Edgar Bayley
  Héctor Bianciotti
  Daniel Calabrese
  Brandán Caraffa
  Alba Correa Escandell
  Carlos Cullere
  Eduardo D' Anna
  Marcelo di Marco
  Maria Adela Dominguez
  Adriana Ferrari
  Eleonora Filkenstein
  Félix Gabriel Flores
  Joaquin Giannuzzi
  Rodolfo Godino
  Celia Gourinski
  Roberto Juarroz
  Germán Kramer
  Any Lagos
  Ketty Alejandrina Lis
  Lina Macho Vidal
  Francisco Madariaga
  Jorge Ariel Madrazo
  Roberto Malatesta
  Marcelo Masola
  Maria Medrano
  Enrique Molina
  Esteban Moore
  Alejandro Nicotra
  Juan L. Ortiz
  Jorge Andrés Paita
  Luis Guillermo Piazza
  Osvaldo Picardo
  Osvaldo Pol
  Alberto Luis Ponzo
  Antonio Porchia
  Oscar Portela
  Enrique Luis Revol
  Romilio Ribero
  Ricardo Rubio
  Ernesto San Millán
  María Cristina Santiago
  Gianni Siccardi
  Enrique Solinas
  Emilio Sosa López
  María del Carmen Suarez
  Susana Valenti
  Alfredo Veirave
  Rubén Vela
  Paulina Vinderman
  Héctor Yánover
  Laura Yasán
  Armando Zárate


 

 

      
       Editora responsable
 
Ketty Alejandrina Lis



Poeta: Ketty Alejandrina Lis

Título: Editorial

  
         Jorge Ariel Madrazo dice de la poesía que es "el enigma de un cuerpo fracturado". Nada más bello y cierto. Pero muestra también las limitaciones dentro de la cual nos debatimos, y los opuestos que no nos permiten pararnos cómodamente en un solo lugar: Estamos, a la vez, amarrados a un poste y suspendidos en el aire; entramos vestidos de gala a la multiplicidad de cavernas que conforman nuestra estructura en tanto seres humanos, y salimos desnudos a la superficie para des-cubrir que el piso y el techo del mundo se volatilizaron y sólo tenemos por delante el árido espacio abierto de la intemperie. 

     La relación simbiótica poesía-poeta es otro enigma, ya que para que la simbiosis sea, necesariamente tiene que fracturarnos pues ¿cómo de-velar lo enigmático del acto poético en sí, sabiendo que él es, pero no sabiendo decir qué es? ¿cómo nombrar lo re-creado con palabras distintas a las nacidas para los objetos palpables? ¿cómo decirle al mundo que Poesía nos va conduciendo hacia la esencia de las cosas pero tenemos que apelar a la metáfora o al símbolo porque las palabras directas son necesarias pero no suficientes? ¿cómo transmitir la epifanía de la Verdad apoyándonos en los tropos que son ambiguos y vagos por definición? 

      Así, fracturados, comenzamos a navegar por "universos paralelos" en una re-fundación de nosotros mismos. "La poesía funda y nos funda" afirmaba Roberto Juarroz, y una vez que hemos comenzado a transitar por ese terreno mágico ya no queremos salir de él, aun cuando su permanencia nos cobre el precio del aislamiento interior que lleva a la soledad existencial, una soledad que puede abrumar en muchos momentos pero que nos ha permitido atisbar la piedra filosofal. ¿Acaso importa si en el poema estamos apoyándonos en una hoja recién nacida o en la olla donde se cocina la cena diaria? No, porque no estamos interesados en lo particular si esa particularidad se agota en sí misma. Es el destello que hace que la hoja sea, es el destello que hace que la olla sea lo que nos va rodeando de una fascinación en cuya "carnadura" hay más verdad que en la lógica aristotélica. Entre la tensión y la distensión, entre la palabra y el silencio hay un puente trenzado con algas marinas que advierte sobre su fragilidad a todo aquel que lo quiera atravesar.

         Las distintas voces de los poetas que conforman -a manera de un singular abanico- esta antología argentina, han sabido internarse en la propia mismidad para luego, como rayos que van hacia todas partes y ninguna, expandirse en los poemas.


Copyright 2000 por Ketty Alejandrina Liz