Edgar Bayley
  Héctor Bianciotti
  Daniel Calabrese
  Brandán Caraffa
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  Carlos Cullere
  Eduardo D' Anna
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  Rodolfo Godino
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  Armando Zárate


 

 

      
       Editora responsable
 
Ketty Alejandrina Lis



Poeta: Esteban Moore

  partes míninas II
  esa gota
  lectura
  en lo profundo de la noche
  muerte natural
  ángeles caídos
  partes mínimas


Biografía: 


Esteban Moore (Buenos Aires, 1952)

Poeta, traductor y periodista. En poesía ha publicado: La noche en llamas (1982), Providencia terrenal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Instantáneas de fin de siglo (Montevideo, 1999), Partes Mínimas y otros poemas (Mar del Plata, 1999).

Ha dado a conocer traducciones de Charles Bukowsky, Raymond Carver, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, Gregory Corso, Gary Snyder, Bill Berkson, Anne Waldman, Andrei Codrescu, Seamus Heaney, entre otros.

En 1996, la UNESCO publicó sus traducciones de Lawrence Ferlinghetti, América desierta y otros poemas, (Ediciones Graffiti/Unesco, Montevideo Uruguay).

En la actualidad prepara una antología de poesía irlandesa contemporánea y una antología de Lawrence Ferlinghetti.

En 1990 fue invitado a la escuela de poesía The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, fundada por Allen Ginsberg, donde realizó un proyecto de traducción. En 1994 expuso sobre poesía y traducción en la escuela de poesía de Viena, Schüle fur Dichtung in Wien. Ha participado de diversos festivales en su país y en los de Montevideo (1993), Medellín (1995) y en 1998 fue invitado por Amiri Baraka a formar parte del comité de homenaje a Allen Ginsberg que realizó un encuentro en Nueva York, del que participó.

Colabora con publicaciones del país y del extranjero. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, italiano, alemán y portugués e incluida en diversas antologías.

Una selección de sus poemas traducidos por Craig Czury, fueron publicados en diversas plaquettes por Red Pagoda Press, (Pennsylvannia, EEUU, 1998-1998)



La poesía de Esteban Moore, ofrece, tres rasgos distintivos, que parecieran coincidir con los diferentes períodos creativos del autor. Primero, su acento cargado en lo paradojal y sorprendente que contribuye a subrayar la vivencia de lo real como indeterminación e imponderabilidad. Así en La noche en llamas (1982) exhibe una rigurosidad extrema, con versos que traducen una angustiosa realidad, forma expresiva que se prolonga con un &superior de austeridad&(1983), aunque los poemas que lo componen están más vinculados con el paisaje natural, y cierta actitud del poeta donde se registran sensaciones impulsadas por circunstancias personales. Textos agudos y breves donde el repliegue auto-crítico hace de su economía verbal su mayor logro. Los poemas de Moore en este sentido &ricos por lo mucho que poseen, sino por lo poco que necesitan para existir. De ahí que la expresividad de la poesía de Moore ( entendida como &es el resultado de la concisión en los medios utilizados, del valor, y del poder de convocatoria de las palabras. Poesía contenida, intensa, y a la vez cargada de sugerencias, plus que se proyecta más allá del lenguaje concreto.

En segundo lugar, observamos la valorización de un fraseo entrecortado con el cual se consuma el alejamiento gradual de la poesía sobrecargada de imágenes, en favor de una potenciación inconfundiblemente lírica de ritmos y sonororidades propias del objetivismo y la poesía coloquial. Como dijera Joaquín O. Giannuzzi a propósito de los poemas de Moore: &en las cosas y el mundo total.&es una voz que hiere la materia para percibir un matiz distinto, una incorporación al texto del suceder exterior como un modo de sobresalto diferente. En cuanto al tono, un registro sobresaliente que opera a la manera de una constante es la ironía de las composiciones, y una suerte de neutralidad propias de un lirismo melancólico, que ponen de manifiesto lo que creo, es el núcleo temático, el mínimo común denominador de la obra poética de Esteban Moore: ¿es la memoria una forma de olvido? ¿Es el olvido más tenaz que la memoria?.

La tercera de las características es la disolución de las fronteras precisas entre realidad externa e interna, objetiva y subjetiva, a favor de un todo que se caracteriza por la hibridez y la contigüidad. Pérdida irremediable de la imagen &realidad, la mirada de lo cotidiano y la experiencia personal se han conjugado dialécticamente.

En los poemas que componen esta tercera etapa de la obra de Moore (Con Bogey en Casablanca [1987] hasta Tiempos que van [ 1994 ] a menudo la expresión lingüística es neutra y está desprovista de emoción; en cambio, el movimiento de los personajes y la sucesión de los acontecimientos son tan poéticamente densos, que los poemas dan la impresión de tirar de la emoción a través del vacío. En muchas ocasiones los poemas revelan la emoción que sentiríamos al mirar algo que ya no esta ahí; estuvo ahí, lo vimos, pero ahora se encuentra en otro lugar. Sin embargo, re-velan la emoción. Los poemas de Moore, parecieran decir que el único modo de expresar una emoción en forma poética es encontrando lo que Eliot llamó &correlativo objetivo&objetos, una situación, una cadena de acontecimientos que deberán ser la fórmula de esa emoción &deben terminar en una experiencia sensorial sean dados, la emoción sea evocada de inmediato.

En Con Bogey en Casablanca Moore se arriesga en el empleo del lenguaje coloquial, su mirada se amplía, y el afuera cobra vida propia. La historia colectiva y la individual, los mitos- los héroes, Sarmiento, Hernández, Humphrey Bogart-Carlos Gardel, Borges y Wordsworth conviven en el mismo corpus textual, en el mismo mundo exasperado, pero desde su óptica cada uno de ellos, igual que el propio Moore pretenden configurar una explicación existencial del mundo. En rigor, también hay un temperamento afín a gran parte de la poesía norteamericana de este siglo, que Moore ha traducido en varias oportunidades, y terminan de consolidar y ubicar la poesía de Moore en lo cotidiano. Su habitat natural es Buenos Aires, donde el jazz y el tango conviven armoniosamente. Y donde lo argentino es rescatado por lo universal. Su ser poético está ordenado por el destino del hombre de hoy que no puede excluir su pasado, ya que como nos dice Esteban Moore en uno de sus poemas: &puede ser derribado.&

Héctor J. Freire, Buenos Aires, 1998.



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