Alberto Laiseca

Una frase que obliga a la reverencia – ALBERTO LAISECA

La dura princesa Wu pidió una canción. Muchos han muerto ya, procurando satisfacerla. Grande es el premio, empero: su propia mano. Por la posibilidad de su sonrisa festiva, mueren uno tras otro. Cantó un joven poeta; fuerte y vigoroso, pese a su juvenil carencia. La princesa Wu chasqueó los labios como una muerte china. «Castigad …

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