creyendo saber por qué lloramos Sufres sufres como sufren los hombres Que oiga rechinar tus dientes en la noche Y te revuelques en tu lecho Que el insomnio no te deje calmar tus sufrimientos Que los niños apedreen tus ventanas Que te arranquen el pelo Tose tose revienta en sangre tus pulmones Que tus resortes enmohezcan Y te veas pisoteado como césped de tumba Pero soy vagabundo y tengo miedo que me oigas Tengo miedo de tus venganzas Olvida mis maldiciones y cantemos juntos esta noche Hazte hombre te digo como yo a veces me hago mar Olvida los presagios funestos Olvida la explosión de mis praderas Yo te tiendo las manos como flores Hagamos las paces te digo Tú eres el más poderoso Que yo estreche tus manos en las mías Y sea la paz entre nosotros Junto a mi corazón te siento Cuando oigo el gemir de tus violines Cuando estás ahí tendido como el llanto de un niño Cuando estás pensativo frente al cielo Cuando estás dolorido en tus almohadas Cuando te siento llorar detrás de mi ventana Cuando lloramos sin razón como tú lloras He aquí el mar El mar donde viene a estrellarse el olor de las ciudades Con su regazo lleno de barcas y peces y otras cosas alegres Esas barcas que pescan a la orilla del cielo Esos peces que escuchan cada rayo de luz Esas algas con sueños seculares Y esa ola que canta mejor que las otras He aquí el mar El mar que se estira y se aferra a sus orillas El mar que envuelve las estrellas en sus olas El mar con su piel martirizada Y los sobresaltos de sus venas Con sus días de paz y sus noches de histeria Y al otro lado qué hay al otro lado Qué escondes mar al otro lado El comienzo de la vida largo como una serpiente O el comienzo de la muerte más honda que tú mismo Y más alta que todos los montes Qué hay al otro lado La milenaria voluntad de hacer una forma y un ritmo O el torbellino eterno de pétalos tronchados He ahí el mar El mar abierto de par en par He ahí el mar quebrado de repente Para que el ojo vea el comienzo del mundo He ahí el mar De una ola a la otra hay el tiempo de la vida De sus olas a mis ojos hay la distancia de la muerte --- ## Mu ‘allaqa – ZUHAYR IBN ABI SULMA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mu-allaqa-zuhayr-ibn-abi-sulma/ Autor/Categoría: Zuhayr bin Abi Sulma Quien con las armas no defienda su propio honor, verá su honor derribado. Quien no agravie, será objeto de agravio. Quien viaje, tenga al amigo por enemigo. Quien no se respete, no será honrado. La naturaleza del hombre siempre se desvela, aunque crea ocultarla. La persona que calla es admirada; es al hablar cuando merma o se engrandece. La lengua es la mitad del hombre, la otra mitad es el corazón; el resto no es sino carne y sangre. La estupidez del viejo nunca se vuelve sensatez. Al madurar, la estupidez del joven puede volverse sensatez. Pedimos y pedimos, se nos da y se nos vuelve a dar; pero quien mucho pide, un día no recibirá. --- ## Muchos ruidos me molestan… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/muchos-ruidos-me-molestan-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Muchos ruidos me molestan, pero el que más odio es el ladrido de los perros: me desgarra los oídos. Solo a un perro me gusta oír ladrar, el de mi vecino. Pues una vez ladró a mi amada, cuando furtivamente a mi casa venía, y casi descubrió nuestro secreto. Ahora, cuando lo oigo, siempre pienso: «¡Ahí está ella!». O recuerdo aquellos tiempos en que yo la esperaba y ella venía. --- ## Muero porque no muero – TERESA DE JESÚS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/muero-porque-no-muero-teresa-de-la-cruz/ Autor/Categoría: de Jesús, Teresa Vivo sin vivir en mí Y tan alta vida espero Que muero porque no muero. Vivo ya fuera de mí Después que muero de amor, Porque vivo en el Señor Que me quiso para Sí. Cuando el corazón le di Puso en él este letrero: Que muero porque no muero. Esta divina prisión Del amor con que yo vivo Hace a mi Dios mi cautivo Y libre mi corazón; Y causa en mí tal pasión Ver a Dios mi prisionero, Que muero porque no muero. ¡Ay, qué larga es esta vida, Qué duros estos destierros. Esta cárcel y estos hierros En que el alma está metida! Sólo esperar la salida Me causa dolor tan fiero, Que muero porque no muero. ¡Ay, qué vida tan amarga Do no se goza el Señor! Porque si es dulce el amor, No lo es la esperanza larga: Quíteme Dios esta carga Más pesada que de acero, Que muero porque no muero. Sólo con la confianza Vivo de que he de morir, Porque muriendo el vivir Me asegura mi esperanza. Muerte do el vivir se alcanza, No te tardes, que te espero, Que muero porque no muero. Mira que el amor es fuerte; Vida no me seas molesta, Mira que sólo te resta, Para ganarte, perderte; Venga ya la dulce muerte, Venga el morir muy ligero, Que muero porque no muero. Aquella vida de arriba, Que es la vida verdadera, Hasta que esta vida muera No se goza estando viva. Muerte, no seas esquiva; Viva muriendo primero, Que muero porque no muero. Vida, ¿qué puedo yo darle A mi Dios que vive en mí, Si no es perderte a ti Para mejor a El gozarle? Quiero muriendo alcanzarle, Pues a El solo es al que quiero. Que muero porque no muero. Estando ausente de Ti, ¿Qué vida puedo tener, Sino muerte padecer La mayor que nunca vi? Lástima tengo de mí Por ser mi mal tan entero, Que muero porque no muero. El pez que del agua sale Aun de alivio no carece; A quien la muerte padece Al fin la muerte le vale. ¿Qué muerte habráque se iguale A mi vivir lastimero, Que muero porque no muero? Cuando me empiezo a aliviar Viéndote en el Sacramento, Me hace más sentimiento El no poderte gozar. Todo es para más penar Por no verte como quiero, Que muero porque no muero. Cuando me gozo, Señor, Con esperanza de verte, Viendo que puedo perderte, Se me dobla mi dolor. Viviendo con tanto pavor Y esperando como espero, Que muero porque no muero. Sácame de aquesta muerte, Mi Dios, y dame la vida; No me tengas impedida En este lazo tan fuerte. Mira que muero por verte Y vivir sin Ti no puedo, Que muero porque no muero. Lloraré mi muerte ya Y lamentaré mi vida, En tanto que detenida Por mis pecados está. ¡Oh mi Dios! ¿Cuándo será Cuando yo diga de vero Que muero porque no muero? --- ## Muerte – FEDERICO GARCIA LORCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/muerte-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico A Isidoro de Blas ¡Qué esfuerzo, qué esfuerzo del caballo por ser perro!, ¡qué esfuerzo del perro por ser golondrina!, ¡qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!, ¡qué esfuerzo de la abeja por ser caballo! Y el caballo, ¡qué flecha aguda exprime de la rosa!, ¡qué rosa gris levanta de su belfo!; y la rosa, ¡qué rebaño de luces y alaridos ata en el vivo azúcar de su tronco!; y el azúcar, ¡qué puñalitos sueña en su vigilia!; y los puñales diminutos, ¡qué luna sin establos, qué desnudos, piel eterna y rubor, andan buscando! Y yo por los aleros, ¡qué serafín de llamas busco y soy!; pero el arco de yeso, ¡qué grande, qué invisible, qué diminuto! sin esfuerzo. --- ## Muerte – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/muerte-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler Sin miedo ni esperanza aguarda el animal la muerte; cuando a su fin se acerca el hombre, todo lo espera y todo teme. Muchas veces ha muerto, y volvió a alzarse muchas veces. Asentado en su orgullo el hombre grande frente a los asesinos, escarnece las amenazas de cortar su vida; él conoce la muerte, la conoce hasta el tuétano. Es el hombre mismo quien la ha creado y la mantiene. --- ## Muerte pagana – AL-AJTAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/muerte-pagana-al-ajtal/ Autor/Categoría: Al-Ajtal Bebimos y fallecimos de muerte pagana, la de gentes que pasaron sin conocer a Mahoma, tres días enteros, y cuando estábamos por dar las últimas boqueadas, volvíamos a las andadas. Vivimos una vida de la que no se resucita, a cuyo fin no te citan para el Juicio Final. Una vida de enfermos, alrededor de los cuales, tras despertar de la borrachera entre gentes diversas, nos encontramos rodeados de criticones y de visitantes que iban y venían. Dijimos a nuestro copero: Venga, otra ronda, volvamos a darle como ayer, pues volver es bien digno de encomio. Trajo el vino, y fue como si en su vasija refulgiera y espumajease el mismo planeta Marte. Un vino que rezumaba un agua —cuando la copa rodaba de mano en mano- de tal aroma que parecía sacrosanta: te mata y te resucita después de muerto, y si su muerte es deliciosa, la vida a la que vuelves es mejor y más loable. --- ## Mujer – JUANA DE IBARBOUROU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mujer-juana-de-ibarbourou/ Autor/Categoría: de Ibarbourou, Juana Si yo fuera hombre, ¡qué hartazgo de luna, De sombra y silencio me había de dar! ¡Cómo, noche a noche, solo ambularía Por los campos quietos y por frente al mar! Si yo fuera hombre, ¡qué extraño, qué loco, Tenaz vagabundo que había de ser! ¡Amigo de todos los largos caminos Que invitan a ir lejos para no volver! Cuando así me acosan, ansias andariegas, ¡Qué pena tan honda me da ser mujer! --- ## Mujer en su ventana – OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mujer-en-su-ventana-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga Ella está sumergida en su ventana contemplando las brasas del anochecer, posible todavía. Todo fue consumado en su destino, definitivamente inalterable desde ahora como el mar en un cuadro, y sin embargo el cielo continúa pasando con sus angelicales procesamientos. Ningún pato salvaje interrumpió su vuelo hacia el oeste; allá lejos seguirán floreciendo los ciruelos, blancos, como si nada, y alguien en cualquier parte levantará su casa sobre el polvo y el humo de otra casa. Inhóspito este mundo. Áspero este lugar de nunca más. Por una fisura del corazón sale un pájaro negro y es la noche –¿o acaso será un dios que cae agonizando sobre el mundo?-, pero nadie lo ha visto, nadie sabe, ni el que se va creyendo que los lazos rotos nacen preciosas alas, los instantáneos nudos del azar, la inmortal aventura, aunque cada pisada clausure con un sello todos los paraísos prometidos. Ella oyó en cada paso la condena. Y ahora ya no es más que una remota, inmóvil mujer en su ventana, la simple arquitectura de la sombra asilada en su piel, como si alguna vez una frontera, un muro, un silencio, un adiós, hubieran sido el verdadero límite, el abismo final entre una mujer y un hombre. --- ## Mujer y gata – PAUL VERLAINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mujer-y-gata-paul-verlaine/ Autor/Categoría: Verlaine, Paul La sorprendí jugando con su gata, y contemplar causome maravilla la mano blanca con la blanca pata, de la tarde a la luz que apenas brilla. ¡Como supo esconder la mojigata, del mitón tras la negra redecilla, la punta de marfil que juega y mata, con acerados tintes de cuchilla! Melindrosa a la par por compañera ocultaba también la garra fiera; y al rodar (abrazadas) por la alfombra, un sonoro reír cruzó el ambiente del salón… y brillaron de repente ¡cuatro puntos de fósforo en la sombra! --- ## Mujeres en A. M. – JOHN CLELLON HOLMES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/mujeres-en-a-m-john-clellon-holmes/ Autor/Categoría: Holmes, John Clellon Las mujeres dormitan por las mañanas, nutriendo la vida. Algunas mujeres no se despiertan sino en el crepúsculo. Guardan los verdaderos gastos para la oscuridad. Durmiendo en camas pobladas de sueños, sin angustia en sus mañanas, sólo lino con calidez de carne, el susurro de la lluvia, el alma en reposo. Están recogiéndose, están enraizadas, y yo estoy infeliz de estar levantado y escribiéndolo. --- ## Museo – WISLAWA SZYMBORSKA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/museo-wislawa-szymborska/ Autor/Categoría: Szymborska, Wisława Hay platos, pero no apetito. Hay anillos, pero no amor correspondido, desde hace al menos tres siglos. Hay un abanico, pero ¿qué fue del arrebol? Hay espadas, pero ¿qué fue de la ira? Y el laúd no suena entre dos luces. Donde no hay eternidad se acumulan diez mil antigüedades muy antiguas. Un polvoriento portero dulcemente dormita con el bigote pegado al cristal de su garita. Metales, arcilla y una pluma de ave vencen al tiempo con su quietud suave. El broche de una egipcia alocada ríe por nada. La corona duró más que la cabeza. La mano perdió contra el guante. El zapato derecho venció sobre el pie. ¿Qué decir de mí? De morirme, ni hablar. Contra mi traje lucho en incruenta contienda. ¡Qué aguante tiene la prenda! ¡Qué tenaz afán de más que yo durar! --- ## Muy lejos de… – JACK KEROUAC URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/muy-lejos-de-jack-kerouac/ Autor/Categoría: Kerouac, Jack Muy lejos de La Generación Beat En el bosque lluvioso --- ## Nada dos veces – WISLAWA SZYMBORSKA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nada-dos-veces-wislawa-szymborska/ Autor/Categoría: Szymborska, Wisława Nada sucede dos veces y es lo que determina que nazcamos sin destreza y muramos sin rutina. No por ser el más obtuso en la escuela de lo humano puedes repetir el curso de invierno o de verano. Ningún día se repite, ni dos noches son iguales ni dos besos parecidos, ni dos citas similares. Hace poco por tu nombre alguien te llamó de cerca, pensé que caía una rosa desde tu ventana abierta. Hoy tu mirada rehuyo, clavo la mía en la hiedra. ¿Rosa? ¿Qué es una rosa? ¿Es una flor? ¿Una piedra? ¿Por qué el instante presente vértigo y pena procura? Hoy siempre será mañana: es y será su hermosura. Entre sonrisas y abrazos verás que la paz se fragua, aunque seamos distintos cual son dos gotas de agua. --- ## Nada te turbe – TERESA DE JESÚS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nada-te-turbe-teresa-de-jesus/ Autor/Categoría: de Jesús, Teresa Nada te turbe, Nada te espante, Todo se pasa, Dios no se muda, La paciencia Todo lo alcanza; Quien a Dios tiene Nada le falta: Sólo Dios basta. Eleva el pensamiento, Al cielo sube, Por nada te acongojes, Nada te turbe. A Jesucristo sigue Con pecho grande, Y, venga lo que venga, Nada te espante. ¿Ves la gloria del mundo? Es gloria vana; Nada tiene de estable, Todo se pasa. Aspira a lo celeste Que siempre dura; Fiel y rico en promesas Dios no se muda. Amala cual merece Bondad inmensa; Pero no hay amor fino Sin la paciencia. Confianza y fe viva Mantenga el alma, Que quien cree y espera Todo lo alcanza. Del infierno acosado Aunque se viere, Burlará sus furores Quien a Dios tiene. Vénganle desamparos, Cruces, desgracias; Siendo Dios su tesoro Nada le falta. Id, pues, bienes del mundo, Id, dichas vanas: Aunque todo lo pierda Sólo Dios basta. Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. --- ## Nada tiene que ver el dolor con el dolor… – ENRIQUE LIHN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nada-tiene-que-ver-el-dolor-con-el-dolor-enrique-lihn/ Autor/Categoría: Lihn, Enrique Nada tiene que ver el dolor con el dolor nada tiene que ver la desesperación con la desesperación Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas No hay nombres en la zona muda Allí, según una imagen de uso, viciada espera la muerte a sus nuevos amantes acicalada hasta la repugnancia, y los médicos son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios usuarios la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciadas y éste no es más que otro modo de viciarlas Quizá los médicos no sean más que sabios y la muerte -la niña de sus ojos- un querido problema la ciencia lo resuelve con soluciones parciales, esto es, difiere su nódulo insoluble sellando una pleura, para empezar Puede que sea yo de esos que pagan cualquier cosa por esa tramitación Me hundiré en el duelo de mí mismo, pero cuidando de mantener ciertas formas como ahora en esta consulta Quiero morir (de tal o cual manera) ese es ya un verbo descompuesto y absurdo, y qué va, diré algo, pero razonable mente, evidentemente fuera del lenguaje en esa zona muda donde unos nombres que no alcanzan a ser cuando ya uno, qué alivio, está muerto, olvidado ojalá previamente de sí mismo esa cosa muerta que existe en el lenguaje y que es su presupuesto Invoco en la consulta al Dios de la no mismidad, pero sabiendo que se trata de otra ficción más sobre la unión de Oriente y Occidente de acápites, comentarios y prólogos Un muerto al que le quedan algunos meses de vida tendría que aprender para dolerse, desesperarse y morir, un lenguaje limpio que sólo fuera accesible más allá de las matemáticas a especialistas de una ciencia imposible e igualmente válida un lenguaje como un cuerpo operado de todos sus órganos que viviera una fracción de segundo a la manera del resplandor y que hablara lo mismo de la felicidad que de la desgracia del dolor que del placer, con una sonriente desesperación, pero esto es ya decir una mera obviedad con el apoyo de una figura retórica mis palabras no pueden obviamente atravesar la barrera de ese lenguaje desconocido ante el cual soy como un babuino llamado por extraterrestres a interpretar el lenguaje humano Ay dios habría que hablar de la felicidad de morir en alguna inasible forma de eso que acompañó a la inocencia al orgasmo a todos y a cada uno de los momentos que improntaron la memoria con impresiones desaforadas Cuando en la primera polución -mucho más mística que la primera comunión- pensabas en Isabel ella no era una persona sino su imagen el resplandor orgástico de esa creatura que si vivió lo hizo para otros diluyéndose para ti carnalmente en el tiempo de los demás sin dejar más que el rastro de su resplandor en tu memoria eso era la muerte y la muerte advino y devino el click de la máquina de memorizar esa repugnante devoradora acicalada en palabras como éstas tu poesía, en suma es la muerte el sueño de la letra donde toda incomodidad tiene su asiento la cárcel de tu ser que te privaba del otro nombre de amor escrito silenciosamente en el muro o figuras obscenas untadas de vómito tu vida que -otra palabra- se deslizó, sin haberse podido engrupir en lo existente detenerse en lo Pasajero hundir el hocico feliz en el comedero, golpear por un asilo nocturno con el amor como con una piedra la muerte fue la que se disfrazó de mujer en el altillo de una casa de piedra y para ti de sombra y humo y nada porque ya no podías enamorar a su dueña, temblando del placer de perderla bajo una claraboya con telarañas tienes que reconstituir ese momento ahora que la dueña de la casa es la muerte y no la otra, esa nada ese humo esa sombra darte el placer de ser ella y de unirte a ella como los labios de Freud que se besan a sí mismos --- ## Nadie – Paul Éluard URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nadie-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul; Poemas en prosa Nadie Él coloca un pájaro sobre la mesa y cierra los postigos. Se peina, sus cabellos en sus manos son más dulces que un pájaro. *** Ella predice el porvenir. Y mi tarea es verificarlo. *** El corazón herido, el alma dolorida, las manos lastimadas, los cabellos blancos, los prisioneros, el agua entera está sobre mí como una playa desnuda. Paul Éluard --- ## Nadie fue ayer… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nadie-fue-ayer-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Nadie fue ayer ni va hoy, ni irá mañana hacia Dios por este mismo camino que yo voy. Para cada hombre guarda un rayo nuevo de luz el sol… y un camino virgen Dios. --- ## Nido del pobre – JUAN RAMÓN JIMÉNEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nido-del-pobre-juan-ramon-jimenez/ Autor/Categoría: Jiménez, Juan Ramón ¿Con qué desprecio, desde lo profundo, mira el mundo la mística guardilla que se levanta, palomar, sencilla sobre el oscuro lodazal del mundo! ¡Necio! no ve que el lodazal inmundo jamás su blanca claridad mancilla, que desde el alba hasta el ocaso brilla en su frente la luz del sol fecundo. Que desde ella, el sempiterno cielo abre su único azul más trasparente, más cerca, más alegre que del suelo. Que en su silencio la frente levanta más derecha el firme vuelo a su región eterna y esplendente. --- ## Ningún gesto de su accionar… – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ningun-gesto-de-su-accionar-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Ningún gesto de su accionar tiene efectos fuera de ellos mismos. --- ## No comprendiste – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-comprendiste-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino A propósito de nuestras convicciones religiosas dijo el estúpido de Juliano: «Leí, comprendí, rechacé.» Es decir, nos redujo a la nada con su «rechacé», el muy ridículo. Semejantes ocurrencias no nos valen a nosotros, los cristianos. «Leíste, pero no comprendiste; pues si hubieras comprendido, no habrías rechazado» respondimos de inmediato. --- ## No decía palabras… – LUIS CERNUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-decia-palabras-luis-cernuda/ Autor/Categoría: Cernuda, Luis No decía palabras… No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe. La angustia se abre paso entre los huesos, remonta por las venas hasta abrirse en la piel, surtidores de sueño hechos carne en interrogación vuelta a las nubes. Un roce al paso, una mirada fugaz entre las sombras, bastan para que el cuerpo se abra en dos, ávido de recibir en sí mismo otro cuerpo que sueñe; mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne, iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es una pregunta cuya respuesta nadie sabe. LuisCernuda --- ## No demostréis carecer… – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-demostreis-carecer-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont No demostréis carecer del sentido más elemental de las conveniencias ni poseer mal gusto respecto del creador. --- ## No es necesario hablar de nada… – ÓSIP MANDELSTAM URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-es-necesario-hablar-de-nada-osip-mandelstam/ Autor/Categoría: Mandelshtam, Ósip No es necesario hablar de nada ni estudiar nada. Es tan triste y buena la sombría alma animal. Nada quiere enseñar. Hablar no puede. Y como un joven delfín navega por la ciénaga del mundo. --- ## No es tu luz, Octubre… – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-es-tu-luz-octubre-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina No es tu luz, Octubre. Ni son los pájaros y las flores. Ni tampoco es el verde nuevo, no. Es el silencio del canto. Un silencio que casi nos angustia de tan puro y nos hunde en vértigos delicados hasta las presencias secretas o las fisonomías adorables e indecisas de una dicha que sube y las excede. Es tu silencio, Octubre, el que yo amo. ¿De dónde surgieron mi niñez y mi adolescencia? Sí, es también tu luz en la tarde quieta. Silencio iluminado y transparente con los vagos rostros recuperados de un niño extraviado y de un adolescente a la ventana. --- ## No estoy en el mundo – Rumi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-estoy-en-el-mundo-rumi/ Autor/Categoría: Rumi No estoy en el mundo el mundo está en mí; no estoy en el cuerpo el cuerpo está en mí; no estoy en la mente la mente está en mí. --- ## No había que titubear… – MARGUERITE YOURCENAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-habia-que-titubear-marguerite-yourcenar/ Autor/Categoría: Yourcenar, Marguerite No había que titubear… No había que titubear; había que acudir; Había que llamar; no había que callar. No supe presentir que ibas a morir Y continué mi aislado camino de pasar. No supe presentir que vería agotarse El claro manantial donde la sed termina; No supe presentir que la muerte germina Un fruto misterioso en la tierra de amarse. Aquí están mis ojos, mis manos, mi paso De ayer por el jardín que ahora yace raso; Te busco titubeando como un extranjero, Pero sin alcanzarte; me acuso; y envidio Aquel que comprendió que todo es pasajero Y descubrió su amor frente a tu espejo tibio. Click para leer más poemas de RMarguerite Yourcenar --- ## No hay… – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-hay-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen No hay empleos hoy Nada de seguros No hay más futuro que volver a la arcilla Trabajad duro por un poquito de miel Para Estados Unidos todo es el dinero --- ## No he perdido nada – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-he-perdido-nada-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Todavía estoy aquí, el sol gira a mis espaldas como un halcón y la tierra repite mi voz en la tuya. Y recomienza el tiempo visible en el ojo que redescubre la luz. No he perdido nada. Perder es ir al otro lado de un diagrama del cielo por movimientos de sueños, un río lleno de hojas. --- ## No hemos querido saber… – EDGAR BAYLEY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-hemos-querido-saber-edgar-bayley/ Autor/Categoría: Bayley, Edgar no hemos querido saber acariciar y ha habido otra confianza otros alfabetos junto al sud que despierta en las palmas siguientes nuestra unión retenia su delirio y batía su mirada sin otra ayuda que los pasos a pleno aire desaparece su error y el silencio no necesita de mi infancia son las palabras los nuevos desiertos poblados por la virtud que ascienden cada día que parten confiados a la ciudad para dibujar el absoluto ardiente de los bares --- ## No labor – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-labor-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Ni una máquina para ahorrar el trabajo, Ni un descubrimiento he dejado, Ni podré legar una suma para fundar un hospital o una biblioteca, Ni la memoria de una hazaña por América, Ni un éxito literario o intelectual, ni un libro para los anaqueles, Sólo unas pocas melodías quedarán vibrando en el aire, Para camaradas y amantes. Autor: Walt Whitman Libro: Calamus. Poema: No labor Traducción: Jorge Luis Borges --- ## No llores más – Giuseppe Ungaretti URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-llores-mas-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Para de matar a los muertos, No llores más, no llores más Si deseas aún escucharlos, Si esperas no perecer. Su susurro es imperceptible, Ellos no hacen más ruido Que el crecimiento de la hierba, Felices donde el hombre no transita. --- ## No me mires a los ojos… – MIGUEL DE UNAMUNO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-me-mires-a-los-ojos-miguel-de-unamuno/ Autor/Categoría: de Unamuno, Miguel No me mires a los ojos, sino a la mirada, mira que quien se queda en la carne no llega nunca a la vida. Mírame como a un espejo que te mira, que quien mira no más que a ojos de la carne según va mirando olvida. --- ## No olvidamos nada – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-olvidamos-nada-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina No olvidamos el llanto ni el vacío de los muertos en la tierra. América circula con todo sufrimiento. Pero canta. No con voz de fuerza. Canta el día de luz que llega por el río de trigo, al ardor de sus hombres erguidos y en marcha. No olvidamos nada. Pero el canto es la fiebre más alta. Huye de nuestras frentes, señala nuestra sangre. Alto. Altísimo. Como nuestro amor. --- ## No quieras, Lidia… – FERNADO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-quieras-lidia-fernado-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando No quieras, Lidia, edificar en el espacio que figuras futuro, o prometerte mañana. Cúmplete hoy no esperando. Tú misma eres tu vida. No te destines, que no eres futura. ¿Quién sabe si, entre la copa que vacías, y ella de nuevo llena, la suerte no te interpone el abismo? Click para leer más poemas de Fernando Pessoa --- ## No quiero el verbo raro… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-quiero-el-verbo-raro-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León No quiero el verbo raro ni la palabra extraña; quiero que todas, todas mis palabras —fáciles siempre a los que aman—, vayan ungidas con mi alma. --- ## No sabéis lo que es el amor (una tarde con Charles Bukowski) – RAYMOND CARVER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-sabeis-lo-que-es-el-amor-una-tarde-con-charles-bukowski-raymond-carver/ Autor/Categoría: Carver, Raymond NO SABÉIS LO QUE ES EL AMOR (UNA TARDE CON CHARLES BUKOWSKI) No sabéis lo que es el amor dijo Bukowski Tengo 51 años miradme estoy enamorado de esa piba Piqué el anzuelo pero ella también está colgada así que perfecto tío así debe ser Me llevan en la sangre y no pueden echarme lo intentan todo para apartarse de mí pero acaban volviendo Todas vuelven excepto una a la que dejé plantada Lloré por ella pero aquellos días lloraba por todo No me paséis un peta de esos luego me vuelvo insoportable Podría quedarme aquí sentado bebiendo cerveza con vosotros toda la noche Podría beberme diez latas de esta cerveza y sería como agua pero no me paséis un peta tíos os echaré por la ventana tiraré a todo el mundo por la ventana ya lo he hecho Pero no sabéis lo que es el amor No lo sabéis porque nunca habéis estado enamorados así de simple Conseguí a esta piba es maravillosa me llama Bukowski Dice Bukowski con esa voz suave y yo digo Qué No sabéis lo que es el amor Os lo estoy diciendo pero no me escucháis Ninguno de vosotros lo reconocería si subiera a esta habitación y os diera por el culo Siempre pensé que las lecturas de poesía son una claudicación Mirad tengo 51 años y mucho andado Sé que son una claudicación pero me digo Bukowski pasar hambre es peor que rendirse así que vas y nada es como debería ser Aquel tipo cómo se llamaba Galway Kinnel He visto su foto en una revista Tiene buena pinta pero es profesor Cristo podéis creéroslo Resulta que vosotros también ya os estoy insultando No, no le he escuchado ni he oído nada de él Termitas todos ellos Puede que sea yo ya no leo mucho pero esos tipos que se hacen un nombre con cinco o seis libros termitas Bukowski dice por qué escuchas música clásica todo el día No sabéis cómo lo dice Bukowski por qué escuchas música clásica todo el día Os sorprende no nunca pensaríais que un bruto bastardo como yo pudiera escuchar música clásica todo el día Brahms Rachmaninoff Bartók Telemann Mierda no podría escribir aquí si no Demasiado silencio demasiados árboles Me gusta la ciudad ése es mi sitio Pongo música clásica cada mañana y me siento frente a la máquina de escribir enciendo un cigarrillo como éste y lo fumo y me digo Bukowski eres un hombre con suerte Bukowski has pasado por todo y ahora eres un hombre con suerte y el humo azul flota sobre la mesa y miro por la ventana la Avenida Delongpre y veo a la gente subir y bajar por la acera y echo una calada así y dejo el cigarrillo en el cenicero y respiro profundamente y comienzo a escribir Bukowski así es la vida me digo está bien ser pobre está bien tener hemorroides está bien enamorarse Pero no sabéis lo que es No sabéis lo que es estar enamorado Si pudierais verla sabríais de lo que hablo Pensaba que me acostaba con alguien aquí arriba lo sabía me dijo que lo sabía Mierda tengo 51 años y ella 25 estamos enamorados y está celosa Jesús es maravilloso me dijo que me sacaría los ojos si me tiraba a alguien aquí arriba Eso es amor Qué sabéis vosotros de eso Dejadme deciros algo he encontrado en la cárcel tipos con más estilo que la gente que merodea por la universidad y acude a lecturas de poesía Sanguijuelas que van a ver si el poeta lleva los calcetines sucios o si le huele el sobaco Creedme no les decepcionaré Pero quiero que no olvidéis esto esta noche sólo hay un poeta en esta habitación sólo un poeta esta noche en la ciudad puede que sólo un verdadero poeta en este país esta noche y ése soy yo Qué sabéis vosotros de la vida Que sabéis de nada A quién de los que estáis aquí han echado del trabajo o le ha dejado su piba o la ha dejado él Me echaron de Sears and Roebuck cinco veces Me echaban y luego me volvían a contratar Fui chico de almacén para ellos cuando tenía 35 y luego me echaron por meter nenas dentro Yo sé de que va eso estuve ahí Tengo 51 años y estoy enamorado Esta pibita dice Bukowski y yo digo Qué y ella dice estás lleno de mierda y yo digo tú sí que me entiendes cariño Ella es la única en el mundo hombre o mujer por quien dejaría esto Pero no sabéis lo que es el amor Todas vuelven al final todas ellas excepto la que os dije una que dejé plantada Estuvimos siete años juntos Bebíamos mucho Veo un par de copistas en esta habitación pero no veo a ningún poeta No me sorprende Tienes que haber estado enamorado para escribir poesía y vosotros no sabéis lo que es estar enamorado ése es el problema Dadme un poco de esa mierda Bueno no hace frío bien está bien hace agradable así que sigamos este circo en la calle Ya sé lo que dije pero cataré sólo uno Este parece bueno Venga vamos entonces dame éste para recuperarme Que más tarde nadie se quede cerca de una ventana abierta --- ## No se culpe a nadie – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-se-culpe-a-nadie-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina El frío complica siempre las cosas, en verano se está tan cerca del mundo, tan piel contra piel, pero ahora a las seis y media su mujer lo espera en una tienda para elegir un regalo de casamiento, ya es tarde y se da cuenta de que hace fresco, hay que ponerse el pulóver azul, cualquier cosa que vaya bien con el traje gris, el otoño es un ponerse y sacarse pulóveres, irse encerrando, alejando. Sin ganas silba un tango mientras se aparta de la ventana abierta, busca el pulóver en el armario y empieza a ponérselo delante del espejo. No es fácil, a lo mejor por culpa de la camisa que se adhiere a la lana del pulóver, pero le cuesta hacer pasar el brazo, poco a poco va avanzando la mano hasta que al fin asoma un dedo fuera del puño de lana azul, pero a la luz del atardecer el dedo tiene un aire como de arrugado y metido para adentro, con una uña negra terminada en punta. De un tirón se arranca la manga del pulóver y se mira la mano como si no fuese suya, pero ahora que está fuera del pulóver se ve que es su mano de siempre y él la deja caer al extremo del brazo flojo y se le ocurre que lo mejor será meter el otro brazo en la otra manga a ver si así resulta más sencillo. Parecería que no lo es porque apenas la lana del pulóver se ha pegado otra vez a la tela de la camisa, la falta de costumbre de empezar por la otra manga dificulta todavía más la operación, y aunque se ha puesto a silbar de nuevo para distraerse siente que la mano avanza apenas y que sin alguna maniobra complementaria no conseguirá hacerla llegar nunca a la salida. Mejor todo al mismo tiempo, agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. En la repentina penumbra azul que lo envuelve parece absurdo seguir silbando, empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas. por más que tira nada sale afuera y ahora se le ocurre pensar que a lo mejor se ha equivocado en esa especie de cólera irónica con que reanudó la tarea, y que ha hecho la tonteria de meter la cabeza en una de las mangas y una mano en el cuello del pulóver. Si fuese así su mano tendria que salir fácilmente pero aunque tira con todas sus fuerzas no logra hacer avanzar ninguna de las dos manos aunque en cambio parecería que la cabeza está a punto de abrirse paso porque la lana azul le aprieta ahora con una fuerza casi irritante la nariz y la boca, lo sofoca más de lo que hubiera podido imaginarse, obligándolo a respirar profundamente mientras la lana se va humedeciendo contra la boca, probablemente desteñirá y le manchará la cara de azul. Por suerte en ese mismo momento su mano derecha asoma al aire al frío de afuera, por lo menos ya hay una afuera aunque la otra siga apresada en la manga, quizá era cierto que su mano derecha estaba metida en el cuello del pulóver por eso lo que él creía el cuello le está apretando de esa manera la cara sofocándolo cada vez más, y en cambio la mano ha podido salir fácilmente. De todos modos y para estar seguro lo único que puede hacer es seguir abriéndose paso respirando a fondo y dejando escapar el aire poco a poco, aunque sea absurdo porque nada le impide respirar perfectamente salvo que el aire que traga está mezclado con pelusas de lana del cuello o de la manga del pulóver, y además hay el gusto del pulóver, ese gusto azul de la lana que le debe estar manchando la cara ahora que la humedad del aliento se mezcla cada vez más con la lana, y aunque no puede verlo porque si abre los ojos las pestañas tropiezan dolorosamente con la lana, está seguro de que el azul le va envolviendo la boca mojada, los agujeros de la nariz, le gana las mejillas, y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver sin contar que debe ser tarde y su mujer estará impacientándose en la puerta de la tienda. Se dice que lo más sensato es concentrar la atención en su mano derecha, porque esa mano por fuera del pulóver está en contacto con el aire frío de la habitación es como un anuncio de que ya falta poco y además puede ayudarlo, ir subiendo por la espalda hasta aferrar el borde inferior del pulóver con ese movimiento clásico que ayuda a ponerse cualquier pulóver tirando enérgicamente hacia abajo. Lo malo es que aunque la mano palpa la espalda buscando el borde de lana, parecería que el pulóver ha quedado completamente arrollado cerca del cuello y lo único que encuentra la mano es la camisa cada vez más arrugada y hasta salida en parte del pantalón, y de poco sirve traer la mano y querer tirar de la delantera del pulóver porque sobre el pecho no se siente más que la camisa, el pulóver debe haber pasado apenas por los hombros y estará ahi arrollado y tenso como si él tuviera los hombros demasiado anchos para ese pulóver lo que en definitiva prueba que realmente se ha equivocado y ha metido una mano en el cuello y la otra en una manga, con lo cual la distancia que va del cuello a una de las mangas es exactamente la mitad de la que va de una manga a otra, y eso explica que él tenga la cabeza un poco ladeada a la izquierda, del lado donde la mano sigue prisionera en la manga, si es la manga, y que en cambio su mano derecha que ya está afuera se mueva con toda libertad en el aire aunque no consiga hacer bajar el pulóver que sigue como arrollado en lo alto de su cuerpo. Irónicamente se le ocurre que si hubiera una silla cerca podría descansar y respirar mejor hasta ponerse del todo el pulóver, pero ha perdido la orientación después de haber girado tantas veces con esa especie de gimnasia eufórica que inicia siempre la colocación de una prenda de ropa y que tiene algo de paso de baile disimulado, que nadie puede reprochar porque responde a una finalidad utilitaria y no a culpables tendencias coreográficas. En el fondo la verdadera solución sería sacarse el pulóver puesto que no ha podido ponérselo, y comprobar la entrada correcta de cada mano en las mangas y de la cabeza en el cuello, pero la mano derecha desordenadamente sigue yendo y viniendo como si ya fuera ridiculo renunciar a esa altura de las cosas, y en algún momento hasta obedece y sube a la altura de la cabeza y tira hacia arriba sin que él comprenda a tiempo que el pulóver se le ha pegado en la cara con esa gomosidad húmeda del aliento mezclado con el azul de la lana, y cuando la mano tira hacia arriba es un dolor como si le desgarraran las orejas y quisieran arrancarle las pestañas. Entonces más despacio, entonces hay que utilizar la mano metida en la manga izquierda, si es la manga y no el cuello, y para eso con la mano derecha ayudar a la mano izquierda para que pueda avanzar por la manga o retroceder y zafarse, aunque es casi imposible coordinar los movimientos de las dos manos, como si la mano izqulerda fuese una rata metida en una jaula y desde afuera otra rata quisiera ayudarla a escaparse, a menos que en vez de ayudarla la esté mordiendo porque de golpe le duele la mano prisionera y a la vez la otra mano se hinca con todas sus fuerzas en eso que debe ser su mano y que le duele, le duele a tal punto que renuncia a quitarse el pulóver, prefiere intentar un último esfuerzo para sacar la cabeza fuera del cuello y la rata izquierda fuera de la jaula y lo intenta luchando con todo el cuerpo, echándose hacia adelante y hacia atrás, girando en medio de la habitación, si es que está en el medio porque ahora alcanza a pensar que la ventana ha quedado abierta y que es peligroso seguir girando a ciegas, prefiere detenerse aunque su mano derecha siga yendo y viniendo sin ocuparse del pulóver, sunque su mano izquierda le duela cads vez más como si tuviera los dedos mordidos o quemados, y sin embargo esa mano le obedece, contrayendo poco a poco los dedos lacerados alcanza a aferrar a través de la manga el borde del pulóver arrollado en el hombro, tira hacia abajo casi sin fuerza, le duele demasiado y haría falta que la mano derecha ayudara en vez de trepar o bajar inútilmente por las piernas en vez de pellizcarle el muslo como lo está haciendo, arañándolo y pellizcándolo a través de la ropa sin que pueda impedírselo porque toda su voluntad acaba en la mano izquierda, quizá ha caído de rodillas y se siente como colgado de la mano izquierda que tira una vez más del pulóver y de golpe es el frío en las cejas y en la frente, en los ojos, absurdamente no quiere abrir los ojos pero sabe que ha salido fuera, esa materia fria, esa delicia es el aire libre, y no quiere abrir los ojos y espera un segundo, dos segundos, se deja vivir en un tiempo frío y diferente, el tiempo de fuera del pulóver, está de rodillas y es hermoso estar así hasta que poco a poco agradecidamente entreabre los ojos libres de la baba azul de la lana de adentro, entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vibrando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda desde dentro de la manga, para que tire hacia arriba el cuello del pulóver y la baba azul le envuelva otra vez la cara mientras se endereza para huir a otra parte, para llegar por fin a alguna parte sin mano y sin pulóver, donde solamente haya un aire fragoroso que lo envuelva y lo acompañe y lo acaricie y doce pisos. --- ## No sé lo que persigo… – SAFO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-se-lo-que-persigo-safo/ Autor/Categoría: Safo No sé lo que persigo: mi mente está partida en dos. Click para leer más poemas de Safo --- ## No se me importa… – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-se-me-importa-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme! Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa. ¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado? ¡María Luisa era una verdadera pluma! Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres. ¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. “¡María Luisa! ¡María Luisa!”… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte. Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo. ¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes… la de pasarse las noches de un solo vuelo! Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo? Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## No se pinta – EDVARD MUNCH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-se-pinta-edvard-munch/ Autor/Categoría: Munch, Edvard No se pinta copiando la naturaleza – Se toma de ella o se sirve uno de su rica fuente --- ## No se trata de hablar… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-se-trata-de-hablar-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina No se trata de hablar… No se trata de hablar, ni tampoco de callar: se trata de abrir algo entre la palabra y el silencio. Quizá cuando transcurra todo, también la palabra y el silencio, quede esa zona abierta como una esperanza hacia atrás. Y tal vez ese signo invertido constituya un toque de atención para este mutismo ilimitado donde palpablemente nos hundimos. Roberto Juarroz --- ## No sucumbir a la lluvia – KENJI MIYAZAWA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-sucumbir-a-la-lluvia-kenji-miyazawa/ Autor/Categoría: Kenji Miyazawa No sucumbir a la lluvia No sucumbir al viento No sucumbir a la nieve ni al calor del estío Tener un cuerpo firme y sano sin avaricia ni codicia Sonreír siempre tranquilo Nunca tener ira comer cuatro tazas de arroz al día y un poco de pasta de soya y legumbres. No contar conmigo mismo en ninguna ocasión observar atentamente y comprender Además, no olvidar A la sombra de una arboleda de pinos en el campo vivir en una choza de cañas Si al este hay un niño enfermo ir a cuidarlo Si al oeste hay una madre fatigada ayudarle cargando las gavillas de arroz Si al sur hay una persona moribunda decirle que no tenga miedo Si al norte hay pendencias y acusaciones decirles que cesen de hacerlo porque no es interesante Si se presenta la sequía tener lágrimas en los ojos y caminar perplejo y preocupado bajo el verano frío Ser llamado ‘títere imbécil’ por la gente sin nunca ser alabado ni molesto un hombre así quisiera ser Yo. --- ## No te aflijas – SHAMSUDDIN HAFIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-te-aflijas-shamsuddin-hafiz/ Autor/Categoría: Shamsuddin Hafiz No te aflijas: la belleza volverá a regocijarte con su gracia; la celda de la tristeza se convertirá un día en un jardín cercado lleno de rosas. No te aflijas, corazón doliente: tu mal, en bien se trocará; no te detengas en lo que te perturba: ese espíritu trastornado conocerá de nuevo la paz. No te aflijas: una vez más la vida reinará en el jardín en que suspiras y verás muy pronto, ¡oh, canto de la noche!, una cortina de rosas sobre tu frente. No te aflijas si no comprendes el misterio de la vida. ¡Tanta alegría se oculta tras del velo! No te aflijas si, por algunos instantes, las esferas estrelladas no giran según tus deseos, pues la rueda del tiempo no siempre da vueltas en el mismo sentido. No te aflijas si, por amor del santuario, penetras en el desierto y las espinas te hieren. No te aflijas, alma mía, si el torrente de los días convierte en ruinas tu morada mortal, pues tienes el amor para salvarte de ese diluvio. No te aflijas si el viaje es amargo y la meta invisible. No hay camino que no conduzca a una meta. No te aflijas, Hafiz, en el rincón humilde en que te crees pobre y en el abandono de las noches oscuras, pues te quedan aún tu canción y tu amor. De «Los Gazales de Hafiz» --- ## No te envanezcas… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-te-envanezcas-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo «No te envanezcas», alguien dejó escrito en mi pared. Yo no conozco la letra ni la mano del que inscribió la frase en la cocina. No lo invité tampoco. Entró por el tejado. A quién entonces contestar? Al viento. Escúchame, viento. Desde hace muchos años los vanidosos me echan en cara sus propias y vacías vanidades, ese es, muestran la puerta que abro de noche, el libro que trabajo, el lecho que me acoge, la casa que construyo, ese es, ese es, malignos me muestran con sus dedos enredados, dedos de enredaderas, y cuanto ellos se adoran me lo tiran en cara, lo que son me designan, lo que ocultan me ladran. Tal vez soy vanidoso, también soy vanidoso. No de mi poesía, me parece. A ver, examinemos. Toda la vida circuló en mi cuerpo como una sangre propia que descifro en el papel, a veces tengo que hacer, me llaman y no acudo, debo escribir renglones que no leo, debo cantar para alguien que ni siquiera conoceré algún día. Es verdad que recibo cartas que me dicen; tu palabra me devolvió el amor, me dio la vida, me encontró en las prisiones, y yo pienso que esta circulatoria sangre, invisible sangre que contengo en otras venas vive desde ahora. Pero apenas salió de mí olvidé mi poesía. No encuentro grave vanidad en mi olvido ni en mi hallazgo, tampoco en mis zapatos en mis viejos zapatos deformados por mis pies vagabundos, cada cinco años me hago un nuevo traje, mis corbatas marchitas no se jactan de nada, ahora si en el momento de peligro para mi pueblo busco la bandera, subo a los campanarios olvidando la ola bordada con espuma, olvidando la flor en el camino no hice más que ninguno, tal vez menos que todos. --- ## No te mueras – AKIKO YOSANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-te-mueras-akiko-yosano/ Autor/Categoría: Akiko Yosano Ay, hermano, lloro por ti, no te mueras. Tú que naciste el menor de la familia, el cariño de tus padres superaba todo, mas ¿acaso ellos te han educado para matar a la gente haciéndote empuñar una espada? ¿Te han criado hasta los veinticuatro años para que mueras después de matar a la gente? Eres el dueño de una tienda tradicional de un comerciante de la ciudad de Sakai. Eres el heredero del nombre de tu padre. No te mueras. ¿Qué te importa si el Castillo de Puerto Arturo cae o no cae? Sólo conoces las costumbres de una familia de mercaderes. No te mueras. El Emperador nunca aparecerá en el campo de batalla. “Que mueran como bestias, que derramen mutuamente sangre humana, que es el honor del hombre el morir” ¿Pensará así el Emperador? No creo, pues tiene una benevolencia profunda. Ay, hermano, no te mueras en el campo de batalla. A tu madre que había perdido al esposo le han quitado a su hijo en medio del llanto sin misericordia el otoño pasado. Ella mantiene a su familia y mientras se habla de la paz nacional aumentan las canas de su cabello. ¿Acaso te has olvidado de tu mujer joven y frágil que a la sombra de la cortina llora inclinada, con quien no has vivido ni diez meses? Piensa en el dolor de la joven. Ay, ¿en quién podría ella apoyarse sino en ti, el único en este mundo para ella? Tú no te mueras. --- ## No te retrases en el surco de los resultados… – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-te-retrases-en-el-surco-de-los-resultados-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René No te retrases en el surco de los resuitados. --- ## No tengo miedo ni esperanza… – ANTONIO GAMONEDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-tengo-miedo-ni-esperanza-antonio-gamoneda/ Autor/Categoría: Gamoneda, Antonio No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo dolor no me concierne. Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte. Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanza. --- ## No tengo paz ni puedo hacer la guerra… – Francesco Petrarca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-tengo-paz-ni-puedo-hacer-la-guerra-francesco-petrarca/ Autor/Categoría: Petrarca, Francesco No tengo paz ni puedo hacer la guerra… No tengo paz ni puedo hacer la guerra; temo y espero, y del ardor al hielo paso, y vuelo para el cielo, bajo a la tierra, nada aprieto, y a todo el mundo abrazo. Prisión que no se cierra ni des-cierra, No me detiene ni suelta el duro lazo; entre libre y sumisa el alma errante, no es vivo ni muerto el cuerpo lacio. Veo sin ojos, grito en vano; sueño morir y ayuda imploro; a mí me odio y a otros después amo. Me alimenta el dolor y llorando reí; La muerte y la vida al fin deploro: En este estado estoy, mujer, por tí. Francesco Petrarca --- ## No tiene existencia… – FRANCISCO MADARIAGA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-tiene-existencia-francisco-madariaga/ Autor/Categoría: Madariaga, Francisco No tiene existencia en los grandes bocados que nutre el mediodía. Es el color celeste que arroja la memoria y ama la muerte del terror. --- ## No vengas tan pronto – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/no-vengas-tan-pronto-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René No vengas tan pronto, amor, sigue todavía; Sólo la vida del árbol ha temblado; El viento despedazó las hojas de abril. La tierra sosiega su extensión Y cierra de nuevo sus abismos. ¡Ya estás aquí, amor desnudo, fruto del huracán! Soñaba contigo mientras rajaba la corteza. --- ## Nobel de Literatura – Todos los ganadores URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nobel-de-literatura-todos-los-ganadores/ Autor/Categoría: Información 2025 László Krasznahorkai 2024 Han Kang 2023 Jon Fosse 2022 Annie Ernaux 2021 Abdulrazak Gurnah 2020 Louise Glück 2019 Peter Handke 2018 Olga Tokarczuk 2017 Kazuo Ishiguro 2016 Bob Dylan 2015 Svetlana Alexievich 2014 Patrick Modiano 2013 Alice Munro 2012 Mo Yan 2011 Tomás Tranströmer 2010 Mario Vargas Llosa 2009 Herta Müller 2008 Jean-Marie Gustave le Clézio 2007 Doris Lessing 2006 Orhan Pamuk 2005 Harold Pinter 2004 Elfriede Jelinek 2003 J.M. Coetzee 2002 Imre Kertész 2001 V.S. Naipaul 2000 Gao Xingjian 1999 Günter Grass 1998 José Saramago 1997 Dario Fo 1996 Wislawa Szymborska 1995 Seamus Heaney 1994 Kenzaburo Oe 1993 Toni Morrison 1992 Derek Walcott 1991 Nadine Gordimer 1990 Octavio Paz 1989 Camilo José Cela 1988 Naguib Mahfouz 1987 Joseph Brodsky 1986 Wole Soyinka 1985 Claude Simon 1984 Jaroslav Seifert 1983 William Golding 1982 Gabriel García Márquez 1981 Elias Canetti 1980 Czeslaw Milosz 1979 Odysseus Elytis 1978 Isaac Bashevis Singer 1977 Vicente Aleixandre 1976 Saul Bellow 1975 Eugenio Montale 1974 Eyvind Johnson y Harry Martinson 1973 Patrick White 1972 Heinrich Böll 1971 Pablo Neruda 1970 Alexandr Solzhenitsyn 1969 Samuel Beckett 1968 Yasunari Kawabata 1967 Miguel Ángel Asturias 1966 Samuel Agnon y Nelly Sachs 1965 Mikhail Sholokhov 1964 Jean-Paul Sartre (rechazó el premio) 1963 Giorgos Seferis 1962 John Steinbeck 1961 Ivo Andric 1960 Saint-John Perse 1959 Salvatore Quasimodo 1958 Boris Pasternak 1957 Albert Camus 1956 Juan Ramón Jiménez 1955 Halldór Laxness 1954 Ernest Hemingway 1953 Winston Churchill 1952 François Mauriac 1951 Pär Lagerkvist 1950 Bertrand Russell 1949 William Faulkner 1948 T.S. Eliot 1947 André Gide 1946 Hermann Hesse 1945 Gabriela Mistral 1944 Johannes V. Jensen 1943 Nulo 1942 Nulo 1941 Nulo 1940 Nulo 1939 Frans Eemil Sillanpää 1938 Pearl Buck 1937 Roger Martin du Gard 1936 Eugene O’Neill 1935 Nulo 1934 Luigi Pirandello 1933 Ivan Bunin 1932 John Galsworthy 1931 Erik Axel Karlfeldt 1930 Sinclair Lewis 1929 Thomas Mann 1928 Sigrid Undset 1927 Henri Bergson 1926 Grazia Deledda 1925 George Bernard Shaw 1924 Wladyslaw Reymont 1923 William Butler Yeats 1922 Jacinto Benavente 1921 Anatole France 1920 Knut Hamsun 1919 Carl Spitteler 1918 Nulo 1917 Karl Gjellerup y Henrik Pontoppidan 1916 Verner von Heidenstam 1915 Romain Rolland 1914 Nulo 1913 Rabindranath Tagore 1912 Gerhart Hauptmann 1911 Maurice Maeterlinck 1910 Paul Heyse 1909 Selma Lagerlöf 1908 Rudolf Eucken 1907 Rudyard Kipling 1906 Giosuè Carducci 1905 Henryk Sienkiewicz 1904 Frédéric Mistral y José Echegaray 1903 Bjørnstjerne Bjørnson 1902 Theodor Mommsen 1901 Sully Prudhomme Fuente: Ciudad Seva y Antología Poética --- ## Noche – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/noche-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina correr no sé dónde aquí o allá singulares recodos desnudos basta correr! trenzas sujetas a mi anochecer de caspa y agua colonia rosa quemada fósforo de seda creación sincera en surco capilar la noche desanuda su bagaje de blancos y negros tirar detener su devenir --- ## Nocturno – JULES LAFORGUE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nocturno-jules-laforgue/ Autor/Categoría: Laforgue, Jules Pienso en el viejo Sol un día agonizante, tengo miedo y jadeo, y las sienes me oprimo, frente a mí, sin embargo, tres muchachas, charlando, bordan en la apacible claridad de la lámpara. --- ## Nocturno – LEÓN-PAUL FARGUE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nocturno-leon-paul-fargue/ Autor/Categoría: Fargue, Léon-Paul Nocturno Un brazo con tatuajes de oro se desliza Desde lo alto de los árboles y toca Suavemente en las ramas. Las hojas y las flores Se abrazan y se entienden. Y yo vi a la culebra Deslizarse en la quieta dulzura del crepúsculo. Diana sobre el estanque se inclina y se enmascara Un zapato de seda corre a través del claro Como una voz del cielo que se une al horizonte. Las barcas de la noche se aprestan a partir. Otros se sentarán en la silla de hierro. Otros esto verán cuando yo ya no esté. La luz se olvidará de aquellos que la amaron. No habrá ningún llamado que alumbre nuestros rostros. No habrá ningún sollozo que hiera nuestro amor. Nuestras ventanas estarán cerradas. Una pareja de extranjeros Recorrerá la calle gris. Las voces, Cantarán otras voces, llorarán otros ojos En una casa nueva. Todo será gastado y todo perdonado, La pena será extraña y el bosque será nuevo, Y hasta quizás un día, para amigos recientes, Dios tendrá esa alegría que ayer nos prometió. Click para leer más poemas de Léon-Paul Fargue --- ## Nuestro movimiento – PAUL ÉLUARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nuestro-movimiento-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Nuestro movimiento Vivimos olvidados de nuestras mutaciones El día es perezoso pero la noche es rápida El aire del cenit ella lo filtra y usa La noche nunca deja polvo sobre nosotros Deja en cambio este eco que rueda todo el día Fuera del tiempo de la angustia y las caricias Este encadenamiento de los mundos insípidos Y los mundos sensibles suyo es un doble sol ¿Estamos cerca o lejos de la conciencia? ¿Dónde Nuestras raíces nuestras fronteras nuestro fin? Sólo el largo placer de nuestras mutaciones Esqueletos que se alzan en los muros derruídos Las cifras acordadas a las formas dementes A la carne ingeniosa a los ciegos videntes Las citas acordadas por el rostro al perfil Por el dolor a la salud por el fulgor De los astros al bosque por la montaña al valle Por la mina a la flor por las perlas al sol Somos cuerpo con cuerpo somos tierra con tierra Nacemos dondequiera y no tenemos límites. --- ## Nuestros sueños de Eunuco – Dylan Thomas URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nuestros-suenos-de-eunuco-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan Nuestros sueños de Eunuco I Nuestros sueños de eunuco, sin semillas en la luz, de luz y amor, los vaivenes del corazón, castigan los miembros de sus hijos, y amortajados su manto y su sábana, acicalan a las novias oscuras, las viudas de la noche presas entre sus brazos. Las sombras de las niñas, con sudarios fragantes, cuando se esconde el sol se apartan del gusano, de los huesos del hombre, quebrados en sus lechos, por nocturnas roldanas que vacían la tumba. II En ésta, nuestra época, el bandido y su hembra fantasmas de una sola dimensión se aman sobre un carrete, ajeno a la verdad de nuestros ojos, y dicen engreídos sus naderías de media noche entre poses banales; cuando paran las cámaras corren a su agujero bajo el jardín del día. Bailan entre nuestra calavera y sus linternas imponen sus imágenes y echan fuera las noches; miramos esa función de sombras que se besan o matan, con fragancia de celuloide la mentira es amor. III ¿Cuál es el mundo? ¿Cuál de nuestros dos modos de dormir despertará cuando el bálsamo y su sarna levanten esta tierra de ojos rojos? Desatará las formas del día y sus aprestos, los señores soleados, los ricachos galeses, o impulsará a quienes se atavían en la noche. La fotografía hizo sus bodas con el ojo, y clavó en su pareja cáscaras fragmentarias de verdad; el sueño ha sorbido desde su fe al durmiente pues los amortajados se tornan médula en su vuelo. IV Este es el mundo: la engañosa semejanza de nuestras trizas de materia que caen como harapos desde los ademanes del amor y el rechazo; el sueño que echa a los enterrados de su bolsa venera a estos despojos tanto como a los vivos. Este es el mundo. Tened fe. Porque seremos como el gallo que grita dispersando a los muertos; golpearán nuestras balas la imagen de las planchas; y dignos compañeros seremos de por vida, y aquél que permanezca florecerá mientras ellos se aman, gloria a nuestros errantes corazones. Dylan Thomas --- ## Nueva contrición – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nueva-contricion-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar El pecado fue mío; yo no había comprendido. Así de nuevo la música aprisionada está en su cueva, excepto ese lugar donde ola irregular y moribunda impacienta con sus inquietos remolinos esta magra ribera. Y en el pozo marchito de esta tierra el verano ha cavado una tumba tan honda que apenas puede el plomizo sauce ansiar una plateada flor de la afilada mano del invierno. Pero, ¿quién es aquel que por la ribera viene? Amor, mira y pregúntate. ¿Quién es ése que viene con vestidos teñidos desde el Sur? Es tu nuevo Señor, que besará las no violadas rosas de tu boca, y yo he de llorar, he de adorar, como antes. --- ## Nunca he dejado de llevar la vida humilde… – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/nunca-he-dejado-de-llevar-la-vida-humilde-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Nunca he dejado de llevar la vida humilde que puede permitirse un modesto empleado de correos. ¡Pues! mi mujer —que tiene la manía de pensar en voz alta y de decir todo lo que le pasa por la cabeza— se empeña en atribuirme los destinos más absurdos que pueden imaginarse. Ahora mismo, mientras leía los diarios de la tarde, me preguntó sin ninguna clase de preámbulos: “¿Por qué no abandonaste el gato y el hogar? ¡Ha de ser tan lindo embarcarse en una fragata!… Durante las noches de luna, los marineros se reúnen sobre cubierta. Algunos tocan el acordeón, otros acarician una mujer de goma. Tú fumas la pipa en compañía de un amigo. El mar te ha endurecido las pupilas. Has visto demasiados atardeceres. ¿Con qué puerto, con qué ciudad no te has acostado alguna noche? ¿Las velas serán capaces de brindarte un horizonte nuevo? Un día en que la calma ya es una maldición, bajas a tu cucheta, desanudas un pañuelo de seda, te ahorcas con una trenza de mujer.” Y no contenta con hacerme navegar por todo el mundo, cuando hace dieciséis años que estoy anclado en el correo: “¿Recuerdas las que tenía cuando me conociste?… En ese tiempo me imaginaba que serías soldado y mis pezones se incendiaban al pensar que tendrías un pecho áspero, como un felpudo. “Eras fuerte. Escalaste los muros de un monasterio. Te acostaste con la abadesa. La dejaste preñada. ¿A qué tiempo, a qué nación pertenece tu historia?… Te has jugado la vida tantas veces, que posees un olor a barajas usadas. ¡Con qué avidez, con qué ternura yo te besaba las heridas! Eras brutal. Eras taciturno. Te gustaban los quesos que saben a verija de sátiro… y la primera noche, al poseerme, me destrozaste el espinazo en el respaldo de la cama.” Y como me dispusiera a demostrarle que lejos de cometer esas barbaridades, no he ambicionado, durante toda mi existencia, más que ingresar en el Club Social de Vélez Sársfield: “Ahora te veo arrodillado en una iglesia con olor a bodega. “Mírate las manos; sólo sirven para hojear misales. Tu humildad es tan grande que te avergüenzas de tu pureza, de tu sabiduría. Te hincas, a cada instante para besar las hojas que se quejan y que suspiran. Cuando una mujer te mira, bajas los párpados y te sientes desnudo. Tu sudor es grato a las prostitutas y a los perros. Te gusta caminar, con fiebre, bajo la lluvia. Te gusta acostarte, en pleno campo, a mirar las estrellas… “Una noche —en que te hallas con Dios— entras en un establo, sin que nadie te vea, y te estiras sobre la paja, para morir abrazado al pescuezo de alguna vaca…” Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Obertura – LOUIS ARAGON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/obertura-louis-aragon/ Autor/Categoría: Aragon, Louis Te toco y veo tu cuerpo y tú respiras Ya no es momento de vivir separados Eres tú vas y vienes y en mí tienes tu imperio Para lo bueno y para lo malo Y jamás te sentí tan lejana Juntos hallamos en el país de las maravillas El placer verdadero color del absoluto Pero al despertarme cuando vuelvo a vosotros Si suspiro en tu oído Como una despedida tú ya no la oyes Ella duerme Largamente yo la escucho callarse Es ella entre mis brazos presente y sin embargo Más ausente de estar en ellos y yo más solitario Por estar más cerca de su misterio Como un jugador que lee en los dados el punto perdedor El día que parece arrancarla a la ausencia Me la devuelve más turbadora y más bella que él mismo De la sombra ha guardado el perfume y la esencia Es como un sueño de los sentidos El día que la trae es todavía una noche Matorrales diarios en que nos arañamos La vida habrá pasado como un aire obsesivo Nunca harto de esos ojos que me provocan hambre Mi cielo mi desesperación mi mujer Trece años habré espiado tu silencio cantando Igual que los moluscos graban el son del mar Embriagando mi pecho trece años trece inviernos trece veranos Habré temblado trece años en el umbral de las quimeras Trece años de un miedo agridulce Y trece años conjurando peligros inventados Oh, mi pequeña El tiempo no está a nuestra altura Mil y una noches son pocas para los amantes Trece años son un día y son fuego de paja Que quema a nuestros pies punto a punto La alfombra mágica de nuestra soledad --- ## OCTAVIO PAZ – Poema «Arbol adentro» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/octavio-paz-poema-arbol-adentro/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Árbol adentro Creció en mi frente un árbol. Creció hacia dentro. Sus raíces son venas, nervios sus ramas, sus confusos follajes pensamientos. Tus miradas lo encienden y sus frutos de sombras son naranjas de sangre, son granadas de lumbre. ………………………………………Amanece en la noche del cuerpo. Allá adentro, en mi frente, el árbol habla. ……………………..Acércate, ¿lo oyes? Octavio Paz --- ## Oda 1 (del libro 1 de «Odas») – QUINTO HORACIO FLACO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-1-del-libro-1-de-odas-quinto-horacio-flaco/ Autor/Categoría: Quinto Horacio Flaco Mecenas, nacido de reyes antiguos, mi dulce baluarte y honor: hay quien gusta de manchar su carro con el polvo olímpico y al cual en dios tornan la meta evitada por la ardiente rueda y el glorioso premio; ese hombre es dichoso si la móvil plebe de nuestros quirites se esfuerza en llevarle al tercero y último peldaño honorífico; y aquél, si en granero privado atesora la mies que en las eras líbicas se barre. A quien goza hendiendo con la azada el campo patrio, aunque le ofrezcas la fortuna atálica no le harás surcar el ponto mirtoo en un bajel ciprio cual tímido nauta; loa el mercader, con terror del Africo que encrespa las olas icarias, el ocio, su campo y ciudad, mas luego rehace el roto navio para no ser pobre. Hay quien no rechaza las copas del viejo Másico y cortar el día afanoso no teme a la sombra del madroño verde o junto a la suave fuente consagrada; a muchos deleitan campamentos, tubas, clarines y guerras que odian las matronas; sufre el cazador los fríos de Jove y a la tierna cónyuge que olvide consiguen la leal jauría que avistó una cierva o el jabalí marso rompedor de redes. Pero a mí me asocia con los altos/dioses la yedra, guirnalda de las frentes doctas; el ameno bosque, los ágiles coros de Ninfas y Sátiros me apartan del mundo con tal de que Euterpe su flauta o la lira lesboa Polimnia no me nieguen. Pero si, en cambio, me cuentas como vate lírico, herirá los astros mi cabeza enhiesta. --- ## Oda 29 (del libro 3 de «Odas») – QUINTO HORACIO FLACO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-29-del-libro-3-de-odas-quinto-horacio-flaco/ Autor/Categoría: Quinto Horacio Flaco Mecenas, hijo de tirrenos reyes, para ti un dulce vino en jarra intacta y la flor de las rosas hace tiempo que guardo con mirobálano que unja tu pelo. No te nos demores ni mires más de lejos el umbroso Tíbur ni Éfula la escarpada ni las montañas del parricida Telégono. Abandona la opulencia que incomoda, las moles que hasta el cielo se alzan: no admires la dichosa Roma, su lujo, su humo, su estrépito. Al poderoso a veces gusta el cambio: la limpia mesa de un hogar humilde sin tapices servida o púrpuras preocupadas frentes desfrunce. Ya la luz que ocultaba el padre fúlgido de Andrómeda nos muestra; ya trae el sol los días secos del ardiente Proción y el astro del León loco: ya el pastor fatigado y su rebaño lánguidamente arroyo y sombras buscan y los matorrales del híspido Silvano; el viento calla en la orilla. A ti, en cambio, te inquieta el buen estado de la ciudad y temes lo que apresten los Seres o Bactra, que Ciro rigió, y el Tanais con sus discordias. Mas la divinidad prudente cubre el futuro de niebla y ríe si alguien se angustia más, un mortal siendo, de lo debido. Piensa tan sólo en moderar sereno cuanto ocurra; lo demás fluye como río que ora va al mar etrusco con tranquilo curso, ora arrastra piedras roídas, árboles descuajados, reses, casas, todo revuelto entre el clamor del monte y del bosque vecino cuando fiero diluvio las aguas quietas irrita. Gran dominio de sí mismo y placidez la del que al fin del día dice: «He vivido. Y aunque cubra el padre mañana el cielo con nubes negras o un sol limpio, no puede dejar írrito lo que ya atrás quedó ni transformar ni lograr que no haya ocurrido cuanto las Horas en su carrera trajeron.» Con su cruel trajín Fortuna goza y su juego pertinaz que muda los inciertos honores siéndome a mí hoy benigna, mañana al otro. Sus dones le agradezco, mas, si mueve sus alas raudas, todo restitúyole, me envuelvo en mi virtud y la honesta pobreza acepto sin dote alguna. No son míos los votos y las preces míseras que, si el mástil en las áfricas tempestades cruje, negocien el que el avaro ponto los géneros ciprios o tirios no se trague: el aura y Pólux el gemelo a mí seguro me harán cruzar en mi barquilla las tumultuosas olas egeas. --- ## Oda a Hölderlin – HERMANN HESSE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-a-holderlin-hermann-hesse/ Autor/Categoría: Hesse, Hermann Amigo de mi juventud, a ti regreso agradecido ciertos atardeceres, cuando entre los saúcos en el jardín que duerme suena sólo la fuente susurrante. Hoy nadie te conoce, amigo mío; en estos tiempo nuevos muchos se han apartado del encanto tranquilo de la Hélade, sin oraciones y sin dioses prosaicamente el pueblo camina sobre el polvo. Pero para una secreta multitud de absortos entrañables a los que el dios llenó el alma de anhelos aún suenan las canciones de tu arpa divina. Cansados del trabajo regresamos ansiosos a la ambrosiaca noche de tu canto, cuyas flotantes alas nos protegen con un sueño dorado. Y cuando nos encanta tu canción más ardiente se enciende, más dolorosamente arde hacia el país dichoso del pasado hacia los templos de los griegos esta nostalgia que jamás termina. --- ## Oda a la cebolla – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-a-la-cebolla-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Cebolla, luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío. Bajo la tierra fue el milagro y cuando apareció tu torpe tallo verde, y nacieron tus hojas como espadas en el huerto, la tierra acumuló su poderío mostrando tu desnuda transparencia, y como en Afrodita el mar remoto duplicó la magnolia levantando sus senos, la tierra así te hizo, cebolla, clara como un planeta, y destinada a relucir, constelación constante, redonda rosa de agua, sobre la mesa de las pobres gentes. Generosa deshaces tu globo de frescura en la consumación ferviente de la olla, y el jirón de cristal al calor encendido del aceite se transforma en rizada pluma de oro. También recordaré cómo fecunda tu influencia el amor de la ensalada, y parece que el cielo contribuye dándote fina forma de granizo a celebrar tu claridad picada sobre los hemisferios de un tomate. Pero al alcance de las manos del pueblo, regada con aceite, espolvoreada con un poco de sal, matas el hambre del jornalero en el duro camino. Estrella de los pobres, hada madrina envuelta en delicado papel, sales del suelo, eterna, intacta, pura como semilla de astro, y al cortarte el cuchillo en la cocina sube la única lágrima sin pena. Nos hiciste llorar sin afligirnos. Yo cuanto existe celebré, cebolla, pero para mí eres más hermosa que un ave de plumas cegadoras, eres para mis ojos globo celeste, copa de platino, baile inmóvil de anémona nevada y vive la fragancia de la tierra en tu naturaleza cristalina. --- ## Oda a la pareja – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-a-la-pareja-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Oda a la pareja I Reina, es hermoso ver marcando mi camino tu pisada pequeña o ver tus ojos enredándose en todo lo que miro, ver despertar tu rostro cada día, sumergirse en el mismo fragmento de sombra cada noche. Hermoso es ver el tiempo que corre como el mar contra una sola proa formada por tus senos y mi pecho, por tus pies y mis manos. Pasan por tu perfil olas del tiempo, las mismas que me azotan me encienden, olas como furiosas dentelladas de frío y olas como los granos de la espiga. Pero estamos juntos, resistimos, guardando tal vez espuma negra o roja en la memoria, heridas que palpitaron como labios o alas. Vamos andando juntos por calles y por islas, bajo el violín quebrado de las ráfagas, frente a un dios enemigo, sencillamente juntos una mujer y un hombre. II Aquellos que no han sentido cada día del mundo caer sobre la doble máscara del navío, no la sal sino el tiempo, no la sombra sino el paso desnudo de la dicha, cómo podrán cerrar los ojos, los ojos solitarios y dormir? No me gusta la casa sin tejado, la ventana sin vidrios. No me gusta el día sin trabajo, ni la noche sin sueño. No me gusta el hombre sin mujer, ni la mujer sin hombre. Complétate, hombre o mujer, que nada te intimide. En algún sitio ahora están esperándote. Levántate: tiembla la luz en las campanas, nacen las amapolas, tienes que vivir y amasar con barro y luz de vida. Si sobre dos cabezas cae la nieve es dulce el corazón caliente de la casa. De otra manera, en la intemperie, el viento te pregunta: dónde está la que amaste? y te empuja, mordiéndote, a buscarla. Media mujer es una y un hombre es medio hombre. En media casa viven, duermen en medio lecho. Yo quiero que las vidas se integren encendiendo los besos hasta ahora apagados. Yo soy el buen poeta casamentero. Tengo novias para todos los hombres. Todos los días veo mujeres solitarias que por ti me preguntan. Te casaré, si quieres, con la hermana de la sirena reina de las islas. Por desgracia, no puedes casarte con la reina, porque me está esperando. Se casará conmigo. --- ## Oda a la vida retirada – FRAY LUIS DE LEÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-a-la-vida-retirada-fray-luis-de-leon/ Autor/Categoría: Fray Luis de León Oda a la vida retirada ¡Qué descansada vida la del que huye el mundanal ruido y sigue la escondida senda por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. ¿Qué presta a mi contento, si soy del vano dedo señalado, si en busca de este viento ando desalentado con ansias vivas, con mortal cuidado? ¡Oh monte, oh fuente, oh río! ¡Oh secreto seguro, deleitoso! Roto casi el navío a vuestro almo reposo, huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido sueño, un día puro, alegre, libre quiero; no quiero ver el ceño vanamente severo de quien la sangre ensalza o el dinero. Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido, no los cuidados graves de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio está atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. Y como codiciosa por ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego sosegada, el paso entre los árboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo, y con diversas flores va esparciendo. El aire el huerto orea y ofrece mil olores al sentido, los árboles menea con un manso rüido que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un falso leño se confían: no es mío ver el lloro de los que desconfían cuando el cierzo y el ábrego porfían. La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro día se torna, al cielo suena confusa vocería, y la mar enriquecen a porfía. A mí una pobrecilla mesa de amable paz bien abastada me basta, y la vajilla de fino oro labrada sea de quien la mar no teme airada. Y mientras miserable mente se están los otros abrasando con sed insacïable del no durable mando, tendido yo a la sombra esté cantando A la sombra tendido, de hiedra y lauro eterno coronado, puesto el atento oído al son dulce, acordado del plectro sabiamente meneado. Fray Luis de León --- ## Oda a un ruiseñor – JOHN KEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-a-un-ruisenor-john-keats/ Autor/Categoría: Keats, John Me duele el corazón y aqueja un soñoliento torpor a mis sentidos, cual si hubiera bebido cicuta o apurado algún fuerte narcótico ahora mismo, y me hundiese en el Leteo: no porque sienta envidia de tu sino feliz, sino por excesiva ventura en tu ventura, tú que, Dríada alada de los árboles, en alguna maraña melodiosa de los verdes hayales y las sombras sin cuento, a plena voz le cantas al estío. ¡Oh! ¡Quién me diera un sorbo de vino, largo tiempo refrescado en la tierra profunda, sabiendo a Flora y a los campos verdes, a danza y canción provenzal y a soleada alegría! ¡Quién un vaso me diera del Sur cálido, colmado de hipocrás rosado y verdadero, con bullir en su borde de enlazadas burbujas y mi boca de púrpura teñida; beber y, sin ser visto, abandonar el mundo y perderme contigo en las sombras del bosque! A lo lejos perderme, disiparme, olvidar lo que entre ramas no supiste nunca: la fatiga, la fiebre y el enojo de donde, uno a otro, los hombres, en su gemir, se escuchan, y sacude el temblor postreras canas tristes; donde la juventud, flaca y pálida, muere; donde, sólo al pensar, nos llenan la tristeza y esas desesperanzas con párpados de plomo; donde sus ojos claros no guarda la hermosura sin que, ya al otro día, los nuble un amor nuevo. ¡Perderme lejos, lejos! Pues volaré contigo, no en el carro de Baco y con sus leopardos, sino en las invisibles alas de la Poesía, aunque la mente obtusa vacile y se detenga. ¡Contigo ya! Tierna es la noche y tal vez en su trono esté la Luna Reina y, en torno, aquel enjambre de estrellas, de sus Hadas; pero aquí no hay más luces que las que exhala el cielo con sus brisas, por ramas sombrías y senderos serpenteantes, musgosos. Entre sombras escucho; y si yo tantas veces casi me enamoré de la apacible Muerte y le di dulces nombres en versos pensativos, para que se llevara por los aires mi aliento tranquilo; más que nunca morir parece amable, extinguirse sin pena, a medianoche, en tanto tú derramas toda el alma en ese arrobamiento. Cantarías aún, mas ya no te oiría: para tu canto fúnebre sería tierra y hierba. Pero tú no naciste para la muerte, ¡oh, pájaro inmortal! No habrá gentes hambrientas que te humillen; la voz que oigo esta noche pasajera, fue oída por el emperador, antaño, y por el rústico; tal vez el mismo canto llegó al corazón triste de Ruth, cuando, sintiendo nostalgia de su tierra, por las extrañas mieses se detuvo, llorando; el mismo que hechizara a menudo los mágicos ventanales, abiertos sobre espumas de mares azarosos, en tierras de hadas y de olvido. ¡De olvido! Esa palabra, como campana, dobla y me aleja de ti, hacia mis soledades. ¡Adiós! La fantasía no alucina tan bien como la fama reza, elfo de engaño. ¡Adiós, adiós! Doliente, ya tu himno se apaga más allá de esos prados, sobre el callado arroyo, por encima del monte, y luego se sepulta entre avenidas del vecino valle. ¿Era visión o sueño? Se fue ya aquella música. ¿Despierto? ¿Estoy dormido? --- ## Oda a Walt Whitman URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-a-walt-whitman/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Por el East River y el Bronx los muchachos cantaban enseñando sus cinturas con la rueda, el aceite, el cuero y el martillo. Noventa mil mineros sacaban la plata de las rocas y los niños dibujaban escaleras y perspectivas. Pero ninguno se dormía, ninguno quería ser río, ninguno amaba las hojas grandes, ninguno la lengua azul de la playa. Por el East River y el Queensborough los muchachos luchaban con la industria, y los judíos vendían al fauno del río la rosa de la circuncisión, y el cielo desembocaba por los puentes y los tejados manadas de bisontes empujadas por el viento. Pero ninguno se detenía, ninguno quería ser nube, ninguno buscaba los helechos ni la rueda amarilla del tamboril. Cuando la luna salga las poleas rodarán para turbar al cielo; un límite de agujas cercará la memoria y los ataúdes se llevarán a los que no trabajan. Nueva York de cieno, Nueva York de alambres y de muerte: ¿Qué ángel llevas oculto en la mejilla? ¿Qué voz perfecta dirá las verdades del trigo? ¿Quién el sueño terrible de tus anémonas manchadas? Ni un solo momento, viejo hermoso Walt Whitman, he dejado de ver tu barba llena de mariposas, ni tus hombros de pana gastados por la luna, ni tus muslos de Apolo virginal, ni tu voz como una columna de ceniza; anciano hermoso como la niebla que gemías igual que un pájaro con el sexo atravesado por una aguja, enemigo del sátiro, enemigo de la vid, y amante de los cuerpos bajo la burda tela. Ni un solo momento, hermosura viril que en montes de carbón, anuncios y ferrocarriles, soñabas ser un río y dormir como un río con aquel camarada que pondría en tu pecho un pequeño dolor de ignorante leopardo. Ni un solo momento, Adán de sangre, Macho, hombre solo en el mar, viejo hermoso Walt Whitman, porque por las azoteas, agrupados en los bares, saliendo en racimos de las alcantarillas, temblando entre las piernas de los chauffeurs o girando en las plataformas del ajenjo, los maricas, Walt Whitman, te señalan- ¡También ése! ¡También! y se despeñan sobre tu barba luminosa y casta rubios del norte, negros de la arena, muchedumbre de gritos y ademanes, como los gatos y como las serpientes, los maricas, Walt Whitman, los maricas, turbios de lágrimas, carne para fusta, bota o mordisco de los domadores. ¡También ése! ¡También! Dedos teñidos apuntan a la orilla de tu sueño cuando el amigo come tu manzana con un leve sabor de gasolina y el sol canta por los ombligos de los muchachos que juegan bajo los puentes. Pero tú no buscabas los ojos arañados ni el pantano oscurísimo donde sumergen a los niños ni la saliva helada ni las curvas heridas como panza de sapo que llevan los maricas en coches y en terrazas mientras la luna los azota por las esquinas del terror. Tú buscabas un desnudo que fuera como un río, toro y sueño que junte la rueda con el alga, padre de tu agonía, camelia de tu muerte y gimiera en las llamas de tu ecuador oculto. Porque es justo que el hombre no busque su deleite en la selva de sangre de la mañana próxima. El cielo tiene playas donde evitar la vida y hay cuerpos que no deben repetirse en la aurora. Agonía, agonía, sueño, fermento y sueño. Éste es el mundo, amigo, agonía, agonía. Los muertos se descomponen bajo el reloj de las ciudades. La guerra pasa llorando con un millón de ratas grises, los ricos dan a sus queridas pequeños moribundos iluminados y la vida no es noble, ni buena, ni sagrada. Puede el hombre, si quiere, conducir su deseo por vena de coral o celeste desnudo; mañana los amores serán rocas y el Tiempo una brisa que viene dormida por las ramas. Por eso no levanto mi voz, viejo Walt Whitman, contra el niño que escribe nombre de niña en su almohada; ni contra el muchacho que se viste de novia en la oscuridad del ropero; ni contra los solitarios de los casinos que beben con asco el agua de la prostitución; ni contra los hombres de mirada verde que aman al hombre y queman sus labios en silencio. Pero sí contra vosotros, maricas de las ciudades de carne tumefacta y pensamiento inmundo. Madres de lodo. Arpías. Enemigos sin sueño del amor que reparte coronas de alegría. Contra vosotros siempre, que dais a los muchachos gotas de sucia muerte con amargo veneno. Contra vosotros siempre, «Faeries» de Norteamérica, «Pájaros» de la Habana, «Jotos» de Méjico, «Sarasas» de Cádiz, «Apios» de Sevilla, «Cancos» de Madrid, «Floras» de Alicante, «Adelaidas» de Portugal. ¡Maricas de todo el mundo, asesinos de palomas! Esclavos de la mujer. Perras de sus tocadores. Abiertos en las plazas, con fiebre de abanico o emboscados en yertos paisajes de cicuta. ¡No haya cuartel! La muerte mana de vuestros ojos y agrupa flores grises en la orilla del cieno. ¡No haya cuartel! ¡Alerta! Que los confundidos, los puros, los clásicos, los señalados, los suplicantes, os cierren las puertas de la bacanal. Y tú, bello Walt Whitman, duerme orillas del Hudson con la barba hacia el polo y las manos abiertas. Arcilla blanda o nieve, tu lengua está llamando camaradas que velen tu gacela sin cuerpo. Duerme: no queda nada. Una danza de muros agita las praderas y América se anega de máquinas y llanto. Quiero que el aire fuerte de la noche más honda quite flores y letras del arco donde duermes, y un niño negro anuncie a los blancos del oro la llegada del reino de la espiga. --- ## Oda al aire – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-al-aire-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Andando en un camino encontré al aire, lo saludé y le dije con respeto: «Me alegro de que por una vez dejes tu transparencia, así hablaremos». El incansable, bailó, movió las hojas, sacudió con su risa el polvo de mis suelas, y levantando toda su azul arboladura, su esqueleto de vidrio, sus párpados de brisa, inmóvil como un mástil se mantuvo escuchándome. Yo le besé su capa de rey del cielo, me envolví en su bandera de seda celestial y le dije: monarca o camarada, hilo, corola o ave, no sé quién eres, pero una cosa te pido, no te vendas. El agua se vendió y de las cañerías en el desierto he visto terminarse las gotas y el mundo pobre, el pueblo caminar con su sed tambaleando en la arena. Vi la luz de la noche racionada, la gran luz en la casa de los ricos. Todo es aurora en los nuevos jardines suspendidos, todo es oscuridad en la terrible sombra del callejón. De allí la noche, madre madrastra, sale con un puñal en medio de sus ojos de búho, y un grito, un crimen, se levantan y apagan tragados por la sombra. No, aire, no te vendas, que no te canalicen, que no te entuben, que no te encajen ni te compriman, que no te hagan tabletas, que no te metan en una botella, cuidado! Llámame cuando me necesites, yo soy el poeta hijo de pobres, padre, tío, primo, hermano carnal y concuñado de los pobres, de todos, de mi patria y las otras, de los pobres que viven junto al río, y de los que en la altura de la vertical cordillera pican piedra, clavan tablas, cosen ropa, cortan leña, muelen tierra, y por eso yo quiero que respiren, tú eres lo único que tienen, por eso eres transparente, para que vean lo que vendrá mañana, por eso existes, aire, déjate respirar, no te encadenes, no te fíes de nadie que venga en automóvil a examinarte, déjalos, ríete de ellos, vuélales el sombrero, no aceptes sus proposiciones, vamos juntos bailando por el mundo, derribando las flores del manzano, entrando en las ventanas, silbando juntos, silbando melodías de ayer y de mañana, ya vendrá un día en que libertaremos la luz y el agua, la tierra, el hombre, y todo para todos será, como tú eres. Por eso, ahora, cuidado! Y ven conmigo, nos queda mucho que bailar y cantar, vamos a lo largo del mar, a lo alto de los montes, vamos donde esté floreciendo la nueva primavera y en un golpe de viento y canto repartamos las flores, el aroma, los frutos, el aire de mañana. --- ## Oda al hombre sencillo – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-al-hombre-sencillo-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Voy a contarte en secreto quién soy yo, así, en voz alta, me dirás quién eres, quiero saber quién eres, cuánto ganas, en qué taller trabajas, en qué mina, en qué farmacia, tengo una obligación terrible y es saberlo, saberlo todo, día y noche saber cómo te llamas, ése es mi oficio, conocer una vida no es bastante ni conocer tOdas las vidas es necesario, verás, hay que desentrañar rascar a fondo y como en una tela las líneas ocultaron, con el color, la trama del tejido, yo borro los colores y busco hasta encontrar el tejido profundo, así también encuentro la unidad de los hombres, y en el pan busco más allá de la forma: me gusta el pan, lo muerdo, y entonces veo el trigo, los trigales tempranos, la verde forma de la primavera, las raíces, el agua, por eso más allá del pan, veo la tierra, la unidad de la tierra, el agua, el hombre, y así todo lo pruebo buscándote en todo, ando, nado, navego hasta encontrarte, y entonces te pregunto cómo te llamas, calle y número, para que tú recibas mis cartas, para que yo te diga quién soy y cuánto gano, dónde vivo, y cómo era mi padre. Ves tú qué simple soy, qué simple eres, no se trata de nada complicado, yo trabajo contigo, tú vives, vas y vienes de un lado a otro, es muy sencillo: eres la vida, eres tan transparente como el agua, y así soy yo, mi obligación es ésa: ser transparente, cada día me educo, cada día me peino pensando cómo piensas, y ando como tú andas, como, como tú comes, tengo en mis brazos a mi amor como a tu novia tú, y entonces cuando esto está probado, cuando somos iguales escribo, escribo con tu vida y con la mía, con tu amor y los míos, con todos tus dolores y entonces ya somos diferentes porque, mi mano en tu hombro, como viejos amigos te digo en las orejas: no sufras, ya llega el día, ven, ven conmigo, ven con todos los que a ti se parecen, los más sencillos, ven, no sufras, ven conmigo, porque aunque no lo sepas, eso yo sí lo sé: yo sé hacia dónde vamos, y es ésta la palabra: no sufras porque ganaremos, ganaremos nosotros, los más sencillos, ganaremos, aunque tú no lo creas, ganaremos. --- ## Oda y elegía de las calles – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oda-y-elegia-de-las-calles-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino El andar del primer caminante; el vivo vocear del primer vendedor; el abrirse de las primeras ventanas, de la primera puerta —es la oda que de mañana oyen las calles. Los pasos del último caminante; el vocear del último vendedor; el cierre de puertas y ventanas— es la voz de la elegía que al anochecer oyen las calles. --- ## Odio y amo – CATULO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/odio-y-amo-catulo/ Autor/Categoría: Catulo Odio y amo. Tal vez preguntes por qué lo hago. No lo sé, pero siento que es así y me torturo. --- ## Odio y amor- MAX AUB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/odio-y-amor-max-aub/ Autor/Categoría: Aub, Max Uno es el odio y el amor -Juan, Pedro, la tierra, el sol- que lo otro, lo mío, es un pozo mudo, ciego, manco, sordo, a lo topo, con su música interior que ve sin ser visto, habla sin ser oído, anda sin ser sentido y para quien todo es amor. --- ## Oh amigos míos, no reniego de uno siquiera… – RAINER MARÍA RILKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oh-amigos-mios-no-reniego-de-uno-siquiera-rainer-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Oh amigos míos, no reniego de uno siquiera de vosotros todos, ni aun de aquel viandante que de la inconcebible vida no era sino una mirada abierta y vacilante. Cuántas veces un ser, aun sin querer, detiene con sus ojos o su gesto la imperceptible fuga de otro ser, haciéndole un instante manifiesto. Los desconocidos. Tienen su buena tajada en nuestra suerte de cada día completa. Precisa bien, oh desconocida discreta, mi corazón distraído, alzando tu mirada. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Oh sí – Charles Bukowski URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oh-si-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles Oh sí Hay cosas peores que estar solo pero a menudo toma décadas darse cuenta de ello y más a menudo cuando esto ocurre es demasiado tarde y no hay nada peor que un demasiado tarde Charles Bukowski --- ## Oh, solo levantarse… – ARSENI TARKOVSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oh-solo-levantarse-arseni-tarkovski/ Autor/Categoría: Tarkovski, Arseni Oh, solo levantarse, volver a la consciencia, volver a despertarse y en la más difícil hora bendecir el resultado del trabajo, los crecidos prados, nutridos jardines para la vida y el forraje, y tomar por última vez un sorbo del platillo curvo. Hoja de vellosidades de acuoso núcleo cristalino. Dame una gota, hierba mía del terraje. Toma mi promesa a cambio: dejar en herencia el habla, hacer brotar de la laringe y no escatimar nada de sangre, olvidarme de mí y, rompiendo el diccionario, quemar con mi fuego tu boca seca --- ## Ojos que vi con lágrimas – T. S. Eliot URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ojos-que-vi-con-lagrimas-t-s-eliot-2/ Autor/Categoría: Eliot, T. S. Ojos que vi con lágrimas Ojos que vi con lágrimas la última vez a través de la separación aquí en el otro reino de la muerte la dorada visión reaparece veo los ojos pero no las lágrimas esta es mi aflicción. Esta es mi aflicción: ojos que no volveré a ver ojos de decisión ojos que no veré a no ser a la puerta del otro reino de la muerte donde, como en éste los ojos perduran un poco de tiempo un poco de tiempo duran más que las lágrimas y nos miran con burla. T. S. Eliot --- ## Olas grises – LEOPOLDO LUGONES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/olas-grises-leopoldo-lugones/ Autor/Categoría: Lugones, Leopoldo Llueve en el mar con un murmullo lento. La brisa gime tanto, que da pena. El día es largo y triste. El elemento Duerme el sueño pesado de la arena. Llueve. La lluvia lánguida trasciende Su olor de flor helada y desabrida. El día es largo y triste. Uno comprende Que la muerte es así…, que así es la vida. Sigue lloviendo. El día es triste y largo. En el remoto gris se abisma el ser. Llueve…y uno quisiera, sin embargo, Que no acabara nunca de llover. --- ## Olvido a veces el amor… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/olvido-a-veces-el-amor-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Olvido a veces el amor, como olvido mi mano. Sólo ellos pueden tomar el mundo y ponérmelo delante para que yo pueda tocarlo, pero no me recuerdan su tarea. Olvidar el amor y la mano me permite recordar las cosas y también recordarme. Si en cambio me olvidara de todo no olvidaría entonces mi mano ni el amor. También vivir es olvidar que se vive. Y amar olvidar que se ama. --- ## Opiniones – JUAN GELMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/opiniones-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina Un hombre deseaba violentamente a una mujer, a unas cuantas personas no les parecía bien, un hombre deseaba locamente volar, a unas cuantas personas les parecía mal, un hombre deseaba ardientemente la Revolución y contra la opinión de la gendarmería trepó sobre muros secos de lo debido, abrió el pecho y sacándose los alrededores de su corazón, agitaba violentamente a una mujer, volaba locamente por el techo del mundo y los pueblos ardían, las banderas. --- ## Oración – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oracion-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León No conozco este camino. Y ya no alumbra mi estrella y se ha apagado mi amor. Así…, vacío y a oscuras, ¿adónde voy? Sin una luz en el cielo y roto mi corazón…, ¿cómo saber si es el tuyo este camino, Señor? --- ## Oración – MARINA TSVIETÁIEVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oracion-marina-tsvietaieva/ Autor/Categoría: Tsvetáyeva, Marina ¡Cristo y Dios! ¡Ansio un milagro, ahora, ahora, al romper del día! Oh, dame la muerte, mientras abro como un libro para mí toda la vida. Tú eres sabio, tú no dices despiadado: «Paciencia, el momento aún no vino». ¡Tú a mí me diste ya – tan demasiado! ¡Yo ansio de una vez – todos los caminos! Todo lo quiero: con el alma gitana irme entre canciones al bandidaje, todo sufrir mientras el órgano clama y con las amazonas ir veloz al combate; adivinar los astros en la torre negra, guiar a los niños por la sombra oscura… ¡Tal que los días de ayer – sean leyenda, tal que entonces cada día – sea locura! Mi alma es una huella de momentos, amo la cruz y la seda y los cascos… ¡Me diste una infancia bella – como un cuento, dame la muerte – a los diecisiete años! --- ## Oración – ROBERT WALSER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oracion-robert-walser/ Autor/Categoría: Walser, Robert De noche, la oración es mi único quehacer. Después de haber cumplido despierto todo el día, ya puedo descansar. --- ## Oración por los insomnes – RAINER MARÍA RILKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/oracion-por-los-insomnes-rainer-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Acaso ignores, Dios mío, cómo son las noches para los que no duermen. El terror invade aun a los que guardan limpio su corazón, los sobresalta, como falsos muertos cuando paños negros los rodean, y crispan sus lívidas manos, tejidas en una salvaje fiebre cual perros azuzados. El pasado les espera todavía y su vida futura está llena de yacientes muertos. Un hombre embozado llama, y entonces con ojos y oídos anhelantes sueñan descubrir el canto de un gallo que anuncie un alba deseada. Pero la noche es una vasta casa… Con las manos heridas por el miedo arrancan las puertas de los muros y se encuentran en corredores infinitos sin un umbral que en la noche los libre. Y así es cada noche, Dios mío, siempre llena de insomnes que han huido del lecho y caminan eternamente sin hallarte. ¿Los oyes golpear la oscuridad con sus pasos de ciego? En las escalinatas torcidas al vacío, ¿los oyes implorarte?, ¿los oyes caer sobre las negras piedras? Debes oírlos llorar porque ellos lloran y yo te busco porque frente a mi puerta pasan y casi los veo. Pero, ¿a quién debo llamar si no a ti, que eres oscuro y más nocturno que la noche, al único que, sin lámpara, puede velar sin miedo, a ti, el profundo, a quien la luz no ha corrompido todavía y a quien conozco porque horadas la tierra con árboles y asciendes dulcemente en aroma a mi abatido rostro? --- ## Osadía – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/osadia-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina Ver no es abrir los ojos, es arrojar a un lado el bastón blanco: osar andar sobre el saberse perdido. --- ## Otro tiempo – Wystan Hugh Auden URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/otro-tiempo-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh Para nosotros como cualquier otro fugitivo, como las innumerables flores que no pueden enumerar y todas las bestias que no necesitan recordar, es hoy donde vivimos. Muchos intentan decir Ahora No, muchos han olvidado cómo decir Yo Soy, y se perderían, si pudieran, en la historia. Se inclinan, por ejemplo, con esa elegancia del viejo mundo, ante una bandera adecuada en un lugar como es debido; mascullan cual ancianos mientras suben renqueando sobre lo Mío y lo Suyo y lo Nuestro y lo de Ellos. Como si el tiempo fuera lo que solían desear cuando aún estaba dotado de posesión, como si anduvieran errados al no desear seguir formando parte. No es de extrañar, pues, que tantos mueran de pena, que tantos estén tan solos al morir; nadie ha creído aún ni apreciado una mentira: Otro tiempo tiene otras vidas que vivir. --- ## Otros cinco poemas para Cris – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/otros-cinco-poemas-para-cris-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina I Todo lo que precede es como los primeros momentos de un encuentro después de mucho tiempo: sonrisas, preguntas, lentos reajustes. Es raro, me pareces menos morena que antes. ¿Se mejoró por fin tu tía abuela? No, no me gusta la cerveza. Es verdad, me había olvidado. Y por debajo, montacargas de sombra, asciende despacio otro presente. En tu pelo empiezan a temblar las abejas, tu mano roza la mía y pone en ella un dulce algodón de humo. Hueles de nuevo a sur. II Tienes a ratos la cara del exilio ese que busca voz en tus poemas. Mi exilio es menos duro, le sobran las defensas, pero cuando te llevo de la mano por una callecita de París quisiera tanto que el paseo se acabara en una esquina de Montevideo o en mi calle Corrientes sin que nadie viniera a pedir documentos. III A veces creo que podríamos conciliar los contrarios hallar la centritud inmóvil de la rueda salir de lo binario ser el vertiginoso espejo que concentra en un vértice último esta ceremoniosa danza que dedico a tu presente ausencia. Recuerdo a Saint-Exupéry: «El amor no es mirar lo que se ama sino mirar los dos en una misma dirección». Pero él no sospechó que tantas veces los dos mirábamos fascinados a una misma mujer y que la espléndida, feliz definición se viene al suelo como un gris pelele. IV Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha. V Ratoncito, pelusa, medialuna, caleidoscopio, barco en la botella, musgo, campana, diáspora, palingenesia, helecho, eso y el dulce de zapallo, el bandoneón de Troilo y dos o tres zonas de piel en donde hace nido el alción, son las palabras que contienen tu cruel definición inalcanzable, son las cosas que guardan las sustancias de que estás hecha para que alguien beba y posea y arda convencida de conocerte entera, de que sólo eres Cris. --- ## Ovillejos – MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ovillejos-miguel-de-cervantes-saavedra/ Autor/Categoría: de Cervantes Saavedra, Miguel ¿Quién menoscaba mis bienes? ¡Desdenes! ¿Y quién aumenta mis duelos? ¡Los celos! ¿Y quién prueba mi paciencia? ¡Ausencia! De ese modo en mi dolencia ningún remedio me alcanza, pues me matan las esperanzas, desdenes, celos y ausencia. ¿Quién me causa este dolor? ¡Amor! ¿Y quién mi gloria repugna? ¡Fortuna! ¿Y quién consiente mi duelo? ¡El cielo! De ese modo yo recelo morir deste mal extraño, pues se aúnan en mi daño amor, fortuna y el cielo. ¿Quién mejorará mi suerte? ¡La muerte! Y el bien de amor, ¿quién le alcanza? ¡Mudanza! Y sus males, ¿quién los cura? ¡Locura! De ese modo no es cordura querer curar la pasión, cuando los remedios son muerte, mudanza y locura. --- ## Paisaje – JUAN RAMÓN JIMÉNEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/paisaje-juan-ramon-jimenez/ Autor/Categoría: Jiménez, Juan Ramón Fuera del mundo, limpio de cuidados, qué sereno, qué libre es el reposo en el sombrío huerto deleitoso, al amor de los frescos emparrados. Qué grato es escuchar los sosegados caminos del arroyo cadencioso, del verderón el canto misterioso, de la brisa el revuelo regalado. Qué delgado, qué fresco es el ambiente, cómo se pinta el aire con las flores, cómo el sol se detiene en la corteza. Con qué hondo embeleso el alma siente esas almas que arranca un dios de amores del cuerpo fiel de su naturaleza. --- ## Paisaje – MAX JACOB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/paisaje-max-jacob-2/ Autor/Categoría: Jacob, Max Paisaje Noche carbuncosa de una estación; busco a la dama que tiene un velillo negro sobre el labio: la iluminación de gas no funciona y la ciudad está detrás de la noche. Un mozo de cordel danza con equipajes. ¿Vamos a vivir cerca del berro gigante de este río? Bajo el agua veríamos raíces de coral blanco bajo el esmalte del río: las casas, a esta hora, son como humaredas. ¡Oh noche carbuncosa de una estación! Click para leer más poemas de Max Jacob --- ## Paisaje – Max Jacob URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/paisaje-max-jacob/ Autor/Categoría: Aub, Max Paisaje Noche carbuncosa de una estación; busco a la dama que tiene un velillo negro sobre el labio: la iluminación de gas no funciona y la ciudad está detrás de la noche. Un mozo de cordel danza con equipajes. ¿Vamos a vivir cerca del berro gigante de este río? Bajo el agua veríamos raíces de coral blanco bajo el esmalte del río: las casas, a esta hora, son como humaredas. ¡Oh noche carbuncosa de una estación! Max Jacob --- ## Paisaje – Théophile Gautier URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/paisaje-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Paisaje No se mueve ni una hoja, no hay ni un pájaro que cante, sobre el rojizo horizonte de vez en cuando un relámpago; a un lado algunos espinos, surcos a medio anegar, lienzos grises de murallas, sauces nudosos plegados; al otro un campo limita una zanja llena de agua, y hay una vieja cargada con un fardo muy pesado; luego el camino se pierde entre colinas azules, y lo mismo que una cinta se alarga en pliegues sinuosos. Théophile Gautier --- ## Pájaro azul – CHARLES BUKOWSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pajaro-azul-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí dentro, no voy a permitir que nadie te vea. hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero yo le echo whisky encima y me trago el humo de los cigarrillos, y las putas y los camareros y los dependientes de ultramarinos nunca se dan cuenta de que esté ahí dentro. hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy duro con él, le digo quédate ahí abajo, ¿es que quieres hacerme un lío? ¿es que quieres mis obras? ¿es que quieres que se hundan las ventas de mis libros en Europa? hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir pero soy demasiado listo, sólo le dejo salir a veces por la noche cuando todo el mundo duerme. le digo ya sé que estás ahí, no te pongas triste. luego lo vuelvo a introducir, y él canta un poquito ahí dentro, no le he dejado morir del todo y dormimos juntos así con nuestro pacto secreto y es tan tierno como para hacer llorar a un hombre, pero yo no lloro, ¿lloras tú? --- ## Pájaros perdidos… – RABINDRANATH TAGORE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pajaros-perdidos-rabindranath-tagore/ Autor/Categoría: Tagore, Rabindranath Pájaros perdidos de verano vienen a mi ventana, cantan, y se van volando. Y hojas amarillas de otoño, que no saben cantar, aletean y caen en ella, en un suspiro --- ## Palabras – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/palabras-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto Palabras Palabras, donde se reflejaba el alma del hombre -desnuda y sorprendida- en los orígenes; busco un ángulo en el mundo, un oasis propicio en que lavaros con mi llanto de la mentira que os ensucia. Juntos, el cúmulo de recuerdos espantosos se desharía como nieve al sol. --- ## Palabras celestes – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/palabras-celestes-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen El alba encandila el ojo Sirenas rasgan el cielo Cláxones de los taxis retumban en la calle Bocinas rotas de coches balan balan balan El cielo está cubierto de palabras El día está cubierto de palabras La noche está cubierta de palabras Dios está cubierto de palabras La conciencia cubierta de palabras La mente está cubierta de palabras Vida y muerte son palabras Las palabras están cubiertas de palabras Los amantes están cubiertos de palabras Los asesinos están cubiertos de palabras Los espías están cubiertos de palabras Los gobiernos cubiertos de palabras Gas mostaza cubierto de palabras Bombas de Hidrógeno cubiertas de palabras «Noticias» del mundo son palabras Las guerras están cubiertas de palabras Policía secreta cubierta de palabras Hambre cubierto de palabras Huesos de madres cubiertos de palabras Niños esqueléticos hechos de palabras Los ejércitos están cubiertos de palabras Dinero cubierto de palabras Altas Finanzas cubiertas de palabras Junglas de pobreza cubiertas de palabras Sillas eléctricas cubiertas de palabras La multitud que grita está cubiertas de palabras Radios tiranas cubiertas de palabras El Infierno televisado, cubierto de palabras --- ## Para el libro del amor – JULES LAFORGUE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-el-libro-del-amor-jules-laforgue/ Autor/Categoría: Laforgue, Jules Mañana puedo morir y aún no he amado. Jamás mis labios rozaron unos labios de mujer, Ninguna me entregó en su mirada el alma, Ninguna me estrechó contra su extasiado corazón. Ha sido mi vida un continuo penar, por toda la naturaleza, Por los seres, por el viento, las flores, el firmamento , Sufrir por todos mis nervios, minuciosamente, Sufrir por no tener un alma aún lo bastante pura. ¡Desprecié el amor y maté la carne! ¡Loco de orgullo, inflexible me mantuve ante la vida! Y, solo, sobre esa Tierra al Instinto sometida, Al Instinto desafiaba con amargo rictus. Por doquier, en los salones, en el teatro en la iglesia, Antes esos hombres fríos, los más grandes, los más esbeltos, Y esas mujeres de ojos dulces, celosos y altivos Cuya alma exquisita redoraríamos castamente, Pensaba: ¡Mira en lo que ha quedado todo! ¡Escuchaba Los estertores del inmundo apareamiento de los brutos! ¡Tantas abyecciones para un acceso de tres minutos! ¡Hombres, corrección! ¡Mujeres, seguid con vuestras zalamerías! --- ## Para este día – OLGA OROZCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-este-dia-olga-orozco/ Autor/Categoría: Orozco, Olga Reconozco esta hora. Es esa que solía llegar enmascarada entre los pliegues de otras horas; la que de pronto comenzaba a surgir como un oscuro arcángel detrás de la neblina haciendo retroceder mis bosques encantados, mis rituales de amor, mi fiesta en la indolencia, con sólo trazar un signo en el silencio, con sólo cortar el aire con su mano. Esa, la de mirada como un vuelo de cuervo y pasos fantasmales, que venía de lejos con su manto de viaje y las mejillas escarchadas, y se iba bajando la cabeza, de nuevo hasta tan lejos que yo buscaba en vano la huella del carruaje en el pasado. Hora desencarnada, color de amnesia como dibujada en el vacío del azogue, igual que una traslúcida figura enviada desde un retablo del olvido. ¿Y era su propio heraldo, el fondo que se asoma hasta la superficie de la copa, la anunciación de dar a luz las sombras? No supe descifrar su profecía, ese susurro de aguas estancadas que destilan a veces los crepúsculos, ni logré comprender el torbellino de plumas grises con que me aspiraba desde un claro de ayer hasta un vago anfiteatro iluminado por lluvias y por lunas, allá, entre los ventisqueros del irreconocible porvenir; aquí, donde ahora se instala, maciza como el demonio del advenimiento, en su sitial de honor en medio de la asamblea de otras horas, pálidas, transparentes, y me dice que mis bosques son luces extinguidas y aves embalsamadas, que mi amor era erróneo, como un espejo que se contempla en otro espejo, que mi fiesta es un cielo replegado en el sudario de mis muertos. Y se queda esta vez, sin bajar la cabeza. --- ## Para hacer el retrato de un pájaro – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-hacer-el-retrato-de-un-pajaro-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques A Elsa Enríquez Pintar primero una jaula con la puerta abierta pintar después algo bonito algo simple algo bello algo útil para el pájaro apoyar después la tela contra un árbol en un jardín en un soto o en un bosque esconderse tras el árbol sin decir nada sin moverse… A veces el pájaro llega en seguida pero puede tardar años antes de decidirse No hay que desanimarse hay que esperar esperar si es necesario durante años la celeridad o la tardanza en la llegada del pájaro no tiene nada que ver con la calidad del cuadro Cuando el pájaro llega si llega observar el más profundo silencio esperar que el pájaro entre en la jaula y una vez que haya entrado cerrar suavemente la puerta con el pincel después borrar uno a uno todos los barrotes cuidando de no tocar ninguna pluma del pájaro Hacer acto seguido el retrato del árbol escogiendo la rama más bella para el pájaro pintar también el verde follaje y la frescura del viento el polvillo del sol y el ruido de los bichos de la hierba en el calor estival y después esperar que el pájaro se decida a cantar Si el pájaro no canta mala señal señal de que el cuadro es malo pero si canta es buena señal señal de que podéis firmar Entonces arrancadle delicadamente una pluma al pájaro y escribid vuestro nombre en un ángulo del cuadro. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Para leer en forma interrogativa – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-leer-en-forma-interrogativa-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Has visto, verdaderamente has visto la nieve, los astros, los pasos afelpados de la brisa… Has tocado, de verdad has tocado el plato, el pan, la cara de esa mujer que tanto amás… Has vivido como un golpe en la frente, el instante, el jadeo, la caída, la fuga… Has sabido con cada poro de la piel, sabido que tus ojos, tus manos, tu sexo, tu blando corazón, había que tirarlos había que llorarlos había que inventarlos otra vez. --- ## Para llorar – Vicente Huidobro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-llorar-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Es para llorar que buscamos nuestros ojos Para sostener nuestras lágrimas allá arriba En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día Y sobre nuestra memoria de carne Es para llorar que apreciamos nuestros huesos y a la muerte sentada [junto a la novia Escondemos nuestra voz de todas las noches Porque acarreamos la desgracia Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras Respiramos más suavemente que el cielo en el molino Tenemos miedo Nuestro cuerpo cruje en el silencio Como el esqueleto en el aniversario de su muerte Es para llorar que buscamos palabras en el corazón En el fondo del viento que hincha nuestro pecho En el milagro del viento lleno de nuestras palabras La muerte está atornillada a la vida Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable El viento abre los ojos de los ciegos Es para llorar para llorar Nadie comprende nuestros signos y gestos de largas raíces Nadie comprende la paloma encerrada en nuestras palabras Paloma de nube y de noche De nube en nube y de noche en noche Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios Es para poder llorar es para poder llorar Porque las lagrimas deben llover sobre las mejillas de la tarde Es para llorar que la vida es tan corta Es para llorar que la vida es tan larga El alma salta de nuestro cuerpo Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles La noche llega a paso de montaña Sobre el piano donde el árbol brota Con sus mercancías y sus signos amargos Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo La ciudad cae en el saco de la noche Desvestida de gloria y de prodigios El mar abre y cierra su puerta Es para llorar para llorar Porque nuestras lágrimas no deben separarse del buen camino Es para llorar que buscamos la cuna de la luz Y la cabellera ardiente de la dicha Es la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma Es para llorar que abandonamos los campos de las simientes En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatua del mañana Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia Y que no apagamos el fuego del cerebro Es para llorar que la muerte es tan rápida Es para llorar que la muerte es tan lenta --- ## Para mi corazón basta tu pecho… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-mi-corazon-basta-tu-pecho-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Para mi corazón basta tu pecho, para tu libertad bastan mis alas. Desde mi boca llegará hasta el cielo lo que estaba dormido sobre tu alma. Es en ti la ilusión de cada día. Llegas como el rocío a las corolas. Socavas el horizonte con tu ausencia. Eternamente en fuga como la ola. He dicho que cantabas en el viento como los pinos y como los mástiles. Como ellos eres alta y taciturna. Y entristeces de pronto como un viaje. Acogedora como un viejo camino. Te pueblan ecos y voces nostálgicas. Yo desperté y a veces emigran y huyen pájaros que dormían en tu alma. --- ## Para que los hombres – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-que-los-hombres-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina Para que los hombres no tengan vergüenza de la belleza de las flores, para que las cosas sean ellas mismas: formas sensibles o profundas de la unidad o espejos de nuestro esfuerzo por penetrar el mundo, con el semblante emocionado y pasajero de nuestros sueños, o la armonía de nuestra paz en la soledad de nuestro pensamiento, para que podamos mirar y tocar sin pudor las flores, sí, todas las flores y seamos iguales a nosotros mismos en la hermandad delicada, para que las cosas no sean mercancías, y se abra como una flor toda la nobleza del hombre: iremos todos hasta nuestro extremo límite, nos perderemos en la hora del don con la sonrisa anónima y segura de una simiente en la noche de la tierra. --- ## Para que nada sea cambiado – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-que-nada-sea-cambiado-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René Para que nada sea cambiado 1 Mantén tus manos extendidas, sube por la escalera negra, oh consagrada; la voluptuosidad de los granos humea, las ciudades son hierro y charla lejana. 2 Nuestro deseo retiraba al mar su vestido cálido antes de nadar sobre su corazón. 3 En la alfalfa de tu voz torneos de pájaros expulsan preocupaciones de sequedad. 4 Cuando se conviertan en guías las arenas con cicatrices surgidas de los lentos acarreos de la tierra la tranquilidad se acercará a nuestro espacio cerrado. 5 La cantidad de fragmentos me desgarra. Y en pie se mantiene la tortura. 6 El cielo ya no es tan amarillo ni el sol tan azul. Se anuncia la estrella furtiva de la lluvia. Hermano, sílex fiel, tu yugo se ha partido. El entendimiento ha brotado de tus hombros. 7 Belleza, voy a tu encuentro en la soledad del frío. Tu lámpara es rosa, el viento brilla. El umbral de la noche se hace más profundo. 8 Cautivo, me desposé con la marcha lenta de la hiedra al asalto de la piedra de la eternidad. 9 >, repite el viento a todo lo quo hace vivir. Te amo y vives en mí. Click para leer más poemas de René Char --- ## Para que tantas cosas malas… – PAUL MORAND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-que-tantas-cosas-malas-paul-morand/ Autor/Categoría: Morand, Paul Para que tantas cosas malas, que aún subsisten, fueran destruidas ¿hacía falta destrozar tantas cosas buenas que ya no son? --- ## Para ser grande… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-ser-grande-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Para ser grande… Para ser grande, sé entero: nada tuyo exagera o excluye. Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas. Así en cada lago la luna toda brilla, porque alta vive. Click para leer más poemas de Fernando Pessoa --- ## Para ti, mi amor – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-ti-mi-amor-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Fui al mercado de pájaros y compré pájaros Para ti mi amor Fui al mercado de flores y compré flores Para ti mi amor Fui al mercado de chatarra y compré cadenas Pesadas cadenas Para ti mi amor Después fui al mercado de esclavos Y te busqué Pero no te encontré mi amor. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Para un niño enfermo – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/para-un-nino-enfermo-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto En la casa paterna tú rondabas silencioso como un gato. Sabías el nombre, pero no la realidad del dolor. Separado de tus compañeros en tus mejillas afiladas palidecían las rosas. Nacido de mi alma, flor de la vida, niño amigo. Es tuya esta última lágrima mía que no puedes ver. --- ## Parásitos – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/parasitos-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Jamás pensé que Dios tuviera alguna forma. Absoluta su vida; y absoluta su norma. Ojos no tuvo nunca: mira con las estrellas. Manos no tuvo nunca: golpea con los mares. Lengua no tuvo nunca: habla con las centellas. Te diré, no te asombres; Sé que tiene parásitos: las cosas y los hombres. --- ## Partición forma, XXX – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/particion-forma-xxx-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René El poema es el amor realizado del deseo que permanece como deseo. --- ## Partición formal, XLIV – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/particion-formal-xliv-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René El poeta atormenta la forma y la voz de sus fuentes con ayuda de secretos que es imposible calibrar. --- ## Partición formal, XVI – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/particion-formal-xvi-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René El poema siempre está casado con alguien. --- ## Partición formal, XXVIII – RENÉ CHAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/particion-formal-xxviii-rene-char/ Autor/Categoría: Char, René El poeta es el hombre de la estabilidad unilateral. --- ## Partida a partida – Hugo Mujica URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/partida-a-partida-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina Partida a partida Hugo Mujica I Sin ropa se nace, se brota desnudo se llega: partida a partida. II No tener adónde ir no es que nadie nos espere, es no tener dónde regresar: la muerte es nacer afuera. --- ## Pasando por Hua Yin – CUI HAO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pasando-por-hua-yin-cui-hao/ Autor/Categoría: Cui Hao Los altos montes Hua Yin dominan la capital. Sus tres cimas, majestuosas, horadan el cielo. Frente al Templo del Emperador Guerrero, se van disipando las nubes. Sobre la Palma Gigante del Inmortal se ha calmado la tormenta. El río Amarillo y la cordillera Hua protegen la tierra del Norte. Los Caminos Reales conducen al Templo de los Han. ¡Oh, cazadores de la fama y la riqueza! ¿Por qué no os quedáis aquí para tener larga vida? --- ## Paseaba por la costa – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/paseaba-por-la-costa-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Paseaba por la costa y, como si un fantasma me hubiese acariciado, sentí que no estaba solo. Pero el que creía que me acompañaba en mi paseo por la costa, ése cuyas caricias adoraba, ése, al inclinarme y observar a la luz trémula, había desaparecido por completo, y ya sólo se aparecían los que me resultaban aborrecibles y se burlaban de mí. --- ## Patio – JUAN RAMÓN JIMÉNEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/patio-juan-ramon-jimenez/ Autor/Categoría: Jiménez, Juan Ramón Silencio. Solo queda un olor de jazmín; lo único igual a entonces, a tantas veces, luego, ¡sinfín de tanto fin! --- ## Paul Verlaine – Poema «Los falsos fuegos han ardido…» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/paul-verlaine-poema-los-falsos-fuegos-han-ardido/ Autor/Categoría: Verlaine, Paul Los falsos fuegos han ardido… Los falsos fuegos han ardido todo el día, Y los vemos vibrar aún en el poniente, Huye la tentación de la infame pendiente, Cierra los ojos y ampárate, alma mía. Ardieron todo el día en una larga llama, Destruyeron las vides de las lomas, voltearon Todo verdor del valle, y después asolaron El cielo azul, el cielo que canta y te reclama. Oh, palidece y une tus manos expiatorias. ¿Si esos ayeres fueran a matar otros días? ¿Si aún están en camino las viejas fantasías? ¿Habrá que destruir de nuevo esas memorias? Un asalto furioso, sin duda el que más cuenta. ¡Oh, ve a rogar, mi alma, de cara a la tormenta! Leer más poemas de Paul Verlaine --- ## Pavadas – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pavadas-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio Al árbol ya cortado no lo claves en tierra, porque su copa seca no engañará a los pájaros. Al río que discurre no le levantes diques, porque en el viento libre cabalgarán las nubes. Al hombre desterrado no le hables de su casa. La verdadera patria cara la está pagando. --- ## Pedido de trabajo – PIER PAOLO PASOLINI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pedido-de-trabajo-pier-paolo-pasolini/ Autor/Categoría: Pasolini, Pier Paolo Poesía por encargo es artefacto. El constructor de artefactos puede producir muchos (sin procurarse más cansancio que el del trabajo manual). El objeto puede resultar, a veces, irónico: el artefacto siempre lo es. Han pasado los tiempos en que, voraz ahorrista, derrochaba todo, invirtiendo mi dinero (mucho, porque era mi semen y yo siempre estaba en erección) en la compra de áreas de bajísimo valor que se valorizarían de aquí a dos o tres siglos. Era tolemaico (era un muchacho) y contaba la eternidad justamente en siglos. Consideraba la tierra el centro del mundo; la poesía, el centro de la tierra. Todo era bello y lógico. Por lo demás, ¿que razón tenía para no creer que todos los hombres eran como yo? Luego, en cambio, se revelaron todos mucho mejores; y yo resulté ser, más bien, hombre de raza inferior. Intercambié puntos de vista y entendí que no quería escribir más poesía. Ahora, sin embargo, ahora que está vacante la vocación —pero no la vida, no la vida– ahora que la inspiración, si viene, no produce versos– por favor sepan que estoy aquí pronto a proveer poesía por encargo: artefactos[1]. --- ## Penitencia – JOHN BURNSIDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/penitencia-john-burnside/ Autor/Categoría: Burnside, John Tiempo para regresar y releerlo todo, cubriendo de blanco las palabras que entiendes hasta que nada sea visible sino esto: avergonzado, evangelio, prudente, inexacto, patrimonio, silencio, golpe de estado. Tiempo para rehusar tus quince minutos de fama, el premio que ganaste y que no puedes aceptar, la letra pequeña del documento, la prima de no reclamación. Fuera, en la oscuridad, en el frío, en un destello de la nieve, algo inesperadamente vuelve, para dar testimonio: una sombra, un fantasma, tu doble, u otro que se te parece, o que se parecería a ti, si estuvieras, vuelve para desentrañar el fantasma de un fuego extinto, y revolviendo la escoria y la ceniza, recobrar el ritmo del corazón. --- ## Pensamiento en el mar – Paul Claudel URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pensamiento-en-el-mar-paul-claudel/ Autor/Categoría: Claudel, Paul; Poemas en prosa Pensamiento en el mar El barco prosigue su ruta entre las islas; el mar está tan tranquilo que se diría no existe. Son las once de la mañana y no se puede decir si llueve o no. El pensamiento del viajero se traslada al año anterior. Vuelve a ver su travesía del Océano en la noche y la ráfaga, los puertos, los atracaderos, el arribo un domingo de Carnaval, el rodar hacia la casa, mientras que con una mirada fría contemplaba a través del cristal sucio de barro las fiestas horribles de la muchedumbre. Iban a mostrársele de nuevo los parientes, los amigos, los lugares, y luego sería necesario partir otra vez. ¡Amarga entrevista!, como si estuviese permitido a alguien anular su pasado. Es esto lo que hace el retorno más triste que una partida. El viajero regresa a su casa como un huésped; es extraño a todo, y todo es extraño para él. Servidora, cuelga solamente la manta de viaje y no te la lleves. ¡Una vez más habrá que partir! Aquí se lo ve sentado de nuevo a la mesa familiar, convidado dudoso y precario. ¡Pero no, parientes! Ese transeúnte a quien habéis recibido, con sus oídos abrumados por el estrépito de los trenes y el clamor del mar, oscilante, como un hombre que sueña, con el profundo movimiento que todavía siente bajo sus pies, y que nuevamente habrá de llevárselo, ya no es el mismo hombre que condujisteis al muelle fatal. La separación se cumplió, y el destierro en el que entró lo sigue. Paul Claudel --- ## Pensamientos de Dina – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pensamientos-de-dina-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Es un placer lanzarse al agua que fluye límpida y fresca de sol: a esta hora no hay nadie. Al rozarlas, las cortezas de los chopos te hacen estremecer mucho más que el agua crepitante de un chapuzón. Bajo el agua todavía está oscuro y hace un frío que pela, pero basta emerger al sol y se vuelven a mirar las cosas con ojos lavados. Es un placer tenderse desnuda sobre la hierba ya caliente y buscar con los ojos entornados las grandes colinas que sobrepasan los chopos y me ven desnuda y nadie de allí se percata. Aquel viejo en ropa interior y sombrero, que iba de pesca, me ha visto zambullirme, pero ha creído que era un muchacho y no ha dicho ni pío. Esta noche regreso como mujer, vestida de rojo -aquellos hombres que me sonríen por la calle no saben que ahora estoy tendida aquí, desnuda-, regreso vestida a recoger sonrisas. Aquellos hombres no saben que esta noche tendré caderas vigorosas bajo el vestido rojo y seré otra mujer. Nadie me ve aquí abajo: y más allá de las plantas hay dragadores más fuertes que aquellos que sonríen: nadie me ve. Son necios los hombres -esta noche, bailando con todos, será como si estuviese desnuda, como ahora, y nadie sabrá que podría encontrarme aquí sola. Seré como ellos. Tan sólo que, los muy necios, querrán abrazarme estrechamente, susurrarme pícaras proposiciones. ¿Pero qué me importan sus caricias? Sé hacerme caricias yo sola. Esta noche deberíamos poder estar desnudos y vernos sin pícaras sonrisas. Yo sonrío sola al tenderme aquí entre la hierba y nadie lo sabe. --- ## Pensativo y temblando – Walt Whitman URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pensativo-y-temblando-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Pensativo y temblando las palabras. Los Muertos escribo, porque los muertos están vivos. (Tal vez son los únicos vivos, los únicos reales, y yo la aparición —y yo el espectro.) Click para leer más poemas de Whalt Whitman --- ## Pensionistas – PAUL VERLAINE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pensionistas-paul-verlaine/ Autor/Categoría: Verlaine, Paul Una tenía quince años, la otra dieciséis Y ambas dormían en la misma pequeña habitación Esto sucedió una sofocante noche de Septiembre ¡Quebrantables asuntos! Ojiazules y con mejillas de marfil Para refrescar sus delicados cuerpos, se despojaron De las exquisitas camisas perfumadas de ámbar La más joven levantó sus manos inclinándose hacia atrás Y su amiga, con sus manos en sus pechos, la besó. Entonces bajó a sus rodillas, y, en un arrebato Pegó a la pierna de la otra su mejilla, y su boca Acarició el dorado oro entre las grises sombras Y durante todo ese tiempo la más joven contaba Con sus queridos dedos los prometidos valses Y sonrojándose, inocentemente sonreía. --- ## Penúltima palabra – Blas de Otero URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/penultima-palabra-blas-de-otero/ Autor/Categoría: de Otero, Blas Penúltima palabra Dentro de poco moriré. El zafarrancho de mi vida toca a su fin. El alma está partida, y el cuerpo a punto de partir. Lo sé. Amé la vida, sin embargo. Bien sabes tú que la amé mucho. Aunque me expulsen de la vida, lucho aún. Ancho el amor y el dolor largo. Veo los ríos, me conmueven. Contemplo un árbol, quedo absorto. El mar inmenso me parece corto de luces frente a muertos que se mueven. He caminado junto al hombre. Participé sus arduas luchas. Muchos han sido los fracasos; muchas más las conquistas que no tienen nombre. Dentro de poco moriré. Aquí está todo mi equipaje. Cuatro libros, dos lápices, un traje y un ayer hecho polvo que aventé. Esto fue todo. No me quejo. Sé que he vivido intensamente. (Demasiado intensamente.) Enfrente está el futuro: es todo lo que os dejo. Blas de Otero --- ## Pequeño gorrión – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pequeno-gorrion-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Pequeño gorrión Mi amada no conoce jaulas; va y vuelve cuando se le ocurre. No te cantaré cuando te hayas ido, pequeño gorrión salvaje. Te canto ahora que me amas. Shen Chin. Dinastía Wei Alberto Laiseca --- ## Pero cómo – Amos Oz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pero-como-amos-oz/ Autor/Categoría: Oz, Amos Pero cómo Amos Oz Abandonarla, dices, es fácil decirlo, abandonarla como un piloto de combate que abandona un avión sin control o en llamas. ¿Pero cómo se salta de un avión caído, hecho pedazos y oxidado o hundido en las profundidades del mar? --- ## Pero es verdad que se prepara… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pero-es-verdad-que-se-prepara-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Pero es verdad que se prepara la insurrección de los chalecos? Por qué otra vez la primavera ofrece sus vestidos verdes? Por qué ríe la agricultura del llanto pálido del cielo? Cómo logró su libertad la bicicleta abandonada? CLICK PARA MÁS POEMAS DE PABLO NERUDA --- ## pero también morir… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pero-tambien-morir-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. pero también morir lo mismo que llorar y cantar mi amor y maravillarse) es algo que tú y yo hemos estado haciendo tanto tiempo como para (sí) olvidar (y más tiempo todavía mi amor) que nuestro nacimiento es el porque de un por qué pero nuestro destino es crecer (recuerda esto mi muy dulce) no sólo allí donde el sol y las estrellas y la luna están estamos; sino también en ningunlado --- ## Pero, como sucede a veces… – WILLIAM WORDWORTH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pero-como-sucede-a-veces-william-wordworth/ Autor/Categoría: Wordsworth, William Pero, como sucede a veces, a causa del poder de la alegría, en mentes que ya no pueden ir más lejos. tan alto como hemos ascendido en el deleite nos hundimos en nuestro desaliento; es lo que me pasó esa mañana, y miedos y fantasías cayeron espesos sobre mí: una tristeza penumbrosa y pensamientos ciegos, que no conocía ni podía nombrar. --- ## Peso – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/peso-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Aquel campesino se aferra a la medalla de San Antonio y va ligero Pero bien sola y bien desnuda sin ilusión llevo mi alma --- ## Pienso que en este momento… – Roberto Juarroz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pienso-que-en-este-momento-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Pienso que en este momento tal vez nadie en el universo piensa en mí, que sólo yo me pienso, y si ahora muriese, nadie, ni yo, me pensaría. Y aquí empieza el abismo, como cuando me duermo. Soy mi propio sostén y me lo quito. Contribuyo a tapizar de ausencia todo. Tal vez sea por esto que pensar en un hombre se parece a salvarlo. --- ## Pintura – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pintura-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino A mi trabajo quiero y me entrego. Mas hoy mi aturdimiento no me alienta a componer. El día pesa en mí. Su aspecto se ensombrece cada vez más. No cesa el viento ni la lluvia. Prefiero mirar a escribir. Veo ahora en este cuadro a un muchacho hermoso, echado junto a una fuente, cansado quizá de correr. ¡Qué hermosura de muchacho!, ¡qué divino mediodía lo ha invadido para adormecerlo!— Me estoy así largo rato contemplándolo. También yo en el arte descanso de su esfuerzo. --- ## Planes de edificación – HENRIK IBSEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/planes-de-edificacion-henrik-ibsen/ Autor/Categoría: Ibsen, Henrik Tan vivo lo recuerdo cual si hoy pasado hubiese, El día en que en un periódico vi mi primer poema. En mi cuarto alquilado, yo fumaba tranquilo, Cigarro en mano, en sueños de placidez sumido. “Haré un castillo aéreo que en todo el norte luzca, Dos alas tendrá: grande la una, pequeña la otra. Habitará la grande un poeta inmortal; Y en la otra una doncella me servirá a la mesa”. Yo encontraba en mi plan una hermosa harmonía; Lástima que surgieran luego en él contratiempos. Al madurar su dueño, vio el castillo ridículo: Chica era el ala grande; la pequeña hizo ruina. --- ## Platón… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/platon-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. platón ya lo dijo: no podía creérsele (jesús ya lo dijo; no quería creérse le) lao tse ciertamente ya lo dijo, y el general (sí sra) sherman; e incluso (lo creas o no) tú ya lo dijiste: yo ya lo dije; nosotros ya lo decíamos (no lo crea, no señor) se ha cogido un japonizado trozo del viejo «el» de la sexta avenida; en la cabeza: para creer lo --- ## Playa de Copacabana – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/playa-de-copacabana-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel Anoche murió el mar nadie sabe que tembló quieto allá en las aguas. Las gaviotas nos miran mudas y luego se dan a volar. Los niños que duermen en la arena hablan de la larga noche del mar. (16 de mayo) --- ## Pleamar – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pleamar-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio Nada ansío de nada, mientras dura el instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada. --- ## Plegaria al desconocido – JULES SUPERVIELLE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/plegaria-al-desconocido-jules-supervielle/ Autor/Categoría: Supervielle, Jules He aquí que me sorprendo hablándote, Dios mío, yo, que no sé todavía si existes ni comprendo la lengua de tus iglesias susurrantes. Miro los altares, la bóveda de tu casa como quien dice simplemente: “Esto es madera, esto es piedra, aquéllas son columnas románicas, le falta la nariz a ese santo, y adentro como afuera hay un mismo desamparo entre los hombres”. Bajo los ojos sin poder arrodillarme durante la misa como si dejara pasar una tormenta sobre mi cabeza y no puedo evitar el pensar siempre en otra cosa. Me pasaré la vida pensando en otra cosa, y esa otra cosa soy yo, tal vez mi yo verdadero: es allí donde me refugio, y tal vez sea allí donde tú estás, creo que nunca podré vivir sino en esas lejanías que me seducen. El momento presente es un regalo que no he sabido aprovechar, no sé bien cómo se usa, lo volteo para un lado y para el otro y no logro que funcione su difícil mecanismo. No creo en ti, Dios mío, pero quisiera hablarte a pesar de todo; he hablado con las estrellas aunque las sepa sin vida, con los más humildes de los animales aunque los sepa sin respuesta, con los árboles que, sin el viento, serían mudos como la tumba. Y me he hablado a mí mismo aunque no estoy seguro del todo de que existo. No sé si oyes nuestras plegarias, las plegarias de los hombres, no sé si tienes ganas de escucharlas, no sé si tienes como nosotros un corazón en alerta continua y oídos siempre abiertos a las noticias más diversas. No sé si te gusta mirar por aquí. Pero querría recordarte a tu planeta la Tierra, con sus flores, sus guijarros, sus jardines y sus casas. Con todos sus seres; con nosotros que sufrimos y lo sabemos. Querría dirigirte cuanto antes estas humildes palabras humanas porque cada cual debe tentar ahora lo imposible aun si no eres más que un soplo de hace millares de años, una gran velocidad adquirida, una melancolía durable que hace aún girar a las esferas en su melodía. Querría, Dios sin rostro y tal vez sin esperanza, que prestaras toda tu atención, entre tantos cielos vagabunda, a los hombres que nunca pueden darse un respiro en el planeta. Escúchame, corre prisa: todos van a desalentarse y ya no podremos distinguir a los jóvenes de los viejos. Cada mañana se preguntan si la matanza va a comenzar. Por todas partes se preparan extraños distribuidores de sangre, de quejidos y de lágrimas. Se preguntan si los trigos no esconden ya fusiles. ¿Se acabó el tiempo en que podías ocuparte de los hombres? ¿Te llaman de otros mundos, médico de consulta que sin saber por dónde empezar deja morir a su clientela? Escúchame, no soy más que un hombre entre tantos otros: el alma está a gusto en el cuerpo, el alma no quiere escaparen un estallido de bomba; el alma es para nosotros una caricia, un secreto halago. Déjanos respirar sin pensar en nuevos venenos, déjanos mirar a nuestros niños sin pensar todo el tiempo en la muerte. No estamos para batallas, para generales. Déjanos nuestro ir y venir de rebaño entre cencerros y olor a leche que se mezcla al olor de la hierba espesa. Ah, si existes, mi Dios, mira de nuestro lado, ven y descansa un rato entre nosotros, la Tierra es hermosa con sus árboles, sus ríos y sus estanques, tan hermosa que uno diría que la añoras un poco. No te vayas a hacer el sordo una vez más ni a sentirte conmigo, Dios, si te tuteo, si te hablo con tan abrupta simplicidad: creería menos que en cualquier otro en un Dios que aterrorizara; y tú, más que por el rayo, sabes expresarte por las briznas de hierba y los ojos del agua y los juegos de los niños, lo cual no impide que haya océanos y cadenas de montañas. No puedes ofenderte porque te digo lo que pienso, porque reflexiono como puedo sobre el hombre y su existencia con la franqueza de la tierra y de las diversas estaciones y tal vez con tu franqueza cuyas lecciones ignoro. No me faltan disculpas, consiente en aceptar mis pobres sutilezas, tantas cosas se preparan solapadamente contra nosotros que, por mucho que hagamos, tememos siempre que nos sorprendan desprevenidos, tememos ser como el toro que no comprende qué sucede: lo llevan al matadero, no sabe adónde va, y justo antes de recibir el golpe mortal sobre la frente se repite que tiene hambre, y pastaría de buena gana, ¿pero qué pasa con esa gente de delantales llenos de sangre para que así se empeñen todos en atenderlo esta mañana? --- ## Plegaria por la vejez – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/plegaria-por-la-vejez-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler Guárdeme Dios del pensamiento que el hombre piensa con la mente sola; para cantar una canción perenne hay que pensarla en la más honda médula del hueso. De todo aquello que asegura loor a la prudencia de los viejos. ¡Ah, quién soy yo para temer el riesgo de que me llamen loco, en aras de una canción! Rezo —pues la moda es efímera, y vuelven a privar las oraciones— porque los años, aunque muera viejo, me conserven la cálida apariencia de un insensato, de un apasionado. --- ## Plegarias de acero – CARL SANDBURG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/plegarias-de-acero-carl-sandburg/ Autor/Categoría: Sandburg, Carl Tiéndeme sobre un yunque, ¡oh Dios! Golpea y martilla transformándome en palanca. Déjame inspeccionar viejas y flojas paredes. Déjame levantar y aflojar viejos cimientos. Tiéndeme sobre un yunque, ¡oh Dios! Golpea y martilla transformándome en clavo de acero. Clávame en las vigas que mantienen unido a un rascacielo. Toma remaches calientes al rojo y afírmame dentro de las vigas centrales. Déjame ser el gran clavo que sostiene un rascacielo Y penetra las blancas estrellas en las noches azules. --- ## Plenos poderes – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/plenos-poderes-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo A puro sol escribo, a plena calle, a pleno mar, en donde puedo canto, sólo la noche errante me detiene pero en su interrupción recojo espacio, recojo sombra para mucho tiempo. El trigo negro de la noche crece mientras mis ojos miden la pradera y así de sol a sol hago las llaves: busco en la oscuridad las cerraduras y voy abriendo al mar las puertas rotas hasta llenar armarios con espuma. Y no me canso de ir y de volver, no me para la muerte con su piedra, no me canso de ser y de no ser. A veces me pregunto si de dónde, si de padre o de madre o cordillera heredé los deberes minerales, los hilos de un océano encendido y sé que sigo y sigo porque sigo y canto porque canto y porque canto. No tiene explicación lo que acontece cuando cierro los ojos y circulo como entre dos canales submarinos, uno a morir me lleva en su ramaje y el otro canta para que yo cante. Así pues de no ser estoy compuesto y como el mar asalta el arrecife con cápsulas saladas de blancura y retrata la piedra con la ola, así lo que en la muerte me rodea abre en mí la ventana de la vida y en pleno paroxismo estoy durmiendo. A plena luz camino por la sombra. --- ## Podría decir que quizás ella era más feliz – Lawrence Ferlinghetti URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/podria-decir-que-quizas-ella-era-mas-feliz-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence podría decir que quizás ella era más feliz que todos esa vieja solitaria del chal en el tren de vagones naranja con el pequeño pájaro manso en su pañuelo al que le canturreaba todo el tiempo mia mascotta mia mascotta y ni uno de los excursionistas de domingo con sus botellas y sus canastas le ponía atención y el vagón chirriaba a través de los maizales tan lentamente que las mariposas entraban y salían --- ## Poema – ROBERT DESNOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert Desnúdate báñate en esta agua negra nada puedes temer tú lo has hecho ya el cuerpo humano impermeable no se empapa como una esponja el Sol secará el barro que caerá hecho polvo ve la Tierra es vasta y así tu corazón que a fin de cuentas hechas y bien hechas no contiene aún ningún error y jamás ha contenido lodo. --- ## Poema – WANG WEI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-wang-wei/ Autor/Categoría: Wang Wei Últimamente comprendí el significado de la tranquilidad, día tras día me mantuve apartado de la multitud. Limpié mi cabaña y la preparé para la visita de un monje, que llegó a visitarme desde las montañas lejanas. Vino bajando desde los picos ocultos por las nubes, para verme en mi casa de techo de paja. Sentados en el pasto compartimos la resina del pino, quemando incienso leímos los sutras del Tao. Al terminar el día encendimos nuestra lámpara, las campanas del templo anuncian el comienzo de la noche. Repentinamente advertí que la tranquilidad es realmente Felicidad, y sentí que mi vida tiene abundante ocio. --- ## Poema – WILLIAM CARLOS WILLIAMS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-william-carlos-williams/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos La rosa se marchita y renace otra vez de su semilla, naturalmente pero dónde irá sino al poema para no ver disminuido su esplendor --- ## Poema – WILLIAM CARLOS WILLIAMS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-william-carlos-williams-2/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos al recibir una postal largamente esperada de un poeta al que quiero pero de quien disiento en cuanto a la técnica poética moderna me emocionó mucho saber de él si bien aún no concede el punto y ni siquiera es consciente de lo que implica no importa su estilo tiene otras virtudes particulares que me fascinan --- ## Poema «Ajedrez» (Jorge Luis Borges) URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-ajedrez-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Ajedrez I En su grave rincón, los jugadores rigen las lentas piezas. El tablero los demora hasta el alba en su severo ámbito en que se odian dos colores. Adentro irradian mágicos rigores las formas: torre homérica, ligero caballo, armada reina, rey postrero, oblicuo alfil y peones agresores. Cuando los jugadores se hayan ido, cuando el tiempo los haya consumido, ciertamente no habrá cesado el rito. En el Oriente se encendió esta guerra cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra. Como el otro, este juego es infinito. II Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada reina, torre directa y peón ladino sobre lo negro y blanco del camino buscan y libran su batalla armada. No saben que la mano señalada del jugador gobierna su destino, no saben que un rigor adamantino sujeta su albedrío y su jornada. También el jugador es prisionero (la sentencia es de Omar) de otro tablero de negras noches y de blancos días. Dios mueve al jugador, y éste, la pieza. ¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza de polvo y tiempo y sueño y agonías? Jorge Luis Borges --- ## Poema «Los justos» de Jorge Luis Borges (poema completo) URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/los-justos-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Un hombre que cultiva su jardín, como quería Voltaire. El que agradece que en la tierra haya música. El que descubre con placer una etimología. Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez. El ceramista que premedita un color y una forma. Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada. Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto. El que acaricia a un animal dormido. El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho. El que agradece que en la tierra haya Stevenson. El que prefiere que los otros tengan razón. Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo. --- ## Poema a mi papel – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-a-mi-papel-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina leyendo propios poemas penas impresas trascendencias cotidianas sonrisa orgullosa equívoco perdonado es mío es mío es mío! leyendo letra cursiva latir interior alegre sentir que la dicha se coagula o bien o mal o bien extrañeza de sentirse innatos cáliz armonioso y autónomo límite en dedo gordo de pie cansado y pelo lavado en rizosa cabeza no importa: es mío es mío es mío!! --- ## Poema de Aleksandr Blok: Hoy no recuerdo lo que ayer pasó… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-aleksandr-blok-hoy-no-recuerdo-lo-que-ayer-paso/ Autor/Categoría: Blok, Aleksandr Hoy no recuerdo lo que ayer pasó… Hoy no recuerdo lo que ayer pasó En la madrugada olvido lo de la tarde anterior En los días blancos extravío el fuego Y en las noches ya no evoco los días. Pero, ante la muerte, en la hora decisiva, Todos los días, y noches nos pasan por la mente Y entonces ,-en el bochorno, en la estrechez- Es sumamente doloroso soñar En todo lo hermoso que se fue. Deseas levantarte y no puedes Es de noche. --- ## Poema de Alexandr Pushkin: Todo lo sacrifico a tu memoria… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-alexandr-pushkin-todo-lo-sacrifico-a-tu-memoria/ Autor/Categoría: Pushkin, Alexandr Todo lo sacrifico a tu memoria: los acentos de la lira inspirada, el llanto de una joven abrasada, el temblor de mis celos. De la gloria el brillo, y mi destierro tenebroso, lo bello de mis claros pensamientos y la venganza, sueño tormentoso de mis encarnizados sufrimientos. --- ## Poema de Antonin Artaud: Noche URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-antonin-artaud-noche/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Noche Los mostradores del cinc pasan por las cloacas, la lluvia vuelve a ascender hasta la luna; en la avenida una ventana nos revela una mujer desnuda. En los odres de las sábanas hinchadas en los que respira la noche entera el poeta siente que sus cabellos crecen y se multiplican. El rostro obtuso de los techos contempla los cuerpos extendidos. Entre el suelo y los pavimentos la vida es una pitanza profunda. Poeta, lo que te preocupa nada tiene que ver con la luna; la lluvia es fresca, el vientre está bien. Mira como se llenan los vasos en los mostradores de la tierra la vida está vacía, la cabeza está lejos. En alguna parte un poeta piensa. No tenemos necesidad de la luna, la cabeza es grande, el mundo está atestado. En cada aposento el mundo tiembla, la vida engendra algo que asciende hacia los techos. Un mazo de cartas flota en el aire alrededor de los vasos; humo de vinos, humo de vasos y de las pipas de la tarde. En el ángulo oblicuo de los techos de todos los aposentos que tiemblan se acumulan los humos marinos de los sueños mal construidos. Porque aquí se cuestiona la Vida y el vientre del pensamiento; las botellas chocan los cráneos de la asamblea aérea. El Verbo brota del sueño como una flor o como un vaso lleno de formas y de humos. El vaso y el vientre chocan: la vida es clara en los cráneos vitrificados. El areópago ardiente de los poetas se congrega alrededor del tapete verde, el vacío gira. La vida pasa por el pensamiento del poeta melenudo. --- ## Poema de Blas de Otero: A la inmensa mayoría URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-blas-de-otero-a-la-inmensa-mayoria/ Autor/Categoría: de Otero, Blas Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre aquel que amó, vivió, murió por dentro y un buen día bajó a la calle: entonces comprendió: y rompió todos sus versos. Así es, así fue. Salió una noche echando espuma por los ojos, ebrio de amor, huyendo sin saber adónde: a donde el aire no apestase a muerto. Tiendas de paz, brizados pabellones, eran sus brazos, como llama al viento; olas de sangre contra el pecho, enormes olas de odio, ved, por todo el cuerpo. ¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces en vuelo horizontal cruzan el cielo; horribles peces de metal recorren las espaldas del mar, de puerto a puerto. Yo doy todos mis versos por un hombre en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso, mi última voluntad. Bilbao, a once de abril, cincuenta y uno. --- ## Poema de César Vallejo: ¡Cuídate, España, de tu propia España! URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-cesar-vallejo-cuidate-espana-de-tu-propia-espana/ Autor/Categoría: Vallejo, César ¡Cuídate, España, de tu propia España! ¡Cuídate de la hoz sin el martillo, cuídate del martillo sin la hoz! ¡Cuídate de la víctima a pesar suyo, del verdugo a pesar suyo y del indiferente a pesar suyo! ¡Cuídate del que, antes de que cante el gallo, negárate tres veces, y del que te negó, después, tres veces! ¡Cuídate de las calaveras sin las tibias, y de las tibias sin las calaveras! ¡Cuídate de los nuevos poderosos! ¡Cuídate del que come tus cadáveres, del que devora muertos a tus vivos! ¡Cuídate del leal ciento por ciento! ¡Cuídate del cielo más acá del aire y cuídate del aire más allá del cielo! ¡Cuídate de los que te aman! ¡Cuídate de tus héroes! ¡Cuídate de tus muertos! ¡Cuídate de la República! ¡Cuídate del futuro!… --- ## Poema de Charles Baudelaire: El enemigo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-charles-baudelaire-el-enemigo/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles El enemigo Mi juventud fue sólo tenebrosa tormenta, por rutilantes soles cruzada acá y allá; relámpagos y lluvias la hicieron tan violenta, que en mi jardín hay pocos frutos dorados ya. De las ideas hoy al otoño he llegado, y rastrillos y pala ahora debo emplear para igualar de nuevo el terreno inundado, donde el agua agujeros cual tumbas fue a cavar. ¿Quién sabe si las flores nuevas que en sueño anhelo hallarán como playas en el regado suelo el místico alimento que les diera vigor? -¡Dolor!, ¡dolor! ¡El Tiempo, ay, devora la vida, y el oscuro Enemigo que roe nuestro interior con nuestra propia sangre crece y se consolida! --- ## Poema de Charles Baudelaire: La giganta URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-charles-baudelaire-la-giganta/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles Cuando Natura en su inspiración pujante Concebía cada día hijos monstruosos, Me hubiera placido vivir cerca de una joven giganta, Como a los pies de una reina un gato voluptuoso. Me hubiera agradado ver su cuerpo florecer con su alma Y crecer libremente en sus terribles juegos; Adivinar si su corazón cobija una sombría llama En las húmedas brumas que flotan en sus ojos; Recorrer a mi gusto sus magníficas formas; Arrastrarme en la pendiente de sus rodillas enormes, Y a veces, en estío, cuando los soles malsanos, Laxa, la hacen tenderse a través de la campiña, Dormir despreocupadamente a la sombra de sus senos, Como una plácida aldea al pie de una montaña. --- ## Poema de Charles Cros: Libertad URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-charles-cros-libertad/ Autor/Categoría: Cros, Charles Al Norte, al Sur, al Este y al Oeste, Libertad, Charles Cros Al Norte, al Sur, al Este y al Oeste, Los hedores de establo percibimos. Nunca nos sentaremos a la mesa De los felices, porque ya morimos. Las princesas de bello parecer Nos ofrecen sus dones más preciosos, Pero nos vamos al desierto, Olvidados, negados, poderosos. Podemos ver la luna Calma en un cielo oscuro. ¿Y qué moral?… ninguna. Se irá al verte mi pena, al tenerte en mis brazos esta noche, Dulce amiga morena.Los hedores de establo percibimos. Nunca nos sentaremos a la mesa De los felices, porque ya morimos. Las princesas de bello parecer Nos ofrecen sus dones más preciosos, Pero nos vamos al desierto, Olvidados, negados, poderosos. Podemos ver la luna Calma en un cielo oscuro. ¿Y qué moral?… ninguna. Se irá al verte mi pena, al tenerte en mis brazos esta noche, Dulce amiga morena. --- ## Poema de Charles Cros: Rincón de un cuadro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-charles-cros-rincon-de-un-cuadro/ Autor/Categoría: Cros, Charles Rincón de un cuadro Tibio y muy blanco era el seno. Blanca del todo la gata. El seno excitó a la gata Y la gata arañó el seno. Las orejas de la gata Hacían sombra en el seno. Rosa la punta del seno Y la nariz de la gata. Un signo oscuro en el seno Intrigó mucho a la gata. Pasó a otros juegos la gata Y dejó desnudo el seno. --- ## Poema de Cintio Vitier – Ahora que empieza a caer, del cielo… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-cintio-vitier-ahora-que-empieza-a-caer-del-cielo/ Autor/Categoría: Vitier, Cintio Ahora que empieza a caer, del cielo… A mi esposa Ahora que empieza a caer, del cielo de nuestra vida, que sólo nosotros podemos ver, profundo, estrellado, carne y alma nuestra, ese polvillo sagaz en tu nocturno pelo, ahora que el lápiz finísimo, grabando una medida sagrada, una cantidad misteriosa del vino que sube en la jarra de la ofrenda, empieza a trazar, junto a tus ojos, vivos como ciervos bebiendo en el agua extasiada, junto a tus labios que han dicho todas las palabras que adoro, las huellas del tránsito de nuestra juventud, ahora, lleno de un fuego y de un peso de amor que desconocía porque estábamos engendrándolo secretamente en nuestro corazón y es algo mucho más terrible y precioso que el amor que diariamente conocíamos, ahora, mujer, ahora, destinada mía, es cuando quiero hacerte un canto de amor, un homenaje, que dice únicamente así: Te amo, lo mismo en el día de hoy que en la eternidad, en el cuerpo que en el alma, y en el alma del cuerpo y en el cuerpo del alma, lo mismo en el dolor que en la bienaventuranza, para siempre. --- ## Poema de Czeslaw Milosz: Dedicatoria URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-czeslaw-milosz-dedicatoria/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw «Vosotros, a quienes no pude salvar, Escuchadme. Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría. Os juro que en ellas no hay hechicería. Os hablo en silencio como una nube, como un árbol. Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal. Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva -Odio confabulado de belleza lírica. Fuerza ciega de forma completa. He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente Perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida, Y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba Mientras os hablo. ¿Qué clase de poesía es aquella que no salva Naciones o pueblos? Una conspiración de mentiras oficiales. Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato, Una conferencia para señoritas. He deseado la buena poesía sin saberlo, He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo. En ella y sólo en ella, encuentro salvación. Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros. Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis Para que nunca más volváis. « --- ## Poema de Czeslaw Milosz: Madurez tardía URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-czeslaw-milosz-madurez-tardia/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Madurez tardía Tarde, ya en el umbral de mis noventa años se abrió la puerta en mí y entré en la claridad de la mañana. Sentía cómo se alejaban de mí, como naves, una tras otra, mis existencias anteriores con sus congojas. Aparecían, otorgados a mi buril, países, ciudades, jardines, bahías, para que los describiera mejor que antaño. No vivía separado de la gente, el pesar y la piedad nos unieron y dije: olvidamos que todos somos hijos del Rey. Porque venimos de allí donde aún no hay división entre el Sí y el No, no hay división entre el es, el será y el ha sido. Somos infelices porque hacemos uso de menos de una centésima parte del don que habíamos recibido para nuestro largo viaje. Momentos de ayer y de hace siglos: un corte de espada, un maquillaje de pestañas delante de un espejo de metal bruñido, un disparo mortal de mosquete, una colisión de una carabela con un arrecife, se mezclan en nosotros y esperan su cumplimiento. Siempre he sabido que seré obrero en la viña, al igual que todos mis contemporáneos, conscientes de ello, o inconscientes. --- ## Poema de Dylan Thomas: El jorobado en el parque URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-dylan-thomas-el-jorobado-en-el-parque/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan El jorobado en el parque El jorobado en el parque solitario señor apuntalado entre los árboles y el agua desde que el candado del jardín se abre para que entren los árboles y el agua hasta la lóbrega campana dominguera en el crepúsculo, come el pan que ha traído en un diario bebe el agua del jarro encadenado que los niños llenaron de pedruscos en el estanque donde hice navegar mi barco, por la noche durmió en una perrera pero sin que nadie le pusiera cadenas. Como los pájaros del parque ha venido temprano se sentó como el agua y señor lo llamaban eh señor los chiquillos bribones del lugar que escapaban apenas los oía hasta alejarse de su vista más allá del lago y los rosales riéndose cuando el otro agitaba su diario encorvado en la burla pasaban por el zoológico sonoro de la arboleda de los sauces esquivando al cuidador del parque con su palo de juntar las hojas. Y el viejo perro aletargado solitario entre las niñeras y los cisnes mientras desde los sauces los chiquillos hacían que los tigres saltaran de sus ojos para rugir entre las piedras rocosas y los bosques se azulaban de marineros trabajó el día entero hasta la hora de cerrar en una figura de mujer sin fallas erguida como un joven olmo alta y erguida surgió de sus huesos torcidos para que de noche se pusiese de pie tras los cerrojos y las cadenas Toda la noche en el parque deshecho tras los arbustos y las rejas los pájaros el pasto los árboles el lago y los niños inocentes como fresas habían ido en pos del jorobado hasta su perrera en las sombras. --- ## Poema de Emily Dickinson: A una casa de rosa no te acerques… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-emily-dickinson-a-una-casa-de-rosa-no-te-acerques/ Autor/Categoría: Dickinson, Emily A una casa de rosa no te acerques… A una casa de rosa no te acerques demasiado, que estragos de una brisa o el rocío inundándola -una gota- abatirán su muro, amedrentado. Y atar no intentes a la mariposa, ni escalar setos del arrobamiento. Hallar descanso en lo inseguro está en el mismo ser de la alegría. --- ## Poema de Enrique Lihn: Señora asesora del hogar… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-enrique-lihn-senora-asesora-del-hogar/ Autor/Categoría: Lihn, Enrique Señora asesora del hogar… Señora asesora del hogar prefiero el caos a un resfrío amigos prefiero a un resfrío el enfriamiento de las relaciones humanas --- ## Poema de Ezra Pound: El encuentro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-ezra-pound-el-encuentro/ Autor/Categoría: Pound, Ezra El encuentro Mientras ellos hablaban todo el tiempo de la nueva moral ella me exploraba con sus ojos. y cuando me levanté para marcharme sus dedos fueron como el tejido de una servilleta japonesa de papel. --- ## Poema de Fernando Pessoa: Esto URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-fernando-pessoa-esto/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Esto Dicen que pretendo o miento En cuanto escribo. No hay tal cosa. Simplemente Siento imaginando. No uso las cuerdas del corazón. Todo cuanto sueño o pierdo, Que pronto cae o muere en mí, Es como una terraza que mira Hacia otra cosa más allá. Esa cosa me arrastra. Y así escribo en medio De las cosas no junto a mis pies, Libre de mi propia confusión, preocupado por cuanto no es. Sentir? Dejemos al lector sentir! --- ## Poema de Francesco Petrarca: Bendito sea el año, el punto, el día… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-francesco-petrarca-bendito-sea-el-ano-el-punto-el-dia/ Autor/Categoría: Petrarca, Francesco Bendito sea el año, el punto, el día… Bendito sea el año, el punto, el día, la estación, el lugar, el mes, la hora y el país, en el cual su encantadora mirada encadenóse al alma mía. Bendita la dulcísima porfía de entregarme a ese amor que en mi alma mora, y el arco y las saetas, de que ahora las llagas siento abiertas todavía. Benditas las palabras con que canto el nombre de mi amada; y mi tormento, mis ansias, mis suspiros y mi llanto. Y benditos mis versos y mi arte pues la ensalzan, y, en fin, mi pensamiento, puesto que ella tan sólo lo comparte. --- ## Poema de Francisco de Quevedo: A una nariz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-francisco-de-quevedo-a-una-nariz/ Autor/Categoría: de Quevedo, Francisco Érase un hombre a una nariz pegado, érase una nariz superlativa, érase una nariz sayón y escriba, érase un pez espada muy barbado. Era un reloj de sol mal encarado, érase una alquitara pensativa, érase un elefante boca arriba, era Ovidio Nasón más narizado Érase un espolón de una galera, Érase una pirámide de Egipto; las doce tribus de narices era. Érase un naricísimo infinito, muchísimo nariz, nariz tan fiera, que en la cara de Anás fuera delito. --- ## Poema de GEORG TRAKL: A los enmudecidos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-georg-trakl-a-los-enmudecidos/ Autor/Categoría: Trakl, Georg A los enmudecidos Ah, la locura de la gran ciudad cuando al anochecer, junto a los negros muros, se levantan los árboles deformes y a través de la máscara de plata se asoma el genio del mal; la luz con látigos que atraen ahuyenta pétrea noche. Oh, el hundido repique de las campanas del crepúsculo. Ramera que entre escalofríos alumbra una criatura muerta. La ira de Dios con rabia azota la frente de los poseídos, epidemia purpúrea, hambre que rompe verdes ojos. Ah, la odiosa carcajada del oro. Pero una humanidad más silenciosa sangra en oscura cueva forjando con metales duros el rostro redentor. --- ## Poema de GIUSEPPE UNGARETTI: A la salida URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-giuseppe-ungaretti-a-la-salida/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe A la salida Quién viniera conmigo a través de los campos El sol se esparce en diamantinas gotas de agua sobre la frágil hierba Me recuesto con el placer del apacible corazón del universo Las montañas crecen en corrientes de sombra lila y se perfilan contra el cielo En la luminosa cúpula arriba el hechizo se ha roto Y yo retorno hacia mí y anidado me escondo dentro de mí mismo --- ## Poema de Heinrich Heine: Cuestiones URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-heinrich-heine-cuestiones/ Autor/Categoría: Heine, Heinrich Cuestiones A orillas del mar desierto, Junto al piélago intranquilo, Un joven lleno de dudas Se detiene pensativo, Y así a las ondas inquietas Dice con aire sombrío: -«Explicadme de la vida El arcano no sabido, Enigma que tantas frentes Ardieron por descubrirlo; Cabezas engalanadas Con adornos pontificios, Frentes con mitras hieráticas, Con turbantes damasquinos, Con birretes doctorales, Con pelucas, con postizos Cabellos, y tantas otras Cabezas que el escondido Enigma saber quisieron, Decidme, yo os lo suplico: ¿Qué es el hombre? ¿de dó viene? ¿Adónde va su camino? ¿Qué habita en el alto cielo Tras los astros encendidos -» El mar su canción eterna Murmura triste y dormido; Sopla el viento; huyen las nubes; Los astros en el vacío Fulguran indiferentes Con sus resplandores fríos, Y un demente una respuesta Espera en tanto intranquilo. Leer más poemas de Heinrich Heine --- ## Poema de Heinrich Heine: Insomnio URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-heinrich-heine-insomnio/ Autor/Categoría: Heine, Heinrich Insomnio Cuando de noche pienso en Alemania, No desciende a mis párpados el sueño; Mis ojos no se cierran, mas los mojan Mis lágrimas de fuego. El tiempo va pasando; ya doce años Desde que vi a mi madre trascurrieron; Con la ausencia se acrecen cada día Mi pena y mis deseos. Aumentan mis deseos y mis penas; De extraño hechizo preso, A todas horas en mi mente viene La viejecita, que conserve el cielo. La pobre vieja me idolatra tanto, Que hasta en sus cartas veo Cómo su mano tiembla, y cuál se agita Su corazón de madre allá en su pecho. No se escapa mi madre de mi mente; Doce años trascurrieron, Doce años de dolor huyeron tardos, Después que la estreché contra mi pecho. Será eterna Alemania, Es país de robusto y sano cuerpo: Con sus fuertes encinas, con sus tilos, Siempre podré encontrar su amado suelo. Si allí mi pobre madre no viviera, No suspirara por volver mi pecho. No morirá Alemania, mas mi madre Puede volar al cielo. ¡Cuántos, después que abandoné mi patria, Besó la muerte con su helado beso! ¡Sangre derrama triste Mi pobre corazón cuando los cuento! Y es preciso contarlos; con el número Aumenta mi dolor, y que los muertos, Fríos y tristes ruedan, Creo ¡gran Dios! sobre mi herido pecho. ¡Dios de bondad! por mi balcón penetra Del sol de Francia el resplandor sereno; Mi esposa llega, y su sonrisa aleja Mis patrios melancólicos recuerdos. --- ## Poema de Jorge Luis Borges: Remordimiento por cualquier muerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-jorge-luis-borges-remordimiento-por-cualquier-muerte/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Remordimiento por cualquier muerte Libre de la memoria y de la esperanza, ilimitado, abstracto, casi futuro, el muerto no es un muerto: es la muerte. Como el Dios de los místicos, de Quien deben negarse todos los predicados, el muerto ubicuamente ajeno no es sino la perdición y ausencia del mundo. Todo se lo robamos, no le dejamos ni un color ni una sílaba: aquí está el patio que ya no comparten sus ojos, allí la acera donde acechó la esperanza. Hasta lo que pensamos podía estarlo pensando él también; nos hemos repartido como ladrones el caudal de las noches y de los días. --- ## Poema de Jorge Teillier: Botella al mar URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-jorge-teillier-botella-al-mar/ Autor/Categoría: Teillier, Jorge Y tú quieres oír, tú quieres entender. Y yo te digo: olvida lo que oyes, lees o escribes. Lo que escribo no es para ti, ni para mí, ni para los iniciados. Es para la niña que nadie saca a bailar, es para los hermanos que afrontan la borrachera y a quienes desdeñan los que se creen santos, profetas o poderosos. --- ## Poema de Joseph Brodsky: El busto de Tiberio URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-joseph-brodsky-el-busto-de-tiberio/ Autor/Categoría: Brodsky, Joseph El busto de Tiberio Yo te saludo, pasados dos mil años. También tú fuiste marido de una puta. Es algo que tenemos en común. Por lo demás, en torno a ti está tu urbe. Estruendo, coches, chusma con jeringas en húmedos portales, ruinas. Yo, un viajero del montón, saludo ahora tu busto polvoriento en la desierta galería. Ah, Tiberio, aquí no alcanzas ni los treinta. Del rostro mana la confianza de quien domina el músculo más que el futuro de su suma. Y la cabeza, que el escultor cortara en vida, muestra en esencia el augurio del poder. Todo lo que queda bajo el mentón es Roma: provincias, cohortes y también rentistas, más un sinfín de infantes que besan tu aguijón -placer en clave de la loba que alimenta a los críos Remo y Rómulo-.(¡Los mismos labios!, musitando, dulces, inconexos entre los pliegues de la toga. ) A fin de cuentas: un busto en señal de independencia entre cuerpo y cerebro. De hecho, incluido el del Imperio. De dibujar tú mismo tu retrato, sería todo él circunvoluciones. Aquí no alcanzas ni los treinta. Nada en ti detiene la mirada. Ni, a su vez, tu firme observar está dispuesto a detenerse en algo: ni en rostro alguno ni en un paisaje clásico. ¡Ah, Tiberio! ¡Qué más te da lo que rezonguen Tácito o Suetonio en busca de las causas que te hicieron cruel! No hay causas en el mundo, tan sólo efectos. Los hombres son sus víctimas. Y sobre todo en las mazmorras donde todos confiesan; no en vano confesar bajo tortura, como las confidencias del niño, se torna monocorde. Lo mejor es no tener nada que ver con la verdad. Por lo demás, ésta no eleva. A nadie. Menos aún al César. Al menos, tú apareces más capaz de ahogarte en tu baño que por una gran idea. Y en general, ¿ser cruel no es acaso precipitar tan sólo el común destino de toda cosa, o la caída libre de un cuerpo simple en el vacío? En él siempre acabas en el momento de caer. No vendrá el diluvio tras nosotros Enero. Un aluvión de nubes sobre la invernal ciudad a modo de mármol sobrante. El Tíber, que huye de la realidad. Las fuentes, que echan agua hacia el lugar de donde nadie mira, ni cómo quien no ve, ni entornando la mirada. ¡Es otro tiempo! Y no hay modo de atrapar al lobo enloquecido. ¡Ah, Tiberio! ¿Quiénes somos nosotros para ser tus jueces? Has sido un monstruo, mas fiera impasible. Pues la naturaleza, cuando crea sus monstruos -las víctimas jamás-, los plasma, no obstante, a semejanza suya. Más nos vale mil veces -si escoger nos es dado- que venga a destruirnos un engendro del infierno antes que un neurasténico. Con treinta sin cumplir, el rostro hecho en piedra, cara rocosa, creada para dos milenios, te asemejas a un instrumento natural de exterminio, y en nada a un esclavo de pasión humana alguna, o a un forjador de ideas y demás. Y defenderte de las invenciones es como proteger al árbol de sus hojas, con su complejo de que ellas son, entre susurros inconexos pero claros, mayoría. En la desierta galería. En mediodía gris. El ventanal tiznado con las luces del invierno. El ruido de la calle. Ajeno por completo a la textura del espacio, el busto… ¡No puede ser que no me oigas! Pues yo también huí, sin mirar hacia atrás, de todo lo que me había sucedido; me convertí en isla con sus ruinas, sus cigüeñas. También me esculpí el rostro por medio de un candil. A mano. Y lo que llegase a decir, lo que haya dicho, a nadie le interesa, y no en su momento, sino hoy mismo. ¿No es esto también un modo de acelerar la historia? ¿No es un intento -logrado por desdicha- de colocarse el efecto delante de la causa? Y además, también en el total vacío, lo cual no garantiza un gran aplauso. ¿Arrepentirse? ¿Rehacer tu suerte? ¿Jugar, como se dice, con otra baraja? Pero, ¿vale la pena acaso? La lluvia radiactiva nos cubrirá no mucho peor que tu historiador. ¿Y quién vendrá a maldecirnos? ¿Una estrella? ¿La luna? ¿Una termita enloquecida por las incontables mutaciones, de tronco fofo, eterna? Todo es posible. Pero, cuando, como un objeto duro, se tope con nosotros, ella también, tal vez, algo turbada, detendrá la excavación. «Un busto -exclamará en el lenguaje de las ruinas, del músculo abreviado-, un busto, un busto.» --- ## Poema de Juan Gelman: Confianzas URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-juan-gelman-confianzas/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina se sienta a la mesa y escribe «con este poema no tomarás el poder» dice «con estos versos no harás la Revolución» dice «ni con miles de versos harás la Revolución» dice y más: esos versos no han de servirle para que peones maestros hacheros vivan mejor coman mejor o él mismo coma viva mejor ni para enamorar a una le servirán no ganará plata con ellos no entrará al cine gratis con ellos no le darán ropa por ellos no conseguirá tabaco o vino por ellos ni papagayos ni bufandas ni barcos ni toros ni paraguas conseguirá por ellos si por ellos fuera la lluvia lo mojará no alcanzará perdón o gracia por ellos «con este poema no tomarás el poder» dice «con estos versos no harás la Revolución» dice «ni con miles de versos harás la Revolución» dice se sienta a la mesa y escribe --- ## Poema de Leopoldo Marechal: Credo a la vida URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-leopoldo-marechal-credo-a-la-vida/ Autor/Categoría: Marechal, Leopoldo; Poetas de Argentina Credo a la vida Creo en la vida todopoderosa, en la vida que es luz, fuerza y calor; porque sabe del yunque y de la rosa creo en la vida todopoderosa y en su sagrado hijo, el buen Amor. Tal vez nació cual el vehemente sueño del numen de un espíritu genial; brusca la senda, el porvenir risueño, nació tal vez cual el vehemente sueño de un apóstol que busca un ideal. Padeció, la titán, bajo los yugos de una falsa y mezquina religión; veinte siglos se hicieron sus verdugos y aun padece, titán, bajo sus yugos esperando la luz de la razón. Fue en la humana estultez crucificada; murió en el templo y resurgió en la luz… ¡Y, desde allí, vendrá como una espada, contra esa Fe que germino en la nada, contra ese dios que enmascaro la cruz! Creo en la carne que pecando sube, creo en la Vida que es el Mal y el Bien; la gota de agua del pantano es nube. Creo en la carne que pecando sube y en el Amor que es Dios. ¡Por siempre amén! --- ## Poema de los dones – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-los-dones-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Poema de los dones Nadie rebaje a lágrima o reproche esta declaración de la maestría de Dios, que con magnífica ironía me dio a la vez los libros y la noche. De esta ciudad de libros hizo dueños a unos ojos sin luz, que sólo pueden leer en las bibliotecas de los sueños los insensatos párrafos que ceden las albas a su afán. En vano el día les prodiga sus libros infinitos, arduos como los arduos manuscritos que perecieron en Alejandría. De hambre y de sed (narra una historia griega) muere un rey entre fuentes y jardines; yo fatigo sin rumbo los confines de esa alta y honda biblioteca ciega. Enciclopedias, atlas, el Oriente y el Occidente, siglos, dinastías, símbolos, cosmos y cosmogonías brindan los muros, pero inútilmente. Lento en mi sombra, la penumbra hueca exploro con el báculo indeciso, yo, que me figuraba el Paraíso bajo la especie de una biblioteca. Algo, que ciertamente no se nombra con la palabra azar, rige estas cosas; otro ya recibió en otras borrosas tardes los muchos libros y la sombra. Al errar por las lentas galerías suelo sentir con vago horror sagrado que soy el otro, el muerto, que habrá dado los mismos pasos en los mismos días. ¿Cuál de los dos escribe este poema de un yo plural y de una sola sombra? ¿Qué importa la palabra que me nombra si es indiviso y uno el anatema? Groussac o Borges, miro este querido mundo que se deforma y que se apaga en una pálida ceniza vaga que se parece al sueño y al olvido --- ## Poema de Louis Aragon: La rosa y la reseda URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-louis-aragon-la-rosa-y-la-reseda/ Autor/Categoría: Aragon, Louis La rosa y la reseda El que en el Cielo creía, el que no creía en él, los dos con idolatría amaban a la rehén. Uno a mirarla subía, otro tendíase al pie: el que en el Cielo creía, el que no creía en él. Nada importa cuál sería la luz que alumbrando fue; uno del templo salía, otro esquivó su dintel: el que en el Cielo creía, el que no creía en él. Cuerpo y alma en alegría, cada cual amante fiel, que Ella vive se decía, y quien viva lo ha de ver: el que en el Cielo creía, el que no creía en él. Loco pedir cortesía viendo arrasada la mies, rumiando melancolía de la metralla al vaivén: el que en el Cielo creía, el que no creía en él. Desde lo alto el vigía tiró una y otra vez; uno tras otro caía; ¿cuál de ellos muerto fue: el que en el Cielo creía, el que no creía en él? ¿En la prisión cuál sería el de más duro yacer; cuál de los dos prefería de las ratas el tropel: el que en el Cielo creía, el que no creía en él? Sollozar de rebeldía, ¿a quién puede conmover? Dejan la terrena vía al rayar el alba cruel el que en el Cielo creía, el que no creía en él. Al caer, nombrar se oía a la que adorada fue; con brillo igual relucía la roja sangre al caer del que en el Cielo creía, del que no creía en él. Cárdeno arroyo teñía la tierra de su nacer para que madure un día vendimias de moscatel el que en el Cielo creía, el que no creía en él. Corren, vuelan a porfía el bretón y el lorenés; vuelve el grillo a su tonía en el huerto y el vergel. Flauta o viola en melodía, en doble amor van a arder las aves entre la umbría, rosa y reseda también. --- ## Poema de Louis Argaon: Lo que dice Elsa URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-louis-argaon-lo-que-dice-elsa/ Autor/Categoría: Aragon, Louis Me dices que estos versos son oscuros, y acaso lo son, sin embargo, menos de lo que he querido. Cerremos nuestra ventana sobre la felicidad robada, por miedo a que entre el día, y vele para siempre la foto que deseaste. Me dices nuestro amor si es que inaugura un mundo, es un mundo en el que la gente gusta de hablar sencillamente. Deja allá a Lancelot, deja la Tabla Redonda, Ireo Virnana Esclarnionda, que por espejo tenía una espada deformadora. Lee el amor en mis ojos y no en las sombras. No trastornes tu corazón con sus antiguos filtros. Las ruinas a mediodía son solamente escombros. Esa es la hora en que tenemos dos sombras para mejor estorbar el arte de los románticos. Tendría acaso la noche más encanto que el día. Vergüenza para aquellos que ante el puro cielo no suspiran. Vergüenza para aquellos que, un niño de golpe no desarma. Vergüenza para aquellos que no tienen lágrimas para un canto callejero una flor en los prados. Tú me dices si tú quieres que te ame y te ame. Es preciso que ese retrato que vas a pintarme tenga como un verde nido sobre fondo de crisantemo. Un tema escondido en su tema. Y une al amor el sol que ha de venir. --- ## Poema de Nicanor Parra – Mujeres URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-nicanor-parra-mujeres/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Mujeres La mujer imposible, La mujer de dos metros de estatura, La señora de mármol de Carrara Que no fuma ni bebe, La mujer que no quiere desnudarse Por temor a quedar embarazada, La vestal intocable Que no quiere ser madre de familia, La mujer que respira por la boca, La mujer que camina Virgen hacia la cámara nupcial Pero que reacciona como hombre, La que se desnudó por simpatía Porque le encanta la música clásica La pelirroja que se fue de bruces, La que sólo se entrega por amor La doncella que mira con un ojo, La que sólo se deja poseer En el diván, al borde del abismo, La que odia los órganos sexuales, La que se une sólo con su perro, La mujer que se hace la dormida (El marido la alumbra con un fósforo) La mujer que se entrega porque sí Porque la soledad, porque el olvido… La que llegó doncella a la vejez, La profesora miope, La secretaria de gafas oscuras, La señorita pálida de lentes (Ella no quiere nada con el falo) Todas estas walkirias Todas estas matronas respetables Con sus labios mayores y menores Terminarán sacándome de quicio. --- ## Poema de Nizami Ganjavi, poeta clásico de Azerbaiyán URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-nizami-ganjavi-poeta-clasico-de-azerbaiyan/ Autor/Categoría: Nizami Ganjavi; Poesía de Azerbaiyán Título: Loas a Muhammad, Señor de los enviados de Dios (fragmento de «Las siete princesas») Poema de Nizami Ganjavi (1141-1209) Publicado en Cooperación con el Centro Estatal de Traducción de Azerbaiyán y Antología Poética del escritor Martín Riva. TEXTO: El punto de la circunferencia del compás primigenio, el sello del final de la creación, el nuevo fruto del jardín de los siete cielos antiguos, la perla real del intelecto, la corona de la palabra, ¿quién es (todo ello) sino el Señor de la intención divinamente confirmada, Ahmad , el Enviado, el apóstol de Dios? Rey de los profetas, por la espada y por la corona: su espada es la Ley; su corona, la Ascensión . Humilde, pero mérito esencial de los elementos, luz para el Divino Tapiz, sombra para el Trono, aquel que tañe las cinco fanfarrias reales de la Ley Santa, aquel que implanta los cuatro fundamentos del reino de la tierra . Todos los seres son barro y él es la meta del ser. Él es el loado (Muhammad) y su profecía es loable. De la primera arcilla con que se amasó a Adán , él fue la parte pura; el resto de los hombres fue la hez; y del último ciclo que movió el firmamento, él recitó la invocación final para sellarlo. El orden y la prohibición dependen, en verdad, de él: lo que él prohíbe es malo, lo que ordena es bueno. A él, que de la pobreza hacía honra y no tormento, ¿qué le importan los tesoros? Para él, por cuya obra se oscureció el blanco día , ¿qué importancia tienen el sol y la sombra? Él fue el divino Vicario del reino, el destructor de las realezas humanas: abatió a los soberbios, mas dio la mano al caído; trató bien a los buenos; obligó y venció a los opresores; por una parte, la espada de sangrienta violencia, por otra, la misericordia como bálsamo. Su bálsamo fue caricia para el angustiado; su espada, golpe destructor para los corazones de piedra. Aquellos que ensillaron los caballos para combatir contra él, y a la cintura se ciñeron un cuero de odio, he aquí que todos golpean el cuero sobre su tambor después de tantos años. Aunque el Señor lo eligió entre todas las criaturas y creó los cielos por amor a él , su ojo, que es sello de divinas visiones, posee vergeles que no pertenecen a este jardín material. Los que sostienen los anillos del firmamento vestido de negro son esclavos con anillos en las orejas a su servicio. Él escoge los Cuatro Amigos electos, en el origen y en la ramas, que son las cuatro paredes del arca de la Ley. De la bendición derivó la luz de sus ojos: ¡recaigan las bendiciones sobre su naturaleza! Cuando su aliento esparcía almizcle por el aire, hacía caer dátiles frescos de la palmera seca. Con una alma semejante, cuyo aliento es siempre ayuda, de la tierra al cielo es todo un gran cuerpo, que de aquella alma extrae la vida: son todos un Trono y él es su Salomón. Su poder milagroso es dátil fresco para la seca espina, y Su dátil es espina para el enemigo; ésta es la maravilla. La tijera de su dedo ha hendido en su mano la manzana de la luna; espantó así, con el tajo, la manzana, pero arrebató la catarata de las estrellas . El creador lo ha elogiado, pues éste es el Elegido, aquél el Elector: ¡desciendan plegarias mayores que el ámbito de la esfera azul sobre el elector y el elegido! FIN Notas de la traductora: 1. Ahmad, en árabe, literalmente «el loadísimo», es sinónimo de Muhammad (part. pas. «el muy loado»), nombre del profeta del Islam. 2. «Ascensión», micrāŷ en árabe y persa, es la legendaria subida a los cielos de Muhammad, basada en un sutil pretexto del Corán, pero muy desarrollada por la tradición posterior. 3. «Las cinco fanfarrias reales» se refieren a la nawba, una especie de fanfarria real que se tocaba ante el palacio de los soberanos cinco veces al día, o en ocasiones muy especiales, a determinadas horas. Es signo de majestad y potencia. El número aparece vinculado a los cinco preceptos fundamentales de la ley islámica, esto es, profesión de fe, oración, ayuno, peregrinación y limosna ritual. 4. Muhammad no aparece aquí como figura histórica profética, sino como Luz Muhammadí, Logos eterno. Los «cuatro fundamentos» corresponden a los cuatro elementos. 5. En la tradición gnóstica irano-islámica, Adán no es tanto el primero de los hombres como el primero de los profetas y símbolo del hombre cósmico. Aunque hecho de arcilla − según el Corán, II, 30 y ss.–, los ángeles se prosternan ante él. El «resto de la arcilla de Adán» es un concepto que se encuentra en muchos autores místicos. 6. Se refiere al conocido hadiz (tradición atribuida al Profeta Muhammad): «Mi honra es la pobreza». 7. Alusión evidente al milagro de un eclipse atribuido a Muhammad por las tradiciones. 8. «Creó los cielos por amor a él». Referencia a otro conocido ḥadīṯ qudsī (es decir, una tradición que refiere palabras directas de Dios): «De no ser por Ti [oh Muhammad] no habríamos creado el universo». 9. Puesto que en este lenguaje «los anillos del firmamento» son los cielos y «el que lleva un anillo en la oreja» es el esclavo, debe entenderse lo siguiente: los cielos (nocturnos) no son más que esclavos al servicio del Profeta Muhammad. 10. «Los cuatro amigos» son los cuatro primeros califas Abū Bakr, ‘Umar, Uṯmān y ‘Alī. Los shiíes consideran usurpadores a los tres primeros, y reconocen solo a ‘Alī y sus descendientes. El pasaje demuestra la afiliación sunní de Nizami. 11. La tradición atribuye como milagro a Muhammad la quiebra de la luna. El pretexto se encuentra en un misterioso versículo coránico (LIV,1): «Se ha quebrado la luna; la Hora está cerca», probablemente una alusión escatológica. La luna recibe el nombre de «catarata de las estrellas» por su luz blanquecina que apaga la mirada de los astros. Al quebrar la luna, Muhammad «arrebata la catarata de las estrellas». Sobre el autor Nizami Ganjavi (1141-1209) Es el gran poeta de Azerbaiyán, sufi místico. Nació y vivió en Ganja (Ganyá), la capital de la antigua región de Arrán (actual Azerbaiyán). Sus obras Tesoro de los misterios, Khosróv y Shirín, Leylí y Majnún, Las siete princesas (Las siete bellezas), Iskandarnamah (El libro de Alejandro Magno), los divanes (la colección de poesías), los gazales y los dichos sabios alcanzaron gran fama en Oriente Próximo desde principios del siglo XII. La traducción es de Carmen Linares. --- ## Poema de Oliverio Girondo: Lo que esperamos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-oliverio-girondo-lo-que-esperamos/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Tardará, tardará. Ya sé que todavía los émbolos, la usura, el sudor, las bobinas seguirán produciendo, al por mayor, en serie, iniquidad, ayuno, rencor, desesperanza; para que las lombrices con huecos portasenos, las vacas de embajada, los viejos paquidermos de esfínteres crinudos, se sacien de adulterios, de hastío, de diamantes, de caviar, de remedios. Ya sé que todavía pasarán muchos años para que estos crustáceos del asfalto y la mugre se limpien la cabeza, se alejen de la envidia, no idolatren la saña, no adoren la impostura, y abandonen su costra de opresión, de ceguera, de mezquindad. de bosta. Pero, quizás, un día, antes de que la tierra se canse de atraernos y brindarnos su seno, el cerebro les sirva para sentirse humanos, ser hombres, ser mujeres, -no cajas de caudales, ni perchas desoladas-, someter a las ruedas, impedir que nos maten, comprobar que la vida se arranca y despedaza los chalecos de fuerza de todos los sistemas; y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas se encuentran en nosotros y no bajo la tierra. Y entonces… ¡Ah!, ese día abriremos los brazos sin temer que el instinto nos muerda los garrones, ni recelar de todo, hasta de nuestra sombra; y seremos capaces de acercarnos al pasto, a la noche, a los ríos, sin rubor, mansamente, con las pupilas claras, con las manos tranquilas; y usaremos palabras sustanciosas, auténticas; no como esos vocablos erizados de inquina que babean las hienas al instarnos al odio, ni aquellos que se asfixian en estrofas de almíbar y fustigada clara de huevo corrompido; sino palabras simples, de arroyo, de raíces, que en vez de separarnos nos acerquen un poco; o mejor todavía guardaremos silencio para tomar el pulso a todo lo que existe y vivir el milagro de cuanto nos rodea, mientras alguien nos diga, con una voz de roble, lo que desde hace siglos esperamos en vano. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Poema de Pablo Neruda: Oda a Federico García Lorca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-pablo-neruda-oda-a-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Si pudiera llorar de miedo en una casa sola, si pudiera sacarme los ojos y comérmelos, lo haría por tu voz de naranjo enlutado y por tu poesía que sale dando gritos. Porque por ti pintan de azul los hospitales y crecen las escuelas y los barrios marítimos, y se pueblan de plumas los ángeles heridos, y se cubren de escamas los pescados nupciales, y van volando al cielo los erizos: por ti las sastrerías con sus negras membranas se llenan de cucharas y de sangre y tragan cintas rotas, y se matan a besos, y se visten de blanco. Cuando vuelas vestido de durazno, cuando ríes con risa de arroz huracanado, cuando para cantar sacudes las arterias y los dientes, la garganta y los dedos, me moriría por lo dulce que eres, me moriría por los lagos rojos en donde en medio del otoño vives con un corcel caído y un dios ensangrentado, me moriría por los cementerios que como cenicientos ríos pasan con agua y tumbas, de noche, entre campanas ahogadas: ríos espesos como dormitorios de soldados enfermos, que de súbito crecen hacia la muerte en ríos con números de mármol y coronas podridas, y aceites funerales: me moriría por verte de noche mirar pasar las cruces anegadas, de pie llorando, porque ante el río de la muerte lloras abandonadamente, heridamente, lloras llorando, con los ojos llenos de lágrimas, de lágrimas, de lágrimas. Si pudiera de noche, perdidamente solo, acumular olvido y sombra y humo sobre ferrocarriles y vapores, con un embudo negro, mordiendo las cenizas, lo haría por el árbol en que creces, por los nidos de aguas doradas que reúnes, y por la enredadera que te cubre los huesos comunicándote el secreto de la noche. Ciudades con olor a cebolla mojada esperan que tú pases cantando roncamente, y silenciosos barcos de esperma te persiguen, y golondrinas verdes hacen nido en tu pelo, y además caracoles y semanas, mástiles enrollados y cerezas definitivamente circulan cuando asoman tu pálida cabeza de quince ojos y tu boca de sangre sumergida. Si pudiera llenar de hollín las alcaldías y, sollozando, derribar relojes, sería para ver cuándo a tu casa llega el verano con los labios rotos, llegan muchas personas de traje agonizante, llegan regiones de triste esplendor, llegan arados muertos y amapolas, llegan enterradores y jinetes, llegan planetas y mapas con sangre, llegan buzos cubiertos de ceniza, llegan enmascarados arrastrando doncellas atravesadas por grandes cuchillos, llegan raíces, venas, hospitales, manantiales, hormigas, llega la noche con la cama en donde muere entre las arañas un húsar solitario, llega una rosa de odio y alfileres, llega una embarcación amarillenta, llega un día de viento con un niño, llego yo con Oliverio, Norah Vicente Aleixandre, Delia, Maruca, Malva Marina, María Luisa y Larco, la Rubia, Rafael Ugarte, Cotapos, Rafael Alberti, Carlos, Bebé, Manolo Altolaguirre, Molinari, Rosales, Concha Méndez, y otros que se me olvidan. Ven a que te corone, joven de la salud y de la mariposa, joven puro como un negro relámpago perpetuamente libre, y conversando entre nosotros, ahora, cuando no queda nadie entre las rocas, hablemos sencillamente como eres tú y soy yo: para qué sirven los versos si no es para el rocío? Para qué sirven los versos si no es para esa noche en que un puñal amargo nos averigua, para ese día, para ese crepúsculo, para ese rincón roto donde el golpeado corazón del hombre se dispone a morir? Sobre todo de noche, de noche hay muchas estrellas, todas dentro de un río como una cinta junto a las ventanas de las casas llenas de pobres gentes. Alguien se les ha muerto, tal vez han perdido sus colocaciones en las oficinas, en los hospitales, en los ascensores, en las minas, sufren los seres tercamente heridos y hay propósito y llanto en todas partes: mientras las estrellas corren dentro de un río interminable hay mucho llanto en las ventanas, los umbrales están gastados por el llanto, las alcobas están mojadas por el llanto que llega en forma de ola a morder las alfombras. Federico, tú ves el mundo, las calles, el vinagre, las despedidas en las estaciones cuando el humo levanta sus ruedas decisivas hacia donde no hay nada sino algunas separaciones, piedras, vías férreas. Hay tantas gentes haciendo preguntas por todas partes. Hay el ciego sangriento, y el iracundo, y el desanimado, y el miserable, el árbol de las uñas, el bandolero con la envidia a cuestas. Así es la vida, Federico, aquí tienes las cosas que te puede ofrecer mi amistad de melancólico varón varonil. Ya sabes por ti mismo muchas cosas. Y otras irás sabiendo lentamente. --- ## Poema de Paul Celan: «La ladera» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-paul-celan-la-ladera/ Autor/Categoría: Celan, Paul La ladera Junto a mí vives, igual a mí: como una piedra en la mejilla hundida de la noche. Oh, esta ladera, amada, donde sin pausa rodamos, piedras que somos, de reguero en reguero. Cada vez más redondas. Más afines. Más ajenas. Oh, ese ojo ebrio por aquí extraviado tal nosotros y que a ratos atónito en uno nos mira. Paul Celan --- ## Poema de Paul Éluard: Para vivir aquí URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-paul-eluard-para-vivir-aqui/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Para vivir aquí Hice un fuego, lo azul me había abandonado, Un fuego para ser su amigo, Un fuego para entrar en la noche invernal, Para vivir mejor. Y le di todo aquello que el día me hubo dado: Los bosques, los zarzales, los trigales, las viñas, Los nidos y sus pájaros, las casas y sus llaves, Los insectos, las flores, los armiños, las fiestas. Viví con el rumor de las llamas crujientes. Con el perfume de su ardor; Yo como un barco iba por el agua prohibida, Como un muerto no tuve más que un sólo elemento. --- ## Poema de Paul Valéry: El bosque amigo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-paul-valery-el-bosque-amigo/ Autor/Categoría: Valéry, Paul En las sendas pensamos cosas puras, uno al lado del otro, fugitivos, cogidos de la mano, y pensativos en medio de las flores más oscuras. Íbamos solos, como enamorados, entre la verde noche del sendero, compartiendo el fugaz fruto hechicero del astro que aman los enajenados. Después, muy lejos, en la sombra densa de aquel íntimo bosque rumoroso, morimos -solos!- sobre el césped blando. Y arriba, en medio de la luz inmensa, ¡oh, amigo del silencio más hermoso, nos encontramos otra vez, llorando! --- ## Poema de René Char: Estrangulé a mi hermano URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-rene-char-estrangule-a-mi-hermano/ Autor/Categoría: Char, René Estrangulé A mi hermano Porque no le gustaba dormir Con la ventana abierta Hermana mía Dijo antes de morir Noches enteras he pasado Mirándote dormir Inclinado sobre tu resplandor en el vidrio. --- ## Poema de René Char: La aldea vertical URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-rene-char-la-aldea-vertical/ Autor/Categoría: Char, René Como lobos ennoblecidos Por su desaparición Acechamos el año de miedo Y de liberación. Lobos nevados De las lejanas batidas, De fecha borrada. Bajo el porvenir que gruñe, Furtivos, esperamos, Para afiliarnos, La amplitud de la altura. Sabemos que las Cosas ocurren Repentinamente, Oscuras o demasiado adornadas. El dardo que unía los dos paños Vida contra vida, clamor y monte, Fulguró. --- ## Poema de René Ménard: El prisionero URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-rene-menard-el-prisionero/ Autor/Categoría: Ménard, René El prisionero Del otro lado de una ventna Sobre un jergón de dura sobra Él está solo, solo ante un muro Con ese aire que lo penetra No ven sus ojos la otra Tierra En leve sangre se ha resumido En sangre leve, grave, inocente Que va temblando por sus arterias Desnudo, prieto contra sí mismo Sus solos bienes son aire y sangre Y ellos se unen en un poema Que opone al Tiempo su desafío. --- ## Poema de Rubén Darío: Letanía URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-ruben-dario-letania/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Letanía de nuestro señor don Quijote A Navarro Ledesma Rey de los hidalgos, señor de los tristes, que de fuerzas alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón. Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias Y contra las leyes y contra las ciencias y contra la mentira, contra la verdad… ¡Caballero errante de los caballeros, varón de varones, príncipe de fieros, par entre los pares, maestro, salud! ¡Salud, porque juzgo que hoy muy poca tienes, entre los aplausos o entre los desdenes, y entre las coronas y los parabienes y las tonterías de la multitud! ¡Tú, para quien pocas fueran las victorias antiguas y para quien clásicas glorias serían apenas de ley y razón, soportas elogios, memorias, discursos, resistes certámenes, tarjetas, concursos, y, teniendo a Orfeo, tienes a orfeón! Escucha, divino Rolando del sueño, a un enamorado de tu Clavileño, y cuyo Pegaso relincha hacia ti; escucha los versos de estas letanías, hechas con las cosas de todos los días y con otras que en lo misterioso vi. ¡Ruega por nosotros, hambrientos de vida, con el alma a tientas, con la fe perdida, llenos de congojas y faltos de sol, por advenedizas almas de manga ancha, que ridiculizan el ser de la Mancha, el ser generoso y el ser español! ¡Ruega por nosotros, que necesitamos las mágicas rosas, los sublimes ramos de laurel! Pro nobis ora, gran señor. (Tiembla la floresta de laurel del mundo, y antes que tu hermano vago, Segismundo, el pálido Hamlet te ofrece una flor.) Ruega generoso, piadoso, orgulloso; ruega casto, puro, celeste, animoso; por nos intercede, suplica por nos, pues casi ya estamos sin savia, sin brote, sin alma, sin vida, sin luz, sin Quijote, sin pies y sin alas, sin Sancho y sin Dios. De tantas tristezas, de dolores tantos, de los superhombres de Nietzsche, de cantos áfonos, recetas que firma un doctor, de las epidemias de horribles blasfemias de las Academias, líbranos, señor. De rudos malsines, falsos paladines y espíritus finos y blandos y ruines, del hampa que sacia su canallocracia con burlar la gloria, la vida, el honor, del puñal con gracia, ¡líbranos, señor! Noble peregrino de los peregrinos, que santificaste todos los caminos con el paso augusto de tu heroicidad, contra las certezas, contra las conciencias y contra las leyes y contra las ciencias, contra la mentira, contra la verdad… Ora por nosotros, señor de los tristes, que de fuerzas alientas y de ensueños vistes, coronado de áureo yelmo de ilusión; ¡que nadie ha podido vencer todavía, por la adarga al brazo, toda fantasía, y la lanza en ristre, toda corazón! --- ## Poema de Samuel Beckett: Cómo decirlo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-samuel-beckett-como-decirlo/ Autor/Categoría: Beckett, Samuel una locura para – para – cómo decirlo – locura de esto – todo esto – una locura de todo esto – dado – una locura dado todo esto – viendo – una locura viendo todo esto – esto – cómo decirlo – esto esto – esto esto aquí – todo esto aquí – una locura dado todo esto – viendo – una locura viendo todo esto esto aquí – para – cómo decirlo – ver – entrever – parecer entrever – necesidad de parecer entrever – una locura para necesitar parecer entrever – cómo – cómo decirlo – y dónde – una locura para necesitar parecer entrever – cómo dónde – dónde – cómo decirlo – allí – allá – allá lejos – a lo lejos – a lo lejos lejos lejos de allá – desvaído – desvaído a lo lejos allá lejos allá cómo – cómo cómo decir – viendo todo esto – todo esto esto – todo esto esto aquí – locura para ver cómo – entrever – parecer entrever – necesidad de parecer entrever – desvaído a lo lejos lejos allá cómo – una locura para necesitar parecer entrever – desvaído allá lejos lejos allá cómo – cómo – cómo decirlo – cómo decirlo --- ## Poema de siete faces – CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-siete-faces-carlos-drummond-de-andrade/ Autor/Categoría: Drummond de Andrade, Carlos Cuando nací, un ángel tuerto de esos que viven en la sombra dijo: ve, Carlos! sé gauche en la vida (1) Las casas espían a los hombres que corren tras de mujeres. La tarde tal vez fuese azul si no hubiesen tantos deseos. El camión pasa lleno de piernas: Piernas blancas, negras, amarillas. Para qué tanta pierna, Dios mío, pregunta mi corazón. Entretanto mis ojos no preguntan nada. El hombre tras el bigote es serio, simple y fuerte. Casi no conversa. Tiene pocos, raros amigos. El hombre tras de los lentes y del bigote. Dios mío por qué me abandonaste si sabías que yo no era Dios si sabías que yo era débil. Mundo mundo vasto mundo, si yo me llamase Raimundo sería una rima, no sería una solución. Mundo mundo vasto mundo, más vasto es mi corazón. Yo no debía decírtelo, pero esa luna pero ese coñac lo ponen a uno conmovido como un demonio. (1) Gauche, en portugués, significa torpe, poco apto, etcétera. --- ## Poema de Stéphane Mallarmé: Una negra… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-stephane-mallarme-una-negra/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Una negra… Una negra por el demonio sacudida Quiso en un niño triste gustar de nuevos frutos Y criminales bajo su veste agujereada. Esta voraz prepara sus trabajos astutos: Con su vientre compara dos airosos pezones Y allá donde la mano no consigue ascender Eleva el golpeteo sordo de sus tacones Como una rara lengua torpe para el placer. Contra la desnudez miedosa de gacela Que tiembla, sobre el dorso, como un gran elefante Enajenada aguarda y se admira y encela Y ríe con sus dientes ingenuos al infante. Y entre sus piernas donde su víctima se acuesta, Bajo la crin la negra piel abierta al alzar, La extraña boca su paladar manifiesta Pálido y rosa como un caracol de mar. --- ## Poema de Théophile Gautier: El hipopótamo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-theophile-gautier-el-hipopotamo/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile El hipopótamo de vientre enorme suele vivir en selvas como Java, y allí en el fondo de las cuevas hay monstruos que no se pueden ni soñar. La boa que se agita entre silbidos, el tigre que tan bien sabe rugir, el búfalo enfadado que resopla; él sólo duerme o pace siempre en calma. El kris y la azagaya no le asustan, contempla al hombre sin darse a la huida, se ríe del cipayo y de sus balas que no hieren su piel y que rebotan. Por eso yo soy como el hipopótamo; me protege mi fuerte convicción, armadura que me hace invulnerable, y así por el desierto ando sin miedo. --- ## Poema de Tristan Tzara – En suspenso URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-tristan-tzara-en-suspenso/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan En suspenso abrir un ojo nuevo en tanta muerta claridad donde clamores sin anhelos se enternecen al esperarte fulgor de los rudos charcos otoñales al pie del muro friable cuántas veces cerca de los escalofríos maduros en la cabecera del sol y de las voces masculinas todas las velas desplegadas —¿no has?— maravillosa de los sueños en bolina perdido la razón tantas confesiones han envejecido en la sorda pereza sobre las cabelleras flotantes de fósforo y más lejos que las colmenas de las hojas vivas de hierro se enlazan las contusiones de las suntuosas canteras sin otra alegría que la que está al acecho de las estaciones que del reintegro carnal hace vivir las vendimias divirtiéndose a través de los tragaluces luminosos bajo risas nuevas que quieren huir en secreto era el viento que rompe la madera y el amor no sabía sostenerse ni las lágrimas sabían decirlo todo ni forjarse un fervor de clarividencia —en aquel tiempo cazador de caminos Tristan Tzara --- ## Poema de Vicente Huidobro: Días y noches te he buscado… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-vicente-huidobro-dias-y-noches-te-he-buscado/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Días y noches te he buscado… Días y noches te he buscado Sin encontrar el sitio en donde cantas Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo Te has perdido entre las lágrimas Noches y noches te he buscado Sin encontrar el sitio en donde lloras Porque yo sé que estás llorando Me basta con mirarme en un espejo Para saber que estás llorando y me has llorado Sólo tú salvas el llanto Y de mendigo oscuro Lo haces rey coronado por tu mano --- ## Poema de Vladímir Mayakovski: Comunmente es así URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-vladimir-mayakovski-comunmente-es-asi/ Autor/Categoría: Mayakovski, Vladímir Comunmente es así El amor le es dado a cualquiera pero… entre el empleo, el dinero y demás, día tras día, endurece el subsuelo del corazón. Sobre el corazón llevamos el cuerpo, sobre el cuerpo la camisa, pero esto es poco. Sólo el idiota, se pone los puños, y el pecho lo cubre de almidón. De viejos se arrepienten. La mujer se maquilla. El hombre hace ejercicios con sistema Müller, pero ya es tarde. La piel multiplica sus arrugas. El amor florece, florece, y después se deshoja. --- ## Poema de William Blake – La divina imagen URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-william-blake-la-divina-imagen/ Autor/Categoría: Blake, William Gracia, Amor, Paz y Piedad Quien está en amargo trance invoca, Y a estas virtudes liberadoras Retorna el ánimo agradecido. Gracia, Amor, Paz y Piedad Es Dios, nuestro Padre querido; Gracia, Amor, Paz y Piedad Es el Hombre, su Hijo y sus afanes Pues tiene la Gracia corazón humano; Rostro Humano, La Piedad; Humana Forma Divina, el Amor y veste humana, la Paz. Todo hombre de cualquier clima, Invoca estando en amargo trance, Suplica a la Humana forma divina, Amor, Gracia, Piedad y Paz. Sea amada por todos la humana forma, A Turcos se muestre o a Hebreos; Donde se halla la Piedad, el Amor y la Gracia, Allí Dios mora. --- ## Poema de William Blake: El pastor URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-william-blake-el-pastor/ Autor/Categoría: Blake, William El pastor ¡Qué dulce es la dulce fortuna del Pastor! Deambula desde el alba hasta el atardecer; debe seguir a su rebaño el día entero, y su lengua se embeberá con alabanzas. Pues oye el inocente llamado del borrego, y escucha la tierna respuesta de la oveja; vigila mientras permanecen en calma pues saben cuándo está próximo su Pastor. --- ## Poema de William Blake: Eternidad URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-william-blake-eternidad/ Autor/Categoría: Blake, William Quien a sí encadenare una alegría malogrará la vida alada. Pero quien la alegría besare en su aleteo vive en el alba de la eternidad. --- ## Poema de Wystan Hugh Auden: Asilo de ancianos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-de-wystan-hugh-auden-asilo-de-ancianos/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh Asilo de ancianos Todos poseen un límite: cada uno Tiene un matiz de daño muy distinto. La élite Es capaz de arreglarse por sí misma, Caminar apoyada en un bastón, Leer completo un libro, interpretar Movimientos de fáciles sonatas. (Pero acaso la libertad carnal Es el veneno del espíritu: Conscientes de lo que ha sucedido y el porqué Abominan su tristeza sin lágrimas.) Luego vienen los de silla de ruedas, el promedio Que soporta la tele Y guiado por amables terapeutas Canta en comunidad. Después los solitarios que musitan Palabras en el limbo, y al final Los que ya son del todo incompetentes Y como una parodia de las plantas (Ellas pueden sudar sin ensuciarse). No obstante, hay algo que los une: Todos aparecieron cuando el mundo, A pesar de sus males, Era más habitable y más vistoso Y los viejos tenían auditorio Y un lugar en la tierra. (El niño reprendido por su madre Podía refugiarse con la abuela para ser consolado Y escuchar algún cuento.) Hoy ya todos sabemos qué esperar, Mas su generación es la primera Que se ha desvanecido de este modo: No en casa sino asignada a un pabellón, arrojada Como se arrumban fardos indeseables. Mientras voy en el Metro para estar Media hora con una del asilo, Recuerdo quién fue ella en su esplendor. Entonces visitarla era un orgullo Y no una caridad. ¿Seré tan frío como para esperar Un somnífero rápido, indoloro; O bien para rogar, como ella ruega, Que Dios o la naturaleza precipiten Su función terrenal? Más poemas de Wystan Hugh Auden --- ## Poema leído en la boda de André Salmón – GUILLAUME APOLLINAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-leido-en-la-boda-de-andre-salmon-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume el 13 de julio de 1909 Al ver banderas esta mañana no me he dicho He aquí las ricas vestimentas de los pobres Ni el poder democrático quiere ocultarme su dolor Ni la libertad enaltecida hace que se imiten ahora Las hojas oh libertad vegetal oh única libertad terrestre Ni las casas arden porque nos marchemos para no volver Ni las manos agitadas trabajarán mañana para todos nosotros Ni siquiera han ahorcado a quienes no sabían aprovechar la vida Ni siquiera se renueva el mundo volviendo a tomar la Bastilla Sé que sólo lo cambian quienes están fundados en la poesía Se ha empavesado París porque mi amigo André Salmón allí se casa No conocimos en una bodega maldita En nuestra juventud Fumando los dos y mal vestidos esperando el alba Encariñados encariñados de las mismas palabras cuyo sentido habrá que cambiar Engañados engañados pobres pequeños y no sabiendo reír aún La mesa y dos vasos se convirtieron en un moribundo que nos lanzó la última mirada de Orfeo Los vasos cayeron y se rompieron Y aprendimos a reír Entonces partimos peregrinos de la perdición A través de las calles a través de las comarcas a través de la razón Le volví a ver a orillas del río en que flotaba Ofelia Que blanca flota aún entre los nenúfares Él iba en medio de los lívidos Hamlets Tocando con su flauta melodías de locura Volví a verlo cerca de un mujic agonizante contando las beatitudes Admirando la nieve que se asemeja a las mujeres desnudas Volví a verle haciendo esto o aquello en honor de las mismas palabras Que cambian el rostro de los niños y digo todo esto Recuerdo y Porvenir porque mi amigo Salmón se casa Alegrémonos no porque nuestra amistad haya sido un río que nos ha fertilizado Terrenos ribereños cuya abundancia es el alimento que todos esperan Ni porque nuestros vasos nos lanzan una vez más la mirada de Orfeo agonizante Ni porque hayamos crecido tanto que podrían confundir nuestros ojos con las estrellas Ni porque las banderas restallan en las ventanas de los ciudadanos que están contentos desde hace cien años de tener la vida y menudas cosas que defender Ni porque fundados en poesía tenemos derechos sobre las palabras que forman y deshacen el Universo Ni porque podemos llorar sin hacer el ridículo y porque sabemos reír Ni porque fumamos y bebemos como en otros tiempos Alegrémonos porque director del fuego y de los poetas El amor que llena como la luz Todo el sólido espacio entre las estrellas y los planetas El amor quiere que hoy mi amigo Salmón se case --- ## Poema trágico con dudosos logros cómicos – JOSÉ WATANABE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-tragico-con-dudosos-logros-comicos-jose-watanabe/ Autor/Categoría: Watanabe, José Mi familia no tiene médico ni sacerdote ni visitas y todos se tienden en la playa saludables bajo el sol del verano. Algunas yerbas nos curan los males del estómago y la religión sólo entra con las campanas alborotando los canarios. Aquí todos se han muerto con una modestia conmovedora, mi padre, por ejemplo, el lamentable Prometeo silenciosamente picado por el cáncer más bravo que las águilas. Ahora nosotros ninguno doctor o notable en el corazón de modestas tribus, la tribu de los relojeros la más triste de los empleados públicos la de los taxistas la de los dueños de fonda de vez en cuando nos ponemos trágicos y nos preguntamos por la muerte. Pero hoy estamos aquí escuchando el murmullo de la mar que es el morir. Y este murmullo nos reconcilia con el otro murmullo del río por cuya ribera anduvimos matando sapos sin misericordia, reventándolos con un palo sobre las piedras del río tan metafórico que da risa. Y nadie había en la ribera contemplando nuestras vidas hace años sino solamente nosotros los que ahora descansamos colorados bajo el verano como esperando el vuelo del garrote sobre nuestra barriga sobre nuestra cabeza nada notable nada notable. --- ## Poema Whitmaníaco – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poema-whitmaniaco-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Nosotros niños, nosotros colegiales, Chicas de Norteamérica obreros, estudiantes dominados por la lujuria --- ## Poemas de Jorge Luis Borges – Otro poema de los dones URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-jorge-luis-borges-otro-poema-de-los-dones/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Jorge Luis Borges Otro poema de los dones Gracias quiero dar al divino Laberinto de los efectos y de las causa Por la diversidad de las criaturas Que forman este singular universo, Por la razón, que no cesará de soñar Con un plano del laberinto, Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises, Por el amor, que nos deja ver a los otros Como los ve la divinidad, Por el firme diamante y el agua suelta, Por el álgebra, palacio de preciosos cristales, Por las místicas monedas de Ángel Silicio, Por Schopenhauer, Que acaso descifró el universo, Por el fulgor del fuego Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo, Por la caoba, el cedo y el sándalo, Por el pan y la sal, Por el misterio de la rosa Que prodiga calor y que no lo ve, Por ciertas vísperas y días de 1955, Por los duros troperos que en la llanura Arrean los animales y el alba, Por la mañana en Montevideo, Por el arte de la amistad, Por el último día de Sócrates, Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron De una cruz a otra cruz, Por aquel sueño del Islam que abarco Mil noches y una noche, Por aquel otro sueño del infierno, De la torre del fuego que purifica Y de las esferas gloriosas, Por Swedenborg, Que conversaba con los ángeles en las calles de Londres, Por los ríos secretos e inmemoriales Que convergen en mí, Por el idioma, que hace siglos, hablé en Nortumbria, Por la espada y el arpa de los sajones, Por el mar, que es un desierto resplandeciente Y una cifra de cosas que no sabemos Y un epitafio de los vikings, Por la música verbal de Inglaterra, Por la música verbal de Alemania, Por el oro, que relumbra en los versos, Por el épico invierno, Por el nombre de un libro que no he leído: Gesta Dei per Francos, Por Verlaine, inocente como los pájaros, Por el prisma de cristal y la pesa de bronce, Por las rayas del tigre, Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan, Por la mañana en Texas, Por aquel sevillano que redactó la Epístola Moral Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos, Por Séneca y Lucano, de Córdoba, Que antes del español escribieron Toda la literatura española, Por el geométrico y bizarro ajedrez, Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce, Por el olor medicinal de los eucaliptos, Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría, Por el olvido, que anula o modifica el pasado, Por la costumbre, Que nos repite y nos confirma como un espejo, Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio, Por la noche, su tiniebla y su astronomía, Por el valor y la felicidad de los otros, Por la patria, sentida en los jazmines, O en una vieja espada, Por Whitman y Francisco de Asís, que se escribieron el poema, Por el hecho de que el poema es inagotable Y se confunde con la suma de las criaturas Y no llegará jamás al último verso Y varía según los hombres, Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos Por morir tan despacio, Por los minutos que preceden al sueño, Por el sueño y la muerte, Esos dos tesoros ocultos, Por los íntimos dones que no enumero, Por la música, misteriosa forma del tiempo. --- ## Poemas de Juana Inés de la Cruz – Cuando mi error y tu vileza veo… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-juana-ines-de-la-cruz-cuando-mi-error-y-tu-vileza-veo/ Autor/Categoría: Juana Inés de la Cruz Cuando mi error y tu vileza veo, contemplo, Silvio, de mi amor errado, cuán grave es la malicia del pecado, cuán violenta la fuerza de un deseo. A mi misma memoria apenas creo que pudiese caber en mi cuidado la última línea de lo despreciado, el término final de un mal empleo. Yo bien quisiera, cuando llego a verte, viendo mi infame amor poder negarlo; mas luego la razón justa me advierte que sólo me remedia en publicarlo; porque del gran delito de quererte sólo es bastante pena confesarlo. --- ## Poemas de Julio Cortázar – El futuro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-julio-cortazar-el-futuro/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Julio Cortázar El futuro Y se muy bien que no estarás. No estarás en la calle en el murmullo que brota de la noche de los postes de alumbrado, ni en el gesto de elegir el menú, ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes ni en los libros prestados, ni en el hasta mañana. No estarás en mis sueños, en el destino original de mis palabras, ni en una cifra telefónica estarás, o en el color de un par de guantes o una blusa. Me enojaré amor mío sin que sea por ti, y compraré bombones pero no para ti, me pararé en la esquina a la que no vendrás y diré las cosas que sé decir y comeré las cosas que sé comer y soñaré los sueños que se sueñan. Y se muy bien que no estarás ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo, ni allí afuera en ese río de calles y de puentes. No estarás para nada, no serás mi recuerdo y cuando piense en ti pensaré un pensamiento que oscuramente trata de acordarse de ti. --- ## Poemas de Ko Un – En tu regazo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-ko-un-en-tu-regazo/ Autor/Categoría: Ko Un Ko Un En tu regazo Un siglo en tu regazo sin patria sin amigos sin camino que pueda emprender Qué delirio, el territorio de la oscuridad --- ## Poemas de Luis de Góngora y Argote – Fábula de Polifemo y Galatea URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-luis-de-gongora-y-argote-fabula-de-polifemo-y-galatea/ Autor/Categoría: de Góngora y Argote, Luis Luis de Góngora y Argote Fábula de Polifemo y Galatea 1 Estas que me dictó, rimas sonoras, Culta sí aunque bucólica Talía, Oh excelso Conde, en las purpúreas horas Que es rosas la alba y rosicler el día, Ahora que de luz tu niebla doras, Escucha, al son de la zampoña mía, Si ya los muros no te ven de Huelva Peinar el viento, fatigar la selva. 2 Templado pula en la maestra mano El generoso pájaro su pluma, O tan mudo en la alcándara, que en vano Aun desmentir el cascabel presuma; Tascando haga el freno de oro cano Del caballo andaluz la ociosa espuma; Gima el lebrel en el cordón de seda, Y al cuerno al fin la cítara suceda. 3 Treguas al ejercicio sean robusto, Ocio atento, silencio dulce, en cuanto Debajo escuchas de dosel augusto Del músico jayán el fiero canto. Alterna con las Musas hoy el gusto, Que si la mía puede ofrecer tanto Clarín -y de la Fama no segundo-, Tu nombre oirán los términos del mundo. 4 Donde espumoso el mar sicilïano El pie argenta de plata al Lilibeo, Bóveda o de las fraguas de Vulcano O tumba de los huesos de Tifeo, Pálidas señas cenizoso un llano, Cuando no del sacrílego deseo, Del duro oficio da. Allí una alta roca Mordaza es a una gruta de su boca. 5 Guarnición tosca de este escollo duro Troncos robustos son, a cuya greña Menos luz debe, menos aire puro La caverna profunda, que a la peña; Caliginoso lecho, el seno obscuro Ser de la negra noche nos lo enseña Infame turba de nocturnas aves, Gimiendo tristes y volando graves. 6 De este, pues, formidable de la tierra Bostezo, el melancólico vacío A Polifemo, horror de aquella sierra, Bárbara choza es, albergue umbrío Y redil espacioso donde encierra Cuanto las cumbres ásperas cabrío, De los montes esconde: copia bella Que un silbo junta y un peñasco sella. 7 Un monte era de miembros eminente Este que -de Neptuno hijo fiero- De un ojo ilustra el orbe de su frente, Émulo casi del mayor lucero; Cíclope a quien el pino más valiente Bastón le obedecía tan ligero, Y al grave peso junco tan delgado, Que un día era bastón y otro cayado. 8 Negro el cabello, imitador undoso De las oscuras aguas del Leteo, Al viento que lo peina proceloso Vuela sin orden, pende sin aseo; Un torrente es su barba impetuosa, Que -adusto hijo de este Pirineo- Su pecho inunda- o tarde, o mal, o en vano Surcada aun de los dedos de su mano. 9 No la Trinacria en sus montañas, fiera Armó de crueldad, calzó de viento, Que redima feroz, salve ligera Su piel manchada de colores ciento: Pellico es ya la que en los bosques era Mortal horror al que con paso lento Los bueyes a su albergue reducía, Pisando la dudosa luz del día. 10 Cercado es, cuando más capaz más lleno, De la fruta, el zurrón, casi abortada, Que el tardo otoño deja al blando seno De la piadosa yerba encomendada: La serva, a quien le da rugas el heno; La pera, a quien le da cuna dorada La rubia paja y -pálida turora- La niega avara y pródiga la dora. 11 Erizo es, el zurrón, de la castaña; Y -entre el membrillo o verde o datilado- De la manzana hipócrita, que engaña, A lo pálido no, a lo arrebolado, Y de la encina honor de la montaña, Que pabellón al siglo fue dorado, El tributo, alimento, aunque grosero, Del mejor mundo, del candor primero. 12 Cera y cáñamo unió -que no debiera- Cien cañas, cuyo bárbaro rüido, De más ecos que unió cáñamo y cera Albogues, duramente es repetido. La selva se confunde, el mar se altera, Rompe Tritón su caracol torcido, Sordo huye el bajel a vela y remo: ¡Tal la música es de Polifemo! 13 Ninfa, de Doris hija, la más bella, Adora, que vio el reino de la espuma. Galatea es su nombre, y dulce en ella El terno Venus de sus Gracias suma. Son una y otra luminosa estrella Lucientes ojos de su blanca pluma: Si roca de cristal no es de Neptuno, Pavón de Venus es, cisne de Juno. 14 Purpúreas rosas sobre Galatea La Alba entre lilios cándidos deshoja: Duda el Amor cuál más su color sea, O púrpura nevada, o nieve roja. De su frente la perla es, eritrea, Émula vana. El ciego dios se enoja, Y, condenado su esplendor, la deja Pender en oro al nácar de su oreja. 15 Invidia de las ninfas, y cuidado De cuantas honra el mar deidades, era; Pompa del marinero niño alado Que sin fanal conduce su venera. Verde el cabello, el pecho no escamado, Ronco sí, escucha a Glauco la ribera Inducir a pisar la bella ingrata, En carro de cristal, campos de plata. 16 Marino joven, las cerúleas sienes, Del más tierno coral ciñe Palermo, Rico de cuantos la agua engendra bienes, Del Faro odioso al promontorio extremo; Mas en la gracia igual, si en los desdenes Perdonado algo más que Polifemo, De la que, aún no le oyó, y, calzada plumas, Tantas flores pisó como él espumas. 17 Huye la ninfa bella: y el marino Amante nadador, ser bien quisiera, Ya que no áspid a su pie divino, Dorado pomo a su veloz carrera; Mas, ¿cuál diente mortal, cuál metal fino La fuga suspender podrá ligera Que el desdén solicita? ¡Oh cuánto yerra Delfin que sigue en agua corza en tierra! 18 Sicilia, en cuanto oculta, en cuanto ofrece, Copa es de Baco, huerto de Pomona: Tanto de frutas ésta la enriquece, Cuanto aquél de racimos la corona. En carro que estival trillo parece, A sus campañas Ceres no perdona, De cuyas siempre fértiles espigas Las provincias de Europa son hormigas. 19 A Pales su viciosa cumbre debe Lo que a Ceres, y aún más, su vega llana; Pues si en la una granos de oro llueve, Copos nieva en la otra mil de lana. De cuantos siegan oro, esquilan nieve, O en pipas guardan la exprimida grana, Bien sea religión, bien amor sea, Deidad, aunque sin templo, es Galatea. 20 Sin aras, no: que el margen donde para Del espumoso mar su pie ligero, Al labrador, de sus primicias ara, De sus esquilmos es al ganadero; De la Copia a la tierra poco avara El cuerno vierte el hortelano, entero, Sobre la mimbre que tejió prolija, Si artificiosa no, su honesta hija. 21 Arde la juventud, y los arados Peinan las tierras que surcaron antes, Mal conducidos, cuando no arrastrados, De tardos bueyes cual su dueño errantes; Sin pastor que los silbe, los ganados Los crujidos ignoran resonantes De las hondas, si en vez del pastor pobre El céfiro no silba, o cruje el robre. 22 Mudo la noche el can, el día dormido De cerro en cerro y sombra en sombra yace. Bala el ganado; al mísero balido, Nocturno el lobo de las sombras nace. Cébase -y fiero deja humedecido En sangre de una lo que la otra pace. ¡Revoca, Amor, los silbos, o a su dueño, El silencio del can siga y el sueño! 23 La fugitiva Ninfa en tanto, donde Hurta un laurel su tronco al Sol ardiente, Tantos jazmines cuanta yerba esconde La nieve de sus miembros da una fuente. Dulce se queja, dulce le responde Un ruiseñor a otro, y dulcemente Al sueño da sus ojos la armonía, Por no abrasar con tres soles el día. 24 Salamandria del Sol, vestido estrellas, Latiendo el Can del cielo estaba, cuando -Polvo el cabello, húmidas centellas, Si no ardientes aljófares, sudando- Llegó Acis, y de ambas luces bellas Dulce Occidente viendo al sueño blando, Su boca dio, y sus ojos, cuanto pudo, Al sonoro cristal, al cristal mudo. 25 Era Acis un venablo de Cupido, De un Fauno -medio hombre, medio fiera-, En Simetis, hermosa Ninfa, habido; Gloria del mar, honor de su ribera. El bello imán, el ídolo dormido, Que acero sigue, idólatra venera, Rico de cuanto el huerto ofrece pobre, Rinden las vacas y fomenta el robre. 26 El celestial humor recién cuajado Que la almendra guardó, entre verde y seca, En blanca mimbre se lo puso al lado Y un copo, en verdes juncos, de manteca; En breve corcho, pero bien labrado, Un rubio hijo de una encina hueca, Dulcísimo panal, a cuya cera Su néctar vinculó la primavera. 27 Caluroso, al arroyo da las manos, Y con ellas, las ondas a su frente, Entre dos mirtos que -de espuma canos-, Dos verdes garzas son de la corriente. Vagas cortinas de volantes vanos Corrió Favonio lisonjeramente, A la de viento, cuando no sea cama De frescas sombras, de menuda grama. 28 La Ninfa, pues, la sonora plata Bullir sintió del arroyuelo apenas, Cuando -a los verdes márgenes ingrata- Seguir se hizo de sus azucenas. Huyera… mas tan frío se desata Un temor perezoso por sus venas, Que a la precisa fuga, al presto vuelo Grillos de nieve fue, plumas de hielo. 29 Fruta en mimbre halló, leche exprimida En juncos, miel en corcho, mas sin dueño; Si bien al dueño debe, agradecida, Su deidad culta, venerado el sueño. A la ausencia mil veces ofrecida, Este de cortesía no pequeño Indicio la dejó -aunque estatua helada- Más discursiva y menos alterada. 30 No al Cíclope atribuye, no, la ofrenda; No a Sátiro lascivo, ni a otro feo Morador de las selvas, cuya rienda El sueño aflija, que aflojó el deseo. El niño dios, entonces, de la venda, Ostentación gloriosa, alto trofeo Quiere que al árbol de su madre sea El desdén hasta allí de Galatea. 31 Entre las ramas del que más se lava En el arroyo, mirto levantado, Carcaj de cristal hizo, si no aljaba, Su blanco pecho de un arpón dorado. El monstruo de rigor, la fiera brava Mira la ofrenda ya con más cuidado, Y aun siente que a su dueño sea devoto, Confuso alcaide más, el verde soto. 32 Llamáralo, aunque muda; mas no sabe El nombre articular que más querría, Ni lo ha visto; si bien pincel suave Lo ha bosquejado ya en su fantasía. Al pie -no tanto ya, del temor, grave- Fía su intento; y, tímida, en la umbría Cama de campo y campo de batalla, Fingiendo sueño al cauto garzón halla. 33 El bulto vio y, haciéndolo dormido, Librada en un pie toda sobre él pende -Urbana al sueño, bárbara al mentido Retórico silencio que no entiende-: No el ave reina, así el fragoso nido Corona inmóvil, mientras no desciende -Rayo con plumas- al milano pollo, Que la eminencia abriga de un escollo, 34 Como la Ninfa bella -compitiendo Con el garzón dormido en cortesía- No sólo para, mas el dulce estruendo Del lento arroyo enmudecer querría. A pesar luego de las ramas, viendo Colorido el bosquejo que ya había En su imaginación Cupido hecho Con el pincel que le clavó su pecho, 35 De sitio mejorada, atenta mira, En la disposición robusta, aquello Que. si por lo suave no la admira, Es fuerza que la admire por lo bello. Del casi tramontado Sol aspira A los confusos rayos su cabello; Flores su bozo es cuyas colores, Como duerme la luz, niegan las flores. 36 (En la rústica greña yace oculto El áspid del intonso prado ameno, Antes que del peinado jardín culto En el lascivo, regalado seno.) En lo viril desata de su bulto Lo más dulce el Amor de su veneno: Bébelo Galatea, y da otro paso, Por apurarle la ponzoña al vaso. 37 Acis -aún más, de aquello que dispensa La brújula del sueño, vigilante-, Alterada la Ninfa esté o suspensa, Argos es siempre atento a su semblante, Lince penetrador de lo que piensa, Cíñalo bronce o múrelo diamante: Que en sus Paladiones Amor ciego, Sin romper muros introduce fuego. 38 El sueño de sus miembros sacudido, Gallardo el joven la persona ostenta, Y al marfil luego de sus pies rendido, El coturno besar dorado intenta. Menos ofende el rayo prevenido, Al marinero, menos la tormenta Prevista le turbó, o pronosticada: Galatea lo diga, salteada. 39 Más agradable, y menos zahareña, Al mancebo levanta venturoso, Dulce ya conociéndole y risueña, Paces no al sueño, treguas sí al reposo. Lo cóncavo hacía de una peña A un fresco sitial dosel umbroso, Y verdes celosías unas yedras, Trepando troncos y abrazando piedras. 40 Sobre una alfombra, que imitara en vano El tiro sus matices -si bien era De cuantas sedas ya hiló gusano Y artífice tejió la Primavera-, Reclinados, al mirto más lozano Una y otra lasciva, si ligera, Paloma se caló, cuyos gemidos -Trompas de Amor- alteran sus oídos. 41 El ronco arrullo al joven solicita; Mas, con desvíos Galatea suaves, A su audacia los términos limita, Y el aplauso al concento de las aves. Entre las ondas y la fruta, imita Acis al siempre ayuno en penas graves: Que, en tanta gloria, infierno son no breve Fugitivo cristal, pomos de nieve. 42 No a las palomas concedió Cupido Juntar de sus dos picos los rubíes Cuando al clavel el joven atrevido Las dos hojas le chupa carmesíes. Cuantas produce Pafo, engendra Gnido, Negras víolas, blancos alhelíes, Llueven sobre el que Amor quiere que sea Tálamo de Acis y de Galatea. 43 Su aliento humo, sus relinchos fuego -Si bien su freno espumas- ilustraba Las columnas, Etón, que erigió el Griego, Do el carro de la luz sus ruedas lava, Cuando de amor el fiero jayán ciego, La cerviz oprimió a una roca brava, Que a la playa, de escollos no desnuda, Linterna es ciega y atalaya muda. 44 Árbitro de montañas y ribera, Aliento dio, en la cumbre de la roca, A los albogues que agregó la cera, El prodigioso fuelle de su boca; La Ninfa los oyó, y ser más quisiera Breve flor, yerba humilde y tierra poca, Que de su nuevo tronco vid lasciva, Muerta de amor, y de temor no viva. 45 Mas -cristalinos pámpanos sus brazos- Amor la implica, si el temor la anuda, Al infelice olmo, que pedazos La segur de los celos hará, aguda. Las cavernas en tanto, los ribazos Que ha prevenido la zampoña ruda, El trueno de la voz fulminó luego: Referillo, Piéredes, os ruego. 46 «¡Oh bella Galatea, más süave Que los claveles que tronchó la aurora; Blanca más que las plumas de aquel ave Que dulce muere y en las aguas mora; Igual en pompa al pájaro que, grave, Su manto azul de tantos ojos dora Cuantas el celestial zafiro estrellas! ¡Oh tú, que en dos incluyes las más bellas! 47 »Deja las ondas, deja el rubio coro De las hijas de Tetis, y el mar vea, Cuando niega la luz un carro de oro, Que en dos la restituye Galatea. Pisa la arena, que en la arena adoro Cuantas el blanco pie conchas platea, Cuyo bello contacto puede hacerlas, Sin concebir rocío, parir perlas. 48 »Sorda hija del mar, cuyas orejas A mis gemidos son rocas al viento: O dormida te hurten a mis quejas Purpúreos troncos de corales ciento, O al disonante número de almejas -Marino, si agradable no, instrumento-, Coros tejiendo estés, escucha un día Mi voz, por dulce, cuando no por mía. 49 »Pastor soy, mas tan rico de ganados, Que los valles impido más vacíos, Los cerros desparezco levantados Y los caudales seco de los ríos; No los que, de sus ubres desatados, O derribados de los ojos míos, Leche corren y lágrimas; que iguales En número a mis bienes son mis males. 50 »Sudando néctar, lambicando olores, Senos que ignora aun la golosa cabra Corchos me guardan, más que abeja flores Liba inquïeta, ingenïosa labra; Troncos me ofrecen árboles mayores, Cuyos enjambres, o el abril los abra, O los desate el mayo, ámbar distilan, Y en ruecas de oro rayos del Sol hilan. 51 »Del Júpiter soy hijo, de las ondas, Aunque pastor; si tu desdén no espera A que el monarca de esas grutas hondas En trono de cristal te abrace nuera, Polifemo te llama, no te escondas, Que tanto esposo admira la ribera Cual otro no vio Febo más robusto, Del perezoso Volga al Indo adusto. 52 »Sentado, a la alta palma no perdona Su dulce fruto mi robusta mano; En pie, sombra capaz es mi persona De innumerables cabras el verano. ¿Qué mucho, si de nubes se corona Por igualarme la montaña en vano, Y en los cielos, desde esta roca, puedo Escribir mis desdichas con el dedo? 53 »Marítimo Alción, roca eminente Sobre sus huevos coronaba, el día Que espejo de zafiro fue luciente La playa azul de la persona mía; Miréme, y lucir vi un sol en mi frente, Cuando en el cielo un ojo se veía: Neutra el agua dudaba a cuál fe preste: O al cielo humano o al cíclope celeste. 54 »Registra en otras puertas el venado Sus años, su cabeza colmilluda La fiera, cuyo cerro levantado, De helvecias picas es muralla aguda; La humana suya el caminante errado Dio ya a mi cueva, de piedad desnuda, Albergue hoy por tu causa al peregrino, Do halló reparo, si perdió camino. 55 »En tablas dividida, rica nave Besó la playa miserablemente, De cuantas vomitó riquezas grave, Por las bocas del Nilo el Oriente. Yugo aquel día, y yugo bien suave, Del fiero mar a la sañuda frente Imponiéndole estaba, si no al viento, Dulcísimas coyundas mi instrumento, 56 »Cuando, entre globos de agua, entregar veo A las arenas ligurina haya, En cajas los aromas del Sabeo, En cofres las riquezas de Cambaya: Delicias de aquel mundo, ya trofeo De Escila, que, ostentado en nuestra playa, Lastimoso despojo fue dos días A las que esta montaña engendra Harpías. 57 »Segunda tabla a un ginovés mi gruta De su persona fue, de su hacienda: La una reparada, la otra enjuta, Relación del naufragio hizo horrenda. Luciente paga de la mejor fruta Que en yerbas se recline, en hilos penda, Colmillo fue del animal que el Ganges Sufrir muros le vio, romper falanges: 58 »Arco, digo, gentil, bruñida aljaba, Obras ambas de artífice prolijo, Y de Malaco rey a deidad Java Alto don, según ya mi huésped dijo, De aquél la mano, de ésta el hombro agrava; Convencida la madre, imita al hijo: Serás a un tiempo, en estos horizontes, Venus del mar, Cupido de los montes». 59 Su horrenda voz, no su dolor interno Cabras aquí le interrumpieron, cuantas -Vagas el pie, sacrílegas el cuerno- A Baco se atrevieron en sus plantas. Mas, conculcado el pámpano más tierno Viendo el fiero pastor, voces él tantas, Y tantas despidió la honda piedras, Que el muro penetraron de las yedras. 60 De los nudos, con esto, más suaves, Los dulces dos amantes desatados, Por duras guijas, por espinas graves Solicitan el mar con pies alados: Tal redimiendo de importunas aves Incauto meseguero sus sembrados, De liebres dirimió copia así amiga, Que vario sexo unió y un surco abriga. 61 Viendo el fiero Jayán con paso mudo Correr al mar la fugitiva nieve (Que a tanta vista el Líbico desnudo Registra el campo de su adarga breve) Y al garzón viendo, cuantas mover pudo Celoso trueno, antiguas hayas mueve: Tal, antes que la opaca nube rompa Previene rayo fulminante trompa. 62 Con violencia desgajó infinita La mayor punta de la excelsa roca, Que al joven, sobre quien la precipita, Urna es mucha, pirámide no poca. Con lágrimas la Ninfa solicita Las deidades del mar, que Acis invoca: Concurren todas, y el peñasco duro La sangre que exprimió, cristal fue puro. 63 Sus miembros lastimosamente opresos Del escollo fatal fueron apenas, Que los pies de los árboles más gruesos Calzó el líquido aljófar de sus venas. Corriente plata al fin sus blancos huesos, Lamiendo flores y argentando arenas, A Doris llega que, con llanto pío, Yerno lo saludó, lo aclamó río. --- ## Poemas de Pablo Neruda – Farewell URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-pablo-neruda-farewell/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Pablo Neruda Farewell 1 Desde el fondo de ti, y arrodillado, un niño triste, como yo, nos mira. Por esa vida que arderá en sus venas tendrían que amarrarse nuestras vidas. Por esas manos, hijas de tus manos, tendrían que matar las manos mías. Por sus ojos abiertos en la tierra veré en los tuyos lágrimas un día. 2 Yo no lo quiero, Amada. Para que nada nos amarre que no nos una nada. Ni la palabra que aromó tu boca, ni lo que no dijeron las palabras. Ni la fiesta de amor que no tuvimos, ni tus sollozos junto a la ventana. 3 (Amo el amor de los marineros que besan y se van. Dejan una promesa. No vuelven nunca más. En cada puerto una mujer espera: los marineros besan y se van. Una noche se acuestan con la muerte en el lecho del mar). 4 Amor el amor que se reparte en besos, lecho y pan. Amor que puede ser eterno y puede ser fugaz. Amor que quiere libertarse para volver a amar. Amor divinizado que se acerca Amor divinizado que se va. 5 Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos, ya no se endulzará junto a ti mi dolor. Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada y hacia donde camines llevarás mi dolor. Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos un recodo en la ruta donde el amor pasó. Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame, del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo. Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste. Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy. …Desde tu corazón me dice adiós un niño. Y yo le digo adiós. --- ## Poemas de Umberto Saba – La cabra URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-de-umberto-saba-la-cabra/ Autor/Categoría: Saba, Umberto Umberto Saba La cabra He hablado a una cabra. Estaba sola en el prado, estaba atada. Harta de hierba, bañada por la lluvia, balaba. Aquel balido igual era fraterno a mi dolor. Y contesté, primero por broma, después porque el dolor es eterno, tiene una sola voz y no varía. Y yo oía esta voz gemir en una cabra solitaria. En una cabra de rostro semita oía lamentarse cualquier otro dolor, cualquier otra vida. --- ## Poemas para Blok – MARINA TSVIETÁIEVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poemas-para-blok-marina-tsvietaieva/ Autor/Categoría: Tsvetáyeva, Marina Tu nombre – pájaro entre los dedos. tu nombre – en la lengua grano de hielo. Un solo movimiento de los labios. Tu nombre – de letras cuatro. Bolita en la huida atrapada. En la boca campanita de plata. Piedra al estanque silente arrojada, que así sollozará: cómo te llamas. Tal repiqueteo de cascos en la noche atronadoramente retumba tu nombre. Y lo nombra en las sienes el chasquido del sonoramente metálico gatillo. Tu nombre – ¡ah, imposible eco! – tu nombre, en los ojos un beso, en tierno frío de párpados leves. Tu nombre – un beso en la nieve. De la fuente, helado, azulado sorbo. Con tu nombre – el sueño es hondo. --- ## Poesía – Amos Oz – A través de nosotros URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-amos-oz-a-traves-de-nosotros/ Autor/Categoría: Oz, Amos A través de nosotros Antes de perdón, está libre la silla, antes de el color de tus ojos, antes de qué quieres tomar, antes de soy Rico y me llamo Dita, antes del roce de una mano en un hombro, eso pasó a través de nosotros como una puerta entreabierta durante el sueño. Click para leer más poemas de Amor Oz --- ## Poesía – Antonio Machado – Consejos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-antonio-machado-consejos/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Consejos Sabe esperar, aguarda que la marea fluya —así en la costa un barco— sin que al partir te inquiete. Todo el que aguarda sabe que la victoria es suya; porque la vida es larga y el arte es un juguete. Y si la vida es corta y no llega la mar a tu galera, aguarda sin partir y siempre espera, que el arte es largo y, además, no importa. Click para leer más poemas de Antonio Machado --- ## Poesía – Fernando Pessoa – Abdicación URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-fernando-pessoa-abdicacion/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Abdicación Tómame, oh noche eterna, en tus brazos y llámame hijo. Yo soy un rey que voluntariamente abandoné mi trono de ensueños y cansancios. Mi espada, pesada en brazos flojos, a manos viriles y calmas entregué; y mi cetro y corona yo los dejé en la antecámara, hechos pedazos. Mi cota de malla, tan inútil, mis espuelas, de un tintineo tan fútil, las dejé por la fría escalinata. Desvestí la realeza, cuerpo y alma, y regresé a la noche antigua y serena como el paisaje al morir el día. Click para leer más poemas de Fernando Pessoa --- ## Poesía – Francis Ponge – La naranja URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-francis-ponge-la-naranja/ Autor/Categoría: Poemas en prosa; Ponge, Francis La naranja Al igual que la esponja, la naranja busca recuperar su compostura tras pasar por la prueba de haber sido estrujada. Pero si bien la esponja lo consigue siempre, la naranja jamás, porque sus células ya estallaron, sus tejidos están ya desgarrados. Mientras externamente va de a poco recobrando su forma gracias a su elasticidad, se ha derramado un líquido de ámbar, acompañado de un frescor y de perfumes suaves, es verdad, pero también muchas veces de la amarga conciencia de que han sido expulsadas antes de tiempo sus pepitas. ¿Hay que tomar partido entre estas dos maneras de soportar la opresión? La esponja es puro músculo, y se llena de viento, del agua limpia o sucia, según el caso, y esta gimnasia es innoble. La naranja es más refinada, pero demasiado pasiva -y ese fragante sacrificio… es en verdad hacerle las cosas muy fáciles al opresor. Pero no es suficiente para hablar de la naranja con haber recordado su manera específica de perfumar el aire regocijando a su verdugo. Es necesario destacar también el tono glorioso del consiguiente líquido que, mejor que el jugo del limón, obliga a la laringe a abrirse con generosidad para decir la palabra y para tomarlo, sin muecas aprensivas, sin rispidez en las papilas gustativas. Y uno se queda sin palabras para contar la admiración que despierta la envoltura de la tierna, frágil y rosada esfera en este espeso papel secante húmedo en donde la epidermis extremadamente fina pero muy pigmentada, hirientemente sápida, tiene el punto justo de rugosidad que permite retener dignamente la luz sobre la forma perfecta de la fruta. Pero al final de un estudio demasiado breve, hecho lo más rotundamente posible, es necesario ir al grano: la semilla, parecida a un minúsculo limón, tiene el color de la madera blanca del limonero, y por dentro es de un verde de arveja o de brote nuevo. Y allí se puede reencontrar, después de la explosión sensacional del farol veneciano de sabores, colores y perfumes que es la esfera frutada en sí misma, la relativa dureza y el verde (no desprovisto por cierto de sabor) de la madera, de la rama y la hoja: un resumen pequeño pero que ciertamente es la razón de existir de la fruta. Click para leer más poemas de Francis Ponge --- ## Poesía – Francis Ponge – Orillas del mar URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-francis-ponge-orillas-del-mar/ Autor/Categoría: Poemas en prosa; Ponge, Francis Orillas del mar El mar hasta la cercanía de sus límites es una cosa sencilla que se repite ola por ola. Pero para llegar a las cosas más sencillas en la naturaleza es necesario emplear muchas formas, muchos modales; para las cosas más profundas sutilizarlas de alguna manera. Por eso, y también por rencor contra su inmensidad que lo abruma, el hombre se precipita a las orillas o a la intersección de las cosas grandes para definirlas. Pues la razón en el seno de lo uniforme rebota peligrosamente y se enrarece: un espíritu necesitado de nociones debe ante todo hacer provisión de apariencias. Mientras que el aire hasta cuando está atormentado por las variaciones de su temperatura o por una trágica necesidad de influencia y de informaciones directas sobre cada cosa sólo superficialmente hojea y dobla las puntas del voluminoso tomo marino, el otro elemento más estable que nos sostiene hunde en él oblicuamente hasta la empuñadura rocosa anchos cuchillos de tierra que se quedan inmóviles en su espesor. A veces encontrándose con un músculo enérgico una hoja vuelve a salir poco a poco: es lo que se llama una playa. Desorientada al aire libre, pero rechazada por las profundidades aunque hasta cierto punto tenga familiaridad con ellas, esta parte de la extensión se estira entre lo uno y lo otro más o menos leonada y estéril, y por lo común no sostiene más que un tesoro de desechos incansablemente alisados y recogidos por el destructor. Un concierto elemental, por lo discreto más delicioso y digno de reflexión, se ha ajustado allí desde la eternidad para nadie: desde que se formó por operación sobre una chatura sin límites del espíritu de insistencia que suele soplar de los cielos, la ola llegada de lejos sin choques y sin reproche al fin por primera vez encuentra a quién hablar. Pero una sola y breve palabra se confía a los cantos rodados y a las conchillas, que se muestran muy conmovidas, y la ola expira prefiriéndola; y todas las que la siguen expirarán también haciendo otro tanto, a veces quizá con fuerza algo mayor. Cada una por encima de la otra cuando llega a la orquesta se levanta un poco el cuello, se descubre, y da su nombre al destinatario. Mil señores homónimos son así admitidos el mismo día a la presentación por el mar prolijo y prolífico en ofrecimientos labiales a cada orilla. Así también en vuestro foro, oh cantos rodados, no es, para una grosera arenga, algún villano del Danubio el que viene a hacerse oír: sino el Danubio mismo, mezclado con todos los otros ríos del mundo después que han perdido su sentido y su pretensión y están profundamente reservados en una desilusión amarga sólo al gusto de quien se cuidara mucho de apreciar por absorción su cualidad más secreta, el sabor. Porque es, en efecto, después de la anarquía de los ríos, a su abandono en el profundo y copiosamente habitado lugar común de la materia líquida a lo que se ha dado el nombre de mar. De ahí que éste parecerá aun a sus propias orillas siempre ausente: aprovechando el alejamiento recíproco que les impide comunicarse entre sí como no sea a través de él o por grandes rodeos, hace creer sin duda a cada una que se dirige especialmente hacia ella. En realidad, cortés con todo el mundo, y más que cortés: capaz para cada cual de todos los arrebatos, de todas las convicciones sucesivas, conserva en el fondo de su permanente tazón su posesión infinita de corrientes. Sale apenas de sus bordes, por sí mismo pone freno al furor de sus olas y, como la medusa que él abandona a los pescadores como imagen reducida o muestra de sí propio, se limita a hacer una reverencia extática por todas sus orillas. Eso es lo que ocurre con la antigua vestidura de Neptuno, amontonamiento pseudo-orgánico de velos unidamente extendidos sobre las tres cuartas partes del mundo. Ni el ciego puñal de las rocas, ni la más perforadora de las tormentas que hacen girar atados de hojas al mismo tiempo, ni el ojo atentó del hombre usado con dificultad y por lo demás sin control en un medio inaccesible a los orificios destapados de los otros sentidos y trastornado más todavía por un brazo que se hunde para agarrar, han leído ese libro. Click para leer más poemas de Francis Ponge --- ## Poesía – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Los días y las noches suenan en estos nervios míos de arpa vivo de esta alegría enferma de universo y sufro por no saberla encender en mis palabras. --- ## Poesía – Jorge Luis Borges – Los espejos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-jorge-luis-borges-los-espejos/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Los espejos Yo que sentí el horror de los espejos no sólo ante el cristal impenetrable donde acaba y empieza, inhabitable, un imposible espacio de reflejos sino ante el agua especular que imita el otro azul en su profundo cielo que a veces raya el ilusorio vuelo del ave inversa o que un temblor agita Y ante la superficie silenciosa del ébano sutil cuya tersura repite como un sueño la blancura de un vago mármol o una vaga rosa, Hoy, al cabo de tantos y perplejos años de errar bajo la varia luna, me pregunto qué azar de la fortuna hizo que yo temiera los espejos. Espejos de metal, enmascarado espejo de caoba que en la bruma de su rojo crepúsculo disfuma ese rostro que mira y es mirado, Infinitos los veo, elementales ejecutores de un antiguo pacto, multiplicar el mundo como el acto generativo, insomnes y fatales. Prolonga este vano mundo incierto en su vertiginosa telaraña; a veces en la tarde los empaña el Hálito de un hombre que no ha muerto. Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro paredes de la alcoba hay un espejo, ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo que arma en el alba un sigiloso teatro. Todo acontece y nada se recuerda en esos gabinetes cristalinos donde, como fantásticos rabinos, leemos los libros de derecha a izquierda. Claudio, rey de una tarde, rey soñado, no sintió que era un sueño hasta aquel día en que un actor mimó su felonía con arte silencioso, en un tablado. Que haya sueños es raro, que haya espejos, que el usual y gastado repertorio de cada día incluya el ilusorio orbe profundo que urden los reflejos. Dios (he dado en pensar) pone un empeño en toda esa inasible arquitectura que edifica la luz con la tersura del cristal y la sombra con el sueño. Dios ha creado las noches que se arman de sueños y las formas del espejo para que el hombre sienta que es reflejo y vanidad. Por eso no alarman. Click para leer más poemas de Jorge Luis Borges --- ## Poesía – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Poesía… tristeza honda y ambición del alma… ¡cuándo te darás a todos… a todos, al príncipe y al paria, a todos… sin ritmo y sin palabras!… --- ## Poesía – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Agua tan pura que casi no se ve en el vaso agua. Del otro lado está el mundo. De este lado, casi nada … Un agua pura, tan limpia que da trabajo mirarla. --- ## Poesía – Pablo Neruda – Para tú me oigas… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poesia-pablo-neruda-para-tu-me-oigas/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Para que tú me oigas… Para que tú me oigas mis palabras se adelgazan a veces como las huellas de las gaviotas en las playas. Collar, cascabel ebrio para tus manos suaves como las uvas. Y las miro lejanas mis palabras. Más que mías son tuyas. Van trepando en mi viejo dolor como las yedras. Ellas trepan así por las paredes húmedas. Eres tú la culpable de este juego sangriento. Ellas están huyendo de mi guarida oscura. Todo lo llenas tú, todo lo llenas. Antes que tú poblaron la soledad que ocupas, y están acostumbradas más que tú a mi tristeza. Ahora quiero que digan lo que quiero decirte para que tú las oigas como quiero que me oigas. El viento de la angustia aún las suele arrastrar. Huracanes de sueños aún a veces las tumban Escuchas otras voces en mi voz dolorida. Llanto de viejas bocas, sangre de viejas súplicas. Ámame, compañera. No me abandones. Sígueme. Sígueme, compañera, en esa ola de angustia. Pero se van tiñendo con tu amor mis palabras. Todo lo ocupas tú, todo lo ocupas. Voy haciendo de todas un collar infinito para tus blancas manos, suaves como las uvas. Click para leer más poemas de Pablo Neruda --- ## Poeta negro – Antonin Artaud URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poeta-negro-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Poeta negro Poeta negro, un seno de doncella te obsesiona poeta amargo, la vida bulle y la ciudad arde, y el ciclo se resuelve en lluvia, y tu pluma araña el corazón de la vida. Selva, selva, hormiguean ojos en los pináculos multiplicados; cabellera de tormenta, los poetas montan sobre caballos, perros. Los ojos se enfurecen, las lenguas giran el cielo afluye a las narices como azul leche nurricia, estoy pendiente de vuestras bocas mujeres, duros corazones de vinagre. Antonin Artaud --- ## Poetas venideros – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poetas-venideros-walt-whitman/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Nota del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. Poema: Una mujer me espera Autor: Walt Whitman ¡Poetas venideros! ¡Oradores, vates, músicos venideros! No será este día el que me justifique, ni responda por lo que soy, sino vosotros, una generación nueva, nativa, atlética, continental, mayor que todas las conocidas. ¡Despertad!, porque vosotros habéis de justificarme. Yo no hago sino escribir una o dos palabras reveladoras para el futuro. Yo no hago sino dar apenas un paso, para volver presuroso a las tinieblas. Soy un hombre que, paseando, ocioso, pero sin llegar a pararse, os lanza una mirada despreocupada y luego aparta el rostro, para que seáis vosotros quienes lo comprobéis y defináis, con todas sus esperanzas puestas en vosotros. --- ## Policronías – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/policronias-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Es increíble pensar que hace doce años cumplí cincuenta, nada menos. ¿Cómo podía ser tan viejo hace doce años? Ya pronto serán trece desde el día en que cumplí cincuenta. No parece posible. El cielo es más y más azul, y vos más y más linda. ¿No son acaso pruebas de que algo anda estropeado en los relojes? El tabaco y el whisky se pasean por mi cuarto, les gusta estar conmigo. Sin embargo es increíble pensar que hace doce años cumplí dos veces veinticinco. Cuando tu mano viaja por mi pelo sé que busca: las canas, vagamente asombrada. Hay diez o doce, tendrás un premio si las encontrás. Voy a empezar a leer todos los clásicos que me perdí de viejo. Hay que apurarse, esto no te lo dan de arriba, falta poco para cumplir trece años desde que cumplí los cincuenta. A los catorce pienso que voy a tener miedo, catorce es una cifra que no me gusta nada para decirte la verdad. --- ## Poned atención… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/poned-atencion-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Poned atención: un corazón solitario no es un corazón. --- ## Ponte el kimono… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ponte-el-kimono-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Ponte el kimono vayamos a admirar las bellas flores. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Por el verde, verde… – MARIANO BRULL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/por-el-verde-verde-mariano-brull/ Autor/Categoría: Brull, Mariano Por el verde, verde verdería de verde mar Rr con Rr. Viernes, vírgula, virgen enano verde verdularia cantárida Rr con Rr. Verdor y verdín verdumbre y verdura verde, doble verde de col y lechuga. Rr con Rr en mi verde limón pájara verde. Por el verde, verde verdehalago húmedo extiéndome. —Extiéndete. Vengo del Mundodolido y en Verdehalago me estoy. --- ## Por qué gustaré… – MAX AUB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/por-que-gustare-max-aub/ Autor/Categoría: Aub, Max Por qué gustaré tanto mirarte ¿dime mujer? Por qué gustaré tanto mimarte ¿dime mujer? Por qué gustaré tanto besarte ¿dime mujer? Y preocupado por tantos porqués He resuelto que lo mejor es: mirarte, mimarte, besarte, sin pensar porqué. --- ## Por qué seremos tan hermosas – Néstor Perlongher URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/por-que-seremos-tan-hermosas-nestor-perlongher/ Autor/Categoría: Perlongher, Néstor; Poetas de Argentina Por qué seremos tan hermosas Néstor Perlongher Por qué seremos tan perversas, tan mezquinas (tan derramadas, tan abiertas) y abriremos la puerta de calle al monstruo que mora en las esquina, o sea el cielo como una explosión de vaselina como un chisporroteo, como un tiro clavado en la nalguicie. Por qué seremos tan sentadoras, tan bonitas los llamaremos por sus nombres cuando todos nos sienten (o sea, cuando nadie nos escucha) Por qué seremos tan pizpiretas, charlatanas tan solteronas, tan dementes Por qué estaremos en esa densa fronda agitando la intimidad de las malezas como una blandura escandalosa cuyos vellos se agitan muellemente al ritmo de una música tropical, brasilera. Por qué seremos tan disparatadas y brillantes abordaremos con tocado de plumas el latrocinio desparramando gráciles sentencias que no retrasarán la salva, no pero que al menos permitirán guiñarle el ojo al fusilero Por qué seremos tan despatarradas, tan obesas sorbiendo en lentas aspiraciones el zumo de las noches peligrosas tan entregadas, tan masoquistas, tan hedonísticamente hablando Por qué seremos tan gozosas, tan gustosas que no nos bastará el gesto airado del muchacho, su curvada muñeca: pretenderemos desollar su cuerpo y extraer las secretas esponjas de la axila tan denostadas, tan groseras Por qué creeremos en la inmediatez, en la proximidad de los milagros circuidas de coros de vírgenes bebidas y asesinos dichosos tan arriesgadas, tan audaces pringando de dulces cremas los tocadores cachando, curioseando. Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras encantadas de ahogarnos en las pieles que nos recuerdan animales pavorosos y extintos, fogosos, gigantescos. Por qué seremos tan sirenas, tan reinas abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo tan lánguidas, tan magras Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos salpicando, chorreando la felonía de la vida tan nauseabunda, tan errática. --- ## Por qué tienes nombre tú… – PEDRO SALINAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/por-que-tienes-nombre-tu-pedro-salinas/ Autor/Categoría: Salinas, Pedro ¿Por qué tienes nombre tú, día, miércoles? ¿Por qué tienes nombre tú, tiempo, otoño? Alegría, pena, siempre, ¿por qué tenéis nombre: amor? Si tú no tuvieras nombre, yo no sabría qué era, ni cómo, ni cuándo. Nada. ¿Sabe el mar cómo se llama, que es el mar? ¿Saben los vientos sus apellidos, del Sur y del Norte, por encima del puro soplo que son? Si tú no tuvieras nombre, todo sería primero, inicial, todo inventado por mí, intacto hasta el beso mío. Gozo, amor: delicia lenta de gozar, de amar, sin nombre. Nombre, ¡qué puñal clavado en medio de un pecho cándido que sería nuestro siempre si no fuese por su nombre! --- ## Por tus ojos encendidos… – José Martí URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/por-tus-ojos-encendidos-jose-marti/ Autor/Categoría: Martí, José Por tus ojos encendidos… José Martí Por tus ojos encendidos Y lo mal puesto de un broche. Pensé que estuviste anoche Jugando a juegos prohibidos. Te odié por vil y alevosa: Te odié con odio de muerte: Náusea me daba de verte Tan villana y tan hermosa. Y por la esquela que vi Sin saber cómo ni cuándo. Sé que estuviste llorando Toda la noche por mí. --- ## Porque me has hablado de vicio – GUILLAUME APOLLINAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/porque-me-has-hablado-de-vicio-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Me has hablado de vicio en tu carta de ayer El vicio no entra en los amores sublimes No es más que un grano de arena en el mar Un solo grano descendiendo en los glaucos abismos Podemos hacer que funcione la imaginación Hacer danzar a nuestros sentidos sobre los despojos del Mundo Enervarnos hasta la exasperación O revolcar nuestros cuerpos en un fango inmundo Y unidos el uno al otro en un único abrazo Podemos desafiar a la muerte y su destino Cuando nuestros dientes crujan en un crujido de pánico Podemos llamar tarde a lo que se llama mañana Tú puedes deificar mi voluntad salvaje Yo puedo prosternarme como ante un altar Ante tu grupa que ensangrentará mi rabia Nuestros amores seguirán puros como un cielo azul Qué importa si agotados, mudos, con la boca abierta Como dos cañones caídos de su soporte Rotos de tanto amar nuestros cuerpos queden inermes Nuestro amor seguirá siendo siempre lo que fue Corazón mío ennoblezcamos la imaginación Frecuentemente la humanidad carece de ella En todo esto el vicio no es sino una ilusión Que sólo engaña a las almas vulgares 3 de febrero de 1915 --- ## Posdata – ANTONIN ARTAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/posdata-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Posdata ¿Quién soy? ¿De dónde vengo? Soy Antonin Artaud y en cuanto lo diga como sé decirlo inmediatamente veréis mi cuerpo actual volar en pedazos y rehacerse bajo diez mil aspectos notorios un cuerpo nuevo en el que ya nunca podréis olvidarme Click para leer más poemas de Antonin Artaud --- ## precisamente un nada gran… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/precisamente-un-nada-gran-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. precisamente un nada gran por qué como soy (que el porque de la muerte por pequeño no halla) podría, por perfecta misericordia, un sueño vivir con mayor vida que la estrella que gira —un sueño sin sentido (ni nada que dé muerte) un quién de entrega (que no toma el simple qué) un prodigio que siente todo ser respirarte (pero ninguno piensa) un saber no enseñado— tan no grande en verdad como el por qué que soy (para el enorme porque de morir tan pequeño) con más misericordia que la misericordia de la perfecta luz tras días de tiniebla, podrá trepar; cantar: florecer (como el propio abril de abril y el despertar de despertar) --- ## Prefacio a los «zapatos» – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/prefacio-a-los-zapatos-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Lo que escribo ahora tal vez tenga su propio valor: no lo sé en absoluto. Debido a mi condición social, ya que estoy obligado a ganarme la vida por lo menos durante doce horas por día, no podría escribir algo muy distinto: dispongo de alrededor de veinte minutos a la noche antes de ser invadido por el sueño. Además, si tuviese tiempo, me parece que no me gustaría trabajar mucho y en varias ocasiones sobre el mismo tema. Lo que me importa es captar un nuevo objeto casi todas las noches, extraer de él a la vez un goce y una lección; me instruyo y me divierto así, en fin: a mi manera. Estoy muy contento cuando un amigo me dice que le gusta uno de estos escritos. Pero creo que son cosas muy pequeñas. Mi ambición era diferente. Durante años, cuando disponía de todo mi tiempo, me planteé las cuestiones más difíciles, inventé todas las razones para no escribir. La prueba de que sin embargo no perdí mi tiempo consiste justamente en que a veces puedan gustar estas pequeñas cosas que escribo ahora sin forzar mi talento, e incluso con facilidad. --- ## Primera carta conyugal – ANTONIN ARTAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/primera-carta-conyugal-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Nota del editor de Antología Poética: Publicamos este material por considerarlo relevante dentro de la poesía lírica pero no porque apoyemos las ideas que hay o pudiera haber en este material, como así tampoco apoyamos las ideas que circulan en general sobre y a partir de este material. Se recomienda un estudio cuidadoso de este material. Poema: Primera carta conyugal Autor: Antonin Artaud Cada una de tus cartas aumenta la incomprensión y la estrechez de espíritu de las anteriores; juzgas con tu sexo y no con tu pensamiento como lo hacen todas las mujeres. Confundirme yo, con tus razones. ¡Te burlas! Pero lo que me irritaba era verte volver sobre las razones que hacían tabla rasa sobre mis razonamientos, cuando uno de esos mismos te había llevado a la evidencia. Todos tus razonamientos y tus infinitas disputas no podrán impedir que no sepas nada de mi vida y que me condenes por un mínimo fragmento de ella misma. No debería siquiera serme necesario justificarme ante ti si sólo fueras, tú misma, una mujer prudente y equilibrada, pero tu imaginación te enloquece, una sensibilidad sobre aguda que no te permite enfrentar la verdad. Contigo cualquier discusión es imposible. Sólo me queda decirte una cosa: mi espíritu siempre fue confuso, un achatamiento del cuerpo y del alma, esa suerte de contracción de todos mis nervios. Si me hubieras visto hace algunos años, por períodos más o menos cercanos, antes aún de que en mi se sospechara el uso del que tú me recriminas, dejarías de extrañarte, ahora, del retorno de esos fenómenos. Si por otra parte estás convencida, si te parece que su reincidencia se debe a ello, entonces no hay nada que decir, contra un sentimiento no se puede luchar. De cualquier manera ya no puedo contar contigo en mi angustia, ya que te niegas a ocuparte de la parte de mí más afectada: mi alma. No me has juzgado, por otra parte, nunca de otra manera que por mi aspecto externo como hacen todas las mujeres, como hacen todos los imbéciles, cuando lo que está más destruido, más arruinado es mi alma interior; y no puedo perdonarte eso, pues las dos no siempre coinciden, desafortunadamente para mí. En cuanto a lo demás, te prohíbo hablar otra vez. Para seguir leyendo a Artuad: Segunda carta conyugal – ANTONIN ARTAUD Tercera carta conyugal – ANTONIN ARTAUD Más poemas de Antonin Artaud aquí! --- ## Primera página del diario – HO CHI MINH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/primera-pagina-del-diario-ho-chi-minh/ Autor/Categoría: Ho Chi Minh Primera página del diario Recitar poemas nunca ha sido uno de mis hábitos, Pero ahora en prisión, ¿qué otra cosa puedo hacer? Pasaré estos días de cautiverio escribiendo poemas, Y cantándolos acercaré el día de mi libertad. HO CHI MINH --- ## Prisionero sin horizonte – Guillaume Apollinaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/prisionero-sin-horizonte-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Prisionero sin horizonte Oigo los ruidos de la calle Y veo sólo un cielo hostil Y el blanco muro de mi cárcel Huye la tarde en mi prisión Una dulce lámpara arde Estamos solos en mi celda Bella luz razón adorable --- ## Profesión de fe – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/profesion-de-fe-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Dios no es el mar, está en el mar, riela como luna en el agua, o aparece como una blanca vela; en el mar se despierta o se adormece. Creó la mar, y nace de la mar cual la nube y la tormenta; es el Criador y la criatura lo hace; su aliento es alma, y por el alma alienta. Yo he de hacerte, mi Dios, cual tú me hiciste, y para darte el alma que me diste en mí te he de crear. Que el puro río de caridad que fluye eternamente, fluya en mi corazón. ¡Seca, Dios mío, de una fe sin amor la turbia fuente! --- ## Prójimo lejano – OCTAVIO PAZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/projimo-lejano-octavio-paz/ Autor/Categoría: Paz, Octavio Anoche un fresno a punto de decirme algo—callóse. --- ## Prólogo a «Los conjurados» – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/prologo-a-los-conjurados-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis PRÓLOGO A nadie puede maravillar que el primero de los elementos, el fuego, no abunde en el libro de un hombre de ochenta y tantos años. Una reina, en la hora de su muerte, dice que es fuego y aire; yo suelo sentir que soy tierra, cansada tierra. Sigo, sin embargo, escribiendo. ¿Qué otra suerte me queda, qué otra hermosa suerte me queda? La dicha de escribir no se mide por las virtudes o flaquezas de la escritura. Toda obra humana es deleznable, afirma Carlyle, pero su ejecución no lo es. No profeso ninguna estética. Cada obra confía a su escritor la forma que busca: el verso, la prosa, el estilo barroco o el llano. Las teorías pueden ser admirables estímulos (recordemos a Whitman) pero asimismo pueden engendrar monstruos o meras piezas de museo. Recordemos el monólogo interior de James Joyce o el sumamente incómodo Polifemo. Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados. La belleza no es privilegio de unos cuantos nombres ilustres. Sería muy raro que este libro, que abarca unas cuarenta composiciones, no atesorara una sola línea secreta, digna de acompañarte hasta el fin. En este libro hay muchos sueños. Aclaro que fueron dones de la noche o, más precisamente, del alba, no ficciones deliberadas. Apenas si me he atrevido a agregar uno que otro rasgo circunstancial, de los que exige nuestro tiempo, a partir de Defoe. Dicto este prólogo en una de mis patrias, Ginebra. J. L. B. 9 de enero de 1985 --- ## Prólogo-epílogo – MANUEL MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/prologo-epilogo-manuel-machado/ Autor/Categoría: Machado, Manuel El médico me manda no escribir más. Renuncio, pues, a ser un Verlaine, un Musset, un D’Annunzio —¡no que no!—, por la paz de un reposo perfecto, contento de haber sido el vate predilecto de algunas damas y de no pocos galanes, que hallaron en mis versos —Ineses y Donjuanes— la novedad de ciertas amables languideces y la ágil propulsión de la vida, otras veces, hacia el amor de la Belleza, sobre todo, alegre, y ni moral ni inmoral, a mi modo. Tal me dicen que fui para ellos. Y tal debí de ser. Nosotros nos conocemos mal los artistas… Sabemos tan poco de nosotros, que lo mejor tal vez nos lo dicen los otros… Ello es que se acabó… ¿Por siempre?… ¿Por ahora?… En nuestra buena tierra la pobre Musa llora por los rincones como una antigua querida abandonada, y ojerosa y mal ceñida, rodeada de cosas feas y de tristeza que hacen huir la rima y el ritmo y la belleza. En un pobre país viejo y semisalvaje, mal de alma y de cuerpo y de facha y de traje, lleno de un egoísmo antiartístico y pobre —los más ricos apilan Himalayas de cobre, y entre tanto cacique tremendo, ¡qué demonio!, no se ha visto un Mecenas, un Lúculo, un Petronio—, no vive el Arte… O, mejor dicho, el Arte, mendigo, emigra con la música a otra parte. Luego, la juventud que se va, que se ha ido, harta de ver venir lo que al fin no ha venido. La gloria, que tocada es nada, disipada… Y el Amor, que después de serlo todo, es nada. ¡Oh la célebre lucha con la dulce enemiga! La mujer —ideal y animal—, la que obliga —gata y ángel— a ser feroz y tierno, a ser eso tremendo y frívolo que quiere la mujer… Pecadora, traidora, y santa y heroína, que ama las nubes, y el dolor y la cocina. Buena, peor, sencilla y loca e inquietante, tan significativa, tan insignificante… En mí hasta no adorarla la indignación no llega, y al hablar del juguete que con nosotros juega, lo hago sin gran rencor, que al cabo es la mujer el único enemigo que no quiere vencer. A mí no me fue mal. Amé y me amaron. Digo… Ellas fueron piadosas y espléndidas conmigo, que les pedí hermosura, nada más, y ternura, y en sus senos divinos me embriagué de hermosura… Sabiendo por los Padres del Concilio de Trento lo que hay en ellas de alma, me he dado por contento. La mecha de mi frente va siendo gris. Y aunque esto me da cierta elegancia suave, por supuesto, no soy, como fui antes, caballero esforzado y en el campo de plumas de Amor el gran soldado. Resumen: que razono mi adiós, se me figura, por quitarle a la sola palabra su amargura, porque España no puede mantener sus artistas, porque ya no soy joven, aunque aún paso revistas, y porque —ya lo dice el doctor—, porque, en suma, es mi sangre la que destila por mi pluma. --- ## Prosa del Transiberiano y de la pequeña Juana de Francia – BLAISE CENDRARS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/prosa-del-transiberiano-y-de-la-pequena-juana-de-francia-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Prosa del Transiberiano y de la pequeña Juan de Francia Dedicada a los músicos En aquel tiempo yo era un adolescente Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi infancia Estaba a 16.000 leguas del lugar de mi nacimiento Me hallaba en Moscú, en la ciudad de los mil tres campanarios y las siete estaciones Y no me bastaban las siete estaciones y las mil tres torres Porque mi adolescencia era tan ardiente y loca Que mi corazón, alternativamente, ardía como el templo de Efeso o como la Plaza Roja de Moscú Cuando se pone el sol. Y mis ojos iluminaban antiguos senderos. Y yo era tan mal poeta Que no sabía llegar hasta el fondo de las cosas. El Kremlin era como una inmensa torta tártara Crujiente de oro. Con las grandes almendras de las catedrales inmensamente blancas y el oro empalagoso de las campanas… Un viejo monje me leía la leyenda de Novgorode Yo tenía sed Y descifraba caracteres cuneiformes Luego, de pronto, las palomas del Espíritu Santo volaron sobre la plaza y también mis manos alzaban el vuelo, con susurros de albatros y esto era las últimas reminiscencias del último día Del postrer viaje y del mar. No obstante, yo era un poeta muy malo. No sabía llegar al fondo de las cosas. Tenía hambre Ya todos los días ya todas las mujeres en los cafés ya todas las copas Habría querido beberlas y romperlas Ya todas las vitrinas ya todas las calles Ya todas las casas ya todas las vidas Ya todas las ruedas de los coches que giraban como torbellinos sobre los malos empedrados Habría querido hundirlas en un gran horno de espadas y habría querido moler todos los huesos Y arrancar todas las lenguas y licuar todos esos grandes cuerpos extraños y desnudos bajo la ropa que me vuelve loco.. Presentía la llegada del gran Cristo rojo de la revolución rusa… Y el sol era una inmensa herida que se abría como un brasero. En aquel tiempo yo era un adolescente Apenas tenía dieciséis años y ya no recordaba mi nacimiento Estaba en Moscú, donde quería alimentarme de llamas y no me bastaban las torres y las estaciones que cubrían mi ojos de estrella En Siberia rugía el cañón, había guerra A Hambre frío peste cólera y las aguas fangosas del Amor arrastraban millones de carroñas En todas las estaciones veía partir todos los últimos trenes Ya nadie podía salir porque no se vendían más boletos Y los soldados que se iban hubieran preferido quedarse… Un viejo monje me cantaba la leyenda de Novgorode. Yo, el mal poeta que no quería ir a ninguna parte, podía ir a todos lados Y también los comerciantes todavía tenían dinero suficiente Para ir a intentar hacer fortuna. Su tren salía todos los viernes de mañana. Se decía que había muchos muertos. Uno llevaba cien cajas de despertadores y cucús de la Selva Negra Otros cajas de sombreros, cilindros y un surtido de tirabuzones de Sheffield Otros ataúdes de Malmoe llenos de latas de conservas y sardinas en aceite También había muchas mujeres Mujeres entrepiernas en alquiler que también podían usarse Ataúdes Todas pagaban impuestos Se decía que había muchos muertos allí Ellas viajaban con tarifa reducida Y todas tenían una cuenta corriente en el banco. Pues bien, un viernes de mañana me llegó la hora por fin Estábamos en diciembre y también yo partí para acompañar al viajante joyero que iba a Jarbín Teníamos dos asientos en el expreso y 34 cofres de joyería de Pforzheim Pacotilla alemana «Made in Germany» Me había vestido de punta en blanco, y al subir al tren se me perdió un botón [ – Lo recuerdo, lo recuerdo, a menudo pensé en ello desde entonces- Yo dormía sobre los cofres y me sentía muy contento de poder jugar con la browning Niquelada que también me había dado Me sentía muy feliz despreocupado Creía jugar a los bandoleros Habíamos robado el tesoro de Golconda Y, gracias al transiberiano, íbamos a ocultarlo del otro lado del mundo Yo tenía que defenderlo contra los ladrones del Ural que habían atacado a los saltimbanquis de Julio Veme Contra los Junguzes, los boxers de la China Y los rabiosos pequeños mongoles del Gran Lama Alibabá y los cuarenta ladrones Y los fieles del terrible Viejo de la montaña Ysobre todo, contra los más modernos Los rateros de hotel Y los especialistas de los expresos internacionales Y sin embargo, y sin embargo Estaba triste como un niño Los ritmos del tren La «médula ferrocarrilera» de los psiquiatras americanos El ruido de las puertas de las voces de los ejes rechinando sobre los rieles congelados Ell ferlín de oro de mi futuro Mi browning el piano y los juramentos de los jugadores de cartas en el compartimento de al Iado « La deslumbrante presencia de Juana El hombre de anteojos azules que se paseaba nerviosamente por el corredor y me miraba al pasar Murmullos de mujeres Y el silbido del vapor Y el eterno ruido de las ruedas locas en los carriles celestes Los vidrios están escarchados ¡La naturaleza no existe! Y detrás, las llanuras siberianas el cielo bajo y las grandes sombras de los Taciturnos que suben y bajan Estoy acostado sobre una manta de viaje Colorinche Como mi vida Y mi vida no me abriga más que esa manta Escocesa Y toda Europa entrevista por el parabrisas de un expreso a toda máquina No es más rica que mi vida Mi pobre vida Esta manta Deshilachada sobre cofres llenos de oro Con los que viajo Sueño Fumo y la única llama del universo Es un pobre pensamiento… Desde el fondo de mi corazón me brotan lágrimas Si pienso, Amor, en mi querida; Ella no es más que una niña, a quien encontré así Pálida, inmaculada, en el fondo de un burdel. No es más que una niña, rubia, risueña y triste, No sonríe y nunca llora; Pero en el fondo de sus ojos, cuando te deja beber en ellos, Tiembla un dulce lis de plata, la flor del poeta. Es dulce y muda, sin ningún reproche, Con un largo estremecimiento cuando tú te aproximas; Pero cuando yo voy hacia ella, por aquí, por allá, festivo, Ella da un paso, luego cierra los ojos, y da un paso. Porque es mi amor, y las otras mujeres Sólo tienen vestidos de oro sobre grandes cuerpos llameantes, Mi pobre amiga está tan desamparada, Está toda desnuda, no tiene cuerpo, es demasiado pobre. No es más que una flor cándida, endeble, La flor del poeta, un pobre lis de plata, Muy frío, muy solo, y ya tan mustio Que me brotan las lágrimas si pienso en su corazón. Y esta noche es similar a otras cien mil cuando un tren rasga la noche [ – Caen los cometas- Y el hombre y la mujer, aún jóvenes, se divierten haciendo el amor. El cielo es como la carpa desgarrada de un circo pobre en un pueblito de pescadores En Flandres El sol es un quinqué humoso Y en lo más alto de un trapecio una mujer representa la luna. El clarinete la corneta una agria flauta y un mal tambor Y aquí está mi cuna Mi cuna Siempre estaba cerca del piano cuando mi madre como Madame Bovary tocaba las sonatas de Beethoven Yo pasé mi infancia en los jardines suspendidos de Babilonia y la rabona, en las estaciones frente a los trenes a punto de salir Ahora hago correr todos los trenes detrás de mí Bale-Tombuctú También jugué a las carreras en Auteuil y Longchamp París-Nueva York Ahora hago correr todos los trenes a todo lo largo de mi vida Madrid-Estocolmo Y perdí todas mis apuestas Sólo queda la Patagonia,la Patagonia, que convenga a mi inmensa tristeza, la Patagonia, y un viaje por los mares del Sur Estoy en camino Siempre estuve en camino Estoy en el camino con la pequeña Juana de Francia El tren pega un peligroso salto y vuelve a caer sobre todas sus ruedas El tren vuelve a caer sobre sus ruedas El tren siempre vuelve a caer sobre todas sus ruedas «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Estamos lejos, Juana, viajas desde hace siete días Estás lejos de Montmartre, de la Butte que te alimentó del Sagrado Corazón contra el cual te acurrucaste París desapareció y su enorme fogata No quedan más que las cenizas constantes La lluvia que cae La turba que se hincha La Siberiaque gira Los pesados manteles de nieve que ascienden Y el cascabel de la locura que tintinea como un último deseo en el aire azulado El tren palpita en el corazón de los horizontes plomizos Y tu pena ríe burlona.,. «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Las preocupaciones Olvida las preocupaciones Todas las estaciones agrietadas oblicuas sobre la ruta Los hilos telegráficos de los que cuelgan Los postes grotescos que gesticulan y los estrangulan El mundo se estira se alarga y se retira como un acordeón atormentado por una mano sádica En las resquebraduras del cielo, las furiosas locomotoras Huyen y en los agujeros, las vertiginosas ruedas las bocas las voces y los perros de la desdicha que ladran a nuestras espaldas Los demonios están desencadenados Chatarras Todo es un acorde falso El «brun-run-run» de las ruedas Choques Rebotes Somos una tormenta bajo el cráneo de un sordo… «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Pero sí, me pones nervioso, bien lo sabes, estamos muy lejos La locura recalentada ruge en la locomotora La peste el cólera se alzan como brasas ardientes en nuestro camino Desaparecemos en la guerra totalmente en un túnel El hambre P.uto se aferra a las nubes en desbandada y estiércol de las batallas en montones apestosos de muertos Haz como él, haz tu oficio… «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Sí, estamos muy lejos, estamos muy lejos Todos los chivos emisarios reventaron en este desierto Oye los cencerros de ese rebaño sarnoso Tomsk Tcheliabinsk Kainsk Obi Taichet Verkné Udinsk Kurgán Samara Pensa-Tulún La muerte en Manchuria Es nuestro desembarcadero y nuestra última guarida Este viaje es terrible Ayer por la mañana Iván Ulitch tenía los cabellos blancos y Kolia Nicolai Ivanovitch se roe los dedos desde hace quince días… Haz como ellos la Muerte el Hambre haz tu oficio Cuesta cinco francos, en transiberiano, cuesta cien rubIos Afiebra los bancos y enrojece bajo la mesa El diablo está en el piano Sus nudosos dedos excitan a todas las mujeres La Naturaleza Las Busconas Haz tu oficio Hasta Jarbín… «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Pero… vete al diablo… déjame tranquilo Tienes caderas angulares Tu vientre es agrio y tienes blenorragia Eso es todo lo que París puso en tu regazo También un poco de alma… porque eres desdichada Tengo piedad tengo piedad ven hacia mí sobre mi corazón Las ruedas son los molinos de viento de Jauja Y los molinos de viento son las muletas que hace girar un mendigo Somos los lisiados del espacio Rodamos sobre nuestras cuatro heridas Nos cortan las alas Las alas de nuestros siete pecados y todos los trenes son los baleros del diablo Corral El mundo moderno La velocidad no tiene la culpa El mundo moderno Las lejanías están demasiado lejos y al final del viaje es terrible ser un hombre con una mujer… «Dime, Blaise, ¿estamos muy lejos de Montmartre?» Tengo piedad tengo piedad ven a mí te contaré una historia Ven a mi cama Ven a mi corazón Te contaré una historia… ¡Oh ven! ¡ven! En Fidji reina la primavera eterna La pereza El amor extasía a las parejas en la hierba alta y la sífilis ronda bajo los bananeros ¡ Ven a la islas perdidas del Pacífico! Se llaman Fénix, Marquesas Borneo y Java y Célibes con forma de gato. No podemos ir al Japón ¡ Ven a Méjico! En sus altiplanicies florecen los tulipaneros Las lianas tentaculares son la cabellera del sol Se hablaría de la paleta y los pinceles de un pintor Colores fragorosos como gongs, Allí estuvo Rousseau Allí deslumbró su vida Es el país de los pájaros El pájaro del paraíso, el ave lira El tucán, el sinsonte Yel colibrí anida en el corazón de los lirios negros ¡Ven! Nos amaremos en las majestuosas ruinas de un templo azteca Tú serás mi ídolo Un ídolo abigarrado infantil un poco feo y extrañamente raro ¡Oh ven! Si quieres iremos en aeroplano y volaremos sobre el país de los mil lagos, Allí las noches son desmesuradamente largas el antepasado prehistórico tendrá miedo de mi motor aterrizaré Y construiré un hangar para mi avión con los huesos fósiles de mamut El fuego primitivo recalentará nuestro pobre amor Samovar Y nos amaremos muy burguesmente cerca del polo ¡Oh ven! Juana Juanita Ninita nita tetita ninón Mi chiquita mi cosita mi tesoro mi Perú Arroró gurrumina Pompón mi bombón Mi preferida corazoncito Nenita Querida gatita Mi lindo pecadito Chuchita Cucú Se durmió Se durmió Y no se engulló ni una sola de todas las horas del mundo Todos los rostros vislumbrados en las estaciones Todos los relojes La hora de París la hora de Berlín la hora de San Petesburgo y la hora de todas las estaciones Y en Ufa, el rostro ensangrentado del artillero Y la esfera tontamente luminosa de Grodno Y el eterno avance del tren Todas las mañanas se ponen en hora los relojes El tren adelanta el sol atrasa No le hace, oigo las sonoras campanas La enorme campana de Notre-Dame La campaneta agridulce del Louvre que convocó la San Bartolomé Los carillones enmohecidos de Brujas la Muerta Las campanillas eléctricas de la biblioteca de Nueva York Las campanas de Venecia Y las de Moscú, el reloj de la Puerta Roja que me contaba las horas cuando estaba en una oficina Y mis recuerdos El tren retumba en las placas giratorias El tren rueda Un gramófono gutural iza una marcha gitana y el mundo, como el reloj del barrio judío de Praga, gira locamente al revés Deshoja la rosa de los vientos Ya zumban las tormentas desencadenadas Los trenes ruedan en torbellino sobre las redes enmarañadas Baleros diabólicos Hay trenes que nunca se encuentran Otros se pierden en el camino Los jefes de .estación juegan al ajedrez Chaquete Billar Carambolas Parábolas la vía férrea es una nueva geometría Siracusa Arquímedes y los soldados que lo degollaron y las galeras y las naves y los prodigiosos artefactos que inventó y todas las matanzas La historia antigua La historia moderna Los torbellinos Los naufragios Hasta el del Titanic que leí en el diario Otras tantas imágenes-asociaciones que no puedo desarrollar en mis versos Porque todavía soy un poeta muy malo Porque el universo me desborda Porque no me preocupé por asegurarme contra los accidentes de tren Porque no sé ir hasta el fondo de las cosas y tengo miedo. Tengo miedo No sé ir hasta el fondo de las cosas Como mi amigo Chagall podría hacer una serie de cuadros dementes Pero no tomé notas de viaje «Perdónenme la ignorancia Perdónenme no conocer ya el antiguo juego de los versos» Como dice Guillaume Apollinaire Todo lo que se refiere a la guerra puede leerse en las Memorias de Kuropatkin O en los diarios japoneses que están tan cruelmente ilustrados Para qué documentarme Me abandono A los sobresaltos de mi memoria… A partir de lrkutsk el viaje se hizo demasiado lento Demasiado largo Nosotros estábamos en el primer tren que rodeaba el lago Baikal Habían adornado la locomotora con banderas y farolitos Y dejamos la estación con los tristes acentos del himno al Zar Si yo fuera pintor vertería mucho rojo, mucho amarillo en el final de este viaje Pues en verdad creo que todos estábamos un poco locos Y que un inmenso delirio ensangrentaba las nerviosas caras de mis compañeros de viaje Cuando nos acercábamos a Mongolia Que retumbaba como un incendio. El tren había disminuido su marcha Y en el perpetuo rechinamiento de las ruedas percibía Los acentos locos y los sollozos De una liturgia eterna. He visto He visto los trenes silenciosos los trenes negros que volvían del Lejano Oriente y que pasaban como fantasmas y mi ojo, como el fanal de popa, aún corre tras esos trenes En Talga agonizaban 100.000 heridos por falta de cuidados Visité los hospitales de Krasnoiarsk y en Jilok nos cruzamos con un largo convoy de soldados locos En los lazaretos vi llagas abiertas heridas que sangraban a rabiar los miembros amputados danzaban en derredor o alzaban el vuelo en el aire ronco El incendio se hallaba en todas las caras en todos los corazones Dedos idiotas tamborileaban sobre todos los vidrios y bajo la presión del miedo todas las miradas reventaban como abscesos En todas las estaciones quemaban todos los vagones y he visto He visto trenes de 60 locomotoras que huían a todo vapor perseguidas por los horizontes en celo y bandas de cuervos que alzaban el vuelo desesperadamente tras ellos Desaparecer En dirección de Port-Arthur. En Tchita tuvimos algunos días de respiro Detención de cinco días debido a la obstrucción de la vía Los pasamos en casa del Señor Yankelevitch que quería darme a su hija única en matrimonio Luego volvió a partir el tren. Ahora me había instalado yo en el piano y me dolían los dientes Cuando quiero vuelvo a ver ese interior tan tranquilo el negocio del padre y loS ojoS de la hija que de noche venía a mi cama Mussorgsky Y los lieder de Hugo Wolf Y las arenas del Gobi Y en Jailar una caravana de sombreros blancos Realmente creo que estaba ebrio durante más de 500 kilómetros Pero estaba en el piano yeso es todo lo que vi Cuando se viaja habría que cerrar los ojos Dormir Hubiera deseado tanto dormir Reconozco todos los países con los ojos cerrados por su olor y reconozco todos los trenes por el ruido que hacen Los trenes de Europa son de cuatro tiempos mientras que los de Asia son de cinco o siete tiempos Otros van en sordina son canciones de cuna Hay algunos que por el ruido monótono de las ruedas me recuerdan la pesada prosa de Maeterlinck He descifrado todos los textos confusos de las ruedas y reunido los elementos dispersos de una violenta belleza Que poseo y que me acosa. Tsitsikar y Jarbín No voy más lejos Es la última estación Me apeé en Jarbín cuando acababan de prender fuego a las oficinas de la Cruz Roja Oh París Gran hogar cálido con los tizones entrecruzados de tus calles y tus viejas casas que se inclinan sobre ellas y se recalientan Como abuelas y aquí hay anuncios, rojo verde multicolores como mi pasado en suma amarillo Amarillo el arrogante color de las novelas de Francia en el extranjero Me gusta frotarme con los ómnibus en marcha en las grandes ciudades Los de la línea Saint-Germain -Montmartre me llevan al asalto de la Butte Los motores mugen como los toros de oro Las vacas del crepúsculo pastan en el Sagrado Corazón Oh París Estación central andén de las voluntades encrucijada de las inquietudes Unicamente los droguistas aún tienen un poco de luz sobre su puerta La Compañía Internacional de Wagons-Lits y de los Grandes Expresos Europeos me envió su prospecto Es la iglesia más hermosa del mundo Tengo amigos que me rodean como pretiles Cuando parto tienen miedo de que no vuelva más Todas las mujeres que conocí se alzan en los horizontes Con los gestos lastimosos y las miradas tristes de los semáforos bajo la lluvia Bella, Inés, Catalina y la madre de mi hijo en Italia y aquélla, la madre de mi amor en América Hay gritos de sirena que me parten el alma Allá lejos en Manchuria un vientre se estremece todavía como en un parto Querría Querría no haber hecho nunca mis viajes Esta noche me atormenta un gran amor Ya pesar mío pienso en la pequeña Juana de Francia. Fue en una noche de tristeza cuando escribí este poema en honor Juana La pequeña prostituta Estoy triste estoy triste Iré al «Conejo ágil» a recordar mi juventud perdida y tomar unas copitas Luego volveré solo París Ciudad de la Torre única del gran Patíbulo y de la Rueda París, 1913 --- ## Proverbios del infierno – WILLIAM BLAKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/proverbios-del-infierno-william-blake/ Autor/Categoría: Blake, William En tiempos de siembra aprende, en tiempos de cosecha enseña y en el invierno goza. Conduce tu carro y tu arado sobre los huesos de los muertos. La senda del exceso lleva al palacio de la sabiduría. La prudencia es una fea y rica solterona cortejada por la incapacidad. Quien desea y no actúa engendra la plaga. El gusano perdona al arado que lo corta. Sumergid en el río a quien ama el agua. El necio no ve el mismo árbol que ve el sabio. Aquel cuyo rostro no irradia luz nunca será estrella. La eternidad está enamorada de las creaciones del tiempo. A la atareada abeja no le queda tiempo para la pena. Las horas de la locura las mide el reloj, pero ningún reloj puede medir las horas de la sabiduría. Ningún alimento sano se atrapa con red ni trampa. En años de escasez, usa número, peso y medida. No hay pájaro que vuele demasiado alto si lo hace con sus propias alas. Un cuerpo muerto no venga injurias. El acto más sublime consiste en poner a otro delante de ti. Si el necio persistiera en sus necedades llegaría a sabio. La necedad es el atuendo de la bellaquería, la vergüenza es el atuendo del orgullo. Las prisiones se construyen con piedras de Ley; los burdeles con ladrillos de religión. La altivez del pavo real es la gloria de Dios. La lujuria del chivo es la liberalidad de Dios. La ira del león es la sabiduría de Dios. La desnudez de la mujer es obra de Dios. El exceso de pena ríe; el exceso de dicha llora. El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano. El zorro condena a la trampa, no a sí mismo. El júbilo impregna; las penas engendran. Dejad que el hombre vista la melena del león y la mujer el vellón de la oveja. El ave un nido, la araña una tela, el hombre la amistad. El egoísta y sonriente necio y el necio que frunce malhumorado el ceño han de considerarse sabios, y podrían ser medidos con la misma vara. Lo que hoy está probado, en su momento era sólo algo imaginado. La rata, el ratón, el zorro y el conejo vigilan las raíces; el león, el tigre, el caballo y el elefante vigilan los frutos. La cisterna contiene; el manantial rebosa. Un pensamiento llena la inmensidad. Si estás siempre listo a expresar tu opinión, el vil te evitará. Todo lo que es creíble, es una imagen de la verdad. Nunca el águila malgastó tanto su tiempo como cuando se propuso aprender del cuervo. El zorro se provee a si mismo; pero Dios provee al león. Piensa por la mañana, actúa a mediodía, come al anochecer y duerme por la noche. Quien ha sufrido tus imposiciones, te conoce. Así como el arado sigue a las palabras, Dios recompensa las plegarias. Los tigres de la ira son más razonables que los caballos de la instrucción. Del agua estancada espera veneno. Nunca sabrás lo que es suficiente a menos que sepas lo que es más que suficiente. ¡Escucha los reproches de los tontos! ¡Forman un título real! Los ojos del fuego, las narices del aire, la boca del agua las barbas de la tierra. El débil en coraje es fuerte en astucia. El manzano nunca pregunta al haya cómo ha de crecer, tal como el león no interroga al caballo sobre cómo atrapar la presa. Quien recibe agradecido da copiosas cosechas. Si otros no hubiesen sido tontos, lo seríamos nosotros. El alma rebosante de dulce deleite jamás será profanada. Cuando ves un águila, ves una porción de Genio: ¡Alza la cabeza! Tal como la oruga elige las hojas mejores para depositar en ellas sus huevos, el sacerdote lanza sus imprecaciones para los más dulces goces. Crear una florecilla es labor de siglos. La condena estimula, la bendición relaja. El mejor vino es el más añejo; la mejor agua, la más nueva. ¡Las plegarias no aran! ¡Los elogios no cosechan! Las alegrías no ríen. Las tristezas no lloran. La cabeza lo Sublime; el corazón, lo patético; los genitales, la Belleza; manos y pies la Proporción. Como el aire al pájaro o el agua al pez, así es el desprecio para el despreciable. El cuervo quisiera que todo fuese negro; el búho, que todo fuese blanco. La exuberancia es belleza. Si el león recibiese consejos del zorro, sería astuto. El perfeccionamiento traza caminos rectos; pero los torcidos y sin perfeccionar son los caminos del Genio. Mejor matar a un niño en su cuna que alimentar deseos que no se llevan a la práctica. Donde no está el hombre, la naturaleza es estéril. La verdad nunca puede decirse de modo que sea comprendida sin ser creída. ¡Suficiente! o demasiado. --- ## Pudiera ser – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/pudiera-ser-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Pudiera ser que todo lo que en verso he sentido No fuera más que aquello que nunca pudo ser, No fuera más que algo vedado y reprimido De familia en familia, de mujer en mujer. Dicen que en los solares de mi gente, medido estaba todo aquello que se debía hacer… Dicen que silenciosas las mujeres han sido De mi casa materna… Ah, bien pudiera ser… A veces en mi madre apuntaron antojos De liberarse, pero se le subió a los ojos Una honda amargura, y en la sombra lloró. Y todo eso mordiente, vencido, mutilado, Todo eso que se hallaba en su alma encerrado, Pienso que sin quererlo lo he libertado yo. --- ## Puede que ya sea hora… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/puede-que-ya-sea-hora-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Puede que ya sea hora de que haga el único esfuerzo de mirar para mi propia vida. Me veo en medio de un desierto inmenso. Digo de lo que ayer literariamente fui, procuro explicarme a mí mismo cómo he llegado aquí. --- ## Puedes encontrar – LAWRENCE FERLINGHETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/puedes-encontrar-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Puedes encontrar a Miss Subterráneos del 57 viajando ida y vuelta en el metro a las cuatro de la mañana Puedes encontrar a Miss Subterráneos del 57 su negra nariz aplastada las fosas nasales rellenas con tapones de algodón del tamaño de monedas de 50 yendo de Times Square a la Grand Central Station viniendo de la Grand Central al Times Square una y otra vez en el metro a las cuatro de la mañana colgada de su cielo el pasamanos los brazos dorados sembrados de heridas --- ## Puedo escribir los versos más tristes está noche… PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/puedo-escribir-los-versos-mas-tristes-esta-noche-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Puedo escribir los versos más tristes está noche. Escribir, por ejemplo: «La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos». El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo. --- ## Puerto – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/puerto-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Amanecer de invierno. Un puerto. Ha roto su órbita un silbato sobre los hombros de la bruma. Lamentación del mar y cobres de los horizontes. Se contraen las torres silenciosas; beben las calles gritos en sus campanas. En las piedras quiere tallarse el viento. --- ## Puma en el zoológico de Chapultepec – GREGORY CORSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/puma-en-el-zoologico-de-chapultepec-gregory-corso/ Autor/Categoría: Corso, Gregory Largo suave lento rápido pulido gato ¿Qué música, de quién la coreografía que bailaste cuándo ellos bajaron la cortina final? ¿Puede semejante gracia ponderada permanecer aquí, toda sola, en esta cueva de 3 por 6? ¿Te darán otra oportunidad Tal vez para danzar en las Sierras? Qué triste pareces, mirándote yo pienso en Ulanova, encerrada en algún cuarto amueblado en Nueva Cork, en la calle 17 del este, en la sección puertorriqueña. --- ## Qué alegría vivir… – PEDRO SALINAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-alegria-vivir-pedro-salinas/ Autor/Categoría: Salinas, Pedro Qué alegría vivir sintiéndose vivido. Rendirse a la gran certidumbre, oscuramente, de que otro ser, fuera de mí, muy lejos, me está viviendo. Que cuando los espejos, los espías, azogues, almas cortas, aseguran que estoy aquí, yo, inmóvil, con los ojos cerrados y los labios, negándome al amor de la luz, de la flor y de los nombres, la verdad transvisible es que camino sin mis pasos, con otros, allá lejos, y allí estoy besando flores, luces, hablo. Que hay otro ser por el que miro el mundo porque me está queriendo con sus ojos. Que hay otra voz con la que digo cosas no sospechadas por mi gran silencio; y es que también me quiere con su voz. La vida —¡qué transporte ya!—, ignorancia de lo que son mis actos, que ella hace, en que ella vive, doble, suya y mía. Y cuando ella me hable de un cielo oscuro, de un paisaje blanco, recordaré estrellas que no vi, que ella miraba, y nieve que nevaba allá en su cielo. Con la extraña delicia de acordarse de haber tocado lo que no toqué sino con esas manos que no alcanzo a coger con las mías, tan distantes. Y todo enajenado podrá el cuerpo descansar, quieto, muerto ya. Morirse en la alta confianza de que este vivir mío no era sólo mi vivir: era el nuestro. Y que me vive otro ser por detrás de la no muerte. --- ## Que Dios nos libre de los comerciantes… – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-dios-nos-libre-de-los-comerciantes-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Que Dios nos libre de los comerciantes sólo buscan el lucro personal que nos libre de Romeo y Julieta sólo buscan la dicha personal líbrenos de poetas y prosistas que sólo buscan fama personal líbrenos de los Héroes de Iquique líbrenos de los Padres de la Patria no queremos estatuas personales si todavía tiene poder el Señor que nos libre de todos esos demonios y que también nos libre de nosotros mismos en cada uno de nosotros hay una alimaña que nos chupa la médula un comerciante ávido de lucro un Romeo demente que sólo sueña con poseer a Julieta un héroe teatral en convivencia con su propia estatua Dios nos libre de todos estos demonios si todavía sigue siendo Dios. --- ## que fuera yo alegre… – E. E. CUMMINGS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-fuera-yo-alegre-e-e-cummings/ Autor/Categoría: Cummings, E. E. que fuera yo alegre como cada alondra cuando su vida iza oscuridad afuera en un por qué de alas más allá del porque y canta un acaso del día hacia el sí --- ## Qué hay un verso que es mío… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-hay-un-verso-que-es-mio-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Qué hay un verso que es mío, sólo mío, como es mía, sólo mía, mi voz. Un verso que está en mí y en mí siempre encuentra su medida; un verso que en mí mismo acorda su armonía al ritmo de mi sangre, al compás de mi vida, y al vuelo de mi alma en las horas santas de ambiciones místicas. Quiero ganar mi verso, este verso, lejos de todo ruido y granjería. --- ## Qué linda es Pepa – JUAN GOYTISOLO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-linda-es-pepa-juan-goytisolo/ Autor/Categoría: Goytisolo, Juan Yo deseo morir en Cuba entre las piernas de una mulata que le dicen Pepa y más nunca a París quisiera yo volver por miedo a los cuchillos de Michelle. Pero estoy vivo y meo esplendorosamente la sucia boca de un montón de gente y haré mil cosas feas cuando ya esté aburrido de tanto fantasmón y tanto ruido. Mas temo no volver ni a Cuba ni a las piernas de la mulata María Josefa y morir en París en un cuarto de hotel y en el pecho un cuchillo de Michelle. --- ## Que no haya pájaros – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-no-haya-pajaros-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo que no haya pájaros puede decir alta mar, ciudad, o decir desierto. que no haya pájaros puede ser un grito que nadie escucha: un silencio que incendia alas. --- ## Qué pensarán de mi sombrero… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-pensaran-de-mi-sombrero-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Qué pensarán de mi sombrero en cien años más, los polacos? Qué dirán de mi poesía los que no tocaron mi sangre? Cómo se mide la espuma que resbala de la cerveza? Qué hace una mosca encarcelada en un soneto de Petrarca? CLICK PARA MÁS POEMAS DE PABLO NERUDA --- ## Qué príncipe… – JEAN COCTEAU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-principe-jean-cocteau/ Autor/Categoría: Cocteau, Jean ¿Qué príncipe, qué capitán irá a despertarte donde duermes? --- ## Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman – LUIS CERNUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-ruido-tan-triste-el-que-hacen-dos-cuerpos-cuando-se-aman-luis-cernuda/ Autor/Categoría: Cernuda, Luis Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman… Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman, parece como el viento que se mece en otoño sobre adolescentes mutilados, mientras las manos llueven, manos ligeras, manos egoístas, manos obscenas, cataratas de manos que fueron un día flores en el jardín de un diminuto bolsillo. Las flores son arena y los niños son hojas, y su leve ruido es amable al oído cuando ríen, cuando aman, cuando besan, cuando besan el fondo de un hombre joven y cansado porque antaño soñó mucho día y noche. Mas los niños no saben, ni tampoco las manos llueven como dicen; así el hombre, cansado de estar solo con sus sueños, invoca los bolsillos que abandonan arena, arena de las flores, para que un día decoren su semblante de muerto. Luis Cernuda --- ## Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro… – LOUIS ARAGON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-seria-sin-ti-que-viniste-a-mi-encuentro-louis-aragon/ Autor/Categoría: Aragon, Louis Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro. Qué sería sin ti sino un corazón durmiente. Sino esta hora parada en la esfera del reloj Qué sería sin ti sino ese balbuceo. De ti aprendí todo sobre las cosas humanas. Y vi desde entonces el mundo a tu manera. De ti aprendí como se bebe de las fuentes Como del transeúnte que canta, se toma la canción. De ti aprendí hasta el sentido del estremecimiento. En cuanto a lo que me concierne, lo aprendí todo de ti. Que es de día a mediodía, que un cielo puede ser azul Que la felicidad no es un quinqué de taberna. Me tomaste de la mano en este infierno moderno Donde el hombre ya no sabe lo que es ser dos. Me tomaste de la mano como un amante feliz. El que habla de felicidad a menudo tiene los ojos tristes. El desengaño no es acaso un sollozo Una cuerda rota bajo los dedos del guitarrista Y sin embargo les digo que la felicidad existe En otra parte que en el sueño, en otra parte que en las nubes. Tierra, tierra, he aquí sus ensenadas desconocidas. --- ## Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro… – LOUIS ARAGON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-seria-sin-ti-que-viniste-a-mi-encuentro-louis-aragon-2/ Autor/Categoría: Aragon, Louis Qué sería sin ti que viniste a mi encuentro. Qué sería sin ti sino un corazón durmiente. Sino esta hora parada en la esfera del reloj Qué sería sin ti sino ese balbuceo. De ti aprendí todo sobre las cosas humanas. Y vi desde entonces el mundo a tu manera. De ti aprendí como se bebe de las fuentes Como del transeúnte que canta, se toma la canción. De ti aprendí hasta el sentido del estremecimiento. En cuanto a lo que me concierne, lo aprendí todo de ti. Que es de día a mediodía, que un cielo puede ser azul Que la felicidad no es un quinqué de taberna. Me tomaste de la mano en este infierno moderno Donde el hombre ya no sabe lo que es ser dos. Me tomaste de la mano como un amante feliz. El que habla de felicidad a menudo tiene los ojos tristes. El desengaño no es acaso un sollozo Una cuerda rota bajo los dedos del guitarrista Y sin embargo les digo que la felicidad existe En otra parte que en el sueño, en otra parte que en las nubes. Tierra, tierra, he aquí sus ensenadas desconocidas. --- ## Qué te he dado… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-te-he-dado-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Porchia, Antonio Qué te he dado, lo sé. Qué has recibido, no lo sé. --- ## Que todo se apacigüe… – MARÍA ZAMBRANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/que-todo-se-apacigue-maria-zambrano/ Autor/Categoría: Zambrano, María Que todo se apacigüe como una luz de aceite. Como la mar si sonríe, como tu rostro si de pronto olvidas. Olvida porque yo he olvidado ya todo. Nada sé. Cerca de ti nada sé. Nada sé bajo tu sombra, amarilla simiente del árbol del olvido. Y todo volverá a ser como antes. Antes, cuando ni tú ni yo habíamos nacido. Pero, ¿nacimos acaso?… O tal vez, no, todavía no. Nada, todavía nada. Nunca nada. Somos presente sin pensamientos. Labios sin suspiros, mar sin horizontes, como una luz de aceite se ha extendido el olvido. --- ## Quédate tranquilo… – RAINER MARÍA RILKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quedate-tranquilo-rainer-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Quédate tranquilo, si es que de repente se decide el ángel a tu mesa sentado; alisa en el mantel calmadamente los pliegues que bajo el pan han quedado. Ofrecerás tu rudo manjar para que él también lo pruebe a su vez y su labio puro se incline a tocar el vaso en su cotidiana sencillez. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Queja – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/queja-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Señor, mi queja es ésta, Tú me comprenderás: De amor me estoy muriendo, Pero no puedo amar. Persigo lo perfecto En mí y en los demás, Persigo lo perfecto Para poder amar. Me consumo en mi fuego, ¡Señor, piedad, piedad! De amor me estoy muriendo, ¡Pero no puedo amar! --- ## Queja – Charles Cros URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/queja-charles-cros/ Autor/Categoría: Cros, Charles Queja Salvaje en la ciudad de piedra extraviado, Bajo la luz del gas yo vegeto y me muero. Mas ello te complace; tu mirada hechicera A la muerte me lleva, parisina orgullosa. Sueño yo con pasar en un rincón mi vida Bajo los bosques verdes, sobre el monte aromado, En Oriente, o bien cerca del polo, muy, muy lejos Del bullicio, de los periódicos, de las tiendas. Pero a ti el vocerío de la turba te agrada, Y el baile de la Ópera, el gas y los anuncios. Yo, viéndote, me olvido del bosque y de las rocas, Y me mato queriendo civilizar mi alma. Te aburro de decírtelo tantas veces: si dura Esto mucho, fallezco, quemada mariposa… ¡Y qué bien que estarías con tu negro cabello Al viento, en bata blanca, sobre un fondo de verdes! Charles Cros --- ## Quién – SUSANA THÉNON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quien-susana-thenon/ Autor/Categoría: Thénon, Susana ¿Quién caerá primero? ¿Quién estará solo primero? ¿Quién se resistirá inútilmente al cielo que avanza? --- ## Quién eres tú – DYLAN THOMAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quien-eres-tu-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan Quién eres tú tú que naces en el cuarto vecino tan patente en mi cuarto que alcanzo a oír el vientre cuando se abre y la sombra que avanza sobre el fantasma y el hijo que desciende tras la pared delgada como un hueso de jilguero en el cuarto sangrante del nacimiento oculto para el incendio y el girar del tiempo la huella del corazón humano no venera el bautismo sino la sola sombra cuando bendice a la salvaje criatura (Es posible que este poema tenga una presentación diferente en su formato de libro.) --- ## Quien posee el arte y la ciencia… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quien-posee-el-arte-y-la-ciencia-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Quien posee el arte y la ciencia tiene también religión. Pero quien no los posee: que tenga la religión. --- ## Quien se queda mucho consigo mismo… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quien-se-queda-mucho-consigo-mismo-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Porchia, Antonio Quien se queda mucho consigo mismo, se envilece. --- ## Quiero decir algo… – SAFO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quiero-decir-algo-safo/ Autor/Categoría: Safo Quiero decir algo pero la vergüenza me lo impide… Si desearas algo bueno o bello y no tuvieras nada malo en la punta de la lengua la vergüenza no te haría bajar los ojos y hablarías con justicia. Click para leer más poemas de Safo --- ## Quiero desaparecer y no morir… – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quiero-desaparecer-y-no-morir-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Quiero desaparecer y no morir Quiero no ser y perdurar Y saber que perduro Llamo a las puertas de la muerte Y me retiro Llamo a la vida y huyo avergonzado Quiero ser toda mi alma y no lo puedo Quiero todo mi cuerpo y no lo logro. --- ## Quiero ganar mi verso… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quiero-ganar-mi-verso-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Quiero ganar mi verso, este verso: y quiero que vaya quedo, raudo y sereno como mi dardo certero, al corazón del pueblo de todos los pueblos… al corazón del Universo. --- ## Quiero saber – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quiero-saber-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente Quiero saber Dime pronto el secreto de tu existencia; quiero saber por qué la piedra no es pluma, ni el corazón un árbol delicado, ni por qué esa niña que muere entre dos venas ríos no se va hacia la mar como todos los buques. Quiero saber si el corazón es una lluvia o margen, lo que se queda a un lado cuando dos se sonríen, o es sólo la frontera entre dos manos nuevas que estrechan una piel caliente que no separa. Flor, risco o duda, o sed o sol o látigo: el mundo todo es uno, la ribera y el párpado, ese amarillo pájaro que duerme entre dos labios cuando el alba penetra con esfuerzo en el día. Quiero saber si un puente es hierro o es anhelo esa dificultad de unir dos carnes íntimas, esa separación de los pechos tocados por una flecha nueva surtida entre lo verde. Musgo o luna es lo mismo, lo que a nadie sorprende, esa caricia lenta que de noche a los cuerpos recorre como pluma o labios que ahora llueven. Quiero saber si el río se aleja de sí mismo estrechando unas formas en silencio, catarata de cuerpos que se aman como espuma, hasta dar en la mar como el placer cedido. Los gritos son estacas de silbo, son lo hincado, desesperación viva de ver los brazos cortos alzados hacia el cielo en súplicas de lunas, cabezas doloridas que arriba duermen, bogan, sin respirar aún como láminas turbias. Quiero saber si la noche ve abajo cuerpos blancos de tela echados sobre tierra, rocas falsas, cartones, hilos, piel, agua quieta, pájaros como láminas aplicadas al suelo, o rumores de hierro, bosque virgen al hombre. Quiero saber altura, mar vago o infinito; si el mar es esa oculta duda que me embriaga cuando el viento traspone crespones transparentes, sombra, pesos, marfiles, tormentas alargadas, lo morado cautivo que más allá invisible se debate, o jauría de dulces asechanzas. Click para leer más poemas de Vicente Aleixandre --- ## Quietas todas las hojas – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quietas-todas-las-hojas-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Quietas todas las hojas y los pájaros mudos, un relámpago a veces en el rojo horizonte; veo a un lado maleza, surcos medio anegados, grises trozos de tapias, sauces que se doblegan; linda mi campo a otro lado con la zanja inundada, y una vieja camina con un fardo agobiante; y el camino se pierde entre azules colinas como cinta que ondula en minúsculos pliegues. --- ## Quietud – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quietud-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Las uvas maduras, el campo arado, La colina se recorta en las nubes. En los espejos polvorientos del verano la sombra ha caído, Entre los dedos inciertos Su destello es claro, Y distante, Con las golondrinas vuela La última angustia. --- ## Quietud y silencio – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/quietud-y-silencio-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Pastores enterraron al sol en el desnudo bosque. Un pescador sacó en su delicada red a la luna del lago helado. En el azul cristal habita el hombre pálido, la mejilla apoyada en sus estrellas; o inclina la cabeza en sueño purpúreo. Siempre inquieta al contemplador el negro vuelo de los pájaros que en el azul sagrado de las flores piensa en el cercano silencio del olvido, en ángeles extintos. De nuevo oscurece la frente en rocas lunares; y radiante surge la hermana en otoño y negra podredumbre. --- ## Rainer María Rilke – Poemas – El saúco URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rainer-maria-rilke-poemas-el-sauco/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Rainer María Rilke El saúco La desdicha te amenaza, inevitable: La rosa brilla, pero pincha. Sólo yo sigo constante. Ten fe en mí, no me ignores. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Rainer María Rilke – Poesía – El poeta URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rainer-maria-rilke-poesia-el-poeta/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria El poeta De mí te apartas tú. ahora: heridas me ocasionó el aletazo. Solo: ¿ qué debo hacer con mi boca? ¿ qué de mi noche? ¿ qué de mi día? No tengo amada. no tengo hogar. lugar ninguno donde vivir. Todo cuanto tocan mis manos se ennquece a mis expensas. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Rainer María Rilke – Poesía – Experiencia de la muerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rainer-maria-rilke-poesia-experiencia-de-la-muerte/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Experiencia de la muerte Nada sabemos de este vagar con nosotros compartido. Ni tenemos razón alguna para mostrar amor, admiración u odio a la muerte que, enmascarada, la boca con trágico lamento ha desfigurado en forma extraña. El mundo todavía está lleno de papeles que nosotros mismos representamos gustosos si bien la muerte no 10 agradece. Sin embargo, cuando te marchaste, en este escenario irrumpió una onda de realidad, de verdad, por la fisura que te dejó escapar: verde, de verdadero verdor, verde bosque, del sol rayo verdadero. Todavía recitamos nuestro papel. Aquel que con pena y con angustia habíamos aprendido, para los otros 10 declamamos con todos sus ademanes; pero, alejada de nosotros y de nuestra estancia, alguna vez tu presencia puede volver sobre nosotros, cual un conocimiento de aquella misma realidad proveniente, si bien, posesionados de nuestros papeles, sin reparar en los aplausos, seguiremos representando la vida. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Rainer María Rilke – Poesía – La vida, no intentes URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rainer-maria-rilke-poesia-la-vida-no-intentes/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria La vida, no intentes… La vida, no intentes alcanzarla que, desde hoy, para ti será como un hada. Los días, acéptalos como el niño que, mientras camina, recibe del viento su lluvia de flores. En ningún instante se le ocurrirá recoger y guardar esta lluvia. Dulcemente desprenderá de sus cabellos las que allí quedaron como tiernas prisioneras, y a lo largo de sus años jóvenes y dichosos él segutrá tendiendo sus manos hacia otras flores. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Rainer María Rilke – Poesía – No estoy solo… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rainer-maria-rilke-poesia-no-estoy-solo/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria No estoy solo No estoy solo jamás. Muchos de los que vivieron antes que yo y de mi huyeron tejieron. tejieron que soy. Y si me siento a tu lado y dulcemente te digo: he sufridol- ¿me oyes? Quién sabe quién murmurará conmigo. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Rara veces… – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rara-veces-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Raras veces he encontrado la lealtad con la expresión, la caricia en el saludo y el pensamiento en la voz. Los rostros han sido máscaras, el abrazo una ficción y la sonrisa una burla, y el compañero un traidor. En el dueño de este libro algo muy raro vi yo: cuando me tendió la mano me ofrecía el corazón. Y así hay gentes que se admiran, con filosófico ardor, de cómo Manuel no es víbora y yo no soy camaleón. --- ## Rebelión de vocablos – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rebelion-de-vocablos-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio De pronto, sin motivo: graznido, palaciego, cejijunto, microbio, padrenuestro, dicterio; seguidos de: incoloro, bisiesto, tegumento, ecuestre, Marco Polo, patizambo, complejo; en pos de: somormujo, padrillo, reincidente, herbívoro, profuso, ambidiestro, relieve; rodeados de: Afrodita, núbil, huevo, ocarina, incruento, rechupete, diametral, pelo fuente; en medio de: pañales, Flavio Lacio, penates, toronjil, nigromante, semibreve, sevicia; entre: cuervo, cornisa, imberbe, garabato, parásito, almenado, tarambana, equilátero; en torno de: nefando, hierofante, guayabo, esperpento, cofrade, espiral, mendicante; mientras llegan: incólume, falaz, ritmo, pegote, cliptodonte, resabio, fuego fatuo, archivado; y se acercan: macabra, cornamusa, heresiarca, sabandija, señuelo, artilugio, epiceno; en el mismo momento que castálico, envase, llama sexo, estertóreo, zodiacal, disparate; junto a sierpe… ¡no quiero! Me resisto. Me niego. Los que sigan viniendo han de quedarse adentro. --- ## Recogimiento – CHARLES BAUDELAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/recogimiento-charles-baudelaire/ Autor/Categoría: Baudelaire, Charles Recogimiento Sé sabia, Pena mía, y permanece en calma. Reclamabas la Noche; ya desciende, hela aquí: Envuelve a la ciudad una atmósfera oscura A unos la paz trayendo y a los más la zozobra. Mientras que la gran masa de los viles mortales, Del Placer bajo el látigo, ese verdugo impávido, Cosecha sinsabores en la fiesta servil, Ofréceme tu mano, Pena mía, ven aquí Lejos de ellos. Mira balancearse los años transcurridos Con vestidos ridículos, sobre las balaustradas Del cielo; la nostalgia burlona ya emerge de las aguas; Descansa bajo un arco el moribundo sol Y, tal enorme sudario rezagado, hacia Oriente, Oye, querida, oye cómo avanza la Noche. Click para leer más poemas de Charles Baudelaire --- ## Reflexiones en la víspera del año nuevo – CUI TU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/reflexiones-en-la-vispera-del-ano-nuevo-cui-tu/ Autor/Categoría: Cui Tu Largo, larguísimo el camino de San Ba. Este humilde cuerpo ha sufrido penalidades en mil leguas. Cae la noche. Montañas abigarradas en medio de la nieve que se derrite. Viajero forastero en compañía de una vela solitaria. Cada día que pasa, me lleva más lejos de mis familiares, y más próximo a mis sirvientes. ¡Qué difícil es soportar este vagar a la deriva! ¿Me traerá suerte el año que empieza? --- ## Refugio nocturno – BERTOLT BRECHT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/refugio-nocturno-bertolt-brecht/ Autor/Categoría: Brecht, Bertolt Refugio nocturno Me han contado que en Nueva York, en la esquina de la calle veintiséis con Broadway, en los meses de invierno, hay un hombre todas las noches que, rogando a los transeúntes, procura un refugio a los desamparados que allí se reúnen. Al mundo así no se le cambia, las relaciones entre los hombres no se hacen mejores. No es ésta la forma de hacer más corta la era de la explotación. Pero algunos hombres tienen cama por una noche, durante toda una noche están resguardados del viento y la nieve a ellos destinada cae en la calle. Algunos hombres tienen cama por una noche, durante toda una noche están resguardados del viento y la nieve a ellos destinada cae en la calle. Pero al mundo así no se le cambia, las relaciones entre los hombres no se hacen mejores. No es ésta la forma de hacer más corta la era de la explotación. Click para leer más poemas de Bertolt Brecht --- ## Regreso al terruño – JACQUES PRÉVERT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/regreso-al-terruno-jacques-prevert/ Autor/Categoría: Prévert, Jacques Tras haber cometido algunas fechorías Un bretón regresa a su terruño En Douarnenez pasea delante de las fábricas No reconoce a nadie Nadie lo reconoce Está muy triste Entra en una crepería para comer creps Mas no logra comerlos Algo le impide tragarlos Paga Sale Enciende un cigarrillo Pero no puede fumarlo Hay algo Algo en su cabeza Algo malo Cada vez está más triste Y de pronto empieza a recordar: Alguien le dijo cuando era pequeño «Terminarás en el cadalso» Y durante años No se atrevió nunca a hacer nada Ni siquiera cruzar la calle Ni siquiera hacerse a la mar Nada de nada Lo recuerda Quien se lo predijo fue el tío Grésillard El tío Grésillard traía mala suerte a todo el mundo ¡El desgraciado! Y el bretón piensa en su hermana Que trabaja en Vaugirard En su hermano muerto en la guerra Piensa en todo lo que ha visto En todo lo que ha hecho La tristeza se aprieta contra él Intenta una vez más Encender un cigarrillo Pero no tiene ganas de fumar Entonces decide visitar al tío Grésillard Allá va Abre la puerta El tío no le reconoce Pero el bretón sí Y le dice: «Buenos días tío Grésillard» Y después le retuerce el cuello Y acaba en el cadalso de Quimper Tras haber comido dos docenas de creps Y fumado un cigarrillo. Más poemas de JACQUES PRÉVERT Poema «Desayuno» de JACQUES PRÉVERT --- ## Regreso de Deola – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/regreso-de-deola-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Volveremos a la calle a mirar transeúntes y también nosotros seremos transeúntes. Idearemos cómo levantarnos temprano, deponiendo el disgusto de la noche y salir con el paso de otros tiempos. Le daremos en la cabeza al trabajo de otros tiempos. Volveremos a fumar atolondradamente contra el vidrio, allá abajo. Pero los ojos serán los mismos, también el rostro y los gestos. Ese vano secreto que se demora en el cuerpo y nos extravía la mirada morirá lentamente en el ritmo de la sangre donde todo se pierde. Saldremos una mañana, ya no tendremos casa, saldremos a la calle; nos abandonará el disgusto nocturno; temblaremos de soledad. Pero querremos estar solos. Veremos los transeúntes con la sonrisa muerta del derrotado, pero que no grita ni odia pues sabe que desde tiempos remotos la suerte -todo lo que ha sido y será- lo contiene la sangre, el murmullo de la sangre. Bajaremos la frente, solos, a media calle, a escuchar un eco encerrado en la sangre. Y ese eco nunca vibrará. Levantaremos los ojos, miraremos la calle. --- ## Relato de Jorge Luis Borges – El cautivo URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/relato-de-jorge-luis-borges-el-cautivo/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina En Junín o en Tapalqué refieren la historia. Un chico desapareció después de un malón; se dijo que lo habían robado los indios. Sus padres lo buscaron inútilmente; al cabo de los años, un soldado que venía de tierra adentro les habló de un indio de ojos celestes que bien podía ser su hijo. Dieron al fin con él (la crónica ha perdido las circunstancias y no quiero inventar lo que no sé) y creyeron reconocerlo. El hombre, trabajado por el desierto y por la vida bárbara, ya no sabía oír las palabras de la lengua natal, pero se dejó conducir, indiferente y dócil, hasta la casa. Ahí se detuvo, tal vez porque los otros se detuvieron. Miró la puerta, como sin entenderla. De pronto bajó la cabeza, gritó, atravesó corriendo el zaguán y los dos largos patios y se metió en la cocina. Sin vacilar, hundió el brazo en la ennegrecida campana y sacó el cuchillito de mango de asta que había escondido ahí, cuando chico. Los ojos le brillaron de alegría y los padres lloraron porque habían encontrado al hijo. Acaso a este recuerdo siguieron otros, pero el indio no podía vivir entre paredes y un día fue a buscar su desierto. Yo querría saber qué sintió en aquel instante de vértigo en que el pasado y el presente se confundieron; yo querría saber si el hijo perdido renació y murió en aquel éxtasis o si alcanzó a reconocer, siquiera como una criatura o un perro, los padres y la casa. --- ## Religión y religiones. Conclusión – VÍCTOR HUGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/religion-y-religiones-conclusion-victor-hugo/ Autor/Categoría: Hugo, Víctor ¿Has visto tú meditar a los ascetas terribles? Rechazaron los talmudes, los Coranes y las biblias. Y ninguno de los vedas aceptaron, comprendiendo Que el libro de la verdad se abre en el fondo del cielo, Y que solamente allí, en el azul de los astros, Brilla el texto deslumbrante de regocijo o de espanto. Contemplan aquello que ni lugar ni tiempo tiene, Absortos en la visión aterradora de Dios. Feroces, allí se encuentran cada cual solo en la especie De horror por él escogido en el fondo de la sombra, Siempre a lo desconocido entregando el mismo esfuerzo, Uno en una vieja tumba de la que parece el muerto, Otro, siniestro, sentado en el agujero que un rayo Hizo en tronco prodigioso de un cedro ya centenario, Otro lívido y desnudo en el hueco de unas piedras, Mudos, horribles, dejando que se aproximen las bestias. Sin sentirse importunados en su aureola salvaje Ni por el rugir de un tigre ni por el vuelo de un ave. En cuclillas permanentes, el desierto los ha visto, Y jamás un movimiento, tampoco nunca un suspiro. ¿Tienen hambre? ¿Tienen sed? Cuando luce el alba roja, Al rocío matinal vagamente abren la boca. La vuelven a abrir a veces al llegar la noche huraña. Si el pensamiento pudiera recogerse en la mirada. Allí se vería el mundo, la nada y la eternidad, El enigma, que es aún más triste si se intenta averiguar, Caer de sus negras frentes cual la sombra de los tejos; Piensan, ni vivos ni muertos, meditabundos espectros, Entre la muerte engañada y aquesta imposible vida, Pasa el verano; el invierno vacía en ellos su criba; No contemplan otra cosa que el oscuro firmamento, Y en el más profundo grado de extremo anonadamiento Se sumergen esos seres por su ideal aturdidos. Los reaniman las corrientes misteriosas de infinito A medida que en su ser va disipándose el hombre. El huracán monstruoso se dirige a ellos de noche Como a los catecúmenos el celebrante les habla, Y esos horribles espíritus pierden sus formas humanas. Al pasar volando el águila algo dice suavemente; A veces hacen señales al relámpago que desciende; Y sueñan, fijos, oscuros, acechan lo inaccesible. Mientras brilla su mirada con una estrella invisible. ¡Invisible! ¿Qué he dicho, invisible? ¿Por qué causa? Él existe mas no hay grito de ser humano o de ángel, Ni amor, ni boca ninguna, humilde, soberbia o suave, Que pudiera articular ese verbo claramente, ¡Él existe! ¡Él existe! ¡Existe perdidamente! Todo, fuegos, claridades, cielos y el inmenso amante, Día, noche, es todo cifra; de todo es suma su ser. Lo infinito para el hombre, es plenitud para él. Hacer un dogma, integrarle, ¡inventar a Dios! ¡Qué sueño! ¡Existe! y debe bastaros que lo afirme el universo. ¿Unas religiones, pues? ¿Eso pretendéis hacer? Hombre, basta con abrir los ojos, y es preferible. Creer en Él es bastante y es suficiente tener La esperanza que nos muestra su gran ala que es la fe; Conténtate con beber el dictamen, si sed tienes; Conténtate con decir: Existe, pues las mujeres Mecen al hijo en la cuna con cantares misteriosos; Existe, pues el espíritu frío siente si es curioso; Existe, pues llevo yo la frente alta; un maestro Que no sea él me indigna, y a ser no tiene derecho; Existe, puesto que César ante Patmos se estremece, Existe, lo siento oculto en las palabras siguientes: Idea, Absoluto, Deber, Razón y Ciencia; Existe, pues mi pecado necesita su paciencia. Pues es útil a mi alma cuando el hambre me perturba, Pues hace falta una luz a mi noche tan profunda. Si el pensamiento se eleva hacia Él se hace gigante. Debes contentarte, hombre, con esta sed insaciable; Pero hacia Dios no dirijas esta humana facultad De inventar tú por el miedo, o por una iniquidad, Estos locos catecismos, gramáticas y Coranes, Y siniestros instrumentos de los que quimeras haces. Vive, cumple tu jornada; ama y entrégate al sueño. Mira sobre tu cabeza el rojizo Armamento; Mira en ti el profundo cielo al que todos llaman alma; En ese abismo, en el cénit, está brillando una llama. Un inaccesible punto de luz allí se ha Ajado, En ti y fuera de ti la luz brilla y ha brillado; Está abajo, en lo más hondo y en lo alto de la sima, La claridad, siempre joven, eternamente propicia, Que no se interrumpe nunca y que jamás palidece; Está allá arriba, en las cumbres; de la oscuridad proviene. De la noche surge el odio, y la sombra de la ira, Inauditas ella torna esas cosas; ilumina. No podrías extinguirle si blasfemias pronunciaras; Ella inspiraba a Orfeo y a Hermes inflamaba; Es ella el más formidable y el más tranquilo prodigio; Está en el tallo del árbol y del pájaro en el nido; Todo lo posee y nada pudo jamás apresarla; Inmóvil, ella se ofrece a eternas esperanzas, Se niega continuamente, sin desfallecer se entrega; Es la evidencia enorme, simple, que perdona penas, Es la inundación de rayos de fulgor, diseminados Como astros en un cielo, como rosas en un campo; Es aquí, allí, por todo, arriba, abajo, sin tregua, Ayer, hoy, también mañana, sobre hechos y quimeras, Sobre esa profusión de resplandores y gritos Y sobre los horizontes de los abismos unidos. Sobre sombras no saciadas, sobre el azul firmamento, Sobre el ser, sobre el diluvio de la vida, tan inmenso, Es la luz que nos deslumbra, en que la mirada cree; De ese resplandor proviene el bien, lo recto, el derecho; Él, misterioso, reluce en torbellino de estrellas; Las brumas, oscuridades, las plagas, todas las penas. Se funden junto al calor tan inmenso que desprende, Todo, en savia, gozo y gloria y en amores se disuelve; Si existen las almas firmes, corazones poderosos, Eso viene del torrente, de los gérmenes y soplos, Que por todo cae y brota, que corre por todas partes, Surgiendo del fuego vivo que por nosotros se esparce. Existe, existe, alma, mira. También su solsticio tiene, La Consciencia; y, además, la Justicia que es su eje; También tiene un equinoccio que se llama Igualdad, Junto con la vasta aurora que se llama Libertad. Su rayo en nosotros dora cuanto nuestra alma imagine, Existe, existe, no tiene final ni siquiera origen, No posee eclipse, noche, reposo, tampoco sueño. Renuncia, pues, oh gusano, a crear el Sol eterno. --- ## Renunciación – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/renunciacion-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado ¡Oh, Siddharta Gautama!, tú tenías razón: las angustias nos vienen del deseo; el edén consiste en no anhelar, en la renunciación completa, irrevocable, de toda posesión; quien no desea nada, dondequiera está bien. El deseo es un vaso de infinita amargura, un pulpo de tentáculos insaciables, que al par que se cortan, renacen para nuestra tortura. El deseo es el padre del esplín, de la hartura, ¡y hay en él más perfidias que en las olas del mar! Quien bebe como el Cínico el agua con la mano, quien de volver la espalda al dinero es capaz, quien ama sobre todas las cosas al Arcano, ¡ése es el victorioso, el fuerte, el soberano… y no hay paz comparable con su perenne paz! --- ## Respuestas – MARGUERITE YOURCENAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/respuestas-marguerite-yourcenar/ Autor/Categoría: Yourcenar, Marguerite Respuestas —¿Qué tienes para consolar la tumba, Corazón insolente, corazón en rebeldía? El fruto maduro pesa y se desprende. ¿Qué tienes para consolar la tumba? —Tengo el caudal de haber sido. —¿Qué tienes para soportar la vida, Corazón loco, corazón pronto al hastío? Corazón sin esperanza y sin deseo, ¿Qué tienes para soportar la vida? —Piedad, por lo que ha de pasar. —¿Qué tienes para despreciar a los hombres, Corazón duro, corazón rompible? ¿Qué tienes para despreciar a los hombres? ¿Qué eres más de lo que somos? —Capaz de despreciarme. Click para leer más poemas de RMarguerite Yourcenar --- ## Retrato – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/retrato-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla, y un huerto claro donde madura el limonero; mi juventud, veinte años en tierras de Castilla; mi historia, algunos casos que recordar no quiero. Ni un seductor Mañara, ni un Bradomín he sido —ya conocéis mi torpe aliño indumentario—, más recibí la flecha que me asignó Cupido, y amé cuanto ellas puedan tener de hospitalario. Hay en mis venas gotas de sangre jacobina, pero mi verso brota de manantial sereno; y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina, soy, en el buen sentido de la palabra, bueno. Adoro la hermosura, y en la moderna estética corté las viejas rosas del huerto de Ronsard; mas no amo los afeites de la actual cosmética, ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar. Desdeño las romanzas de los tenores huecos y el coro de los grillos que cantan a la luna. A distinguir me paro las voces de los ecos, y escucho solamente, entre las voces, una. ¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera mi verso, como deja el capitán su espada: famosa por la mano viril que la blandiera, no por el docto oficio del forjador preciada. Converso con el hombre que siempre va conmigo —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; mi soliloquio es plática con ese buen amigo que me enseñó el secreto de la filantropía. Y al cabo, nada os debo; debéisme cuanto he escrito. A mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en donde yago. Y cuando llegue el día del último viaje, y esté al partir la nave que nunca ha de tornar, me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar. --- ## Retrato – Blaise Cendrars URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/retrato-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Retrato Duerme Se despierta Ahora pinta Agarra una iglesia y pinta con la iglesia Agarra una vaca y pinta con la vaca Con una sardina Con cabezas, manos, cuchillos Pinta con un nervio de buey Pinta con las pasiones exageradas de una villa judía Con la exacerbada sexualidad de la provincia rusa Para Francia Sin sensualidad Pinta con sus piernas Tiene los ojos en trasero Y de pronto termina tu retrato Eres tú, lector Soy yo Es él Es su novia Es el abarrotero de la esquina La vaquera La partera Hay cubetas con sangre Donde bañan a los recién nacidos Cielos de locura Bocas de la modernidad La Torre tirabuzón Las manos Cristo Él es Cristo Pasó su infancia en la Cruz Todos los días se suicida De pronto, ya no pinta más Se despierta Ahora duerme Con su corbata se estrangula Chagall se sorprende de estar vivo Blaise Cendrars --- ## Retrato – MANUEL MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/retrato-manuel-machado/ Autor/Categoría: Machado, Manuel Ésta es mi cara y ésta es mi alma. Leed: Unos ojos de hastío y una boca de sed… Lo demás… Nada… Vida… Cosas… Lo que se sabe… Calaveradas, amoríos… Nada grave. Un poco de locura, un algo de poesía, una gota del vino de la melancolía… ¿Vicios? Todos. Ninguno… Jugador, no lo he sido: no gozo lo ganado ni siento lo perdido. Bebo, por no negar mi tierra de Sevilla, media docena de cañas de manzanilla. Las mujeres… —sin ser un Tenorio, ¡eso no!— tengo una que me quiere, y otra a quien quiero yo. Me acuso de no amar sino muy vagamente una porción de cosas que encantan a la gente… La agilidad, el tino, la gracia, la destreza, más que la voluntad, la fuerza y la grandeza… Mi elegancia es buscada, rebuscada. Prefiero a lo helénico y puro lo chic y lo torero. Un destello de sol y una risa oportuna amo más que las languideces de la luna. Medio gitano y medio parisién —dice el vulgo—, con Montmartre y con la Macarena comulgo… Y, antes que un tal poeta, mi deseo primero hubiera sido ser un buen banderillero. Es tarde… Voy de prisa por la vida. Y mi risa es alegre, aunque no niego que llevo prisa. --- ## Retrato del doctor – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/retrato-del-doctor-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Este aquí, seráfico leyente, Trae la flor perfecta Recibida en ejemplo de ser a ser, De simples y compuestos, Y día temporal, Unidos por el uno que nunca fue movido, Por aquél que depura la imperfección perfecta. Este aquí, seráfico leyente, Lleva la perfectísima, la perfección perfecta Del color y la lumbre, del amor y la estrella. --- ## Reverencia – PAUL MORAND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/reverencia-paul-morand/ Autor/Categoría: Morand, Paul He cenado. El mundo me parece ligero como después de un baño turco. Por una vez no se oyen ya retumbar en la cabeza las repercusiones del conflicto austro-serbio. He recibido la noche como una bofetada, pero rechazo los duelos. En el fondo de los raíles se estancaba una agua dulce para las ratas. Como sus raíces se nutren de gas la sombra de los castaños es azul. --- ## Reverendo Lemuel Wiley – EDGAR LEE MASTERS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/reverendo-lemuel-wiley-edgar-lee-masters/ Autor/Categoría: Masters, Edgar Lee Prediqué cuatro mil sermones, dirigí cuarenta misiones y bauticé a muchos conversos. Pero ninguna de mis obras brilla con más luz en la memoria del mundo, ni es tan preciada para mí como ésta: salvé a los Bliss del divorcio, librando a los hijos de semejante desgracia para que pudieran hacerse hombres y mujeres de bien, felices ellos y orgullo del pueblo. --- ## Rodolfo Enrique Fogwill – Poema «Contra el cristal de la pecera de acuario» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rodolfo-enrique-fogwill-poema-contra-el-cristal-de-la-pecera-de-acuario/ Autor/Categoría: Fogwill, Rodolfo Enrique; Poetas de Argentina La tibia luz azul titila en la pecera la tibia luz titila azul por la pecera de nuestra era tibia la luz de la pecera titila en nuestra era en la era de la pecera de acuario en la era titilante y tibia ¡Somos los entibiados! los que en la era de la pecera nadando acariciamos el cristal que reproduce la tibia luz de nuestras formas reflejas Aquí reflejo somos juntos en la pecera estamos puros reflejos de la pecera nadando solos nos deslizamos envueltos en su atenuada y tibia luz luz azulina no mortecina: medida retenida luz contenida en el vacío artificial donde la ínfima materia repite, contenida su combustión artificial La tibia luz la tibia luz la tibia luz titila o vibra, azulina entibiando todo Ay tibios habitando la hora interminable de nuestra flotación interminable ay peces envolviéndonos en esta música del burbujeo del aire oyendo juntos el ronroneo de la tibieza el burbujeo del aire el borboteo del bienestar la vibración de la pecera aire insuflado esferas elevándose como nosotros, siempre buscando la superficie de la pecera siempre encontrando donde estallar fuera de la pecera ahí: alto en el agua donde termina el agua ¡Esferas eternamente repitiéndose para estallar! ¡formas que eternamente se suceden solo para estallar ahí….! formas intermitentes puros reflejos efectos de la luz sobre lo que contuvo al aire nada: aire igual bolsas de lo inasible ¡cómo acarician al pasar y vuelan hacia la superficie para perderse..! Desde la misma superficie de la pecera llegan los copos de nuestro balanceado pan ¡lluvia que trae el pan nuestro de cada instante a la pecera de una era sin días! a la pecera sin jornadas a la pecera sin respiro donde el agua, indolora acaricia la permanente flotación deslizándose Pero tras el cristal y fuera de la tibieza de nuestra era lejos del burbujear de la pecera fuera del bienestar de nuestra tibia y acariciada flotación pasan como agrandadas sombras ¿Formas humanas..? ¿imágenes que suben del pasado…? ¿imágenes de un mundo, como si hubiera mundos fuera de la pecera..? ¿señales de una era imperfecta, anterior..? ¿indicios de los que sirven a la pecera insuflan aire vierten copos o cuidan la tibieza de nuestra luz? ¿efectos de nuestros sueños contra el cristal? ¿efectos del cristal de las preguntas retóricas? ¿o de la opacidad de las respuestas? Si fuese así decí: ¿por que flotamos tan apegados a la luz? ¿por qué nadamos acariciando la tibieza azulina del agua? ¿y por qué desplazamos estos brillos tan tenues de nuestra piel por la pecera…? ¿solo para girar levemente y tenues y desplazarnos siempre en círculos frente al vacío reflejo que nos contuvo? ¿para brillar en el vacío que nos contuvo? ¿o «tuvo»? ¿o nos contiene? ¿o representa, alienta, entibia, atrapó, o formó y sobrevive.? ¿o burla…? Viejas preguntas de una era olvidada: ¿pero por qué tenemos estos labios tan grandes…? para besar mejor la imagen reflejada de nuestros labios en el cristal ¿y por qué lucimos estos brillos tan te- nues en nuestra piel, en la pecera…? para brillar levemente y tenues al desplazarnos en círculos brillantes por la pecera frente al cristal ¿y por qué este hábito semiflotante de habitar brillando, circulando, hundidos…? ¿Jamás sabremos nunca? ¿nunca más intentaremos responder? ¿y nadaremos siempre en nuestro todo sin saber nada sin poder nada sin querer nada puro nadar, nosotros? ¿Basta esperar en la pecera? ¿basta habitar la espera como si algo viniera a suceder al sol desaparecido de acuario? ¿a ese sol que nadie entre los nuestros recordará? Buen: dale calla pez de una vez no hay fuera ni después de la era donde nadas repitiendo tus formas contra el cristal de cada instante en un tiempo medido por el subir del aire con un ritmo visual, de vibración y vuelo de aire a lo alto buscando disolverse y desaparecer… Mide: medí tu tiempo intercalando en las esferas que huyen, el canto de tu libertad escuchada Oid flotantes el burbujeo del aire no hay nada afuera ahí derramándose todo está adentro aquí, ordenándose todo está en la pecera aquí pez, en tu era que ya es lo que es ¡Y el burburjeo sagrado de los instantes, oid! y escuchá -oid- cómo estallan las inocuas esferas de aire insuflado para alentar ondulaciones breves y vagos desplazamientos de agua dispuestos a brillar como antes Sí: allí en límite del agua a punto de temer como antes aquí o tal vez fuera del agua, a punto de empezar como antes así: como creí a punto de poder como antes de que la era comenzase su terminar para nosotros, fijos a la tibieza de este habitar sin manos, pez, junto a mí, aquí, otra vez de nuevo, juntos y aún ateridos por la caricia de girar, nadando, aquí pero cantando así si sí: siempre invocando un ruido de rotos cristales imaginados. --- ## Romance en la noche – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/romance-en-la-noche-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Solo bajo el firmamento y a medianoche silente va el niño del sueño ausente su gris rostro en luna yerto. Llora la loca, libre el pelo, en la reja que mira fija. Por el lago en dulce gira amantes en lírico paseo. Sonríe el criminal al vino en palor. La muerte enfermos angustia. La monja herida y desnuda ora ante la cruz del Salvador. La madre canturrea dormida. Mira en la noche el niño en paz los ojos llenos de verdad. Risas en la mancebía. En el sótano a luz de bujía, blanca mano, pinta el muerto en muro un burlón silencio. El durmiente murmura todavía. --- ## Rompí la flor… MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rompi-la-flor-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Rompí la flor, la apreté sin querer. Bella muchacha. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Rondel – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rondel-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Ya se ha ido el oro de los días, de la tarde el pardo y el azul color: murieron las flautas dulces del pastor. De la tarde el azul y el pardo color ya se ha ido el oro de los días. --- ## Rondel nostálgico – JEAN COCTEAU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rondel-nostalgico-jean-cocteau/ Autor/Categoría: Cocteau, Jean Nací para ser príncipe, Un pequeño príncipe exiliado Expulsado por algún peligro De su lejana provincia. Altivo, frívolo y delicado, Soñador y pueril, Nací para ser príncipe. Un pequeño príncipe exiliado. ¡Un lamento sin causa desbanca Mi pena real pero vil! Una lágrima en cada pestaña… El corazón que un recuerdo pellizca… Nací para ser príncipe. --- ## Rosa marchita – LEOPOLDO LUGONES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rosa-marchita-leopoldo-lugones/ Autor/Categoría: Lugones, Leopoldo Rosa marchita que el amante guarda entre viejos y pálidos papeles que a ese recuerdo vagamente fieles siente pasar bajo su mano tarda. Quizá recuerda un algo de la vida de aquel amor, tras tantos desengaños, y por eso parece que, a los años, no está muerta la flor, sino dormida. --- ## Rosa y dorada… – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rosa-y-dorada-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L. Rosa y dorada la ribera. La ribera rosa y dorada. Febrero, y ya estás, belleza última, en el cielo y el agua. Etérea, pero ya estás, vapor flotante de un sueño que parece de flor y es de un lúcido pensamiento que se busca y se suspende mientras el cielo es un ardor sensible. Por los caminos pálidos, entre la hierba oscura, el alma es un olvido hacia una orilla eterna. --- ## RUBÉN DARÍO – Poema «Triste, tristemente» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ruben-dario-poema-triste-tristemente/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Triste, tristemente Un día estaba yo triste, muy tristemente viendo cómo caía el agua de una fuente; era la noche dulce y argentina. Lloraba la noche. Suspiraba la noche. Sollozaba la noche. Y el crepúsculo en su suave amatista, diluía la lágrima de un misterioso artista. Y ese artista era yo, misterioso y gimiente, que mezclaba mi alma al chorro de la fuente. Rubén Darío --- ## Ruego al divino Jesucristo… – FRANÇOIS VILLON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ruego-al-divino-jesucristo-francois-villon/ Autor/Categoría: Villon, François Ruego al divino Jesucristo, a Quien invoco en mis desgracias y Cuyo soy en alma y cuerpo, que dé acogida a mi plegaria. Él, que de tantos extravíos me preservó, y de fuerza mala, alabado sea, y Su Madre, y Luis, el bravo Rey de Francia --- ## Rumbo a Dakhar – Poema de Blaise Cendrars URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/rumbo-a-dakhar-poema-de-blaise-cendrars/ Autor/Categoría: Cendrars, Blaise Rumbo a Dakhar Está frío el aire El mar es de acero El cielo está que hiela De acero es mi cuerpo Adiós Europa, te abandono por primera vez Desde 1914 Nadie me interesa de los que Van a bordo Emigrantes a cubierta Judíos rusos vascos españoles portugueses Y saltimbanquis alemanes Que por París suspiran Quiero olvidarme de todo Ya no hablar en tu idioma Acostarme entre negros y negras Indios e indias Animales y vegetales Bañarme viviendo en el agua Bañarme y vivir bajo el sol Acompañarme de un árbol bananero Y amar a su retoño Y seguramente a mí mismo Volverme tan duro como piedra Tumbarme en cualquier instante Caer a fondo --- ## Salió el caballo… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/salio-el-caballo-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Salió el caballo solo desde la casa y pidió ayuda. Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Salmo – TUDOR ARGHEZI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/salmo-tudor-arghezi/ Autor/Categoría: Arghezi, Tudor Qué solo estoy, mi Dios, y sin hogar! Árbol errante olvidado en el llano, con fruta amarga y con hojas espinosas y ásperas en su viva exasperación. Anhelo que el pájaro que gorjea se detenga un rato, que cante en mí y que vuele en mi sombra de humo. Espero pedacitos de ternura; pequeños cantos de gorriones y andorina quisiera acoger, como los árboles frutales de buen sabor. No tengo néctares y aromas dulces, ni siquiera el sabor de uva verde, y. clavado entre eternidad y niebla, en mi corteza no se posan las blandas orugas. Alto candelabro, guardias de confines, las estrellas vienen y se encienden una tras otra en las ramas tendidas en las aras— y se te consagran; pero, Dios ¿hasta cuándo? De florecer sólo con fuegos santos y de frutar sólo metales, compenetrado de los pesados mandamientos y doctrinas, acaso, mi Señor, harto estoy. En mi tarea tú me dejaste olvidado, y me atormento solo y me desangro. Mándame, Dios, señal de lejanía, de vez en cuando, algún pequeño ángel, para que bata su ala en luz de luna, y vuelva a entregarme tu buen consejo. --- ## Salmo III – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/salmo-iii-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen A Dios: que ilumine a todos los hombres. Empezando por los bajos fondos. Que Occidente y Washington se transformen en un lugar más elevado, la plaza de la eternidad. Ilumina a los soldadores de los astilleros con el resplandor de sus sopletes. Que el operario de la grúa alce su brazo alegremente. Que los elevadores crujan y hablen, ascendiendo y descendiendo con temor reverencial. Que la misericordia de la dirección de la flor llame al ojo. Que la flor recta hable de los propósitos de su rectitud—buscar la luz. Que la flor retorcida hable de los propósitos de su retorcimiento—buscar la luz. Que la rectitud y el retorcimiento hablen de la luz. Que Puget Sound sea una explosión de luz. Me alimento de tu nombre como una cucaracha de una migaja de pan—esta cucaracha es sagrada. Seattle 1956 --- ## Saltar antes de mirar – WYSTAN HUGH AUDEN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/saltar-antes-de-mirar-wystan-hugh-auden/ Autor/Categoría: Auden, Wystan Hugh La sensación de peligro no debe desaparecer: el camino es sin duda tan breve como escarpado, por muy paulatino que parezca desde aquí; mira si quieres, pero tendrás que saltar. Los hombres duros se ponen sensibleros en sueños y quebrantan las ordenanzas que cualquier necio puede respetar; no es la convención sino el miedo lo que tiene tendencia a desaparecer. Los esfuerzos cavilosos de la masa atareada, la suciedad, la imprecisión y la cerveza rinden unas cuantas agudezas todos los años; ríete si puedes, pero tendrás que saltar. Las prendas que se considera adecuado vestir no serán baratas ni prácticas, mientras consintamos en vivir cual ovejas y nunca mencionar a quienes desaparecen. Mucho cabe decir a favor del desparpajo social, pero alegrarse cuando no hay nadie es más difícil incluso que el llanto; nadie mira, pero tienes que saltar. Una soledad de diez mil brazas de hondura sustenta el lecho en el que yacemos, cariño: aunque te quiero, tendrás que saltar; nuestro ensueño de seguridad debe desaparecer. --- ## Saludo – STÉPHANE MALLARMÉ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/saludo-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Nada, esta espuma: verso es virginal: apenas la copa. Tal se hunde, lejos, la tropa de sirenas; cuál, de revés. Así boga nuestro bauprés, oh amigos: mientras yo en la popa, vuestra proa en fausto galopa de invierno y rayos al través. En gozosa embriaguez me ayudo, y —sin miedo a tumbo y procela— os lanzo de pie mi saludo: —soledad, arrecife, astro— a cuanto valgan nuestro rastro y el blanco afán de nuestra vela. --- ## San Martín del Carso – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/san-martin-del-carso-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe De estas casas no ha quedado más que algún pedazo de muro De tantos a quienes estaba unido no ha quedado ni siquiera eso Pero en el corazón ninguna cruz falta Mi corazón es el país más devastado. --- ## Sé amable… – CHARLES BUKOWSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-amable-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles Siempre nos piden que entendamos el punto de vista de los otros sin importar si es anticuado necio asqueroso. A uno le piden que entienda amablemente todos los errores de los otros sus vidas desperdiciadas sobre todo si son de edad avanzada. Pero su edad es lo único en lo que nos fijamos. Han envejecido mal porque han vivido sin enfoque, se han negado a ver. ¿Que no es culpa suya? ¿culpa de quién? ¿mía? se me pide que oculte mi opinión ante ellos por miedo a su miedo. La edad no es un crimen pero la vergüenza de una vida deliberadamente desperdiciada entre tantas vidas deliberadamente desperdiciadas sí lo es. --- ## Se equivocó la paloma… – RAFAEL ALBERTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-equivoco-la-paloma-rafael-alberti/ Autor/Categoría: Alberti, Rafael Se equivocó la paloma. Se equivocaba. Por ir al Norte, fue al Sur. Creyó que el trigo era agua. Se equivocaba. Que las estrellas, rocío; que la calor, la nevada. Se equivocaba. Que tu falda era tu blusa; que tu corazón, su casa. Se equivocaba. Ella se durmió en la orilla. Tú, en la cumbre de una rama. --- ## Sé esquivo y avariento… – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-esquivo-y-avariento-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas Sé esquivo y avariento y a los aduares no hables: sus ruinas, el saludo, no te han de devolver. Maldice el cuervo de mal agüero de la separación. Siéntate junto al narciso, deja atrás las espinas, túmbate al lado del mirto, olvídate de las zarzas, y por la mañana empieza a beber el vino. ¡Que ninguna prohibición te lo impida! Quien combate los placeres que el vino acompaña vive una extenuante vida de aflicción. --- ## Se lavó y ha peinado sus cabellos… – WEN TINGJUN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-lavo-y-ha-peinado-sus-cabellos-wen-tingjun/ Autor/Categoría: Wen Tingjun Se lavó y ha peinado sus cabellos, sola en el pabellón que mira al río. Miles de barcos pasan, ninguno es el que espera. Cae la tarde, se aleja lenta el agua. Qué profunda tristeza en la isla de la flor blanca. --- ## Se miran, se presienten… – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-miran-se-presienten-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Se miran, se presienten, se desean, se acarician, se besan, se desnudan, se respiran, se acuestan, se olfatean, se penetran, se chupan, se demudan, se adormecen, se despiertan, se iluminan, se codician, se palpan, se fascinan, se mastican, se gustan, se babean, se confunden, se acoplan, se disgregan, se aletargan, fallecen, se reintegran, se distienden, se enarcan, se menean, se retuercen, se estiran, se caldean, se estrangulan, se aprietan se estremecen, se tantean, se juntan, desfallecen, se repelen, se enervan, se apetecen, se acometen, se enlazan, se entrechocan, se agazapan, se apresan, se dislocan, se perforan, se incrustan, se acribillan, se remachan, se injertan, se atornillan, se desmayan, reviven, resplandecen, se contemplan, se inflaman, se enloquecen, se derriten, se sueldan, se calcinan, se desgarran, se muerden, se asesinan, resucitan, se buscan, se refriegan, se rehuyen, se evaden, y se entregan. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Se pone el sol tras la ventana… – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/se-pone-el-sol-tras-la-ventana-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina se pone el sol tras la ventana de la cocina el té está casi listo --- ## Segunda carta conyugal – ANTONIN ARTAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/segunda-carta-conyugal-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Nota del editor de Antología Poética: Publicamos este material por considerarlo relevante dentro de la poesía lírica pero no porque apoyemos las ideas que hay o pudiera haber en este material, como así tampoco apoyamos las ideas que circulan en general sobre y a partir de este material. Se recomienda un estudio cuidadoso de este material. Poema: Segunda carta conyugal Autor: Antonin Artaud Necesito a mi lado una mujer sencilla y equilibrada, y cuya alma agitada y oscura no alimentara continuamente mi desesperación. Los últimos tiempos te veía siempre con un sentimiento de temor e incomodidad. Sé muy bien que tus inquietudes por mí son a causa de tu amor, pero es tu alma enferma y malformada como la mía la que exaspera esas inquietudes y te corrompe la sangre. No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo. Agregaré que además necesito una mujer que sea mía exclusivamente, y que pueda encontrar en todo momento en mi casa. Estoy aturdido de soledad. Por la noche no puedo regresar a un cuarto solo sin tener a mi alcance ninguna de las comodidades de la vida. Me hace falta un hogar y lo necesito enseguida, y una mujer que se ocupe de mí permanentemente, incapaz como soy de ocuparme de nada, que se ocupe de mí hasta de lo más insignificante. Una artista como tú tiene su vida y no puede hacer otra cosa. Todo lo que te digo es de una mezquindad atroz, pero es así. No es preciso siquiera que esa mujer sea hermosa, tampoco quiero que tenga una excesiva inteligencia, y menos aún que piense demasiado. Con que se apegue a mí es suficiente. Pienso que sabrás reconocer la enorme franqueza con que te hablo y sabrás darme la siguiente prueba de tu inteligencia: comprender muy bien que todo lo que te digo no rebaja en nada la profunda ternura, y el indeclinable sentimiento de amor que te tengo y seguiré teniendo inalienablemente por ti, pero ese sentimiento no guarda ninguna relación con el devenir corriente de la vida. La vida es para vivirse. Son demasiadas las cosas que me unen a ti para que te pida que lo nuestro se rompa; sólo te pido que cambiemos nuestras relaciones, que cada uno se construya una vida diferente, pero que no nos desunirá más. Para seguir leyendo a Artuad: Primera carta conyugal – ANTONIN ARTAUD Tercera carta conyugal – ANTONIN ARTAUD Más poemas de Antonin Artaud aquí! --- ## Sencillez de dudar – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sencillez-de-dudar-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel La luna es blanca fría tal vez. Yo soy Miguel Angel vos Teresa tal vez. Sencillez de dudar ante el sol. (7 de julio) --- ## Sensación – Arthur Rimbaud URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sensacion-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur Iré, cuando la tarde cante, azul, en verano, herido por el trigo, a pisar la pradera; soñador, sentiré su frescor en mis plantas y dejaré que el viento me bañe la cabeza. Sin hablar, sin pensar, iré por los senderos: pero el amor sin límites me crecerá en el alma. Me iré lejos, dichoso, como con una chica, por los campos , tan lejos como el gitano vaga. --- ## Sentimiento de un occidental – CESÁRIO VERDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sentimiento-de-un-occidental-cesario-verde/ Autor/Categoría: Verde, Cesário En nuestras calles, al anochecer, Hay tal oscuridad, hay tal melancolía Que las sombras, el mar , el Tajo, la algarabía Despiertan un deseo absurdo de sufrir. El cielo parece bajo y neblinoso El gas trasvasado me marea, perturba Y los edificios, con las chimeneas y la turba Se entoldan de un color monótono londinense. --- ## Señora – VICENTE HUIDOBRO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/senora-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Señora hay demasiados pájaros En vuestro piano Que atrae el otoño sobre una selva Espesa de nervios palpitantes y libélulas Los árboles en arpegios insospechados A veces pierden la orientación del globo Señora lo soporto todo. Sin cloroformo Desciendo al fondo del alba El ruiseñor rey de setiembre me informa Que la noche se deja caer entre la lluvia Burlando la vigilancia de vuestras miradas Y que una voz canta lejos de la vida Para sostener el espacio desclavado El espacio tan lleno de estrellas que se va a caer Señora a las diez huele a tabaco de artista Amáis el nadir a cuerpo de pájaro Sois un fenómeno ligero Me voy solitario hacia el ocaso de los turistas Es mucho más bello --- ## Serás, amor… – PEDRO SALINAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/seras-amor-pedro-salinas/ Autor/Categoría: Salinas, Pedro ¿Serás, amor, un largo adiós que no se acaba? Vivir, desde el principio, es separarse. En el primer encuentro con la luz, con los labios, el corazón percibe la congoja de tener que estar ciego, y sólo un día. Amor es el retraso milagroso de su término mismo: es prolongar el hecho mágico, de que uno y uno sean dos, en contra de la primer condena de la vida. Con los besos, con la pena y el pecho se conquistan, en afanosas lides, entre gozos parecidos a juegos, días, tierras, espacios fabulosos, a la gran disyunción que está esperando, hermana de la muerte o muerte misma. Cada beso perfecto aparta el tiempo, lo echa hacia atrás, ensancha el mundo breve donde puede besarse todavía. Ni en el llegar, ni en el hallazgo tiene el amor su cima: es en la resistencia a separarse en donde se siente, desnudo, altísimo, temblando. Y la separación no es el momento cuando brazos, o voces, se despiden con señas materiales. Es de antes, de después. Si se estrechan las manos, si se abraza, nunca es para apartarse, es porque el alma ciegamente siente que la forma posible de estar juntos es una despedida larga, clara. Y que lo más seguro es el adiós. --- ## Serena venganza – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/serena-venganza-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully A ti, que cuando yo tenía la edad en que otros son alegres, me causaste dolor suficiente para hacerme poeta. A ti, por quien, a esa edad en que vivir es una fiesta, yo contemplé mi vida a través de las lágrimas; no te guardo rencor. Todo terminó lo mejor posible, y ahora el porvenir se dispone a vengarme. La flor se marchita al implacable volar de los días. La gloria surge y perdura en cielos inmutables. Hubo un tiempo en que sólo tú eras para mí el mundo entero, pero después he hundido la sonda en el infinito, y mi alma se incorpora al inmenso universo. Y, en tanto que los años te revelan las penas, el tiempo, que erige un pedestal a la belleza del verso, barrerá tu figura como una forma vana. --- ## Setenta balcones y ninguna flor – Baldomero Fernández Moreno URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/setenta-balcones-y-ninguna-flor-baldomero-fernandez-moreno/ Autor/Categoría: Fernández Moreno, Baldomero; Poetas de Argentina Setenta balcones hay en esta casa, setenta balcones y ninguna flor. ¿A sus habitantes, Señor, qué les pasa? ¿Odian el perfume, odian el color? La piedra desnuda de tristeza agobia, ¡Dan una tristeza los negros balcones! ¿No hay en esta casa una niña novia? ¿No hay algún poeta bobo de ilusiones? ¿Ninguno desea ver tras los cristales una diminuta copia de jardín? ¿En la piedra blanca trepar los rosales, en los hierros negros abrirse un jazmín? Si no aman las plantas no amarán el ave, no sabrán de música, de rimas, de amor. Nunca se oirá un beso, jamás se oirá un clave… ¡Setenta balcones y ninguna flor! --- ## Si bajo poderosa fuerza de un dios… – ARQUÍLOCO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-bajo-poderosa-fuerza-de-un-dios-arquiloco/ Autor/Categoría: Arquíloco …si bajo poderosa fuerza de un dios no hay que llamarlo flojera o vileza, está bien que nos lanzáramos a huir de males devastadores. Huir tiene su temporada. También una vez Télefo, el descendiente de Arcas, él solo, espantó a todo el ejército de los argivos, y no mucho resistieron esos valientes (tanto los espantaba la suerte de los dioses a ellos, que iban armados con lanzas). El río Caicos, de buena corriente, quedó atestado de los que caían muertos, y también la llanura misia. Sobre la orilla del mar muy estruendoso eran masacrados por la mano de ese despiadado mortal los aqueos de buenas grebas, que se dispersaban a la desbandada: con entusiasmo corrían a embarcarse en las naves que cruzan el mar estos hijos y hermanos de inmortales, a quienes Agamenón llevaba a hacer la guerra a Ilión, la sagrada. Pero en ese momento, desviados de su camino, habían llegado a esta costa y recalaron en la espléndida ciudad de Teutras; allí resollaban la furia, lo mismo los hombres que los caballos, inmensamente afligidos los ánimos en su desvarío, pues se figuraban que ya asaltarían la ciudad de los troyanos, de altas puertas, y en vano pisaban Misia, rica en grano. Y vino a su encuentro Heracles, clamando por su hijo de corazón bravo, Télefo, despiadado centinela en la guerra devastadora, el que excitó en los dánaos la vergonzosa estampida cuando los enfrentó él solo, complaciendo a su padre… --- ## Si de mis tonterías sois quizá… – CATULO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-de-mis-tonterias-sois-quiza-catulo/ Autor/Categoría: Catulo Si de mis tonterías sois quizá lectores y no sentís horror de acercar vuestras manos a mí… --- ## Si has de amarme que sea solamente… – Elizabeth Barret Browning URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-has-de-amarme-que-sea-solamente-elizabeth-barret-browning/ Autor/Categoría: Browning, Elizabeth Barrett Si has de amarme que sea solamente… Si has de amarme que sea solamente por amor de mi amor. No digas nunca que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo de hablar o por un rasgo de carácter que concuerda contigo o que aquel día hizo que nos sintiéramos felices… Porque, amor mío, todas estas cosas pueden cambiar, y hasta el amor se muere. No me quieras tampoco por las lágrimas que compasivo enjugas en mi rostro… ¡Porque puedo olvidarme de llorar gracias a ti, y así perder tu amor! Por amor de mi amor quiero que me ames, para que dure amor eternamente. --- ## Si has perdido tu nombre – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-has-perdido-tu-nombre-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto; Poetas de Argentina Si has perdido tu nombre… Si has perdido tu nombre, recobraremos la puntada de las calles más solas para llamarte sin nombrarte. Si has perdido tu casa, despistaremos a los guardianes de la cárcel hasta dejarlos con su sombra y sin sus muros. Si has perdido el amor, publicaremos un gran bando de palomas desnudas para atrasar la vida y darte tiempo. Si has perdido tus límites, recorreremos el cruento laberinto hasta alzar otra forma desde el fondo. Si has perdido tus ecos o tu origen, los buscaremos, pero hacia adelante, en el templo final de los orígenes. Solamente si has perdido tu pérdida, cortaremos el hilo para empezar de nuevo. Roberto Juarroz --- ## Si he de vivir – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-he-de-vivir-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Si he de vivir sin ti, que sea duro y cruento, la sopa fría, los zapatos rotos, o que en mitad de la opulencia se alce la rama seca de la tos, ladrándome tu nombre deformado, las vocales de espuma, y en los dedos se me peguen las sábanas, y nada me dé paz. No aprenderé por eso a quererte mejor, pero desalojado de la felicidad sabré cuánta me dabas con solamente a veces estar cerca. Esto creo entenderlo, pero me engaño: hará falta la escarcha del dintel para que el guarecido en el portal comprenda la luz del comedor, los manteles de leche, y el aroma del pan que pasa su morena mano por la hendija. Tan lejos ya de ti como un ojo del otro, de esta asumida adversidad nacerá la mirada que por fin te merezca. --- ## Si he muerto y no me he dado cuenta… – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-he-muerto-y-no-me-he-dado-cuenta-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Si he muerto y no me he dado cuenta a quién le pregunto la hora? De dónde saca tantas hojas la primavera de Francia? Dónde puede vivir un ciego a quien persiguen las abejas? Si se termina el amarillo con qué vamos a hacer el pan? CLICK PARA MÁS POEMAS DE PABLO NERUDA --- ## Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa… – TRISTAN TZARA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-hubieses-sido-costurera-o-no-esto-no-me-importa-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan Si hubieses sido costurera o no, esto no me importa Amor provinciano al tanto con la vida literaria Tu alma es tan pura y bien informada -esta es la parte principal para el canto sentimental Amor repartido entre visitas con discusiones y charlas Esperaba que te dijera con dicción mi declaración que encuentre el instante propicio para comparaciones adecuadas versificadas según antiguas reglas como las flores del jardín Te has engañado te has engañado, lo esperado no se ha cumplido Pensabas que me avergüenzo de empezar con un trémolo de mandolinas Si supieras lo que pasó -estoy enamorado solamente de ti Nos hemos buscado y estoy muy Contento de habernos amado sin principio y sin fin La primavera se pasea en carroza, yo vengo a caballo Cantante de nuevas cuerdas del campo y traigo al perro el ladrillo del atardecer que recibe a su rey vencedor con flores y mozas --- ## Si me llamaras… – PEDRO SALINAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-me-llamaras-pedro-salinas/ Autor/Categoría: Salinas, Pedro ¡Si me llamaras, sí, si me llamaras! Lo dejaría todo, todo lo tiraría: los precios, los catálogos, el azul del océano en los mapas, los días y sus noches, los telegramas viejos y un amor. Tú, que no eres mi amor, ¡si me llamaras! Y aún espero tu voz: telescopios abajo, desde la estrella, por espejos, por túneles, por los años bisiestos puede venir. No sé por dónde. Desde el prodigio, siempre. Porque si tú me llamas —¡si me llamaras, sí, si me llamaras!— será desde un milagro, incógnito, sin verlo. Nunca desde los labios que te beso, nunca desde la voz que dice: «No te vayas». --- ## Si muero pronto – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-muero-pronto-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Si muero pronto, Sin poder publicar ningún libro, Sin ver la cara que tienen mis versos en letras de molde, Ruego, si se afligen a causa de esto, Que no se aflijan. Si ocurre, era lo justo. Aunque nadie imprima mis versos, Si fueron bellos, tendrán hermosura. Y si son bellos, serán publicados: Las raíces viven soterradas Pero las flores al aire libre y a la vista. Así tiene que ser y nadie ha de impedirlo. Si muero pronto, oigan esto: No fui sino un niño que jugaba. Fui idólatra como el sol y el agua, Una religión que sólo los hombres ignoran. Fui feliz porque no pedía nada Ni nada busqué. Y no encontré nada Salvo que la palabra explicación no explica nada. Mi deseo fue estar al sol o bajo la lluvia. Al sol cuando había sol, Cuando llovía bajo la lluvia (Y nunca de otro modo), Sentir calor y frío y viento Y no ir más lejos. Quise una vez, pensé que me amarían. No me quisieron. La única razón del desamor: Así tenía que ser. Me consolé en el sol y en la lluvia. Me senté otra vez a la puerta de mi casa. El campo, al fin de cuentas, no es tan verde Para los que son amados como para los que no lo son: Sentir es distraerse. --- ## Si nada de mí queréis… – VÍCTOR HUGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-nada-de-mi-quereis-victor-hugo/ Autor/Categoría: Hugo, Víctor Si nada de mí queréis, ¿por qué os acercáis a mí? Y si así me enloquecéis, ¿por qué me miráis así? Si nada de mí queréis, ¿por qué os acercáis a mí? Si nada intentáis decir, ¿por qué mi mano apretáis? Del hermoso porvenir, de la dicha en que soñáis, si nada intentáis decir, ¿por qué mi mano apretáis? Si queréis que aquí no esté, ¿por qué pasáis por aquí? Sois mi afán y sois mi fe; tiemblo al veros ¡ay de mí! Si queréis que aquí no esté, ¿por qué pasáis por aquí? --- ## Si no levantas los ojos… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-no-levantas-los-ojos-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Si no levantas los ojos, creerás que eres el punto mas alto. --- ## Si se ha de escribir correctamente poesía… – ENRIQUE LIHN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-se-ha-de-escribir-correctamente-poesia-enrique-lihn/ Autor/Categoría: Lihn, Enrique Si se ha de escribir correctamente poesía… Si se ha de escribir correctamente poesía no basta con sentirse desfallecer en el jardín bajo el peso concertado del alma o lo que fuere y del célebre crepúsculo o lo que fuere. El corazón es pobre de vocabulario. Su laberinto: un juego para atrasados mentales en que da risa verlo moverse como un buey un lector integral de novelas por entrega. Desde el momento en que coge el violín ni siquiera el Vals triste de Sibelius permanece en la sala que se llena de tango. Salvo las honrosas excepciones las poetisas uruguayas todavía confunden la poesía con el baile en una mórbida quinta de recreo, o la confunden con el sexo o la confunden con la muerte. Si se ha de escribir correctamente poesía en cualquier caso hay que tomarlo con calma. Lo primero de todo: sentarse y madurar. El odio prematuro a la literatura puede ser de utilidad para no pasar en el ejército por maricón, pero el mismo Rimbaud que probó que la odiaba fue un ratón de biblioteca, y esa náusea gloriosa le vino de roerla. Se juega al ajedrez con las palabras hasta para aullar. Equilibrio inestable de la tinta y la sangre que debes mantener de un verso a otro so pena de romperte los papeles del alma. Muerte, locura y sueño son otras tantas piezas de marfil y de cuerno o lo que fuere; lo importante es moverlas en el jardín a cuadros de manera que el peón que baila con la reina no le perdone el menor paso en falso. Quienes insisten en llamar a las cosas por sus nombres como si fueran claras y sencillas las llenan simplemente de nuevos ornamentos. No las expresan, giran en torno al diccionario, inutilizan más y más el lenguaje, las llaman por sus nombres y ellas responden por sus nombres pero se nos desnudan en los parajes oscuros. Discursos, oraciones, juegos de sobremesa, todas estas cositas por las que vamos tirando. Si se ha de escribir correctamente poesía no estaría de más bajar un poco el tono sin adoptar por ello un silencio monolítico ni decidirse por la murmuración. Es un pez o algo así lo que esperamos pescar, algo de vida, rápido, que se confunde con la sombra y no la sombra misma ni el Leviatán entero. Es algo que merezca recordarse por alguna razón parecida a la nada pero que no es la nada ni el Leviatán entero, ni exactamente un zapato ni una dentadura postiza. --- ## Si todos te son infieles – Novalis URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-todos-te-son-infieles-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Si todos te son infieles, Yo siempre fiel te seré; No se diga que en la tierra La gratitud muerta esté Por mí sufriste tormento, Por mí, una muerte cruel; Mi corazón toma en pago Por siempre más, tuyo es. Lloro a menudo al pensar Que tú moriste por mí, Y que algunos de los tuyos No se acuerdan ya de tí. De puro amor penetrado, ¿Que no hiciste en tu vivir? ¡Y te olvida, ingrato el mundo Que quisiste redimir! Lleno del amor más tierno Junto a cada uno estás, Y, aunque todos te abandonen, Tu no nos dejas jamás; Amor fiel es el que vence, Así siéntese al final; Sollozándo en tus rodillas Se va la frente a posar. Ah, no me abandones nunca Pues que en mí te siento yo, Déjame estar abrazado Contigo en eterna unión. Sus ojos, al fin, los hombres Alzarán a tu mansión, Y, de amor enajenados, Caerán en tu corazón. --- ## Si tú me dices: «Ven» – AMADO NERVO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-tu-me-dices-ven-amado-nervo/ Autor/Categoría: Nervo, Amado Si Tú me dices: «¡Ven!», lo dejo todo… No volveré siquiera la mirada para mirar a la mujer amada… Pero dímelo fuerte, de tal modo, que tu voz, como toque de llamada, vibre en el más íntimo recodo del ser, levante el alma de su lodo y hiera el corazón como una espada. Si Tú me dices: «¡Ven!», todo lo dejo. Llegaré a tu santuario casi viejo, y al fulgor de la luz crepuscular; mas he de compensarte mi retardo, difundiéndome, ¡oh, Cristo!, como un nardo de perfume sutil, ante tu altar. --- ## Si tú me olvidas – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-tu-me-olvidas-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Quiero que sepas una cosa. Tú sabes cómo es esto: si miro la luna de cristal, la rama roja del lento otoño en mi ventana, si toco junto al fuego la impalpable ceniza o el arrugado cuerpo de la leña, todo me lleva a ti, como si todo lo que existe, aromas, luz, metales, fueran pequeños barcos que navegan hacia las islas tuyas que me aguardan. Ahora bien, si poco a poco dejas de quererme dejaré de quererte poco a poco. Si de pronto me olvidas no me busques que ya te habré olvidado. Si consideras largo y loco el viento de banderas que pasa por mi vida y te decides a dejarme a la orilla del corazón en que tengo raíces, piensa que en ese día, a esa hora levantaré los brazos y saldrán mis raíces a buscar otra tierra. Pero si cada día, cada hora sientes que a mí estás destinada con dulzura implacable. Si cada día sube una flor a tus labios a buscarme, ay amor mío, ay mía, en mí todo ese fuego se repite, en mí nada se apaga ni se olvida, mi amor se nutre de tu amor, amada, y mientras vivas estará en tus brazos sin salir de los míos. --- ## Si yo pudiera morder la tierra toda – Fernando Pessoa URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-yo-pudiera-morder-la-tierra-toda-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Si yo pudiera morder la tierra toda y sentirle el sabor seria más feliz por un momento… Pero no siempre quiero ser feliz es necesario ser de vez en cuando infeliz para poder ser natural… No todo es días de sol y la lluvia cuando falta mucho, se pide. Por eso tomo la infelicidad con la felicidad. Naturalmente como quien no se extraña con que existan montañas y planicies y que haya rocas y hierbas… Lo que es necesario es ser natural y calmado en la felicidad o en la infelicidad. Sentir como quien mira Pensar como quien anda, y cuando se ha de morir, Recordar que el día muere y que el poniente es bello y es bella la noche que queda. Así es y así sea. --- ## Si yo pudiese ir a decirle… – SULLY PRUDHOMME URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-yo-pudiese-ir-a-decirle-sully-prudhomme/ Autor/Categoría: Prudhomme, Sully Si yo pudiese ir a decirle: «Es tuya; no me inspira ni siquiera amistad; ya no quiero a esa ingrata, pero está pálida y delicada: cuida de ella, por compasión. «Escúchame sin celos, pues el ala de su fantasía no ha hecho más que rozarme. Sé cómo su mano rechaza, pero sabe ser dulce para los que ama. No la hagas nunca llorar.» --- ## Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-despues-que-yo-muera-se-quisiera-escribir-mi-biografia-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Si, después que yo muera, se quisiera escribir mi biografía, Nada sería más simple. Exactamente poseo dos fechas -la de mi nacimiento y la de muerte. Entre una y otra todos los días me pertenecen. Soy fácil de describir. He vivido como un loco. He amado a las cosas sin ningún sentimentalismo. Nunca tuve un deseo que no pudiera colmar, pues nunca anduve ciego. Incluso escuchar para mí fué nada más que un complemento del ver. Comprendí que las cosas son reales y totalmente diferentes una de otra: Lo comprendí con los ojos, jamás con el pensamiento. Comprenderlo con el pensamiento hubiera sido encontrarlas todas iguales. Un día me sentí dormido como un niño. Cerré los ojos y dormí. Y, a propósito, yo era el único poeta de la Naturaleza. --- ## Sí, mi amiga – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/si-mi-amiga-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo a pesar de esas llamas dulces contra junio… Estamos bien… sí… Miro una danzarina en su martirio, es cierto, con los locos brazos, ay, negando la ceniza y el crepúsculo íntimo… Estamos bien… Cummings que se va, muy pálido, al país que nunca ha recorrido, mientras Debussy enciende el suyo, submarino… Estamos bien… Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia que trae más agudamente aún la noche para las preguntas que se han tendido como ramas a lo largo de la pesadilla de la luz, con la vara que sabes y la arpillera que sabes, en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música… Estamos bien, sí mi amiga, pero tiemblo de un crimen… Cuándo, cuándo, mi amiga, junto a las mismas bailarinas del fuego, cuándo, cuándo, el amor no tendrá frío? --- ## Siempre – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/siempre-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Antes de mí no tengo celos. Ven con un hombre a la espalda, ven con cien hombres en tu cabellera, ven con mil hombres entre tu pecho y tus pies, ven como un río lleno de ahogados que encuentra el mar furioso, la espuma eterna, el tiempo! Tráelos todos adonde yo te espero: siempre estaremos solos, siempre estaremos tú y yo solos sobre la tierra para comenzar la vida! --- ## Siempre llorar debiera, llorar siempre – NOVALIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/siempre-llorar-debiera-llorar-siempre-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Siempre llorar debiera, llorar siempre: ¡Ah, si una vez, al menos, él pudiera Aparecer de lejos ante mí! ¡Santa melancolía! Jamás ceden Mis angustias, mis lágrimas; quisiera Permanecer, de dolor yerto, aquí. Le veo eternamente en su tortura; Le veo eternamente en agonía, ¡Oh, ¿cómo no te rompes, corazón? ¿Cómo por siempre no os cerráis, mis ojos? ¿Cómo no os deshacéis todos en llanto? No merecí jamás tal galardón! ¿No llorará ninguno de vosotros? ¿Ha de caer su nombre en el olvido? ¿Es que tal vez el mundo muerto está? ¿Tal vez no volveré en sus dulces ojos El néctar a beber de amor y vida? ¿Está, acaso, por siempre muerto ya? Muerto … Mas qué es lo que esto significa? Decídmelo vosotros, oh, los sabios; ¿Podéis este misterio descifrar? ¡Ved! El ha enmudecido y todos callan. Nadie puede indicarme aquí en la tierra Donde mi corazón le podrá hallar. En parte alguna de este bajo suelo No volveré jamás a ser dichoso; Todo fue, todo fue sueño fugaz Yo también, yo también con él he muerto. ¡Ah, si yo en las entrañas de la tierra Pudiese descansar con él en paz! Óyeme, tú, su padre y padre mío: Junta a los suyos mis ruines huesos, Sin tardar, en la lóbrega mansión. Verdeará de su fosa la eminencia, En ella el viento rozará sus alas, Y entrará mi vil cuerpo en corrupción. Si supiesen su amor todos los hombres, Sin vacilar, haríanse cristianos; Lo dejarían todo por su honor; Su único amor pondrían en el Único; Dieran conmigo rienda suelta al llanto, Y se consumirían de dolor. --- ## Siesta – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/siesta-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio Un zumbido de moscas anestesia la aldea. El sol unta con fósforo el frente de las casas, y en el cauce reseco de las calles que sueñan deambula un blanco espectro vestido de caballo. Penden de los balcones racimos de glicinas que agravan el aliento sepulcral de los patios al insinuar la duda de que acaso estén muertos los hombres y los niños que duermen en el suelo. La bondad soñolienta que trasudan las cosas se expresa en las pupilas de un burro que trabaja y en las ubres de madre de las cabras que pasan con un son de cencerros que, al diluirse en la tarde, no se sabe si aún suena o ya es sólo un recuerdo… ¡Es tan real el paisaje que parece fingido! Andalucía, 1923. --- ## Siete sonetos medicinales – ALMAFUERTE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/siete-sonetos-medicinales-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina ¡Avanti! Para Don Félix J. Tettamanti Si te postran diez veces, te levantas otras diez, otras cien, otras quinientas: no han de ser tus caídas tan violentas ni tampoco, por ley, han de ser tantas. Con el hambre genial con que las plantas asimilan el humus avarientas, deglutiendo el rencor de las afrentas se formaron los santos y las santas. Obsesión casi asnal, para ser fuerte, nada más necesita la criatura y en cualquier infeliz se me figura que se mellan las garras de la suerte… ¡Todos los incurables tienen cura cinco segundos antes de su muerte! ¡Piu avanti! No te des por vencido, ni aun vencido, no te sientas esclavo, ni aun esclavo; trémulo de pavor, piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Ten el tesón del clavo enmohecido que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo; no la cobarde estupidez del pavo que amaina su plumaje al primer ruido. Procede como Dios que nunca llora; o como Lucifer, que nunca reza; o como el robledal, cuya grandeza necesita del agua y no la implora… ¡Que muerda y vocifere vengadora, ya rodando en el polvo, tu cabeza! ¡Molto piu avanti! Los que vierten sus lágrimas amantes sobre las penas que no son sus penas; los que olvidan el son de sus cadenas, para limar las de los otros antes; Los que van por el mundo delirantes, repartiendo su amor a manos llenas, caen, bajo el peso de sus obras buenas, sucios, enfermos, trágicos,… ¡sobrantes! ¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos! ¡Nunca sigas impulsos compasivos! ¡Ten los garfios del odio siempre activos los ojos del juez siempre despiertos!… ¡Y al echarte en la caja de los muertos, menosprecia los llantos de los vivos! ¡Molto piu avanti ancora! El mundo miserable es un estrado donde todo es estólido y fingido, donde cada anfitrión guarda escondido su verdadero ser, tras el tocado. No digas tu verdad ni al más amado, no demuestres temor ni al más temido, no creas que jamás te hayan querido por más besos de amor que te hayan dado. Mira cómo la nieve se deslíe sin que apostrofe al sol su labio yerto, cómo ansía las nubes el desierto sin que a ninguno su ansiedad confíe… ¡Trema como el infierno, pero ríe! ¡Vive la vida plena, pero muerto! ¡Moltissimo piu avanti ancora! Si en vez de las estúpidas panteras y los férreos estúpidos leones, encerrasen dos flacos mocetones en esa frágil cárcel de las fieras, no habrían de yacer noches enteras en el blando pajar de sus colchones, sin esperanzas ya, sin reacciones lo mismo que dos plácidos horteras; Cual Napoleones pensativos, graves, no como el tigre sanguinario y maula, escrutarían palmo a palmo su aula, buscando las rendijas, no las llaves… ¡Seas el que tú seas, ya lo sabes: a escrutar las rendijas de tu jaula! Vera violetta En pos de su nivel se lanza el río para el gran desnivel de los breñales; el aire es vendaval; y hay vendavales por la ley del no-fin, del no-vacío. La más hermosa espiga del estío no sueña con el pan en los trigales; el más noble panal de los panales no declaró jamás: Yo no soy mío. Y el sol, el padre sol, el raudo foco que lo fomenta todo en la Natura, por fecundar los polos no se apura, ni se desvía un ápice tampoco… ¡Todo lo alcanzarás, solemne loco, siempre que lo permita tu estatura! La yapa Como una sola estrella no es el cielo, ni una gota que salta, el Océano, ni una falange rígida, la mano, ni una brizna de paja, el santo suelo: tu gimnasia de cárcel, no es el vuelo, el sublime tramonto soberano, ni nunca podrá ser anhelo humano tu miserable personal anhelo. ¿Qué saben de lo eterno las esferas; de las borrascas de la mar, la gota; de puñetazos, la falange rota; de harina y pan, la paja de las eras?… ¡Detente, por piedad, pluma, no quieras que abandone sus armas el idiota! --- ## Silencio – FRANCISCO LUIS BERNÁRDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/silencio-francisco-luis-bernardez/ Autor/Categoría: Bernárdez, Francisco Luis No digas nada, no preguntes nada. Cuando quieras hablar, quédate mudo: que un silencio sin fin sea tu escudo y al mismo tiempo tu perfecta espada. No llames si la puerta está cerrada, no llores si el dolor es más agudo, no cantes si el camino es menos rudo, no interrogues sino con la mirada. Y en la calma profunda y transparente que poco a poco y silenciosamente inundará tu pecho de este modo, sentirás el latido enamorado con que tu corazón recuperado te irá diciendo todo, todo, todo. --- ## Simples – RENÉ MÉNARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/simples-rene-menard/ Autor/Categoría: Ménard, René Simples ¿A qué otro amar sino a ti Rostro singular que sólo vivirás una vez? El sol sube sobre el mundo y en tus ojos… Dios es difícil y está lejos, Y porque viene la mañana Te hablo con voz ronca. Mi rostro es de aquellos Que necesitan reanudar la costumbre del día Antes de que otros lo cubran De ausencia y de signos inciertos. Pero el tuyo es aún Una suerte ofrecida de belleza, Mujer entredormida En la mayor levedad de tu cuerpo. Todos aquellos que yo amé Perecen lentamente El recuerdo de la punzante juventud Se abre en mi corazón Como esas castañas otoñales Llenas de corazones desiguales que ruedan sobre las hojas. Y yo no tengo más ojos Para deslumbrarse con el cielo Ante la huída de las torcazas, Apoyo mis labios Sobre esta paloma de tu mano Cuyo vuelo no excede la curva de tu hombro. Click para leer más poemas de René Ménard --- ## Sin conocer… – AKIKO YOSANO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sin-conocer-akiko-yosano/ Autor/Categoría: Akiko Yosano Sin conocer la sangre ardiente de un cuerpo tierno, ¿no te sentirás solo, tú que predicas el camino? --- ## Sin ecos – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sin-ecos-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poemas en prosa; Poetas de Argentina Sin ecos Uno puede ampararse del miedo escribiendo “miedo”, como para tener miedo a algo, miedo a escribir, no terror de nada, de no escribir “nada”. De vivir sin ecos, como hablan los marinos en alta mar, como rezan los que son escuchados. Click para leer más poemas de Hugo Mujica --- ## Sino y signo – Vicente Huidobro URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sino-y-signo-vicente-huidobro/ Autor/Categoría: Huidobro, Vicente Has hablado bastante y no te agrada No te gusta mostrar tus vísceras secretas Y sin embargo vuelves a caer en ello Protestas y repites la causa que te irrita. Hablas te exhibes te rompes la carne Y permites la entrada a los ojos intrusos Quieres cortar las cuerdas que te unen a los otros y vuelves a anudarlas Coges el aire lo haces tuyo y lo regalas Conquistas horizontes y los repartes Haces luz de la sombra y la entregas Como un paquete de soledades arrepentidas de su propia fuerza ¿Qué entierro es este en que te entierras en los pechos extraños? Te exaltas y te ablandas Te ablandas y te haces flecha de corazón Más ciego que cualquier huracán Hablas y protestas Y vuelves a protestar Te haces árbol y das tus hojas a los vientos Te haces piedra y das tu dureza a los ríos Te haces mundo y te disuelves en el mundo Oh voluntad contraria en todo instante Favor de tierra y grandes fríos y calores Todo grano ¡malhaya! lleva signos futuros Un destino de ola que debe hacer su ruido Y morir dulcemente --- ## Siria – Eugenio Montale URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/siria-eugenio-montale/ Autor/Categoría: Montale, Eugenio Siria Decían en la Antigüedad que la poesía es una escalera a Dios. Tal vez no lo sea cuando me lees ahora. Pero lo supe el día que por ti volví a encontrar mi voz, disuelto en un rebaño de nubes y de cabras revoltosas, que desde un risco acababan con las hojas del ciruelo y la anea, y los rostros enflaquecidos de la luna y del sol se fundían; el motor estaba averiado y una flecha de sangre sobre una roca señalaba el camino de Alepo. Eugenio Montale --- ## Sobre el sitio baldío… – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sobre-el-sitio-baldio-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L. Sobre el sitio baldío, verde, el cielo de las cinco, plateado en una extática dulzura. Mujeres pasan en la luz blanca. ¿Blanca la luz? Una melodía profunda, abierta y concentrada delicadamente, a la vez, hecha de pastos iluminados, de puras nubes quietas, de figuras rítmicas. Mujeres cruzan el silencio argentino sobre un tapiz por un momento mágico. --- ## Sobre la mujer – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sobre-la-mujer-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler Loado sea Dios por la mujer que renuncia a toda su mente, un hombre no puede hallar en otro hombre una amistad como la de ella que cubre todo lo que él ha traído como con su carne y huesos propios, y no disputa con un pensamiento porque no es el suyo. Aunque lo nieguen los pedantes, es claro que la Biblia dice que Salomón se hizo sabio hablando con sus reinas, mas nunca pudo, aunque dicen que contaba la hierba contar todas las alabanzas debidas cuando Saba era su zagala, cuando ella forjaba el hierro, o cuando del fuego de la fragua se estremecía en el agua: severidad de su deseo que les hizo estirarse y bostezar, placer que acompaña al sueño, estremecimiento que les hizo uno. Cualquier otra cosa que Él dé o guarde me la conceda Dios —no, no aquí, pues no soy tan atrevido como para esperar algo tan preciado ahora que me estoy haciendo viejo, sino cuando, si lo que dicen es cierto, el Majador de la luna que todo lo machaca para hacerlo nuevo me traiga de nuevo al nacimiento: para hallar lo que una vez tuve y saber lo que supe una vez, así hasta que enloquezca, el sueño apartado de mi lecho, por la ternura y el cariño, la compasión, una cabeza dolorida, rechinar de dientes, desesperación; y todo por causa de una perversa criatura del azar, y vivir como Salomón a quien Saba trajo por la calle de la amargura. --- ## Sobre la vida – NAZIM HIKMET URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sobre-la-vida-nazim-hikmet/ Autor/Categoría: Nazim Hikmet No es chacota la vida. La tomarás en serio, como lo hace la ardilla, por ejemplo, sin esperar ayuda ni de aquí ni de allá. Tu más serio quehacer será vivir. No es chacota la vida. La tomarás en serio, pero en serio a tal punto que, puesto contra un muro, por ejemplo, con las manos atadas, o en un laboratorio, de guardapolvo blanco y con grandes anteojos, tú morirás porque vivan los hombres, aun aquellos hombres cuyo rostro ni siquiera conoces. Y morirás sabiendo, ya sin ninguna duda, que nada es más hermoso, más cierto que la vida. La tomarás en serio, pero en serio a tal punto que a los setenta años, por ejemplo, plantarás olivares, no para que les queden a tus hijos, sino porque, aunque temas a la muerte, ya no creerás en ella, puesto que en tu balanza la vida habrá pesado mucho más. --- ## Sociedad – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sociedad-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra La buena posición de la familia se tambaleaba, y por esta causa la pequeña Aurelia, que había reído durante dieciocho veranos, ahora soporta el repugnante contacto de Phidippus. --- ## Solamente – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/solamente-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina ya comprendo la verdad estalla en mis deseos y en mis desdichas en mis desencuentros en mis desequilibrios en mis delirios ya comprendo la verdad ahora a buscar la vida --- ## Soldado – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soldado-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel No vayas, soldado, al frente, deja el rifle y el obús. Que todos ganan la guerra, menos tú. El soldado lleva el peso de la batalla en la tierra. Muere el soldado, y el peso … se queda haciendo la guerra. No vayas, soldado, al frente, quédate aquí, que tú defiendes a todos, menos a ti. --- ## Soledad – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soledad-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Storni, Alfonsina Podría tirar mi corazón desde aquí, sobre un tejado: mi corazón rodaría sin ser visto. Podría gritar mi dolor hasta partir en dos mi cuerpo: sería disuelto por las aguas del río. Podría danzar sobre la azotea la danza negra de la muerte: el viento se llevaría mi danza. Podría, soltando la llama de mi pecho, echarla a rodar como los fuegos fatuos: las lámparas eléctricas la apagarían… --- ## Soliloquio del individuo – NICANOR PARRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soliloquio-del-individuo-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Yo soy el Individuo. Primero viví en una roca (Allí grabé algunas figuras). Luego busqué un lugar más apropiado. Yo soy el Individuo. Primero tuve que procurarme alimentos, Buscar peces, pájaros, buscar leña, (Ya me preocuparía de los demás asuntos). Hacer una fogata, Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña, Algo de leña para hacer una fogata, Yo soy el Individuo. Al mismo tiempo me pregunté, Fui a un abismo lleno de aire; Me respondió una voz: Yo soy el Individuo. Después traté de cambiarme a otra roca, Allí también grabé figuras, Grabé un río, búfalos, Grabé una serpiente Yo soy el Individuo. Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía, El fuego me molestaba, Quería ver más, Yo soy el Individuo. Bajé a un valle regado por un río, Allí encontré lo que necesitaba, Encontré un pueblo salvaje, Una tribu, Yo soy el Individuo. Vi que allí se hacían algunas cosas, Figuras grababan en las rocas, Hacían fuego, ¡también hacían fuego! Yo soy el Individuo. Me preguntaron que de dónde venía. Contesté que sí, que no tenía planes determinados, Contesté que no, que de allí en adelante. Bien. Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río Y empecé a trabajar con ella, Empecé a pulirla, De ella hice una parte de mi propia vida. Pero esto es demasiado largo. Corté unos árboles para navegar, Buscaba peces, Buscaba diferentes cosas, (Yo soy el Individuo). Hasta que me empecé a aburrir nuevamente. Las tempestades aburren, Los truenos, los relámpagos, Yo soy el Individuo. Bien. Me puse a pensar un poco, Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza. Falsos problemas. Entonces empecé a vagar por unos bosques. Llegué a un árbol y a otro árbol; Llegué a una fuente, A una fosa en que se veían algunas ratas: Aquí vengo yo, dije entonces, ¿Habéis visto por aquí una tribu, Un pueblo salvaje que hace fuego? De este modo me desplacé hacia el oeste Acompañado por otros seres, O más bien solo. Para ver hay que creer, me decían, Yo soy el Individuo. Formas veía en la oscuridad, Nubes tal vez, Tal vez veía nubes, veía relámpagos, A todo esto habían pasado ya varios días, Yo me sentía morir; Inventé unas máquinas, Construí relojes, Armas, vehículos, Yo soy el Individuo. Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos, Apenas tenía tiempo para sembrar, Yo soy el Individuo. Años más tarde concebí unas cosas, Unas formas, Crucé las fronteras y permanecí fijo en una especie de nicho, En una barca que navegó cuarenta días, Cuarenta noches, Yo soy el Individuo. Luego vinieron unas sequías, Vinieron unas guerras, Tipos de color entraron al valle, Pero yo debía seguir adelante, Debía producir. Produje ciencia, verdades inmutables, Produje tanagras, Di a luz libros de miles de páginas, Se me hinchó la cara, Construí un fonógrafo, La máquina de coser, Empezaron a aparecer los primeros automóviles, Yo soy el Individuo. Alguien segregaba planetas, ¡Árboles segregaba! Pero yo segregaba herramientas, Muebles, útiles de escritorio, Yo soy el Individuo. Se construyeron también ciudades, Rutas Instituciones religiosas pasaron de moda, Buscaban dicha, buscaban felicidad, Yo soy el Individuo. Después me dediqué mejor a viajar, A practicar, a practicar idiomas, Idiomas, Yo soy el Individuo. Miré por una cerradura, Sí, miré, qué digo, miré, Para salir de la duda miré, Detrás de unas cortinas, Yo soy el Individuo. Bien. Mejor es tal vez que vuelva a ese valle, A esa roca que me sirvió de hogar, Y empiece a grabar de nuevo, De atrás para adelante grabar El mundo al revés. Pero no: la vida no tiene sentido. --- ## Solo – EDGAR ALLAN POE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/solo-edgar-allan-poe/ Autor/Categoría: Poe, Edgar Allan Desde el tiempo de mi niñez, no he sido como otros eran, no he visto como otros veían, no pude sacar mis pasiones desde una común primavera. De la misma fuente no he tomado mi pena; no se despertaría mi corazón a la alegría con el mismo tono; y todo lo que quise, lo quise solo. Entonces -en mi niñez- en el amanecer de una muy tempestuosa vida, se sacó desde cada profundidad de lo bueno y lo malo el misterio que todavía me ata: desde el torrente o la fuente, desde el rojo peñasco de la montaña, desde el sol que alrededor de mí giraba en su otoño teñido de oro, desde el rayo en el cielo que pasaba junto a mí volando, desde el trueno y la tormenta, y la nube que tomó la forma (cuando el resto del cielo era azul) de un demonio ante mi vista. --- ## Sólo la sed… – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/solo-la-sed-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina sólo la sed el silencio ningún encuentro cuídate de mí amor mío cuídate de la silenciosa en el desierto de la viajera con el vaso vacío y de la sombra de su sombra --- ## Sólo sol dolor de muelas… – PABLO PICASSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/10-de-abril-de-1936-pablo-picasso/ Autor/Categoría: Picasso, Pablo sólo sol dolor de muelas sube la apuesta y pinta dorada en la pluma de la mirada fija el punto de impacto y diluye sus uñas en la danza --- ## Sólo un nombre – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/solo-un-nombre-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra alejandra alejandra debajo estoy yo alejandra --- ## Sombras – D.H. LAWRENCE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sombras-d-h-lawrence/ Autor/Categoría: Lawrence, D. H. Y si esta noche mi alma pudiera hallar su paz en sueños y hundirse en bondadoso olvido y en la mañana despertara como flor recién abierta, entonces nuevamente me habré sumergido en Dios, y recreado. Y si, al igual que pasan las semanas, en el lado oscuro de la luna mi espíritu se oscurece y sale, y suave, extraña tristeza cubre mis movimientos, pensamientos y palabras sabré entonces que camino, que aún camino con Dios, y estamos cerca, ahora que la luna está en la sombra. Y si, igual que el otoño se ahonda y se oscurece siento el dolor de las hojas al caer y tallos que se rompen en las tormentas y turbulencias y disolución y la zozobra y luego, suaves sombras profundas plegándose, plegándose sobre mi alma y mi espíritu, sobre mis labios dulcemente, como un letargo, o más bien el estupor de una grave, triste canción cantada más opacamente que el ruiseñor, y así hacia el solsticio y el silencio de los días cortos, el silencio del año, la sombra, sabré entonces que mi vida aún se mueve con la oscura tierra y se humedece en un profundo olvido, en el lapso de la tierra y su renovación. Y si en las fases cambiantes de la vida del hombre cayera enfermo y miserable y mis muñecas parecieran rotas, mi corazón muerto ausente ya la fuerza y mi vida fuera sólo los restos de una vida: y aún, dentro de todo, jirones de amoroso olvido, jirones de renovación, escasas flores, al viento, sobre su lánguido tallo, pero todavía flores y nuevas y raras que así como una vida, que no brotaba, son botones nuevos de mí— entonces sabré de cierto que estoy, que aún estoy en manos del Dios que desconozco y es Él quien me anonada hasta su propio olvido, hasta llevar, a una nueva mañana, un hombre nuevo. --- ## Son cuatro las cosas… – ABU NUWAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/son-cuatro-las-cosas-abu-nuwas/ Autor/Categoría: Abu Nuwas Son cuatro las cosas que hacen revivir corazón, alma y cuerpo: el agua, los jardines, el vino y un rostro bello. --- ## Sonatina – Rubén Darío URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sonatina-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Sonatina La princesa está triste… ¿qué tendrá la princesa? Los suspiros se escapan de su boca de fresa, que ha perdido la risa, que ha perdido el color. La princesa está pálida en su silla de oro, está mudo el teclado de su clave de oro; y en un vaso olvidado se desmaya una flor. El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales. Parlanchina, la dueña dice cosas banales, y, vestido de rojo, piruetea el bufón. La princesa no ríe, la princesa no siente; la princesa persigue por el cielo de Oriente la libélula vaga de una vaga ilusión. ¿Piensa acaso en el príncipe del Golconsa o de China, o en el que ha detenido su carroza argentina para ver de sus ojos la dulzura de luz? ¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes, o en el que es soberano de los claros diamantes, o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz? ¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa quiere ser golondrina, quiere ser mariposa, tener alas ligeras, bajo el cielo volar, ir al sol por la escala luminosa de un rayo, saludar a los lirios con los versos de mayo, o perderse en el viento sobre el trueno del mar. Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata, ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata, ni los cisnes unánimes en el lago de azur. Y están tristes las flores por la flor de la corte; los jazmines de Oriente, los nulumbos del Norte, de Occidente las dalias y las rosas del Sur. ¡Pobrecita princesa de los ojos azules! Está presa en sus oros, está presa en sus tules, en la jaula de mármol del palacio real, el palacio soberbio que vigilan los guardas, que custodian cien negros con sus cien alabardas, un lebrel que no duerme y un dragón colosal. ¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! La princesa está triste. La princesa está pálida… ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil! ¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe La princesa está pálida. La princesa está triste… más brillante que el alba, más hermoso que abril! ¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina, en caballo con alas, hacia acá se encamina, en el cinto la espada y en la mano el azor, el feliz caballero que te adora sin verte, y que llega de lejos, vencedor de la Muerte , a encenderte los labios con su beso de amor! Rubén Darío --- ## Soneto – VICTORIA OCAMPO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-victoria-ocampo/ Autor/Categoría: Ocampo, Victoria Me gusta, triste, soñar por la tarde, cuando tañe la hora, Sea con el céfiro perfumado de la primavera o de un invierno helado la brisa monótona que de las campanas me trae un sonido claro y vibrante. Me gusta imaginarme en una playa bretona Con su arena de oro y el océano inmenso Y la queja sin fin de las olas que resuena, Esas olas de tono glauco y espaldas de espuma. Amo esos días de verano donde el sol cálido brilla, el pájaro vuela borracho de luz y gorjea, las flores perfumadas lo embalsaman todo y el prado es tan verde! Pero lo que llega más a mi alma sensitiva, lo que la hace llorar y la cautiva es escuchar, oh Rostand, cantar su alma en verso. --- ## Soneto 2 – William Shakespeare URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-2-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William Cuando asedien tu faz cuarenta inviernos y ahonden surcos en tu prado hermoso, tu juventud, altiva vestidura, será un andrajo que no mira nadie. Y si por tu belleza preguntaran, tesoro de tu tiempo apasionado, decir que yace en tus sumidos ojos dará motivo a escarnios o falsías. ¡Cuánto más te alabaran en su empleo si respondieras: «Este grácil hijo mi deuda salda y mi vejez excusa», pues su beldad sería tu legado! Pudieras, renaciendo en la vejez, ver cálida tu sangre que se enfría. William Shakespeare --- ## Soneto 25 – William Shakespeare URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-25-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William Que los favorecidos por los astros de honores y de títulos se ufanen; yo, que la suerte priva de esos triunfos, hallo mi dicha en lo que más venero. Los favoritos de los grandes príncipes abren al sol sus hojas cual caléndulas, y su orgullo sepultan en sí mismos pues los abate un ceño que se frunce. El célebre guerrero laborioso, derrocado una vez tras mil victorias, es del libro de honores suprimido y de su gesta lo demás se olvida. Feliz de mí, que amando soy amado, y ni cambiar ni ser cambiado puedo. William Shakespeare --- ## Soneto 27 – William Shakespeare URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-27-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William Extenuado, hacia el lecho me apresuro a calmar mis fatigas de viajero, pero empieza en mi ánimo otro viaje, cuando acaban del cuerpo las faenas. Porque mis pensamientos, alejándose en tu busca, celosos peregrinos, de mis párpados abren el agobio a la tiniebla que los ciegos miran. Sólo que mi visión imaginaria trae tu sombra hasta mis ojos ciegos, como un joyel que cuelga de la noche y el rostro oscuro le rejuvenece. Así, por ti y por mí, nunca reposan de día el cuerpo y a la noche el alma. William Shakespeare --- ## Soneto 28 – WILLIAM SHAKESPEARE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-28-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William ¿Cómo podrá entonces volver mi alegría, estando así privado del bien que da el reposo? pues el rigor del día la noche no lo alivia y el velar nocturno al día deja ansioso. Y aunque enemigos en sus dominios sean, se alían entre ellos pues quieren torturarme, con sus fatigas uno, la otra con sus quejas al ver que alejado de ti voy a angustiarme. Para alegrar al día le digo cuánto brillas, o bien cuánto lo agracias si el cielo está nublado; también digo a la noche de lóbregas mejillas que aun sin astros haces que el cielo esté dorado. Pero a diario el día prolonga mi tortura, y cada noche vuelve más grande mi amargura. --- ## Soneto 29 – WILLIAM SHAKESPEARE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-29-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William Cuando de mí reniegan la suerte y los humanos, a solas me lamento por verme marginado, y con gemido inútil al cielo sordo clamo, y viéndome a mí mismo maldigo así mi hado. Queriendo parecerme al rico en perspectivas, tener también amigos, y el mismo lucimiento, ansiando de este el rango, de aquel la maestría, ni lo que más me gusta me da el menor contento; mas cuando así rumiando de mí casi abomino, por suerte pienso en ti, y entonces mi consuelo, como la alondra alza su vuelo matutino de la tierra sombría, canta loas al cielo; pues recordar tu afecto me brinda tal riqueza que no cambio mi estado por el de la realeza. --- ## Soneto 35 – WILLIAM SHAKESPEARE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-35-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William No te lamentes tanto por lo que ya hiciste: la rosa tiene espinas; fuente argentina, lama, ofuscan a la luna y al sol nubes y eclipses, y el gusano inmundo en tierna flor se encama. Todos los hombres yerran, y yo hago lo mismo al disculpar tu agravio con varia analogía, y me corrompo entonces, paliando tu delito, y excuso tu pecado más de lo que debía; A tu sensual descuido le busco un sentido, –tu acusador ahora se vuelve tu abogado–, y lícito litigio contra mí mismo inicio. Combate tanto odio y amor en mi estado que cómplice me hago, por fuerza inevitable, de quien a mí me roba, cordial e implacable. --- ## Soneto 36 – WILLIAM SHAKESPEARE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-36-william-shakespeare/ Autor/Categoría: Shakespeare, William Debo decir que somos dos seres diferentes, por más que nuestro afecto es uno e indiviso; así que ese estigma que en mí aún permanece, yo sólo he de llevarlo, que ayuda no preciso. En nuestros dos afectos hay sólo mutua estima, si bien a nuestras vidas separa suerte odiosa, y aunque nuestro afecto en sí no modifica, le roba gratas horas de entrega deleitosa. De ahora en adelante no habré de saludarte para que no te humille la triste infamia mía; tampoco tú me honres con público detalle, para que tu buen nombre no pierda nombradía. Mejor que no lo hagas; mi ser tanto te ama que, siendo algo mío, también lo es tu fama. --- ## Soneto a la ciencia – Edgar Allan Poe URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-a-la-ciencia-edgar-allan-poe/ Autor/Categoría: Poe, Edgar Allan Soneto a la ciencia ¡Ciencia! ¡verdadera hija del tiempo tú eres! que alteras todas las cosas con tus escrutadores ojos. ¿Por qué devoras así el corazón del poeta, buitre, cuyas alas son obtusas realidades? ¿Cómo debería él amarte? o ¿cómo puede juzgarte sabia aquel a quien no dejas en su vagar buscar un tesoro en los enjoyados cielos, aunque se elevara con intrépida ala? ¿No has arrebatado a Diana de su carro? ¿Ni expulsado a las Hamadríades del bosque para buscar abrigo en alguna feliz estrella? ¿No has arrancado a las Náyades de la inundación, al Elfo de la verde hierba, y a mí del sueño de verano bajo el tamarindo? Edgar Allan Poe --- ## Soneto al acercarme a Italia – OSCAR WILDE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-al-acercarme-a-italia-oscar-wilde/ Autor/Categoría: Wilde, Oscar Llegué a los Alpes: mi alma ardía al oír tu nombre: Italia, Italia mía. Y al salir del corazón de la montaña la tierra avizoré por la que mi alma tanto suspirara, y reí, como quien gran premio conquistara, y meditando en lo maravilloso de tu fama el día contemplé hasta que lo marcaran heridas de llama y el cielo turquesa fuera oro bruñido. Los pinos ondeaban como cabellos de mujer y en los huertos cada rama sarmentosa se abría en copos de floreciente espuma. Pero al saber que allá lejos en Roma en cadenas injustas otro Pedro yacía lloré de ver tierra tan bella. --- ## Soneto de tus vísceras – BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-de-tus-visceras-baldomero-fernandez-moreno/ Autor/Categoría: Fernández Moreno, Baldomero; Poetas de Argentina Harto ya de alabar tu piel dorada, tus externas y muchas perfecciones, canto al jardín azul de tus pulmones y a tu tráquea elegante y anillada. Canto a tu masa intestinal rosada, al bazo, al páncreas, a los epiplones, al doble filtro gris de tus riñones y a tu matriz profunda y renovada. Canto al tuétano dulce de tus huesos, a la linfa que embebe tus tejidos, al acre olor orgánico que exhalas. Quiero gastar tus vísceras a besos, vivir dentro de ti con mis sentidos… Yo soy un sapo negro con dos alas. --- ## Soneto LXXVIII – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soneto-lxxviii-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo No tengo nunca más, no tengo siempre. En la arena la victoria dejó sus pies perdidos. Soy un pobre hombre dispuesto a amar a sus semejantes. No sé quién eres. Te amo. No doy, no vendo espinas. Alguien sabrá tal vez que no tejí coronas sangrientas, que combatí la burla, y que en verdad llené la pleamar de mi alma. Yo pagué la vileza con palomas. Yo no tengo jamás porque distinto fui, soy, seré. Y en nombre de mi cambiante amor proclamo la pureza. La muerte es sólo piedra del olvido. Te amo, beso en tu boca la alegría. Traigamos leña. Haremos fuego en la montaña. --- ## Soñamos con un lector perfecto… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sonamos-con-un-lector-perfecto-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Soñamos con un lector perfecto. Superior a nosotros. Mejor aún que la propia lectura de nosotros mismos. Para él escribimos, aunque no exista. No podemos dejar de sentir que se esconde detrás de ese silencio que arrastran las palabras como una túnica partida. Quizá si persistimos en este oficio desolado de elevar torres sin andamios, el lector que no existe despierte alguna vez allí donde el lector ya no es necesario, porque al final toda lectura se lee sola. --- ## Soñé – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sone-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Soñé que vivía en un lugar sin domicilio Perdido y solo andaba yo La gente me miraba sin verme en el espacio Y pasaban de largo con ojos de piedra --- ## Sótano del recuerdo – ANA AJMÁTOVA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sotano-del-recuerdo-ana-ajmatova/ Autor/Categoría: Ajmátova, Ana Es pura tontería que vivo entristecida Y que estoy por el recuerdo torturada. No soy yo asidua invitada en su guarida Y allí me siento trastornada. Cuando con el farol al sótano desciendo, Me parece que de nuevo un sordo hundimiento Retumba en la estrecha escalera empinada. Humea el farol. Regresar no consigo Y sé que voy allí donde está el enemigo. Y pediré benevolencia… pero allí ahora Todo está oscuro y callado. ¡Mi fiesta se acabó! Hace treinta año se acompañaba a la señora, Hace treinta que el pícaro de viejo murió… He llegado tarde. ¡Qué mala fortuna! Ya no puedo lucirme en parte alguna, Pero rozo de las paredes las pinturas Y me caliento en la chimenea. ¡Qué maravilla! A través del moho, la ceniza y la negrura Dos esmeraldas grises brillan Y el gato maúlla. ¡Vamos a casa, criatura! ¿Pero dónde es mi casa y dónde mi cordura? --- ## Soy Gong – Henri Michaux URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soy-gong-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Soy Gong En el canto de mi cólera hay un huevo, Y en ese huevo está mi madre, mi padre y mis hijos, Y en todo eso hay alegría y tristeza mezcladas, y vida. Intensas tormentas que me han socorrido, Hermoso sol que me contrariaste, Hay odio en mÍ, fuerte y de antigua data, Y ya decidiremos después sobre la belleza. En efecto, no me volví duro sino por láminas; Si supieran cuán blando he quedado en el fondo. Soy gong y guata y canto nevado, Lo digo yo y estoy seguro. --- ## Soy un fracaso – Charles Bukowski URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soy-un-fracaso-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles Soy un fracaso Charles Bukowski le puse el seguro a la puerta del auto y al levantar la mirada vi a este tipo caminando hacia mí se parecía a Peter mi viejo amigo pero no era Peter era un hombre demacrado en jeans y camisa azul de trabajo y me dijo: “oye, mi esposa y yo necesitamos algo para comer, morimos de hambre” Miré detrás de él y ahí estaba su mujer que me miró con ojos a punto de lágrima. Le di un billete de cinco. “¡Te amo, hombre!”, gritó, “No me lo gastaré en bebida”. “¿Por qué no?”, le contesté, “Es lo que yo haría…” Me alejé para entrar a un edificio arreglé unos cuantos asuntos salí regresé al auto como siempre pensando si hice lo correcto o si fui víctima de un engaño. mientras conducía recordé mis años de miseria hambriento más allá de cualquier arreglo nunca pedí a nadie un centavo. esa noche, después de unos tragos, le expliqué a la mujer con la que vivía lo mucho que daba dinero a vagabundos pero que yo en los tiempos más obscuros de hambre en mi vida me negué a pedir nada a nadie. “lo que pasa es que ni para eso servías”, dijo ella. --- ## Soy una criatura – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soy-una-criatura-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Soy una criatura Como esta piedra del S. Michele tan fría tan dura tan reseca tan refractaria tan totalmente inanimada Como esta piedra es mi llanto que no se ve La muerte se paga viviendo --- ## Soy vertical – SYLVIA PLATH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/soy-vertical-sylvia-plath/ Autor/Categoría: Plath, Sylvia Mejor querría ser horizontal. No soy un árbol con raíces hondas en tierra, sorbiendo minerales y amor materno, refloreciendo así de marzo en marzo, reluciente, ni orgullo de parterre blanco de admirativos gritos, muy repintado, y a punto, ignaro, de perder sus pétalos. Comparado conmigo es inmortal el árbol, y las flores más audaces: querría la edad del uno, la temeridad de las otras. Esta noche, en luz infinitésima de estrellas, árboles y flores han esparcido su frescura aulente. Yo entre ellos me paseo, no me ven, cuando duermo a veces pienso que me les hermano más que nunca: mi mente descaece. Resulta más normal, echada. El cielo y yo trabamos conversación abierta, así seré más útil cuando por fin me una con la tierra. Árbol y flor me tocarán, veránme. --- ## Spes – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/spes-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Jesús, incomparable perdonador de injurias, oye; Sembrador de trigo, dame el tierno pan de tus hostias; dame, contra el sañudo infierno una gracia lustral de iras y lujurias. Dime que este espantoso horror de la agonía que me obsede, es no más de mi culpa nefanda, que al morir hallaré la luz de un nuevo día y que entonces oiré mi «Levántate y anda!» --- ## Sumario – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/sumario-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Estoy contento con tantos deberes que me impuse, en mi vida se amasaron extraños materiales: tiernos fantasmas que me despeinaban, categóricas manos minerales, un viento sin razón que me agitaba, la espina de unos besos lacerantes, la dura realidad de mis hermanos, mi deber imperioso de vigía, mi inclinación a ser sólo yo mismo en la debilidad de mis placeres, por eso —agua en la piedra— fue mi vida cantando entre la dicha y la dureza. --- ## Súplica a la vida – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/suplica-a-la-vida-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina Súplica a la vida A Elena de Obieta Luz de la vida engañadora voluble oleaje de la existencia con brisa amarga o embriagadora hinchiendo el seno de somnolencia de un siglo nuevo a la ribera cruel o sonriente ¿Quién lo supiera? el alma frágil nos has traído sobre la cresta de una quimera. Los otros vasos si quieres llévanos. De la celeste pasión la copa hasta los bordes tan solo déjanos, y en el engaño de los engaños mecidas siempre de un sueño único juntas, doquiera y hasta la playa del suspiro único estas dos almas llévanos. Sea. Enero 1 1901 Click para leer más poemas de Macedonio Fernández --- ## Susana Soca – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/susana-soca-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis Con lento amor miraba los dispersos colores de la tarde. Le placía perderse en la compleja melodía o en la curiosa vida de los versos. No el rojo elemental sino los grises hilaron su destino delicado, hecho a discriminar y ejercitado en la vacilación y en los matices. Sin atreverse a hollar este perplejo laberinto, atisbaba desde afuera las formas, el tumulto y la carrera, como aquella otra dama del espejo. Dioses que moran más allá del ruego la abandonaron a ese tigre, el Fuego. --- ## Tabaquería – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tabaqueria-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Tabaquería No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo. Ventanas de mi cuarto, de mi cuarto de uno de los millones de gente que nadie sabe quién es (y si supiesen quién es, ¿qué sabrían?), dais al misterio de una calle constantemente cruzada por la gente, a una calle inaccesible a todos los pensamientos, real, imposiblemente real, evidente, desconocidamente evidente, con el misterio de las cosas por lo bajo de las piedras y los seres, con la muerte poniendo humedad en las paredes y cabellos blancos en los hombres, con el Destino conduciendo el carro de todo por la carretera de nada. Hoy estoy vencido, como si supiera la verdad. Hoy estoy lúcido, como si estuviese a punto de morirme y no tuviese otra fraternidad con las cosas que una despedida, volviéndose esta casa y este lado de la calle la fila de vagones de un tren, y una partida pintada desde dentro de mi cabeza, y una sacudida de mis nervios y un crujir de huesos a la ida. Hoy me siento perplejo, como quien ha pensado y opinado y olvidado. Hoy estoy dividido entre la lealtad que le debo a la tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera, y a la sensación de que todo es sueño, como cosa real por dentro. He fracasado en todo. Como no me hice ningún propósito, quizá todo no fuese nada. El aprendizaje que me impartieron, me apeé por la ventana de las traseras de la casa. Me fui al campo con grandes proyectos. Pero sólo encontré allí hierbas y árboles, y cuando había gente era igual que la otra. Me aparto de la ventana, me siento en una silla. ¿En qué voy a pensar? ¿Qué sé yo del que seré, yo que no sé lo que soy? ¿Ser lo que pienso? Pero ¡pienso ser tantas cosas! ¡Y hay tantos que piensan ser lo mismo que no puede haber tantos! ¿Un genio? En este momento cien mil cerebros se juzgan en sueños genios como yo, y la historia no distinguirá, ¿quién sabe?, ni a uno, ni habrá sino estiércol de tantas conquistas futuras. No, no creo en mí. ¡En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones! Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente? No, ni en mí… ¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo no hay en estos momentos genios-para-sí-mismos soñando? ¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas -sí, verdaderamente altas y nobles y lúcidas-, y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero ni encontrarán quien les preste oídos? El mundo es para quien nace para conquistarlo y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón. He soñado más que lo que hizo Napoleón. He estrechado contra el pecho hipotético más humanidades que Cristo, he pensado en secreto filosofías que ningún Kant ha escrito. Pero soy, y quizá lo sea siempre, el de la buhardilla, aunque no viva en ella; seré siempre el que no ha nacido para eso; seré siempre el que tenía condiciones; seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta y cantó la canción del Infinito en un gallinero, y oyó la voz de Dios en un pozo tapado. ¿Creer en mí? No, ni en nada. Derrámame la naturaleza sobre mi cabeza ardiente su sol, su lluvia, el viento que tropieza en mi cabello, y lo demás que venga si viene, o tiene que venir, o que no venga. Esclavos cardíacos de las estrellas, conquistamos el mundo entero antes de levantarnos de la cama; pero nos despertamos y es opaco, nos levantamos y es ajeno, salimos de casa y es la tierra entera, y el sistema solar y la Vía Láctea y lo Indefinido. (¡Come chocolatinas, pequeña, come chocolatinas! Mira que no hay más metafísica en el mundo que las chocolatinas, mira que todas las religiones no enseñan más que la confitería. ¡Come, pequeña sucia, come! ¡Ojalá comiese yo chocolatinas con la misma verdad con que comes! Pero yo pienso, y al quitarles la platilla, que es de papel de estaño, lo tiro todo al suelo, lo mismo que he tirado la vida.) Pero por lo menos queda de la amargura de lo que nunca seré la caligrafía rápida de estos versos, pórtico partido hacia lo Imposible. Pero por lo menos me consagro a mí mismo un desprecio sin lágrimas, noble, al menos, en el gesto amplio con que tiro la ropa sucia que soy, sin un papel, para el transcurrir de las cosas, y me quedo en casa sin camisa. (Tú, que consuelas, que no existes y por eso consuelas, o diosa griega, concebida como una estatua que estuviese viva, o patricia romana, imposiblemente noble y nefasta, o princesa de trovadores, gentilísima y disimulada, o marquesa del siglo dieciocho, descotada y lejana, o meretriz célebre de los tiempos de nuestros padres, o no sé qué moderno -no me imagino bien qué-, todo esto, sea lo que sea, lo que seas, ¡si puede inspirar, que inspire! Mi corazón es un cubo vaciado. Como invocan espíritus los que invocan espíritus, me invoco a mí mismo y no encuentro nada. Me acerco a la ventana y veo la calle con absoluta claridad, veo las tiendas, veo las aceras, veo los coches que pasan, veo a los entes vivos vestidos que se cruzan, veo a los perros que también existen, y todo esto me pesa como una condena al destierro, y todo esto es extranjero, como todo.) He vivido, estudiado, amado, y hasta creído, y hoy no hay un mendigo al que no envidie sólo por no ser yo. Miro los andrajos de cada uno y las llagas y la mentira, y pienso: puede que nunca hayas vivido, ni estudiado, ni amado ni creído (porque es posible crear la realidad de todo eso sin hacer nada de eso); puede que hayas existido tan sólo, como un lagarto al que cortan el rabo y que es un rabo, más acá del lagarto, removidamente. He hecho de mí lo que no sabía, y lo que podía hacer de mí no lo he hecho. El disfraz que me puse estaba equivocado. Me conocieron enseguida como quien no era y no lo desmentí, y me perdí. Cuando quise quitarme el antifaz, lo tenía pegado a la cara. Cuando me lo quité y me miré en el espejo, ya había envejecido. Estaba borracho, no sabía llevar el dominó que no me había quitado. Tiré el antifaz y me dormí en el vestuario como un perro tolerado por la gerencia por ser inofensivo y voy a escribir esta historia para demostrar que soy sublime. Esencia musical de mis versos inútiles, ojalá pudiera encontrarme como algo que hubiese hecho, y no me quedase siempre enfrente de la tabaquería de enfrente, pisoteando la conciencia de estar existiendo como una alfombra en la que tropieza un borracho o una estera que robaron los gitanos y no valía nada. Pero el propietario de la tabaquería ha asomado por la puerta y se ha quedado a la puerta. Le miro con incomodidad en la cabeza apenas vuelta, y con la incomodidad del alma que está comprendiendo mal. Morirá él y moriré yo. Él dejará la muestra y yo dejaré versos. En determinado momento morirá también la muestra, y los versos también. Después de ese momento, morirá la calle donde estuvo la muestra, y la lengua en que fueron escritos los versos, morirá después el planeta girador en que sucedió todo esto. En otros satélites de otros sistemas cualesquiera algo así como gente continuará haciendo cosas semejantes a versos y viviendo debajo de cosas semejantes a muestras, siempre una cosa enfrente de la otra, siempre una cosa tan inútil como la otra, siempre lo imposible tan estúpido como lo real, siempre el misterio del fondo tan verdadero como el sueño del misterio de la superficie, siempre esto o siempre otra cosa o ni una cosa ni la otra. Pero un hombre ha entrado en la tabaquería (¿a comprar tabaco?), y la realidad plausible cae de repente encima de mí. Me incorporo a medias con energía, convencido, humano, y voy a tratar de escribir estos versos en los que digo lo contrario. Enciendo un cigarrillo al pensar en escribirlos y saboreo en el cigarrillo la liberación de todos los pensamientos. Sigo al humo como a una ruta propia, y disfruto, en un momento sensitivo y competente, la liberación de todas las especulaciones y la conciencia de que la metafísica es una consecuencia de encontrarse indispuesto. Después me echo para atrás en la silla y continúo fumando. Mientras me lo conceda el destino seguiré fumando. (Si me casase con la hija de mi lavandera a lo mejor sería feliz.) Visto lo cual, me levanto de la silla. Me voy a la ventana. El hombre ha salido de la tabaquería (¿metiéndose el cambio en el bolsillo de los pantalones?). Ah, le conozco: es el Esteves sin metafísica. (El propietario de la tabaquería ha llegado a la puerta.) Como por una inspiración divina, Esteves se ha vuelto y me ha visto. Me ha dicho adiós con la mano, le he gritado ¡Adiós, Esteves! , y el Universo se me reconstruye sin ideales ni esperanza, y el propietario de la tabaquería se ha sonreído. Fernando Pessoa --- ## Tachadores – Henri Michaux URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tachadores-henri-michaux/ Autor/Categoría: Michaux, Henri Tachadores Fustas de fuego, de agujero, de hiel fusta contra los buenos y los malos contra las órdenes y contra los ojos contra las manos del suplicante Brasas sobre la camisa del Rey brasa sobre la boca del monje Crujido en los mil espejos crujido sobre los charcos de laca Chillido de la Musa chillido del coro de los ángeles graznido en las cortes Manchas sobre las doctrinas tripas sobre las doctrinas salivazos sobre las doctrinas Tapón para la voz anónima para la inflamada voz anónima para los molinos que fabrican estrellas Llagas sobre el acero llagas sobre las estructuras llagas sobre los planes para el futuro Tachadura sobre los hermanos y los padres y sobre los nuevos padres disfrazados de hijos sobre la puerta de la paz hacedora de almas descuartizadas sobre las calles que espían sobre las filas que aplauden sobre las voces de terciopelo sobre los limpia-miserias preparadores de la más innoble miseria sobre las voces que rigen la momentánea ciencia sobre los liquidadores del Edipo sobre los discípulos, los discípulos de los discípulos nacidos esclavos ávidos de otros esclavos Tachadura sobre los rasgos del rostro sobre la huella del objeto sobre la huella del hecho sobre los innumerables enemigos sobre los que nunca se ha vomitado suficiente tabla rasa no una vez sino mil veces mil veces por rehacer sobre el origen sobre los desarrollos sobre lo proliferante sobre el endulzamiento, pez piloto de la cercana blasfemia sobre sí sobre ti sobre el eje tachadura tachadura tachadura Catedrales de la zozobra de la rabia de la boñiga del absceso de la injuria de la llaga adentro del odioso traidor que se divierte como la flecha que huye del submarino que se hunde asfixiado de la rata que muere de arsénico del pene quemado del anzuelo en la aorta espinosas verrugosas apofísicas amorfas polimorfas locas arrebatadas inflamadas catedrales no benditas no ungidas del absurdo de la exasperación del sufrimiento del hambre del salvaje de la sed del traicionado del mejoramiento imposible del crujido de los dientes del grito del grito del grito catedrales, ¿cuándo podremos verlas? Al fin erigidas al fin a la imagen de nuestra medida inmedida dominando vertiginosamente metrópolis y poblados unidos, nosotros y ellas, a pesar de su masa y su dureza como hermanos siameses pegados por la boca por la rabia, por los riñones, por el ano por la abyección común difícil de olvidar por todo lo que se ha perdido implacablemente desde los inicios por la desdicha de la postura por toda la vieja cola reumática por la nueva instalación aún más hiriente aún más deformante por la sin embargo inextinguible tendencia a sublimarlo todo catedrales monstruosamente encajadas de cara al cielo nuestras catedrales ¿cuándo podremos verlas? Henri Michaux --- ## Tal vez nos casemos este año… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tal-vez-nos-casemos-este-ano-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Tal vez nos casemos este año… Tal vez nos casemos este año, amor mío, y tengamos una casita. Y tal vez se publique mi libro, o nos vayamos los dos al extranjero. Tal vez caiga Somoza, amor mío. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Tango del viudo – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tango-del-viudo-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Oh maligna, ya habrás hallado la carta, ya habrás llorado de furia, y habrás insultado el recuerdo de mi madre llamándola perra podrida y madre de perros, ya habrás bebido sola, solitaria, el té del atardecer mirando mis viejos zapatos vacíos para siempre y ya no podrás recordar mis enfermedades, mis sueños nocturnos, mis comidas, sin maldecirme en voz alta como si estuviera allí aún quejándome del trópico de los coolíes corringhis, de las venenosas fiebres que me hicieron tanto daño y de los espantosos ingleses que odio todavía. ¡Maligna, la verdad, qué noche tan grande, qué tierra tan sola! He llegado otra vez a los dormitorios solitarios, a almorzar en los restaurantes comida fría, y otra vez tiro al suelo los pantalones y las camisas, no hay perchas en mi habitación, ni retratos de nadie en las paredes. Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte, y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses, y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene. Enterrado junto al cocotero hallarás más tarde el cuchillo que escondí allí por temor de que me mataras, y ahora repentinamente quisiera oler su acero de cocina acostumbrado al peso de tu mano y al brillo de tu pie: bajo la humedad de la tierra, entre las sordas raíces, de los lenguajes humanos el pobre sólo sabría tu nombre, y la espesa tierra no comprende tu nombre hecho de impenetrables substancias divinas. Así como me aflige pensar en el claro día de tus piernas recostadas como detenidas y duras aguas solares, y la golondrina que durmiendo y volando vive en tus ojos, y el perro de furia que asilas en el corazón, así también veo las muertes que están entre nosotros desde ahora, y respiro en el aire la ceniza y lo destruido, el largo, solitario espacio que me rodea para siempre. Daría este viento del mar gigante por tu brusca respiración oída en largas noches sin mezcla de olvido, uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo. Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa, como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada, cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo, y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma, y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente llamando cosas desaparecidas, seres desaparecidos, substancias extrañamente inseparables y perdidas. --- ## Tanto soñé contigo – Robert Desnos URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tanto-sone-contigo-robert-desnos/ Autor/Categoría: Desnos, Robert Tanto soñé contigo Robert Desnos Tanto soñé contigo que pierdes tu realidad ¿Es tiempo todavía de esperar ese cuerpo viviente y de besar en esta boca el nacimiento de la voz querida? Tanto soñé contigo que mis brazos acostumbrados a cruzarse sobre mi pecho cuando abrazan tu sombra que ya no se amoldarían tal vez al contacto de tu cuerpo. Y, ante la aparición real de aquello que me obsesiona y me gobierna desde hace días y años Me volvería yo una sombra sin duda, Oh balances sentimentales. Tanto soñé contigo que no es tiempo sin duda de que ya me despierte. Duermo de pie el cuerpo expuesto a todas las apariencias de la vida y del amor, y de ti, la única que hoy para mí cuenta, menos podría tocar tu rostro y tus labios, que los primeros labios y el primer rostro que venga. Tanto soñé contigo tanto anduve y hablé y dormí con tu fantasma que ya quizá sólo me queda empero el ser fantasma entre fantasmas y más sombra cien veces que la sombra que se pasea y se paseará alegremente sobre el reloj de sol de la vida. --- ## Tarde – HO CHI MINH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tarde-ho-chi-minh/ Autor/Categoría: Ho Chi Minh Tarde Las dos: la puerta de la celda se abre para dejar entrar un poco de aire fresco, Todo el mundo saca la cabeza para mirar el cielo. Espíritus libres que vivís bajo el cielo de libertad, ¿Sabéis que los de vuestra misma especie languidecen en prisión? HO CHI MINH --- ## Tarde – JUAN L. ORTIZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tarde-juan-l-ortiz/ Autor/Categoría: Ortiz, Juan L.; Poetas de Argentina Tarde El mundo es un pensamiento realizado de la luz. Un pensamiento dichoso. De la beatitud, el mundo ha brotado. Ha salido del éxtasis, de la dicha, llenos de sí, esta tarde, infinita, infinita, con árboles y con pájaros de infancia ¿de qué infancia? ¿de qué sueño de infancia? --- ## Tarde otoñal en la ciudad humilde… – JOSEPH BRODSKY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tarde-otonal-en-la-ciudad-humilde-joseph-brodsky/ Autor/Categoría: Brodsky, Joseph Tarde otoñal en la ciudad humilde, orgullosa de estar en el mapa (al cartógrafo aquel le vino un arrebato, o engatusó a la hija del alcalde). Cansado de sus propias veleidades, parece que el Espacio se despoja, aquí, de su Grandeza; se limita al trazado de la Calle Mayor. Y el Tiempo, con el frío en los huesos, no aparta la mirada del reloj de la tienda de ultramarinos (que encierra en sus entrañas todo cuanto se fabrica en el mundo: del alfiler al telescopio). Hay un local de cine, varios bares y a la vuelta un café con los cierres echados. En lo alto del banco de ladrillo rojo hay un águila con las alas muy desplegadas. Nadie recordaría la existencia de la iglesia, ni de sus redes, si no estuviera junto a Correos. Si los feligreses dejaran de procrear, el párroco les bautizaría los automóviles. En el silencio los saltamontes se vuelven locos. A las seis de la tarde las calles están despobladas, como después de una explosión atómica. Sale la luna y se instala en el centro de la ventana, Eclesiastés. Y muy de tarde en tarde un Buick lujoso, de paso hacia algún sitio, alumbra con los faros el monumento al Soldado Desconocido. Aquí no se sueña con mujeres ligeras de ropa, sino con una carta dirigida a tu nombre. Será el lechero, al ver la leche agria, quien primero tendrá noticia de tu muerte. Aquí se vive de espaldas al calendario, tragando bromuro, sin salir de casa, y mirándote el rostro en un espejo, igual que las farolas se miran en los charcos. --- ## Te amo – Paul Éluard URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/te-amo-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Te amo Te amo por todas las mujeres que no he conocido. Te amo por todos los tiempos que no he vivido. Por el olor del mar inmenso y el olor del pan caliente. Por la nieve que se funde por las primeras flores. Por los animales puros que el hombre no persigue. Te amo por amar. Te amo por todas las mujeres que no amo. Quién me refleja sino tú misma me veo tan poco sin ti no veo más que una planicie desierta. Entre antes y ahora están todas estas muertes que he sorteado sobre paja. No he podido atravesar el muro de mi espejo. Tuve que aprender la vida como se olvida palabra por palabra Te amo por tu sabiduría que no me pertenece. Te amo contra todo lo que no es más que ilusión. Por el corazón inmortal que no poseo crees ser la duda y no eres sino razón. Eres el sol que me sube a la cabeza cuando estoy seguro de mí. Paul Éluard --- ## Te doy, Claudia, estos versos… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/te-doy-claudia-estos-versos-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Te doy, Claudia, estos versos… Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña. Los he escrito sencillos para que tú los entiendas. Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan, un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica. Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias, otras soñarán con este amor que no fue para ellas. Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas, (escritos para conquistarte a ti) despiertan en otras parejas enamoradas que los lean los besos que en ti no despertó el poeta. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Tema objetivo – ALLEN GINSBERG URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tema-objetivo-allen-ginsberg/ Autor/Categoría: Ginsberg, Allen Es cierto que escribo sobre mí mismo ¿A quién otro conozco mejor? Dónde se juntan más sangre rosas rojas y basura de cocina Qué más tiene mi grueso corazón, hepatitis o hemorroides- ¿Qué otro vivió mis setenta años, mi vieja Naomi? Y si por casualidad escribo sobre política norteamericana, sabiduría, meditación, teoría del arte es porque leí un periódico amé a los maestros leí libros por encima y visité un museo --- ## Tendidos en la arena junto al mar – DYLAN THOMAS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tendidos-en-la-arena-junto-al-mar-dylan-thomas/ Autor/Categoría: Thomas, Dylan Tendidos en la arena, alerta al amarillo y al mar austero, remedamos al que se burla del que sigue los ríos rojos, hueca alcoba de palabras desde la sombra con forma de cigarra, porque en esta tumba amarilla de arena y mar un llamado al color llama en el viento que es austero y alegre como tumba y mar dormidos el uno frente al otro. Los silencios lunares, la marea callada que lame los inmóviles canales, el seco domador de las mareas cercado entre el desierto y la tormenta de agua, debería curar nuestros males del agua, con una calma de único color; la música celestial sobre la arena resuena con los granos en su prisa y esconde las mansiones y montañas doradas de la austera y alegre tierra junto al mar. Limitados por una lonja soberana yacemos alerta al amarillo, deseamos que el viento lleve lejos estos estratos de la orilla y ahogue la roja roca; pero los deseos no son alimento ni podemos resistir la llegada de la roca, sólo yacer alerta al amarillo hasta que la atmósfera dorada se rompa, oh, sangre de mi corazón, como el corazón y la colina. --- ## Tenebrae – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tenebrae-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Estamos cerca, Señor, cerca y a la mano. Maniatados ya, Señor, agarrados los unos a los otros, como si el cuerpo de cada uno de nosotros fuera tu cuerpo, Señor. Reza, Señor, rézanos, estamos cerca. Encorvados íbamos, íbamos para inclinarnos hacia la hondonada y el lago volcánico. Al abrevadero fuimos, Señor. Era sangre, sangre lo que derramaste, Señor. Brillaba. Nos arrojó tu imagen a los ojos, Señor. Ojos y boca están tan abiertos y vacíos, Señor. Hemos bebido, Señor. La sangre y la imagen que estaba en la sangre, Señor. Reza, Señor. Estamos cerca. --- ## Tengo 25 – GREGORY CORSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tengo-25-gregory-corso/ Autor/Categoría: Corso, Gregory Con un demente amor por Shelley Chatterton Rimbaud y el necesario-ladrido de mi juventud que fue pasando de oído a oído ¡ODIO A LOS VIEJOS POETAS! Especialmente a los viejos poetas que se retractan consultan a otros viejos poetas y hablan en susurros de su juventud, diciendo: “hice tal cosa en aquel entonces pero sucedió allá, allá, en aquella época” Cómo me gustaría callar a esos viejos diciéndoles: “Yo soy su amigo, y lo que alguna vez fueron, a través de mí, lo serán de nuevo” Luego, por la noche, en la confidencia de sus hogares arrancaría sus arrepentidas-lenguas Y robaría sus poemas. --- ## Tengo que escribir algo… – NAZIM HIKMET URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tengo-que-escribir-algo-nazim-hikmet/ Autor/Categoría: Nazim Hikmet Tengo que escribir algo tengo que escribir algo cien por cien verdadero tengo que escribir algo sin pensarlo el humo de mi cigarro amor mío no me hagas sufrir tengo que escribir algo no de lo que veo encima de mi mesa tampoco de mis dedos tengo que escribir algo encontrar algo dentro de mí tengo que echar un cubo al pozo que llevo dentro y sacar agua --- ## Tengo ternura para ti… – MACEDONIO FERNÁNDEZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tengo-ternura-para-ti-macedonio-fernandez/ Autor/Categoría: Fernández, Macedonio; Poetas de Argentina Tengo ternura para ti, viajera, Paréceme serena tu juventud, Compasivo tu pecho Y presto tu pensamiento. Las heridas que en mí miras A veces condolida, risueña otras, Ni mal habidas son ni me atormentan. Estas que ven el sol tú curarías. Hay otras que, aunque más dolorosas, No quisieras mitigar. ¿Tienes tú de éstas? --- ## Tenía ya setenta años cumplidos… – TONINO GUERRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tenia-ya-setenta-anos-cumplidos-tonino-guerra/ Autor/Categoría: Guerra, Tonino Tenía ya setenta años cumplidos y cuatro días cuando cogí un tren en marcha. No podía soportar ni un día más la ciudad con todas aquellas uñas delante de la boca. Ahora estoy aquí en mi pueblo, con mi hermano. Está lleno de casas vacías. De mil doscientos que éramos, solo quedamos nueve: yo, que acabo de llegar, la Bina, Pinela el campesino, mi hermano que aún vive en la casa vieja, la Filomena con el hijo tonto, y tres jubilados que están siempre sentados en la plaza y que en sus tiempos eran zapateros. Los demás se marcharon quién sabe adónde: a América, a Australia, a Brasil, donde Fafín el loco iba de caza con un cuchillo y un día mató un jaguar creyendo que era un gato. En mil novecientos veinte un grupo de albañiles, después de seis meses de viaje en barco mirando el mar y el agua de un río que no acababa nunca, llegaron por fin a la Muralla China que se había roto por todas partes y hacía falta mano de obra. Antes de desaparecer para siempre, el padre de la Bina que iba con ellos mandó noticias suyas cada año a las que luego llamaron «las cartas de la China». En la primera preguntaba por una cabra que tenía fiebre el día que él se fue, en la segunda contó que se había comido una culebra, en la tercera hablaba de una mujer que le cosía los botones, la cuarta estaba llena de garabatos como los que hacen las gallinas en el barro, para dar a entender que se había vuelto chino y se había olvidado de todo, hasta de las palabras. Mis padres no se movieron nunca de casa: mi padre vendía carbón y mi madre llevaba las cuentas en un papel amarillo. Como no sabía leer ni escribir hacía rayas para los clientes flacos y círculos para los gordos. Los números los llevaba apuntados en la cabeza y cuando pagaban los tachaba con una cruz. Aquí el aire es bueno y el agua va por sus cauces. Coches no hay y los perros están siempre tumbados en mitad de la calle. --- ## Tentación – Czeslaw Milosz URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tentacion-czeslaw-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Czeslaw Tentación Bajo un cielo de estrellas estuve paseando, En una sucesión de ciudades desconocidas de neón, Con mi compañero, el espíritu de la desolación, Quien corriendo a mi alrededor y sermonizando Me dijo que yo no era necesario, por si no yo, entonces alguien más Estaría caminando aquí, tratando de comprender su edad. Si hubiera muerto hace tiempos, nada hubiera cambiado. Las mismas estrellas, ciudades y países Serían vistos con otros ojos El mundo y sus trabajos continuarían como de costumbre. Por el amor de Cristo, apártese de mi. Usted ya me ha atormentado suficiente, dije. No es a mi a quien corresponde juzgar el llamado de los hombres. Y mis méritos, si alguno existiere, no los conoceré de todas formas. --- ## Teoría – WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/teoria-wallace-stevens-2/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace Soy lo que me rodea. Las mujeres comprenden esto. No se puede ser duquesa A cien yardas de un carruaje. Esto, pues, son retratos: Un vestíbulo negro; una cama alta rodeada de cortinas. Esto son sólo ejemplos. --- ## Teoría – WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/teoria-wallace-stevens/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace Soy lo que me rodea. Las mujeres comprenden esto. No se puede ser duquesa A cien yardas de un carruaje. Esto, pues, son retratos: Un vestíbulo negro; una cama alta rodeada de cortinas. Esto son sólo ejemplos. --- ## Tercer poema – ARSENI TARKOVSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tercer-poema-arseni-tarkovski/ Autor/Categoría: Tarkovski, Arseni Arseni Tarkovski Tercer poema No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales, no huyo ni del veneno, ni de las calumnias. La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales, todo es inmortal, no hay que temer a la muerte ni a los diecisiete años, ni a los setenta. Existe solamente la realidad y la luz. No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte. Estamos todos reunidos en la orilla del mar, y soy de aquellos que recogen las redes, cuando viene, en cardumen, la inmortalidad. Sigan viviendo en la casa, y ella no se destruirá. Convocaré a cualquiera de los siglos, entraré en él, y construiré allí mi morada. Por eso están conmigo sus hijos y sus mujeres comparten mi mesa, pues, la mesa es una sola para el bisabuelo y para el nieto. Lo venidero acontece ahora, y si yo levanto la mano, quedarían cinco rayos de luz para todos ustedes. Mis clavículas apuntalaron, como vigas, los días del pasado, medí los años con cadenas de agrimensor, horadé el tiempo, como si fuese los Urales, y elegí el siglo según mi estatura. Bajamos al sur y levantamos el polvo de las estepas… El pasto alto se alborotó, bromeó el grillo, tocó las herraduras, nos auguró el futuro con sus bigotes, y me amenazó, como un monje, con la perdición segura. Até mi destino con las correas a la silla de montar, aún erguido en los estribos, cabalgo como un muchacho en los tiempos venideros; me satisface mi inmortalidad, para que mi sangre corra de siglo en siglo.. Por un rincón seguro de dulce tibieza pagaría obstinado con mi vida, si ella no fuera una aguja voladora, que me tira, como a un hilo, por todo el mundo. --- ## Tercera carta conyugal – ANTONIN ARTAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tercera-carta-conyugal-antonin-artaud/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Nota del editor de Antología Poética: Publicamos este material por considerarlo relevante dentro de la poesía lírica pero no porque apoyemos las ideas que hay o pudiera haber en este material, como así tampoco apoyamos las ideas que circulan en general sobre y a partir de este material. Se recomienda un estudio cuidadoso de este material. Poema: Tercera carta conyugal Autor: Antonin Artaud Desde hace cinco días he dejado de vivir a causa de ti, a causa de tus estúpidas cartas, por tus cartas no de espíritu sino de sexo, por tus cartas llenas de reacciones de sexo y no de razonamientos conscientes. Estoy harto de nervios, harto de razones; en lugar de protegerme, tú me agobias, me agobias porque lo que dices es errado. Siempre has errado. Siempre me has juzgado con la sensibilidad más baja que hay en la mujer. Te empeñas en no admitir ninguna de mis razones. Pero a mí ya no me quedan razones, ya no tengo nada de qué disculparme, ya no tengo nada que discutir contigo. Conozco mi vida y eso me alcanza. Y en el instante en que comienzo a meterme en mi vida, más y más me socavas, causas mi desesperación; cuantos más motivos te doy para esperar, para que seas paciente, para tolerarme, más encarnizadamente te empeñas en destrozarme, en hacerme perder los beneficios logrados, más intolerante eres con mis males. Del espíritu lo desconoces todo, nada sabes de la enfermedad. Todo lo juzgas llevada por las apariencias externas. Pero yo conozco mi interior, ¿verdad?, y cuando te grito no hay nada en mí, nada en mi persona, que no sea causado por la existencia de un mal anterior a mí mismo, previo a mi voluntad, nada en ninguna de mis más inmundas reacciones que no provenga exclusivamente de mi enfermedad y no le fuera imputable, sea cual sea el caso, vuelves a esgrimir tus razones equivocadas que se fijan en los detalles nimios de mi persona, que me condenan por lo más mezquino. Pero cualquier cosa que yo haya podido hacer de mi vida, ¿no es verdad? no me ha impedido retornar paulatinamente a mi ser e instalarme un poco más cada día. En ese ser que la enfermedad me había arrebatado y que los reflujos de la vida me reintegran pedazo a pedazo. Si no supieras a qué me había entregado para limitar o extirpar los dolores de esa separación intolerable, tolerarías mis desequilibrios, mis estruendos, ese desmoronamiento de mi persona física, esas ausencias, esos achatamientos. Y en virtud de que supones que se deben al uso de una sustancia, que de sólo nombrarla oscurece tu razón, me acosas, me amenazas, me arrastras a la locura, me destrozas con tus manos ira la materia misma de mi cerebro. Sí, me obligas a obstinarme más conmigo mismo, cada una de tus cartas parte a mi espíritu en dos, me tira a insensatos callejones sin salida, me destruye con desesperaciones, con furores. No puedo más, te he gritado suficiente. Deja de razonar con tu sexo, asimila de una vez la vida, toda la vida, ábrete a la vida, mira las cosas, mírame, renuncia, y deja al menos que la vida me abandone, se expanda ante mí, en mí. No me agobies. Basta. La Cuadrícula es un momento espantoso para la sensibilidad, la materia. Para seguir leyendo a Artuad: Primera carta conyugal – ANTONIN ARTAUD Segunda carta conyugal – ANTONIN ARTAUD Más poemas de Antonin Artaud aquí! --- ## Testimonio – FRANCIS PONGE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/testimonio-francis-ponge/ Autor/Categoría: Ponge, Francis Un cuerpo fue puesto en el mundo y mantenido durante treinta y cinco años sobre los que ignoro casi todo, presente sin cesar deseando un pensamiento que sería mi deber sacar a la luz. Así, a la densidad de las cosas no se le opone más que una exigencia mental, que todos los días vuelve más costosas las palabras y más urgente su necesidad. No importa. La actividad resultante es la única en que llegan a ponerse en juego todas las cualidades de esta construcción asombrosa, la persona, a partir de la cual todo se ha vuelto a poner en cuestión y a la que tanto parece costarle aceptar francamente su existencia. --- ## The night you slept – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/the-night-you-slept-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare También la noche se te asemeja, la noche remota que llora, muda, en el corazón profundo, y las estrellas pasan cansadas. Una mejilla toca una mejilla- es un estremecimiento frío, alguien se debate y te implora, solo, perdido en ti, en tu fiebre. La noche sufre y anhela el alba, pobre corazón sobresaltado. ¡Oh rostro tapado, oscura angustia, fiebre que entristece las estrellas, hay quien, como tú, espera el alba escudriñando tu rostro en silencio! Estás tendida bajo la noche como un cerrado horizonte muerto. Pobre corazón sobresaltado, en un tiempo lejano eras el alba. --- ## Tienes rostro de piedra esculpida – Cesare Pavese URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tienes-rostro-de-piedra-esculpida-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Tienes rostro de piedra esculpida, sangre de tierra dura, viniste del mar. Todo lo acoges y escudriñas y rechazas como el mar. En el corazón tienes silencio, tienes palabras engullidas. Eres oscura. para ti el alba es silencio. Y eres como las voces de la tierra -el choque del cubo en el pozo, la canción del fuego, la caída de una manzana; las palabras resignadas y tenebrosas sobre los umbrales, el grito del niño- las cosas que nunca pasan. Tú no cambias. Eres oscura. Eres la bodega cerrada con la tierra removida, donde el niño entró una vez, descalzo, y que siempre recuerda. Eres la habitación oscura en la que se vuelve a pensar siempre, como en el patio antiguo donde nacía el alba. --- ## Toda escritura es cosa de chanchos – ANTONIN ARTAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/toda-escritura-es-cosa-de-chanchos-antonin-artuad/ Autor/Categoría: Artaud, Antonin Toda escritura es cosa de chanchos. Las personas que salen de la vaguedad para tratar de definir como quiera que fuere aquello que ocurre en su pensamiento, son unos chanchos. Toda gente de letras es chancha, y en particular la de este tiempo. Todos aquellos que tienen puntos de referencia en el espíritu, quiero decir, en cierto lugar de la cabeza, en puntos bien localizados de su cerebro, todos aquellos que son maestros de su idioma, todos aquellos para quienes las palabras tienen un sentido, todos aquellos para quienes existen alturas en el alma, y corrientes de pensamiento, pienso en sus tareas precisas, y en ese chillido de autómatas que lanza a los cuatro vientos su espíritu, -son chanchos. Aquellos para quienes ciertas palabras tienen un sentido, y ciertas maneras de ser, aquellos que tan bien construyen maneras, aquellos para quienes los sentimientos pueden clasificarse y que discuten sobre un grado cualquiera de sus hilarantes clasificaciones, aquellos que creen todavía en los «términos», aquellos que remueven ideologías que han adquirido prestigio en su época, aquellos cuyas mujeres hablan tan bien, y también esas mujeres que hablan tan bien y que hablan de las tendencias de la época, aquellos que creen aún en una orientación del espíritu, aquellos que siguen caminos, que agitan nombres, que hacen gritar a las páginas de los libros, ésos son los peores chanchos. ¡Usted habla por hablar jovencito! No, pienso en los críticos barbudos. Y ya se lo dije: nada de obras, ni de lengua, ni de palabras, ni de espíritu, nada. Nada sino un hermoso Pesa Nervios. Una especie de posición incomprensible y erguida en medio de todo el espíritu. Y no esperen que les nombre ese todo, en cuantas partes se divide, que les diga su peso, que prosiga, que me ponga a discutir acerca de ese todo y que, al discutir, me pierda y que me ponga así sin saberlo a pensar –y que se aclare, que viva, que se orne de una multitud de palabras, todas bien pulidas de sentido, diferentes todos, y capaces de revelar todas las actitudes, todos los matices de un pensamiento muy sensible y penetrante. ¡Ah! esos estados que nunca se nombran, esas situaciones anímicas eminentes, ¡ah! esos intervalos de la mente, ¡ah! esas minúsculas pifias que son el pan cotidiano de mis horas, ¡ah! ese pueblo hormigueante de impresiones -siempre las mismas palabras son las que me sirven y en verdad no tengo el aire de moverme mucho en mi pensamiento, pero en realidad me muevo en él más que ustedes, barbas de asno, chanchos pertinentes, maestros del verbo falso, levantadores de retratos, folletinistas, plantas bajas, herboristas, entomólogos, plaga de mi lengua. Ya les dije que no poseo más mi lengua, pero esto no es una razón para que ustedes persistan, para que ustedes se obstinen en la lengua. Vamos, dentro de diez años me comprenderán las personas que harán entonces lo que ustedes harían. Entonces se conocerán mis géiseres, se verán mis hielos se habrá aprendido a desnaturalizar mis venenos, se desovillarán mis juegos de almas. Entonces todos mis cabellos se habrán sumergido en la cal, todas mis venas mentales, entonces se divisará mi bestiario, y mi mística se habrá convertido en un sombrero. Entonces se verá humear las juntas de las piedras, y arborescentes ramos de ojos mentales cristalizarán en glosarios, entonces se verá caer aerolitos de piedra, entonces se verán cuerdas, entonces se comprenderá la geometría sin espacios, y se conocerá qué es la configuración del espíritu, y se comprenderá cómo perdí el espíritu. Entonces se comprenderá por qué mi espíritu no está allí, entonces se verá secarse todas las lenguas, desecarse todos los espíritus, volverse coriáceas todas las lenguas, y las figuras humanas se aplanarán, se desinflarán, como aspiradas por ventosas desecantes, y esta membrana lubrificante y cáustica, esta membrana de dos espesores, de múltiples grados, de una infinidad de lagartos, esta membrana vidriosa y melancólica, pero tan sensible, tan pertinente también, tan capaz de multiplicarse, de desdoblarse, de volverse con su reflejo de lagartos, de sentidos, de estupefacientes, de irrigaciones penetrantes y venenosas, entonces, todo esto será aceptado, y ya no tendré necesidad de hablar. --- ## Toda la noche… – MATSUO BASHO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/toda-la-noche-matsuo-basho/ Autor/Categoría: Matsuo Basho Toda la noche contemplando la luna, ¡y sin dormir! Click para leer más poemas de Matsuo Basho --- ## Todas las cartas de amor son ridículas – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todas-las-cartas-de-amor-son-ridiculas-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Todas las cartas de amor son ridículas Todas las cartas de amor son ridículas. No serían cartas de amor si no fuesen ridículas. También escribí en mi tiempo cartas de amor, como las demás, ridículas. Las cartas de amor, si hay amor, tienen que ser ridículas. Pero, al fin y al cabo, sólo las criaturas que nunca escribieron cartas de amor sí que son ridículas. Quién me diera en el tiempo en que escribía sin darme cuenta cartas de amor ridículas. La verdad es que hoy mis recuerdos de esas cartas de amor sí que son ridículos. (Todas las palabras esdrújulas, como los sentimientos esdrújulos, son naturalmente ridículas). Fernando Pessoa --- ## Todavía no sé – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todavia-no-se-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel ¿Qué se me estará muriendo en este día en que pasa el soldado y me conoce? ¿Qué se me cae, que a un metro de mi silencio se alimentan tranquilas las palomas sobre las manos de los verdugos? Me ensucia las palabras la higiene de unas uñas. Llena de un día inútil ya me duele hasta el agua difunta del espejo. En esta fecha simple de cartas de oficina y lápiz cuerdo; en este pobre día de caballero hermoso yo siento que la frente se me pega a la piel. Yo veo terciopelos, árboles barnizados y ternuras; yo veo mi cadáver, quiero decir: mi voz, custodiada por besos y cojines, defendida por uñas asustadas, mí solitaria, mi voz, se me pudre en salud. ¿Qué se me estará cayendo en este día en que el alma se muere de alimento … se me muere de carne… se me muere de comodidad…? --- ## Todo el alma resumida… – STÉPHANE MALLARMÉ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todo-el-alma-resumida-stephane-mallarme/ Autor/Categoría: Mallarmé, Stéphane Toda el alma resumida Cuando lenta la expiramos En anillos de humo Abolidos en otros Atestigua el cigarro Ardiendo sabiamente Que la ceniza se separa De su claro beso de fuego Así el coro de los romances Del labio emprende el vuelo Excluye de él si comienzas Lo real porque vil El sentido demasiado preciso malogra Tu vaga literatura. --- ## Todo el paraíso no está perdido – ANDRÉ BRETÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todo-el-paraiso-no-esta-perdido-andre-breton/ Autor/Categoría: Bretón, André Los gallos de roca pasan dentro del cristal Defienden el rocío a golpes de cresta Entonces la divisa encantadora del relámpago Desciende sobre la bandera de las ruinas La arena no es más que un reloj fosforescente Que da la medianoche Por los brazos de una mujer olvidada Sin refugio girando por el campo Erguida en las aproximaciones y en los retrocesos celestes Es aquí Las sienes azules y duras de la quinta se bañan en la noche que calca mis imágenes Cabelleras cabelleras El mal adquiere fuerzas muy cerca Solamente se valdrá de nosotros --- ## Todo he perdido – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todo-he-perdido-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Todo he perdido de la infancia y no podré ya más olvidarme en un grito. He enterrado la infancia en el fondo de las noches y ahora, espada invisible, me separa de todo. De mí recuerdo que exultaba amándote, y aquí estoy, extraviado en lo infinito de las noches. Desesperación que incesante aumenta, ya para mí la vida detenida en el fondo de la garganta, no es más que una roca de gritos. --- ## Todo me mira sin párpados – MIGUEL ÁNGEL BUSTOS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todo-me-mira-sin-parpados-miguel-angel-bustos/ Autor/Categoría: Bustos, Miguel Ángel; Poetas de Argentina Todo me mira sin párpados. --- ## Todo sucede como quien le afea… – RAINER MARÍA RILKE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/todo-sucede-como-quien-le-afea-rainer-maria-rilke/ Autor/Categoría: Rilke, Rainer Maria Todo sucede como quien le afea a la manzana el hecho de que sea tan agradable comida. Pero hay más peligros en la vida. Dejarla en el árbol suspendida, tenerla en mármol esculpida, y el peor, la amenaza postrera: reprocharle que sea de cera. Click para leer más poemas de Rainer María Rilke --- ## Toque de queda – PAUL ÉLUARD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/toque-de-queda-paul-eluard/ Autor/Categoría: Éluard, Paul Que íbamos a hacer, la puerta estaba bajo guardia Que íbamos a hacer, estábamos encerrados Que íbamos a hacer, la calle habían cerrado Que íbamos a hacer, la cuidad estaba bajo custodia Que íbamos a hacer, ella estaba hambrienta Que íbamos a hacer, estábamos desarmados Que íbamos a hacer, al caer la noche desierta Que íbamos a hacer, teníamos que amarnos. --- ## Torres de Dios… – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/torres-de-dios-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Torres de Dios! Poetas! Pararrayos celestes, que resistís las duras tempestades, como crestas escuetas como picos agrestes, rompeolas de las eternidades! La mágica Esperanza anuncia un día en que sobre la roca de armonía expirará la pérfida sirena. Esperad, esperemos todavía! Esperad todavía. El bestial elemento se solaza en el odio a la sacra poesía y se arroja baldón de raza a raza. La insurrección de abajo tiende a los Excelentes. El caníbal codicia su tasajo con roja encía y afilados dientes. Torres, poned al pabellón sonrisa. Poned ante ese mal y ese recelo, una soberbia insinuación de brisa y una tranquilidad de mar y cielo… --- ## Trabajar cansa – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/trabajar-cansa-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Cruzar una calle para escapar de casa lo hace sólo un muchacho, pero este hombre que vaga todo el día por las calles ya no es un muchacho y no escapa de casa. Hay en verano siestas en que hasta las plazas quedan vacías, tendidas bajo el sol que está por caer, y este hombre, que llega por una avenida de inútiles plantas, se detiene. ¿Vale la pena estar solo, para estar siempre más solo? Solamente vagar, las plazas y las calles están vacías. Hace falta parar a una mujer y hablarle y pedirle vivir juntos. De otro modo, uno habla solo. Es por esto que a veces hay un borracho nocturno que comienza a parlotear y cuenta los proyectos de toda la vida. No es cierto que esperando en la plaza desierta se encuentra a alguno, pero el que recorre las calles se para cada tanto. Si fueran dos, aun andando por la calle, la casa estaría donde estuviese esa mujer y valdría la pena. A la noche, la plaza vuelve a estar desierta y este hombre que pasa no ve las casas entre las inútiles luces, no levanta ya los ojos: siente sólo el empedrado que hicieron otros hombres, de manos endurecidas como las suyas. No es justo quedar en la plaza desierta. Vendrá ciertamente esa mujer por la calle que, rogada, querría dar una mano en la casa. --- ## Trabajo… – JEAN COCTEAU URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/trabajo-jean-cocteau/ Autor/Categoría: Cocteau, Jean Trabajo, he aquí la pluma, el papel: la pista blanca donde el hombre puede torear con el misterio. --- ## Trama – HUGO MUJICA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/trama-hugo-mujica/ Autor/Categoría: Mujica, Hugo; Poetas de Argentina Al principio callábamos lo importante, no callando, diciendo todo lo otro: todo lo que no éramos (yo aún no sabía que eso era lo importante, ni sabía que lo importante no era eso). Después también callamos lo que decíamos, pero tampoco fuimos lo callado. Necesitábamos cubrirlo, cubrir lo que no éramos: hicimos el amor eso era, hacer el amor, o hagamos llantos o casas o gestos, fue hacer el hacer, era cubrir el miedo, era seguir hablando para no callar lo callado, eran todas las palabras de algo que no era las palabras de algo, que quizás apenas era ese temblar en la garganta cuando las palabras respiran, o era escupir, era estar ya sin poder seguir respirando vida y vida y vida sin llegarnos a decir, sin exhalar, sin vivir, sin tener la trama que narre el miedo, el miedo de no conocer la trama, o simplemente el miedo: esa sombra de todo lo que no es (ese nombrar temblando). --- ## Trátame como debes tratarme… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tratame-como-debes-tratarme-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Trátame como debes tratarme, no como merezco ser tratado. --- ## Trece modos de contemplar a un mirlo – WALLACE STEVENS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/trece-modos-de-contemplar-a-un-mirlo-wallace-stevens/ Autor/Categoría: Stevens, Wallace I Entre veinte nevados montes lo único móvil era el ojo del mirlo. II Yo era de tres opiniones, como un árbol sobre el que se posan tres mirlos. III Giraba el mirlo con los vientos otoñales. Era su breve papel en la pantomima. IV Un hombre y una mujer son uno. Un hombre y una mujer y un mirlo son uno. V Yo no sé qué preferir, si la belleza de las cadencias o la belleza de las alusiones, el silbido de un mirlo o lo que sigue. VI Los carámbanos cubrían la amplia ventana de cristales bárbaros. La sombra del mirlo la atravesaba, de un lado a otro. El estado de ánimo trazó en la sombra un motivo indescifrable. VII Oh tenues hombres de Haddam, ¿por qué imagináis a pájaros dorados? ¿No veis cómo el mirlo anda entre los pies de las mujeres que os rodean? VIIII Yo sé de nobles acentos, y lúcidos, inevitables ritmos: pero sé, también, que el mirlo estás implicado en lo que no sé. IX Cuando el mirlo se perdió de vista señaló los límites de uno de los muchos círculos. X A la vista de los mirlos volando en una luz verde, aún los alcahuetes de la eufonía gritarían agudamente. XI Viajó por Connecticut en un coche de cristal. Una vez el miedo lo traspasó, al confundir la sombra de su equipaje con mirlos. XII El río se mueve. El mirlo debe estar volando. XIII La tarde entera fue ocaso. Nevaba y seguía nevando. El mirlo se posaba en las ramas del cedro. --- ## Tristeza o pájaro – VICENTE ALEIXANDRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tristeza-o-pajaro-vicente-aleixandre/ Autor/Categoría: Aleixandre, Vicente Tristeza o pájaro Esa tristeza pájaro carnívoro; la tarde se presta a la soledad destructora; en vano el río canta en los dedos o peina, peina cabellos, peces, algún pecho gastado. Esa tristeza de papel más bien basto; una caña sostiene un molinillo cansado; el color rosa se pone amarillo, lo mismo que los ojos sin pestañas. El brazo es largo como el futuro de un niño; mas para qué crecer si el río canta la tristeza de llegar a un agua más fuerte, que no puede comprender lo que no es tiranía. Llegar a la orilla como un brazo de arena, como niño que ha crecido de pronto sintiendo sobre el hombro de repente algún pájaro. Llegar como unos labios salobres que se llagan. Pájaro que picotea pedacitos de sangre, sal marina o rosada para el pájaro amarillo, para ese brazo largo de cera fina y dulce que se estira en el agua salada al deshacerse. Click para leer más poemas de Vicente Aleixandre --- ## Troyanos – CONSTANTINO CAVAFIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/troyanos-constantin-kavafis/ Autor/Categoría: Cavafis, Constantino Son nuestras fatigas, las de los infortunados, son nuestras fatigas como las de los troyanos. A poco que triunfemos; a poco que orgullosos nos sintamos, comenzamos ya a tener ánimo y buenas esperanzas. Pero siempre ocurre algo y nos detiene. Aquiles surge en la trinchera ante nosotros y a grandes voces nos espanta. Son nuestras fatigas como las de los troyanos. Pensamos que con arrojo y decisión vamos a mudar la hostilidad de la fortuna y nos echamos fuera a pelear. Mas cuando llega el momento decisivo, el arrojo y decisión se desvanecen; se turba nuestra alma y paraliza; y en derredor corremos de los muros buscando salvarnos en la huida. Nuestra derrota es, sin embargo, segura. Arriba, en las murallas, el treno ya ha empezado. De nuestros días lloran recuerdos y pasiones. Con amargura lloran por nosotros Príamo y Hécuba. --- ## Tu alma canta, mi alma reza… – JACOBO FIJMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-alma-canta-mi-alma-reza-jacobo-fijman/ Autor/Categoría: Fijman, Jacobo Tu alma canta, mi alma reza. Salta tu canto, vuela mi rezo en Cristo unidos, en la fragancia preciosa de los ángeles de la muerte. Tu canto desciende en los silencios y en las llamas de la alabanza. Tu alma canta, mi alma reza: viento interior de frío, viento interior de llama, y el frío de los días con sus noches y el frío de las vidas y las muertes. Tu alma canta, mi alma reza en reinos florecidos de palomas en el día y la noche interior de la vida y la muerte. Avivan las palomas el frío de la vida y las llamas de muerte florecida sobre la muerte fría de la vida. Rezan mis días la voz de voces, sabor de voces. En voz de voces ama mi alma tu alma. Tu alma canta la vigilia de las palomas; mi alma reza con voz preciosa de la muerte la vigilia de las palomas. --- ## Tú eres como una tierra – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-eres-como-una-tierra-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Tú eres como una tierra que nunca nadie ha nombrado. Tú no esperas nada salvo la palabra que brotará del fondo como un fruto en las ramas. Hay un viento que te alcanza. Cosas secas y muertas van con el viento, molestas. Miembros y palabras antiguas. Tú tiemblas en verano. --- ## Tú estás aquí – RABINDRANATH TAGORE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-estas-aqui-rabindranath-tagore/ Autor/Categoría: Tagore, Rabindranath Abandonaría estos cantos y salmodias y recitaciones de rosario. ¿A quién rindo culto en este oscuro rincón del templo con todas las puertas cerradas? Abro los ojos y veo que Tú, Dios mío, no estás delante de mí. Tú estás allí donde el labrador labra la dura tierra y donde el peón caminero rompe las piedras. Tú estás con ellos bajo el sol y bajo la lluvia, y tu vestido está cubierto de polvo. Me quito el manto sagrado y, como Tú, bajo hasta la tierra polvorienta. ¿Liberación? ¿Dónde se encuentra la liberación? Tú mismo has cargado gozosamente con los lazos de la creación; estás atado a todos nosotros para siempre. Salgo de la meditación y dejo a un lado flores e incienso. ¡Qué importa si mi vestido se rompe y ensucia! Es en el duro trabajo y en el sudor de mi frente donde te encuentro y puedo estar a tu lado. --- ## Tu nombre – Marguerite Yourcenar URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-nombre-marguerite-yourcenar/ Autor/Categoría: Yourcenar, Marguerite Tu nombre que te fue dado por tu madre, Tu nombre que se derrama en mi amarga garganta Como una venenosa gota de miel. Tu nombre que grité bajo cada cielo Y llorado en todos los lechos; Tu nombre que leo En filigrana en todas las páginas de mi infortunio. Tu nombre claro como el llanto Vertido en nosotros por uno de los Angeles. Tu nombre, como un bello niño desnudo que se revolcó en todos los fangos; Tu nombre, que me magulla la boca. Tu nombre con quien me acuesto Como con un talismán; Tu nombre como la sentencia que me condena al destierro. Tu nombre que gimoteo como una mendiga que continuaría sus lamentos a las puertas de una ciudad en llamas; Tu nombre donde se han posado como moscas tantas habladurías infames; Tu nombre, que las gentes pronuncian como si fuese el de un recién llegado Tu nombre, X del desconocido Que eres tu mismo. Tu nombre de bautismo Inscripto sobre los registros negros del Diablo y sobre el libro de oro de Dios. Tu nombre que nada me hará desaprender; Tu nombre, que es junto a tu recuerdo la sola cosa que tu no puedas recobrarme, Porque cualquiera puede proferirlo bajo el cielo azul; Tu nombre, del cual cada letra es uno de los clavos de mi pasión; Tu nombre, el único del que me recordaré la mañana de la Resurrección. Click para leer más poemas de RMarguerite Yourcenar --- ## Tu perro se muere – RAYMOND CARVER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-perro-se-muere-raymond-carver/ Autor/Categoría: Carver, Raymond TU PERRO SE MUERE lo atropella una furgoneta. lo encuentras a la orilla de la carretera y lo entierras. te sientes mal. te sientes mal por ti mismo, pero te sientes peor por tu hija porque era su mascota y lo quería mucho. solía canturrearle y lo dejaba dormir en su cama. escribes un poema sobre ello. lo titulas un poema para tu hija y trata del perro al que atropella una furgoneta, de cómo te ocupaste de él, lo llevaste al bosque y lo enterraste hondo, muy hondo, y el poema sale tan bien que casi te alegras de que hayan atropellado al pobre perro, si no, no habrías escrito nunca ese poema. entonces te sientas a escribir un poema sobre la escritura de un poema que trata de la muerte de ese perro, pero mientras escribes oyes a una mujer gritar tu nombre, tu nombre de pila, ambas sílabas, y tu corazón se para. dejas pasar un rato y vuelves a escribir. ella grita de nuevo. te preguntas cómo va a terminar esto. --- ## Tú que me quieres blanca – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-que-me-quieres-blanca-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Tú me quieres alba, Me quieres de espumas, Me quieres de nácar. Que sea azucena Sobre todas, casta. De perfume tenue. Corola cerrada. Ni un rayo de luna Filtrado me haya. Ni una margarita Se diga mi hermana. Tú me quieres nivea, Tú me quieres blanca, Tú me quieres alba. Tú que hubiste todas Las copas a mano, De frutos y mieles Los labios morados. Tú que en el banquete Cubierto de pámpanos Dejaste las carnes Festejando a Baco. Tú que en los jardines Negros del Engaño Vestido de rojo Corriste al Estrago. Tú que el esqueleto Conservas intacto No sé todavía Por cuáles milagros, Me pretendes blanca (Dios te lo perdone), Me pretendes casta (Dios te lo perdone), Me pretendes alba! Huye hacia los bosques; Vete a la montaña; Límpiate la boca; Vive en las cabañas; Toca con las manos La tierra mojada; Alimenta el cuerpo Con raíz amarga; Bebe de las rocas; Duerme sobre escarcha; Renueva tejidos Con salitre y agua; Habla con los pájaros Y lévate al alba. Y cuando las carnes Te sean tornadas, Y cuando hayas puesto En ellas el alma Que por las alcobas Se quedó enredada, Entonces, buen hombre, Preténdeme blanca, Preténdeme nivea, Preténdeme casta. --- ## Tu secreto – EVARISTO CARRIEGO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-secreto-evaristo-carriego/ Autor/Categoría: Carriego, Evaristo; Poetas de Argentina ¡De todo te olvidas! Anoche dejaste aquí, sobre el piano que ya jamás tocas, un poco de tu alma de muchacha enferma: un libro, vedado, de tiernas memorias. Íntimas memorias. Yo lo abrí, al descuido, y supe, sonriendo, tu pena más honda, el dulce secreto que no diré a nadie: a nadie interesa saber que me nombras. …Ven, llévate el libro, distraída, llena de luz y de ensueño. Romántica loca… ¡Dejar tus amores ahí, sobre el piano!… De todo te olvidas, ¡cabeza de novia! --- ## Tú ya no estás… – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/tu-ya-no-estas-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Tú ya no estás. Los brazos en vano se debaten. Pero ahora nos tiembla el corazón. Han dicho un nombre tuyo. Recomienza la muerte. cosa ignota y salvaje, has renacido del mar. --- ## Ulises – UMBERTO SABA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ulises-umberto-saba/ Autor/Categoría: Saba, Umberto Oh, tú que eres tan triste y con presagios de horror -Ulises declinante- ¿ninguna dulzura en tu alma aúna la Llama por una pálida soñadora de naufragios que te ama? --- ## Ulises a Telémaco – JOSEPH BRODSKY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ulises-a-telemaco-joseph-brodsky/ Autor/Categoría: Brodsky, Joseph Querido Telémaco: La guerra de Troya ha terminado. No recuerdo quién fue el vencedor. Seguro que los griegos: son los únicos que dejarían tantos muertos en tan lejanas tierras… Pero el camino de regreso a casa ha resultado demasiado largo, como si Poseidón, mientras nosotros perdíamos el tiempo, se hubiera dedicado a ensanchar el espacio. No sé ni dónde estoy ni qué tengo delante. Diríase una isla llena de mugre: matojos, edificios y cerdos gruñidores; un jardín descuidado, una reina, praderas y peñascos… Mi querido Telémaco: todas las islas se parecen después de tanta errancía, y el cerebro ya confunde la cuenta de las olas, y lloran los ojos ante el exceso de horizonte, y obstruye los oídos la carne de las aguas. No recuerdo ahora mismo el desenlace de la guerra, ni cuántos años tienes, mi querido Telémaco. Has de crecer en edad y en vigor. Sólo los dioses saben si algún día volveremos a vernos. Ya no eres aquel niño que me vio contener los bueyes en su empuje. La argucia de Palamedes impidió que viviéramos juntos, pero tal vez sea mejor así: en mi ausencia libre quedas, Telémaco, de pasiones edípicas y sueñas sueños impecables. --- ## Último deseo – THÉOPHILE GAUTIER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ultimo-deseo-theophile-gautier/ Autor/Categoría: Gautier, Théophile Hace ya tanto tiempo que te adoro, dieciocho años atrás son muchos días… eres de color rosa, yo soy pálido, yo soy invierno y tú la primavera. Lilas blancas como en un camposanto en torno de mis sienes florecieron, y pronto invadirán todo el cabello enmarcando la frente ya marchita. Mi sol descolorido que declina al fin se perderá en el horizonte, y en la colina fúnebre, a lo lejos, contemplo la morada que me espera. Deja al menos que caiga de tus labios sobre mis labios un tardío beso, para que así una vez esté en mi tumba, en paz el corazón pueda dormir. --- ## Un arte – ELIZABETH BISHOP URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-arte-elizabeth-bishop/ Autor/Categoría: Bishop, Elizabeth No es difícil dominar el arte de perder: tantas cosas parecen llenas del propósito de ser perdidas, que su pérdida no es ningún desastre. Perder alguna cosa cada día. Aceptar aturdirse por la pérdida de las llaves de la puerta, de la hora malgastada. No es difícil dominar el arte de perder. Después practicar perder más lejos y más rápido: los lugares, y los nombres, y dónde pretendías viajar. Nada de todo esto te traerá desastre alguno. He perdido el reloj de mi madre. Y, ¡mira!, voy por la última —quizá por la penúltima— de tres casas amadas. No es difícil dominar el arte de perder. He perdido dos ciudades, las dos preciosas. Y, más vastos, poseí algunos reinos, dos ríos, un continente. Los echo de menos, pero no fue ningún desastre. Incluso habiéndote perdido a ti (tu voz bromeando, un gesto que amo) no habré mentido. Por supuesto, no es difícil dominar el arte de perder, por más que a veces pueda parecernos (¡escríbelo!) un desastre. --- ## Un brindis – LI PO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-brindis-li-po/ Autor/Categoría: Li Po Un brindis ¿No veis que las aguas del Río Amarillo descienden del cielo y hasta el mar corren raudas para no retornar? ¿No veis en esas nobles mansiones cómo se miran, tristes, en los brillantes espejos los cabellos blancos? Por la mañana negra seda ahora, en el ocaso, se han vuelto nieve. Gocemos gocemos de los placeres en esta existencia nuestra no dejemos vacías ante la luna nuestras copas doradas. Debemos usar el talento que el Cielo nos ha otorgado ¿perdemos mil onzas de oro? ya volverán. Asad el cordero, sacrificad la ternera, que reine la alegría, hay que beber trescientos vasos, de un trago. Maestro Cen, señor Danqiu, bebed, bebed, sin parar, mientras os canto una canción, escuchadme con la mayor atención, os ruego campanas y tambores, manjares y galas carecen de valor; sólo deseo una larga embriaguez y no tener que despertar. Los santos y sabios de antaño han caído en el olvido sólo de los bebedores hoy conocemos el nombre. En tiempos el rey Chen daba fiestas en su palacio de la Paz y la Alegría con excelentes vinos se entregaba a los placeres sin freno. Posadero, ¿por qué dices que falta dinero? Ocúpate sólo de traer vino a sus mercedes. Mi caballo pío mi abrigo de mil onzas le diré a mi hijo que los cambie por buen vino, y juntos ahogaremos nuestras viejas penas. Click para leer más poemas de Li Po --- ## Un caballo blanco… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-caballo-blanco-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Madre… no me riñas, que ya nunca vuelvo a ser malo… No me riñas, madre… que ya no vuelvo a llenarme de barro. Madre… no me riñas, que ya no vuelvo a manchar mi vestido blanco. Madre… cógeme en tus brazos… acaríciame, ponme en tu regazo… Anda… madre mía, que ya nunca vuelvo a ser malo. Así… Y arrúllame… y cántame… y bésame… duérmeme… apriétame en tu pecho con la dulce caricia de tus manos… anda… madre mía que ya no vuelvo a llenarme de barro. Madre… ¿verdad que si ya no soy malo me vas a comprar un caballo blanco y muy grande, como el de Santiago, y con alas de pluma, un caballo que corra y que vuele y me lleve muy lejos… muy alto… muy alto… donde nunca pueda mancharme de barro mi vestido nuevo, mi vestido blanco?… ¡Oh, sí madre mía… cómprame un caballo grande como el de Santiago y con alas de pluma… un caballo blanco que corra y que vuele y me lleve muy lejos… muy alto… muy alto… que yo no quiero otra vez en la tierra volver a mancharme de barro! --- ## Un Coney Island de la mente – Lawrence Ferlinghetti URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-coney-island-de-la-mente-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence En las grandes escenas de Goya nos parece que vemos los pueblos del mundo exactamente en el momento en que por primera vez alcanzaron el título de “humanidad sufriente” Se retuercen en la página con una verdadera furia de adversidad amontonados gimiendo con bebés y bayonetas bajo cielos de cemento en un paisaje abstracto de palos secos estatuas dobladas alas de murciélagos y picos horcas resbalosas cadáveres y gallos carnívoros y todos los rugientes monstruos finales de la “imaginación del desastre” son tan sangrientamente reales es como si todavía existieran realmente y existen sólo el paisaje ha cambiado todavía están alineados en las carreteras plagadas de legionarios falsos molinos de viento y gallos dementes son la misma gente solo que más lejos del hogar en autopistas de cincuenta carriles en un continente concreto intercalado de blandos anuncios representando imbéciles ilusiones de felicidad la escena tiene menos cureñas pero más ciudadanos inválidos en automóviles pintados y llevan placas extrañas y motores que devoran Norteamérica --- ## Un cuento – JOAN MARGARIT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-cuento-joan-margarit/ Autor/Categoría: Margarit, Joan No digas nada, Joana, tan sólo escúchalo y no digas nada. Íbamos caminando en la lluviosa mañana por el pueblo adormecido, entrábamos despacio por una larga calle de adoquines que no llevaba hacia ninguna parte. Los niños nos llamaban con canciones para acercamos al canal, que viésemos su casa reflejándose en el agua. Te gustaba, ¿recuerdas?, ver a los niños. Al marchamos quedaban sus caritas pegadas al cristal, sus voces apagándose en el agua. Llegamos tarde. Demasiado. Tanto que siempre volveremos separados: ese es el precio por haber podido entrar dentro de un cuento. Y qué suerte encontrarte ahora aquí, de madrugada, convertida en patio: esto quiere decir que todo el tiempo estabas junto a mí en la oscuridad. --- ## Un día – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-dia-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Andas por esos mundos como yo; no me digas Que no existes; existes, nos hemos de encontrar; No nos conoceremos, disfrazados y torpes Por los mismos caminos echaremos a andar. No nos conoceremos, distantes uno de otro Sentirás mis suspiros y te oiré suspirar. ¿Dónde estará la boca, la boca que suspira? Diremos, el camino volviendo a desandar. Quizás nos encontremos frente a frente algún día. Quizás nuestros disfraces nos logremos quitar. Y ahora me pregunto… ¿Cuando ocurra, si ocurre, Sabré yo de suspiros, sabrás tú suspirar? --- ## Un día te querré… Un día: ¿cuándo?… – JULIA PRILUTZKY FARNY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-dia-te-querre-un-dia-cuando-julia-prilutzky-farny/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Prilutzky Farny, Julia Un día te querré… Un día: ¿cuándo? No lo sé, ni me importa, todavía. Tan segura de amarte estoy, un día, que ni anhelo ni busco, voy andando. Mi mano que la espera va ahuecando hoy reposa indolente, blanda y fría. Un día te querrá… Hoy sólo ansía encerrarse en la tuya, descansando. Mi amor sabe aguardar. No es impaciente: su deseo es arroyo, y no torrente que hacia ti, con certeza, sigue andando. Y una tarde cualquiera y diferente me ha de dar a tu amor, serenamente. Un día te amaré: ¿qué importa cuándo? --- ## Un día ya no podemos partir… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-dia-ya-no-podemos-partir-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Un día ya no podemos partir. Repentinamente, se habrá hecho tarde. No importará desde dónde o hacia dónde era el viaje. Tal vez hacia el otro extremo del mundo o sólo desde uno hacia su sombra. Dibujaremos entonces la figura de un pájaro y la clavaremos encima de la puerta como blasón y memento, para recordar que tampoco existe la última partida. Y la lanza, que ya estaba clavada en el suelo, sólo se hundirá un poco más. --- ## Un estruendo… – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-estruendo-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Un estruendo: la verdad misma se ha presentado entre los hombres, en pleno torbellino de metáforas. --- ## Un hálito de música o de sueño… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-halito-de-musica-o-de-sueno-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Un hálito de música o de sueño, algo que haga casi sentir, algo que haga no pensar. --- ## Un hombre acabado – Pierre Reverdi URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-hombre-acabado-pierre-reverdi/ Autor/Categoría: Reverdi, Pierre Un hombre acabado Pierre Reverdi Al atardecer, pasea, a través de la lluvia y el peligro nocturno, su sombra informe y todo aquello que lo amargó. Al primer encuentro, tiembla —¿dónde refugiarse contra la desesperación? Una muchedumbre deambula en el viento que tortura las ramas, y el Amo del cielo lo sigue con un ojo terrible. Una bandera rechina —el miedo—. Una puerta se mueve y el postigo de arriba golpea contra el muro; corre, y las alas que llevaron al ángel negro lo abandonan. Y luego, en los corredores sin fin, en los campos desolados de la noche, en los límites oscuros donde tropieza el espíritu, las voces imprevistas atraviesan los tabiques, las ideas mal formadas vacilan, y retumban las campanas de la equívoca muerte. --- ## Un hombre trepa por las paredes y sube al cielo – EDGAR BAYLEY URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-hombre-trepa-por-las-paredes-y-sube-al-cielo-edgar-bayley/ Autor/Categoría: Bayley, Edgar; Poetas de Argentina Colgado de una soga el hombre que escala las paredes tiene fuertes zapatones con clavos Escala las paredes porque ha olvidado las llaves de su casa y mientras escala las paredes hasta llegar al piso trece se detiene algunos momentos en los balcones de cada piso donde aspira el olor de los geranios las madreselvas las hortensias y los malvones Hay sol gallardetes vendedores ambulantes y más allá está el río y más allá los puentes por donde se va a la pampa Abajo están los niños que salen de las escuelas y por el cielo pasan aviones y pájaros y sombreros de anchas alas que el viento arrancó a los desprevenidos La soga ha sido atada a la viga que sobresale en la azotea Un hombre la ciñó a su cintura y asciende tomándose de la soga con sus manos enguantadas Usa un chaleco floreado y una gorra a cuadros Debe llegar al piso trece donde tiene que regar unos claveles pisar maíz escribir unas cartas y preparar una cazuela Sube lentamente y en cada piso se detiene un rato para descansar Entra en el balcón de cada piso y se sienta en un sillón o se extiende sobre una reposera y conversa con la vecina o los vecinos y acepta un café o un mate o deja caer un chorro de una gota de vino en su garganta o juega a las cartas o escucha confidencias y da consejos y cuenta algún episodio de su vida hasta que saluda y se va y sigue trepando por las paredes colgado de una soga Es el hombre que tiene fuertes zapatones con clavos y un chaleco floreado y una gorra a cuadros que olvidó las llaves de su casa y aspira el olor de los geranios y debe llegar al piso trece antes de que aparezcan los búhos y se iluminen las ventanas Están los pájaros y el río allá lejos y el césped del parque y los caballos que galopan por la llanura y esta silla desvencijada y la bañera fuera de uso llena de tierra y de flores y el mar y el navío que se acerca y la lagartija que se escurre entre las rocas y el vendedor de diarios que desde abajo le grita consejos y advertencias mientras el hombre vuela asciende conquista cada piso con esfuerzo y mira siempre hacia arriba la tierra está lejos el cielo está lejos El hombre que trepa por las paredes colgado de una soga cuando entra en una casa por el balcón es bien recibido por los vecinos y él trata de ser útil pero en uno de los pisos una mujer inesperada que es una sola y al mismo tiempo todas las mujeres de su vida le pide que la lleve con él Entonces ella se ata también con la soga y sube con el hombre más allá del piso trece hacia las nubes el aire libre el cielo el viento entre los geranios las sombrillas las reposeras sobre puentes y puestos de diarios y mástiles y enredaderas y algunas gotas y semillas y sueños con su gorra a cuadros con su chaleco floreado con su enamorada de siempre. --- ## Un huésped – Idea Vilariño URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-huesped-idea-vilarino/ Autor/Categoría: Vilariño, Idea Un huésped Idea Vilariño No sos mío no estás en mi vida a mi lado no comés en mi mesa ni reís ni cantás ni vivís para mí. Somos ajenos tú y yo misma y mi casa. Sos un extraño un huésped que no busca no quiere más que una cama a veces. Qué puedo hacer cedértela pero yo vivo sola. --- ## Un pacto – EZRA POUND URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-pacto-ezra-pound/ Autor/Categoría: Pound, Ezra Yo hago un pacto contigo, Walt Whitman. Ya te he detestado lo suficiente. Llego a ti como un niño crecido Que ha tenido un padre testarudo; Ya tengo edad para hacer amigos. Fuiste tú el que partió la nueva leña, Ahora es el tiempo de tallar. Nosotros tenemos la raíz y la savia: Que haya intercambio entre nosotros. --- ## Un pase de 55 metros – CHARLES BUKOWSKI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-pase-de-55-metros-charles-bukowski/ Autor/Categoría: Bukowski, Charles a la mayoría de la gente no le va muy bien y me desanima su existencia, es un tremendo desperdicio: todos esos cuerpos, todas esas vidas funcionando mal: pésimos quarterbacks, malas camareras, presidentes y lavacoches incompetentes, porteros cobardes mecánicos de garaje ineptos contables inútiles y demás. aun así de vez en cuando veo a un artista individual hacer algo con excelencia innata puede ser una camarera en una cafetería cutre o un quarterback de reserva que sale del banquillo con 24 segundos por delante y lleva a cabo ese pase de 55 metros que da la victoria. lo que me permite creer que la posibilidad del milagro está aquí con nosotros casi a diario y me alegra que de vez en cuando algún quarterback de reserva me constate la verdad de esa convicción ya sea en la ciencia, el arte, la filosofía, la medicina, la política y/o etc. de otra manera me liaría a tiros con toda esta puta ciudad ahora mismo. --- ## Un patio – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-patio-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Poetas de Argentina Con la tarde se cansaron los dos o tres colores del patio. Esta noche, la luna, el claro círculo, no domina su espacio. Patio, cielo encauzado. El patio es el declive por el cual se derrama el cielo en la casa. Serena, la eternidad espera en la encrucijada de estrellas. Grato es vivir en la amistad oscura de un zaguán, de una parra y de un aljibe. --- ## Un poco de ingenuidad… – ANTONIO PORCHIA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-poco-de-ingenuidad-antonio-porchia/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Porchia, Antonio Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege. --- ## Un poema – Guillaume Apollinaire URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-poema-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Un poema Entró Se sentó No mira al pirógeno de cabellos rojos El fósforo llamea Partió Guillaume Apollinaire --- ## Un poema vulgar – Alberto Laiseca URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-poema-vulgar-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Un poema vulgar Por tu amor estoy dispuesto a decir la palabra más trivial. Mi casa está limpia y resplandece. Despierto, y cada amanecer es un vaso de porcelana que se ocupa con lentitud. Amor es como Tao, que llena todos los vacíos. El arreglo floral, sobre mi mesa, abarca la totalidad del jardín. El campesino, ante su felicidad grita «¡Mala cosecha!», para confundir a los Seis Diablos del Cielo. Pero, ¿quién temería al tigre, siendo elefante? Un hombre enamorado nunca será un astuto guerrero, ni un gran sabio, ni un buen poeta. Tung Tai. Reino de C´hao. Alberto Laiseca --- ## Un poeta – JULES SUPERVIELLE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-poeta-jules-supervielle/ Autor/Categoría: Supervielle, Jules Un poeta Yo no voy siempre solo al fondo de mí mismo Sino que a veces llevo otros seres conmigo. Los que hayan entrado en mis frías cavernas, ¿Están seguros de salir aunque sólo un momento? Yo acumulo en mi noche, como un barco que se hunde, Sin distingo, el pasaje y la tripulación, Y dejo a los ojos sin luz, y en los camarotes Hago amistad con quienes gustan de lo profundo. Jules Supervielle --- ## Un viejo maestro – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/un-viejo-maestro-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina Al final de las riberas del Ho, como un genio fabuloso, vivía un Viejo Maestro. Diez milenios duró su existencia, para dibujar cada ideograma demoraba cien años y el largo poema aún no ha terminado. Fan Meng Li. Dinastía Sui --- ## Una bonita figura… – PABLO PICASSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-bonita-figura-pablo-picasso/ Autor/Categoría: Picasso, Pablo una bonita figura aun si es de la mujer amada no es más que un rompecabezas el síntoma de la prefiguración del amasijo de cables inextricable de un sistema que hay que distribuir cueste lo que cueste en planos perspectivistas traídos por los pelos del perfume por más delicioso que sea del montón de mierda que los tonos de los proyectores hacen prosperar en sus probetas a la temperatura del rosado que conviene trazar con las cenizas heladas de sus ángulos y curvas ante el azar que no logra marchitar cortados a ras de suelo y madurando en temporada el fruto salvo que en su ventana descargue su golpe mortal en la batalla apenas discernible detrás de la cortina salmón de las patas de las ibis la razón enloquecida y desnuda --- ## Una carta de amor – JULIO CORTÁZAR URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-carta-de-amor-julio-cortazar/ Autor/Categoría: Cortázar, Julio; Poetas de Argentina Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo como un perro que pasa, una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga y cabellera y dos terrones, el olor de tu cuerpo, lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía, todo eso que es tan poco yo lo quiero de vos porque te quiero. Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana, que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina, y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad. --- ## Una casa poco sólida – ANDRÉ BRETÓN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-casa-poco-solida-andre-breton/ Autor/Categoría: Bretón, André El guarda de las obras es víctima de su abnegación Desde hace mucho tiempo la manera de construir una casa situada en la calle de los Mártires era considerada como insensata por la gente del barrio. No habían colocado todavía la techumbre cuando los pintores y los tapiceros se dedicaban ya a decorar los pisos. Todos los días nuevos andamiajes apuntalaban la insegura fachada, con gran inquietud por parte de los transeúntes, a los que el guarda tenía que tranquilizar. ¡Ay!, éste tuvo que pagar su optimismo puesto que ayer, a las doce y treinta, mientras los obreros habían ido a almorzar, el edificio se desplomó, enterrándolo bajo sus escombros. Un niño, al que se halló sin sentido en el lugar del siniestro, no tardó en recobrar el conocimiento. Es el pequeño Lespoir, de 7 años, que en seguida fue llevado con sus padres. Había sufrido más por el miedo que por el daño. Comenzó reclamando su patineta, sobre la cual se había lanzado desde la parte alta de la calle. El chiquillo cuenta que un hombre con un bastón se precipitó hacia él gritando «¡Cuidado!», y quiso huir. Es de lo único que se acuerda. Lo demás ya se conoce. Su salvador, muy conocido por los alrededores con el nombre de Guillaume Apollinaire, podría tener irnos sesenta años. Había ganado la medalla del trabajo y sus compañeros lo estimaban. ¿Cuándo podremos dar con la clave de este misterio? Se busca, en vano hasta ahora, al contratista y al arquitecto de la casa caída. La emoción es considerable. --- ## Una cosa me amarga más que todas las cosas… – JOHANN WOLFGANG VON GOETHE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-cosa-me-amarga-mas-que-todas-las-cosas-johann-wolfgang-von-goethe/ Autor/Categoría: von Goethe, Johann Wolfgang Una cosa me amarga más que todas las cosas; otra —su mera idea— me indigna hasta la médula, me es detestable, amigos: os la confesaré. Mucho me amarga el lecho solitario en la noche, mas nefando es temer en la senda de amor serpientes, y veneno bajo las rosas del deleite, cuando en el gran momento del placer que se entrega, la angustia susurrante se acerca a tu cabeza. De ahí que Faustina me haga feliz; comparte el lecho encantada conmigo y al fiel es siempre fiel. Atraen los obstáculos a la juventud briosa; gozo, en cambio, gozando largo del bien seguro. ¡Qué dicha! Intercambiamos besos despreocupados; vida, aliento aspiramos e infundimos sin miedo. Disfrutamos las largas noches, sí, y abrazados escuchamos las lluvias, tormentas y aguaceros. Clarea poco a poco, las horas flores nuevas aportan y engalanan el día. Sí, quirites, consentidme esta dicha, y a cada cual dé el dios el primero y el último de los bienes del mundo. --- ## Una cosa solo ha buscado el hombre en todo tiempo… – Novalis URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-cosa-solo-ha-buscado-el-hombre-en-todo-tiempo-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Una cosa solo ha buscado el hombre en todo tiempo, y lo ha hecho en todas partes, en las cimas y en las simas del mundo. Bajo nombres distintos –en vano– se ocultaba siempre, y siempre, aun creyéndola cerca, se le iba de las manos. Hubo hace tiempo un hombre que en amables mitos infantiles revelaba a sus hijos las llaves y el camino de un castillo escondido. Pocos lograban conocer la sencilla clave del enigma, pero esos pocos se convertían entonces en maestros del destino. Discurrió largo tiempo –el error nos aguzó el ingenio– y el mito dejó ya de ocultarnos la verdad. Feliz quien se ha hecho sabio y ha dejado su obsesión por el mundo, quien por sí mismo anhela la piedra de la sabiduría eterna. El hombre razonable se convierte entonces en discípulo auténtico, todo lo transforma en vida y en oro, no necesita ya los elixires. Bulle dentro de él el sagrado alambique, está el rey en él, y también Delfos, y al final comprende lo que significa conócete a ti mismo. --- ## Una frase que obliga a la reverencia – ALBERTO LAISECA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-frase-que-obliga-a-la-reverencia-alberto-laiseca/ Autor/Categoría: Laiseca, Alberto; Poetas de Argentina La dura princesa Wu pidió una canción. Muchos han muerto ya, procurando satisfacerla. Grande es el premio, empero: su propia mano. Por la posibilidad de su sonrisa festiva, mueren uno tras otro. Cantó un joven poeta; fuerte y vigoroso, pese a su juvenil carencia. La princesa Wu chasqueó los labios como una muerte china. «Castigad la desfachatez de cantar mal.» Como un juego, con alegría, entregó al joven a sus verdugos, para que lo transformaran en un niño sangriento. También cantó un adulto guerrero; con tal ingenio, que movió sus batallas hasta la poesía. «Tu canción me gustó bastante más. No lo suficiente, empero. Tendré para contigo la piedad de la naturaleza. ¿Cuándo has oído que el lobo hambriento sea perverso? Dadle una muerte rápida.» Pero él, desprendiéndose de sus guardias, se arrojó a un abismo, deslizando su cuerpo sobre el arpa de las rocas. Ella movió la cabeza en raro gesto. «Cayendo hizo música, pero ni aun así me convence. Preparadle un sacrificio crematorio. Pero no a su cuerpo, que ahora está siendo destruido por los pequeños lavadores de seda. Quemad una imagen de papel, previo escribir en ella su nombre. Así tendrá doble muerte, como el final abrupto de un segundo sueño. Ponedlo dentro de una armadura completa y sepultadlo. En esta forma se mezclará con el hierro, y poco a poco adquirirá la fortaleza que le faltó en el último instante.» Por fin vino un sabio arpista. El músico atrevióse a mirar a la joven princesa Wu. Ella estaba inmóvil y sin embargo, pintaba huesos con laca. El artista sonrió. Ella dijo: «Un joven de veinte años es muy tonto. En su conversación siempre está la disonancia o el ruido inesperado. Un hombre de treinta es más tonto aún. Pretende superarme pero no tiene edad suficiente. Me parece haberte visto antes. De cualquier manera, un anciano de cuarenta es demasiado viejo. ¿Cómo podría conmover mi corazón? Deberás cantar tres veces mejor que el centro de los otros. Pronuncia entonces la frase que me obligue a la reverencia». «Ellos murieron por no comprender a tiempo, princesa Wu, que tú, bajo tus ropas, estás desnuda.» Shen Kuci. Reino de Ch’u --- ## Una hoja, sin árbol… – PAUL CELAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-hoja-sin-arbol-paul-celan/ Autor/Categoría: Celan, Paul Una hoja, sin árbol, para Bertolt Brecht: ¿Qué tiempos son éstos en los que un conversar es casi un crimen por tanto decir que entraña? --- ## Una máxima… – LAUTRÉAMONT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-maxima-lautreamont/ Autor/Categoría: Lautréamont Una máxima, para estar bien hecha, no necesita corrección. Necesita que se la desarrolle. --- ## Una mujer me espera – WALT WHITMAN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-mujer-me-espera/ Autor/Categoría: Whitman, Walt Notas del editor de Antología Poética: Para conocer el verdadero orden tipográfico de este poema consultar la fuente original en un libro. Publicamos este material por considerarlo relevante dentro de la poesía lírica pero no porque apoyemos las ideas que hay o pudiera haber en este material, como así tampoco apoyamos las ideas que circulan en general sobre y a partir de este material. Se recomienda un estudio cuidadoso de este material. Poema: Una mujer me espera Autor: Walt Whitman Una mujer me espera: todo lo contiene, nada falta, pero todo faltaría si faltase el sexo, o la mojadura del hombre adecuado. El sexo lo contiene todo: cuerpos, almas, significados, pruebas, purezas, delicadezas, resultados, promulgaciones, cantos, órdenes, salud, orgullo, el misterio de la maternidad, la leche seminal, todas las esperanzas, favores y dones, todas las pasiones, amores, bellezas y placeres de la tierra, todos los gobiernos, jueces, dioses y caudillos de la Tierra: el sexo los contiene a todos, como partes suyas y justificaciones suyas. El hombre que me gusta conoce y acepta, sin avergonzarse, las delicias de su sexo; la mujer que me gusta conoce y acepta, sin avergonzarse, las del suyo. Ahora me apartaré de las mujeres impasibles y me reuniré con la que me espere, y con aquéllas, ardientes, que me satisfagan: veo que me comprenden y no me niegan; veo que son dignas de mí: seré el robusto marido de todas ellas. No valen ni una pizca menos que yo; la luz del sol y la fuerza del viento han curtido sus rostros; su carne posee la agilidad y la fuerza de los antiguos dioses; saben nadar, remar, montar, pelear, disparar, correr, golpear, retroceder, avanzar, resistir, defenderse; son, por sí solas, definitivas: serenas, claras, seguras de sí mismas. Os estrecho contra mí, mujeres, no puedo dejaros ir; os haré bien: soy para vosotras, y vosotras sois para mí, y no sólo en beneficio nuestro, sino también en beneficio de los demás; vosotras sois la envoltura en cuyo interior duermen grandes héroes y bardos que se niegan a despertar si no soy yo quien los toca. Soy yo, mujeres: me abro camino. Soy firme, acre, grande e imposible de disuadir, pero os amo y no os hago más daño del estrictamente necesario. Derramo la sustancia que es el principio de hijos e hijas idóneos para estos Estados, y empujo despacio, con músculo rudo, me acoplo con eficacia, no atiendo a súplicas y no me atrevo a retirarme hasta haber depositado lo que durante tanto tiempo se ha acumulado en mí. En vosotras vierto los ríos represados de mi ser, con vosotras envuelvo mil años futuros, en vosotras implanto lo más preciado de mí y de América, de las gotas que destilo en vosotras nacerán jóvenes atléticas y feroces, artistas, músicos y cantantes nuevos, los niños que engendro en vosotras, engendrarán, a su vez, niños. Exigiré de mi derroche de amor hombres y mujeres perfectos, esperaré que se penetren unos a otros, igual que tú y yo nos penetramos ahora, contaré con los frutos de sus derramamientos, igual que cuento con los de mis derramamientos de ahora, y perseguiré las amorosas cosechas del nacimiento, la vida, la muerte y la inmortalidad que siembro, con tanto amor, en este instante. --- ## Una mujer y un hombre llevados por la vida… – Juan Gelman URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-mujer-y-un-hombre-llevados-por-la-vida-juan-gelman/ Autor/Categoría: Gelman, Juan; Poetas de Argentina Una mujer y un hombre llevados por la vida, una mujer y un hombre cara a cara habitan en la noche, desbordan por sus manos, se oyen subir libres en la sombra, sus cabezas descansan en una bella infancia que ellos crearon juntos, plena de sol, de luz, una mujer y un hombre atados por sus labios llenan la noche lenta con toda su memoria, una mujer y un hombre más bellos en el otro ocupan su lugar en la tierra. --- ## Una palabra – GABRIELA MISTRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-palabra-gabriela-mistral/ Autor/Categoría: Mistral, Gabriela Yo tengo una palabra en la garganta y no la suelto, y no me libro de ella aunque me empuja su empellón de sangre. Si la soltase, quema el pasto vivo, sangra al cordero, hace caer al pájaro. Tengo que desprenderla de mi lengua, hallar un agujero de castores o sepultarla con cal y mortero porque no guarde como el alma el vuelo. No quiero dar señales de que vivo mientras que por mi sangre vaya y venga y suba y baje por mi loco aliento. Aunque mi padre Job la dijo, ardiendo, no quiero darle, no, mi pobre boca porque no ruede y la hallen las mujeres que van al río, y se enrede a sus trenzas o al pobre matorral tuerza y abrase. Yo quiero echarle violentas semillas que en una noche la cubran y ahoguen, sin dejar de ella el cisco de una sílaba. O rompérmela así, como la víbora que por mitad se parte entre los dientes. Y volver a mi casa, entrar, dormirme, cortada de ella, rebanada de ella, y despertar después de dos mil días recién nacida de sueño y olvido. ¡Sin saber ¡ay! que tuve una palabra de yodo y piedra-alumbre entre los labios ni poder acordarme de una noche, de la morada en país extranjero, de la celada y el rayo a la puerta y de mi carne marchando sin su alma! --- ## Una paloma – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/una-paloma-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe De otros diluvios oigo una paloma. --- ## Universo – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/universo-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Con el mar me hago un ataúd de frescura --- ## Uno, dos o tres – PHILIPPE SOUPAULT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/uno-dos-o-tres-philippe-soupault/ Autor/Categoría: Soupault, Philippe Busquemos los hijos los padres de los hijos los hijos de los hijos las campanas de la primavera las fuentes del verano las penas del otoño el silencio del invierno --- ## Usos de la poesía – Lawrence Ferlinghetti URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/usos-de-la-poesia-lawrence-ferlinghetti/ Autor/Categoría: Ferlinghetti, Lawrence Usos de la poesía Lawrence Ferlinghetti ¿Entonces para qué se usa la poesía en estos días? ¿Cuál es la utilidad? ¿Para qué sirve? en estos días y noches de la Era del Autogedón en los que la poesía se asfalta para hacerles una autopista a los ejércitos de la noche como en ese paraíso de palmeras al norte de Nicaragua donde las promesas que se hacen en las plazas se traicionan en las afueras o en los campos tan verdes de la Estación de Armas Navales de Concord donde trenes armados atropellan a los manifestantes ecologistas donde la poesía gana importancia por su ausencia la ausencia de pájaros en un paisaje de verano la falta de amor en una cama a medianoche o la falta de luz a mediodía en los puestos más altos Porque hasta la mala poesía importa por lo que no dice por lo que deja fuera Sí, qué pasa con el sol que baja en las redes de la mañana con las noches blancas y las bocas de labios deseantes que repiten Lulú sin cesar y todas las cosas que nacen con alas y que cantan y los gritos lejos lejos en una playa al anochecer y la luz que nunca estuvo en la tierra ni en el mar y las cuevas medidas por los hombres donde una vez corrieron ríos sagrados cerca de las ciudades junto al mar por las que andamos distraídos asombrándonos constantemente por el espectáculo loco de la existencia y todos estos animales parlantes sobre ruedas héroes y heroínas de mil ojos con corazones corruptos y superalmas ocultas sin más mitos para llamar propios constantemente asombrado como todavía estoy por estos bípedos de rostro lampiño que andan vestidos, estos dramaturgos de stand up ídolos pálidos de las calles nocturnas bailarines en trance en el polvo del Último Vals en estos tiempos de estancamiento y Autogedón en los que todavía la voz del poeta suena en la distancia la voz de la Cuarta Persona del Singular la voz dentro de la voz de la tortuga la cara detrás de la cara de la raza un libro de luz en la noche la voz misma de la vida tal como la oyó Whitman una risa suave y salvaje (ah ¡pero aún por liberarse del procesador de texto de la mente!) Y yo soy el reportero de un diario de otro planeta que viene a presentar una historia terrenal del Qué Cuándo Dónde Cómo y Por Qué de esta vida asombrosa de acá abajo y de los payasos que tienen el control con las manos sobre el marco de la ventana de los molinos demoníacos del miedo que proyectan sus sombras negras en la sombra más grande de la tierra en el final de los tiempos invisible en el hashish supremo de nuestro sueño --- ## Vacaciones pagadas – PERE QUART URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vacaciones-pagadas-pere-quart/ Autor/Categoría: Quart, Pere He decidido marcharme para siempre. Amén. Volveré mañana porque soy viejo y tengo los pies muy resentidos e hinchados por la gota. Pero volveré a marcharme pasado mañana, rejuvenecido por el asco. Para siempre jamás. Amén. Pasado mañana no, el otro, volveré, paloma de raza mensajera, como ella estúpido, aunque no tan recto, ni blanco tampoco. Emponzoñado de mitos, con las alforjas colmadas de blasfemias, huesudo y chupado y legañoso, príncipe desposeído hasta de sus sueños, Job de pocilga; con la lengua cortada, castrado, pasto de la piojería. Tomaré el tren de vacaciones pagadas. Agarrado al tope. La tierra que fue nuestra herencia, huye de mí. Es un chorro entre las piernas que me rechaza. Herbaza, pedregal: signos de amor disueltos en vergüenza. ¡Oh, tierra sin ciclo! Pero miradme: otra vez he vuelto. Solo, casi ciego de tanta lepra. Mañana me voy -no os engaño esta vez. Sí, sí: me voy a gatas como el tatarabuelo, por el atajo de los contrabandistas hasta la línea negra de la muerte. Salto entonces en las tinieblas ardientes, donde todo es extranjero. Donde vive desterrado el Dios antiguo de los padres. --- ## Vagabundo – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vagabundo-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe En ninguna parte de la tierra me puedo arraigar A cada nuevo clima que encuentro descubro desfalleciente que una vez ya le estuve habituado Y me separo siempre extranjero Naciendo tornado de épocas demasiado vividas Gozar un solo minuto de vida inicial Busco un país inocente --- ## Valéry como símbolo – JORGE LUIS BORGES URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/valery-como-simbolo-jorge-luis-borges/ Autor/Categoría: Borges, Jorge Luis; Ensayos Aproximar el nombre de Whitman al de Paul Valéry es a primera vista una operación arbitraria y (lo que es peor) inepta. Valéry es símbolo de infinitas destrezas pero así mismo de infinitos escrúpulos; Whitman, de una casi incoherente pero titánica vocación de felicidad; Valéry ilustremente personifica los laberintos del espíritu; Whitman, las interjecciones del cuerpo. Valéry es símbolo de Europa y de su delicado crepúsculo; Whitman, de la mañana de América. El orbe entero de la literatura parece no admitir dos aplicaciones más antagónicas de la palabra poeta. Un hecho, sin embargo, los une: la obra de los dos es menos preciosa como poesía que como signo de un poeta ejemplar, creado por esa obra. Así, el poeta inglés Lascelles Abercrombie pudo alabar a Whitman por haber creado «de la riqueza de su noble experiencia, esa figura vívida y personal que es una de las pocas cosas realmente grandes de la poesía de nuestro tiempo: la figura de él mismo». El dictamen es vago y superlativo, pero tiene la singular virtud de no identificar a Whitman, hombre de letras y devoto de Tennyson, con whitman, héroe semidivino de Leaves of Grass. La distinción es válida; Whitman redacto sus rapsodias en función de un yo imaginario, formado parcialmente de él mismo parcialmente de cada uno de sus lectores. De ahí las divergencias que han exasperado a la crítica; de ahí la costumbre de fechar sus poemas en territorios que jamás conoció; de ahí que, en tal página de su obra, naciera en los estados del sur, y en tal otra (también en la realidad) en Long Island. Uno de los propósitos de las composiciones de Whitman es definir a un hombre posible —Walt Whitman— de ilimitada y negligente felicidad; no menos hiperbólico, no menos ilusorio, es el hombre que definen las composiciones de Valery. Éste no magnifica, como aquél, las capacidades humanas de filantropía, de fervor y de dicha; magnifica las virtudes mentales. Valéry ha creado a Edmond Teste; ese personaje sería uno de los mitos de nuestro siglo si todos, íntimamente, no lo juzgáramos un mero Doppelgänger de Valéry. Para nosotros, Valéry es Edmond Teste. Es decir; Valéry es una derivación del Chevalier Dupin de Edgar Allan Poe y del inconcebible Dios de los teólogos. Lo cual, verosímilmente, no es cierto. Yeats, Rilke y Eliot han escrito versos más memorables que los de Valéry; Joyce y Stefan George han ejecutado modificaciones más profundas en su instrumento (quizá el francés es menos modificable que el inglés y que el alemán); pero detrás de la obra de esos eminentes artífices no hay una personalidad comparable a la de Valéry. La circunstancia de de que esa personalidad sea de algún modo, una proyección de la obra, no disminuye el hecho. Proponer a los hombres la lucidez en una era bajamente romántica, en la era melancólica del nazismo y del materialismo dialéctico, de los augures de la secta de Freud y de los comerciantes del surréalisme, tal es la benemérita misión que desempeñó (que sigue desempeñando) Valéry. Paul Valéry nos deja, al morir, el símbolo de un hombre infinitamente sensible a todo hecho y para el cual todo hecho es un estímulo que puede suscitar una infinita serie de pensamientos. De un hombre que trasciende los rasgos diferenciales del yo y de quien podemos decir, como William Hazlitt de Shakespeare: He is nothing in himself. De un hombre cuyos admirables textos no agotan, ni siquiera definen, sus omnímodas posibilidades. De un hombre que en un siglo que adora los caóticos ídolos de la sangre, de la tierra y de la pasión, prefirió siempre los lúcidos placeres del pensamiento y las secretas aventuras del orden. Buenos Aires, 1945. “Válery como símbolo”, pertenece al libro “Otras inquisiciones”, de Jorge Luis Borges. Consultar la fuente original para mayor precisión en el texto. --- ## Vaso furtivo – MARÍA EUGENIA VAZ FERREIRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vaso-furtivo-maria-eugenia-vaz-ferreira/ Autor/Categoría: Vaz Ferreira, María Eugenia Por todo lo breve y frágil, superficial, fugitivo, por lo que no tiene bases, argumentos ni principios; por todo lo que es liviano, veloz, mudable y finito; por las volutas del humo, por las rosas de los tirsos, por la espuma de las olas y las brumas del olvido… por lo que les carga poco a los pobres peregrinos de esta trashumante tierra grave y lunática, brindo con palabras transitorias y con vaporosos vinos de burbujas centelleantes en cristales quebradizos… --- ## Vendrá la muerte y tendrá tus ojos… – CESARE PAVESE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vendra-la-muerte-y-tendra-tus-ojos-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Vendrá la muerte y tendrá tus ojos -esta muerte que nos acompaña de la mañana a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un vicio absurdo-. Tus ojos serán una vana palabra, un grito acallado, un silencio. Así los ves cada mañana cuando sola sobre ti misma te inclinas en el espejo. Oh querida esperanza, también ese día sabremos nosotros que eres la vida y eres la nada. Para todos tiene la muerte una mirada. Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Será como abandonar un vicio, como contemplar en el espejo el resurgir de un rostro muerto, como escuchar unos labios cerrados. Mudos, descenderemos en el remolino. --- ## Ventana – GREGORY CORSO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ventana-gregory-corso/ Autor/Categoría: Corso, Gregory Te digo a vos morir, creer que vas a morir es una horrible triste creencia Las personas no son confiables y tus padres tu sacerdote tu gurú son personas y son ellos los que te dicen que debés morir creerles a ellos es morir Porque ves a otro morir creés que tenés que morir sin embargo sólo conocerás la muerte de otro nunca la tuya propia incluso en tu lecho canceroso nunca sabrás que te despertás muerto El cuerpo es simplemente una etapa nacemos de nosotros mismos del encarnado amanecer a la noche desencarnada al amanecer reencarnado una continua conexión cuyo hilo conductor es el espíritu nuevamente te digo no conozco la impermanencia estoy con la permanencia y desprecio la muerte sólo tengo sentimientos por los vivos no tengo sentimientos por los muertos Te dicen que tenés que morir para llegar al cielo mandá a la mierda a esos forros poco creíbles que con su fe fraudulenta matan a millones de eternas inteligencias Les digo a Uds. Los muertos: no van a ningún lado sólo si están vivos podrán llegar aquí, allá, a cualquier lado El espíritu es más sabio que el cuerpo Creer que la vida muere con el cuerpo es estar enfermo del espíritu El gran peligro es pensar con el cuerpo que el espíritu es cosa efímera La víctima de cáncer de espíritu saludable no es una cosa terminal y el cuerpo saludable frágil de espíritu sí lo es Como los peces son aguas animalizadas nosotros somos espíritus humanizados los peces van y vienen los humanos también la muerte de los peces no es la muerte de las aguas la muerte de tu cuerpo no es la muerte de la vida Así es cuando digo que nunca conoceré mi muerte, creo en ello, conmigo el espíritu emergió con su rostro humano logré salir de la vida vivo Y no permitas que un cuerpo en una tumba en cuya lápida podrás leer el nombre de Gregory Corso te cause gracia, tiente esa risa tuya «Ja, Ja» «Él decía que nunca moriría, mirá, el imbécil fue enterrado bien muerto» Sólo tenés que saber que habrá un cielo sobre esa tumba ahí y transportará el tamaño de mi espíritu a todas partes y esto es una mera suposición porque quizás nunca verás esa tumba seguramente yo nunca la veré Así de este modo como los peces son al agua así soy yo respecto de la tierra, el fuego, el aire y así seré hasta tanto todos estos elementos no estén más allí Habré muerto en realidad hasta entonces todavía seré como ahora, como mañana como ayer; adiós, que tengan una buena vida recuerden que las personas las más de las veces no son confiables, y son ellas las que te dicen que tenés que morir; te estaré viendo en mis ecos la próxima vez --- ## Vera violetta – Almafuerte URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vera-violetta-almafuerte/ Autor/Categoría: Almafuerte; Poetas de Argentina Vera violetta Almafuerte En pos de su nivel se lanza el río para el gran desnivel de los breñales; el aire es vendaval; y hay vendavales por la ley del no-fin, del no-vacío. La más hermosa espiga del estío no sueña con el pan en los trigales; el más noble panal de los panales no declaró jamás: Yo no soy mío. Y el sol, el padre sol, el raudo foco que lo fomenta todo en la Natura, por fecundar los polos no se apura, ni se desvía un ápice tampoco… ¡Todo lo alcanzarás, solemne loco, siempre que lo permita tu estatura! --- ## Verano – Cesare Pavese URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/verano-cesare-pavese/ Autor/Categoría: Pavese, Cesare Verano Ha reaparecido la mujer de ojos entreabiertos y de cuerpo concentrado, andando por la calle. Ha mirado de frente, tendiendo la mano en la calle inmóvil. Todo ha vuelto a resurgir. En la luz inmóvil del día lejano se ha quebrado el recuerdo. La mujer ha alzado la frente sencilla y su mirada de entonces ha reaparecido. Se ha tendido la mano hacia la mano y el apretón angustioso era el mismo de entonces. Todo ha recobrado colores y vida con la mirada concentrada, con la boca entreabierta. Ha regresado la angustia de días lejanos cuando un inesperado e inmóvil estío de colores y tibiezas emergía ante las miradas de aquellos ojos sumisos. Ha regresado la angustia que ninguna dulzura de labios abiertos puede mitigar. Se cobija, fríamente, en aquellos ojos, un inmóvil cielo. Era tranquilo el recuerdo bajo la luz sumisa del tiempo, era un dócil moribundo para quien ya la ventana se aniebla y desaparece. Se ha quebrado el recuerdo. El apretón angustioso de la leve mano ha vuelto a encender los colores, el verano y las tibiezas bajo el vívido cielo. Pero la boca entreabierta y las miradas sumisas no dan vida más que a un duro, inhumano silencio. Cesare Pavese --- ## Verano – GEORG TRAKL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/verano-georg-trakl/ Autor/Categoría: Trakl, Georg Al atardecer calla el lamento del pájaro en el bosque. Se inclina la mies, la roja amapola. Una negra tormenta amenaza sobre la colina. El antiguo canto del grillo perece en el campo. Ya no se mueve el follaje del castaño. En la escalera de caracol susurra tu vestido. En silencio alumbra el candil en la habitación oscura; una mano plateada la apaga. Quietud del viento, noche sin estrellas. --- ## Verde que te quiero verde… – FEDERICO GARCÍA LORCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/verde-que-te-quiero-verde-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Verde que te quiero verde. Verde viento. Verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Con la sombra en la cintura ella sueña en su baranda[2], verde carne, pelo verde, con ojos de fría plata. Verde que te quiero verde. Bajo la luna gitana, las cosas la están mirando y ella no puede mirarlas. --- ## Verdes montañas – LI PO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/verdes-montanas-li-po/ Autor/Categoría: Li Po Verdes montañas Me preguntáis por qué vivo aquí en las verdes montañas. Sonrío y no respondo en paz mi corazón. Caen las flores y desaparecen arrastradas por la corriente. Éste es mi mundo, aparte, no es el mundo de los hombres. Click para leer más poemas de Li Po --- ## Versión simple del mundo… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/version-simple-del-mundo-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Versión simple del mundo: el lugar que encontramos. Versión más ajustada: el lugar que dejamos. Versión perfeccionada: el lugar para buscar otro mundo. Versión casi definitiva: el lugar de una ausencia. Y otra más todavía: el lugar que nos prueba que ser no es un lugar. Y la última versión: el mundo es el lugar para aprender que ser no necesita lugar. --- ## Versos a la tristeza de Buenos Aires – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/versos-a-la-tristeza-de-buenos-aires-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Storni, Alfonsina Tristes calles derechas, agrisadas e iguales, por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo, sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo me apagaron los tibios sueños primaverales. Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada en el vaho grisáceo, lento, que las decora. De su monotonía mi alma padece ahora. —¡Alfonsina! —No llames. Ya no respondo a nada. Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero viendo en días de otoño tu cielo prisionero no me será sorpresa la lápida pesada. Que entre tus calles rectas, untadas de su río apagado, brumoso, desolante y sombrío, cuando vagué por ellas, ya estaba yo enterrada. --- ## Versos del caminante – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/versos-del-caminante-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León I Deshaced ese verso. Quitadle los caireles de la rima, el metro, la cadencia y hasta la idea misma. Aventad las palabras, y si después queda algo todavía, eso será la poesía. II Poesía, tristeza honda y ambición del alma, cuándo te darás a todos… a todos, al príncipe y al paria, a todos… sin ritmo y sin palabras! III Sistema, poeta, sistema. Empieza por contar las piedras, luego contarás las estrellas. IV Ni de tu corazón, ni de tu pensamiento, ni del horno divino de Vulcano han salido tus alas. Entre todos los hombres las labraron y entre todos los hombres en los huesos de tus costillas las hincaron. La mano más humilde te ha clavado un ensueño… una pluma de amor en el costado. V No andes errante… y busca tu camino. -Dejadme-. Ya vendrá un viento fuerte que me lleve a mi sitio. --- ## Versos escritos con abatimiento – WILLIAM BUTLER YEATS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/versos-escritos-con-abatimiento-william-butler-yeats/ Autor/Categoría: Yeats, William Butler ¿Cuándo he mirado por última vez los redondos ojos verdes y los cuerpos sinuosos de los negros leopardos de la luna? Todas las brujas salvajes, todas esas nobles damas, con todas sus escobas y sus lágrimas, sus lágrimas enojadas, se han ido. Los centauros de las colinas han desaparecido; nada me queda sino el sol amargado; desterrada la heroica madre luna y desaparecida, ahora que tengo ya cincuenta años debo soportar el sol huidizo. --- ## Versos sueltos – Nicanor Parra URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/versos-sueltos-nicanor-parra/ Autor/Categoría: Parra, Nicanor Un ojo blanco no me dice nada Hasta cuándo posar de inteligente Para qué completar un pensamiento ¡Hay que lanzar al aire las ideas! El desorden también tiene su encanto Un murciélago lucha con el sol: La poesía no molesta a nadie Y la fucsia parece bailarina. La tempestad si no es sublime aburre Estoy harto del dios y del demonio ¿Cuánto vale ese par de pantalones? El galán se libera de su novia Nada más antipático que el cielo Al orgullo lo pintan de pantuflas: Nunca discute el alma que se estima. Y la fucsia parece bailarina. El que se embarca en un violín naufraga La doncella se casa con un viejo Pobre gente no sabe lo que dice Con el amor no se le ruega a nadie: En vez de leche le salía sangre Sólo por diversión cantan las aves. Y la fucsia parece bailarina. Una noche me quise suicidar El ruiseñor se ríe de sí mismo La perfección es un tonel sin fondo Todo lo transparente nos seduce: Estornudar es el placer mayor Y la fucsia parece bailarina. Ya no queda muchacha que violar En la sinceridad está el peligro Yo me gano la vida a puntapiés Entre pecho y espalda hay un abismo Hay que dejar morir al moribundo: Mi catedral es la sala de baño Y la fucsia parece bailarina. Se reparte jamón a domicilio ¿Puede verse la hora en una flor? Véndese crucifijo de ocasión La ancianidad también tiene su premio Los funerales sólo dejan deudas: Júpiter eyacula sobre Leda Y la fucsia parece bailarina. Todavía vivimos en un bosque ¿No sentís el murmullo de las hojas? Porque no me diréis que estoy soñando Lo que yo digo debe ser así Me parece que tengo la razón Yo también soy un dios a mi manera Un creador que no produce nada: Yo me dedico a bostezar a full Y la fucsia parece bailarina. --- ## Viaje – BALDOMERO FERNÁNDEZ MORENO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/viaje-baldomero-fernandez-moreno/ Autor/Categoría: Fernández Moreno, Baldomero; Poetas de Argentina Todos duermen en el tren, todos duermen menos yo. Por la abierta ventanilla mirando, mirando voy el campo negro, que argenta la luna con su esplendor. Todos duermen en el tren, todos duermen menos yo. Nadie tiene sed de espacio, sed de luna, sed de Dios. --- ## Viaje – TRISTAN TZARA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/viaje-tristan-tzara/ Autor/Categoría: Tzara, Tristan Derrúmbate casa tardía sobre la tumba de una muchacha; por el humo lentamente deshilachado por el cielo manchado y por las gallinas presurosas, la lluvia nos envía señales quisieras encontrar pobres con canas para darles limosna Tus ojos son demasiado grandes, tus labios están fríos Preguntas raras veces al espejo si eres de su agrado Aquí hay cuatro hombres decididos a irse hacia cuatro lugares desconocidos En el camino hay plantaciones de amapolas, hay chopos por relámpagos Hay puentes echados sobre ríos imperiales sobre arena amarilla como el azufre donde no crecen ni las malas hierbas en las faldas de las montañas hay aldeas nuevas y limpias con aves en el corral, con frutas en los jardines con campanarios, molinos de viento, patios de terratenientes al borde de la tierra las colinas están rotas hay trilladoras y graneros con cereales En la pequeña estación donde bajaremos nosotros solos nos está esperando el viejo cochero me preguntarás por aldeas y ventas en el camino por cosas a las que no te contestaré porque no lo sé Viviremos en una casa con tejado de junco en el que anidan las cigüeñas recibiremos huéspedes, visitaremos al alcalde, la escuela haremos colección con los insectos del cielo En nuestro bosque hay osos, ardillas, ciervos. La casa del guardabosques está vacía desde ahí veremos toda la aldea y esperaremos el correo de Dumbraveni. Estoy viajando, sin fin, en este tren con una enferma de nervios como no se salva uno de la profundidad de las ciénagas y de las malas hierbas. --- ## Vieja calle sin nadie… – ROBERTO JUARROZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vieja-calle-sin-nadie-roberto-juarroz/ Autor/Categoría: Juarroz, Roberto Vieja calle sin nadie. Sería fácil ocuparla. Pero después no se podría vaciar otra vez. Es mejor que siga así, sabiamente sin nadie. Es necesario respetar la iniciativa del vacío. --- ## Viejo puente – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/viejo-puente-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Mi risa está tan adentro que estoy triste cuando rio. Enséñame, viejo puente, a dejar pasar el río. --- ## Vienen… – SAMUEL BECKETT URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vienen-samuel-beckett/ Autor/Categoría: Beckett, Samuel vienen iguales y distintas con cada una es igual y distinto con cada una la ausencia de amor es diferente con cada una la ausencia de amor es semejante --- ## Vigilia – GIUSEPPE UNGARETTI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vigilia-giuseppe-ungaretti/ Autor/Categoría: Ungaretti, Giuseppe Una entera velada tendido al costado de un compañero masacrado con su boca desencajada vuelta al plenilunio con la congestión de sus manos penetrada en mi silencio he escrito cartas llenas de amor. No me he sentido nunca tan aferrado a la vida. --- ## Visión – CÉSAR TIEMPO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vision-cesar-tiempo/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Tiempo, César Cae sobre la ciudad la ceniza minúscula y tenue de la lluvia. ¡Qué grato es en un día como éste acariciar un inocente sueño de ventura! Mientras cae la lluvia, yo acaricio mi sueño: un día las mujeres serán todas hermanas; la ramera, la púdica, la aristócrata altiva y la humilde mucama. Irían por las calles llevando como emblema una sonrisa alegre y una mirada franca, y así, sencillamente, se ofrecerían a todos los hombres que pasaran. Ellos se tornarían tan buenos como el sol, como el pan, como el agua: su dicha cantarían todos los oprimidos suavizadas sus manos, su gesto y sus palabras. Bajo los cielos límpidos, banderas de alegría, desplegados sus paños como alas cual si quisieran cobijar a todas las mujeres que un día supieron ser humanas. (Sigue cayendo sobre la ciudad la ceniza minúscula y tenue de la lluvia. ¡Qué grato es en un día como éste acariciar un inocente sueño de ventura!) --- ## Visión- FIÓDOR TIÚTCHEV URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vision-fiodor-tiutchev/ Autor/Categoría: Tiútchev, Fiódor Hay una hora en la noche cuando todo enmudece y en esa hora en que surgen visiones y portentos la carroza viviente del orbe se retira en todo su esplendor al santuario del cielo. Y se espesa la noche, como el Caos en las aguas; el olvido, cual Atlas, abraza nuestra esfera; ¡Únicamente el alma virginal de la Musa con proféticos sueños los dioses atormentan! --- ## Vive sin horas… – FERNANDO PESSOA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vive-sin-horas-fernando-pessoa/ Autor/Categoría: Pessoa, Fernando Vive sin horas. Cuanto mide daña y cuanto piensa mide. En un fluido incierto, como el río cuyas olas son él, que sean así tus días, y si te toca pasar, como a otros, calla. Click para leer más poemas de Fernando Pessoa --- ## Vladímir Mayakovski – Barato se liquida URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vladimir-mayakovski-barato-se-liquida/ Autor/Categoría: Mayakovski, Vladímir A ti, mujer, a quien enredo en conmovedora aventura, o a ti, transeúnte, a quien miro simplemente. Todos pasan temerosos apretando los bolsillos. ¡Ridículos! ¡A los pobres, qué pueden robarles! Pasarán los años lo sabrán ustedes, tal vez, yo, candidato a dos metros de la morgue municipal, soy infinitamente más rico, que cualquier Pierpont Morgan. Al cabo de tantos y tantos años, ya no viviré, moriré de hambre, o un tiro me pegaré a mí, al de fuego, me estudiarán los profesores, hasta los puntos y las comas, y hablarán de dónde y cómo, y cuándo vivió y nació… Y desde la cátedra, un idiota de frente saliente, recordará a Dios o al demonio. Se inclinará la muchedumbre, adorándome inquieta, y no me reconocerán. Yo no soy yo. Dibujarán una cabeza, con cuerpo o con aureola, y todas las estudiantes, antes de dormirse, soñarán acostadas sobre mis versos. Soy pesimista -dicen- ¡Ya lo sé! ¡Siempre habrá aprendices en la tierra! Pero al fin, escuchádme: todo lo que posee mi alma, todo, ¿a ver quién se atreve a medir esta hondura? Toda la maravilla, que en la eternidad adornará mi paso, y aún mi propia inmortalidad, que tronando por todos los siglos, juntará a mis admiradores de rodillas, en el mundo y siempre, ¿todo eso quieren? lo doy enseguida, por una sola palabra, cariñosa, humana. ¡Gente! ¡Venid, levantando polvo por las avenidas, aplastando cuerpos, pisando rostros! Venid de toda la tierra. hoy, en San Petersburgo, en la calle Nadiézda por menos de un kopek se liquida una valiosísima corona, por una palabra humana. ¿Barato, verdad? ¡Anda, prueba encontrarla! --- ## Vocales – ARTHUR RIMBAUD URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vocales-arthur-rimbaud/ Autor/Categoría: Rimbaud, Arthur A negro, E blanco, I rojo, U verde, O azul: vocales algún día diré vuestro nacer latente: negro corsé velludo de moscas deslumbrantes, A, al zumbar en tomo a atroces pestilencias, calas de umbría; E, candor de pabellones y naves, hielo altivo, reyes blancos, ombelas que tiemblan. I, escupida sangre, risa de ira en labio bello, en labio ebrio de penitencia; U, ciclos, vibraciones divinas, verdes mares, paz de pastos sembrados de animales, de surcos que la alquimia ha grabado en las frentes que estudian. O, Clarín sobrehumano preñado de estridencias extrañas y silencios que cruzan Mundos y Ángeles: O, Omega, fulgor violeta de Sus Ojos. --- ## Volverán las oscuras golondrinas… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/volveran-las-oscuras-golondrinas-gustavo-adolfo-becquer/ Autor/Categoría: Bécquer, Gustavo Adolfo Volverán las oscuras golondrinas en tu balcón sus nidos a colgar, y otra vez con el ala a sus cristales jugando llamarán. Pero aquéllas que el vuelo refrenaban tu hermosura y mi dicha a contemplar, aquéllas que aprendieron nuestros nombres… ésas… ¡no volverán! Volverán las tupidas madreselvas de tu jardín las tapias a escalar y otra vez a la tarde aún más hermosas sus flores se abrirán. Pero aquellas cuajadas de rocío cuyas gotas mirábamos temblar y caer como lágrimas del día… ésas… ¡no volverán! Volverán del amor en tus oídos las palabras ardientes a sonar, tu corazón de su profundo sueño tal vez despertará. Pero mudo y absorto y de rodillas como se adora a Dios ante su altar, como yo te he querido… desengáñate, nadie así te amará. --- ## Voz – MANUEL DEL CABRAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/voz-manuel-del-cabral/ Autor/Categoría: del Cabral, Manuel Me puse a cavar la tierra, porque oí mi voz al fondo. Y el hoyo cruzó la tierra. Y allá… Más allá… Tal vez, hoyando otras tierras… otras… la voz lejana se oía. Seguí cavando. Cavando. Es sólo una voz el fondo… --- ## Vuelo sin orillas – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/vuelo-sin-orillas-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio; Poetas de Argentina Vuelo sin orillas Abandoné las sombras, las espesas paredes, los ruidos familiares, la amistad de los libros, el tabaco, las plumas, los secos cielorrasos; para salir volando, desesperadamente. Abajo: en la penumbra, las amargas cornisas, las calles desoladas, los faroles sonámbulos, las muertas chimeneas, los rumores cansados; pero seguí volando, desesperadamente. Ya todo era silencio, simuladas catástrofes, grandes charcos de sombra, aguaceros, relámpagos, vagabundos islotes de inestables riberas; pero seguí volando, desesperadamente. Un resplandor desnudo, una luz calcinante se interpuso en mi ruta, me fascinó de muerte, pero logré evadirme de su letal influjo, para seguir volando, desesperadamente. Todavía el destino de mundos fenecidos, desorientó mi vuelo —de sideral constancia— con sus vanas parábolas y sus aureolas falsas; pero seguí volando, desesperadamente. Me oprimía lo fluido, la limpidez maciza, el vacío escarchado, la inaudible distancia, la oquedad insonora, el reposo asfixiante; pero seguía volando, desesperadamente. Ya no existía nada, la nada estaba ausente; ni oscuridad, ni lumbre, —ni unas manos celestes— ni vida, ni destino, ni misterio, ni muerte; pero seguía volando, desesperadamente. Click para leer más poemas de Oliverio Girondo --- ## Walking around – PABLO NERUDA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/walking-around-pablo-neruda/ Autor/Categoría: Neruda, Pablo Sucede que me canso de ser hombre. Sucede que entro en las sastrerías y en los cines marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro navegando en un agua de origen y ceniza. El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos. Sólo quiero un descanso de piedras o de lana, sólo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores. Sucede que me canso de mis pies y mis uñas y mi pelo y mi sombra. Sucede que me canso de ser hombre. Sin embargo sería delicioso asustar a un notario con un lirio cortado o dar muerte a una monja con un golpe de oreja. Sería bello ir por las calles con un cuchillo verde y dando gritos hasta morir de frío. No quiero seguir siendo raíz en las tinieblas, vacilante, extendido, tiritando de sueño, hacia abajo, en las tripas mojadas de la tierra, absorbiendo y pensando, comiendo cada día. No quiero para mí tantas desgracias. No quiero continuar de raíz y de tumba, de subterráneo solo, de bodega con muertos ateridos, muriéndome de pena. Por eso el día lunes arde como el petróleo cuando me ve llegar con mi cara de cárcel, y aúlla en su transcurso como una rueda herida, y da pasos de sangre caliente hacia la noche. Y me empuja a ciertos rincones, a ciertas casas húmedas, a hospitales donde los huesos salen por la ventana, a ciertas zapaterías con olor a vinagre, a calles espantosas como grietas. Hay pájaros de color de azufre y horribles intestinos colgando de las puertas de las casas que odio, hay dentaduras olvidadas en una cafetera, hay espejos que debieran haber llorado de vergüenza y espanto, hay paraguas en todas partes, y venenos, y ombligos. Yo paseo con calma, con ojos, con zapatos, con furia, con olvido, paso, cruzo oficinas y tiendas de ortopedia, y patios donde hay ropas colgadas de un alambre: calzoncillos, toallas y camisas que lloran lentas lágrimas sucias. --- ## WILLIAM CARLOS WILLIAMS – Poema «Fragmento» URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/william-carlos-williams-poema-fragmento/ Autor/Categoría: Williams, William Carlos Fragmento así como a aquel que critica la estupidez y la pena pueden rebasarlo al escribir desconocías el poder de tus palabras Leer más poemas de William Carlos Williams --- ## Y después – FEDERICO GARCIA LORCA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/y-despues-federico-garcia-lorca/ Autor/Categoría: García Lorca, Federico Los laberintos que crea el tiempo, se desvanecen. (Sólo queda el desierto.) El corazón, fuente del deseo, se desvanece. (Sólo queda el desierto.) La ilusión de la aurora y los besos, se desvanecen. Sólo queda el desierto. Un ondulado desierto. --- ## Y el psiquiatra me preguntó… – CRISTINA PERI ROSSI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/y-el-psiquiatra-me-pregunto-cristina-peri-rossi/ Autor/Categoría: Peri Rossi, Cristina Y el psiquiatra me preguntó: -¿A qué asocia el nombre de Alejandra?- El dulce nombre de Alejandra el olor de los pinos y cipreses casas rojas castillos medioevales una dama en el umbral muebles púrpuras la prodigiosa simetría de los parques una hoja siempre en blanco delante del ojo que acaricia la falta de sonido las lilas de los muros un dolor enfermizo por casi todo el muelle gris las cosas que sólo existen en jardines para decir cuyos nombres es necesario empezar por Alejandra la antigüedad de algunas piedras respiración entrecortada la dificultad para hacer amigos, en fin, medianoches fatales en que todo nos falta especialmente un amigo una amiga inolvidables. --- ## Y sobre todo que Mañana no sepa dónde estoy… – OSCAR MILOSZ URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/y-sobre-todo-que-manana-no-sepa-donde-estoy-oscar-milosz/ Autor/Categoría: Milosz, Oscar Y sobre todo que Mañana no sepa dónde estoy… Y sobre todo que Mañana no sepa dónde estoy— Los bosques, oh los bosques llenos de ballas negras— Tu voz es un sonido de luna en el aljibe Donde el eco de junio ha venido a beber. Y que nadie pronuncie allá mi nombre en sueños, Los tiempos, oh los tiempos sin error se han cumplido—. Como un árbol que, joven, sufre la savia nueva Es tu blancura en una veste sin uso. Y que las zarzas se cierren tras de nosotros, Porque yo temo, temo regresar. Las grandes flores blancas te rozan las rodillas Y la sombra, oh la sombra, pálida está de amor. Y no digas al agua del bosque quién soy yo; El nombre mío, oh el nombre mío, ha muerto. Tus ojos tienen el color de las jóvenes lluvias, De las jóvenes lluvias en el lago dormido. Nada cuentes al viento del viejo cementerio. Bien pudiera ordenarme que lo siga. Y tus cabellos huelen a estío, a tierra, a luna. Es preciso vivir, vivir, sólo vivir… Click para leer más poemas de Oscar Milosz --- ## Y súbito la noche – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/y-subito-la-noche-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Hendido por un rayo de sol todo hombre está solo sobre el corazón de la tierra; de pronto, la noche que cierra. --- ## Y tu vestidura es blanca – SALVATORE QUASIMODO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/y-tu-vestidura-es-blanca-salvatore-quasimodo/ Autor/Categoría: Quasimodo, Salvatore Tienes la cabeza inclinada y me miras, y tu vestidura es blanca, y un seno asoma por el encaje suelto sobre el hombro izquierdo. Me rebasa la luz; tiembla y toca tus brazos desnudos. Vuelvo a verte. Palabras cerradas y rápidas decías, que ponían corazón en el peso de una vida que sabía de circo. Profundo el camino sobre el que descendía el viento ciertas noches de marzo y nos despertaba desconocidos como la primera vez. --- ## Y… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/y-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Y quiero que sea superior a mí mismo y extraño a mi cerebro… que no sepa yo nunca cómo y por qué lo he hecho; que ignore siempre eso que llaman manera o procedimiento. No quiero estar en el secreto del arte nunca; quiero que el arte siempre me guarde su secreto; no quiero domar a la belleza con mi hierro… que venga a mí, quiero, como una gracia del cielo. --- ## Ya es hora de que se sepa – PERE QUART URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ya-es-hora-de-que-se-sepa-pere-quart/ Autor/Categoría: Quart, Pere Pido la palabra previa. Quiero decir -¡y que de una vez se sepa! – que yo soy Yo, que soy el Centro, y el Árbitro. Que todos vosotros, todos, -dandose bien las cosas- sois mis coterráneos: parientes, vecinos, acreedores míos, prójimos míos propiamente dicho; que todos los demás, todos, buenos y malos -amarillos y negros, antípodas, gitanos- son, todo lo más, y ya es mucho, mis contemporáneos. Sabed que: cuando os veo, de hecho os suscito, os resucito; y al pensaros os doy una esperanza. Pero si os he perdido de vista, mientras os olvido u os ignoro, dormís el sueño de los justos, como suele decirse. No pasáis de potencias en la acepci6n más triste del vocablo. Ya lo sé. Muchos esperáis con impaciencia el día de cantarme el responso. No os embaléis, por favor. En el mejor de los casos, cuando yo muera, todos, todos, buenos o malos, no seréis más que mis sobrevivientes. --- ## Ya hay un español que quiere… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ya-hay-un-espanol-que-quiere-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón. --- ## Ya llega mi hora… – Nazim Hikmet URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ya-llega-mi-hora-nazim-hikmet/ Autor/Categoría: Nazim Hikmet Ya llega mi hora… Ya llega mi hora saltaré de repente al vacío sin conocer el estado de putrefacción de mi carne ni cómo los gusanos socavan mis ojos sin tregua ni descanso pienso en la muerte eso quiere decir que mi hora está próxima Nazim Hikmet --- ## Ya no me queda esperanza – EDVARD MUNCH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ya-no-me-queda-esperanza-edvard-munch/ Autor/Categoría: Munch, Edvard Ya no me queda esperanza nada que me haga ilusión. ¿Por qué trabajar – esforzarme cuando de todos modos moriré algún día? Miré a mi padre canoso y encorvado ante el escritorio – me asombraba que trabajara con tanto ahínco y – a mi tía junto a la ventana cosiendo incesantemente con una mano levantada Así lleva muchos años. Y sin embargo están contentos al menos en comparación conmigo. Y miré a la gente afuera en la calle – qué ahínco – – la gorda mujer del carnicero – colorada y reluciente cortaba carne – como seguirá haciendo toda su vida – simplemente cortar carne. Qué asco – Pero ella está contenta Yo quería hacer algo grande – hacerme famoso – Y por eso he trabajado con mi sangre – y con todo aquello de lo que se podía sacar algún partido Me imaginaba a mí mismo como un hombre famoso – trabajé incesantemente me fui haciendo cada vez más famoso – pero siempre los había mejores que yo – al final llegué a ser el mejor – canoso – extenuado iba a cosechar la recompensa. La consciencia de haber hecho algo realmente grande sería la recompensa – ¿Qué era el mejor de los cuadros? – una miserable copia, una miserable reproducción de nuestra vida – Y las infinitas constelaciones – que pueden ser algo grande – si se piensa en el espacio infinito. No no nada nada. ¿Por qué no lo habré visto antes? – Los demás están contentos creen que recibirán su recompensa en el paraíso tras su muerte – Yo mismo lo creí en algún momento – La gloria – la alegría – la luz la dicha infinita – todo eso estaba en el paraíso. --- ## Ya no será… – IDEA VILARIÑO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ya-no-sera-idea-vilarino/ Autor/Categoría: Vilariño, Idea Ya no será, ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo no coseré tu ropa, no te tendré de noche no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui por qué me amaron otros. No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca ni si era de verdad lo que dijiste que era, ni quién fuiste, ni qué fui para ti ni cómo hubiera sido vivir juntos, querernos, esperarnos, estar. Ya no soy más que yo para siempre y tú Ya no serás para mí más que tú. Ya no estás en un día futuro no sabré dónde vives, con quién ni si te acuerdas. No me abrazarás nunca como esa noche, nunca. No volveré a tocarte. No te veré morir. --- ## Ya vague por las calles bulliciosas… URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/ya-vague-por-las-calles-bulliciosas/ Autor/Categoría: Pushkin, Alexandr Ya vague por las calles bulliciosas… Ya vague por las calles bulliciosas, ya penetre en el templo populoso, ya me rodeen alocados jóvenes, en mis ensueños sigo estando absorto. Me digo: pasarán raudos los años y por muchos que aquí nos encontremos, todos iremos a la eterna fosa y para alguno ya llegó su tiempo. Cuando contemplo el roble solitario, este patriarca de los bosques -pienso- sobrevivió al cruel siglo de mis padres y sobrevivirá a este siglo nuestro. Cuando acaricio a una tierna criatura pienso que es hora ya de despedirme: te cedo el puesto, florecer te toca, y para mí ya es hora de pudrirme. Cada día que pasa, cada hora, me he acostumbrado a ejercitar la mente, e intento adivinar cuál de entre ellos será el aniversario de mi muerte. Y ¿dónde me enviará la muerte el Hado? ¿En la guerra, en la mar, como viajero? ¿O si acaso será, el valle vecino el que reciba mis helados restos? Y aunque para mi cuerpo inanimado dónde se descomponga igual le sea, yo, más cercano a mi solar querido, de ser posible, reposar quisiera. Y que a la entrada misma de mi tumba una juvenil vida jugar pueda, y que Naturaleza indiferente con su eterna hermosura resplandezca. Alexandr Pushkin --- ## Yo amo a Jesús… – ANTONIO MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-amo-a-jesus-antonio-machado/ Autor/Categoría: Machado, Antonio Yo amo a Jesús, que nos dijo: Cielo y tierra pasarán. Cuando cielo y tierra pasen mi palabra quedará. ¿Cuál fue, Jesús, tu palabra? ¿Amor? ¿Perdón? ¿Caridad? Todas tus palabras fueron una palabra: Velad. --- ## Yo empezaría… – JUAN JOSÉ SAER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-empezaria-juan-jose-saer/ Autor/Categoría: Poetas de Argentina; Saer, Juan José Yo empezaría… Yo empezaría si tuviese un lugar o hubiese un lugar por donde empezar. Click para leer más poemas de Juan José Saer --- ## Yo en el fondo del mar – ALFONSINA STORNI URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-en-el-fondo-del-mar-alfonsina-storni/ Autor/Categoría: Storni, Alfonsina En el fondo del mar hay una casa de cristal. A una avenida de madréporas, da. Un gran pez de oro, a las cinco, me viene a saludar. Me trae un rojo ramo de flores de coral. Duermo en una cama un poco más azul que el mar. Un pulpo me hace guiños a través del cristal. En el bosque verde que me circunda —din don… din dan— se balancean y cantan las sirenas de nácar verdemar. Y sobre mi cabeza arden, en el crepúsculo, las erizadas puntas del mar. --- ## Yo era entonces un viajero… – WILLIAM WORDWORTH URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-era-entonces-un-viajero-william-wordworth/ Autor/Categoría: Wordsworth, William Yo era entonces un viajero que recorría el páramo, vi la liebre que saltaba alegre alrededor; oí el fragor de los bosques y de las aguas distantes o no las oía, feliz como un muchacho: la agradable estación hizo mella en mi ánimo: mis viejos recuerdos se esfumaron; así como todas las costumbres humanas, tan vanas y melancólicas. --- ## Yo he repartido papeletas clandestinas… – ERNESTO CARDENAL URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-he-repartido-papeletas-clandestinas-ernesto-cardenal/ Autor/Categoría: Cardenal, Ernesto Yo he repartido papeletas clandestinas… Yo he repartido papeletas clandestinas, gritando: ¡VIVA LA LIBERTAD! en plena calle desafiando a los guardias armados. Yo participé en la rebelión de abril: pero palidezco cuando paso por tu casa y tu sola mirada me hace temblar. Click para leer más poemas de Ernesto Cardenal --- ## Yo la amé… – ALEXANDR PUSHKIN URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-la-ame-alexandr-pushkin/ Autor/Categoría: Pushkin, Alexandr Yo la amé… Yo la amé, y ese amor tal vez, está en mi alma todavía, quema mi pecho. Pero confundirla más, no quiero. Que no le traiga pena este amor mío. Yola amé. Sin esperanza, con locura. Sin voz, por los celos consumido; la amé, sin engaño, con ternura, tanto, que ojalá lo quiera Dios, y que otro, amor le tenga como el mío. Alexandr Pushkin --- ## Yo les digo a todos, vive todavía – NOVALIS URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-les-digo-a-todos-vive-todavia-novalis/ Autor/Categoría: Novalis Yo les digo a todos, vive todavía, Pues ha resucitado; En medio de nosotros – aún está presente Y en nosotros alienta eternamente. Lo digo a todos; dígalo al instante Cada uno a sus amigos. Dígalo sin demora – por valle, monte y llano, Que ya el reino de Dios está cercano. Ahora comienza a aparecer el mundo Cual una común patria; Con gozo aceptan todos – el don de nueva vida, Que llueve de su mano bendecida. Hundiose ya del mar en lo profundo El horror de la muerte; Ya todo mortal puede – con ánimo seguro, Ver la sublimidad de su futuro. El sombrío sendero que él hollaba En el cielo termina; Aquel que a su consejo – el corazón entrega, A la casa del padre por fin llega. Aquí ya nadie llora; cuando alguno Cierra a la luz los ojos, Tan gran dolor se endulza – con la santa alegría De volver a encontrarse allá algún día. Al bien obrar ya puede quien lo quiera Con fervor consagrarse, Pues toda esta semilla – él la vera gozoso Dar flor en un vergel más deleitoso. El vive; entre nosotros va a quedarse Aunque nos dejen todos. Celebremos la fiesta – que el día nos ofrece Hoy nuestro mundo se rejuvenece. --- ## Yo no mato a nadie – MAX JACOB URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-no-mato-a-nadie-max-jacob/ Autor/Categoría: Jacob, Max Yo no mato a nadie, tú no matas a nadie, él no mata a nadie, nosotros matamos a todos, vosotros nos matáis, ellos se entrematan solos. Nadie sabe por qué. Escudriña el mar. Espía el declinar del sol. Da cuenta de ti. Sal a ver qué pasa. Inquiere, examina, descubre, mira a ver, atalaya. Pide cuentas, pesquisa. Descubre la fuente del mal. ¿Qué sabes de tu vida? ¿Vuelve la verdad por su justicia? Examina… Nadie sabe por qué. Yo no mato a nadie, nosotros matamos a todos, ellos se entrematan solos. --- ## Yo no sé cómo soy… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-no-se-como-soy-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Yo no sé cómo soy… y no sé lo que quiero… y no sé a dónde voy cambiando, inquieto, siempre de sendero… Algo espero, sí, pero… ¡No sé, tampoco, lo que espero!… --- ## Yo no sé lo que es una casa… – TONINO GUERRA URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-no-se-lo-que-es-una-casa-tonino-guerra/ Autor/Categoría: Guerra, Tonino Yo no sé lo que es una casa. ¿Es un abrigo? ¿O un paraguas cuando llueve? La he llenado de botellas, harapos, patos de madera, cortinas, abanicos. Es como si no quisiera dejarla nunca. Entonces es una jaula, que encarcela a quien pase por ella, incluso a un pájaro como tú, embarrado por la nieve. Pero lo que nos dijimos es tan ligero que no puede quedarse. --- ## Yo sé un himno gigante y extraño… – GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-se-un-himno-gigante-y-extrano-gustavo-adolfo-becquer/ Autor/Categoría: Bécquer, Gustavo Adolfo Yo sé un himno gigante y extraño que anuncia en la noche del alma una aurora, y estas páginas son de ese himno cadencias que el aire dilata en las sombras. Yo quisiera escribirle, del hombre domando el rebelde, mezquino idïoma, con palabras que fuesen a un tiempo suspiros y risas, colores y notas. Pero en vano es luchar, que no hay cifra capaz de encerrarle, y apenas, ¡oh, hermosa!, si teniendo en mis manos las tuyas pudiera al oído cantártelo a solas. --- ## Yo soy aquel que ayer no más decía… – RUBÉN DARÍO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-soy-aquel-que-ayer-no-mas-decia-ruben-dario/ Autor/Categoría: Darío, Rubén Yo soy aquel que ayer no más decía… Yo soy aquél que ayer no más decía el verso azul y la canción profana, en cuya noche un ruiseñor había que era alondra de luz por la mañana. El dueño fui de mi jardín de sueño, lleno de rosas y de cisnes vagos; el dueño de las tórtolas, el dueño de góndolas y liras en los lagos; y muy siglo diez y ocho, y muy antiguo y muy moderno; audaz, cosmopolita; con Hugo fuerte y con Verlaine ambiguo, y una sed de ilusiones infinita. Yo supe de dolor desde mi infancia; mi juventud… ¿fue juventud la mía? sus rosas aún me dejan su fragancia, una fragancia de melancolía… Potro sin freno se lanzó mi instinto, mi juventud montó potro sin freno; iba embriagada y con puñal al cinto; si no cayó, fue porque Dios es bueno. En mi jardín se vio una estatua bella; se juzgó mármol y era carne viva; una alma joven habitaba en ella, sentimental, sensible, sensitiva. Y tímida ante el mundo, de manera que, encerrada, en silencio, no salía sino cuando en la dulce primavera era la hora de la melodía… Hora de ocaso y de discreto beso; hora crepuscular y de retiro; hora de madrigal y de embeleso, de «te adoro», de «¡ay!», y de suspiro. Y entonces era en la dulzaina un juego de misteriosas gamas cristalinas, un renovar de notas del Pan griego y un desgranar de músicas latinas, con aire tal y con ardor tan vivo, que a la estatua nacían de repente en el muslo viril patas de chivo y dos cuernos de sátiro en la frente. Como la Galatea gongorina me encantó la marquesa verleniana, y así juntaba a la pasión divina una sensual hiperestesia humana; todo ansia, todo ardor, sensación pura y vigor natural; y sin falsía, y sin comedia y sin literatura… si hay un alma sincera, ésa es la mía. La torre de marfil tentó mi anhelo; quise encerrarme dentro de mí mismo, y tuve hambre de espacio y sed de cielo desde las sombras de mi propio abismo. Como la esponja que la sal satura en el juego del mar, fue el dulce y tierno corazón mío, henchido de amargura por el mundo, la carne y el infierno. Mas, por gracia de Dios, en mi conciencia el Bien supo elegir la mejor parte; y si hubo áspera hiel en mi existencia, melificó toda acritud el Arte. Mi intelecto libré de pensar bajo, bañó el agua castalia el alma mía, peregrinó mi corazón y trajo de la sagrada selva la armonía. ¡Oh, la selva sagrada! ¡Oh, la profunda emanación del corazón divino de la sagrada selva! ¡Oh, la fecunda fuente cuya virtud vence al destino! Bosque ideal que lo real complica, alli el cuerpo arde y vive y Psiquis vuela; mientras abajo el sátiro fornica, ebria de azul deslíe Filomela perla de ensueño y música amorosa en la cúpula en flor del laurel verde, Hipsipila sutil liba en la rosa, y la boca del fauno el pezón muerde. Allí va el dios en celo tras la hembra y la caña de Pan se alza del lodo: la eterna vida sus semillas siembra y brota la armonía del gran Todo. El alma que entra allí debe ir desnuda, temblando de deseo y fiebre santa, sobre cardo heridor y espina aguda: así sueña, así vibra y así canta. Vida, luz y verdad, tal triple llama produce la interior llama infinita; el Arte puro como Cristo exclama: Ego sum lux et veritas et vita! Y la vida es misterio; la luz ciega y la verdad inaccesible asombra; la adusta perfección jamás se entrega, y el secreto ideal duerme en la sombra. Por eso ser sincero es ser potente: de desnuda que está brilla la estrella; el agua dice el alma de la fuente en la voz de cristal que fluye d’ella. Tal fue mi intento, hacer del alma pura mía, una estrella, una fuente sonora, con el horror de la literatura y loco de crepúsculo y de aurora. Del crepúsculo azul que da la pauta que los celestes éxtasis inspira; bruma y tono menor -¡toda la flauta!, y Aurora, hija del Sol- ¡toda la lira! Pasó una piedra que lanzó una honda; pasó una flecha que aguzó un violento. La piedra de la honda fue a la onda, y la flecha del odio fuese al viento. La virtud está en ser tranquilo y fuerte; con el fuego interior todo se abrasa; se triunfa del rencor y de la muerte, y hacia Belén… ¡La caravana pasa! Rubén Darío --- ## Yo soy un hombre sincero… – José Martí URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-soy-un-hombre-sincero-jose-marti/ Autor/Categoría: Martí, José Yo soy un hombre sincero… Yo soy un hombre sincero De donde crece la palma, Y antes de morirme quiero Echar mis versos del alma. Yo vengo de todas partes, Y hacia todas partes voy: Arte soy entre las artes, En los montes, monte soy. Yo sé los nombres extraños De las yerbas y las flores, Y de mortales engaños, Y de sublimes dolores. Yo he visto en la noche oscura Llover sobre mi cabeza Los rayos de lumbre pura De la divina belleza. Alas nacer vi en los hombros De las mujeres hermosas: Y salir de los escombros, Volando las mariposas. He visto vivir a un hombre Con el puñal al costado, Sin decir jamás el nombre De aquella que lo ha matado. Rápida, como un reflejo, Dos veces vi el alma, dos: Cuando murió el pobre viejo, Cuando ella me dijo adiós. Temblé una vez -en la reja, A la entrada de la viña,- Cuando la bárbara abeja Picó en la frente a mi niña. Gocé una vez, de tal suerte Que gocé cual nunca: -cuando La sentencia de mi muerte Leyó el alcaide llorando. Oigo un suspiro, a través De las tierras y la mar, Y no es un suspiro, -es Que mi hijo va a despertar. Si dicen que del joyero Tome la joya mejor, Tomo a un amigo sincero Y pongo a un lado el amor. Yo he visto al águila herida Volar al azul sereno, Y morir en su guarida La víbora del veneno. Yo sé bien que cuando el mundo Cede, lívido, al descanso, Sobre el silencio profundo Murmura el arroyo manso. Yo he puesto la mano osada, De horror y júbilo yerta, Sobre la estrella apagada Que cayó frente a mi puerta. Oculto en mi pecho bravo La pena que me lo hiere: El hijo de un pueblo esclavo Vive por él, calla y muere. Todo es hermoso y constante, Todo es música y razón, Y todo, como el diamante, Antes que luz es carbón. Yo sé que el necio se entierra Con gran lujo y con gran llanto. Y que no hay fruta en la tierra Como la del camposanto. Callo, y entiendo, y me quito La pompa del rimador: Cuelgo de un árbol marchito Mi muceta de doctor. José Martí --- ## Yo soy… – ALEJANDRA PIZARNIK URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-soy-alejandra-pizarnik/ Autor/Categoría: Pizarnik, Alejandra; Poetas de Argentina mis alas? dos pétalos podridos mi razón? copitas de vino agrio mi vida? vacío bien pensado mi cuerpo? un tajo en la silla mi vaivén? un gong infantil mi rostro? un cero disimulado mis ojos? ah! trozos de infinito --- ## Yo también fui brasileño – CARLOS DRUMMOND DE ANDRADE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-tambien-fui-brasileno-carlos-drummond-de-andrade/ Autor/Categoría: Drummond de Andrade, Carlos Yo también fui brasileño, moreno como ustedes. Punteé la guitarra, guié ganado y aprendí en la mesa de los bares que el nacionalismo es una virtud. Pero hay una hora en que los bares se cierran y todas las virtudes se niegan. Yo también fui poeta. Bastaba mirar a la mujer, pensar luego en las estrellas y otros celestes sustantivos. Pero eran tantas, el cielo tan grande, que mi poesía se turbó. Yo también tuve mi ritmo. Hacía esto, decía aquello. Y mis amigos me querían y mis enemigos me odiaban. Yo, irónico, me escurría satisfecho en mi ritmo. Pero acabé confundiéndolo todo. Hoy no me deslizo más, no soy irónico más, ya no tengo ritmo. --- ## Yo te veo… – LEÓN FELIPE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-te-veo-leon-felipe/ Autor/Categoría: Felipe, León Yo te veo, Señor, con un hierro encendido, quemándome la carne hasta los huesos… Sigue, Señor, que de ese hierro han salido mis alas y mi verso. --- ## Yo, en el año mil cuatrocientos… – FRANÇOIS VILLON URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-en-el-ano-mil-cuatrocientos-francois-villon/ Autor/Categoría: Villon, François Yo, en el año mil cuatrocientos cincuenta y seis, François Villon, estudiante, considerando con sensatez y decisión que es deber someter sus actos al examen de la razón tal Vegecio nos lo refiere en consejos de gran valor… --- ## Yo, poeta decadente – MANUEL MACHADO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yo-poeta-decadente-manuel-machado/ Autor/Categoría: Machado, Manuel Yo, poeta decadente, español del siglo veinte, que los toros he elogiado, y cantado las golfas y el aguardiente… y la noche de Madrid, y los rincones impuros, y los vicios más oscuros de estos biznietos del Cid… de tanta canallería harto estar un poco debo, ya estoy malo, y ya no bebo lo que han dicho que bebía. Porque ya una cosa es la Poesía y otra cosa lo que está grabado en el alma mía… Grabado, lugar común. Alma, palabra gastada. Mía… No sabemos nada. Todo es conforme y según. --- ## Yolleo – OLIVERIO GIRONDO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yolleo-oliverio-girondo/ Autor/Categoría: Girondo, Oliverio Eh vos tatacombo soy yo di no me oyes tataconco soy yo sin vos sin voz aquí yollando con mi yo sólo solo que yolla y yolla y yolla entre mis subyollitos tan nimios micropsíquicos lo sé lo sé y tanto desde el yo mero mínimo al verme yo harto en todo junto a mis ya muertos y revivos yoes siempre siempre yollando y yoyollando siempre por qué si sos por qué di eh vos no me oyes tatatodo por qué tanto yollar responde y hasta cuándo --- ## Yuntas – CÉSAR VALLEJO URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/yuntas-cesar-vallejo/ Autor/Categoría: Vallejo, César Completamente. Además, ¡vida! Completamente. Además, ¡muerte! Completamente. Además, ¡todo! Completamente. Además, ¡nada! Completamente. Además, ¡mundo! Completamente. Además, ¡polvo! Completamente. Además, ¡Dios! Completamente. Además, ¡nadie! Completamente. Además, ¡nunca! Completamente. Además, ¡siempre! Completamente. Además, ¡oro! Completamente. Además, ¡humo! Completamente. Además, ¡lágrimas! Completamente. Además, ¡risas!… ¡Completamente! --- ## Zona – GUILLAUME APOLLINAIRE URL: https://www.antologiapoetica.com.ar/zona-guillaume-apollinaire/ Autor/Categoría: Apollinaire, Guillaume Al fin estás cansado de este mundo viejo Pastora oh torre Eiffel el rebaño de los puentes bala esta mañana Estás harto de vivir en la antigüedad griega y romana Aquí hasta los automóviles parecen antiguos Sólo la religión ha quedado nueva la religión Ha quedado simple como los hangares de Port Aviación Sólo en Europa no eres antiguo oh cristianismo El europeo más moderno eres tú Papa Pío X Y a ti a quien las ventanas espían la vergüenza te impide Entrar en una iglesia y confesarte en ella esta mañana Lees los prospectos los catálogos los afiches que cantan en alta voz He aquí la poesía esta mañana y para la prosa están los periódicos Hay entregas de dos céntimos llenas de aventuras policíacas Retratos de hombres ilustres y mil diversos títulos He visto esta mañana una bonita calle cuyo nombre he olvidado Nueva y limpia como la claridad del Sol Los directores los obreros y las bellas mecanógrafas De lunes a sábado por la calle pasan cuatro veces al día Por la mañana tres veces la sirena brama Una campana rabiosa ladra a mediodía Las inscripciones de los rótulos y muros Los letreros los avisos como loros chillan Me conmueve de esta calle industrial Situada en París entre la calle Aumont-Thiéville y la Avenida de Ternes He aquí la joven calle y aún no eres más que un niño Tu madre no te viste más que de azul y blanco Eres muy devoto y con el más antiguo de tus compañeros Rene Délize Nada os gusta más que la pompa de la iglesia Son las nueve el gas está bajo entero de azul salís del dormitorio a escondidas Rezáis toda la noche en la capilla del colegio Mientras que una eterna y adorable profundidad de amatista Gira para siempre la flamante gloria de Cristo Es el bello lirio que todos cultivamos Es la eterna antorcha de cabellos rojizos Es el hijo pálido y bermejo de la dolorosa madre Es el árbol siempre frondoso de todas las oraciones Es la doble potencia del honor y de la eternidad Es la estrella de seis puntas Es Dios que muere el viernes y resucita el domingo Es el Cristo que sube al cielo mejor que los aviadores Detenta el récord mundial de altura Pupila Cristo del ojo Sabe convertirse en la vigésima pupila de los siglos Y convertido en pájaro este siglo asciende como Cristo Los diablos en los abismos alzan la cabeza para mirarlo Dicen que imita a Simón mago en Judea Gritan si sabe volar que lo llamen volador Los ángeles revolotean alrededor del bello volador Caro Enoch Elias Apolonio de Triana Flotan en torno al primer aeroplano A veces se apartan para dejar pasar a los que llevan la Santa Eucaristía Estos sacerdotes que ascienden eternamente elevando la hostia Sin posar las alas finalmente él se posa Entonces el cielo se llena de millones de golondrinas Raudos llegan los cuervos los halcones los búhos De África llegan los ibis los flamencos los marabúes El pájaro Rocho celebrado por los cuentistas y los poetas Vuela llevando en sus garras el cráneo de Adán la primera cabeza El águila desciende del horizonte lanzando un agudo grito Y de América llega un pequeño colibrí De la China provienen los pihis largos y suaves Los cuales tienen una sola cola y vuelan en parejas Y he aquí la paloma espíritu inmaculado A quien escoltan el pájaro lira y el pavo real acelado El fénix esa hoguera que a mí mismo me engendra Y en un instante vela todo con su ardiente ceniza Las sirenas dejando los peligrosos estrechos Llegan las tres hermosamente Y todos el águila el fénix los pihis de la China Fraternizan con la voladora máquina Ahora andas solo por París entre la multitud Mugientes rebaños de autobuses circulan a tu lado La angustia del amor te oprime la garganta Como si no debieras ser amado nunca más Si vivieras en los viejos tiempos entrarías en un monasterio Te avergüenzas cuando te sorprendes con una oración en la boca Te burlas de ti mismo y como el fuego del Infierno tu risa crepita Las chispas de tu risa doran el fondo de tu vida Es un cuadro colgado en un sombrío museo Y a veces vas a mirarlo de cerca Hoy vagas por París las mujeres están ensangrentadas Era y no quiero recordarlo era en la decadencia de la belleza Rodeada de fervientes llamas Nuestra Señora me ha mirado en Chartres La sangre de vuestro Sagrado Corazón me ha inundado en Montmartre Estoy enfermo al oír palabras felices El amor que padezco es una enfermedad vergonzosa Y la imagen que te posee te hace sobrevivir en el insomnio y en la angustia Pasa siempre a tu lado esta imagen Ahora estás a orillas del Mediterráneo Bajo los limoneros en flor todo el año Te paseas en barca con tus amigos Uno es de Niza otro de Mentón y dos de la Turbie Miramos temerosos los pulpos de las profundidades Y entre las algas nadan los peces imágenes del Salvador Te hallas en el jardín de una posada en las cercanías de Praga Hay una rosa sobre la mesa te sientes feliz Y en lugar de escribir observas tu cuento en prosa La cetoína que duerme en el corazón de la rosa Con espanto te ves dibujado en las ágatas de Saint-Vit Estabas mortalmente triste el día que te viste Te pareces a Lázaro trastornado por el día Las agujas del reloj del barrio judío se mueven en sentido contrario Y tú retrocedes también lentamente en tu vida Subiendo al Hradchin y por la noche escuchando Las canciones bohemias en las tabernas Hete aquí en Marsella rodeada de sandías Hete aquí en Coblenza en el hotel del Gigante Hete aquí en Roma sentado bajo un níspero del Japón Hete aquí en Amsterdam con una muchacha que encuentras bonita y que es fea Debe casarse con un estudiante de Leyda Se alquilan habitaciones en latín Cubícula locanda Recuerdo pasé tres días allí y otros tanto en Gouda Estás en París ante el juez de instrucción Como un criminal te envía a prisión Has hecho dolorosos y felices viajes Antes de descubrir la mentira y la edad Has sufrido de amor a los veinte y a los treinta años He vivido como un loco y he perdido mi tiempo No te atreves a mirarte las manos y a cada momento Quisiera estallar en sollozos Sobre ti sobre quien adoro sobre todo lo que te ha asustado Miras con los ojos llenos de lágrimas a esos pobres emigrantes Creen en Dios y suplican a las mujeres que amamanten a los niños Llenan con su aroma el vestíbulo de la estación Saint Lazare Tienen fe en su estrella como los reyes magos Tienen fe en ganar dinero en Argentina Y volar a su país después de haber hecho fortuna Una familia lleva un edredón rojo como Vosotros transportáis vuestro corazón Ese edredón es tan irreal como nuestros sueños Algunos de esos emigrantes se quedan aquí y se hospedan En la calle des Roniers o en la calle Ecouffes en zahúrdas Los he visto a menudo al atardecer tomar el fresco en las calles Y se desplazan raramente como las piezas de ajedrez Sobre todo hay judíos sus mujeres llevan pelucas Permanecen sentadas exangües en las trastiendas Estás de pie ante el mostrador de cinc de un bar mísero Tomas un café de dos céntimos entre los desdichados En un gran restaurante por la noche Estas mujeres no son malas sin embargo tienen penas Todas hasta la más fea ha hecho sufrir a su amante Es la hija de un guardia municipal de Jersey Sus manos que no había visto son duras y agrietadas Siento una inmensa piedad por las costuras de su vientre Ahora humillo a una pobre chica de horrible risa mi boca Estás solo se acerca la mañana Los lecheros hacen sonar sus bidones en las calles La noche se aleja como una hermosa mestiza Es Ferdine la falsa y Lea la comedida Y bebes ese alcohol ardiente como tu vida Tu vida que bebes como si fuera aguardiente Caminas hacia Anteuil quieres ir a tu casa a pie Dormir entre tus fetiches de Oceanía o de Guinea Son Cristos de otra forma y de otra doctrina Son Cristos inferiores de esperanzas sombrías Adiós Adiós Sol decapitado ---